Alta Tecnología, Encadenamientos Productivos y Propiedad Intelectual: retos para América Latina.♦ Gian Carlo Delgado Ramos♣ Prólogo: A finales del siglo XIX fueron observables tres mitos ideológicos del desarrollo científico-tecnológico que, con sus particularidades, siguen siendo estimulados hoy en día: 1) que el aumento de grandes corporaciones empresariales es un proceso inevitable; 2) que la nueva “economía corporativa” proveía oportunidades para el ejercicio de la experiencia y habilidad intelectual que fue atractiva para una emergente clase media de profesionales educados; y 3) que el crecimiento evolutivo de las corporaciones y la aparición de expertos a cargo de este sistema se vería reflejado en el beneficio del público general, los ‘consumidores’.1 Fue un periodo en el que era patente una intensificación en las relaciones entre los laboratorios de las grandes corporaciones y las más destacadas escuelas técnicas como el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el California Institute of Technology (CalTech) o Harvard. 2 Los datos del mencionado proceso de corporativización de la CyT en EUA son contundentes, de cuatro laboratorios de investigación industriales (privados) en 1890, se pasó a mil en el año de 1930.3 Sin embargo, de frente a la crisis de fines de la década de 1920, la vitalidad de tal prosperidad que acarreaba consigo el avance científico-tecnológico se vio frenada. A pesar de que se siguió promoviendo la idea de que la depresión podía sobrellevarse a través de un continuo y creciente financiamiento de la investigación básica en las Presentado en el Encuentro Internacional sobre la Propiedad Intelectual desde la Perspectiva del ALBA: Contribuyendo a la conformación de un Mundo Multipolar, organizado por el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual. Gobierno de Venezuela. Caracas, 4 de noviembre de 2006. ♣ Economista mexicano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en "Economía Ecológica" por parte de la Universidad Autónoma de Barcelona (España). Asesor e investigador en alta tecnología del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. Especialista en estudios de "ciencia, tecnología y sociedad" en las áreas de la biotecnología y la nanotecnología. Autor de varios libros y de numerosos artículos publicados en América y Europa. De próxima aparición, su libro: "Nanotecnologías: incertidumbre y manejo social" (Arena Abierta. Random House Mondadori. México, 2007). 1 McGrath, Patrick J. Scientist, Business and the State. The University of North Carolina Press. EUA, 2002 : 17. 2 Ibid: 35. 3 Ibid: 36. ♦ 1 universidades y el sector empresarial, el papel de éste último como financiador no era suficiente. La opción entonces fue el financiamiento federal, un escenario en el que, conocidos personajes en la historiografía estadounidense como Vannevar Bush, James Conant y Ernest Lawrence, entre otros, aprovecharon la coyuntura de la crisis para construir su propia idea de una alianza entre la profesión y el Estado que, según ellos, debía evitar las difíciles cuestiones económicas y políticas de la década y enfatizar en cambio la utilidad de la CyT militar. La crisis que comenzara en 1929 y poco después, la guerra, fueron por tanto elementos claves para consolidar, entorno al Proyecto Manhatan, una alianza institucional que incluía la elite de empresarios, de profesionales, militares y políticos con el supuesto objeto de resolver todos los problemas relacionados a la seguridad nacional, el progreso económico y la estabilidad social.4 Todo en un panorama en el que, según McGrath, la gente que creó la “ciencia corporativa” y la “ciencia de Estado”, …pretendió alcanzar un compromiso ideológico entre los valores de los de su profesión, los valores de las instituciones gobernantes estadounidenses y, los valores políticos y culturales del público tal y como ellos los entendían. […Si bien] las elites científicas fueron las que crearon el sistema de relaciones entre la ciencia, el Estado, las universidades y el sector corporativo. Ellos ciertamente no controlaban ese sistema, pero sí crearon las ideas que fungieron como ligamentos para mantener juntas a las partes.5 En 1956, el sociólogo Charles W. Mills ya describía detalladamente tal sistema asociativo tripartita de la elite norteamericana. El autor escribía: ...el máximo poder nacional reside ahora en los dominios económico, político y militar. Las demás instituciones parecen estar al margen de la historia moderna y, en ocasiones, debidamente subordinadas...Dentro de cada uno de los tres, la unidad institucional se ha ampliado, se ha hecho administrativa y, en cuanto al poder de sus decisiones, se ha centralizado...En cada una de esas zonas institucionales, han aumentado enormemente los medios de poder a disposición de los individuos que toman las decisiones; sus poderes ejecutivos centrales han sido reforzados...En el pináculo de cada uno de los tres dominios ampliados y centralizados se han formado esos círculos superiores que constituyen las elites económica, política y militar -los señores de la guerra, los altos jefes de las empresas, y el directorio político.6 4 Ibid: 4. Ibid: 4, 6. 6 Mills, Charles W. La élite del Poder. FCE. México, 1987: 13-6. 5 2 La tendencia estadounidense es igualmente aplicable para el caso británico. Según Rose y Rose, en la guerra de 1914-1918, ….por primera vez las debilidades tecnológicas del imperio británico fueron expuestas de manera dramática al punto que fue necesario que el gobierno interviniese directamente en la administración de la ciencia, que se estableciera el departamento de investigación científica e industrial y que surgieran las primeras asociaciones de empresa privada/estatal de investigación cooperativa.7 Pero, después de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de EUA, particularmente Europa continental estaba devastada, sus centros de investigación desmantelados o destruidos y, muchos de sus científicos habían emigrado. Reino Unido tampoco estaba en condiciones similares de competir frente a un EUA que se consolidaba como hegemón. El camino de Europa fue, en cambio, la implementación progresiva de un modelo en esencia muy similar al estadounidense pero con importantes diferencias puesto que se adoptó la estrategia de establecer laboratorios federales y un servicio científico civil y se dejó el desarrollo de la CyT militar sin una estructura organizativa central (al parecer cuando menos hasta recientemente cuando se constituyó la European Defense Agency).8 Operatividad de las Redes industriales Tres son los actores centrales para descifrar el desarrollo científico tecnológico y de ahí industrial de cualquier región o país: el Estado nación, las unidades económicas (e.g. empresas/multinacionales) y el sistema científico-tecnológico (e.g. universidades y centros de investigación públicos y privados). En los Estados nacionales centrales tales actores se han caracterizado por tener fuertes conexiones entre sí, es decir, una serie de vínculos a modo de una vasta y compleja red. Tal “red industrial”, como la califique en otra ocasión9 parafraseando y retomando el trabajo de Melman sobre “el complejo militar industrial” (quien a su vez toma tal 7 Rose, Hilary y Rose, Steven. La radicalización de la Ciencia. Nueva Imagen. México, 1980: 37. Para una discusión sobre la profundización de la militarización de la red industrial europea desde la EDA, consúltese: DelgadoRamos, Gian Carlo. “Galileo y la militarización de la ‘red industrial europea’”. Nómadas. Madrid, España., julio-diciembre de 2006. 