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“GUÍA PRÁCTICA DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS CRÉDITOS
LABORALES”1.
Ana María Orellana Cano.
Presidente de Sección de la Sala de lo Social del
Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Magistrada Especialista del Orden Jurisdiccional Social.
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo, se pretenden abordar las principales
cuestiones que se suscitan en la clasificación de los créditos
laborales y de los créditos de la Seguridad Social a favor de los
beneficiarios de ésta, de los que es responsable el concursado- ya
que los créditos a favor de la Seguridad Social, dada su naturaleza
pública, no se incluyen en esta guía.
1. LOS CRÉDITOS LABORALES.
La regulación de estos créditos se contiene en los siguientes
preceptos: artículo 84.2.1º; artículo 84.5, párrafos primero y
segundo; artículo 90.3; artículo 91.1; artículo 89.3 y artículo 92.3 de
la Ley Concursal.
En el presente trabajo, se distinguirán los distintos conceptos
laborales que pueden ser adeudados por el empresario y, se irán
encuadrando en las diferentes clases de créditos regulados en la
Ley Concursal, que distingue entre los créditos contra la masa y los
créditos concursales y, dentro de estos últimos, entre los
garantizados con privilegio especial, con privilegio general, los
ordinarios y los subordinados.
1.1. LOS CRÉDITOS SALARIALES.
A) Los salarios de los últimos treinta días de trabajo anteriores
a la declaración de concurso, hasta el doble del salario mínimo
interprofesional (artículo 84.2.1º de la Ley Concursal).
El párrafo primero del artículo 84.2 de la Ley Concursal los
considera créditos contra la masa.
Para la delimitación de este crédito contra la masa se pueden
distinguir los siguientes presupuestos: el elemento objetivo, el límite
temporal, el límite cuantitativo y el elemento subjetivo.
1
ESTE TRABAJO HA SIDO OBJETO DE PUBLICACIÓN EN LOS NÚMEROS 23 Y 24 DE LA
REVISTA DEL REFOR, DEL REGISTRO DE ECONOMISTAS FORENSES, DEL CONSEJO
GENERAL DEL COLEGIO DE ECONOMISTAS DE ESPAÑA.
-1-
- Elemento objetivo: los créditos por salarios.
En principio, ha de acudirse a la consideración legal de
salario, a tenor del artículo 26.1 del Estatuto de los Trabajadores,
que dispone que “se considerará salario la totalidad de las
percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en
especie, por la prestación profesional de los servicios laborales por
cuenta ajena, ya retribuyan el trabajo efectivo, cualquiera que sea la
forma de remuneración, o los períodos de descanso computables
como de trabajo”. Por el contrario, tienen naturaleza extrasalarial, de
conformidad con el párrafo segundo de este precepto estatutario,
“las cantidades percibidas por el trabajador en concepto de
indemnizaciones o suplidos por los gastos realizados como
consecuencia de su actividad laboral, las prestaciones e
indemnizaciones de la Seguridad Social y las indemnizaciones
correspondientes a traslados, suspensiones o despidos”.
La claridad meridiana del tenor de estas previsiones legales,
se ve oscurecida por las dudas interpretativas que se plantean en
relación con determinadas retribuciones, fundamentalmente, en la
materia concursal, en la que se cuestiona la consideración de
créditos contra la masa, de las comisiones, de los salarios de
tramitación y de los salarios de las relaciones laborales de carácter
especial, que se analizan a continuación.
1. Las comisiones.
Cabría plantearse si el trabajador que ve retribuida su
prestación de servicios por comisiones, puede incluir las adeudadas
correspondientes a los treinta últimos días de trabajo como crédito
contra la masa. La naturaleza salarial de las comisiones ha sido
reconocida por reiterada jurisprudencia, debiendo destacarse, entre
otras, las Sentencias de la Sala IV del Tribunal Supremo, de 28 de
enero de 19992, de 16 de enero de 19983 y de 17 de diciembre de
19964. Por lo tanto, al tener naturaleza jurídica salarial, merecen la
consideración de crédito contra la masa.
2. Los salarios de tramitación.
De acuerdo con el artículo 55.6 del Estatuto de los
Trabajadores y del artículo 113 de la Ley de Procedimiento Laboral,
en los supuestos en que haya sido declarada la nulidad del despido,
se condenará a la empresa a la inmediata readmisión del trabajador
y al abono de los salarios dejados de percibir. Estos salarios de
tramitación se extenderán, por lo tanto, desde la fecha del despido
hasta el momento de la readmisión. Y, en el caso de la declaración
judicial de la improcedencia del despido, a tenor del artículo 56.1 b)
2
3
4
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 1999/6051.
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 1998/273.
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 1996/8982.
