Preguntas Generadoras Tutoria 2

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CONCEPTUALIZACION BASICA
UNIDAD 2:
Ecosistemas generalidades, Tipos de ecosistemas, Factores Abióticos asociados Ciclos
Biogeoquimicos
PREGUNTAS GENERADORAS
La sucesión ecológica: es la evolución que se da de manera natural, produciendo que un
ecosistema por su propia dinámica interna sustituya a los organismos que lo integran. El término
alude a que su aspecto esencial en la sustitución a lo largo del tiempo de unas especies por
otras.
Se llama sucesión primaria a la que arranca en un terreno desnudo, exento de vida, es decir, es
aquella que se desarrolla en una zona carente de comunidad preexistente, que se inicia en un
biotopo virgen, que no ha sido ocupado previamente por otras comunidades, como ocurre en las
dunas, nuevas islas, etc. Se llama sucesión secundaria a la que se produce después de una
perturbación importante, es decir, es aquella que se establece sobre una ya existente que ha
sido eliminada por incendio, inundación, enfermedad, talas de bosques, cultivo, etc. Estos
reinician la sucesión, pero a partir de condiciones especiales, en las que suelen ocupar un lugar
especies muy adaptadas a este tipo de perturbaciones, como las plantas que por ellos llamamos
pirófitas.
Etapas de la Sucesión Ecológica
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La sucesión es un proceso ordenado de auto organización de un sistema complejo, un
ecosistema, con ciertos niveles de homeostasis y homeorresis. Las etapas se pueden categorizar
en:
Etapas iniciales o de constitución. Dominadas por especies de las que en el lenguaje ecológico y
evolutivo se llaman pioneras, oportunistas, desde el punto de vista de sus requerimientos
de recursos, y con una estrategia reproductiva basada en la producción de muchos
descendientes limitadamente viable (estrategia de la r).
Etapas intermedias, o de maduración.
Etapas finales, que concluyen cuando se alcanza la clímax. Caracterizada por especies
especialistas, en cuanto al uso de recursos, y con baja tasa de reproducción (estrategia de la K).
BIOMASA PRODUCTIVIDAD Y BIODIVERSIDAD
La medición de factores como la biomasa, la producción y productividad ecológica de un nivel
trófico o del ecosistema completo, tiene aplicaciones prácticas diversas. Por ejemplo, para medir
el potencial de una cosecha, la cantidad de carne de un hato, o del potencial de pesca en una
zona, entre otras.
La biomasa es la cantidad de materia orgánica (masa) de una población, comunidad, nivel
trófico o ecosistema por unidad de volumen (en un medio acuático), incluye los alimentos,
combustibles, fósiles, madera, etc. Se estima que la producción anual de materia orgánica seca
es de 1.55 x 10,33 toneladas (el 60% de ella se forma en la tierra, el resto en océanos y aguas
continentales). Según su origen, la biomasa puede ser natural, cuando se produce sin
intervención humana, biomasa residual seca, cuando proviene de recursos generados en las
actividades agrícolas, forestales, o de la industria agroalimentaria y de madera.
También puede ser biomasa residual húmeda, que proviene de aguas residuales urbanas,
industriales y ganaderas. En la tabla se muestran datos en los diferentes niveles tróficos de un
ecosistema, así como la energía disponible en cada caso para el nivel inmediatamente superior.
Se refleja una alta producción primaria de biomasa, para un número cada vez menor de
consumidores.
La fotosíntesis es el proceso que hace posible la producción primaria de biomasa, en este caso
de la alfalfa, ahora bien. Según los investigadores sobre la acción microbiana, se ha descubierto
que una gran cantidad de la producción primaria no es consumida directamente por herbívoros
sino que es aprovechada por los microorganismos heterótrofos convirtiéndose en biomasa
microbiana.
Esta pirámide muestra un eficiente equilibrio natural del ecosistema, si hubiese más herbívoros –
vacas- que plantas verdes, más carnívoros –personas- que herbívoros, el ecosistema colapsaría.
