pnud - informe de desarrollo humano

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RESERVA CAMPESINA AGROALIMENTARIA PARA EL QUIMBO
Asoquimbo propone como alternativa al Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo la
construcción de una Reserva Campesina Agroalimentaria -RCA- como parte de una
política soberana, autónoma y de seguridad alimentaria para la región y el país.
De acuerdo con Alfredo Molano, la Ley 160 de 1994, una de cuyas figuras fue la de
Zona de Reserva Campesina, en esencia, ”se trata de que en un área delimitada no
haya posibilidades legales de que un propietario tenga más de una Unidad Agrícola
Familiar (UAF) —de extensión variable, según la calidad del suelo y la cercanía de
mercados—Podría venderla a otro campesino que, sin embargo, no podría comprar
una adicional. La idea es paralizar, en algunas regiones campesinas y de colonización,
el avance latifundista y defender así la mediana y la pequeña propiedad. Los
campesinos comprendieron el beneficio de la medida. En regiones golpeadas por las
distintas violencias históricas y por el paramilitarismo —entonces desenfrenado—,
numerosas organizaciones campesinas solicitaron ser reconocidas como Reservas
Campesinas”.
http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso222582-zonas-de-reserva-campesina

El problema relevante: ubicación y estado actual.
El proyecto hidroeléctrico El Quimbo, concesionado por el Gobierno Colombiano a la
empresa colombo-española Emgesa (subsidiaria de Endesa y actual propiedad de la
italiana ENEL). Está ubicado en la región central del Huila, en el sitio denominado El
Quimbo: 9000 hectáreas de 6 Municipios del Huila, Reserva Forestal Protectora de la
Amazonía, y del Macizo Colombiano; con 300.000 habitantes de los cuales 1.537 serían
desplazados, la mayoría vinculados a 8 empresas comunitarias en plena producción
agropecuaria, (cacao, sorgo, maíz, arroz) por un valor de $33.000.000.000 anuales.
Cuenta con 842 hectáreas de bosque ripario y tropical seco, poblaciones de peces que
son básicos para la seguridad alimentaria, 103 especies de aves, 13 especies de reptiles
y tres especies de mamíferos en severo peligro: la pacaraná, el mono nocturno de
manos grises y la nutria neotropical.
a) La problemática
La problemática económica, social, ambiental y cultural generada por la construcción
del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo se origina en el desconocimiento por parte del
Gobierno Uribe del Auto No. 517 de 31 de julio de 1997 mediante el cual El Ministerio
de Ambiente declaró no viable el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, - en donde se
presentaron tres alternativas- teniendo en cuenta el impacto que este generaría sobre
el componente social como resultado de la afectación de las mejores tierras con
aptitud agrícola de la región y por la dificultad de restituir la actividad productiva de la
zona. En el 2007 subastó el Proyecto a Emgesa, declaró mediante Auto No 515 del 22
de febrero de 2008, con base en el concepto técnico No. 277 del 220208 que el PH El
Quimbo “No requería de la presentación de Diagnóstico Ambiental de Alternativas
(DAA), expidió la Resolución 321 del 1 de septiembre de 2008 declarando los terrenos
de utilidad pública, sin la previa sustracción del 95% del área de El Quimbo que hace
parte de la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía, saltándose el requisito de la
consulta previa a los directamente afectados y desconociendo la solicitud formulada
por la Procuraduría General de la Nación al MAVDT, el 9 de mayo de 2009, de
“abstenerse de otorgar licencia ambiental para la construcción del proyecto El
Quimbo”, debido a que “no es conveniente que se inunden unas de las mejores tierras
con aptitud agrícola de la región, cuando se considera que el Huila es pobre en tierras
productivas y porque es difícil restituir la actividad productiva por la dificultad de
encontrar tierras semejantes”.
La Resolución 321 de septiembre 1 de 2008, ha causado daños a las actividades
productivas de las comunidades y personas por la imposibilidad de acceder a las
fuentes crediticias, la negación de subsidios estatales e inversiones en infraestructura y
redes prestadoras de servicios sociales y, especialmente, por la incertidumbre
generada con relación al futuro de los proyectos de vida, por parte de Emgesa.
