Capítulo 7: “La disgregación del Islam andalusí y el avance cristiano

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Capítulo 7: “La disgregación del
Islam andalusí y el avance
cristiano” (1031-1212)
(Polvo, sudor y hierro)
Secuencia 1. Almanzor y el final del Califato de Córdoba
IMÁGENES:
Plano aéreo e interiores de la mezquita de Córdoba
TEXTO: A partir de la muerte de Almanzor, la pujanza de los musulmanes
se debilitará. El Califato se fragmentará en pequeños reinos de taifas y los
reinos cristianos del norte peninsular reorganizarán sus posiciones.
La rápida desintegración del Califato de Córdoba culminará el año
1031, cuando los cordobeses proclaman una república islámica asentada en
su propia ciudad-estado. A partir de ese momento, ya no habrá un bloque
andalusí compacto y otro bloque cristiano dividido, sino que se puede hablar
de diversas Españas medievales, con diferentes destinos y en continua
transformación.
Partida de ajedrez entre musulmán y cristiano
Sin embargo, el desenlace de esta larga partida aún tardará en llegar...
musulmanes y cristianos continuarán enfrentados de manera intermitente
por el poder y el territorio...
Fortaleza de Calatañazor
Dramatización-infografía del entierro de Almanzor
Almanzor, el último gran estadista y guerrero árabe, fue enterrado en
los alrededores de Calatañazor. Su gobierno dictatorial puede considerarse
como una de las causas que motivaron la guerra civil entre los musulmanes
durante los años 1009 y 1031.
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En aquella época, se produjeron conflictos étnicos y sociales,
provocados por el ascenso social, militar y económico de los mercenarios
beréberes y de las tropas eslavas. Además, la usurpación del poder califal por
parte del hijo primogénito de Almanzor originó graves problemas de
legitimidad dinástica.
Las constantes disputas entre jefes beréberes, eslavos o árabes, van a
favorecer de manera indirecta, el afianzamiento de los reinos y condados
cristianos.
La crisis y posterior desmembración del Califato se sitúa al final del
gobierno de Hisam III, comenzando un período histórico denominado “reinos
de taifas”. En menos de dos años, los mulsumanes pasaron de ser árbitros en
las disputas con los reinos cristianos, a solicitar su apoyo para resolver sus
propias luchas internas.
*
Secuencia 2. Reinos de Taifas
IMÁGENES:
Infografía: mapa de la Península con los reinos de taifas
TEXTO: El Al-Andalus del siglo XI estaba gobernado por dinastías de
triple procedencia: hispano-musulmana, beréber y eslava, lo que supuso que
el Islam andalusí llegara a contar con casi treinta unidades autónomas
diferentes.
Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería en Zaragoza -sede del actual Parlamento y
Cortes del Gobierno de Aragón- fue el lugar escogido desde donde la familia
de los Beni Hud, gobernó la taifa de Zaragoza, una de las muchas en que se
dividió Al-Andalus...
Junto a la taifa de Zaragoza, la de Badajoz y Toledo conformaron
aquella difusa línea fronteriza que separaba a los cristianos de los
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musulmanes... A su vez, la decadencia política de Córdoba, contribuiría a la
prosperidad de otras taifas como Sevilla, Almería, Valencia, Denia, Mallorca,
Granada, Málaga o la misma Zaragoza.
Rivalidades tribales, familiares o simples intereses coyunturales
explican la facilidad con que los distintos reinos musulmanes se separan o se
unen en este tiempo, pero continuando sus luchas o pactos con los cristianos.
Albarracín
Por concesión y no por conquista, la taifa de Albarracín pasó a manos
de la familia cristiana de los Azagra, que harán de esta ciudad un señorío
independiente de Castilla y Aragón desde 1170 hasta 1285, cuando es
conquistada por Pedro III de Aragón.
Se trata, sin duda, de una época de debilidad política y militar, pero,
paradójicamente, de un cierto esplendor económico y cultural en el mundo
musulmán. Algo parecido ocurrirá seis siglos después, en la época de la
decadencia del Imperio español y el esplendor cultural del Siglo de Oro.
En la “Descripción de España”, por el Anónimo de Almería (siglo XII)
se habla de la fertilidad de las tierras en Zaragoza: OFF 2º: entre cosas
extraordinarias que allí acontecen, no se echa a perder nada, ni las frutas
ni el trigo. He visto trigo de más de cien años, y uvas colgadas desde hacía
seis años. Es tal la abundancia de cereales, vinos y frutas, que no hay, en
toda la tierra habitada, país más fértil...
*
Secuencia 3. Los reinos cristianos.
IMÁGENES: Infografía: mapa de los reinos cristianos a mediados del
siglo XI
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TEXTO: La descomposición del Califato de Córdoba actuará de incentivo
entre los reinos cristianos del norte, que no esperan más para lanzarse a la
ofensiva.
Repoblación de un pueblo de pizarra. Europa en los siglos oscuros
El avance hacia el sur de los reinos cristianos, conquistando los
territorios en poder del Islam es lo que se conoce con el nombre de “La
Reconquista”.
Los nuevos pobladores ya no sólo proceden del norte peninsular, sino
que también vienen de más allá de los Pirineos, los llamados francos. A éstos
se agregarían grupos de mozárabes originarios de Al-Andalus y de mudéjares
musulmanes que se quedaron en las tierras en que vivían, en su mayor parte
dedicados a la agricultura.
El territorio ocupado durante las campañas de reconquista puso en
manos cristianas extensas superficies de tierra, cuyo cultivo ya no podía
realizarse de acuerdo a fórmulas jurídicas aplicadas con anterioridad.