-2-
del citado texto legal, los salarios de tramitación serán equivalentes
al abono de “una cantidad igual a la suma de los salarios dejados de
percibir desde la fecha de despido hasta la notificación de la
sentencia que declarase la improcedencia o hasta que hubiera
encontrado otro empleo, si tal colocación fuera anterior a dicha
sentencia y se probase por el empresario lo percibido, para su
descuento de los salarios de tramitación”. La controversia acerca de
si los salarios de tramitación merecen la consideración de créditos
contra la masa del artículo 84.2.1º de la Ley Concursal es uno de los
temas más controvertidos desde el punto de vista doctrinal. La
hermeneútica gramatical del artículo 84.2.1º de la Ley Concursal, en una primera aproximación al problema -, parece indicar que no
forman parte integrante de los créditos contra la masa que regula,
pues son los créditos por salarios de los últimos treinta días “de
trabajo” y, precisamente, los salarios de trámite no se corresponden
con una efectiva prestación de servicios. Partiendo de que, según el
artículo 33.1 del Estatuto de los Trabajadores, los salarios de
tramitación, con los límites que la ley señala, estarían garantizados
por el Fondo de Garantía Salarial, se puede afirmar que
precisamente este precepto aboga por la consideración de que los
salarios de tramitación no constituyen créditos contra la masa del
artículo 84.2.1º de la Ley Concursal. Por consiguiente, considero que
los salarios de tramitación de los treinta días anteriores a la
declaración de concurso no están incluidos en los créditos salariales
contra la masa del artículo 84.2.1º de la Ley Concursal. Avala el
criterio expuesto el tenor literal de esta norma, que se refiere a los
salarios de los últimos treinta días “de trabajo”, omitiendo el
legislador cualquier alusión expresa a su inclusión, al modo en que
se contiene en el artículo 33.1 del Estatuto de los Trabajadores.
3. Los salarios de las relaciones laborales de carácter
especial.
No constituirán créditos contra la masa del artículo 84.2.1º los
que se refieran a relaciones laborales de carácter especial, salvo la
del personal laboral de alta dirección, por expresa aplicación de la
Disposición Adicional Quinta del Estatuto de los Trabajadores.
- Límite temporal: los últimos treinta días de trabajo anteriores a
la declaración de concurso.
Esta expresión plantea algunos problemas interpretativos. Se
trata de salarios anteriores a la declaración de concurso, es decir, a
la fecha del Auto del Juzgado de lo Mercantil por el que se decrete el
mismo. La controversia se produce a la hora de computar el plazo de
los treinta días, pues podría entenderse, de un lado, que el legislador
se refiere a los treinta días naturales anteriores a la declaración de
concurso o, de otro, que hace alusión a los treinta últimos días de
trabajo del acreedor concursal. La interpretación en uno u otro
sentido tiene una especial relevancia en los contratos de trabajo a
tiempo parcial, en los de los trabajadores fijos discontinuos y en los
-3-
eventuales, cuando la prestación de servicios no se desarrolla todos
los días y el salario se percibe por días trabajados. La cuestión
radica en determinar si se pueden ir sumando los salarios
correspondientes a los días trabajados hasta un total de treinta, que
no coincidirán, evidentemente, con treinta días naturales, a los
efectos de considerarlos, - hasta el límite del doble del salario
mínimo interprofesional -, un crédito contra la masa. Es mayoritaria
la opinión5, que comparto, según la cual, el artículo 84.2.1º de la Ley
Concursal se refiere a los últimos treinta días de trabajo impagados,
anteriores a la declaración del concurso, cualquiera que sea la fecha
en la que se devengaron, siempre que no hubieran prescrito, claro.
El plazo de prescripción para las reclamaciones salariales, a tenor
del artículo 59.1 del Estatuto de los Trabajadores, es el de un año. Y
además, incluso cuando la extinción del contrato se hubiese
producido con anterioridad a la declaración de concurso6.
- Límite cuantitativo:
interprofesional.
el
doble
del
salario
mínimo
El primer problema que se plantea es la determinación de la
fecha en la que ha de tomarse en cuenta el importe del salario
mínimo interprofesional, que, como se sabe, es determinado
anualmente por el Gobierno, por lo que puede ser distinto según que
se compute en uno u otro momento. En mi opinión, ha de atenderse
al salario mínimo interprofesional en vigor en la fecha de declaración
del concurso7.
Otra cuestión consiste en determinar si se incluyen o no las
pagas extraordinarias en el importe del doble del salario mínimo
interprofesional. Considero que han de incluirse.
B) Los créditos salariales que no tengan reconocido privilegio
especial, hasta el triple del salario mínimo interprofesional
diario, de conformidad con el artículo 91.1 de la Ley Concursal,
son créditos con privilegio general.
En el análisis de la presente norma se distinguirá, en primer
lugar, el ámbito objetivo y, en segundo lugar, el límite cuantitativo.