Además, otorgó la Licencia Ambiental, mediante Resolución 0899 del 15 de mayo de
2009 “arrollando las objeciones de campesinos, pequeños propietarios, ONG,
profesionales del medio ambiente, y Procuraduría”, como lo testifica entre muchos
otros, el ex ministro de Minas Jorge Eduardo Cock Londoño en su artículo publicado el
10 de junio de 2009 “Medio ambiente: ni leyes ni razones y mucho atropello”.
Es inconcebible que no se hayan realizado estudios técnicos y científicos rigurosos por
parte de instituciones como el Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional, el
Ideam, entre otras, con anterioridad a la expedición de la Resolución 0899 del 15 de
mayo de 2009, como el de “valoración económica de los impactos Ambientales”
ordenado con posterioridad al otorgamiento de la Licencia Ambiental “en el plazo de
un año contado a partir de la ejecutoria del mencionado acto administrativo que
debería haberse adelantado “de manera integral, teniendo en cuenta el conjunto de
recursos afectados y sus implicaciones para la sociedad en su conjunto, tanto local
como regional”.(artículos 15 y 16 de la Resolución 0899)
Ante la inexistencia de los estudios previos de “valoración económica de los impactos
ambientales”, la Defensoría del Pueblo realizó trabajo de campo donde recolectó y
analizó la información suministrada por las comunidades afectadas y, como
consecuencia de su diagnóstico, solicitó mediante Oficio dirigido al MAVDT -radicado
4120-E1-43213 del 7 de abril de 2011- la suspensión de la licencia ambiental por los
hechos expuestos a continuación: 1) se iniciaron las obras sin haberse dado el proceso
de reubicación o reasentamiento de la comunidad Domingo Arias 2) presión a las
comunidades para que vendan en lugar de que opten por la reubicación o el
reasentamiento como primera opción (casos referidos en Ríoloro y otras zonas de la
región) 3) restricción del derecho a la información a los grupos en situación de
vulnerabilidad, lo que implica que desconozcan las medidas de compensación que
deben beneficiarlos 4) con la adquisición de predios por parte de Emgesa, se pierden los
empleos relacionados con los proyectos productivos de esos predios y la empresa no ha
implementado las medidas de compensación para las personas que se afectan por
ello”.
Destrucción de las cadenas productivas y desplazamiento. De igual manera, el MAVDT
con base en la información obtenida en las visitas de seguimiento y control ambiental
efectuadas al proyecto hidroeléctrico El Quimbo en noviembre de 2009 y del 5 al 12 de
noviembre de 2010, así como la recolectada en la visita de socialización de las
obligaciones de la Licencia Ambiental, efectuada del 16 al 21 de marzo de 2011,
identificó y analizó la gran mayoría de los impactos sociales y emitió el Concepto
Técnico No. 879 del 13 de Junio de 2011 que fundamentó la Resolución 1096 del 14 de
Junio de 2011 mediante la cual se impuso a Emgesa, medida preventiva al reconocer
que “la compra de predios está ocasionando una cadena de impactos no previstos
que demuestran la urgencia de tener una herramienta para la identificación y
valoración de la vulnerabilidad de los distintos grupos poblacionales, para evitar el
detrimento del bienestar de las personas desplazadas por este efecto.”, muchas de
las cuales no han sido censadas y públicamente son desconocidas por la Empresa
Emgesa a través de su Gerente General al afirmar que “no cederá a nuevas
compensaciones que puedan surgir durante las jornadas (25 a 30 de Enero - mesas de
control y seguimiento) y por el contrario, se ceñirá exclusivamente a lo que indica la
licencia ambiental”.1 Los impactos socioeconómicos, ambientales y culturales
constituyen vulneraciones de derechos fundamentales y un alto riesgo de exclusión
causada por el proyecto que Emgesa desconoce y que el MADS ha pretendido
minimizar.
El MADS aún no ha dado respuesta a la solicitud de Asoquimbo y a la Fundación El
Curíbano, -Tercer Interviniente- de Informar de manera detallada y rigurosa de cada
uno de los estudios y demás obligaciones establecidas en la Licencia Ambiental
indicando los plazos establecidos y las razones de las medidas impuestas o previstas en
el caso de los incumplimientos.