La combinación de prosperidad económica y debilidad militar sería
aprovechada por los reinos y condados cristianos, lo que les permitió
recomponer un sistema tributario, por el cual ciertos reinos de taifas pagaban
cantidades anuales en oro, a cambio de protección y la promesa de no ser
atacados.
Capilla de Santa Catalina, Burgos. Entrega de tributos
Este sistema, que tanto oro proporcionaría a los cristianos, se
denominó régimen de parias o tributos, lo que supuso la conversión de la
España cristiana en un centro de prosperidad financiera dentro del marco
europeo occidental.
A partir de entonces las iniciativas militares iban a pasar a manos
cristianas, en su afán de avanzar sobre las tierras ocupadas por el Islam.
El Románico, iglesias, abadías, colegiatas y monasterios. Archivo de “Las
claves del Románico”
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El románico es el estilo predominante en la Europa cristiana occidental
en los siglos XI, XII y parte del XIII, que llega hasta Polonia, Noruega y
Suecia. Se caracteriza por el uso del arco de medio punto y la bóveda de
medio cañón. Se deasrrolló al tiempo en que aparecieron las lenguas
romances y el sistema feudal dominaba en dicho marco geográfico. Sus
formas son cerradas y equilibradas, realizando una síntesis del substrato
clásico romano, de las aportaciones bárbaro-germanas y de la espiritualidad
cristiana. La estética es rudimentaria pero esencial, tosca y expresiva a la
vez...
Mudéjar en Sahagún y Tarazona
Por otra parte, los musulmanes que se quedaron en las tierras
conquistadas por los cristianos recibieron el nombre de mudéjares y a partir
de finales del siglo XV, moriscos. Éstos desarrollaron un estilo característico
al trabajar como albañiles, decoradores en yeserías y carpinteros en la
construcción de iglesias. Este estilo se basó desde el punto de vista de los
materiales, en el uso preferente del ladrillo, la cerámica, la madera y el yeso.
El arte mudéjar, reflejado en decenas de iglesias, constituye todo un símbolo
artístico de esa prosperidad que el oro, proveniente de las taifas, proporcionó
a los reinos cristianos.
Los mudéjares han dejado una huella importante en el arte, sobre todo
en el llamado románico de ladrillo, que a partir del siglo XII se transformará
en gótico de ladrillo.
*
Secuencia 4. El empuje del norte cristiano y la vinculación a Europa
IMÁGENES:
Paisaje de la meseta norte y Aragón
TEXTO: Pero las desavenencias no sólo existían en el bando musulmán...
Desde el momento de la invasión árabe, los territorios cristianos se debatieron
entre una fragmentación de tipo “cantonalista”, y algunos intentos
aglutinadores.
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¿Cuánto hubiera durado realmente la Reconquista de haber existido,
por parte de los reinos cristianos, un empeño unitario y decidido?
Recreación dramatizada de la coronación de Alfonso VII (1135) como
emperador
En los ambientes más cultos, entre los eclesiásticos y los cortesanos,
flotaba aún la idea neovisigótica, entendida como el anuncio de la
restauración total de la unidad peninsular. De ahí que, en repetidas ocasiones,
algunos de los monarcas se autodenominaran “emperadores” o incluso “rex
ibericus”.
San Miguel de la Escalada
Mientras tanto, las nuevas corrientes culturales penetran por el Camino
de Santiago, a través de los monjes cluniacenses. Los monjes de Cluny,
fueron los primeros en traspasar la frontera natural de los Pirineos, fundando
un primer monasterio en los primeros años del siglo XI. No obstante, fueron
los mozárabes los que promovieron el culto al Apóstol, impulsando las
primeras peregrinaciones al sepulcro y convirtiendo el Camino, en la vía
cristiana más importante de intercambio cultural.
San Miguel de la Escalada, a pocos kilómetros de León, es una iglesia
mozárabe fundada por el rey Alfonso III el Magno. Se sabe que existió allí un
pequeño y arruinado edificio sagrado habitado por un grupo de monjes
mozárabes.
A lo largo del siglo XI el poder del clero se fortaleció, al tiempo que se
volvía al concepto de estado, en su forma neovisigoda: señorial en unos casos
y feudal en otros.
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Secuencia 5. Del reino de Pamplona al reino de Navarra
IMÁGENES: Wescam del Ebro con referencia de los Pirineos y la
ciudad de Zaragoza. El río Ebro
TEXTO: Por su especial situación estratégica, el área del valle del Ebro fue
siempre una zona de constantes enfrentamientos entre Castilla, Navarra y
Aragón.
Entre los años 1054 y 1076 el reino de Pamplona asistirá a una crisis
del poder monárquico, que culminará con el asesinato de Sancho IV, hecho
que fue aprovechado por los reyes vecinos -que eran a su vez parientes- para
invadir el reino.
Nájera fue la capital del reino de Pamplona durante los siglos X y XI.
Santa María la Real de Nájera con las tumbas de los reyes de Navarra
Los sucesivos reyes del reino de Pamplona, con posterioridad se
llamarían de Navarra, no sólo tendrán que participar en las luchas con los
otros reinos cristianos para mantener su independencia, sino que además
tendrán que combatir por mantener la corona frente a nobles y parientes. Una
vez más el interés personal y el ansia de construir de modo rápido un sólido
patrimonio familiar, primará sobre la idea de reino e incluso de fidelidad
vasallática.
En el año 1076 Pamplona deja de existir como reino independiente al
quedar unido a Aragón. No volverá a tener la consideración de reino hasta el
año 1134, ya como reino de Navarra.
Monasterio de la Oliva
El Camino de Santiago estrechó los lazos con la Cristiandad
Occidental, reportó intercambios económicos, artísticos y culturales,
rompiendo el aislamiento de la Península. Sería a través de la ruta jacobea,
por donde los monjes de Cluny introdujeron en Hispania el culto y la liturgia
romanas que sustituirían al rito mozárabe.
