¿Qué historia de la información y cómo enseñarla

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V Congreso de la Asociación Latinoamericana de Investigadores
de la Comunicación -ALAIC 2000
Santiago de Chile - 26 al 29 de abril del 2000
Grupo de Trabajo de Historia de la Comunicación
¿Qué historia de la información y cómo enseñarla?
Juan Gargurevich - Perú
RESUMEN
Todos los planes de estudio de la comunicación incluyen asignaturas de historia de la
información, o de los medios de comunicación, con denominación que varía de acuerdo a visiones
particulares. Son cursos tan populares como Redacción, pero en contrario de este ejemplo no
encontramos para Historia propuestas de sistematizaciones, nociones o conceptos básicos que nos
aparten de los viejos modelos del Norte para trabajar la historia de los procesos comunicacionales
latinoamericanos. Tampoco hemos encontrado propuestas didácticas sobre el tema que vayan más
allá de la metodología común para la enseñanza de la historia en general.
Las interrogantes básicas deben ser entonces : ¿Qué debe saber un estudiante
latinoamericano de comunicación sobre la historia de la especialidad? ¿Existe un método distinto al
común para la historia del periodismo?
Proponemos una reflexión sobre el tema.
------------------------------Examinar el pasado para comprender el presente, es un lugar común que repetimos los
profesores de la especialidad para justificar el estudio de la especialidad. Sólo así será posible,
añadimos, que las experiencias no hayan sido en vano y que su enseñanza servirán para tender
líneas hacia el futuro.
Esta es, en síntesis apretada, la argumentación que suele presidir los esfuerzos de los
profesores de historia de la información y de la comunicación para interesar a los estudiantes en la
búsqueda de los orígenes de todo aquello que están trabajando y cuya comprensión sin duda será
mejor si se conocen detalles del proceso que lo hizo posible.
Surgirán aquí desde luego algunas interrogantes igualmente clásicas, entre las que
destacaremos solamente esta: qué historia de la comunicación enseñar y cómo enseñarla. El reto
es para todos, no sólo para los comunicadores pues el pasado se complica cada vez más.
Como sabemos han surgido nuevos métodos de investigación, de prácticas historiográficas
que han refutado viejos esquemas que se consideraban inamovibles. Hoy, repiten los
historiadores, no hay paradigmas en este campo y en consecuencia están abiertas las puertas a
propuestas que logren ahondar y, sobre todo, interesar.
2
Habrá que cruzar esto con la didáctica, la especialidad que procura convocar el interés de
los alumnos en el tema y que se enfrenta también a retos distintos pues los textos, aquellos que
leíamos en los llamados viejos buenos tiempos son reemplazados por los materiales audiovisuales.
-Los textos de historia
Antes de hacer propuestas que intenten responder a las interrogantes que presiden este
texto valdría la pena hacer una revisión mínima de cómo se ha enseñado la historia de la
información y la comunicación en América Latina, en nuestros países, efectuando una prospección
de la bibliografía, de los libros que orientaron a los profesores sobre qué contar a sus alumnos.
Debemos recordar aquí que hasta el inicio de la década de los años 70 los estudios de la
especialidad se limitaban a “Periodismo” y que el concepto de Comunicación se incorporaría
después1. En consecuencia, los profesores encaraban la enseñanza de “historia del periodismo” o
en todo caso “de la información”. Incluso la frase “medios masivos de comunicación” es
relativamente nueva y fue incorporada a las “mallas” curriculares luego de la adopción de las
innovaciones propuestas por CIESPAL (originalmente “Centro Internacional de Estudios de
Periodismo para América Latina”2).
Y así, con asignaturas “de periodismo” en unos casos y “de información” en otros, la
historia de la especialidad se fue construyendo a base de bibliografía local normalmente escrita por
periodistas aficionados a la historia o que se sintieron obligados a dejar testimonio de su
experiencia. Una revisión de las Bibliotecas principales de cada capital latinoamericana nos
mostrará que se han realizado muchos esfuerzos por contar historias del periodismo desde puntos
de vista, metodología, técnicas narrativas, diferentes.
Es lícito preguntarse si hubo otras narraciones antes de los años 50, la década de mayor
número de fundaciones de Escuelas. La principal fuente de información sobre el periodismo fueron
las grandes enciclopedias, como las famosas Espasa, Barsa, Webster o Británica, que recurrieron
a historiadores para contar sobre el tema. Puede revisarse entradas como “Periodismo”,
“Periodistas”, “Telégrafo”, “Radiodifusión”, etc., además por supuesto de “Gutenberg” e “Imprenta”.
