A C U E R D O

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A C U E R D O
En la ciudad de La Plata, a 16 de marzo de
2011,
habiéndose
dispuesto
siguiente
en
el
establecido,
Acuerdo
orden
de
de
2078,
que
votación:
conformidad
deberá
doctores
con
lo
observarse
Pettigiani,
el
de
Lázzari, Hitters, Negri, se reúnen los señores jueces de la
Suprema
Corte
de
Justicia
en
acuerdo
ordinario
para
pronunciar sentencia definitiva en la causa C. 109.139, "Á.
d. l.F. , E. contra V. , S.G. . Régimen de visitas".
A N T E C E D E N T E S
El Tribunal de Familia n° 1 del Departamento
Judicial de Mar del Plata hizo lugar a la demanda entablada
por régimen de visitas.
Se
interpuso,
por
la
demandada,
recurso
extraordinario de inaplicabilidad de ley.
Oído el señor Subprocurador General, dictada
la providencia de autos y encontrándose la causa en estado
de pronunciar sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear
y votar la siguiente
C U E S T I Ó N
¿Es
fundado
el
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley?
V O T A C I Ó N
A
la
cuestión
doctor Pettigiani dijo:
planteada,
el
señor
Juez
I. Demandó el actor E. Á. d. l. F. a S. G.V.
, para convenir un régimen de comunicación con el único
hijo menor de ambos: J. E. Á. V. (nacido el 25 de junio de
1999).
La señora V. fundamentó su negativa a todo
régimen de comunicación del niño con su progenitor, en el
supuesto abuso sexual que -por parte de este último- el
niño habría padecido.
II.
analizar
la
El
prueba
tribunal
rendida,
de
familia,
consideró
que
luego
los
de
hechos
denunciados por la demandada no habían sido acreditados.
En especial, valoró que: (i) la causa penal había sido
archivada
prueba;
(ii)
archivada
prueba
hasta
por
la
aparición
causa
ausencia
pericial
progenitores
la
daba
para
de
nuevos
asistencial
de
riesgo
cuenta
ejercer
de
sus
elementos
también
del
la
había
menor;
aptitud
roles
sido
(iii)
de
de
la
ambos
paternos,
el
reconocimiento por el niño del señor Á. como su padre y
la
ausencia
de
indicadores
de
niño
maltratado
y/o
abusado; (iv) así como el deseo actualizado del menor de
revincularse
con
su
padre
-aunque
inicialmente
se
manifestara en sentido contrario-. En consecuencia, hizo
lugar a la demanda, rechazó la reconvención y previamente
a la fijación de un régimen de visitas rígido, estableció
un
proceso
de
revinculación
paterno-filial
pautado,
progresivo
y
asistido
por
terapeuta.
Así,
dadas
las
particularidades de la causa instó a las partes adultas a
iniciar un tratamiento psicológico y atento a la edad de
J.E. , el tiempo prolongado que no ve a su padre, la
ausencia
física de
dificultad
en
la
la figura paterna y
internalización
y
su
consecuente
registro
de
tal
figura, pautó un régimen de visitas progresivo, sin la
presencia
régimen
de
que
la
madre
debe
ser
y
asistido
debidamente
por
un
terapeuta;
controlado
por
el
tribunal periódicamente.
III. Contra dicho pronunciamiento se alzó
la parte demandada por vía del recurso extraordinario de
inaplicabilidad
infracción
de
de
ley
los
en
arts.
el
18
que
y
denunció
75
inc.
absurdo,
22
de
la
Constitución nacional; 15 de la Constitución provincial;
12, 19 y 34 de la Convención Internacional sobre los
Derechos del Niño; 3 inc. b y 24 de la ley 26.061; 264
inc. 2, 264 ter., 376 bis del Código Civil y 68, 34, 36,
375, 384, 473, 474, 844, 850 inc. 4 del Código Procesal
Civil y Comercial.
