04. Llamamiento Eficaz

Anuncio
Llamamiento Eficaz - Inhabilidad Total
¿Por qué unos escuchan el mensaje del evangelio y se convierten al señor y otros escuchan el
mismo mensaje y endurecen más su corazón contra Dios? ¿Quién hace la diferencia: Dios o
nosotros? ¿En quién se encuentra ese elemento decisivo que marca la diferencia entre los que se
salvan y los que se pierden: Dios o nosotros? ¿Qué es lo que hace eficaz el llamado del evangelio a
los pecadores: La obra de Dios en nuestro corazón o nuestra propia determinación?
Para responder estas preguntas debemos recordar aquella condición del hombre que se encuentra
en el estado natural (es decir, no regenerado, no habiendo nacido de nuevo). Si no tenemos un
diagnostico correcto de la condición humana, tampoco podemos saber el tratamiento adecuado
para tratar el problema. Como vimos en la primera doctrina, el diagnostico que la biblia nos da del
hombre en el estado natural del hombre, no regenerado, es sencillamente devastador. La biblia no
solo presenta al hombre como un ser pecador que se revela constantemente contra la ley de Dios,
sino que también nos presenta al hombre como alguien que no puede ni quiere cambiar la
condición en que él se encuentra.
Pablo dice en Romanos 3:10-11 que en el mundo entero no hay una sola persona que sea justo, no
hay una sola persona que entienda el evangelio, no hay una sola persona que busque a Dios.
Seguramente muchas personas buscan cosas que nosotros asociamos con Dios y nosotros
podemos ver que estas personas están buscando a Dios, pero no necesariamente a Él. Ellos están
buscando cosas que solo Dios puede dar: Paz interior, felicidad, propósito de su existencia; pero
ningún ser humano busca al Dios de la biblia en este mundo caído. No al menos por su propia
inclinación natural.
Juan 6:44 "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere…".
Jesús hablando con Nicodemo le dice: Lo que es nacido de la carne, carne es… (Juan 3:6). La
palabra carne en ese texto es una refencia a la naturaleza pecaminosa con la cual todos nacemos.
Lo que Cristo está diciendo es que Padres que tienen una naturaleza pecaminosa, engendran hijos
con una naturaleza pecaminosa.
Romanos 8:7-8 "Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no
se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden
agradar a Dios."
Todo lo que surge de esa naturaleza pecaminosa es enemistad contra Dios. De tal manera que no
solo quieren sujetarse a la ley de Dios, sino que tampoco pueden. Desde el primer pecado en el
huerto del Edén el hombre quiere ser su propio dios. De manera que es imposible a ese hombre
humillarse y someterse al Dios vivo y verdadero: El Dios vivo y verdadero es el rival del ser
humano.
1 Corintios 2:14 "Pero el hombre natural (es decir, aquél que no ha sido regenerado por el
poder del Espíritu Santo y hecho una nueva criatura en Cristo) no percibe las cosas que son
del Espíritu de Dios, porque para él son locura."
Cuando estamos compartiendo el evangelio, tenemos que entender que la persona que nos está
escuchando, cree que lo que le estamos diciendo es una locura y no la puede entender porque se
ha de discernir espiritualmente.
2 Corintios 4:3-4 "Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden
está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen
de Dios."
El pecador está ciego a las realidades espirituales.
Efesios 4:17-18 "Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros
gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido,
ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón."
Pasaje tras pasaje en las Escrituras nos enseña claramente que ningún hombre por si mismo
inclinaría su corazón hacia Dios. Es por eso que esta doctrina se la denomina por los teólogos
como Inhabilidad Total. En lo que respecta la salvación el hombre es tan impotente (incapaz) como
un cadáver.
Es importante aclarar a qué tipo de impotencia nos estamos refiriendo aquí. Algunos pueden
llegar a la conclusión equivocada de que el pecador es una especie de víctima en la mano de un
dios cruel que le pide que haga lo que ya Dios sabe de antemano que no puede hacer.
La impotencia que nos estamos refiriendo aquí se verá de dos formas diferentes ilustradas:
Vamos a imaginar por un momento que un monarca (un rey, un emperador) llega a un lugar y
todas las personas que están allí con gozo y aprecio hacia el monarca se levantan del asiento como
una señal de honra y respeto, excepto una persona.