Allí están inventos, inventores, escritores, revisados por los expertos de la casa editora. Estas
Enciclopedias fueron seguramente las fuentes centrales de los textos que resumieron la historia
del periodismo, o mejor, las historias de los periodismos.
Propongo aquí un paréntesis para examinar otro punto de vista paralelo al de las
propuestas históricas que se sucedieron. Me refiero a las visiones críticas y las no-críticas. Por
“visión crítica” podríamos considerar a las historias cuestionadoras de la propuesta general que
suele relatar un conjunto de anécdotas amables sin avanzar hacia el examen de razones de fondo
motivadoras de los procesos de la comunicación.
Se podría aquí correr el riesgo de mezclar en un solo saco a todos aquellos que han
reclamado desde distintas vertientes ideológicas una mejor y distinta información, porque, en
efecto, las vertientes marxistas mantuvieron desde el principio una línea constante de crítica al
periodismo comercial. Obviamente, la crítica legitimaba el uso de los medios para los fines
revolucionarios. Pero no fueron sólo los radicales izquierdistas quienes cuestionaron de manera
1
Sobre historia de la enseñanza del periodismo en América Latina sugerimos ver de Raymond B.
Nixon "Historia de las Escuelas de Periodismo", En Chasqui, CIESPAL, Quito, nro,. 2. EneroMarzo de 1982. p. 13.
2 En 1974 cambió “Periodismo” por “Comunicación” pero conservó la sigla.
3
formal a los grandes medios pues incluso la Iglesia Católica desarrolló desde temprano una línea
de reclamo de mejor información3.
En el otro espacio, el de “visión no crítica” que reduce la historia, repetimos, a relatos que
no suelen tener más significación que elogios a voluntarismos personales y que adjudican a los
grandes inventores inspiraciones repentinas en lugar de arduos procesos de investigación. No
encontramos aquí cuestionamiento alguno al periodismo, en condescendencia excesiva.
Se podría oponer a esta reflexión que los historiadores de los procesos de la comunicación
-incluyendo a la información- han superado esta visión ciertamente estrecha. Pero recordaremos
que es el encuentro del periodismo con la ciencias sociales -y en particular con su metodología- la
que amplía el horizonte académico. Antes, todo fue simplemente “periodismo”.
Invito a revisar la siguiente, y mínimo, lista de títulos que fueron influyentes en su tiempo.
El criterio de enumeración es cronológico en los dos casos.
Visión No Crítica
La cultura y el periodismo en América.
Gustavo Adolfo Otero. Quito. Casa Editora Liebmann. 1953.
(Un texto poco conocido del escritor boliviano, que propuso una historia por países. Recaudó
información de sus viajes por casi toda América. Para cada país hizo una periodificación apegada a
la cronología histórica particular ).
El Periódico. Orígenes, evolución y función de la prensa periódica.
George Weill
México. Uteha. 1962.
(Es probablemente el texto de historia más manejado por los profesores de historia del periodismo
pese a su visión europea y excluyente. Una edición mexicana, rara, incluyó un apéndice con datos
generales sobre historia de la prensa latinoamericana).
El periodismo en los Estados Unidos.
Edwin Emery. México. Trillas. 1966.
(Al igual que Frank Luther Mott construyó una historia con episodios que se hicieron lugares
comunes en narraciones posteriores que las asumieron como fuentes primarias. Investigaciones
recientes están demostrando que se equivocaron con frecuencia).
Conocimiento de la información: aproximación al sistema de las comunicaciones sociales.
Juan Beneyto. Madrid. Alianza. 1973.
(El autor actualizó varias veces, en titulos sucesivos, su visión global de la información, enfatizando
en el tema de la construcción de la opinión. Este texto fue quizá el más difundido).l
Historia del periodismo latinoamericano.
Aureliano Gómez Olòrtegui. Barranquilla. Universidad Autónoma del Caribe. 1985.
(Un texto poco conocido, discreto, que trató de dar una visión global del periodismo de la
subregión).
Del pedernal al silicio. Historia de los medios de comunicación masiva.
Giovanni Giovannini (comp.). Buenos Aires. Eudeba. 1987.