Aduce en suma que: a) la sentencia en crisis
desconoce
78.728,
la
doctrina
cuando
hace
legal
lugar
a
que
un
emana
régimen
de
de
la
causa
Ac.
comunicación
paterno filial contra la expresa negativa del menor a ver a
su padre; b) la pauta hermenéutica liminar del "interés
superior del niño" impide prevalerse de los derechos que
los
instrumentos
internacionales
sobre
la
materia
han
receptado, para utilizarlos a favor del adulto con quien el
niño no quiere mantener algún vínculo. Trasladando estos
principios al caso, surge con evidencia que los intereses
del menor no justifican per se ordenar una comunicación
forzada cuando el menor no quiere; c) la sentencia incurre
en
una
confusión
inaceptable
equiparando
regímenes
jurídicos conceptual y jerárquicamente diversos como son el
que deriva de la Convención de los Derechos del Niño y el
que surge de la patria potestad, y a la vez que prioriza
incorrectamente a éste respecto de aquél; d) la alteración
del
estado
criterio
de
hecho
restrictivo,
o
de
se
derecho
ha
debe
violado
encararse
el
principio
con
de
estabilidad por el que se considera conveniente no alterar
la situación de hecho en que se encuentran los niños. Se
halla comprometida la salud del menor considerada en la
acepción
más
amplia
del
término;
e)
se
ha
valorado
absurdamente la prueba; y f) se ha violado la condición de
vencido (fs. 233/256).
IV. El recurso no puede prosperar.
1.
El
régimen
de
visitas
o
derecho
de
comunicación previsto en las disposiciones sobre patria
potestad
se
concede
para
fortalecer
las
relaciones
afectivas y en beneficio de ambos, los progenitores y
los niños. Por ello, en principio, los tribunales en sus
fallos
deben
propiciar
la
comunicación
más
fluida
posible entre éstos, pues es casi redundante recordar
que todo niño necesita mantener una estrecha relación
con ambos padres para su adecuada y mejor formación. Los
dos
roles,
el
fundamentales
a
materno
lo
y
largo
el
de
la
paterno,
vida
del
resultan
niño
en
la
estructuración de su identidad.
También se ha dicho en este sentido que el
objetivo que persigue todo régimen de visitas es estrechar
las relaciones familiares y su establecimiento descansa en
la necesidad de asegurar la solidaridad familiar y proteger
los
legítimos
relaciones
afectos
(conf.
que
derivan
Kielmanovich,
de
Jorge
ese
L.,
orden
de
"Medidas
cautelares", pág. 177).
Ahora
bien,
la
doctrina
y
jurisprudencia
actual observan con un criterio unificado que el régimen de
visitas
debe
analizarse
desde
la
perspectiva
del
niño
siguiendo la lógica de la Convención sobre los Derechos del
Niño que en su art. 9 inc. 3° establece que "los Estados
Partes respetarán el derecho del niño que esté separado de
uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y
contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo si
ello es contrario al interés superior del niño".
Nuevamente,
el
punto
de
partida
debe
situarse justamente en la remanida pero no superada fórmula
del "interés superior del menor", que en su más prístina
enunciación, este verdadero postulado quedó expresado en
los
siguientes
concernientes
a
términos:
los
niños
"en
que
todas
tomen
las
las
medidas
instituciones
públicas o privadas de bienestar social, los tribunales,
las autoridades administrativas o los órganos legislativos,
una
condición
primordial
a
la
que
se
tenderá
será
el
interés del niño" (art. 3 párrafo 1°, Convención sobre los
Derechos del Niño).
Una
definición aproximativa
caracteriza
al
interés del menor como el conjunto de bienes necesarios
para el desarrollo integral y la protección de la persona y
los bienes de un menor dado, y entre ellos el que más
conviene
en
una
circunstancia
histórica
determinada,
analizado en concreto, ya que no se concibe un interés del
menor puramente abstracto. Al respecto, hemos sostenido que
el interés superior del menor excluye toda consideración
dogmática para atender exclusivamente a las circunstancias
particulares que presenta cada caso (Ac. 63.120, sent. del
31-III-1998;
cuando
en
Ac.
materia
79.931,
de
sent.
menores
del
todo
22-X-2003).
está
signado
Máxime
por
la
provisoriedad; lo que hoy resulta conveniente mañana puede
ya
no
serlo,
inoportuno
y a
puede
la
en
inversa, lo
el
futuro
que
hoy
aparece
transformarse
en
como
algo
pertinente (Ac. 73.814, sent. del 27-IX-2000).
El tiempo constituye un factor esencial al
momento de hacer operativo el "interés superior del menor".
La
exigencia
concreto",
de
como
que
ese
también
interés
el
situar
sea
que
analizado
el
"en
"conjunto
de
bienes necesarios" para el menor se integre con los más
convenientes en "una circunstancia histórica determinada",
responden al lugar e incidencia trascendental que el factor
temporal tiene en la vida de los menores.