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La expansión cluniacense, y lo que tras ella vino, comenzó a modificar
el aspecto mozárabe-islámico de la Península en su zona cristiana. Cambió el
tipo de escritura y el estilo arquitectónico, la literatura acudió a fuentes y
formas francesas (teatro religioso, cuaderna vía...). Para Cluny, España se
convirtió en una segunda Tierra Santa en donde podía crearse un reino, como
el de Jerusalén.
También, a través de Navarra la nueva reforma del Císter inició su
expansión por Hispania, siendo los monasterios de la Oliva y Fitero, dos de
los primeros centros de espriritualidad. Las comunidades cistercienses fueron
en España, como en el resto de Europa, importantes células de explotación
agraria.
Sancho VI el Sabio, se tituló por primera vez rey de Navarra en el año
1162. Antes, entre los años 1076 y 1134, el todavía reino de Pamplona se
había anexionado al reino de Aragón.
En este período de unidad navarro-aragonesa no sólo progresaron los
nobles, sino que también el campesinado mejoró sus condiciones,
iniciándose una racionalización del sistema impositivo, con la unificación de
las pechas o tributos campesinos. De ahí, que la palabra “pechar” haya
pasado a nuestros días en el sentido de pago de un tributo o asunción de una
obligación.
Crucero y capilla en Roncesvalles. Peregrinos en el Camino de Santiago
El Camino de Santiago atrajo nuevos pobladores, conocidos como
francos. Éstos lograron un nuevo estatuto legal para sus actividades, y para
garantizar su seguridad los monarcas otorgaron fueros en donde se fijaban
sus principales derechos, lo que permitió el desarrollo de los núcleos urbanos.
El primer texto de este tipo fue el fuero de Jaca, luego se copiaron los fueros
de Estella y Pamplona.
Por otra parte, el desarrollo urbano trajo la aparición de comunidades
judías, que se instalaron como apéndices de los burgos francos. Merece
destacarse la figura de Benjamín de Tudela, el judío más conocido durante el
siglo XII hispánico. Viajero, escritor, mercader y autor del “Libro de los
viajes”.
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Secuencia 6. El concepto de Reconquista. La pérdida de la Hispania
visigótica. El Camino de Santiago
IMÁGENES: Reyes asturianos en Tumbo A
Pórtico de la Gloria
TEXTO: A finales del siglo VIII, el Beato de Liébana menciona por
primera vez la teoría de la evangelización de Hispania por el Apóstol
Santiago. A principios del siglo IX, se habían identificado unos restos que
yacían en un sarcófago como los del Apóstol, cuyo cuerpo -según la
tradición- habría sido transportado en un barco desde Jaffa hasta Iria Flavia,
actual término de Padrón, en la costa gallega. La construcción de una iglesia
para guardar los restos del Apóstol será el origen de Santiago de Compostela.
En aquel período histórico, la figura del Apóstol pudo representar para los
cristianos una contestación al profeta Mahoma.
El Papa Calixto III, en el siglo XII, concedería a Santiago de
Compostela los mismos privilegios que se habían otorgado a ciudades como
Roma o Jerusalén.
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Secuencia 7. La sociedad civil de principios del siglo XI a finales del XIII
IMÁGENES: Biblia de San Luis
Sociedad civil y guerra
OFF: La sociedad medieval occidental se distribuye en torno a una división
tripartita piramidal: los que rezan (los oratores), los que la defienden (los
guerreros o los bellatores) y los que la sostienen con su trabajo (los
laboratores).
Entre comienzos del siglo XI y finales del XIII, han de tenerse en
cuenta dos etapas. La primera, sería la adquisición de un espacio físico sobre
el que se estructura esta nueva sociedad (la Reconquista); y la segunda,
correspondería al asentamiento de unos hombres que han de aprovechar este
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nuevo espacio (la Repoblación). Como consecuencia, aparecerán nuevas
normas de convivencia política, basadas en la costumbre y en los principios
del Derecho Romano.
Pobladores y ciudades
Los pobladores de los distintos reinos peninsulares procederán a la
explotación de este nuevo territorio en esencia rural, que de forma progresiva
se irá señorializando. Sus habitantes, enmarcados en las dos células
elementales de la parroquia y el señorío, comenzarán a experimentar la
influencia de las nacientes ciudades.
Desde estas nuevas ciudades, no sólo llegarán las novedades materiales
del comercio y la artesanía, sino también nuevas influencias intelectuales,
que a través de sus realizaciones literarias logrará la individualidad de los
idiomas peninsulares, lo que producirá una vinculación cada vez más estrecha
entre la cultura hispánica y el resto de Europa. Entretanto, los diversos
núcleos de resistencia del Islam se conformaban con la mera superviviencia.
Nobles, reyes e iglesia
Al mismo tiempo, se empezaba a perpetuar el dominio de la minoría
nobiliar. El libre y amplio ejercicio de la autoridad por parte de la nobleza,
amparada en inmunidades y exenciones, y la fidelidad de sus miembros
ligados por lazos de vasallaje al monarca o al conde, oscurecieron en más de
una ocasión la noción de reino.
La Iglesia verá fortalecida su posición doctrinal, consolidándose su
jerarquía a través de la creación de obispados y parroquias. Sería la Iglesia,
debido a las circunstancias socio-económicas de la época, quien monopolizó
la cultura por ser la única institución capaz de ello.
