TEMA MEDICO N° 155 PREVENCION EN ODONTOLOGIA La cavidad bucal es un delicado sistema que, al igual que cualquier otro de nuestro organismo, requiere de los cuidados necesarios para mantenerlo en salud. No debemos olvidar que desempeña, entre otras funciones, la de la respiración, fonación, masticación y sentido del gusto, siendo la primera parte de nuestro aparato digestivo, que inicia los primeros procesos de la digestión de los alimentos. Los labios, la lengua, las piezas dentarias, encías, carrillos y glándulas salivales integran los principales componentes de la cavidad oral en la que, en forma conjunta, cada parte puede llevar adelante todas las actividades para las que fue diseñada. Como toda estructura del cuerpo humano, puede estar expuesta a enfermedades que, no solo afectan cavidad bucal en forma local, sino que al ser una de las vías de entrada más importante del organismo, pueden provocar problemas más graves a nivel general. Las enfermedades más comunes de la cavidad bucal son la caries y la enfermedad del tejido de sostén de las piezas dentarias, denominada enfermedad periodontal. CARIES DENTAL La caries dental, es una enfermedad multifactorial que se caracteriza por la destrucción de los tejidos del diente, como consecuencia de la desmineralización provocada por ácidos bacterianos. Afecta a más del 90% de la población mundial. Regularmente se registra en la parte exterior de la pieza dentaria, pero si no se actúa a tiempo, puede afectar las estructuras internas, ocasionar dolor agudo. Este proceso evolutivo sin tratamiento adecuado, puede finalizar con la pérdida de la pieza afectada. Contribuyen a su aparición la deficiente higiene bucal y la ingesta de comidas azucaradas. ENFERMEDAD PERIODONTAL La enfermedad periodontal, comprende todas las alteraciones que afectan a los tejidos que rodean y sostienen al diente, “las encías, las fibras periodontales que sujetan la pieza dental al hueso y el hueso alveolar”. Normalmente se produce por la falta o inadecuada higiene bucal, con la consecuente aparición de la placa bacteriana o sarro, no removida con el cepillado dental. Se manifiesta básicamente de dos maneras: 1. GINGIVITIS: inflamación de las encías, que puede ir acompañada de sangrado, sensibilidad aumentada a los cambios de temperatura y mal aliento o “halitosis”. 2. PARADENTOSIS O PIORREA: se caracteriza por la destrucción progresiva de las encías y el hueso que rodea al diente, provocándose la pérdida de estabilidad de la pieza finalizando en algunos casos con el desprendimiento de la misma. PREVENCION Y TRATAMIENTO Sin ninguna duda, la prevención es la herramienta más eficaz para mantener todo este sistema en salud y armonía. La Organización Mundial de la Salud define a la prevención como “cualquier medida que permita reducir la posibilidad de aparición de una enfermedad o bien interrumpir o aminorar su progresión”. La prevención de las enfermedades bucales se basa principalmente en: Cepillado correcto de dientes y molares después de levantarse o luego de cada comida. El barrido debe hacerse de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba, dando masajes a la encía. Nunca debe realizarse el cepillado de forma lateral. Los molares deben cepillarse con un movimiento circular y reiterarlos varias veces en cada cepillado. El acto del cepillado, debe ser suave para no irritar o lastimar las encías, pero lo suficientemente reiterado en cada zona de la boca para lograr el barrido de cada pieza dental. Utilizar un cepillo para la lengua ayuda a eliminar bacterias, al igual que utilizar enjuagues bucales con antisépticos. Luego de la ingestión de alimentos entre comidas, es necesario al menos enjuagar la boca varias veces. Es sumamente importante el cepillado después de la cena dado que los ácidos durante la noche se forman con mayor facilidad. La visita al odontólogo por lo menos una vez al año, es fundamental para la detección de los problemas mencionados y atenderlos para evitar la progresión y complicaciones relacionadas. Evitar utilizar la dentadura para otras acciones que no sean las masticatorias, así evitará dañarlos. Consultar al odontólogo ante la aparición de sangrado de las encías irritación o por la aparición de aftas u otras lesiones. Mantener una alimentación adecuada evitando el exceso de dulces, hidratos de carbono y bebidas azucaradas. Utilizar hilo dental adecuadamente, para periodontales. Evitar el tabaco, en cualquiera de sus formas. no lesionar los tejidos LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES: A QUÉ EDAD HAY QUE LLEVAR POR PRIMERA VEZ A LOS NIÑOS AL ODONTÓLOGO? Entre los 3 y 4 años es la edad ideal para realizar la primera consulta con el odontopediatra. A esa edad, el niño ha completado su primera dentición. En el control podrán enseñarse las técnicas de cepillado, detectarse tempranamente caries y las alteraciones en la mordida. QUE TIPO DE CEPILLO DEBE UTILIZARSE? Las tendencias actuales indican que los cepillos suaves son los mejores ya que, no solamente limpian bien (siempre que se practique una técnica adecuada), sino que además no dañan las encías ni los tejidos blandos circundantes. QUE PASTA DENTAL ES LA MEJOR? De no ser una pasta dental medicamentosa, todas tienen básicamente los mismos componentes. Su odontólogo seguramente le sabrá indicar cuál es la mejor de acuerdo al estado clínico de su boca. CADA CUANTO TIEMPO HAY QUE CAMBIAR EL CEPILLO DE DIENTES? Como término medio, la vida útil de un cepillo dental es de aproximadamente 3 meses, ya que las cerdas se deterioran no cumpliendo así adecuadamente su función. QUE ES UN SELLADOR DE FOSAS Y FISURAS? Se trata de una medida preventiva muy eficaz, que consiste en obturar surcos, puntos y fisuras de las piezas dentales, con resinas especiales que evitan que aparezcan caries en zonas de riesgo. Se practican cuando el diente está recién erupcionado por lo que es muy útil en niños y jóvenes. QUÉ ES LA HALITOSIS? EPIDEMIOLOGÍA Tiene una gran prevalencia en la población general. Se estima que más del 50 % de las personas la padecen en algún momento de su vida. Es muy frecuente presentar halitosis al despertar por la mañana, después de varias horas de sueño, cuando las estructuras de la boca han estado en reposo y la producción de saliva ha sido muy escasa. Es más frecuente en personas que superan los 50 años de edad. ETIOLOGÍA Las causas de la halitosis pueden ser múltiples, desde escasa higiene bucal, hasta enfermedades tan graves como el cáncer de pulmón, pasando por la gastritis crónica, aunque la gran mayoría tienen su origen en la propia boca. El mal olor de la boca se produce por descomposición bacteriana de restos de alimentos entre los dientes, de saliva, de células de la mucosa oral o de sangre, que producen sustancias volátiles como ácidos grasos simples como el ácido butírico, ácido propiónico, ácido valérico y componentes de sulfurados derivados de las proteínas como la putrescina y cadaverina. Debido a esta producción de sustancias, más del 85-90% de las halitosis tienen su origen en la cavidad oral y cuando no existe patología, suele ser por higiene bucal escasa. TRATAMIENTO En clínica se observa frecuentemente, que una de las causas más comunes de halitosis es la gastritis crónica. El tratamiento correspondiente alivia o cura este síntoma. El tratamiento de la halitosis, no resultante de otras enfermedades anteriormente mencionadas, tiene distintas posibilidades: Evitar el tabaco, alcohol, café y alimentos de intenso sabor u olor como el ajo y la cebolla, que potencian la halitosis. Ingesta abundante de agua: se recomienda beber entre uno y dos litros de agua al día para favorecer la producción de saliva. Cepillado dental, como mínimo tres veces al día o después de cada comida principal y sobre todo nunca olvidar antes de ir a dormir por la noche. El cepillado de los dientes debe realizarse en todas sus caras y también debe incluir el dorso de la lengua mediante rascadores linguales y realizar gargarismo para limpiar esa zona. Se recomienda un cepillo dental suave las encías y una pasta de dientes que no contenga flúor. Colutorios bucales (especialmente los que contienen agentes antisépticos) tras el cepillado o entre cepillados. Su eficacia es transitoria y no deberían sustituir al cepillado dental sino complementarlo. Uso de seda dental: para eliminar los restos de comida incrustados entre los dientes. Debe realizar después de las comidas y antes del cepillado dental. Masticar chicle sin azúcar: es otro remedio contra la halitosis entre las comidas o entre cepillados de dientes, debido a que se aumenta la producción de saliva. Tampoco debe sustituir al cepillado dental. Los chicles con Xilitol, además, tienen un efecto bacteriostático debido a la neutralización de los ácidos y evitan la formación de placa dental. Acudir a un odontólogo que explore la cavidad oral, todas las piezas dentarias y las encías. Es posible que aconseje una tartrectomía para eliminar el sarro y la placa bacteriana y trate las piezas dentales con caries o extraiga las piezas en muy mal estado.