- Ámbito objetivo.
5
ALBIOL MONTESINOS, IGNACIO: “Aspectos laborales de la Ley Concursal“, Valencia, 2004,
página 144. ROJO, ÁNGEL Y BELTRÁN, EMILIO: “Comentario de la Ley Concursal”, tomo I,
Madrid, 2004, página 1510. Y PULGAR EZQUERRA, JUANA; ALONSO LEDESMA, CARMEN;
ALONSO UREBA, ALBERTO Y ALCOVER GARAU, GUILLERMO: “Comentarios a la Legislación
Concursal”, Madrid, 2004, página 854.
6
ALAMEDA CASTILLO, MARÍA TERESA: “El tratamiento de los créditos laborales en el concurso”,
Madrid, 2005, página 4.
7
RIOS SALMERÓN, BARTOLOMÉ: “La Ley Concursal y los créditos laborales”, en el nº 23 de los
Manuales de Formación Continuada del Consejo General del Poder Judicial, sobre “La ejecución
laboral”, coordinado por ORELLANA CANO, ANA MARÍA, Madrid, 2005, página 372. Y ALBIOL
MONTESINOS, IGNACIO: “Aspectos laborales de la Ley Concursal“, Valencia, 2004, página 145.
-4-
Viene constituido por los créditos salariales que no tengan
reconocido privilegio especial. Por lo tanto, todos los salarios
devengados tras la declaración de concurso por la continuidad de la
actividad empresarial, sin límite de cuantía serán créditos contra la
masa, por lo que no integrarán la masa pasiva, al no ser créditos
concursales, naturaleza que sí ostentan los créditos con privilegio
general. Y, los salarios anteriores a la declaración del concurso,
serán créditos contra la masa, pero sólo los de los treinta días
últimos de trabajo y hasta el doble del salario mínimo
interprofesional. De lo expuesto, se ha de deducir que serán créditos
con privilegio general, los salarios anteriores a la declaración de
concurso, que no sean créditos refaccionarios y, hasta el triple del
salario mínimo interprofesional:
1. Que no correspondan a los últimos treinta días de trabajo.
2. Y los devengados en los últimos treinta días de trabajo que
excedan del doble del salario mínimo interprofesional.
- Límite cuantitativo.
Estos salarios no podrán superar el importe del triple del
salario mínimo interprofesional. Ha de atenderse al salario mínimo
interprofesional en vigor en la fecha de declaración del concurso y,
en mi opinión, se incluyen las pagas extraordinarias.
1.2 LOS CRÉDITOS
EXTRASALARIALES.
RETRIBUTIVOS,
SALARIALES
Y
A) Los créditos laborales, salariales y extrasalariales,
generados por la actividad empresarial después de la
declaración del concurso (artículo 84.2.5º párrafo primero de la
Ley Concursal), son créditos contra la masa.
Se analizará esta norma distinguiendo el ámbito objetivo y el
ámbito temporal.
-Ámbito objetivo.
El legislador concursal, incluye expresamente los créditos
laborales, utilizando una expresión amplia, que comprende todas las
retribuciones que remuneren la prestación de servicios de los
trabajadores, tanto las salariales como las extrasalariales,
contempladas en el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores.
- Ámbito temporal.
Los créditos originados por el ejercicio de la actividad
profesional o empresarial por el deudor concursado, constituirán
créditos contra la masa, sólo si se han generado en un concreto
periodo de tiempo, que se extiende desde la declaración del
concurso hasta que el Juez acuerde el cese de la actividad
-5-
profesional o empresarial, apruebe un convenio o declare la
conclusión del concurso.
Esta limitación temporal suscita una cuestión de enorme
relevancia para los acreedores concursales, que consiste en
determinar la fecha que ha de tenerse en cuenta para delimitar si el
crédito laboral es posterior a la declaración del concurso, y
consiguientemente, si constituye o no un crédito contra la masa de
los previstos en la norma que se analiza. En mi opinión, el principio
de seguridad jurídica exige que se adopte un criterio único para los
diferentes supuestos. De acuerdo con el parámetro utilizado por el
legislador concursal para el pago de este tipo de créditos contra la
masa, en el párrafo segundo del artículo 154 de la Ley Concursal,
me parece razonable acoger también aquí el criterio del vencimiento,
que, en el caso de créditos de naturaleza salarial, no ofrece
problemas en cuanto a la determinación del momento a tener en
cuenta, ya que el vencimiento y el pago se pacta, generalmente, en
el contrato de trabajo.
B) Los créditos con privilegio especial: los créditos
refaccionarios de los trabajadores sobre los objetos por ellos
elaborados mientras sean propiedad o estén en posesión del
concursado (artículo 90.1.3º de la Ley Concursal).