En lo ecosistemas acuáticos la pirámide de biomasa, es generalmente invertida porque los
productores (fitoplancton), aunque son abundante, tienen una masa menor que la del
zooplancton, esta situación se compensa con su ritmo de reproducción rápido, lo cual le permite
soportar la demanda de consumo de los consumidores.
La biomasa de la madera, residuos agrícolas y estiércol continúa siendo una fuente principal de
energía y materia útiles en países poco industrializados.
En la primera acepción, es la masa total de toda la materia que forma un organismo,
una población o un ecosistema y tiende a mantenerse más o menos constante. Su medida es
difícil en el caso de los ecosistemas. Por lo general, se da en unidades de masa por cada unidad
de superficie. Es frecuente medir la materia seca (excluyendo el agua). En
la pluviselva del Amazonas puede haber una biomasa de plantas de 1.100 toneladas por
hectárea de tierra.
Pero mucho más frecuente es el interés en la «producción neta» de un ecosistema, es decir, la
nueva materia orgánica generada en la unidad de superficie a lo largo de una unidad tiempo, por
ejemplo, en una hectárea y a lo largo de un año. En teoría, en un ecosistema que ha alcanzado
el clímax la producción neta es nula o muy pequeña: el ecosistema simplemente renueva su
biomasa sin crecimiento a la vez que la biomasa total alcanza su valor máximo. Por ello la
biomasa es uno de los atributos más relevantes para caracterizar el estado de un ecosistema o
el proceso de sucesión ecológica en un territorio (véase, por ejemplo, Odum, 1969).
En términos energéticos, se puede utilizar directamente, como es el caso de la leña, o
indirectamente en forma de los biocombustibles (nótese que el etanol puede obtenerse
del vino por destilación): «biomasa» debe reservarse para denominar la materia prima empleada
en la fabricación de biocombustibles.
La biomasa podría proporcionar energías sustitutivas a los combustibles fósiles, gracias a
agrocombustibles líquidos (como el biodiésel o el bioetanol), gaseosos (gas metano) o sólidos
(leña), pero todo depende de que no se emplee más biomasa que la producción neta del
ecosistema explotado, de que no se incurra en otros consumos de combustibles en los procesos
de transformación, y de que la utilidad energética sea la más oportuna frente a otros usos
posibles (como abono y alimento, véase la discusión que para España plantea Carpintero, 2006).
Actualmente (2009), la biomasa proporciona combustibles complementarios a los fósiles,
ayudando al crecimiento del consumo mundial (y de sus correspondientes impactos
ambientales), sobre todo en el sector transporte (Estevan, 2008). Este hecho contribuye a la ya
amplia apropiación humana del producto total de la fotosíntesis en el planeta, que supera
actualmente más de la mitad del total (Naredo y Valero, 1999), apropiación en la que
competimos con el resto de las especies animales y vegetales.
PRODUCTIVIDAD
Los métodos de conversión de la biomasa en combustible pueden agruparse en dos tipos:
conversión bioquímica y conversión termoquímica. De la primera, se puede obtener el etanol y
metano mediante la fermentación alcohólica y digestión anaerobia. De la segunda, se puede
obtener gas pobre, carbón y jugos piroleñosos mediante gasificación y pirolisis.
Tipos de Biomasa.
La más amplia definición de biomasa sería considerar como tal a toda la materia orgánica de
origen vegetal o animal, incluyendo los materiales procedentes de su transformación natural o
artificial. Clasificándolo de la siguiente forma:
Biomasa natural: es la que se produce en la naturaleza sin la intervención humana.
Biomasa residual: que es la que genera cualquier actividad humana, principalmente en los
procesos agrícolas, ganaderos y los del propio hombre, tal como, basuras y aguas residuales.
Biomasa producida: que es la cultivada con el propósito de obtener biomasa transformable en
combustible, en vez de producir alimentos, como la caña de azúcar en Brasil, orientada a la
producción de etanol para carburante.