Primer escenario: La persona en cuestión es cuadripléjica, por lo tanto, es incapaz de levantarse
por sí misma.
Segundo escenario: La persona no tienen ningún problema físico, pero el aborrece al rey, lo
desprecia con todas las fuerzas de su corazón y para agravar la situación, se siente sumamente
cómodo en la silla en la que está sentado y no tiene la menor intención de pararse de allí.
En el primer escenario el individuo tiene una impotencia física, por lo tanto, no puede levantarse
de la silla para darle honra al rey.
En el segundo escenario nosotros vemos una impotencia moral, una impotencia espiritual.
El pecador no puede volverse de sus pecados hacia Dios. Primero, porque el ama su pecado (esta
muy cómodo en la silla que está sentado). Pero en segundo lugar porque el odia a Dios (el puede
inventarse un dios en su imaginación, pero no amar al Dios de la biblia). Por lo tanto es una
impotencia que agrava su responsabilidad.
Juan 3:16-19 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió
Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no
ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino
al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas."
El hombre ama las tinieblas, el no quiere la luz.
Juan 3:20 "Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para
que sus obras no sean reprendidas."
El hombre no quiere que le quiten su silla, el está muy cómodo allí. Esa es la condición del hombre
sin Cristo: No solo es un pecador, sino también es enemigo de Dios, que está muerto
espiritualmente en sus delitos y pecados (Efesios 2:1) y, que por lo tanto, no puede, ni quiere salir
por sí mismo de su condición.
¿Qué es lo que se requiere para qué un pecador pueda ser salvo?
Todos los creyentes seguramente recordamos ese momento en que nosotros fuimos convictos de
pecado y vinimos a Cristo en arrepentimiento y fe.
¿Cuál es el papel que jugó el Espíritu Santo cuando te convertiste?
Un pensamiento muy popular al día de hoy, en muchas iglesias lamentablemente, es que el
Espíritu Santo se limita a suprimir en parte nuestra pecaminosidad lo suficiente como para hacer
posible que los pecadores puedan hacer una elección de aceptar a Dios. En otras palabras: Dios
nos persuade a través del evangelio, el Espíritu Santo de alguna manera suprime nuestra
pecaminosidad, pero la decisión final está en la mano (la voluntad) del pecador que todavía no ha
nacido de nuevo. De manera, que según esta postura, la salvación de los pecadores no se
encuentra en la voluntad de Dios, sino en la voluntad de los pecadores. Si el pecador no inclina su
voluntad a creer y arrepentirse, Dios no hará absolutamente nada más para inclinar la balanza
hacia un lado o hacia otro. De acuerdo con esta enseñanza: La fe viene primero, la regeneración
después. ¿Es esa la enseñanza de la palabra de Dios?
¿Qué es lo que se requiere para qué un pecador pueda ser salvo: Una mano de ayuda o una nueva
vida y un nuevo corazón?
La biblia enseña claramente que para que un pecador vuelva a Dios se requiere una
transformación sobrenatural, no simplemente una persuasión. Es tal nuestra impotencia, nuestra
inhabilidad natural, que no queremos ni podemos volvernos de nuestros ídolos a Dios.
En 2 Crónicas 30, Ezequías quiere celebrar la pascua de Jehová. El envía mensajeros a través de
todo Israel diciéndoles:
2 Crónicas 30:7-11 "No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se
rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros
veis. No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová,
y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro
Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros. Porque si os volviereis a Jehová, vuestros
hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y
volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no
apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él.
Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta
Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos. Con todo eso, algunos hombres de Aser, de
Manasés y de Zabulón se humillaron, y vinieron a Jerusalén".
Algunos se burlaron, otros se humillaron. ¿Quién hace la diferencia: el hombre o Dios? Respuesta:
2 Crónicas 30:12 "En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón
para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová".
¿Quién hizo la diferencia? La mano de Dios. Eso hizo toda la diferencia.
Cuando el hombre es dejado a su inclinación natural, el resultado siempre será enemistad y
rebeldía. A menos que Dios transforme desde dentro la disposición de su corazón.
Ezequiel 36:26-27 "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré
dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
preceptos, y los pongáis por obra."
¿Quién hará eso? Dios es quien transforma el corazón.
Juan 6:37-40, 44 "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo
fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que
me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no
pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha
enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en
el día postrero.
Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día
postrero."
Juan 10:16 "También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo
traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."
Cristo está diciendo que Él es quien traerá a sus ovejas.
Juan 10:26-27 "… pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen…"
Es por eso que la regeneración (nacer de nuevo) es anterior a la fe. Primero Dios regenera y
después nosotros creemos.
Cristo le dice a Nicodemo:
Juan 3:3 "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de
nuevo, no puede ver el reino de Dios."
Tenemos que nacer de nuevo para poder creer, entender y ver el reino de Dios.
Efesios 2:1-7 "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de
desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los
deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos
por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y
juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con
Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en
su bondad para con nosotros en Cristo Jesús."
Lo que magnifica la gracia de Dios en la salvación de los pecadores es el hecho de que nosotros
fuimos salvados cuando estábamos muertos espiritualmente. Un cadáver no puede darse vida a sí
mismo por más ayuda que reciba. Todos nosotros estábamos muertos antes de venir a Cristo, de
manera que no era un paramédico lo que necesitábamos, sino un salvador todo poderoso que nos
resucitará. Cuando Cristo llamó a Lázaro a salir de la tumba, Lázaro estaba aún muerto, pero la voz
de Cristo es tan poderosa que lo devolvió a la vida.
En la parábola del hijo prodigo, vemos que un hijo de una familia se aparta del padre, entra en
pecado, comete hechos vergonzosos y se da cuenta la situación en la que se encuentra, por lo
tanto, el decide volver al padre arrepentido por su error…
Lucas 15:21-24 "Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy
digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y
vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y
matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se
había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse."
Lo mismo ocurre con el pecador elegido cuando escucha la voz de Cristo. A través del evangelio
Dios hace un llamado universal a todos los hombres; pero como Él sabe de antemano que nadie va
a querer venir hacia él de forma natural, Dios obra eficazmente en muchos dándoles un nuevo
corazón, una nueva voluntad, abriendo sus ojos, abriendo sus oídos, inclinando su corazón,
dándoles una nueva forma de pensar, dándoles una nueva visión de las cosas, para que este
individuo pueda ver por primera vez a Cristo, no solo como el salvador que su alma necesita sino
también como la perla de gran precio que vale la pena perderlo todo.
Sin esa obra eficaz del Espíritu Santo ningún pecador se volvería de sus pecados a Dios. ¿Eso
significa que Dios violenta nuestro libre albedrío para llevarnos a Cristo?
Lo primero que debemos decir al respecto es que si Dios tuviera que pedirnos permiso antes de
obrar en nuestros corazones todos hubiéramos terminado en el infierno porque nadie le hubiera
dado el permiso. Pero gracias a Dios que no tiene que pedirle permiso a nadie, porque Él es el Rey
soberano del universo y hace lo que quiere, cuando lo quiere y como lo quiere; para eso es Dios.
Daniel 4:34-35 "Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón
me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo
dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra
son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los
habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?"
Por el otro lado, es necesario recalcar que Dios no violenta nuestro libre albedrio para salvarnos.
Lo que Él hace es libertanos de la esclavitud del pecado para que seamos libres por primera vez. Si
el hombre fuera libre, libremente escogería a Dios. La razón por la cual el hombre no escoge a Dios
es porque son esclavos del pecado; así que lo que Dios hace no es violentar nuestra voluntad, es
liberar nuestra voluntad, es hacernos libres por primera vez.
Cuando Dios liberta a un pecador, con todo gusto, con todo gozo, ese pecador se arroja en los
brazos de Cristo. Así que ninguno de nosotros tuvo que ser arrastrado con violencia para venir a
Cristo en arrepentimiento y fe porque ya Dios había abierto previamente los ojos de nuestro
entendimiento para que nosotros pudiésemos ver a Cristo en toda su hermosura, en todo su valor.
Ya Dios nos había dado un nuevo corazón para abrazar a Cristo libre y voluntariamente. De hecho
cuando nosotros nos convertimos a Cristo esa es la razón más libre que hicimos en toda la vida.
Salmos 110:3 "Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder."
