esta narración que les dejo en este PDF

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Las Guardianas del Libro de
las Hojas
Últimamente he estado trabajando mucho en el
vínculo Madre-Hija. Lo he hecho desde varias
vertientes pero al final todas vuelven al mismo
sitio. La importancia vital de transmitir el legado
generacional entre las mujeres de la familia. O lo
que es lo mismo: Las costumbres, los valores, el
conocimiento femenino, los consejos, las actitudes ante la vida, los ideales, la prioridad de
proteger el núcleo familiar, la fortaleza, el acogimiento, el poder afectivo.
Esto se puede aplicar también a los hombres y de hecho se hace, pero hay un vínculo inapelable
que es la maternidad. El matriarcado generacional es de suma importancia para el buen
desarrollo personal y colectivo de los seres humanos.
La deflagración que veo y percibo en nuestra sociedad actual me ha motivado a reflexionar sobre
esta relación materno filial. Hoy se puede ser lo que uno quiera, llegar hasta donde te lo
propongas, adquirir los conocimientos que desees, potenciarte y desarrollarte como ser humano.
Entonces, ¿por qué hay tanta frustración y vacío en las personas?
En el pasado a muchos de nosotros se nos negaron estas aspiraciones pero estábamos llenos por
dentro. Llenos de caricias que te rozaban el alma. Llenos de sabiduría innata. Llenos de ambición
por mejorar tu vida y la de los tuyos. Llenos de inquietudes y de ingenio. Llenos de
inconformismo sano. Llenos de esperanza y llenos de saber vivir disfrutando de las pequeñas
cosas que te daba la vida.
Estas cualidades forman parte de ese legado del que hablaba antes. Legado que no podemos
encontrar en los libros de texto ni en los de autores de renombre. Esto, sólo está escrito, en el
Gran Libro de las Hojas del Tiempo y la Familia.
El Libro de las Hojas es la herencia genética e intemporal que se trasmite de madres a hijas, de
abuelas a nietas, de semilla a semilla. En cada generación ha de haber una guardiana de ese
Libro, ella es la encargada de vigilar que nada le suceda y procurar que lo que está escrito se
cumpla por el bien de los suyos.
El pilar fundamental del Libro es aportar sabiduría, crecimiento interior, seguridad personal y lo
que es más importante, saber y sentir. El saber, de dónde provienes y el sentir, que pase lo que
pase y, hagas lo que hagas, nunca estarás [email protected]
En mi familia las guardianas del Libro de las Hojas fueron mis abuelas. Dos grandes mujeres que
cumplían con los requisitos que el Libro demanda: cuidar de él, transmitir lo escrito, rellenar sus
propias hojas y mantenerlo como algo vivo.
Según me hago mayor siento con más intensidad a las mujeres que hay en mí: Angustias Puga
madre de mi madre, Dolores Rubiño madre de mi padre, Concepción Rubiño madre de mi abuela
paterna y María Cortes madre de mi abuelo paterno. Por supuesto hay más a un lado y otro pero
sin ir más allá y sin comprender porque, ellas son mi referente y las trasmisoras del legado.
A mis bisabuelas no las conocí pero caminaron en el tiempo a través de los suyos para llegar
hasta mí. Noto en mi latir el latir de su sangre y siento en mi sentir el sentido de sus vidas. Me
reflejo en sus costumbres, sus maneras de luchar la vida, de pelear lo malo y proteger lo bueno.
A mis abuelas las adoré en vida y las sigo adorando a pesar de su partida. Gracias a ellas soy la
mujer que soy hoy. Ellas fueron el espejo en el que me miraba cada día y en el que me sigo
mirando. Fueron para mí cuna y abrazo, pañuelo de mis lágrimas y aliento en mis anhelos. En sus
ojos vi el orgullo que no hiere si no que abriga cada rincón de la piel de tu alma. Me enseñaron lo
que era el calor de unas manos, el dialogo sin palabras, el coraje, la garra, la honestidad y la
caricia de la alegría. Ellas me hicieron saber que hay un amor más allá del amor. Uno que ni se
rompe ni se acaba y que está por encima de la vida o la muerte.
La conclusión a mi estudio, me ha llevado a creer, que en algún punto entre nuestras abuelas y
nuestras hijas se ha roto la cadena de guardianas, obteniendo como consecuencia esta debacle
social. Se han desconfigurado los roles parentales imprescindibles para sustentar el núcleo de la
familia. Las personas relevantes que deberían servir de referencia a los niños están
desapareciendo. Se han cambiado las prioridades, confundiendo la responsabilidad con las
responsabilidades. La inmadurez con el libre albedrio. El sometimiento con la entrega. La falta
de límites con el libertinaje. La falta de recursos con la frustración y la dependencia con el amor.
Por supuesto que aun encontrándonos en esta realidad social, no han desaparecido todas las
guardianas; resisten igual que siguen creciendo flores en el campo aunque haya habido un
invierno muy duro de nieves.
Tal vez todo esto que os he contado sólo sea una sátira más de esas que se han descrito a lo
largo de la historia y las sociedades. Tal vez el Libro de las Hojas y sus guardianas sean sólo el
fruto de una mente enrevesada e ilusionista y, tal vez, nuestra sociedad no haya sufrido
resquebrajamiento alguno y esta que escribe haya sucumbido al hechizo de lo que considera un
tiempo mejor.
Pero por si fuera cierto, las enseñanzas de mis antecesoras, esas que crecen en mí; fueron, son,
y serán transmitidas. Desde niña sembré sin saberlo su semilla en otras mujeres de nuestra
estirpe e incluso, hasta de las que no lo eran.
El legado socio-cultural, emocional, creador, protector y cuidador de mis antepasadas, ese que
nos une a través del tiempo y los pesares y, nos ayuda a combatir los conflictos de la vida, ya
está en buenas manos.
No sé si soy la guardiana del Libro de las Hojas de mi familia pero si es así, lo seguiré siendo
hasta que otra nueva guardiana me tome el relevo. Sin la más mínima duda seguiré honrando a
las mujeres de mi linaje como he hecho hasta ahora, ¡Lejos, pero nunca separadas!, ¡Libres, pero
nunca solas!
Identificador 1406071192412
Carmen Gómez, 17 de julio de 2014
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