PSIQUIATRÍA INFANTIL Y JUSTICIA JUVENIL Valentín Calvo Rojas ¿Psicólogos y psiquiatras infantiles pueden contribuir en el éxito de los tribunales de justicia? ¿Cuales son las causas de la delincuencia juvenil? ¿Cual es la relación entre tribunales juveniles, la psiquiatría infantil y la comunidad? En este artículo se discute sobre el papel de los trastornos psiquiátricos infantiles en los casos de delincuencia. En particular, los autores, se centran sobre el papel de la psicopatología en la formación y tratamiento de delincuentes juveniles. Después de repasar brevemente la historia del sistema judicial y la contribución de los psiquiatras infantiles en la justicia, los autores discuten sobre el potencial desarrollo que les lleva a delinquir. Por último, proporcionan un examen de los resultados más relevantes hallados, llegando a la conclusión de que futuras investigaciones y orientaciones clínicas para los niños involucrados con problemas psiquiátricos en el sistema de justicia juvenil es discutible. ¿En comparación a los infractores adultos los niños son más receptivos a la rehabilitación? Con los niños no se obtiene beneficios a través del castigo además son menos responsables de sus actos. De este planteamiento surgió el primer sistema de justicia juvenil en Chicago en 1899. El concepto legal de la patria potestad sirvió como base para establecer dicho sistema. La filosofía original de ésta justicia juvenil engrosó cinco ideas centrales: 1. Era necesaria la creación de un tribunal especial para los desatendidos, dependientes o delincuentes menores de 16 años. 2. Rehabilitación y no castigo era el propósito. 3. Todos los archivos, pruebas y procedimientos deberían ser confidenciales. 4. En caso de encarcelamiento, los menores deberían ser separados de la influencia corrupta de los criminales adultos. 5. Todos los procedimientos deberán ser tratados familiarmente. Debido a los intereses intrínsecos para el bienestar social de los niños, la psiquiatría y sus teorías sobre el desarrollo y prevención de la delincuencia han sido generalmente bien acogidos. Hoy en día, el campo de la psiquiatría forense continúa creciendo. Se reconoce la existencia de mutuo aprecio y respeto entre los tribunales y las ciencias psiquiátricas. Dado nuestro reciente conocimiento sobre la prevalencia de que los desordenes psiquiátricos son tratables, y el hecho de tener a nuestra disposición tratamientos mucho más eficientes y testados para desordenes específicos, podemos ofrecer soluciones nuevas, útiles y agradables para obtener un inmediato impacto y mejora en la vida de esos niños. ¿El trabajo con delincuentes o casos de conducta desordenada juveniles requiere la distinción entre actos antisociales, delincuencia, criminalidad, conducta desordenada, desorden de la personalidad antisocial, y psicopatia? Creemos que solo una parte de delincuentes muestran asociación entre sus actos antisociales y psicopatología. Cierta formas de psicopatología (conducta desordenada y ADHD) están sobre representadas. La tarea del psiquiatra es la de ayudar a descategorizar la extrema homogeneidad entre la población de delincuentes y ver cual de ellos con desordenes diagnosticables son apropiados a tratar. Esperamos que semejante tratamiento reducirá los actos antisociales como ha sido mostrado en el caso de ADHD con estimulantes a través de muchos estudios diferentes. Ha quedado claro que el patrón que da una mejor explicación en el origen de la delincuencia es un modelo acumulativo de alto factor de riesgo. Cada factor de riesgo parece actuar de una manera acumulativa. En la mayoría de casos de delincuencia y conducta desordenada aparecen signos de acumulación en el transcurso de la infancia y la adolescencia, de múltiples factores de riesgo que no han sido suficientemente contrarrestados por factores de protección y en consecuencia dan como resultado problemas crónicos de conducta. ¿Que factores son los que intervienen de forma acumulativa?. Factores ecológicos, constitucionales, de parentesco, y también factores internos tales como funciones personales, realización académica y relaciones interpersonales. Algunos casos son genéticos o constitucionales, otros ambientales o situacionales. Hay estudios que estiman la contribución relativa entre la problemática por factores genéticos y ambientales indicando más estabilidad que en casos de problemática ambiental y factores internos. La delincuencia juvenil es heterogénea con distintas necesidades y niveles de psicopatología acompañante. No podemos esperar que las intervenciones o incluso los programas puedan ser categóricamente efectivos para todos los miembros de tan diversa población. En consecuencia deberíamos de ser muy cuidadosos a la hora de hacer un perfil de jóvenes y dirigir sus múltiples problemas y actuaciones. Lo primario en la comorbilidad puede ser difícil de establecer pero una investigación a lo largo de los principales desarrollos puede ser de ayuda. ¿Se puede establecer una relación de causaefecto? Sí, si una patología precede a la otra. Las intervenciones terapéuticas son más efectivas cuanto de forma más temprana se llevan a cabo. La comunicación con el joven es importante y efectiva. Ambos factores son preventivos. Es importante la elección del tratamiento porque por ejemplo el bloqueo académico puede llevar al aislamiento social. Los