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Secuencia 8. El Cid
IMÁGENES: Paisaje castellano y dramatizaciones del Cid
Monumento al Cid en Burgos
San Pedro de Cardeña
Estatua del Cid en Valencia
Hornacina en el Alcázar de Segovia
TEXTO: Por esta época, la figura del Cid interviene tanto en Castilla
como en León, en los condados catalanes y en los reinos de taifas de
Zaragoza, Lérida y Valencia, convirtiéndose en un personaje clave para
entender la situación política del Levante peninsular y las relaciones
fluctuantes entre el mundo islámico y el mundo cristiano.
La ayuda que prestó el Cid al rey musulmán de la taifa de Zaragoza,
supuso la derrota de los aragoneses en Tamarite. Poco después, este
legendario y misterioso personaje, venció e hizo prisionero a Berenguer
Ramón II de Barcelona, que había acudido en defensa de su aliado el rey
musulmán de Lérida.
Los continuos bandazos del Cid, aliado tanto a los reinos de taifas
como a los reyes cristianos, no empañaron sus hazañas militares. Nos
preguntamos, ¿cómo habría que considerarle? ¿un héroe épico?, ¿un
mercenario?, ¿un hombre de frontera?
Recreación dramatizada del Cid camino del destierro
La obra maestra de la épica castellana de esta época -el “Poema o
Cantar de Mío Cid”-, narra la leyenda del Cid Campeador. Se trata del más
antiguo cantar de gesta castellano, de todos los que se conservan.
El Poema versa sobre el destierro del héroe a tierra musulmana por
orden del rey Alfonso VI, y cómo el protagonista consigue restaurar su honra
y su relación con el rey. El Cantar termina felizmente, no sólo con la
restauración de la honra del héroe, sino con su ensalzamiento definitivo.
OFF 2º:
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas
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llaga de luz los petos y espaldaras
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga
por la terrible estepa castellana,
al destierro con doce de los suyos,
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga...
*
Secuencia 9. Alfonso VI y el inicio de la hegemonía de Castilla
IMÁGENES:
Un jinete musulmán (un almorávide) a todo galope
OFF 2º:
¡Habitantes de Al-Andalus, espolead vuestros corceles!
Detenerse ahora sería vana ilusión.
Los vestidos suelen rasgarse por los bordes,
pero Hispania empezó a desgarrarse por el centro.
Imágenes de Toledo
Entrada de Alfonso VI en Toledo
Este grito desgarrador, de un poeta musulmán, ante la caída de Toledo conquistada por Alfonso VI en el año 1085-, se corresponde con la
importancia histórica que para los dos bandos tuvo el hecho de que la antigua
capital del reino visigodo volviera otra vez a manos cristianas.
El siglo XI cristiano será también el inicio de la hegemonía castellana,
que como tierra fronteriza y con estructuras más democráticas, sustituirá al
reino de León, mucho más tradicional, ligado jurídicamente al pasado
visigodo y en poder de una aristocracia laica y eclesiástica.
Crucifijo de marfil de Fernando I en el Museo Arqueológico de Madrid
Fernando I en Tumbo A.
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Fernando I en el Poema del Mío Cid
Estatua de Fernando I en Burgos
San Isidoro de León
Biblia mozárabe de León
La fragmentación de Al-Andalus había coincidido con la nueva unión
del condado de Castilla con el reino de León por Fernando I, padre de
Alfonso VI, el cual aglutinó una gran fuerza militar y política suficiente para
derrotar a los ya divididos reinos de taifas. Este rey -Fernando I- se había
casado con una hermana de Bermudo III de León, que a la muerte de éste,
hizo valer los derechos sucesorios de su mujer al trono, proclamándose
también rey de León y Galicia, siendo ungido como tal en la iglesia de Santa
María de León.
La Basílica de San Isidoro de León, se levanta en un lugar donde antes
se alzaban otras iglesias. La última de ellas fue edificada por Fernando I para
albergar las reliquias de San Isidoro de Sevilla. Su interior aún respira aquel
ambiente medieval... la penumbra, la solidez de los pilares y las tallas
transportan al visitante a un mundo casi olvidado...
El reinado de Fernando I significó el comienzo de los esfuerzos
castellanos para conseguir la hegemonía peninsular, mediante una política de
expansión a costa de Navarra y de las tierras del noroeste peninsular. Sin
embargo, cuando la potencia militar y económica del nuevo reino de Castilla
y León parecía incontestable, el testamento de Fernando I vino una vez más a
fraccionar un territorio que había costado sangre y sudor unirlo.
Infografía: mapa en el que se ve reflejado los reinos de Castilla y León
bajo Fernando I y el resultado de su testamento con los territorios que
recibió cada uno de sus hijos: el primogénito Sancho II, recibe Castilla
con las parias de Zaragoza; Alfonso VI será rey de León y las parias de
Toledo y Valencia; García recibirá junto con el reino de Galicia, las
parias de badajoz y Sevilla; Urraca la ciudad de Zamora y Elvira la
ciudad de Toro.
Alfonso VI en el poema del Mío Cid
Alfonso VI en Tumbo A.
Juramento tomado a Alfonso VI en Santa Gadea
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El hijo primogénito de Fernando I -Sancho II- se puso de inmediato a la
reconstrucción del patrimonio paterno, para lo que hubo de enfrentarse a sus
propios hermanos, expulsándolos de sus territorios. No obstante, su asesinato
ante los muros de Zamora -instigado por su propia hermana, Urraca- dió un
vuelco a la situación. Antes de ser coronado rey, Alfonso VI tuvo que jurar
en Santa Gadea de Burgos no haber participado en el asesinato de su
hermano.
