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DINERO PLASTICO
La idea de crear una tarjeta que sirviera para adquirir diversos bienes sin necesidad de cargar dinero en el bolsillo surgió
durante una cena en 1950, luego de que el neoyorkino Frank McNamara, representante de Hamilton Credit Corporation
olvidara el efectivo en casa para pagar.
McNamara cenaba con Alfred Bloomingdale, hijo de los dueños de las tiendas Bloomingdale y su abogado Ralph Sneider
y les contaba el problema de uno de sus clientes.
Por esa época las empresas ya ofrecían tarjetas propias con una línea de crédito para conservar la lealtad de sus
clientes, sobre todo las tiendas y las gasolineras.
El cliente de McNamara prestó sus tarjetas a algunos vecinos para que realizaran compras, y estos no pudieron pagarle
después. Para cancelar las deudas adquiridas el hombre tuvo que solicitar un crédito a Hamilton Credit Corporation.
Según asegura About.com tanto el incidente de olvidar la billetera en casa, como la conversación que habían sostenido
durante la velada le dio McNamara la idea de crear una única tarjeta de crédito que se pudiera utilizar en varios
comercios.
Así surgió la Diners Club, tarjeta de papel que en principio se le dio a unas 200 conocidos de McNamara y que era
aceptada en 14 restaurantes neoyorkinos.
El éxito obtenido por el empresario fue replicado por American Express, una compañía que utilizó el mismo concepto
pero para el área de turismo.
Fue hasta más tarde que la modalidad de pago ingresó al sistema bancario de la mano de Bank Americard (que más
tarde se convertiría en Visa) en 1958.
En el país en cambio, el desarrollo de una tarjeta de crédito propia, llegaría varias décadas después, de la mano del
Banco de Costa Rica a finales de los ochentas y principios de los noventas.
La importancia que adquirieron las tarjetas de crédito impactó al mundo y motivó al Congreso de Estados Unidos a
introducir regulaciones en cuanto a su uso, así en 1968, 1970, 1979 aparecieron leyes relacionadas con el crédito al
consumidor .
Según Errol Gamboa, Gerente División de Tarjetas, del Banco de Costa Rica, la necesidad competitiva de desarrollar
tarjetas de crédito tomó impulso en el país en los últimos 20 años.
La primera vez que el BCR ofreció tarjetas de crédito a los costarricenses fue con una tarjeta propia llamada Creditar,
esta podía utilizarse en los comercios afiliados al banco.
Más tarde, la institución financiera optó por emitir tarjetas que además contarían con el respaldo de una franquicia
internacional, como Visa. De hecho en 2004, el banco suscribió un contrato con esta firma que permitía al tarjetahabiente
pagar en comercios nacionales e internacionales.
Por su parte el grupo BAC Credomatic incursionó en el tema de las tarjetas de crédito en los años 70. Sin embargo
ingresó al mercado costarricense hasta los ochentas y una década más tarde se extendió al resto de países de
Centroamérica.
Fue hasta el año 2004 que inició las operaciones de tarjetas de crédito en México y luego en el resto de la región .
En la actualidad, es la competencia entre los bancos estatales y privados la que contribuye a aumentar la variedad de
tarjetas de crédito y el crecimiento de este medio de pago en el sistema bancario nacional.
La iniciativa de eliminar definitivamente el uso del dinero en efectivo empieza a ganar fuerza en el mundo. Al Parlamento
de Suecia, por ejemplo, está a punto de llegar un proyecto del poderoso sindicato bancario Finans For Bundet que
pretende acabar con los billetes para darle paso al dinero plástico, pues a su juicio, con esto los ladrones no tendrían qué
robar.
A la propuesta sueca se suma la intención de un sector de expertos japoneses, que con la idea de rescatar la economía
nipona consideran que lo mejor es penalizar a la población por ahorrar en el sistema financiero, al mismo tiempo se
pretende eliminar el efectivo, con lo que se incentivaría el consumo con tarjetas crédito y débito.
Para María Mercedes Cuéllar, presidenta de la Asociación Bancaria, son evidentes las ventajas del uso de los medios
electrónicos, “Lo primero es que operar en billetes es caro, por los costos de fabricarlos, transportarlos o reponerlos. A
esto se suma que la utilización de efectivo facilita, por ejemplo, el lavado de activos, por eso interesa que cada vez sea
mayor el uso de tarjetas o los pagos vía celular”.
Pero, paradójicamente, la misma razón que tienen los escandinavos para fomentar el uso del dinero plástico, en
Colombia se convierte en su principal enemigo: la seguridad. En este aspecto, el consumidor promedio nacional no
confía en las negociaciones hechas por medio de internet y la masificación de las tarjetas de crédito todavía es un
proceso incipiente (ver Bancarización).
Camilo Pérez, jefe de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, aduce que con una informalidad de la economía
cercana al 60%, nuestra sociedad está lejos de llegar a una utilización general del dinero plástico. “Facilitaría muchísimo
las transacciones, pero en un país como Colombia no podría implementarse porque se requiere de una alta formalidad
en la economía, que acá no existe. Es un tema que se adapta a los países desarrollados”.
En un reciente artículo sobre el tema que publicó el diario El País, de España, el experto de la prestigiosa escuela de
negocios IESE, José Luis Nueno, asegura que la extinción de los billetes “es un hecho”.
Por ahora, la iniciativa gana cada vez más adeptos y el mundo está a la espera de conocer cuál será la primera sociedad
que elimine el papel moneda, surgido en el siglo IX en China. Con ello, perderán campo de acción falsificadores o
atracadores, pero se les abrirán más las puertas a los hackers.
PREGUNTAS
1. Acuerdo a texto, considera usted que el dinero plástico puede en algún momento reemplazar al dinero en
efectivo en nuestro país. Justifique
2. Usted como prefiere realizar en un futuro sus transacciones con dinero plástico o en efectivo. Justifique
3. Que beneficios tiene el uso del dinero plástico
4. Que dificultad tiene el uso del dinero plástico
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