Se examinan a continuación los créditos refaccionarios de
naturaleza laboral, distinguiéndose el elemento subjetivo, a saber,
los trabajadores como titulares de los créditos y, el elemento
objetivo, en el que se hará una referencia a lo que se entiende por
“objetos elaborados”; y, por último, qué significa que el privilegio
despliega su eficacia, con un límite temporal, a saber, mientras los
mismos sean propiedad o estén en posesión del concursado.
- Elemento subjetivo: los trabajadores como titulares de los
créditos refaccionarios.
El legislador concursal, en el artículo 90.1.3º, atribuye el
privilegio especial a los créditos de los trabajadores sobre los objetos
por ellos elaborados. Cabría plantearse si es necesario que la
actividad laboral del trabajador, acreedor concursal, haya recaído,
precisamente, sobre la elaboración del objeto que garantiza el
crédito. La complejidad de la actividad empresarial actual nos lleva a
concluir que basta con el trabajador haya prestado servicios para la
empresa, pues lo que ha de tenerse en cuenta es que su trabajo
haya contribuido a la producción global de la misma, por lo que
tendrían a su favor este privilegio incluso, aquellos trabajadores que
no tienen una intervención directa en el proceso productivo porque
-6-
realizan tareas administrativas
mantenimiento o de limpieza9.
o
auxiliares8,
o
labores
de
- Elemento objetivo:
Los “objetos elaborados”.
A estos efectos, ha de dilucidarse si en el término “objetos”
están o no incluidos los bienes inmuebles. La institución de la
refacción siempre ha estado vinculada a los bienes muebles y en el
ámbito legislativo laboral, al regular los créditos refaccionarios
laborales se ha venido utilizando la expresión “objetos elaborados”.
Ahora bien, si se considerara que sólo se tiene el privilegio especial
respecto de los bienes muebles, se estaría haciendo de peor
condición a aquellos trabajadores que prestan servicios en la
construcción de edificios, por ejemplo, y cuya actividad laboral
consiste, precisamente, en la elaboración o construcción de bienes
inmuebles, por lo que parece más razonable la interpretación
extensiva del término. Al respecto, cabría plantearse también, si el
privilegio especial refaccionario sobre inmuebles, despliega su
eficacia sobre la nave industrial o el centro donde se desarrolla la
actividad laboral, es decir, sobre el inmueble que constituye el lugar
de trabajo, entendido con carácter genérico, para todo tipo de
actividad y, no sólo en la construcción, -en la que coinciden,
evidentemente, el inmueble “elaborado” y el centro y lugar de trabajo
-. La jurisprudencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo,
sentada, entre otras, en la Sentencia de 17 de noviembre de 1997,
se pronuncia en contra de la consideración del inmueble que
constituye el centro de trabajo como objeto del crédito refaccionario
laboral. En mi opinión, el centro de trabajo así entendido no puede
tener la condición de bien refaccionado.
El límite temporal: “mientras sean propiedad o estén en
posesión del concursado”.
La referencia a que puede hacerse efectivo el privilegio
especial por los trabajadores sobre los objetos por ellos elaborados
mientras estén en posesión del concursado plantea serias dudas, ya
que, podría llevar el tenor literal de la norma a considerar la
posibilidad de hacer efectivos los créditos sobre los bienes que, no
siendo propiedad del empresario concursado, estén en su posesión
para repararlos o para venderlos. No es admisible en derecho esta
conclusión, ya que en el concurso se está ejecutando, de forma
universal, el patrimonio del deudor, por lo que no sería posible
satisfacer los créditos con cargo a bienes que no sean propiedad del
concursado.
8
ROJO, ÁNGEL Y BELTRÁN, EMILIO: “Comentario de la Ley Concursal”, tomo I, Madrid, 2004,
página 1623.
9
SÁNCHEZ CALERO, JUAN Y GUILARTE GUTIÉRREZ, VICENTE: “Comentarios a la Legislación
Concursal”, tomo II, Valladolid, 2004, página 1826.
-7-
C) LOS CRÉDITOS QUE NO SEAN PRIVILEGIADOS NI
SUBORDINADOS (artículo 89.3 de la Ley Concursal), SON
CRÉDITOS ORDINARIOS.
D) LOS CRÉDITOS COMUNICADOS TARDÍAMENTE (ARTÍCULO
92.1
DE
LA
LEY
CONCURSAL),
SON
CRÉDITOS
SUBORDINADOS.
E) LOS INTERESES (artículo 92.3 de la Ley Concursal) SON
CRÉDITOS SUBORDINADOS.