En esta definición quedan excluidos del término de biomasa todos los productos agrícolas que
sirven de alimentación al hombre y a los animales domésticos, así como los combustibles fósiles.
Estos últimos, aunque derivan de materiales biológicos, a través de transformaciones se ha
alterado muy profundamente su naturaleza.
La naturaleza de la biomasa es muy variada, ya que depende de la propia fuente, pudiendo ser
animal o vegetal, pero generalmente se puede decir que se compone de hidratos de carbono,
lípidos y prótidos. Siendo la biomasa vegetal la que se compone mayoritariamente de hidratos
de carbono y la animal de lípidos y prótidos.
Biodiversidad:
Es el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los
patrones naturales que la conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según
procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano. La
biodiversidad comprende igualmente la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro
de cada especie que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas
interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el planeta.
Factores abióticos en los ciclos energéticos
Los factores abióticos del ecosistema son todos aquellos parámetros físicos y químicos que afectan
a los organismos.
Factores abióticos físicos
Son los componentes básicos abióticos de un ecosistema; a ellos esta sujeta la comunidad
biológica, entre los factores abióticos mas comunes están:
LA LUZ SOLAR: Fuente principal de energía de un ecosistema, actúa en el proceso fotosintético y
tiene un efecto térmico (temperatura ambiental) en las zonas donde la luz se irradia.
LA TEMPERATURA: Es una de las formas en que se expresa la energía térmica proveniente de la
luz del sol; la temperatura tiene que ver directamente sobre la migración y dispersión de especies,
así como en las sucesiones ecológicas y afecta las funciones de reproducción y/o desarrollo.
CLIMA Y VIENTOS: Los vientos y las precipitaciones pluviales están íntimamente relacionados
con las variaciones de temperatura de cada zona geográfica.
ALTITUD Y LATITUD: Las variaciones de la altitud y la latitud causan cambios térmicos y por
consiguiente, modifican la distribución de los seres vivos.
EL SUELO: Es el factor abiótico químico más común, el suelo se deriva de la erosión de las rocas
ocasionada por factores físicos, químicos y biológicos. El suelo posee todas las reservas de
materiales orgánicos, minerales, agua y oxigeno que se requieren para el buen funcionamiento
tanto de los productores de nutrientes como los consumidores.
CONCENTRACIÓN DE OXIGENO Y BIOXIDO DE CARBONO: Estos compuestos tienen una
importancia fundamental en el intercambio de los organismos con su ambiente, dichas sustancias
son un factor clave del proceso de la fotosíntesis, la respiración y los procesos quimiosintéticos.
Funcionamiento del ecosistema
El funcionamiento de todos los ecosistemas es parecido. Todos necesitan una fuente de energía
que, fluyendo a través de los distintos componentes del ecosistema, mantiene la vida y moviliza el
agua, los minerales y otros componentes físicos del ecosistema. La fuente primera y principal de
energía es el sol.
En todos los ecosistemas existe, además, un movimiento continuo de los materiales. Los
diferentes elementos químicos pasan del suelo, el agua o el aire a los organismos y de unos seres
vivos a otros, hasta que vuelven, cerrándose el ciclo, al suelo o al agua o al aire.
En el ecosistema la materia se recicla -en un ciclo cerrado- y la energía pasa - fluye- generando
organización en el sistema.
Flujo de la energía y ciclo de la materia
La estratificación de los componentes del ecosistema es una expresión de la ordenación de la
producción y consumo en el sistema. Se constituyen las denominadas cadenas alimentarías, las
cuales considerando la biomasa o masa de los organismos vivos de cada eslabón o nivel, tienen
una forma piramidal: la mayor biomasa generalmente está concentrada en los productores
primarios y la menor en los consumidores de más alta jerarquía. Las cadenas alimentarlas se
relacionan entre sí, constituyendo un "entramado" de relaciones tróficas, conformando una red o
trama trófica. La condición para el mantenimiento de estas tramas tróficas es la existencia de un
ininterrumpido flujo de energía la cual, en ecosistemas naturales, proviene fundamentalmente,
del
Sol.