9 Delgado-Ramos, Gian Carlo. La Amenaza Biológica: mitos y falsas promesas de la biotecnología. Plaza y Janés. México, 2002: 220. 8 3 calificativo del entonces presidente estadounidense Eisenhower10), refiere obligadamente al funcionamiento consolidado y en sinergia de todo un conjunto de poderosas relaciones de clientela e intereses futuros entre los centros públicos de producción de conocimiento, el alto aparato corporativo, el bélico-industrial, el poder Legislativo y una enorme burocracia militar (véase imagen 1). Aunque, desde luego, el proceso está plagado de contradicciones y varia en sus particularidades históricas en cada Estado nación. Fuente: elaboración propia. Como es de notarse, el esquema operativo de la red industrial propia de los estados capitalistas centrales, contradice en los hechos el corazón de la filosofía de la globalización neoliberal o lo que Saxe-Fernández califica de “globalismo pop”11 pues precisa que la actuación del Estado es cada vez menor, que se han conformado “empresas 10 Textual: “...In the councils of government we must guard against the acquisition of unwarranted influence, whether sought or unsought by the military-industrial complex. The potential for the disastrous rise of misplaced power exists and will persist.” (President Dwight D. Eisenhower. Farewell Address. Washington, D.C., 17 de enero de 1961). 11 Saxe-Fernández, John (compilador). Globalización: Crítica a un Paradigma. Plaza y Janés. México, 1999. 4 globales” desvinculadas del Estado y sin ordenamientos o apuntalamientos estatales de corte, económicos, fiscales, contables o políticos, entre otras cuestiones. A contracorriente, vale precisar que el rol del Estado nunca ha sido tan alto e importante como en las últimas décadas. Es algo visible en los países metropolitanos con las fuertes medidas proteccionistas para con su empresario nacional (que las regula, las subsidia, las penaliza y hasta las protege, nacional e internacionalmente, por medio del aparato de espionaje o la fuerza diplo-militar, “de ser necesario” 12) y, consecuentemente observable en las fuertes fricciones intercapitalistas como lo es el caso de los crecientes e inusitados subsidios a la industria de la alta tecnología o inclusive a la agroindustria de EUA y de la Unión Europea (UE) . El Estado capitalista central, como instrumento de clase, se ha caracterizado entonces por apoyar, regular y de ser necesario “rescatar” su sector productivo estratégico sea por medio de mecanismos propios de la economía civil o militar13. No sorprende que para el Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de la National Defense University en Washington, D.C., la industria estratégica se caracterice por: …tener un impacto en un gran número de ramas industriales y generalmente se trate de tecnología de punta. No sólo impacta en la productividad, también permite la generación de mejores productos, de servicios públicos y/o incrementa el poder militar […] Pero, sólo es estratégica para tal o cual país cuando se asegura una fuerte posición en su desarrollo a nivel global.14 Sin embargo, aunque muchas corporaciones despliegan estrategias de mercadeo regional e internacional (canalizan internacionalmente una importante porción de sus partes componentes o localizan fuera de su madre patria importantes instalaciones productivas y de investigación, entre otras cuestiones), éstas y su respectiva red industrial nacional, 12 Es bien conocido el caso de Echelon, que significa un escalón en términos militares, pero que desde hace ya varios años se enfoca más en gobiernos, organizaciones y negocios. Se trata de un sistema complejo de “inteligencia artificial” que intercepta señales de satélite, microondas, celulares, cable submarino y fibra óptica, en cualquier parte del mundo, y constituye la más densa red global de espionaje en la historia. Son constantes las acusaciones de la UE en contra de EUA por el uso de información confidencial, por medio de Echelon, para beneficiar a sus multinacionales por la vía del aseguramiento de contratos multimillonarios (e.g. en 1990 se uso información para arrebatarle un contrato de construcción de satélites a NEC y transferirlo a AT&T; en 1994 se pasó un contrato para la francesa Thompson a favor de Raytheon de EUA, etcétera). Véase, Delgado Ramos, Gian Carlo. La Amenaza Biológica: mitos y falsas promesas de la biotecnología. Plaza y Janés. México, 2002: 410. 13 Como analiza a detalle Melman para el caso de EUA, la “economía de Pentágono” opera bajo preceptos de “maximización de costos”. Los diseños contractuales entre las firmas y los administradores del Pentágono sistemáticamente incluyen los sobrecostos como parte rutinaria de operación. Es un esquema en el que las “ganancias” no se derivan de relaciones de “mercado”, sino gracias a “vinculaciones” de orden político-militar y administrativo. Léase: Melman, Symour. Pentagon’s Capitalism: the political economy of war. McGraw-Hill. Nueva York, EUA., 1970. 14 Libicki, Martín C. What Makes Industries Strategic. The Institute for Nacional Strategic Studies. Nacional Defense University. Washington, D.C., EUA, 1989: 2. 5 funcionan desde la plataforma de lo nacional/regional para proyectarse en la lucha por la hegemonía económica en tales o cuales nichos. Esto es, para Hirst y Thompson, que: …la orientación nacional (home-oriented) de las grandes empresas en todas las dimensiones de sus actividades analizadas parece abrumadora. Consecuentemente, las grandes empresas todavía centran sus actividades económicas en el país sede, a pesar de toda la especulación sobre la globalización…Los negocios internacionales todavía en gran medida están confinados a su territorio nacional en términos del total de su actividad; se mantienen fuertemente encajados en su medio nacional y continúan siendo corporaciones (nacionales) en lugar de ser stateless corporations. Esto significa que estas compañías no están fuera de la órbita de regulación estatal.15 Los fuertes encadenamientos productivos hacia atrás y hacia delante que generan las redes industriales de los países metropolitanos, han resultado en una relativa fortaleza en el mercado global y en el desarrollo científico tecnológico en rubros específicos. Datos de 1999, indicaban que EUA dominaba el registro de patentes en las áreas de electricidad, electrónicos, instrumentos y química; la Unión Europea (UE), en procesos, mecánica y bienes de consumo; y Japón, relativamente en electricidad y electrónicos. Desde el punto de vista de las áreas subtecnológicas, en la década de los 90 se registró, en general, un número espectacular en patentes de biotecnología y telecomunicaciones, seguida por la farmacéutica y la ingeniería médica y más recientemente en nanotecnología y nano-procesos. Es decir, hubo un aumento importante en patentes de alta tecnología, que según EUA, está bajo su control, pues en términos generales tiene entre el 32 y 33 % de la producción mundial, mientras que la UE lo hace con un 22.8% y Japón con un 12.9 por ciento.16 Por rubros el control de la producción mundial en 2001 era así: EUA lidereaba con 24% el mercado de las comunicaciones, seguido de cerca por Japón. En el área aeroespacial EUA concentra la mitad del mercado seguido por la UE con el 30.2% (aunque en la aeronáutica civil Europa y EUA se dividen a mitades). La UE lleva la batuta en el sector farmacéutico con el 30-34% del mercado seguida por EUA con el 25%. En instrumentos científicos el mercado está controlado en 49.3% por EUA, seguido por la UE con un 28- 15 Hirst, P., y Thompson. G. Globalization in Question. Polito Press. Londres, 2000. Delgado-Ramos, Gian Carlo. “La competencia intercapitalista en Ciencia y Tecnología: quién es quién a principios del Siglo XXI”. Nómadas. Madrid, España., Julio-diciembre de 2006. 