Ha de distinguirse según que los intereses se devenguen
antes o después de la declaración de concurso, pues según el
artículo 59.1 de la Ley Concursal, desde la declaración de concurso
quedará suspendido el devengo de los intereses y, los créditos
salariales que resulten reconocidos devengarán intereses conforme
al interés legal del dinero fijado en la correspondiente Ley de
Presupuestos. En relación con los créditos salariales, el artículo 29.3
del Estatuto de los Trabajadores dispone que el interés por mora en
el pago de los salarios asciende al 10 % de lo adeudado. Por lo
tanto, los intereses de los créditos salariales devengados con
anterioridad a la declaración del concurso, serán del 10 % y, los que
se devenguen con posterioridad a la declaración del concurso, serán
iguales al interés legal del dinero fijado en la Ley de Presupuestos.
F) LOS CRÉDITOS CUYOS TITULARES SEAN PERSONAS
ESPECIALMENTE RELACIONADAS CON EL CONCURSADO
(artículo 92.5 de la Ley Concursal), SON CRÉDITOS
SUBORDINADOS.
Para que las personas especialmente relacionadas con el
deudor, ostenten créditos laborales frente al concursado, tendrán
que tener la condición de trabajadores del mismo, por lo que habrá
de tenerse en cuenta, la exclusión del Estatuto de los Trabajadores
de los que realicen trabajos familiares, considerándose “familiares”,
a estos efectos, siempre que convivan con el empresario, el
cónyuge, descendientes, ascendientes y demás parientes por
consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el segundo grado
inclusive.
1.3 LAS INDEMNIZACIONES.
A) Las indemnizaciones, - incluidos los salarios de tramitación
-, generadas por la continuación de la actividad empresarial o
profesional después de la declaración de concurso del
empresario (artículo 84.2.5 párrafo primero de la Ley Concursal)
son créditos contra la masa.
-8-
Se examinará, a continuación, las indemnizaciones
adeudadas por despido o por extinción de los contratos de trabajo,
distinguiendo también, el ámbito objetivo y el ámbito temporal.
- Ámbito objetivo.
Serían créditos contra la masa, a tenor del precepto que se
analiza, por un lado, los salarios de tramitación, - devengados con
posterioridad a la declaración de concurso, por la continuación de la
actividad empresarial o profesional -, que tienen naturaleza
indemnizatoria, pues pretenden reparar al trabajador de los
perjuicios ocasionados por el despido, consistentes en la falta de
ingresos, según ha declarado reiterada jurisprudencia, sentada entre
otras, en las Sentencias de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo
de 15 de junio de 200410, 5 de mayo de 200411 y 1 de marzo de
200412.
Y, por otro lado, han de destacarse las extinciones del
contrato de trabajo que dan derecho a indemnización y que, por lo
tanto, merecen la consideración de créditos contra la masa, de
conformidad con el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores.
- Ámbito temporal.
Es necesario determinar, a los efectos de considerar estas
indemnizaciones como créditos contra la masa, si han sido
generadas con posterioridad a la declaración de concurso del
empresario y a consecuencia de la continuación de la actividad
empresarial o profesional. El momento que ha de tenerse en cuenta,
respecto de los salarios de tramitación, es el del inicio de su
devengo, que viene fijado por la ley. En los restantes casos
expuestos, la fecha determinante será la del vencimiento del crédito.
En los supuestos de indemnizaciones, el vencimiento coincidirá con
el momento del nacimiento del derecho a su percepción, es decir,
desde que nace el derecho del trabajador a hacerlas efectivas.
B) Las indemnizaciones por extinciones colectivas acordadas
por el Juez del Concurso, antes o después de la declaración del
concurso (artículo 84.2.5º párrafo segundo de la Ley Concursal)
se entenderán comunicados y reconocidos por la propia
resolución que los apruebe, sea cual sea el momento.
En el supuesto de la extinción colectiva de los contratos de
trabajo acordadas por el Juez del Concurso, los trabajadores
afectados no tendrán que comunicar a la administración concursal
los créditos consistentes en las correspondientes indemnizaciones a
las que tendrán derecho por la extinción y, además la administración
10
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 2004/144037.
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 2004/55065.
12
BASE DE DATOS DE JURISPRUDENCIA DE EL DERECHO, referencia 2004/31837.
11
-9-
concursal no tiene que reconocerlos, sino que directamente los
incluirá como créditos contra la masa en la lista de acreedores.
C) Las indemnizaciones derivadas de la extinción contractual,
en la cuantía correspondiente al mínimo legal, calculada sobre
una base que no supere el triple del salario mínimo
interprofesional son créditos con privilegio general.
Sólo merecen la consideración de créditos con privilegio
general las indemnizaciones reseñadas en la cuantía indicada,
aunque las partes hayan convenido el abono de una indemnización
superior.
D) LOS SALARIOS DE TRAMITACIÓN DEVENGADOS CON
ANTERIORIDAD A LA DECLARACIÓN DE CONCURSO DE
ACUERDO CON EL ARTÍCULO 89.3 DE LA LEY CONCURSAL,
SERÍAN CONSIDERADOS CRÉDITOS ORDINARIOS.