La energía fluye de forma unidireccional, desde el Sol hasta el último nivel trófico. Los productos
de desecho o residuos de cada nivel trófico son aprovechados por los organismos
descomponedores los cuales, al morir, liberan nuevamente los nutrientes y gases al ambiente, de
donde son tomados por los productores primarios para completar el ciclo de la materia.
Ciclo de nutrientes en los sistemas
Para que un organismo viva debe tener un abastecimiento adecuado de energía, de agua y de
nutrientes. La energía es importante para los organismos vivientes ya que ésta impulsa las
reacciones bioquímicas que mantienen la vida. El agua es importante porque es el medio en el cual
ocurren los procesos vitales. El carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, fósforo y e l azufre
también son importantes porque ellos constituyen las moléculas fundamentales de la materia
viva, tales como aminoácidos, azúcares, ácidos grasos, purinas, pirimidinas y nucleótidos
Las propiedades electroquímicas de la materia viva dependen de los iones de nutrientes tales
como el sodio y el cloruro. Otros elementos que se encuentran en pequeñas proporciones en el
ambiente, o elementos traza como el cinc, también son fundamentales como componentes claves
en
las
reacciones
enzimáticas
que
ocurran
en
los
organismos.
La energía, el agua y los nutrientes no se mueven al azar en el ambiente, sino que siguen flujos y
ciclos definidos. Cambios en estos ciclos y flujos pueden ser perjudiciales a los organismos que
viven en los ecosistemas a través de los cuales estos flujos y caos se mueven. Es importante que se
comprenda su dinámica, porque las actividades de la sociedad industrial están alterando los flujos
y ciclos de nutrientes, agua y energía en muchos de los ecosistemas del mundo. En general, los
ciclos
de
nutrientes
se
pueden
ilustrar
de
la
siguiente
forma:
Los nutrientes absorbidos del suelo y de la atmósfera por las plantas, incorporándolos como
elementos constituyentes de sus moléculas fundamentales. Los animales herbívoros se alimentan
de las plantas, y éstos a su vez conforman la dieta de los animales carnívoros, de manera que los
nutrientes se transfieren de unos a otros organismos. Al morir dichos organismos, las bacterias y
hongos del medio descomponen los restos orgánicos. Las bacterias y hongos también son seres
vivos que se alimentan, crecen, se reproducen y que, al morir, liberan al suelo y a la atmósfera los
nutrientes asimilados previamente, completando el ciclo de esta manera: los nutrientes quedan
nuevamente a disposición de las plantas.
Distribución de la energía solar en la tierra
Es importante para los sistemas biológicos el hecho de que la mitad o más de este flujo de energía
se disipa a su paso por la troposfera. En el hemisferio norte, aproximadamente, el 42% de la
radiación solar incidente es reflejada, un 33% por las nubes y un 9% por el polvo. Otro 10% del
flujo solar es absorbido por el ozono, el oxígeno, el vapor de agua y el ácido carbónico, o
dispersado difusamente por las moléculas de aire y pequeñas partículas en suspensión. Así, pues,
solamente un 48% de la radiación solar total llega realmente a la superficie terrestre, parte de la
cual, a su vez, puede ser reflejado a la atmósfera por superficies brillantes.
La energía radiante absorbida en la tropósfera es dispersada en todas direcciones en la región
infrarroja del espectro electromagnético. Parte de ella alcanza la Tierra de donde, a su vez, parte
es irradiada. Los dos componentes de la energía de entrada, la radiación solar directa y la
radiación infrarroja indirecta, calientan las capas inferiores de aire, el suelo y la superficie del agua,
así como los organismos que habitan en ellos. Por otro lado, el componente visible de la radiación
directa es necesario para poner en marcha la dinámica del ecosistema y el proceso fotosintético.
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