La jerarquía de los derechos vulnerados, que
hacen
sin
duda
alguna
al
interés
público,
y
la
consideración primordial del interés del menor, deben guiar
la solución del caso en orden a restablecerlos por una
parte y hacerlo con el menor costo posible -entendiendo
esto último en términos de economía y celeridad procesalesatendiendo a razones de elemental equidad, todo ello sin
mengua
de
la
seguridad
jurídica,
valor
igualmente
ponderable por su trascendencia en toda decisión que tomen
los jueces (Ac. 56.535, sent. del 16-III-1999; Ac. 84.418,
sent. del 19-VI-2002).
Por
principio
recepción
26.061,
favor
en
los
conforme
otro
lado,
debilis
arts.
el
o
3,
cual,
5
cabe
recibir
asimismo
pro
minoris,
y
concordantes
de
la
colisión
ante
posible
con
el
expresa
la
ley
o
conflicto entre los derechos e intereses de éstos, frente a
otros
derechos
e
intereses
igualmente
legítimos,
prevalecerán los primeros. Por ello, en aras de ese interés
superior del menor y de la protección y defensa de sus
derechos, quedan relegados en una medida razonable los que
pudieren invocar los mayores, y el procedimiento de régimen
de visitas despojado de toda consideración ritualista, para
tender casi exclusivamente a la satisfacción de aquella
meta, aún mucho más resaltada a partir de la incorporación
de la Convención de los Derechos del Niño en nuestro texto
constitucional por imperio de la reforma de 1994 (art. 75
inc. 22).
No se trata en este caso de decidir una mera
adjudicación de derechos sobre un objeto inanimado o sobre
un bien abstracto, cuya substancia permanecerá insensible o
inalterada frente al paso del tiempo, sino sobre el destino
de una persona de carne y hueso, que vive, piensa, tiene
sentimientos,
experimenta
emociones,
ríe,
llora
y
va
forjando día a día su identidad y la personalidad con la
cual
afrontará
el
resto
de
su
existencia
(voto
del
suscripto, Ac. 78.446, sent. del 27-VI-2001). La forma en
que se resuelva el conflicto aquí ventilado no debería ser
demostrativa de la medida en que el derecho, enfocado como
pura
forma,
puede
llegar
a
deshumanizarse
perdiendo
de
vista su objetivo final: establecer un orden social justo.
2. Tal es entonces el principio rector que -
sólo
en
situaciones
debidamente
acreditadas
y
que
sean
consideradas riesgosas para la integridad psicofísica del
niño- autorizará al juez actuante en la causa a suspender o
regular
este
derecho
de
visitas
o
comunicación
que
la
fractura de la convivencia entre el padre y/o madre con el
menor hizo nacer.
En autos es la progenitora de J. E. (quien
nació el 25 de junio de 1999), la que se ha opuesto al
régimen
de
alegando
habría
visitas
como
causal
cometido
sostiene
el
con
tribunal
solicitado
el
su
a
por
supuesto
hijo.
quo,
abuso
Sin
el
el
padre
sexual
embargo,
abuso
del
que
tal
sexual
niño,
éste
como
no
se
lo
ha
acreditado.
La primera pericia efectuada a J. E. (24 de
agosto de 2005), en el marco de la denuncia iniciada por
abuso,
el
psicólogo
del
tribunal
concluyó:
"Menor
que
presenta un desarrollo psico-evolutivo normal no obstante
se detectaron signos de angustia, ansiedad y de resistencia
al
relatar
los
sucesos,
inhibición,
evasión
(respuestas
tangenciales), síntomas frecuentes en niños que pudieran
haber experimentado situaciones compatibles con episodios
confusos en el trato del padre hacia el niño con respecto a
la sexualidad. De cualquier manera la situación de abuso
sexual no queda determinada con certeza como resultado de
las
entrevistas
psicológicas,
no
habría
claridad
en
detalles,
en
la
estructura
lógica
del
relato,
en
la
interacción entre la víctima y el victimario, distinción
entre juego y violencia, etc., pero se puede determinar que
el vínculo padre-hijo ha quedado deteriorado y necesitará
de apoyo terapéutico para reconstruirse" (v. fs. 36/38,
causa señalada y 74/76 de la principal).
En
octubre
de
2007
el
perito
psicólogo
interviniente en la causa concluyó que no se observó en el
menor ninguno de los indicadores de niño maltratado y/o
abusado que enumera; adujo que se podría inferir que "nos
encontramos en el terreno de la posible construcción de una
fantasía
viviéndola
sexual,
como
que
algo
actualmente
real.
No
J.