16 6 31%.17 A esta competencia inter-capitalista vale agregar la tensión existente en otros sectores estratégicos, pero de menor intensidad de investigación como el automotriz, químicos y agroindustria. Ahora bien, este posicionamiento en la competencia científico-tecnológica intercapitalista, tiene como telón de fondo una creciente regionalización de corte tripolar (Europa-EUA-Asia [Japón China, India, Corea del Sur, etc]), en la que la base nacional de la corporación es nodal.18 En torno a este fenómeno, la Office of Technology Assessment (OTA) explicaba al Congreso de EUA que: Los resultados de la investigación sugieren que EUA tiene un claro interés en el éxito de las firmas basadas en EUA, tanto en el mercado interno como en el exterior, en proporción al compromiso que tales firmas hagan para mantener una base nacional tecnológica. En el grado en el que las compañías extranjeras también contribuyan al desarrollo tecnológico de Estados Unidos, los EUA también tendrían un interés directo en su éxito.19 Los sistemas científico-tecnológicos de la periferia Como se indicó, las redes industriales son sólo posibles en los países metropolitanos, no así en los países del Sur. Esto es porque, por un lado, la transferencia de tecnología del Norte hacia el Sur es altamente regulada por los primeros y sus políticas (directas o a través de “instituciones internacionales”), además de que en general -e históricamente desde finales del siglo XIX20- está bajo estrecho control, a cargo de su empresariado que 17 Ibid. Las estadísticas de las Naciones Unidas registraban a principios de la década de los noventa la existencia de 37 mil corporaciones que controlaban cerca de 170 mil subsidiarias y filiales. De ésas, cerca del 70% era home based, es decir, operaban desde su “madre patria”. 19 Office of Technology Assessment. Competing Economics: America, Europe and the Pacific Rim. Government Printing Office. OTA-ITT-498. Washington D.C., 1991: 5. 20 Para una revisión histórica del caso Latinoamericano, léase: Saxe-Fernández, Eduardo. The Strategic Failure of Industrialization: scientific and technlogical development in Latino America 1890s-1995. Tesis doctoral. School of International Studies. University of Denver. EUA, enero de 2001. El autor describe nítidamente cómo a finales del siglo XIX y principios del XX, el proceso de industrialización de los países latinoamericanos solamente afectó ramas o sectores específicos de la economía, fundamentalmente vinculados con la actividad extractiva (dígase petróleo, minerales o productos agrícolas). El proceso, indica el autor, “…fue incapaz de llevar adelante una industrialización horizontal y vertical, basada en el uso de insumos científicos y tecnológicos generados localmente. En su lugar, las instituciones científicas, las actividades y logros respondieron directamente a las necesidades y agendas de actores metropolitanos extranjeros.” Por ejemplo, las inversiones extranjeras en México representaban 1,641 millones de dólares, de los cuales un 54 por ciento estaban invertidos en los ferrocarriles. Ésos, en su mayoría, estaban en manos de compañías 18 7 opera espacialmente en los países del Sur pero cuyas empresas están coordinadas a través de la política de su Madre Patria. Asimismo porque por el otro lado, tampoco se puede hablar, en términos generales, de un destacable desarrollo tecnológico autónomo propio de la periferia vinculado a las necesidades regionales. Si bien, durante la “etapa estabilizadora” –que va de 1960 hasta antes de la aplicación de políticas neoliberales a fines de los setentas– se registra una industrialización importante de AL, ésta se caracterizó por ser tecnológicamente poco intensiva, avocarse en su mayor parte a actividades extractivas y, por estar desvinculada a las necesidades y realidad nacional. No obstante, sus efectos socio-económicos fueron importantes pues se sustentaban en una economía de mercado con un relevante intervencionismo del Estado como rector y promotor activo del desarrollo, como regulador del comercio exterior y de los mercados internos de bienes y servicios básicos, como inversionista (en el petróleo en su caso), y como promotor del bienestar social mediante leyes laborales y agrarias e instituciones sociales de educación, salud y servicios básicos. Así, aunque en efecto se registraba una industrialización, como correctamente Fajnzylber21 notaba en 1983, ésta se presentaba como “industrialización trunca” dada su limitada contribución a la satisfacción de las carencias regionales y su identificación con las potencialidades de la región. Cual calca de los ciclos industrializadores del Norte, hasta antes de la aplicación de la política neoliberal, en AL, en general no sólo se desvincularon las necesidades y potencialidades regionales, sino que además se vinculó la economía al consumo intensivo de petróleo y se ahondó la brecha entre la limitada población dentro, y la mayoría al margen, de la modernización industrial. La crisis de la deuda de 1982 y su “resolución” presentó la oportunidad para socavar los fundamentos de tal esquema “proteccionista”, dándose inicio a la etapa neoliberal, es decir, el régimen centrado en el interés de los inversionistas extranjeros y sus socios locales: “el Consenso de Washington”. Entonces, esquemas como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y sus similares, entre otros mecanismos como los implementados desde préstamos estadounidenses quienes igualmente poseían el 78% de las minas y el 72 % de los establecimientos de fundición de metales. En Argentina, ésta figuraba como el bastión agrícola británico y mucha de la infraestructura ahí emplazada estaba en manos empresarios ingleses o europeos que habían migrado como lo es el caso de las colonias alemanas. 21 Fajnzylber, Fernando. La Industrialización Trunca de América Latina. Nueva Imagen. México, 1983: 163. 