No se ha realizado un estudio sobre los costos económicos, sociales, ambientales y
culturales de los “impactos no previstos” y las medidas a adoptar para la
indemnización de las comunidades y la Región por los daños causados. Además, no se
ha informado de manera rigurosa sobre ¿cuáles son los beneficios para la región y las
comunidades del Proyecto después de haber reconocido la existencia de los “impactos
imprevistos” y de imponer las medidas preventivas contra Emgesa?
El MADS no ha impuesto medidas para el restablecimiento de las condiciones
socioeconómicas de los afectados para garantizar “el derecho a la vida en condiciones
dignas” como consecuencia de los “impactos imprevistos” y los incumplimientos de
Emgesa., razón por la cual Asoquimbo considera que el MADS está incurriendo en
supuesto delito de prevaricato por omisión de su responsabilidad de proteger los
derechos de los afectados por el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo al registrar que
“aún no se han dimensionado las consecuencias de los impactos ni determinado las
medidas efectivas” para la protección de sus derechos y el pago por los daños
causados de los trabajadores del campo desplazados por Emgesa con el aval del
Estado, de las fincas en producción que negoció Emgesa, donde se despiden sus
Diario la Nación, “No habrá compensaciones adicionales”: Emgesa. Enero 19 – 2012.
http://www.lanacion.com.co/2012/01/19/%E2%80%98no-habra-compensaciones
adicionales%E2%80%99-emgesa/.
1
jornaleros sin garantizar la restitución de su actividad productiva, para el
reasentamiento de otras pobladores.
La comunidad Nacional e Internacional expresó su preocupación debido a que la
Autoridad Nacional de Licencia Ambientales – ANLA- mediante resolución 123 del 29
de noviembre de 2011 levantó las medidas preventivas impuestas por la res.1096, a
EMGESA sin verificar con las comunidades afectadas, que los fundamentos expuestos
por la empresa en la solicitud de levantamiento de medidas como la figura de
“comodato reestructurado” respondiera al empleo perdido por más de 200 personas
de la región.
Pero además para agravar la problemática los ministros de Minas declararon, en
septiembre de 2011 y enero de 2012, de utilidad pública 34.204 hectáreas adicionales
a las 8.587 otorgadas en 2008, con el propósito de depreciar las tierras porque de los
entre 28 a 50 millones que valían, (precio comercial) las redujo a entre 2 y 20 millones,
de acuerdo con el Manual de Precios Unitarios de Predios; 24 mil hectáreas serían para
reasentamiento lo que implicaría incrementar el desplazamiento sin ninguna garantía
de restitución de la actividad productiva debido a que se estaría reemplazando tierras
fértiles de inundación por predios en producción.
En síntesis, todos los impactos han sido suficientemente identificados y analizados por
diferentes instituciones del Estado y Asoquimbo. Lo que ha existido es inoperancia
crónica por parte del MADS que ha pretendido minimizar la gravedad de los impactos
avalando en lo fundamental los informes de Emgesa sin constatación real.
Atentados contra el medio ambiente. El 14 de Junio de 2011, mediante Resolución
1349 la CAM impuso “unas medidas preventivas” a Emgesa que “impidan la
continuación de la ocurrencia de actividades que atentan contra el medio ambiente y
los recursos naturales renovables”. La CAM confirmó, entre otros, los hechos
denunciados por los afectados, al considerar que “…En el presente caso, se está ante la
presencia de grave afectación del componente suelo, agua, forestal, fauna entre otros,
por razón de la ejecución de actividades dañinas cuyo ejercicio se deplora habida
cuenta de la magnitud de sus efectos nocivos”
Detrimento del patrimonio arqueológico La afectación al Patrimonio Arqueológico
debido al tratamiento ilegal de hallazgos arqueológicos por Emgesa, obligó al Instituto
Colombiano de Antropología e Historia a ordenar la suspensión de obras mediante
Oficios 1746 y 1749 de 2011, sin el acatamiento de lo dispuesto, por el alcalde
Municipal de Gigante y, posteriormente, mediante resolución No. 102 del 1o de agosto
de 2011 se inició trámite sancionatorio contra los implicados en el caso de los
hallazgos fortuitos realizados en el mes de abril de 2011, vinculando a las empresas
EMGESA y Constructora Maja como posibles infractoras del régimen de protección del
patrimonio arqueológico. Las anteriores decisiones del ICANH permiten inferir que no
existe rigor para exigir el cumplimiento de la Constitución sobre protección de nuestro
Patrimonio.