E.
podría
se
puede
estar
determinar
fehacientemente dado el tiempo transcurrido desde que se
generó el fenómeno, si la manifestación ‘papá me tocó’ fue
co-construida
posteriormente
en
su
contenido
con
la
influencia de adultos ... El niño manifestó que no tendría
inconvenientes en hablar con su padre y decirle porque no
lo quiere ver. Esto es muy importante, porque la mayoría de
los autores sostienen que los niños maltratados o abusados,
normalmente no enfrentan a su progenitor, sino más bien
tienen una conducta de temor y sometimiento hacia aquel"
(v. fs. 148 vta./149).
En marzo de 2008 la psicóloga M. d. C. Á.
elevó al tribunal el informe del psicodiagnóstico realizado
al
niño.
Dijo
en
suma
que
"estaríamos
frente
a
una
personalidad con sentimientos de vulnerabilidad por falta
de adecuación de las defensas yoicas, con ciertos intentos
de enmascarar con un optimismo superficial compensatorio,
sus sentimientos más profundos de soledad. Es un niño con
tendencias
depresivas
que
interrelaciona
desde
la
exclusión. Existiría una demanda muy fuerte de sostén que
no es advertida ... No se detectan signos de abuso sexual
en la producción gráfica" (fs. 181/182).
Así las cosas, tal como también sostiene el
tribunal
a
quo
en
probatorios
que
permitan
comunicación
acoger
el
su
fallo,
seguir
paterno-filial,
absurdo
no
aprecian
admitiendo
por
denunciado
se
lo
que
(arg.
elementos
la
no
arts.
falta
es
de
posible
279,
384,
C.P.C.C.).
3. Cierto es que al decidir respecto del
régimen de visitas de un menor no puede prescindirse de
recabar
la
opinión
que
tiene
el
niño
respecto
de
cómo
podría distribuirse su tiempo disponible para mantener un
contacto provechoso con ambos padres. Opinión que debe ser
pasada por el rasero que implican la edad y madurez del
niño, para lo cual es imprescindible que el juez analice
cuidadosamente
pondere
las
circunstancias
mesuradamente
en
que
relación
lo
con
rodean,
las
y
las
restantes
connotaciones que presente el caso, y particularmente con
la índole del derecho en juego (AC. 78.728, sent. del 2-V2002; C. 92.267, sent. del 31-X-2007).
En función de lo que caracteriza un régimen
de visitas, es imprescindible conocer de boca propia del
niño
cuáles
son
realización,
las
penetrar
materia;
en
lo
si
las
modalidades
más
bien
eventualmente
sensaciones
no
intimo
puedan
que
de
escuchar
que
más
sus
al
experimenta
le
favorecen,
preferencias
menor
desatenderse
en
no
sus
su
y
en
esta
implica
que
preferencias
expresadas, si de los elementos obrantes en poder del juez,
en particular los provenientes de una objetiva valoración
de
su
medio,
inestimable
para
lo
cual
cabe
de
asistentes
contar
con
sociales,
el
aporte
psicólogos,
psiquiatras, surge que satisfacerlas no es conducente al
logro
de
su
superior
necesario
equilibrar
adecuados
auxilios
orientándolos
a
la
interés,
esa
en
posible
caso
se
frustración
terapéuticos
comprensión
cuyo
de
torna
mediante
y
fundamentalmente
la
decisión
y
sus
motivos, escenario en el que de todos modos es menester que
el
juez
exprese
los
motivos
de
su
apartamiento
de
la
opinión recogida (Ac. 78.728, sent. del 2-V-2002).
Al respecto merecen recordarse las opiniones
de Aída Kemelmajer de Carlucci, que ha sostenido que "debe
tenerse en claro que oír al menor no significa aceptar
incondicionalmente su deseo; en otros términos, la palabra
del menor no conforma la decisión misma; el niño no debe
pensar que él debe elegir entre su madre y su padre, y que
de
su
opinión,
judicial,
menor;
el
para
juez
tomar
exclusivamente,
resolverá
esta
depende
priorizando
decisión
tendrá
la
el
en
decisión
interés
del
cuenta
sus
argumentos, lo que no implica acogerlos plenamente pues del
mismo
modo
solución
escucha
que
al
la
litigante,
parte
le
aunque
no
propone"
comparta
("El
la
derecho
constitucional del menor a ser oído", en Revista de Derecho
Privado y Comunitario, 7; "Derecho privado en la reforma
constitucional", Rubinzal Culzoni Editores, pág. 177); y de
Carlos A. Carranza Casares, que ha manifestado que "como lo
ha indicado la Corte de Casación francesa (Cass 2 civ., 25
mai 1993, Buil. Civ. II, N° 185; Bosse-Platiére, 1996), el
hecho de que el niño sea escuchado y sea tenida en cuenta
su
opinión,
no
significa
que
se
deba
decidir
en
coincidencia con él. No se le confiere la intervención como
juez o árbitro, sino como sujeto de derecho interesado en
participar en procesos judiciales que afectan algún aspecto
de su vida" ("Participación de los niños en los procesos de
familia", "La Ley", 1997-C-1387).