expertos están de acuerdo en que hay una posibilidad en que aislar un sujeto es una intervención eficaz para cualquier tipo de delincuencia. La intervención debe ser multimodal. Han de ser intervenciones largas. Este aislamiento se hace en un contexto social al que puede volver. Los castigos, sin más, son inefectivos. Los jóvenes dentro del sistema legal están en gran necesidad de asistencia psiquiátrica. Para que esto tenga una efectividad máxima deberíamos ampliar los puntos de vista dentro de la investigación y maximizar su ejecución para crear un impacto en el sistema. Combinando nuestra experiencia dentro del desarrollo de la psicopatología nos encontramos en la dirección correcta para ofrecer nuevas líneas de investigación para mejorar el diagnostico y el tratamiento de estos jóvenes en el sistema. Comprender el desarrollo en la adolescencia es crucial para comprender el comportamiento criminal de esta. La adolescencia es un período de cambios rápidos, son cambios físicos, intelectuales, emocionales, en la apariencia social. La adolescencia es un período de flexibilidad en el cual la familia, la escuela, amigos y el sentirse o no a gusto, pueden todos ellos influir hacia un desarrollo u otro. La adolescencia es un período formativo en el cual los comportamientos negativos y las actitudes negativas se vuelven mucho más difíciles de corregir. La adolescencia es un período de gran variabilidad dependiendo de cada sujeto. Hay que hacer esfuerzos para reunir información empírica en el desarrollo de las diferencias entre adolescentes y adultos -diferencias cognitivas y sociales-. No solo deben ser continuadas el estudio de estas diferencias sino que deben usarse para hacer un perfil en la policía y las practicas legales. Además el desarrollo formativo debería ser considerado en conjunción con la formación acerca de toda la psicopatología. Si bien justamente estamos empezando a visualizar la delincuencia bajo un punto de vista de desarrollo y psicopatología, hemos ganado ya mucho terreno. La detección de estos casos y el establecimiento de recursos es prioritario dado los niveles de perturbación encontrados. Anticipamos que establecer programas de tratamiento adecuados va a suponer un conflicto con las necesidades criminológicas y habrá una discusión activa sobre como clasificar, integrar los programas, sobre cual es la mejor manera de hacerlo. Una de las prioridades también debe ser establecida para una continuación de cuidados que nos provea de recursos adecuados para jóvenes que ya han tocado fondo. Para acomodar esto serán necesarios nuevos modelos de administración. Poco a poco nos damos cuenta que las necesidades de chicas y chicos en este sistema son diferentes. Es evidente que las chicas necesitan un tratamiento diferente porque la magnitud de sus problemas es más alta. Por lo tanto no esta claro que el sistema actual provea los cuidados necesarios para dar un tratamiento adecuado y esta es la raíz de lo que debe ser investigado. Hacen falta sofisticados estudios para evaluar a corto y largo plazo los programas de tratamiento. Faltan estudios sobre los agentes psicofarmacológicos modernos que sostienen un trato eficaz. Dentro de este sistema los jóvenes reciben bajas dosis de medicación en corto período de tiempo. Los fármacos escogidos son pocos y pocos quienes intentan evaluar su eficacia sistemática. Esto debería cambiar especialmente cuando tenemos evidencias preliminares que estas medicaciones son de ayuda. Hay que centrar los estudios en los jóvenes que en el despertar a la vida comenten crímenes. Los jóvenes que muestran psicopatología deben ser priorizados en primer lugar. Nuestra ignorancia sobre ello no nos ha dejado hacer intervenciones efectivas. Deberíamos aprender sobre como darles ayuda para evitar sus recaídas, aprender a como cambiar su mala trayectoria, a través de perfilar un estudio apropiado. El enfoque para crear estos estudios ha sido la disfunción en el lóbulo central y la deficiencia en el sistema de defensa. Estos estudios deberían ser repetidos en los jóvenes con un mapa especifico de cada uno de estos casos y como desarrollan la trayectoria de cada una de las perturbaciones psicopatológicas. La delincuencia seguirá siendo un problema. Nuestra persistencia en la mejora de la relación entre delincuencia, conductas antisociales psicopatológicas nos ofrecen oportunidades para proveernos de una eficaz asistencia psiquiátrica dentro del sistema de justicia juvenil. Muy a menudo la delincuencia, sus causas, esta acompañada y/o dirigida en altos porcentajes de la comorbilidad por lo que debemos estar preparados para aportar métodos de intervención dentro del sistema y reevaluarlos en grupo, primero evaluarlos individualmente y retestarlos en grupo. Los tratamientos efectivos para la delincuencia deben ser multimodales y hechos para cada caso en particular, para cada joven, y para cada síndrome psicopatológico. Sugerimos que la comorbilidad, en casos de delincuencia, en niños nos da conocimientos para crear una subclasificación esquemática, pues muchas de las condiciones de comorbilidad pueden ser dirigidas por la implicación de tratamiento. La acumulación de comorbilidad diagnosticada va a tener implicación en el pronóstico. Las psicopatologías compuestas son de tratamiento mucho más difícil pero esta hipótesis debe ser comprobada.