Cristo no tiene mercenarios en sus filas. Cristo no tiene que ordenar por ley el servicio militar
obligatorio para reunir un ejército. Todos se ofrecen espontanea y libremente para ser parte de su
regimiento. Sin importar las dificultades que tengamos que enfrentar en este mundo caído, estos
hombres y mujeres han sido objetos de una obra divina, por medio de la cual Dios ha abierto sus
ojos para verla condición en la que se encontraban: esclavizados del pecado bajo la justa ira de
Dios por sus transgresiones; pero ellos han visto también el poder, la bondad, la sabiduría de
nuestro bendito y salvador Jesucristo, que por amor a nosotros se encarnó, murió en una cruz
para salvarnos y esa nueva visión de las cosas ha movido a ese pueblo a someterse a su señorío
espontanea y libremente.
Esta es en esencia la doctrina biblia del Llamamiento Eficaz o como otros llaman la Gracia
Irresistible.
¿Puede el pecador resistir la gracia? Por supuesto que sí. Esteban les dijo a los judíos en Hechos
7:51 "¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu
Santo". Hay personas que escuchan la palabra, pero resisten al Espíritu Santo. Sin embargo,
cuando un pecador se convierte a Cristo, necesariamente, tiene que ser como resultado de una
operación soberana, eficaz e irresistible del Espíritu de Dios.
Importancia de la doctrina del Llamamiento Eficaz.
¿Por qué debemos procurar que los creyentes tengan un claro entendimiento de la obra de
Espíritu Santo en la salvación de los pecadores? Esto realmente te enciende el corazón.

Debemos conocer esta doctrina porque glorifica la obra salvadora del Espíritu
Santo y el poder de la palabra de Dios.
Fue el Espíritu Santo el que vino a nosotros (los creyentes) personalmente y nos abrió el
entendimiento y nos dio un nuevo corazón. Cuando estabas escuchando la palabra, el Espíritu
Santo estaba en ti, haciendo que esa palabra fuera eficaz. La palabra es la semilla implantada en el
corazón de los creyentes y produce fruto al 100, 60 y 30 por uno. Solo la palabra viva de de Dios
produce vida espiritual.
Romanos 1:16 "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree…"
Romanos 10:17 "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios."
1 Pedro 1:22-23 "Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad,
mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros
entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos (habiendo nacido de nuevo,
habiendo sido regenerados), no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la
palabra de Dios que vive y permanece para siempre."
Es una pena pero muchos tratan de atraer a los perdidos a las iglesias haciendo mil y unas cosas,
excepto predicar con poder y fidelidad la palabra de Dios. La doctrina de la gracia irresistible del
llamamiento eficaz, nos libra de ese error, al recordarnos que solo el Espíritu Santo puede
transformar el corazón del pecador y el ah prometido hacer eso únicamente a través de la
predicación de Su palabra.

Debemos conocer esta doctrina porque nos muestra cuán íntimamente se
involucró el Dios trino en nuestra salvación.
Dios no se limito a diseñar un sistema para hacer posible que, tal vez, algún ser humano se salvará
y luego se sentó a esperar a ver si alguien se beneficiaba del sistema. ¡No! Dios se involucró
contigo; cada creyente de manera individual fue ministrado por Dios para ser traído a salvación.
La letra de un hermoso himno dice: ¡Cuán solemne y dulce aquel lugar donde mora el Señor! Allí
de sus manjares Él despliega lo mejor. ¡Banquete rico! el corazón, admirando, clama así: ¿Por qué,
Señor? ¿Por qué será que me invitaste a mí? ¿Por qué me hiciste oír tu voz, y entrar a tu bondad?
Pues miles de hambre mueren ya rehusando tu verdad. Es el mismo amor que nos sirvió que nos
enamoró. Si no, en mi pecado aún habría estado yo.
Dios ama a personas concretas a quienes Él beneficia de formas concretas.

Debemos conocer esta doctrina porque nos anima a continuar corriendo en pos
de la santidad.
Esta misma gracia que obró eficazmente en nuestra regeneración (nuevo nacimiento) sigue
disponible para los cristianos en el proceso de santificación. La misma gracia que nos trajo a Cristo,
esa misma gracia nos santifica. La conversión no es un fin en sí mismo, es el comienzo de un largo
proceso a través del cual somos conformados cada vez más a la imagen de nuestro precioso
salvador Señor Jesucristo. El mismo Espíritu que obró eficazmente en nosotros para abrirnos el
entendimiento, es quien continúa abriendo nuestros ojos espirituales para que ese proceso de
santificación siga avanzando, para que no se detenga, hasta que estemos glorificados en la
presencia del Señor.