3
Véase de Benito D. Spoletini “Comunicación Social e Iglesia”. Ediciones Paulinas, Bogotá.
1977.
4
(Un excelente “reader” que, según hemos podido constatar, figura en la mayoría de las bibliografías
de los sílabos o programas de los cursos de Historia de los medios. Su uso ha venido a mejorar
nuestra visión histórica en la medida en que se aparta del excesivo uso de las fuentes
norteamericanas).
Historia de la prensa hispanomericana.
Jesús Timoteo Alvarez y Ascención Martínez Riaza. Madrid, Editorial Mapfre. 1992.
(Historiadores, académicos españoles importantes, unieron esfuerzos para este texto, publicado
con ocasión del famoso “Quinto Centenario”. Recaudaron la información más actualizada que
podía obtenerse al iniciar la década y compusieron un libro descriptivo que trató de avanzar más
allá del listado por países, articulando procesos políticos con grandes etapas históricas).
Historia de la prensa en Iberoamérica.
Antonio Checa Godoy. Sevilla. Alfar. 1993.
(Este libro fue igualmente producto de aquel Quinto Centenario. Frondoso, con mucha bibliografía,
ofrece un cuadro fragmentado de la prensa latinoamericana, o “iberoamericana”, pues , a diferencia
del anterior, incluye a Brasil)..
Visión crítica
Los amos de la prensa.
George Seldes (Prólogo y notas de Gregorio Selser). George Triàngulo. Buenos Aires. 1959.
(Un clásico del autor, el célebre “muckracker” de los Estados Unidos. Texto difícil de encontrar,
como otros libros de Seldes, incluso en las Bibliotecas especializadas).
El origen del periodismo amarillo.
Francisco Bermeosolo. Madrid. Rialp. 1962.
(Un clásico español, pionero de la crítica al periodismo sensacionalista norteamericano y su
actuación en la guerra de España con los Estados Unidos).
Informe sobre la Información.
Manuel Vásquez Montalbán. Fontanella. 1963.
(Fue enorme la influencia que tuvo en Latinoamérica este libro del famoso intelectual marxista
español. Figuró por años en los bibliografías obligatorias. Sus datos ya son obsoletos por lo que ha
sido olvidado pero sirvieron en su momento para sostener la argumentación por un nuevo orden
informativo).
La prensa y la opinión pública.
N. Palgunov. Buenos Aires. Editorial Cartago. 1966.
(Un clásico marxista soviético que dio información ligera sobre el sistema periodístico leninista.
Incluye apuntes históricos y críticas a los medios capitalistas. Un texto muy difundido).
Los manipuladores de cerebros. Libre empresa, imperialismo y medios de comunicación.
Herbert Schiller. Buenos Aires. 1974.
(Un clásico de la postura crítica al interior de los Estados Unidos).
Comunicación dominada. Estados Unidos en los medios de América Latina.
Elizabeth Fox de Cardona y Luis Ramiro Beltrán. Ilet-Nueva Imagen. México. 1978
(Visión global de la influencia mediática del norte en nuestros países. Fue de gran ayuda en la
discusión sobre el Nomic).
Historia y Comunicación Social.
5
Manuel Vásquez Montalbán. Barcelona. Bruguera. 1980.
(Texto que conserva su influencia aunque, obviamente, no llegó a trabajar las innovaciones
técnicas recientes).
Esta relación, insistimos, básica, nos serviría sin embargo para revisar la bibliografía, las
fuentes que usaron los autores comentados. Constataremos algo significativo: salvo excepciones,
los redactores no eran historiadores sino que se acercaron a la historia de los medios desde el
periodismo o las ciencias sociales e incluso de la literatura procurando llenar el vacío que la historia
estaba dejando en relación a la información en términos de empresas, periodistas, influencia en
contextos precisos, etc.
El tema de las historias de parte, comprometidas políticamente, merece reflexión aparte
siendo el caso de la copiosa bibliografía producto de la Guerra Fría (1945-1989) en que la
propaganda tuvo un papel importante. Muchos textos histórico críticos circularon entonces pero tan
cargados de subjetividad que es difícil rescatarlos, salvo para la historia de la propaganda de la
época4.