Cortes presididas por Alfonso VI
Alfonso VI ha sido considerado como un gran rey, no sólo porque
conquistara Toledo, sino porque condujo a sus reinos -como ya sucedió con
Navarra y Aragón- a la plena integración de Europa, al dar todo tipo de
facilidades para la penetración de la reforma de Cluny, llegando incluso a
nombrar a un monje cluniacense, como arzobispo de Toledo. Dentro de esta
línea está el fomento de la peregrinación a Santiago suprimiendo portazgos y
facilitando los trabajos de reconstrucción de puentes del eremita Domingo de
Calzada.
Los reyes de taifas rindieron su homenaje a Alfonso VI, lo que
aprovecharía este monarca para investirse “Señor de las gentes de dos
religiones” o “Emperador de toda Hispania”, renovándose así el título
imperial que se atribuían los reyes leoneses.
Salamanca, Ávila y Segovia
Con la toma de Toledo se inició la repoblación de antiguas ciudades
como Salamanca, Ávila, Medina, Olmedo o Segovia, a la vez que se afianzó
la frontera del Tajo con la conquista de varias plazas.
En aquella época, de nada servía una victoria militar si no iba
acompañada de una repoblación que asegurara las tierras conquistadas...
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Secuencia 10. Los almorávides
IMÁGENES:
Mauritania, el país de los Almorávides
TEXTO: Los almorávides representaron en la historia del Magreb, y en
especial de Marruecos, el predominio de una gran confederación de tribus
beréberes. Eran pueblos ganaderos que vivían en el Sahara occidental, que
debido a su rigor islámico se concentraron en torno a un convento fortaleza al
norte del río Senegal. Allí, comenzaron a ser llamados como “los hombres del
ribat” o “al-murabit”, o sea almorávides, nombre con el que serían conocidos
en lo sucesivo, convirtiéndose en una confraternidad religiosa de monjes
guerreros.
Estos monjes guerreros, antepasados de los actuales tuaregs, avanzaron
por el Sahara y conquistaron Marruecos. Más tarde, esta confederación
almorávide formaría el primer imperio marroquí-andalusí, con sede en
Marrakech, ciudad fundada en el año 1070. La renovación espiritual y militar
de Marruecos no pasó desapercibida al entonces fragmentado Al-Andalus. De
pronto, se convirtieron en la ayuda que necesitaban los reinos de taifas para
frenar el avance cristiano.
En las memorias de Abd Allah, último rey de la dinastía zirí de Granada
se lee: OFF 2º: era la época en que el rey cristiano, tras tomar Toledo, se
lanzaba sobre toda la Península, y, después de haber dicho que se daba por
contento con que le pagáramos tributo, nos trataba con poca benignidad.
Lo que quería era apoderarse de nuestras capitales; pero lo mismo que
había dominado Toledo por la progresiva debilidad de su soberano, así
pretendía hacer con los demás territorios.
La batalla de
pormenorizada.
Sagrajas,
cerca
de
Badajoz.
Dramatización
Los almorávides y sus aliados peninsulares derrotaron, en el año 1086,
a Alfonso VI en Sagrajas, tan sólo un año después de la caída de Toledo. La
derrota cristiana fue pavorosa y Alfonso VI tuvo que huir, herido en un muslo
por la guardia negra del caudillo árabe Yusuf Ibn Tashufin. Los almuédanos
tocaron al día siguiente a oración escalando los muros sobre el montón de
cabezas cristianas allí apiladas por orden del jefe almorávide...
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A pesar de su superioridad militar en el campo de batalla, los
almorávides demostraron su incapacidad para dominar las zonas hasta
entonces en poder cristiano, ya que estos siguieron con la política de repoblar
las tierras abandonadas con la ayuda de mozárabes emigrados de Al-Andalus.
Después de la derrota de Sagrajas, hubo un intento secesionista de
Galicia, donde el obispo de Compostela, Diego Peláez, era depuesto acusado
de estar en tratos con Guillermo el Conquistador para entregarle Galicia.
Mapa infográfico con la extensión del imperio almorávide y con el
reparto territorial en la Península.
En poco más de veinte años, casi todas las taifas peninsulares fueron
cayendo bajo el control almorávide.
Partida de ajedrez
Al-Andalus había pasado a formar parte del imperio almorávide, que
tenía su centro político en el noroeste de África. Sin embargo, la situación
territorial en la Península no había variado sustancialmente y los reinos
cristianos, si bien habían sido frenados en su avance inicial, mantenían en la
práctica la totalidad de sus territorios.
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Secuencia 11. Aragón de reino a Corona
IMÁGENES: Infografía: mapa del reino de Aragón en sus inicios
Vista del monasterio de Obarra en la Ribagorza aragonesa.
TEXTO: El Alto Aragón de principios del siglo XI pasará, de golpe, de
simple condado a territorio gobernado hereditariamente por los monarcas
pamploneses. Poco después, se convertirá en reino a partir del año 1035,
teniendo como primer soberano a Ramiro I, hijo de Sancho III el Mayor de
Navarra, que no sólo reinó en Aragón, sino que anexionó un amplio territorio
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ubicado en los Pirineos, que incluía a Sobrarbe y Ribagorza.
Vista de Jaca, su catedral, sus murallas
Castillo de Loarre
La falta de alimentos para hacer frente a una sociedad, que crecía muy
deprisa, empujó al joven reino aragonés a la conquista de las llanuras y, así,
se iniciaron una serie de campañas contra los musulmanes de Huesca y
Lérida. La fundación de la ciudad de Jaca, otorgó al reino de Aragón su
primera capital y en el monasterio de san Juan de la Peña se estableció el
panteón real de la nueva dinastía.
San Juan de la Peña
Fue precisamente en este lugar, en el año 1071, donde se aceptó de
manera oficial el rito romano, dando paso a la europeización del reino. Sólo
cinco años después, Sancho Ramírez se convirtió en rey de Pamplona, a
causa del asesinato de su primo Sancho IV, el de Peñalén, uniéndose a causa
de este suceso, los reinos de Pamplona y Aragón.