También
Françoise
Dolto
menciona
que
"el
niño siempre debería ser escuchado, lo cual no implica en
absoluto que de inmediato se hará lo que él pide" ("Cuando
los padres se separan" Ed. Paidós 1989, pág. 130, ver en
Oppenheim, Ricardo y Szylowicki, Susana, "Teoría y realidad
acerca de la voz y la presencia de los menores en los
Juzgados Nacionales con competencia en materia de familia"
"El Derecho", 155-617).
Por
ello
es
que
si
bien
es
necesario
remarcar que la denuncia efectuada por la recurrente de la
supuesta infracción a la doctrina legal emanada de la causa
Ac. 78.728 no es tal, pues el extracto que cita la quejosa
del mencionado fallo corresponde a una parte de mi voto que
no
hizo
mayoría,
igualmente
considero
que
la
cuestión
relativa al régimen de visitas de los hijos menores, o
derecho
de
comunicación
de
los
padres
con
su
hijo
no
conviviente, es sin duda alguna una medida que no sólo
concierne a los padres, sino que esencialmente interesa al
niño,
cuyo
interés
superior
debe
en
consecuencia
ser
evaluado y satisfecho en todos los casos y que en supuestos
de colisión con el deseo del menor es menester que el juez
exprese
los
motivos
de
su
apartamiento
de
la
opinión
recogida.
Volviendo sobre los hechos acreditados de la
causa, se observa que en julio de 2005 el joven J. E. ante
el juez de menores en la causa iniciada por protección de
persona
dijo
"que
extraña
a
su
papá,
que
le
gustaría
llamarlo para decirle Hola y preguntarle como está, pero su
mamá no lo deja..." (v. fs. 16, causa señalada y acollarada
a
la
principal).
tribunal
El
informó
que
mismo
en
la
día
el
perito
entrevista
psicólogo
realizada
con
del
el
menor, éste pudo expresar sentimientos de la vida cotidiana
y se angustió cuando habló del padre. Al dibujar a su
familia relató espontáneamente "voy a dibujar a papá como
una bestia..." (v. fs. 23 de la causa de abuso, acollarada
a la principal).
En octubre de 2007 el perito psicólogo del
tribunal informó que J. E. le manifestó su deseo de no ver
a su padre, que no observó angustia durante el relato y que
la
construcción
verbal
mencionada
la
realizó
ante
una
pregunta inductiva y/o dirigida acerca de si quería ver a
su padre, dado que durante todas las entrevistas en forma
desestructurada, no hizo mención a su progenitor (v. fs.
147).
En abril de 2008 la perito asistente social
informó al tribunal que la demandada expresa una negación
absoluta a la posibilidad de revinculación paterno filial
(v. fs. 200 vta.).
A todo lo largo del proceso se sucedieron
las recomendaciones tanto de los psicólogos que colaboraron
con el tribunal, como del Ministerio Público, vinculadas a
la necesidad de apoyo terapéutico para J.E. , apuntando a
la posibilidad de reconstrucción del vínculo padre hijo que
ha quedado deteriorado (v. fs. 36/38, causa de abuso; fs.
42, 118 y 119 de la causa principal).
En
recomendaciones
comunicación
la
sentencia
(además
de
progresivo
y
se
receptan
pautar
la
un
tales
régimen
modalidad
de
de
su
efectivización), y se ordena a la señora V. que acompañe el
certificado
que
acredite
la
continuidad
de
terapia
psicológica respecto de J. E. y se insta a las partes
adultas a iniciar ellas también un tratamiento acompañando
los certificados de los profesionales tratantes. Ello es
razonable e indicado en estas actuaciones donde a raíz del
distanciamiento de los adultos, se perdió la cotidianidad y
ese
conocimiento
día
a
día
entre
el
padre
y
su
hijo,
deteriorándose un vínculo que es necesario restablecer con
apoyo interdisciplinario.