8 altamente condicionados del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), han venido imponiendo serias restricciones a cualquier esquema latinoamericano de desarrollo económico-tecnológico endógeno puesto que su diseño está pensado para mantener, e incluso ahondar, las asimetrías imperantes.22 Ello ha sido posible en gran medida, gracias a la sangría causada por la transferencia masiva de excedentes -como el apabullante gasto ocioso del pago de intereses de la deuda-, así como por la actuación, cuando menos condescendiente, de la cúpula oligárquica latinoamericana que se conforma con una co-participación menor (usualmente de beneficio personal). Igualmente, la inversión extranjera directa (IED), a la par de la eliminación masiva de fracciones arancelarias, fueron elementos centrales y fundamento de la privatización y desnacionalización parcial y/o total de muchas empresas privadas y públicas de AL. Datos de la ONU indican que la IED en AL pasó de 20 mil millones de dólares (mmdd) en el periodo de 1991 a 1995 a 68 mmdd en 2005. Sólo México pasó de 6,8 mddd a 17,8 mddd en el mismo periodo, lo que implica una recepción de IED en 2005 equivalente al 26% del total para AL (de la cual el 58% estaba destinada a la maquila lo que se vio reflejado en un incremento de esas exportaciones en un 11% con respecto al año anterior).23 La naturaleza de la desnacionalización de una buena parte de la matriz industrial latinoamericana, según la ONU, se caracteriza -a grandes rasgos- por ser a favor de EUA para el caso de México y la cuenca del Caribe, mientras que en América del Sur lo es más en beneficio de capital europeo. Aún así, es un panorama en el que la penetración estadounidense en términos hemisféricos y hasta 2005 era la mayor con un 40 por ciento de la IED.24 De las 50 corporaciones extranjeras operando en AL, EUA se adjudicaba 22, aunque los europeos, si se consideran en conjunto, totalizaban 24. Figuraban también 3 asiáticas y una australiana.25 Esas 50 corporaciones generaron en ventas en AL -sobre todo en México, 22 Para un estudio del caso de México, léase: Saxe-Fernández, John. La Compra-Venta de México. Plaza y Janés. México, 2002. Naciones Unidas. La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. Chile, mayo de 2006: 12, 28. 24 Ibid: 27. 25 Sony y Nissan de Japón y la productora de aluminio BHP Billiton de Corea del Sur. 23 9 Brasil y Argentina-, unos 258 mmdd tan sólo para el año 2004; es decir, poco más de 4 veces la IED total de ese año.26 A modo de ejemplificar en lo particular, vale señalar que las principales 500 empresas de Argentina estaban constituidas en 1993 por 281 nacionales y 219 extranjeras (de las cuales 161 tenían más del 50% de capital extranjero). Para el 2002, las cifras se habían más que revertido al contabilizarse 163 nacionales y 337 extranjeras (de las cuales 286 tenían más del 50% de capital extranjero).27 Tal profunda tendencia de desnacionalización de la matriz productiva argentina, que implica una relativa desnacionalización de sus actividades y ganancias, también es compartida por México. En 2006, de las 500 empresas mexicanas más importantes, contabilizaba formalmente 169 totalmente extranjeras, de las cuales el 51% eran de EUA. Pero aún más, de esas 500, 121 empresas correspondían a 27 grupos empresariales, por lo que en realidad se registraban 94 “repeticiones netas”. Ajustando los datos, lo que se tiene es aproximadamente un 57% de empresas o grupos empresariales mexicanos y un 43% de extranjeros. Ello, sin contar con que la mencionada lista no incluye a 50 empresas de calibre mayor como algunas automotrices o químico-farmacéuticas de renombre.28 De considerarse, los porcentajes conservadoramente cambiarían a un 50% para ambas modalidades de origen. De notarse es que, con tal proceso particular de “internacionalización” de las economías latinoamericanas (y del grueso de las periféricas), mucho del empresariado doméstico se comporta, con sus empresas, como “filial” de actores extranjeros; sea como comercializadores de proveedores foráneos (principalmente) o como productores de insumos, procesos o refacciones de empresas multinacionales extranjeras. Estas filiales de facto son denominadas en el vocabulario del globalismo pop como empresas “traslatinas”. Lo antes indicado puede describirse sintéticamente del siguiente modo. Mientras en los países capitalistas centrales prevalece de manera abrumadora el “tecnonacionalismo” 26 Naciones Unidas, 2006. Op cit: 13. Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República de Argentina - INDEC. “Grandes Empresas en la Argentina: cantidad de empresas privatizadas y concesionadas. Años 1993-2002”. Encuesta Nacional a Grandes Empresas. Argentina, sin año. 28 Por mencionar algunas: Alcoa (EUA), Procter & Gamble (EUA), Sabritas (EUA), Colgate (EUA), Whirpool (EUA), Avantel (EUA), Monsanto (EUA), Kraft (EUA), Schering Plough (EUA/Alemania), Bosch (Alemania), Ciba (Suiza), Nestle (Suiza), Seat (España), GlaxoSmith Kline (Inglesa), Honda (Japón), Mitsubishi (Japón), Toyota (Japón), Sanofi-Aventis (Francia), Renault (Francia), Nissan (Japón), LG (Corea), Nokia (Finlandia), entre otras. 27 10 (con todo y sus necesarios instrumentos de estímulo y protección a la IyD de CyT estratégica y su industria), en la periferia se precisa la desindustrialización y el desmembramiento de la raquítica matriz industrial resultante de la etapa estabilizadora previamente descrita y el reemplazo por su homóloga del Norte (el “tecnoglobalismo” puro y duro). Es un contexto en el que vale precisar que, en efecto, sí ha habido una expansión de la industria que opera en AL. Ello es innegable, como también lo es el hecho de que tal fenómeno es resultante de un creciente “neoliberalismo manufacturero”, más allá de ser producto de un ciclo expansivo de industrialización endógena. La identificación de tal proceso desindustrializador de AL y su extendido reemplazo manufacturero, es de gran relevancia, ya que, a partir de esquemas de “transferencia” o de “derrame” tecnológico, se ha querido hacer creer, desde las últimas décadas del siglo XX, que se trata de un proceso de modernización que llevará eventualmente al “take off” de la economía. Si AL se “globaliza” (ya hace más de 500 años lo hizo), se informa entonces que entraremos a la categoría de “países en vías de desarrollo”. Este argumento toma aparente fuerza cuando se indica como “prueba”, además del éxito de las “traslatinas”, los contados programas de alta tecnología realizándose en la periferia. Frente a ello vale aclarar, en primer lugar que, la capacidad de usar y acceder a la tecnología es una cosa, y otra completamente diferente crearla y desarrollarla. Y todavía más lo es hacerlo de modo sostenido en el largo plazo. En segundo lugar, vale aclarar que tales “pruebas”, en el mejor de los casos, son resultado de investigaciones que se colocan a la “cola” del proceso de innovación mundial en CyT. Esto se debe, al tipo de investigación que se realiza o al hecho de que éstas son financiadas por, o se encuentran insertadas en programas de investigación del Norte. En otras palabras, se trata de un conjunto de variables que subordinan a tales ‘sistemas científico-tecnológicos’ (latinoamericanos) con las ‘redes industriales’ del Norte, ya que al final las patentes y el potencial negocio, de generarse, queda consolidado fundamental sino es que exclusivamente a favor de los países metropolitanos. El caso de la “biomaquila” de muestras genéticas por parte de la Universidad Nacional Autónoma de 11 México a favor de la multinacional Diversa (EUA), es un ejemplo entre múltiples en el continente.29 Un balance de la ONU de 2006 precisa lo anterior del siguiente modo: …la generación de tecnología está concentrada en los países desarrollados más avanzados y se genera sobre todo en las empresas transnacionales con sede en esos países, mismas que, en cambio, se colocan como las principales fuentes de tecnología nueva para los países en desarrollo. Sin embargo, mientras la ventaja tecnológica es un poderoso determinante en la salida de IED de países desarrollados, ésta juega un papel menor en la internacionalización de la producción de los países desarrollados.30 Dicho esto, vale sin embargo matizar algunas divergencias importantes. De conocimiento público es que, en el caso de la industria satelital, los brasileños, aunque subordinados tecnológicamente, han