Riesgo sísmico. La científica climática, Payal Parekh, directora del Programa Climático
de International Rivers había solicitado ante la Asociación Española de Normalización y
Certificación, AENOR (SASC por su nombre en inglés) que el proyecto hidroeléctrico El
Quimbo no sea certificado como Mecanismo de Desarrollo Limpio, fundamentalmente
porque el costo socioeconómico, ambiental y cultural no compensa los beneficios para
la sociedad huilense, y en su implementación está desconociendo recomendaciones de
la Comisión Mundial de Represas, en particular, la omisión de la participación de los
afectados, el desconocimiento de la normatividad ambiental y de procedimientos
legales en el proceso de licitación y licenciamiento del Proyecto violando convenios y
tratados firmados por Colombia en el ámbito ambiental y los altos riesgos de fallas
geotécnicas tales como los deslizamientos de tierra y terremotos.
Las anteriores consideraciones y la justificación de la Contraloría General de la Nación
al señalar que la apertura de indagaciones preliminares a través de Autos No. 015 y 6068-11 de 2011 contra el MADS, la CAM y el INVIAS “se deriva de los análisis y visitas
efectuadas y dada la gravedad de las situaciones acontecidas que ponen en riesgo los
recursos del Estado y la vida e integridad de los ciudadanos del sector” son razones
suficientes por las cuales Asoquimbo considera pertinente, urgente e impostergable la
suspensión de todas las obras y la licencia ambiental relacionadas con el desarrollo del
Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo hasta tanto se cuente con estudios y evaluaciones
de fondo y con rigor científico relacionados con el Diagnóstico Ambiental de
Alternativas (Ley 99 de 1993), la valoración de los atributos y servicios ambientales , la
valoración agrológica, la destrucción de las cadenas productivas y la seguridad
alimentaria, el valor arqueológico del área afectada, riesgo sísmico y las evidencias
sobre la responsabilidad de EMGESA en la destrucción de la infraestructura vial,
estudios que son fundamentales para avanzar en la propuesta de la Reserva
Campesina Agroalimentaria.
b) Otros factores que inciden en la problemática
1.-Distribución inequitativa de la tierra. Según el EIA presentado por la empresa, “el
67.69% de los predios son menores de 5 ha, que corresponden al 61.60% de los
propietarios que poseen el 8.32% del área”. Se trata de predios de un gran porcentaje
de minifundistas (300 familias) que se encuentran en condiciones de subsistencia al
“no permitir a la familia que los explota, remunerar su trabajo y disponer de un
excedente capitalizable”; algunos obtuvieron tierras del Estado que fueron canceladas
en su totalidad pero que nunca se les adjudicaron los respectivos títulos de propiedad,
ocasionando dificultades para el acceso a crédito y otros beneficios para producir
adecuadamente; 369 familias se consideran ocupantes; una gran población que carece
de tierras se desempeñan como mayordomos, partijeros, jornaleros, pescadores,
paleros para la extracción de arena, entre otros, la mayoría de los cuales se encuentran
en condiciones de indigencia; algunos pocos tienen tiendas o negocios similares y
desempeñan el rol de pequeños comerciantes; en unos casos excepcionales los
campesinos tienen semi-industrializada la producción agraria, piscícola o ganadera.
2.- Escasa o nula presencia social del Estado para apoyar los procesos productivos, lo
cual genera: mínimos índices de productividad, producción individualista con técnicas
tradicionales y escasos recursos tecnológicos, poca integración social, escaso
reconocimiento cultural, exclusión o discriminación de los sectores sociales
subalternos y en especial los niños, los jóvenes y las mujeres.
3.- Violencia política y social por la confrontación armada que es especialmente aguda
en la región por el enfrentamiento entre grupos insurgentes y las fuerzas oficiales con
esporádica presencia de grupos paramilitares, lo que amenaza la seguridad ciudadana
y los derechos humanos de la población.