En el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en Jaca (Huesca), se
encuentra el Monasterio Bajo o románico, que fue edificado aprovechando
una gran cavidad rocosa que se convierte en techo de algunas estancias, entre
las cuales está el claustro del siglo XII, en cuyos capiteles se narra la historia
de Adán y la vida de Jesús.
Castillo de Montearagón. Vista de Monzón y su castillo
El rey más importante de este período sería Alfonso I el Batallador,
enterrado en un principio en este castillo-abadía de Montearagón; sus restos
luego reposaron en San Pedro el Viejo, frente a su hermano y sucesor:
Ramiro II. Alfonso I fue un monarca educado para la guerra, que vivía en
permanente cruzada. Su carácter misógino hizo que fracasara enseguida su
matrimonio con Urraca de Castilla, hija de Alfonso VI. En su avance hacia el
sur conquistaría Zaragoza en el año 1118, que se convirtió a partir de
entonces en la nueva capital de Aragón, con sede en el palacio de la Aljafería,
en donde fijaron los reyes su residencia.
Loarre
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La falta de herederos directos hizo que Alfonso I, en su testamento,
dejase su reino a tres órdenes militares: a la orden del Temple, a la del Santo
Sepulcro y a la del Hospital de san Juan de Jerusalén, lo que ocasionó el
rechazo inmediato de la nobleza aragonesa. Ésta, después de pactar con las
tres órdenes, situaron en el trono de Aragón a su hermano Ramiro II, el
Monje, mientras que los nobles navarros consiguieron desgajarse
proclamando rey de Pamplona a García Ramírez, el Restaurador. En el sur de
las estribaciones de la sierra de Loarre, se encuentra el castillo fortaleza más
antiguo de España: el castillo románico de Loarre construido en el siglo XI.
Ramiro II. Dramatización de la campana de Huesca.
Cuadro de la campana de Huesca.
A Ramiro II el Monje, de carácter distinto al de su hermano, tuvieron
que convencerle para que colgara los hábitos y abandonara su retiro en el
monasterio benedictino de Saint-Pons de Thomières donde se encontraba
desde hacía 41 años. Sin apenas formación militar y mala salud, en un
principio fue bien visto por la nobleza como un rey manejable y sin carácter.
Pero, éstos se equivocaron ya que marginó a los nobles y buscó el apoyo de la
burguesía de las ciudades.
Con el fín de doblegar a los nobles, Ramiro II el Monje convocó a las
Cortes generales en la ciudad de Huesca y les expuso la idea de fundir una
campana cuyo tañir resonara en todo el reino. Atraídos los nobles a palacio,
hizo que verdugos de su entera confianza les fuera cortando la cabeza de un
solo tajo según iban entrando. A continuación hizo colgar las quince cabezas
del techo de una bóveda como escarmiento a la nobleza. Este acto de fuerza
real por la sublevación de la nobleza en contra del rey, en 1136, fue conocido
popularmente como la “Campana de Huesca”.
Alfonso II.
Banderas en Daroca, el primer símbolo de la corona de Aragón.
Ramiro II, el Monje, pronto cedió la gobernación de su reino a su
yerno Ramón Berenguer IV, retirándose de nuevo a la vida conventual al
monasterio de San Pedro el Viejo, donde murió y está enterrado en la capilla
de San Bartolomé de este monasterio.
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La única hija de Ramiro II el Monje, Petronila, fue desposada a los dos
años de edad, en 1137, con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, que a
partir de entonces ejerció como Príncipe de Aragón, aunque la boda real no
tuvo lugar hasta 1150 en Lérida.
Los descendientes del conde de Barcelona, a partir de entonces
ostentarían el título real de Aragón, compartiendo los títulos de reyes y
condes; el primero les proporcionaba la soberanía plena, mientras que el
segundo les situaba al frente de la pirámide feudal catalana, aún dependiente
en teoría de la monarquía francesa.
Durante el reinado de Alfonso II de Aragón, el Trovador, mal llamado
el Casto proseguirá el avance hacia el sur... Daroca, Teruel y el señorío de
Albarracín serán desde entonces los defensores de la frontera, organizándose
las famosas cabalgadas en tierras islámicas a cargo de hombres de frontera de
muy distinta procedencia conocidos por almogávares. La corte de este rey fue
un gran centro de cultura trovadoresca, siendo la lengua literaria el provenzal,
junto al catalán y el cada vez más castellanizado aragonés.
*
Secuencia 12. Los condados catalanes
IMÁGENES: Sepulcros de Ramón Berenguer I y su esposa Almodís
en la catedral de Barcelona, fundadores de la catedral románica, así
como los restos románicos de la catedral de Barcelona (ventanas y
puertas del claustro). Miniatura del “Liber Feudorum Maior” en la que
se representa a Ramón Berenguer I y a su mujer pagando a los condes de
Cerdaña la cesión que éstos le habían hecho de sus derechos sobre
Carcasona. Archivo de la Corona de Aragón.
Imágenes del Pirineo. San Clemente y Santa María en el valle del Boi
TEXTO: Es durante el gobierno del conde de Barcelona -Ramón
Berenguer I-, se inició una restauración paulatina de los poderes públicos, tan
debilitados por la implantación del feudalismo. El enriquecimiento del conde
de Barcelona merced a los tributos cobrados a los musulmanes, le van a
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colocar en la cúspide de la pirámide feudal.
Usatges.
Biblia de Ripoll y Monasterio de Ripoll.
Es durante esta época cuando se gestó un nuevo y verdadero estado
feudal, fruto del cual sería la redacción de los primeros Usatges (Usos) de
Barcelona, que durante el resto de la Edad Media serían la base de la nueva
legislación de Cataluña, que sustituiría a las antiguas leyes visigóticas.