-Nuevas investigaciones históricas
La nuevas miradas a la comunicación no están dirigidas sólo, advertimos, a los sucesos
modernos. Los especialistas -historiadores, linguistas- contemplan con cada vez mayor interés las
formas de comunicar de los americanos precolombinos, haciéndose necesario ya incluir estos
estudios en la visión histórica. En México y en el Perú había desde hace mucho una serie de líneas
de investigación sobre las escrituras antiguasy, como se sabe, los textos mayas pueden ya
descifrarse sin problemas5. Y pese a que los antiguos cronistas afirmaron que los Quipus eran
sistemas de “ayuda memoria” hay quienes insisten en que se trataba de una forma de conservar
información; y que hubo otras (Tokapus, etc.) que todavía quizá no sabemos comprender.
Un hito importante en esta discusión significó la Mesa Redonda realizada en Dumbarton
Oaks, en los Estados Unidos, titulada “Art and Writing: Recording Knowledge in Pre-Columbian
America”, entre el 23 y 24 de Marzo de 1991. Los trabajos principales fueron editados y hoy ya no
es posible afirmar que no existieron formas no-occidentales de conservar y transmitir información
en la América Precolombina6.
Otro vacío importante que comienza a ser trabajado es el correspondiente al período
colonial, que tuvo efectivamente escasos periódicos y fuerte control de la metrópoli. Sin embargo
existieron sistemas muy fluidos de circulación de información, desde la supervivencia por muchos
años de los célebres Chasquis , los correos a pie, hasta los pregoneros, las campanas en las
ciudades y otros. Y gracias a historiadores españoles tenemos amplia información sobre la
repercusión en América de la libertad de imprenta decretada por las Cortes de Cádiz en 1811.
Los años que siguieron a la Independencia fueron de periodismo doctrinario, de discusión y
de poca relevancia en términos noticiosos modernos pero fueron los tiempos de formación del
nuevo periodismo que surgiría acompañando a los partidos políticos para luego aventurarse por la
ruta comercial hasta llegar a la prensa de masas. Es la época de las descripciones históricas
4
Como productores importantes de textos de propaganda podemos citar al Servicio de
Información de los Estados Unidos (USIS), a la Organización Internacional de Periodistas (OIP),
la Federación Internacional de Periodistas (FIP), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)
quizá los mas importantes de la polarización de la Guerra Fría..
5 Cf. Coe, Michael. El desciframiento de los glifos mayas. Fondo de Cultura Económica.
México. 1995.
6 Cf. Hill Boone y Mignolo, Walter (eds.) Writing without words - Alternative Literacies in
Mesoamerica & the Andes. Duke University Press. Durham. 1994.
6
simples que recién comenzaron a ser revisadas cuando una oleada de nacionalismo sacudió la
subregión. Sucesos de gran repercusión como la Revolución Cubana, la formación de los No
Alineados, abonaron al cambio de enfoque.
Los trabajos críticos que surgieron en la década de los años 70 y que formaron parte de la
discusión sobre el Nuevo Orden Internacional de la Información trataron de no identificarse con las
facciones de la polarización mundial, tratando de colocarse en una posición tercerista que será
inevitable confundir con la propuesta de los No Alineados.
El “Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales” (ILET) sería por entonces un
influyente productor de estudios de la información y la comunicación desde posturas críticas.
Muchos investigadores importantes trabajaron en su sede mexicana y elaboraron argumentos que
influyeron en la percepción de las historias nacionales, sobre todo en aquellas que no habían
atendido al entorno internacional. Debe citarse, como ejemplo, el Primer Informe, que tuvo amplia
repercusión7.
Nuestro interés en esta vía distinta de opinión sobre la información tiene que ver ahora con
la importancia que tendría para variar la observación de la historia de los medios pues de una
narrativa enciclopédica no comprometida, acrìtica, se pasó al rescate de visiones criticas
ignoradas, a la búsqueda de nuevas fuentes, datos, que inauguraron una narrativa distinta de la
historia de la información y de los medios.
-Procesos y sistemas de información
La historiografía de los sistemas y medios de información no es distinta de las de otras
áreas y ha atravesado los mismos avatares, corrientes, propuestas. Es así como en las historias
norteamericanas antiguas, la historia de los medios gira alrededor de grandes figuras, Gordon
Bennet, Pulitzer, Hearst, entre otros, que fundaron el llamado “periodismo personal” y que algunos
han confundido con protagonismo pues si bien ellos ocupaban las mejores planas (para eso eran
los dueños) paralelamente se desarrollaban profesiones que concurrían a la realización de los
diarios. Esta visión rankeana fue reemplazada por esfuerzos más cercanos a la realidad , como los
“annalistas”, que buscaron explicaciones en la multidisciplinariedad, más allá de la figura del
“héroe”8.