4.- Despojo y desplazamiento de los habitantes ubicados en las 9.000 hectáreas que
serían inundadas y zonas aledañas, con graves afectaciones para los habitantes de las
zonas urbanas y rurales de los municipios intervenidos.
5.- Afectación de la seguridad alimentaria de la región al inundar la zona que
actualmente produce unas 36.000 toneladas de alimentos por un valor cercano a los
$33.000 millones.
6.- Incremento de la pobreza, el desempleo, la delincuencia común y la inseguridad
general de la población de la zona, con sus correspondientes impactos negativos en la
salud, educación, vivienda y demás derechos básicos de la población.
7.- Descomposición del tejido social y aniquilamiento de raíces culturales, tradiciones
ancestrales y riquezas arqueológicas, paleontológicas, como resultado de la inundación
prevista y desplazamiento de la población.
8.- Destrucción de fauna y flora nativa, incluidas varias especies endémicas y bosque
ripario correspondiente a la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía, con la
sobreviviente afectación de los ecosistemas y el agravamiento del daño
medioambiental.

Los afectados beneficiados con la RCA
Del total de la población directamente afectada (1537), el 53% corresponde a hombres
y el 47% a mujeres. Según grupos de edad, la población es mayoritariamente joven
(40,8%). El rango de edad de cero a nueve años concentra el 20,5% de la población
total, al igual que el rango de 10 a 19 años. El 14,4% se encuentra en el decil de los 20
a los 29 años de edad, el 13,2% entre los 30 y 39 años de edad, el 12,2% entre los 40 y
49 años, el 8,5% entre los 50 y 59 años, y el 9,5% agrupa a la población mayor a
sesenta años. En este rango de edad, el número de hombres es mayor en 11 personas
a las mujeres que suman 66; se destaca que existen un número importante de
personas que sobrepasan los 70 años, hasta los 89 años que es la edad máxima, que
residen en todas las veredas del área de influencia directa. (Censo socio-económico y
cultural aplicado en el mes de junio de 2007). Los indirectamente afectados serían los
pobladores de los 6 municipios de El Quimbo, aproximadamente 300.000.

Percepción sobre las políticas públicas que inciden en el problema.
Desde algunos círculos de poder, se trata de grandes inversiones para garantizar la
autosuficiencia energética del país, proyectos que de paso abren otras posibilidades en
ámbitos como el turismo y la piscicultura. Además, estos proyectos se justifican como
parte del Plan Nacional de Desarrollo, de las Agendas de Productividad y
Competitividad Nacional, así como las Agendas Internas de Productividad y
Competitividad de cada uno de los departamentos. Todos estos documentos fueron
elaborados como parte de las adecuaciones normativas para la celebración del TLC.
Desde esta perspectiva la opción es hacer parte de un ‘negocio’ en el que priman los
intereses particulares sobre el interés público ocultando que los denominados
‘dinosaurios modernos’ (las represas) están en desuso en el mundo y en América
Latina y que existen otras alternativas energéticas viables y sostenibles que
contribuyen al bienestar de las comunidades como la eólica, la geotérmica, las mareas
oceánicas, entre otras.
Esta postura fue ratificada por el presidente Santos, el 27 de febrero en Popayán al
declarar que el proyecto iba a generar “energía limpia, energía necesaria” para
garantizar la “seguridad energética del país en el futuro” cuando no es un secreto que
la hidroeléctrica se subastó con la exclusiva función de producir energía para la
exportación a Ecuador, Centroamérica Plan Puebla-Panamá y el Caribe -Santo Domingo
y Puerto Rico. Esto es corroborado por un Informe, de mayo de 2011, del Banco de
Iniciativas para el Desarrollo de Antioquia, según el cual, Colombia ya produce una
sobreinstalación de potencia eléctrica de 4761 megavatios.