Por otra parte, la casa condal de Barcelona llevó a la vez una hábil
política matrimonial y de adquisiciones por compra y enfeudaciones (dar un
territorio en feudo), que le permitió controlar varios condados, señoríos y
vizcondados en el sur de Francia (Occitania), como Carcasona y Razés.
El arte románico catalán, gracias a aportaciones externas (lombardas y
provenzales), se renovó, transformando los elementos precedentes. El
conjunto de monumentos conservados en Cataluña, manifiesta la intensa
actividad constructiva durante esta época. Desde finales del siglo XI los
bloques de piedra son más grandes y las paredes se levantan con piedras de
talla, pulimentadas por artesanos. Así se propagó un estilo inconfundible, que
se identificó durante varios siglos con la personalidad del país en que se había
desarrollado.
Sepulcro de Ramón Berenguer II en la catedral de Gerona. Vista de
Hostalric y el macizo de Montseny, lugar del asesinato del conde Ramón
Berenguer II.
Pero igual que estaba sucediendo en el resto de los territorios
peninsulares, los condes de Barcelona no escaparon a las luchas fraticidas
entre miembros de una misma familia. Así, durante el gobierno compartido
entre los hermanos Berenguer Ramón II y Ramón Berenguer II, el primero
conspiró para que asesinaran a su hermano Ramón Berenguer II, conocido
como “cap d´estopes”, cabeza de estopa, por su pelo rojizo.
Estatua de Ramón Berenguer III en Vía Layetana
Vista de Besalú y su conjunto monumental
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Con el nuevo gobierno del conde Ramón Berenguer III, se inicia el
verdadero despegue de lo que más tarde será Cataluña a lo largo de los siglos
XII y XIII. El condado de Barcelona será el principal, dentro de una amplia
área que tiene a los Pirineos el eje vertebrador. Poco a poco dicho conde irá
incorporando a su patrimonio los condados de Besalú, Cerdaña, al tiempo que
se
restaurará
la
sede
metropolitana
de
Tarragona.
Pinturas de la Sala del Consejo del Comune de Pisa en donde aparecen
pintadas las escenas de la expedición a Mallorca y la conquista de la
ciudad por pisanos y catalanes obra de Giacomo Fardelli. Miniatura de
Ramón Berenguer III y Alfons Jodrá de Tolosa, que aparecen en el
“Liber Feudorum Maior”. Archivo de la Corona de Aragón. Barcelona
Ramón Berenguer III, aliado con los pisanos, se lanzó a la conquista de
Mallorca, que luego no pudo mantenerse. Serían precisamente los pisanos los
que llamaron a Ramón Berenguer III: “Princeps y dux catalaunicus”,
apareciendo así por primera vez el nombre de Cataluña.
Monasterio de Fitero
La tupida red de intereses familiares, irá conformando las diferentes
casas reinantes. Una hija de Ramón Berenguer III y por tanto hermana de
Ramón Berenguer IV, Berenguela, se había casado con Alfonso VII de
Castilla y León. Esta relación de hermanos políticos hizo posible el acuerdo
sobre el reparto de los territorios conquistados a los musulmanes de AlAndalus, que se plasmó en el Tratado de Tudillén, que incluía la repartición
del reino de Navarra entre Aragón y Castilla. Este tratado se firmó en la
localidad navarra de Fitero en 1151, entre Alfonso VII, rey de Castilla y León
y Ramón Berenguer IV, Príncipe de Aragón y conde de Barcelona.
*
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Secuencia 13. El imperio de Alfonso VII y la creación del reino de
Portugal
IMÁGENES:
Alfonso VII.
Mapa con la extensión del territorio gobernado por
TEXTO: El ocaso de los almorávides a mediados del siglo XII, permitió a
Alfonso VII, nieto de Alfonso VI , rey de Castilla y León, tomar de nuevo la
iniciativa militar contra los musulmanes, quien en colaboración con su
cuñado Ramón Berenguer IV, conquistará la ciudad de Almería, que durante
diez años estaría en poder cristiano. Alfonso VII recuperó la vieja idea
imperial de la tradición visgótica.
Dentro de este período, hay que encuadrar la coronación de este rey
castellano Alfonso VII, como emperador de España, un “rey de reyes”, ya
que entre sus vasallos se encontraban los reyes de Navarra, Aragón, Portugal
y el conde de Barcelona, además de varios monarcas musulmanes.
Pero todas estas ideas imperialistas, chocarán contra los poderes
periféricos y, sobre todo, con ese sentido patrimonial endogámico de los
propios monarcas o condes, de repartir sus territorios entre sus hijos.
*
Secuencia 14. La creación del reino de Portugal
Imágenes del casco viejo de Oporto. Alfonso I Enríquez. Castillo de
Guimaraes. Grabados de la toma de Lisboa por Alfonso I Enríquez
Una consecuencia inesperada en esta época es la consolidación de
Portugal, como reino independiente. Los matrimonios de las hijas de Alfonso
VI, con nobles borgoñones, emparentados a su vez con el abad Hugo de
Cluny, permitió que la infanta Teresa casada con Enrique de Borgoña
recibiera un territorio situado al sur del río Miño, el condado de Portugal, que
tenía como centro vertebrador el Porto Calem, hoy Oporto.
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Desde el primer momento, surgieron las aspiraciones independentistas
que no se lograron consolidar hasta que el hijo de Teresa y Enrique de
Borgoña, Alfonso I Enríquez, se proclamó rey de Portugal en 1139, gracias al
apoyo de un papado con clara influencia cluniacense, prosiguiendo el avance
sobre los territorios musulmanes hasta configurar lo que acabaría siendo
Portugal. Castilla no tuvo más remedio que aceptar el hecho consumado de la
separación del reino portugés, reconociendo a Alfonso I Enríquez, como
soberano de Portugal en 1143, aunque con las obligaciones propias de
vasallaje hacia su primo hermano, Alfonso VII.