Las propuestas francesas (Febvre, Bloch, Braudel), fueron asumidas con entusiasmo y
grandes sucesos de la historia comenzaron a ser revisados bajo su metodología. No conocemos
sin embargo una revisión severa de las historias de los medios informativos , una historia que,
como querría Bloch, observe mentalidad, lenguaje, hiciera comparaciones, estudie las condiciones
materiales. Quizá se obtendría historias que permitirían comprender mejor al viejo Hearst.
El terreno de la historiografía es ciertamente escabroso y corremos el riesgo de tropezar,
pero es obvio hay que realizar un esfuerzo para elevarse de las historias simples hacia
explicaciones mejores de los procesos de la información y de la comunicación.
Una de las primeras consecuencias de una nueva visión historiográfica latinoamericana de
la información sería, con probabilidad, la comprobación de que debemos descartar que hemos sido
receptores pasivos de corrientes del norte , desde tecnologías hasta maneras de contar noticias y
que no hemos tenido más participación en aquella historia que la de meros consumidores o
copistas. Pongamos como ejemplos mínimos dos: un peruano, José Arnaldo Márquez, inventó y
exhibió a fines del siglo 19 en varias grandes ciudades una ingeniosa máquina de componer textos.
7
Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales. División de Estudios de la
Comunicación. La Noticia Internacional - Informes Ilet. No. 1. México 1977. Fue coordinado por
Fernando Reyes Matta.
8 Un texto muy útil sobre el tema de la historiografía es “Voces y silencios en la historia . Siglos
XIX y XX” de Sonia Corcuera de Mancera. México, Fondo de Cultura Económica. 1997.
7
Pero fue el “Linotipo” del neoyorkino Merghentaler el artilugio elegido, pareciendo que sólo en el
Norte se podía inventar tales cosas. Y en lo que respecta a la práctica del periodismo hemos
aceptado el llamado “Nuevo Periodismo” como fórmula norteña cuando hacía mucho que los
grandes literatos-periodistas latinoamericanos lo pusieron en práctica y propusieron un periodismo
de mejor calidad. La lista de casos es larga y no insistiremos ahora.
Están acudiendo en nuestra ayuda especialistas europeos, en especial españoles y
franceses. Los primeros están desarrollando líneas de investigación más complejas elevándose de
las historias simples9. Y entre los segundos debemos destacar la nueva línea de trabajo de Armand
Mattelart, quien nos viene alcanzando información que rompe con viejos lugares comunes de la
historia de los medios masivos, la información, las teorías de la comunicación10.
-La didáctica de la historia
"Método progresivo, regresivo, etnográfico, sincrónico..." leemos en los textos clásicos de
enseñanza de la historia11. Y una revisión de los sílabos o programas (que es posible ampliar
gracias a Internet) permite comprobar que se prefiere una combinación de progresión cronológica
con una contextualización que busca la comprensión de las consecuencia de los hechos
registrados.
Cabe preguntarse si las técnicas comunes de didáctica de la historia son las apropiadas
para conseguir el interés de los estudiantes de periodismo y de la comunicación en los orígenes y
desarrollo de su futura profesión. Es verdad que la sola decisión, y elección, de una carrera, ya
suele predisponer el interés y que los periodistas suelen disfrutar de las historias de su historia.
Sigue pendiente sin embargo la cuestión metodológica que tiene que ver con la narrativa, la
interactividad con los alumnos, los textos (recomendados u obligatorios) para lecturas, el peso de
las historias locales y regionales, propuestas de líneas de investigación.
Como se sabe, la discusión sobre el primer punto ha avanzado hasta el punto de
considerarla clave y contamos ahora con un verdadero abanico de propuestas a considerar. La
elección pasa necesariamente por el nivel de profundidad que se adjudica al curso, esto es, si se
trata de pregrado o de maestría, por ejemplo. Pero en ambos casos se tendrá que pensar en el uso
activo de las herramientas de la nueva tecnología educativa.