venido formando cuadros de técnicos para la eventual construcción de ésos artefáctos a partir de estudiar los adquiridos en el exterior. Asimismo, en los últimos años realizan ciertos avances en la formación de nanotecnólogos (sobre todo desde su sincrotron en Campiñas) aunque sus investigaciones -sobre todo de nuevos materiales- están, la mayoría de las veces, vinculadas a la satisfacción de necesidades de multinacionales extranjeras.31 De recordarse también es su importante industria aeroespacial fuertemente golpeada durante la etapa neoliberal y que se desplomara del 15% del mercado mundial en 1980 al 3% en 2001. Argentina también intentó en la década de 1980 desarrollar un programa nacional de desarrollo e investigación coheteril, sin embargo, como parte de la “globalización” de su economía, éste al poco tiempo se canceló. Ahora se acerca a Brasil para el desarrollo de por ejemplo investigaciones en nuevos materiales. México, prácticamente al igual que el resto de los países latinoamericanos (excepto de Cuba por su considerable industria biotecnológica especializada sobre todo en el 29 Véase un estudio detallado sobre los programas de biomaquila en Mesoamérica a favor de EUA, en: Delgado Ramos, Gian Carlo. Biodiversidad, Desarrollo Sustentable y Militarización. Ceiich/Plaza y Valdés. México, 2004. También consúltese: Delgado, 2002. Op cit. 30 Naciones Unidas, 2006. Op cit: 220. 31 Los resultados de ese programa ya se reflejan en un cierto avance en la producción de ese conocimiento y tecnología en el plano doméstico y que ha llevado a buscar alianzas con China, Ucrania y Rusia. Sin embargo, como se indicó, estos son establecidos de modo subordinado. Como se puede leer en un balance de The Economist Unit: “…el gobierno brasileño carece de recursos para financiar industrias de alta tecnología como los vuelos espaciales y la generación de energía nuclear. Tampoco cuenta con una sólida base industrial doméstica para soportar esas actividades. Sin embargo, por razones económicas y políticas, el presidente Lula otorga alta prioridad estratégica al desarrollo de esas industrias. En consecuencia, Brasil ha buscado acuerdos de cooperación espacial en los que el socio extranjero aporte el financiamiento.” (Economist Intelligence Unit, 4 de enero de 2005). 12 desarrollo de fármacos puntuales32), es el ideal -visto particularmente desde los ojos de EUA, aunque también de los de la Unión Europea- porque está abrumadoramente supeditado a los programas de “cooperación internacional”, de investigación de las universidades o a los intereses empresariales de esos paises, dejando fundamentalmente en sus manos el desarrollo del grueso de la tecnología, además de su producción y manejo.33 En el caso de la nanotecnología, llama la atención que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se coloque en la posición mundial 74 y en la 71 en tanto a publicaciones de nanociencia y nanotecnología y, sin embargo, el país en su conjunto no cuente –hasta 2005- con una sola patente en ese rubro. Ello encuentra en buena medida su explicación, en el escazo interés de la elite política mexicana por estimular la ciencia y la tecnología doméstica como uno de los principales motores de la economía, un aspecto que se ha reflejado en una caida del gasto público en ese rubro, del tradicional 0.41% del producto interno bruto nacional al 0.38% en 2004. La situación es similar en el resto de AL, tanto en lo que respecta al gasto público en CyT, como en lo que refiere a la escaza innovación científico-tecnológica. Considérese al respecto que, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, tan sólo entre 1997 y 2005, Brasil patentó 221 productos o procesos industriales, México anotó 104 y, AL en su conjunto no supero el medio millar. En contraste, en el mismo periodo, por ejemplo, Corea del Sur, patentó 4 mil 747 productos o procesos industriales.34 No sorprende entonces, que en general, de las empresas verdaderamente latinoamericanas, pocas si no es que ninguna, desarrollen productos de alto contenido tecnológico (en ese caso se los importa y luego comercializa). Igualmente es llamativa la inexistencia de empresas diseñadoras y productoras de máquinas herramienta, a exepción 32 Dígase, vacunas contra la meningitis B y C o fármacos para el tratamiento del sida, cáncer, hepatitis B, dengue o mal de chagas, entre otras. 33 Se identifica a lo largo de los sexenios presidenciales una tendencia a remplazar cualquier esquema doméstico de desarrollo de la investigación en ciencia y tecnológica para satisfacer las demandas nacionales, por un esquema de pagos y/o exención de impuestos a actores extranjeros para que se hagan cargo de solventar las “necesidades” del país (vistas tal y como ellos las entienden en relación directa a sus propios intereses y los del estado Nación que representan. En AL, en general los fondos provienen del erario público y de aquellas divisas ‘frescas’ provenientes de los prestamos altamente condicionados del Banco Mundial que estructuralmente benefician al empresariado estadounidense y otros socios de menor envergadura como el europeo o japones. Para una indagación puntual de las operaciones del Banco Mundial en América Latina, consúltese: Delgado Ramos, Gian Carlo y Saxe-Fernández, John. Imperialismo y Banco Mundial en América Latina. Centro Juan Marinello. La Habana, Cuba., 2004. 34 Véase: Egremy, Nydia. “México colonizado en tecnología”. Fortuna, negocios y finanzas. México, octubre de 2006: 60. 13 de unas contadas. Aún más, en el caso de países petroleros como México, Brasil o Venezuela, es de subrayar la aucencia de por lo menos una empresa nacional de diseño y producción de automóviles y por tanto de cuadros de ingenieros especializados en dicha rama prácticamente desimonónica (aúnque bien es cierto que antes de la aplicación de las políticas neoliberales, sí había nacientes industrias automotrices que luego fueron desnacionalizadas como lo fueron la mexicana DINA o la argentina Di Tella). La tendencia probablemente cambie con las nuevas medidas que el gobierno de Chavéz en Venezuela ya está adoptando y que ha llevado a la fabricación, desde la Empresa Venezola de Vehículos para la Defensa, de una versión endógena del 4x4 Humve denominada Tiuna.35 Contrastánte, sin embargo, es que hoy por hoy y al igual que a principios del siglo XIX, AL sí destaque, además de en industrias que se dedican a la comercialización de productos y servicios basados en tecnología extranjera, en aquellas avocadas a la extracciòn de recursos naturales como los minerales energéticos y no energéticos, el cemento y otros materiales y recursos como la biodiversidad. En esas áreas, el saqueo y sus costos humanos y ecológicos han sido y siguen siendo brutales.36 Por ejemplo, PDVSA (Venezuela), PEMEX (México) y Petrobras (Brasil) figuran como principales petroleras integradas del mundo al considerarse en el 4º, 9º y 15º lugar en tanto a reservas y producción combinadas.37 México, en una cuando menos actuación mediocre, se conforma con vender el petróleo crudo, dejando de lado (a EUA) el negocio de la refinación (situación que lo ha oblidago recientemente a importar gasolina de EUA). De modo similar, México y Brasil se colocan a la vanguardia de la producción de acero a nivel global al adjudicarse la 8º y 15º posición mundial (Brasil es el 4º exportador del mundo)38, aunque vale precisar que las empresas están altamente compenetradas por capital extranjero diverso como US Steel, Nippon Steel o Arcelor (Luxemburgo). Un esquema similar se registra para el caso del cobre donde destaca la Corporación Nacional 35 La empresa está constituida por la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (CAVIM) y el Centro Nacional de Repotenciación de Vehículos Pesados (CENARECA) con sede en el Fuerte Tiuna. Vale agregar que también se habla de la recuperación, por parte del Estado, de una planta quebrada para la producción civil de automóviles en alianza (en un 49%) con capital privado extranjero. 