E) LAS INDEMNIZACIONES COMUNICADAS TARDÍAMENTE
(artículo 92.1 de la Ley Concursal), LOS INTERESES (artículo
92.3 de la Ley Concursal), Y LAS INDEMNIZACIONES CUYOS
TITULARES
SEAN
PERSONAS
ESPECIALMENTE
RELACIONADAS CON EL CONCURSADO (artículo 92.5 de la Ley
Concursal) SON CRÉDITOS SUBORDINADOS.
2. LOS CRÉDITOS A FAVOR DE LOS BENEFICIARIOS DE
LA SEGURIDAD SOCIAL.
Ha de partirse de la circunstancia de que el legislador
concursal no incluye expresamente las prestaciones de la Seguridad
Social de las que sea responsable el empresario en ninguna
clasificación de los créditos, lo que ha sido calificado por la doctrina13
de “olvido”. Por el contrario, en el ámbito extraconcursal, sigue en
vigor el artículo 121.2 de la Ley General de la Seguridad Social que
establece que:
“Las prestaciones que deban satisfacer los empresarios a su
cargo, conforme a lo establecido en el apartado 2 art. 126 y en el
párr. 2º apartado 1 art. 131 de esta ley, o por su colaboración en la
gestión y, en su caso, las Mutuas de accidentes de trabajo y
enfermedades profesionales de la Seguridad Social en régimen de
liquidación, tendrán el carácter de créditos privilegiados, gozando, al
efecto, del régimen establecido en el art. 32 Estatuto de los
Trabajadores”.
13
DESDENTADO BONETE, AURELIO: “La Seguridad Social en la nueva Ley Concursal”, Madrid,
2004, página 15.
- 10 -
Sin embargo, en el procedimiento concursal este precepto no
es de aplicación y no se contempla en la Ley Concursal ningún
privilegio expreso. De este modo, se ha de analizar la materia e
incluir las prestaciones cuya responsabilidad recae en el empresario
en el grupo de créditos que corresponda de los regulados en la Ley
Concursal.
Una posible solución al problema sería encuadrar el crédito
en los créditos con privilegio general contemplados en el artículo
91.4 de la Ley Concursal, ya que, en rigor, en las prestaciones de
pago periódico, la obligación del empresario se reduce a la
capitalización del importe de la prestación y, será la Seguridad
Social la que la abone materialmente al beneficiario. Sin embargo,
se plantean dos problemas para este encuadramiento. De un lado,
que el precepto se refiere a los créditos de Derecho Público, es
decir, a aquellos en los que la Seguridad Social aparece como titular
del crédito y en las prestaciones de las que son responsables los
empresarios, los titulares son los beneficiarios. Y, de otro lado, la
norma indicada limita el importe del privilegio al 50 % y esta
limitación carecería de sentido en el supuesto que se analiza.
Otra solución, - que es la que mantiene D. Aurelio
Desdentado Bonete -, es considerar que las prestaciones que son
responsabilidad del empresario, han de considerarse créditos con
privilegio general del artículo 91.1 de la Ley Concursal, en el que se
incluyen los créditos por salarios que no tengan reconocido privilegio
especial, en la cuantía que resulte de multiplicar el triple del salario
mínimo interprofesional por el número de días de salario pendientes
de pago, las indemnizaciones derivadas de la extinción de los
contratos, en la cuantía correspondiente al mínimo legal calculada
sobre una base que no supere el triple del salario mínimo
interprofesional, las indemnizaciones derivadas de accidente de
trabajo y enfermedad profesional, y los recargos sobre las
prestaciones por incumplimiento de las obligaciones en materia de
salud laboral devengados con anterioridad a la declaración de
concurso. Se plantea, en este caso, la cuestión de si han de
asimilarse las prestaciones a los salarios e indemnizaciones por
extinción contractual y aplicarles el tope legal del triple del salario
mínimo interprofesional o si, por el contrario, dada su naturaleza,
han de equipararse a las indemnizaciones derivadas de accidente de
trabajo y enfermedad profesional o a los recargos, en cuyo caso no
cabría la aplicación del tope legal. El sector doctrinal que mantiene
esta tesis considera que no se aplican los límites cuantitativos y que
su naturaleza es análoga a este último grupo.