Desde sectores de las comunidades y organizaciones sociales y ambientalistas, el
proyecto El Quimbo no asegura el mejoramiento integral de la calidad de vida de las
comunidades, por cuanto no garantiza la sostenibilidad ambiental, económica, social y
cultural. Desde esta perspectiva, Asoquimbo ha defendido desde el principio como
alternativa al Megaproyecto la importancia de garantizar la Soberanía y Seguridad
Hídrica y Agroalimentaria, el acceso a los recursos como el agua y la tierra, la defensa
de las economías campesinas y de las unidades productivas de los medianos y
pequeños productores, el derecho al trabajo, a la conservación del tejido social y al
sentido de pertenencia; a la preservación de los ecosistemas estratégicos y a la
participación de las comunidades en la elaboración y verificación de los planes,
programas y proyectos que aseguren el mejoramiento integral de la calidad de vida de
las mismas. Para tal fin, se propone la creación de una Reserva Campesina
Agroalimentaria establecida por la Ley 160 de 1994, para la Zona de El Quimbo en
donde el Ministerio de Ambiente desconoció la solicitud formulada por la Procuraduría
General de la Nación, el 9 de mayo de 2009, de “abstenerse de otorgar licencia
ambiental para la construcción del proyecto El Quimbo”,
La propuesta se sustenta, además, en el Informe de la Comisión Mundial sobre
Represas (2010) e investigaciones2 que han demostrado que la energía generada por
las hidroeléctricas no es ni renovable, ni limpia, ni alternativa. Millones de personas
han sido desplazadas por la construcción de hidroeléctricas; el ciclo de importantes
ríos del mundo ha sido drásticamente modificado por las represas afectando el ciclo de
la vida como es el caso de la destrucción de la riqueza íctica como lo ha reconoció la
Comisión Mundial de Represas. Más aún, la descomposición de la materia orgánica
inundada por los embalses produce gas metano, uno de los gases de efecto
invernadero más agresivos. Las represas vulneran formas tradicionales de vida,
producen desplazamiento de ciento de miles de personas afectando a las poblaciones
ya establecidas en las áreas de reasentamiento; no contribuyen a la erradicación de la
2
Patrick McCully (http://www.internationalrivers.org/en/compartir-la-riqueza-del-agua-editorial;
http://www.proteger.org.ar/libro-rios-silenciados-represas/
pobreza; se restringe el acceso al agua, la tierra y los recursos bióticos; se interrumpe
la pesca artesanal y la agricultura tradicional de los terrenos aluviales, a causa de los
cambios en el caudal y la reducción en el asentamiento de los linos; aumentan la
vulnerabilidad al cambio climático; causan grandes impactos sociales y ecológicos
negativos; producen pérdida de tierras del valle, generalmente las más fértiles, que
como en el caso de El Quimbo son escasas y básicas para garantizar la seguridad
alimentaria, “suelos de formación aluvial de hasta 3 metros de profundidad efectiva,
suelos orgánicos con una carga microbiológica natural de mucho valor” y que no serán
extraídos antes de la inundación para ser utilizados en fincas cercanas al proyecto para
compensar mínimamente el impacto ecosocial; emiten cantidades significativas de
gases de invernadero; provocan sismos inducidos; el costo socioeconómico, ambiental
y cultural no compensa los beneficios para la sociedad; resultan no ser renovables
debido al problema de la sedimentación; producen cambios dramáticos en el flujo, la
calidad, cantidad y uso del agua, los organismos bióticos y la sedimentación de la
cuenca del río; y por lo general desconocen la normatividad ambiental y de
procedimientos legales en el proceso de licitación, en particular, la participación de los
afectados. En síntesis, no son Mecanismos de Desarrollo Limpio.

Propuestas para el trámite o resolución de conflictos.
Se intentó un proceso de concertación a través de mesas de trabajo en las que
participaron el gobierno, los empresarios, la empresa concesionaria y una mínima
representación de las comunidades afectadas. Este proceso fracasó, terminó en la
firma de unas actas, que hemos llamado de capitulaciones, y que hoy se ha
demostrado eran solo una estrategia de la Empresa y el Gobierno para desmovilizar a
la población.