36 Para una revisión del grado de saqueo de petróleo, minerales u otros recursos como la biodiversidad y el agua, consúltese: Delgado Ramos, Gian Carlo. La Cuestión Ambiental en América Latina. Latinoamericana: Enciclopedia Contemporánea de América Latina y e Do Caribe. Boitempo. Brasil, 2006. 37 Naciones Unidas, mayo de 2006. Op cit: 96. 38 Ibid: 108. 14 del Cobre de Chile (CODELCO) que se posiciona en el 5º lugar de producción minera en el mundo o el Grupo México en la 10º posición.39 En el negocio del cemento, Cemex, la principal cementera de AL y la tercera del mundo, incrementó su capacidad de producción de entre 1985 y 2005, de 10 a casi 100 millones de toneladas al año, contexto en el que México es responsable del 50% de las extracciones.40 En el caso de la celulosa, Brasil y Chile se perfilaban, en 2006, como el 7º y 10º productores del mundo y el 3º y 5º exportadores.41 Hacia ciclos industrializadores en AL: el rol del Estado y la propiedad intelectual. El fracaso de industrialización endógena de AL es medible si se hace un balance entre los logros y las fallas, en términos de la dinámica nacional y/o regional de desarrollo científico-tecnológico e industrialización.42 Esto es, en palabras de Fajnzylber, que: …la fragilidad de la vocación industrializadora, se refiere específicamente al contenido y a la debilidad del ‘núcleo endógeno’ de la industrialización latinoamericana…[tal insuficiencia de vocación alude] a la ausencia de liderazgo efectivo en la construcción de un potencial industrial endógeno, capaz de adaptar, innovar y competir internacionalmente en una gama significativa de sectores productivos.43 Es un contexto en el que consecuentemente, la agenda científico-tecnológica, avocada tanto a la generación de conocimiento como de innovaciones (sea por la vía de la originalidad o por la ingeniería en reversa) sólo se ve reflejada en ciclos industrializadores endógenos si ésta va de la mano de otros factores fundamentales, como lo es un sistema bancario nacional ligado al estímulo de tal industrialización endógena, un integral y amplio sistema educativo formador de futuros científicos e 39 Ibid: 105. Ibid: 119. Ibid: 122. 42 Saxe-Fernández, Eduardo., enero de 2001. Op cit: 86. Para ello, agrega el autor, hay que considerar cuatro actores centrales en el análisis histórico tecnológico de AL: a) El Estado latinoamericano que juega un papel central en la subordinación dentro del sistema internacional, b) las clases o grupos empresariales latinoamericanos, c) los actores foráneos (fundamentalmente poderes internacionales y sus clases empresariales, grupos e instituciones/corporaciones, en particular aquellos relacionados con la industria y el desarrollo científico-tecnológico), y d) las comunidades científicas, ambas, las latinoamericanas y las metropolitanas. Estos actores, aclara el autor, interactúan dentro de un marco histórico, mostrando y ejerciendo estructuras estratégicas de capacidades e inhabilidades. Donde estas últimas, en cambio, se refieren a una identidad histórica de la región, la cual, para el caso de la periferia en general, pero específicamente en AL, ha sido sucesivamente condicionada (Ibid: 84). 43 Fajnzyler, 1983. Op cit: 176-177. 40 41 15 ingenieros en todas las áreas (naturales, sociales, humanidades y las artes), una política económica reguladora y estimuladora de la micro, pequeña, mediana y gran industria nacional en nichos estratégicos, así como el establecimiento de sólidos parámetros de propiedad intelectual a doc a la realidad y las necesidades nacionales/regionales. Los mecanismos de cómo proceder los muestra la propia historia de por ejemplo Japón y, más recientemente de China quienes a la usanza de EUA o Europa, sostenidamente protegen, subsidian y regulan sus sectores estratégicos, incluso aún cuando su empresariado ya puede relativamente competir a escala global. 44 Chalmers Johnson, ex-asesor de la CIA y de varias corporaciones multinacionales de EUA en materia de “capitalismo asiático”, lo expone nítidamente en las siguientes palabras: Dejando de lado a la entonces Unión Soviética, los principales países desarrollados (Reino Unido, EUA, Alemania, Francia, Suecia, Bélgica, Holanda, Japón) y los países del este de Asia (Corea del Sur, Taiwan y Singapure), todos se hicieron ricos más o menos del mismo modo. Independientemente de qué tan justificadas eran sus políticas, en la práctica concreta, protegieron sus mercados domésticos usando altas barreras tarifarias y barreras ‘no-tarifarias’ al comercio. Por ejemplo, Inglaterra no aceptó el libre comercio hasta 1840. Entre 1790 y 1940, EUA tal vez fue el país con la economía más protegida del mundo. En las décadas de 1970 y 1980, el único país en el mundo sin un solo automovíl japones era Corea del Sur, dado que estaba estimulando su propia industria automotriz. Todos estos países mendigaron, compraron y robaron tecnología de punta avanzada a países innovadores y. Luego aplicaron ingeniería en reversa y dirigieron sus recursos para mejorarla. Usaron el poder del Estado para apoyar y proteger capitalistas nacionales que tenían el potencial de convertirse en exportadores.45 A diferencia de Japón que parte de un “tecnonacionalismo” para desde ahí lanzarse hacia el mercado internacional (hacia el “tecnoglobalismo”)46, el caso de China es revelador por su actualidad y peculiaridad, pues se trata de una nación que se dirige hacia un 44 Ejemplificando: en la década de 1980, el gobierno de EUA estimuló su industria por la vía de numerosas iniciativas. De las más notables fueron la Ley Bay-Dole de 1980 y la Ley Federal de Transferencia de Tecnología de 1986. La primera permite la participación privada para conservar los derechos de patente vía una política de title in contractor. La segunda reconoce la posibilidad de establecer “Acuerdos de Cooperación para el Desarrollo y la Investigación (CRADAs) entre una o más partes privadas o nofederales y uno o más laboratorios propiedad del gobierno (después de su ajuste en 1986). Además se suman otras leyes como la Ley de Innovación de Pequeños Negocios (1984), la Ley de Antologías de Competitividad y Comercio (1988), la Ley Nacional de Transferencia de Competitividad Tecnológica (1989), la Ley Nacional de Cooperación, Investigación y Producción (1993) o la Ley de Comercialización de Transferencia Tecnológica (2000). Ahora bien, es importante dar cuenta que en todas estas medidas políticas se incluyeron mecanismos de control (e.g. estatuto de trabajo, resultados y plazos de entrega, términos de retención de los derechos de propiedad privada e intelectual, restricciones de duración, etc) como respuesta a la creciente entrada de corporaciones multinacionales extranjeras que comenzaron a invertir en 1980 como medio para acceder a la red industrial de EUA (Véase, Delgado, 2007. Op cit). 