En mi opinión, - sin desconocer los graves problemas que
suscita la falta de regulación expresa del supuesto -, considero que
habrá de distinguirse, en primer lugar, según que el reconocimiento
de la prestación de la que es responsable el empresario se produzca
antes o después de la declaración del concurso. De este modo, si se
produce con posterioridad, habrá de calificarse como crédito contra
la masa, de acuerdo con el artículo 84.2.5º de la Ley Concursal. Por
el contrario, cuando se produzca con anterioridad a la declaración
- 11 -
del concurso, se distinguirá, en segundo lugar, según que la
prestación en cuestión derive de contingencias profesionales o de
contingencias comunes. Si deriva de accidente de trabajo o
enfermedad profesional, partiendo de la doctrina jurisprudencial que
le atribuye a las prestaciones una naturaleza jurídica indemnizatoria
puede encuadrarse el crédito en los créditos con privilegio general
del artículo 91.1º de la Ley Concursal, - concretamente en las
indemnizaciones derivadas de accidente de trabajo y enfermedad
profesional - y, si deriva la prestación de enfermedad común o de
accidente no laboral, el crédito habrá de ser calificado como crédito
ordinario por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque
así lo impone, - nos guste o no -, el artículo 89.2 in fine de la Ley
Concursal que establece que: “No se admitirá en el concurso ningún
privilegio o preferencia que no esté reconocido en esta Ley”. Y, en
segundo lugar, porque ha de pensarse también, en el grave perjuicio
que le puede ocasionar a los demás acreedores concursales que
tienen créditos, cuyo cobro se ve preterido al de los créditos con
privilegio general, que se califique, por analogía, un crédito que, en
rigor, es ordinario, como crédito con privilegio general del artículo
91.1 de la Ley Concursal; ya que, no ha de olvidarse que la
capitalización de las prestaciones de la Seguridad Social supone una
cuantía considerable, desde el punto de vista económico, de forma
tal que, incluso, pueden verse perjudicados los restantes acreedores
concursales que no verán satisfechos nunca sus créditos, por falta
de patrimonio del concursado, - con la consiguiente conclusión del
procedimiento concursal -, de otorgársele este privilegio a las
prestaciones cuya responsabilidad recae en el empresario.
Atendiendo, consiguientemente, a esta tesis, se analizan, a
continuación, los diferentes créditos de la Seguridad Social a favor
de los beneficiarios.
A) Las prestaciones de la Seguridad Social de las que sea
responsable el empresario concursado:
a) Devengadas con posterioridad a la declaración de concurso
(artículo 84.2.5º de la Ley Concursal).
Según el artículo 84.2.5º de la Ley Concursal, estos créditos
contra la masa han de ser generados por la actividad empresarial o
profesional con posterioridad a la declaración del concurso y antes
de que el juez acuerde el cese de la actividad profesional o
empresarial, apruebe un convenio o, en otro caso, declare la
conclusión del concurso. La cuestión radica en determinar si el
crédito concreto se encuentra dentro de estos límites y,
fundamentalmente, si es posterior a la declaración del concurso.
Considero que en las prestaciones en las que se declare la
responsabilidad del empresario, habrá que estar al momento del
hecho causante de la prestación. De esta forma, en el caso de la
Incapacidad Temporal, que nace por el parte de baja médica y no
necesita de reconocimiento expreso, será éste el momento del
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hecho causante de la misma. En los supuestos de Incapacidad
Permanente, a tenor del artículo 13.2 de la Orden Ministerial de 18
de enero de 1996, el hecho causante coincidirá con la fecha del
dictamen del Equipo de Valoración de Incapacidades. Y en los casos
de las prestaciones de muerte y supervivencia, el hecho causante
será el de la fecha del fallecimiento.
b) Devengadas con anterioridad a la declaración de concurso
que deriven de accidente de trabajo o enfermedad profesional.
La inclusión de estas prestaciones es problemática. Sin
embargo, mantengo que pueden ser calificadas como créditos
concursales con privilegio general del artículo 91.1 de la Ley
Concursal, con base en la naturaleza jurídica de indemnización que
a las mismas le reconoce la Sala IV del Tribunal Supremo, entre
otras, en la Sentencia de 22 de octubre de 2002, dictada en recurso
de casación para la unificación de doctrina.
c) Devengadas con anterioridad a la declaración de concurso
que deriven de enfermedad común o accidente no laboral.
De acuerdo con el artículo 89.3 de la Ley Concursal, las
prestaciones devengadas con anterioridad a la declaración del
concurso que deriven de enfermedad común o accidente no laboral,
serán créditos ordinarios.
B) Los recargos de prestaciones por la infracción de la
normativa sobre la salud laboral.
a) Devengados con posterioridad a la declaración de concurso
(artículo 84.2.5º de la Ley Concursal).
El Instituto Nacional de la Seguridad Social puede imponer a
los empresarios un recargo en las prestaciones derivadas de
contingencias profesionales reconocidas al trabajador cuando éste
haya infringido las medidas de seguridad e higiene, según el artículo
123.1 de la Ley General de la Seguridad Social. La responsabilidad
del abono del recargo recae directamente sobre el empresario. De
conformidad con el artículo 84.2.5º de la Ley Concursal son créditos
contra la masa. Para determinar si el recargo de prestaciones es
anterior o posterior a la declaración del concurso, habrá que tener en
cuenta la fecha del hecho causante de la prestación respecto de la
que se impone el recargo, por lo que nos remitimos a lo indicado en
el anterior supuesto de crédito contra la masa del mismo precepto.
b) Devengados con anterioridad a la declaración del concurso.