Con el fracaso de este mecanismo, las comunidades se organizaron en la Asociación de
afectados por la construcción del Proyecto El Quimbo, Asoquimbo. Se han realizado
diferentes foros, marchas, paro regional, acciones jurídicas, presencia en los medios,
denuncia permanente a través de Internet, radio, TV, periódicos impresos y algunas
revistas. Gracias a la combinación de todas estas acciones, Asoquimbo ha logrado
interrupciones en las obras e imposición de sanciones por los daños sociales y
ambientales causados por la ejecución de las mismas; solicitud de suspensión de la
Licencia Ambiental por la Defensoría del Pueblo; apertura de indagaciones
preliminares por parte de la Contraloría General de la República contra el Ministerio de
Ambiente, la Corporación Autónoma del Alto Magdalena, CAM, y el INVIAS; la
presencia de Comisiones de investigación de la Fiscalía y la Procuraduría General de la
Nación y amplia solidaridad Nacional e Internacional contra las agresiones
gubernamentales.
La propuesta es fortalecer la resistencia de las comunidades, principalmente
articulando la lucha con otras experiencias contra represas en Colombia y el mundo, a
través de la asistencia y el intercambio en encuentros nacionales e internacionales e
impulsando la movilización social nutrida desde sus propias redes y movimientos como
el de Rios Vivos y por la liberación y defensa de la Madre Tierra.

Proyectos propuestos en torno al problema.
Se pretende impedir la construcción del embalse y preservar el desarrollo equitativo y
ecosocial de la Región, al convertir la zona en una Gran Reserva Campesina
Agroalimentaria con subsidios estatales, en particular, para cada uno de los pequeños
y medianos productores agrícolas, como las actuales empresas comunitarias que desde
hace más de 40 años cultivan estas tierras al servicio y utilidad general de todos los
huilenses, tal como lo aprobaron los afiliados a la Asociación de Afectados por la
construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo –ASOQUIMBO- en el Plan de
Acción 2010 (Asamblea 16 de enero) que demandan del Gobierno y de Emgesa la
inmediata “indemnización y restablecimiento de las condiciones de vida” y la atención
psicosocial de todos los afectados.

Proyectos exitosos que le dan sustento a la propuesta.
La creación de Zonas de Reserva Campesina tiene fundamento en la Constitución
Política de Colombia, en la Ley 160 de 1994 y en el Decreto 1777de 1996.
Como principal antecedente de la aplicación de la Ley 160, es la creación de la primera
reserva en El Pato, en el municipio de San Vicente del Caguán, Caquetá. Su origen fue
un acuerdo entre la organización de los colonos de esta localidad con el Ministerio del
Medio Ambiente, encaminado a facilitar el retiro de algunas familias asentadas en el
Parque Natural de Los Picachos, en límites con el municipio de San Vicente y su
relocalización fuera del parque. La alternativa se concretó con la propuesta para la
creación de una reserva campesina que facilitara este reasentamiento, a partir de la
adquisición y parcelación de la hacienda Abisinia, en el valle de Balsillas.
Las Zonas de Reserva Campesina en el Departamento del Huila y, específicamente para
El Quimbo, se sustentan en la Tradición Indígena de los Resguardos de origen colonial;
la creación de las Empresas Comunitarias producto de las luchas campesinas de la
Década de los 60 -70; la ubicación en Reservas Forestales Protectoras de la Amazonía,
sus valles y la calidad agrológica de los suelos; la tradición y vocación agroalimentaria
de la región y la importancia de Defender la Soberanía, Seguridad y Autonomía
Alimentarias argumentada por los recientes aportes de los Movimientos Sociales.

Recomendaciones de política que permitan potenciar la creación de las Reservas
Campesinas
Realizar estudios sobre Zonas de Reserva Campesina en el departamento del Huila,
dada su tradición y su vocación agroalimentaria, con subsidios y asistencia técnica
estatales. Para tal efecto considerar todos los aspectos señalados anteriormente.
Fomentar el estudio y el uso de las energías alternativas de acuerdo con las
potencialidades naturales de la región (solar, eólica, geotérmica, biomasa).
Fomentar las prácticas de uso eficiente de la energía y del agua, regular las empresas
prestadoras de los servicios.
Fomentar y apoyar las iniciativas que conduzcan al logro de la soberanía, autonomía y
seguridad alimentarias.
Continuar el apoyo a la iniciativa del Referendo por el Agua en Colombia.
MILLER ARMIN DUSSAN CALDERON
Profesor Universidad Surcolombiana
Miembro de Asoquimbo
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