45 Johnson, Chalmers. The Sorrows of Empire. Metropolitan. Nueva York, 2004: 263. 46 Véase: Cervera, Manuel J. Globalización japonesa. Siglo XXI. México, 1996. 16 “tecnonacionalismo” a partir de haber estimulado el “tecnoglobalismo” en los últimos años, como parte de una estrategia encaminada a captar tecnología. Desde el polo del Estado la planeación data desde finales de la década de 1970 cuando se diseñó lo que sería, primero, el ‘Programa de IyD en tecnologías claves’(1982) y luego, en 1986 el actual ‘Programa 863’ que tiene el objetivo específico de ‘beneficiar el desarrollo chino de alta tecnología en el mediano y largo plazo’ en áreas como la biotecnología y las tecnologías aeroespaciales, de información, de láser y de automatización, de energías y materiales avanzados/nanotecnología.47 No extraña –y en contraste con lo que ocurre en México y en otros países de AL-, que un vocero de la Academia China de Ciencias (CAS), principal forjador de la política estatal en esta área, haga el llamado sobre la necesidad de, “…imponer controles racionales a los monopolios extranjeros que atentan contra los intereses nacionales en tecnología clave” y añadía: “…en la medida de proteger al máximo los beneficios e intereses del país y sus empresas serán necesarios esfuerzos flexibles para aplicar cláusulas de escape en protocolos internacionales como los de la OMC”.48 Lo anterior es acompañado por un paquete de apoyos y subsidios a empresas nacionales de alta tecnología y un fuerte sistema nacional de propiedad intelectual que en lugar de someterse a los lineamientos de homogenización de los principios de propiedad intelectual para que concuerden con los de la US Patent and Trademark Office, la European Patent Office o la Japan Patent Office (lo que facilita la penetración y validez de la propiedad exclusiva de las invenciones o conocimiento desarrollado en esos países en todo el mundo a modo de un “sistema mundial de propiedad intelectual” y, con ello, limitando al máximo cualquier intento de ingeniería en reversa49), más bien negocia de cara a éstos y a la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en Inglés). Ello permite que, como históricamente lo ha sido, al menos en principio, cada país fije en base a su soberanía nacional, el marco y métodos para reconocer y/o proteger la propiedad intelectual más acorde a su realidad y necesidades. 47 Gian Delgado-Ramos, “¿Hacia una hegemonía tecnológica de China?”, International Journal of Human Sciencies, Vol 3. N. 1, Turquía, 2006: 6. 48 Ibid: 13-14. 49 Los casos controvertidos al respecto son muchos. Por ejemplo, por señalar uno: el debate del artículo 27.3 de los TRIPs obliga a los países signatarios a tomar medidas para facilitar el patentamiento de extractos activos biológicos, microorganismos y plantas, patentes altamente controvertidas por su escaso o nulo proceso innovador, así como por el usual empleo de conocimiento tradicional sin reconocimiento alguno (conocido como actos de biopiratería). Véase una amplia discusión al respecto en: Delgado, 2002. Op cit. 17 Por ejemplo, es ampliamente sabido que China fija una serie de lineamientos en sus acuerdos internacionales de transferencia tecnológica como lo es el caso de la industria satelital o de nucleoelectricidad. En ambos casos, entre otros, se exige que la transferencia incluya la formación de cuadros de científicos e ingenieros chinos para su posterior desarrollo endógeno. Tal es uno de los principales fundamentos del estímulo de ciclos industrializadores en esa nación, una medida que debió de aplicar AL desde hace mucho y ciertamente más ahora. Más aún, las distintas oficinas de propiedad intelectual de AL, en lugar de someterse a programas de “modernización” promovidos por la WIPO, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros, y que no son más que el establecimiento formal de su subordinación a los TRIP o a los linemientos del Comité de la Propiedad Intelectual de la OMC, deberían de velar tanto por su soberanía como su seguridad nacional a partir de rechazar el reconocimiento de patentes relacionadas a las necesidades humanas básicas50 y mediante la negociación de otras (como las relacionadas a la alta tecnología) de cara a la penetración de tecnología que amenace la industria nacional. Por ejemplo, cuando China reconoce la propiedad intelectual de los sistemas router de conexión inalámbrica (wireless), al mismo tiempo el empresariado nacional presiona para la implementación de un estándar doméstico denominado WLAN (Authentication and Privacy Infrastructure) que obligaría su uso exclusivo en el país, forzando a las empresas extranjeras que deseen operar con sistemas wireless a pagar regalias por el uso del estándar doméstico en lugar de que las empresas nacionales tengan que hacerlo para operar en su propio país. De consolidarse su implementación, de lo que estamos hablando es de un uso de los instrumentos del Estado para proteger y estimular la industrialización nacional que, por un lado, reconoce la propiedad intelectual extranjera, pero que por el otro lado, restringe su operatividad a nivel nacional cuando atenta contra la industria doméstica. Tal modus operandi es ampliamente conocido e implementado por los países metropolitanos. No sorprende entonces que desde la OMC se esté presionando a China para que cumpla al dedillo todas las regulaciones internacionales de propiedad intelectual al tiempo que se 50 Alimentos, medicina, sistemas de limpieza y tratamiento de agua, entre otros. 18 busca implícitamente restringir el desarrollo de estándares y regulaciones domésticas sobre propiedad intelectual en alta tecnología, sea la de telecomunicaciones u otra.51 Si el ‘gambito’ anterior se mira desde una eventual integración latinoamericana, dígase una Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), es evidente que el rumbo a seguir en materia de propiedad intelectual deberá ser similar al realizado por la Unión Europea por medio de la implementación de una Oficina Latinoamericana de Patentes (OLPA) y en la que dos principios operativos serían básicos: 1) Fungir como punto de encuentro de los distintos intereses latinoamericanos a modo de estimular y proteger tanto la propiedad como el mercado latinoamericano para el impulso de un ciclo industrializador endógeno que obligadamente tendrá que estar pensado para la conformación eventual de una naciente red industrial de y para los latinoamericanos. 2) Representar los intereses nacionales y regionales de cara a las oficinas de patentes internacionales de modo tal que sea la punta de lanza de negociación para la introducción de tecnología extranjera con la finalidad de crear cuadros nacionales de científicos e ingenieros y sus respectivas industrias domésticas. La OPLA no ha de someterse a los lineamientos de la OMC o la WIPO, sino que deberá colocarse en la vanguardia de la discusión y negociar como un actor en materia de propiedad intelectual de gran calibre pues representaría un número importante de países, de población e intereses. Sería pues una instancia de coalición para la negociación colectiva. AL como uno mercado de dimensiones importantes, rico en recursos naturales, deberá de comenzar un amplio ciclo industrializador basado en su mercado interno e impulsado por actores endógenos que propicien crecientes encadenamientos productivos, hacia atrás como hacia delante, en las economías regionales y, sobre todo nacionales. La conformación de un banco regional de fomento industrial y científico-tecnológico será nodal para lograr una independencia financiera y que usualmente es estrangulada mediante el amplio y bien conocido paquete de préstamos altamente condicionados como los lanzados por el BM.52 51 Véase: “China sometida a escrutinio en la OMC por su aplicación del régimen de PI.” Intellectual Property Watch. 