Por expresa disposición del artículo 91.1 de la Ley Concursal
son créditos con privilegio general los recargos sobre las
prestaciones por incumplimiento de las obligaciones en materia de
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salud laboral devengados con anterioridad a la declaración de
concurso.
C) Las indemnizaciones derivadas de accidente de trabajo o
enfermedad profesional.
a) Devengadas con posterioridad a la declaración de concurso.
Estas indemnizaciones, de conformidad con el artículo 84.2.5º
de la Ley Concursal merecen la calificación de créditos contra la
masa.
b) Devengadas con anterioridad a la declaración de concurso.
El artículo 91.1º de la Ley Concursal establece que son
créditos con privilegio general.
El concepto legal de accidente de trabajo y enfermedad
profesional se contiene en los artículos 115 y 116 de la Ley General
de la Seguridad Social, a los que me remito.
Se pueden distinguir dos tipos de indemnizaciones derivadas
de accidente de trabajo o enfermedad profesional, a saber, la
indemnización de daños y perjuicios y, la indemnización por
fallecimiento derivado de accidente de trabajo o enfermedad
profesional del artículo 177 de la Ley General de la Seguridad
Social.
D) Las mejoras voluntarias.
a) Devengadas con posterioridad a la declaración de concurso
(artículo 84.2.5º de la Ley Concursal).
Es habitual que a través de los convenios colectivos,
fundamentalmente, o bien, mediante los pactos individuales, los
empresarios se comprometan a abonar a los trabajadores, una
cantidad a tanto alzado o con un pago periódico, cuando sobrevenga
una determinada contingencia que de lugar a una prestación de la
Seguridad Social. También lo normal, en estos casos, es que el
pago de estas mejoras se asegure mediante una póliza de seguro
colectivo. Sin embargo, el empresario puede resultar directamente
responsable del abono de la mejora voluntaria en los siguientes
supuestos:
1. Cuando el empresario no haya concertado la cobertura con
ninguna Compañía Aseguradora y ello fuera preceptivo, es decir, en
los casos de falta de aseguramiento, siendo éste obligatorio.
2. Cuando incurra el empresario en infraaseguramiento,
siendo éste preceptivo, será responsable por las diferencias no
aseguradas.
3. Cuando no existiese obligación de asegurar el abono de la
mejora y éste, aunque fuera voluntario, no se hubiese producido.
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El hecho causante de la mejora voluntaria coincide con el
hecho causante de la prestación mejorada. Pues bien, cuando éste
se produzca con posterioridad a la declaración de concurso, el
importe de la mejora voluntaria se calificará como crédito contra la
masa, con base en el artículo 84.2.5º de la Ley Concursal.
b) Devengadas con anterioridad a la declaración de concurso.
Las mejoras voluntarias a la Seguridad Social tampoco han
sido expresamente contempladas por el legislador concursal. Se ha
planteado el problema de la inclusión de las mejoras voluntarias a la
Seguridad Social devengadas con anterioridad a la declaración del
concurso como créditos concursales con privilegio general del
artículo 91.1 de la Ley Concursal. Esta cuestión no ha recibido una
respuesta unánime por la doctrina. Yo mantengo que el importe de
las mejoras voluntarias adeudado por el empresario concursado,
referidas a las prestaciones derivadas de accidente de trabajo y
enfermedad profesional no pueden ser calificadas como créditos con
privilegio general del artículo 91.1 de la Ley Concursal, atendiendo al
iter legislativo del precepto. Esta norma debe su redacción actual,
fundamentalmente, a la enmienda número 81 presentada por
Izquierda Unida, a las enmiendas número 181 y número 213 del
Grupo Mixto y a la enmienda número 308 del Partido Socialista
Obrero Español. Precisamente, en la primera de las enmiendas
reseñadas se intentó incluir las mejoras voluntarias a la acción
protectora de la Seguridad Social en este precepto, no admitiéndose
esta inclusión, lo que me lleva a concluir que no fue la intención del
legislador concursal que se calificaran las mismas como créditos con
privilegio general. Por consiguiente, las mejoras voluntarias
devengadas con anterioridad a la declaración del concurso, merecen
la calificación de créditos ordinarios.
E) Los intereses.
Los intereses de estas deudas de Seguridad Social a favor de
los beneficiarios, tendrán la consideración de créditos subordinados,
de acuerdo con el artículo 92.3 de la Ley Concursal.
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