Efesios 1:17 "Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y
de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo
memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el
Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que
él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la
supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la
operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales…"
Ese mismo poder que resucitó a Cristo fue el que te resucitó a ti. Pablo dice aquí que ese
supereminente poder está a la disposición de los santos para luchar con el pecado.
Así que el correcto entendimiento de esta doctrina no mueve al cristiano a ser descuidado en su
vida espiritual; sino más bien, nos anima a seguir corriendo la carrera con los ojos puesto en Jesús,
porque nosotros sabemos que a pesar de nuestro pecados, a pesar de nuestras debilidades, la
gracia invencible de Dios nos guardará y nos preservará hasta el fin.

Debemos conocer esta doctrina porque nos anima a seguir predicando el
evangelio a los perdidos.
La razón por la cual nos paramos a predicar sabiendo que el corazón de muchos está endurecido, a
pesar de la dureza del corazón humano, es porque creemos que la palabra de Dios es viva y eficaz.
Los cristianos creemos que cuando se predica la palabra de Dios, el Espíritu Santo esta en las
personas que escuchan en las mensaje, aplicando su palabra con poder y salvando a los que Él
quiere salvar.
2 Timoteo 2:10 "Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos
también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna."
Muchos piensan que no hace falta predicar porque los escogidos de alguna u otra manera se van a
salvar. ¡No! Sin embargo los escogidos se van a salvar únicamente y exclusivamente por la
predicación de la palabra de Dios. Dios elige y usa medios. Usamos la predicación de la palabra
porque Dios elige; usamos la predicación de la palabra porque Dios usa Su palabra; usamos la
predicación de la palabra porque sabemos que el Espíritu Santo obra a través de la palabra. Por
esa razón Pablo llega a la hermosa conclusión "todo lo soporto por amor de los escogidos, para
que ellos obtengan la salvación que es en Cristo Jesús".
El Dios que escogió por nombre a cada ser humano que habrá de salvarse a través de toda la
historia, también escogió la predicación del evangelio como el medio para salvarnos.
2 Corintios 4:3-6 "Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden
está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos,
para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen
de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a
nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las
tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo."
Ese Dios que en el principio dijo: "Sea la luz; y fue la luz", un día vino a tu corazón, cuando estabas
muertos en tus delitos y pecados, cuando eras un enemigo de Dios, cuando odiabas a Cristo,
cuando no querías su salvación; ese Dios vino con su Espíritu cuando se estaba predicando su
palabra y dijo: "Sea la luz" y tú de repente viste lo que nunca antes habías visto: que Cristo es
glorioso y que la salvación vale la pena.
Richard Phillips dice: "El poder es totalmente de Dios mientras Él se mueve soberanamente en
este mundo por medio de Su Espíritu. Pero el privilegio es nuestro al ser la voz que es oída, la
oración que es respondida, el testimonio que es usado para traer vida eterna. Cuando pecadores
son salvados por medio de la fe en Jesús, nosotros tenemos el gozo de saber que es Dios el que ha
actuado en irresistible gracia a través de nosotros." Porque de Él, para Él y por Él son todas las
cosas, a Él sea la gloria Amén.
Si tu estas sin Cristo, no te ampares en esta doctrina para hacer lo que es tu responsabilidad
delante de Dios.
Hechos 17:30 "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora
manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan."
Reconoce tu impotencia para salvarte a ti mismo, pídele a Dios que haga por ti lo que no puedes
hacer por ti mismo. Nadie tiene que averiguar si ha sido elegido, ni regenerado, para entonces
venir a Cristo en arrepentimiento y fe.
Lo único que necesitas saber es que tienes un serio problema con la justicia de Dios por causa de
todos tus pecados; pero Dios, en Su amor, envió a Su propio Hijo a saldar completamente la deuda
de aquellos pecadores a quien vino a salvar muriendo por ellos en la cruz de calvario. Si vienes a Él
clamando por misericordia, arrepentido de tus pecados, confiando únicamente en Cristo para la
salvación de tu alma, el evangelio te promete que serás recibido, serás perdonado, por ese Dios
que en Su amor diseño un costosísimo plan de salvación a través de la vida, muerte y resurrección
de nuestro Señor Jesucristo.
Descargar