30 de noviembre de 2005. 52 Como escribe, Saxe-Fernández, “…los instrumentos monetarios y financieros utilizados en estas interacciones (Norte-Sur), preponderantemente dominados por los Estados capitalistas centrales, con EUA a la cabeza, no sólo no se han orientado a estimular un desarrollo capitalista autónomo, sino al contrario, han incidido de manera cada vez más intensa en la dirección opuesta, debilitando y desarticulando al aparato productivo latinoamericano, público y privado, desviando masivamente la inversión pública al servicio de la deuda y otros gastos no productivos, y propiciando procesos de desnacionalización integral por medio de las privatizaciones, que no son más que estaciones de paso hacia la extranjerización industrial agro-minera e infraestructural” (Saxe-Fernández, John. “Ciclos industrializadores y desindustrializadores: una lectura desde Hamilton” en Saxe-Fernández John., Petras, James., Nuñez, Omar., y Veltmeyer, Henry. Globalización, Imperialismo y Clase Social. Lumen/Hvmanitas. Argentina, 2004: 251). Para una revisión de las políticas del BM en AL, léase: Delgado y Saxe-Fernández, 2004. Op cit. 19 La propuesta de la conformación del Banco del Sur u otro similar puede servir como semilla para dichos fines, libres de la condicionalidad metropolitana, aunque deberá de estar vinculado a la conformación de una Fundación Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (FLCyT) encargada de coordinar, a la usanza Europea, un Área Latinoamericana de Infraestructura científica-tecnológica útil al proceso endógeno industrializador. Esto es, por un lado, la coordinación de inversiones para la construcción binacional o multi-nacional de Centros o Institutos Latinoamericanos de Investigación en tal o cual nicho tecnológico, en los cuales se formarían cuadros endógenos de científicos e ingenieros de toda la región. Y, por el otro lado, la conformación de áreas virtuales de trabajo conformadas por grupos multidisciplinarios de investigación en áreas consideradas estratégicas con miembros, trabajando desde su lugar de origen, de por lo menos tres países latinoamericanos y con derecho a patente latinoamericana que permita su implementación y uso de modo privilegiado y extendido en la región y que la comercialice exógenamente con ganancias para los países inventores. Ello, desde luego obligaría una revisión acerca de la compatibilidad de los actuales lineamientos nacionales en materia de propiedad intelectual de cada uno de los países latinoamericanos miembros por parte de una Comisión Evaluadora. Además, los mencionados grupos de trabajo deberán incluir grupos permanentes y rotatorios multi-, inter- y transdisciplinarios encargados de estimular el debate y el diálogo social (extendido, incluyente, participativo y activo) sobre los distintos aspectos éticos, legales, sociales y ambientales de las investigaciones y potenciales innovaciones científico-tecnológicas.53 De lo que se está hablando es pues de la construcción institucional de mecanismos aptos, pero necesarios, para la implementación concreta de medidas pro-industrializadoras endógenas tanto nacionales como regionales.54 Y si bien es cierto que tal construcción institucional, en términos regionales, implica el establecimiento de instrumentos burocráticos (que tendrán que mantenerse lo más reducidos posible y con financiamiento 53 Para una propuesta de cómo podrían operar tales grupos, léase: Delgado, 2007. Op cit., o Delgado, Gian Carlo. NanoConceptions: A Sociological Insight of Nanotechnology Conceptions. The Journal of Philosophy, Science and Law. Vol. 6. EUA, 1 de julio de 2006. 54 Para una reflexión de fines de 1980 sobre el desarrollo de instrumentos intra-latinoamericanos que alienten las transacciones “SurSur”, léase: Stewart, Frances. “Money and South-South Cooperation”. Third World Quarterly. Vol. 9 No. 4.. 1987: 1187-1205. 20 totalmente austero y transparente), es de notar que resultan fundamentales de cara a la competencia intercapitalista en CyT, un contexto en el que difícilmente los países latinoamericanos aislados podrán engancharse en tal dinámica y competir como iguales. Lo anterior exige el desarrollo e implementación de una serie de mecanismos para dar “cuentas claras” a los gobiernos latinoamericanos y sus pueblos; dígase, por ejemplo, a través de la implementación de una oficina de auditoria colectiva.55 Si bien el proceso en efecto tomará un cierto tiempo y requerirá amplios esfuerzos de coordinación y decisión, los primeros pasos podrían darse mediante la conformación de un fondo regional -libre de la ingerencia y condicionamientos metropolitanos- para la IyD en CyT en áreas específicas, dígase por mencionar una, la medicina –ciertamente una prioridad para la región. Dicho fondo fungiría como el precursor de la FLCyT y, consecuentemente podría comenzar con el establecimiento del (los) primeros Centro(s) o Instituto(s) Latinoamericano(s) en Medicina –por seguir nuestro ejemplo. Es un escenario en el que varios factores y ventajas de cada país “socio” deben ser consideradas. Por ejemplo, Cuba aunque con reducidos recursos para la consolidación del “fondo”, se coloca sin embargo como uno de los actores centrales, en este caso, dada su experimentada masa de científicos ya trabajando e innovando en ese rubro. Desde luego, el fondo deberá operar a la par de una serie de políticas gubernamentales de apoyo, regionales y nacionales como las ya antes indicadas. Entre la que vale subrayar de nueva cuenta, está la necesidad de abrir espacios a las innovaciones hacia adentro de los mercados nacionales, por ejemplo, mediante la introducción masiva de tales medicamentos a los sistemas nacionales de salud y, consecuentemente, con el desplazo de aquellos similares provenientes del extranjero. 55 Esto presupone una oficina de auditoria colectiva (multi-nacional de los países latinoamericanos miembros) y la publicación sin restricción alguna de tales evaluaciones en medios electrónicos. Asimismo, implica la instauración de procedimientos legales para la denuncia de parte de cualquier ciudadano latinoamericano de potenciales desfalcos o malos manejos de los fondos. 21 Reflexión final La IyD en CyT es un factor históricamente reconocido como estratégico para cualquier sistema de producción, incluyendo el sistema en curso. Como tal, AL deberá desarrollar su propia CyT en base a sus necesidades y potencialidades sobre la base de su más grande riqueza: sus recursos naturales y su gente. Para ello, y a modo de hacer contrapeso a la grandes divergencias con el Norte, forzosamente tendrá que pasar por la integración regional en alguna de sus modalidades, al tiempo que hace alianzas con otros países periféricos de otros continentes. Y es que la integración latinoamericana, familiar para los pueblos de la región, figura como una medida posible para hacer frente, con mayor fuerza y posibilidades de éxito, a los lineamientos subordinantes metropolitanos. 22
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