De
esta
forma,
a
la
luz
de
lo
dicho,
habiendo asistido el suscripto a la audiencia fijada al
efecto ante esta instancia (fs. 285), tuve oportunidad de
tomar conocimiento de la persona del menor, escuchando sus
opiniones y percibiendo sus expectativas, las que aún no
resultando
vinculantes,
me
permitieron
auscultar
su
realidad actual y llegar a la convicción de que la solución
propuesta es la que a todas luces resulta más funcional en
la armonización de todos los apreciables intereses puestos
en juego (conf. arts. 7, 8, 12, 13 y concs., Convención
sobre
los
Derechos
del
Niño;
75
inc.
22,
Constitución
nacional) más teniendo en consideración asimismo la falta
de acreditación del abuso denunciado, la necesidad de no
desnaturalizar
la
vinculación
con
su
progenitor
y
el
progresivo y pautado régimen de comunicación y de visitas
asistido que se estableció en el fallo recurrido, donde se
privilegia el resguardo del niño, es mi convicción que el
mismo debe mantenerse en todas sus partes, pues considero
que éste se halla suficientemente motivado al valorar la
opinión de J. E. en el marco de las demás pruebas rendidas
y el auxilio de los peritos que actuaron en los autos (arg.
arts. 3, 9 y 12, Convención sobre los Derechos del Niño; 1,
18, 31, 33, 75 inc. 22 y concs. Constitución nacional; 2, 3
y
concs.,
ley
26.061;
1,
11,
15,
36.2
y
concs.,
Constitución provincial; 3, 4, 5, 6, 7, 9 y concs., ley
13.298).
4. Finalmente, en cuanto a la impugnación
por las costas del proceso, tiene dicho esta Corte que los
tribunales
originarios
son
soberanos
en
la
aplicación,
regulación y distribución de las mismas; ello por tratarse
de una cuestión de hecho, que sólo es susceptible de examen
en
la
instancia
extraordinaria,
cuando
ha
mediado
una
irracional o burda meritación de las circunstancias de la
causa, que conduzca a alterar la condición de vencido (Ac.
84.100, sent. del 1-XII-2004; C. 89.895, sent. del 11-XI2009; C. 101.253, sent. del 16-XII-2009), lo que no se
observa demostrado (arg. art. 279, C.P.C.C.).
V. Por todo ello, no habiéndose acreditado
las infracciones legales denunciadas (art. 279, C.P.C.C.) y
en
concordancia
Subprocurador
con
General,
lo
dictaminado
el
recurso
por
el
señor
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley debe ser desestimado; con costas
(arts. 68 y 289, C.P.C.C.).
Voto por la negativa.
A
la
cuestión
planteada,
el
señor
Juez
doctor de Lázzari dijo:
Adhiero al voto del doctor Pettigiani en el
entendimiento
de
que
con
la
procedencia
de
la
medida
dispuesta por la alzada se garantiza la comunicación y la
revinculación pretendida, a la vez que, con la presencia de
un tercero idóneo, preserva al niño de cualquier riesgo
durante dicha comunicación (arts. 3, 9.1 12 y 19 de la
Convención sobre los Derechos del Niño, 75 inc. 22 de la
Const.
nac.;
visitas
conf.
asistido
Solari,
durante
Néstor
la
E.,
"El
investigación
régimen
de
penal
por
lesiones o abuso", "La Ley", 2007-B, 228).
Voto por la negativa.
Los señores jueces doctores Hitters y Negri,
por
los
mismos
fundamentos
del
señor
Juez
doctor
Pettigiani, votaron también por la negativa.
Con lo que terminó el acuerdo dictándose la
siguiente
S E N T E N C I A
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede,
de
conformidad
con
lo
dictaminado
por
el
señor
Subprocurador General, se rechaza el recurso extraordinario
de inaplicabilidad de ley interpuesto; con costas (arts. 68
y 289 del C.P.C.C.).
El depósito de $ 2.500, efectuado a fs. 235,
queda
perdido
C.P.C.C.),
para
debiendo
la
el
parte
tribunal
recurrente
dar
(art.
cumplimiento
294,
a
lo
dispuesto por los arts. 6 y 7 de la Resolución 425/2002
(texto Resol. 870/2002).
Notifíquese y devuélvase.
EDUARDO JULIO PETTIGIANI
HECTOR NEGRI
EDUARDO NESTOR DE LAZZARI
JUAN CARLOS HITTERS
CARLOS E. CAMPS
Secretario
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