-Historia y subjetividad
¿Qué hechos elegir para contar? Hay una parte de la historia de la comunicación y la
información que no ofrece conflictos a los profesores porque se trata de conocimientos comunes a
todos. Pero ya a partir de una época determinada, como las guerras por la Independencia, el
cuadro se complica pues hay opciones políticas bien definidas. Más adelante, los puntos de vista
segados por la ideología se agudizarán hasta que, al llegar a la histórica discusión por el "Nuevo
Orden Mundial de la Información y la Comunicación" (NOMIC) observamos divergencias profundas
en los sílabos.
Es así como, por ejemplo, en un par de importantes universidades peruanas -ninguna de
las cuales es la Pontificia Universidad Católica- se ha decidido ignorar completamente la discusión
9
Cf. Historia de la comunicación social, de Enric Bordería Ortiz, Antonio Laguna Platero y
Francesca Martínez Gallego. Madrid. Editorial Síntesis. 1996.
Véase en particular La Invención de la Comunicación, Bosch, Barcelona, 1995; y La
Mundialización de la Comunicación, Paidós Ibérica, Madrid. 1998.
11 Hemos tomado como ejemplo el texto de Luis Coronas Tejada. Didáctica de la Historia.
Ediciones Anaya. Madrid. 1969.
10
8
sobre el NOMIC, cuyo conocimiento nos parece relevante porque planteaba cuestiones de fondo,
muchas de las cuales han sido ya superadas gracias al desarrollo de Internet12.
En este orden de cosas tampoco por supuesto encontraremos detalles de la discusión
sobre las propuestas alternativas que se hicieron durante el auge de las propuestas de los Países
No Alineados. Y sin embargo, paradójicamente, encontraremos nutrida información en programas
norteamericanos, es decir, en los promotores de la oposición al NOMIC.
En suma, profesores latinoamericanos de la historia de la comunicación han elegido la ruta
de la pérdida de memoria en un tema que, en efecto, enfrentó a los profesionales de la
comunicación en prácticamente casi todo el mundo y que reflejaba una discusión que pareció
terminar cuando la caída del Muro de Berlín, en 1989. Lo mismo vale para las propuestas marxistas
sobre la comunicación, tema que tampoco hallamos en programas de historia de la información.
Estos dos casos nos dan una idea de la severa separación de criterios que manejamos
sobre la historia de la información.
La pregunta final es: ¿Quién debe escribir la historia del periodismo? ¿Los historiadores o
los periodistas? En el primer caso se suele ignorar los fundamentos de un oficio sumamente
complejo y dinámico que redefine líneas y objetivos de manera constante; en el segundo, los
hombres de prensa por lo general ignoran o pasan por alto la metodología de la investigación, de la
historiografía y construyen sus historias a base de relatos amables sin avanzar en el examen de
fuentes primarias. Y es probable que la no resolución de esta contradicción esté dando como
resultado que criterios poco serios se impongan en nuestra zona de interés.
-Primeras hipótesis
Esta primera revisión que planteamos ahora, ciertamente con desorden, podría sistematizarse en
las siguientes hipótesis de trabajo:
-La historia general del periodismo que se ha venido proporcionando a los estudiantes
latinoamericanos proviene en buena parte de fuentes secundarias poco confiables , es decir, de
textos que han asumido propuestas de fuentes que no se basaron en investigaciones serias para
hacer sus afirmaciones;
-Los textos de historia del periodismo provienen generalmente de los países del norte y son
impuestos por múltiples razones, entre las que se puede destacar la presión de las empresas
editoriales, la ausencia o falta de difusión de títulos latinoamericanos, la falta de promoción de la
necesidad de investigar nuestras historias con nuevos puntos de vista;
-Las historias locales no suelen considerar las influencias del entorno externo y prefieren adjudicar
logros importantes a corrientes dominantes pues de otro modo tendrían que investigar en
profundidad para alterar el punto de vista;
-No hay esfuerzos sistemáticos de promoción de la investigación de la historia del periodismo y en
general de los procesos de formación de la información de nuestra subregión.
Este cuadro no es fácil de revertir y será necesario un plazo mediano para girar hacia una
historia latinoamericana de la comunicación. En este sentido, el esfuerzo de reunir a los profesores
e investigadores de la región es un paso de trascendencia innegable.
------------------
12
En muy pocos sílabos encontramos el famoso libro de la Unesco con las conclusiones de la
Comisión Mac Bride, "Un Solo Mundo, Voces Múltiples", cuya primera edición mexicana circuló
1980 gracias all Fondo de Cultura Económica.
9
Lima, enero del 2000
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