*
Secuencia 15. La Iglesia. Las Cruzadas. Las Órdenes Militares
IMÁGENES: El Papa Johaness
Cruzada por el desierto. Jerusalén
TEXTO: Las reformas del papa Gregorio VII intentaron unificar y ordenar
a la iglesia, situando al obispo de Roma en la cúspide de la jerarquía políticoreligiosa del mundo cristiano occidental. Desde esta nueva perspectiva, el
pontífice emerge como un poder fáctico, a partir del llamamiento a una
cruzada en el año 1095, para liberar los Santos Lugares de Palestina.
Castillo templario de Ponferrada
Iglesia del temple en Segovia
Calatrava la vieja
En la segunda mitad del siglo XII, a imitación de las órdenes militares
del Temple y del Hospital de san Juan de Jerusalén, se fundaron en la
Península Ibérica diversas órdenes militares en los territorios cristianos. El
occidente cristiano emuló, en cierta manera, el ímpetu religioso, la
organización y la mentalidad, que desde sus fortalezas-convento habían
propagado los almorávides, desde la segunda mitad del siglo XI.
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El castillo de Ponferrada de León y la iglesia de la Vera Cruz,
pertenecieron a las orden religiosa militar del Temple. Se ha hallado una
semejanza entre esta iglesia segoviana y la mezquita de Omar en Jerusalén,
confundida por los cruzados como el templo de Salomón.
El curso medio del Tajo fue el espacio más vulnerable a los ataques
musulmanes, lo que explicará el nacimiento en dicha área de las órdenes
militares hispanas a imitación de las del Temple y del Hospital. Así en 1164,
se funda la de Calatrava, unos años más tarde la de Alcántara, si bien la más
famosa sería la “Congregación de frates de Cáceres” fundada en 1170, que
años más tarde se colocaría bajo la advocación de Santiago y recibiría de él
su nombre.
Las primeras órdenes militares hispánicas estaban formadas por
monjes, clérigos y seglares, los cuales hacían vida en común, tenían voto de
obediencia y de lucha contra los infieles.
*
Secuencia 16. La invasión de los almohades. Arte y cultura almohade
IMÁGENES: Montañas del Atlas
Mezquita almohade de Karauin
TEXTO: En el año 1122, un grupo beréber del Atlas había comenzado la
rebelión contra los almorávides, extendiéndose en poco tiempo hacia el norte
del Magreb. Este grupo rebelde llamado al-mohade, “el monoteista”, que
basaba su reforma del dogma islámico en la unicidad de Dios, aprovechó las
primeras derrotas sufridas por los almorávides en Al-Andalus, para
consolidar sus posiciones, llegando a conquistar Marrakesh y poniendo así
fín al Imperio almorávide. Su capital la instalaron los almohades en la ciudad
de Tinmallal.
Alarcos
El ocaso de los almorávides no se produjo de manera exclusiva por
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factores externos, sino que su implantación en Al-Andalus tuvo un carácter
militar y el fanatismo religioso del que hicieron gala contribuyó a desintegrar
aún más esta sociedad tan heterogénea. La intransigencia de los almorávides
contribuyó a la emigración de numerosos mozárabes y judíos hacia tierras
cristianas, provocando el descontento de la población, lo que repercutió de
manera negativa en el desarrollo de las letras, las ciencias y la cultura en
general.
Al-Andalus revivió a mediados del siglo XII, una situación de anarquía,
similar a la que disolvió el Califato de Córdoba. En ese momento, estaban
surgiendo las segundas taifas, una nueva división del poder con los diferentes
reyerzuelos musulmanes luchando entre sí, al tiempo que buscaban de manera
alternativa el apoyo de los almorávides, de los cristianos o de los almohades.
El gran triunfo almohade sobre los cristianos fue la batalla de Alarcos
en el año 1195, en la que fue derrotado Alfonso VIII de Castilla, justo en
estas ruinas que hoy constituyen un conjunto arqueológico de indudable
valor. Antes, Sevilla se había convertido en la capital de este nuevo imperio,
como Granada lo había sido durante el apogeo almorávide; aunque hubo
fuertes resistencias a su expansión, como lo demuestra el llamado rey Lobo
de Murcia, el cual apoyado por los cristianos logró mantenerse al frente de
sus dominios en el Levante hasta su muerte.
Sevilla, capital almohade de Al-Andalus: Patio de los Naranjos, Giralda,
Torre del Oro, Reales Alcázares
El arte almohade tiene su mejor expresión en la ciudad de Sevilla,
ciudad que embellecieron con edificios como la Torre del Oro, la Giralda o
el Alcázar , hoy Reales Alcázares. La Giralda no es otra cosa que el alminar
de la antigua mezquita mayor de Sevilla, edificada en su día en el mismo
lugar en donde en se encuentra hoy la catedral. La parte superior de la Giralda
y sus balcones adornados de columnas fueron añadidos siglos más tarde,
durante el Renacimiento.
Desde un punto de vista cultural, el dominio de los almohades supuso
el reencuentro con la filosofía y ciencias orientales, al reconocerse la
supremacía de Bagdad. La época de dominación almohade puede
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considerarse en Al-Andalus un período de progreso cultural. Si durante la
etapa almorávide merece destacarse la figura de Avempace, filósofo nacido
en Zaragoza, que luego viviría en Sevilla y Granada, durante la época
almohade serían Averroes y Maimónides las figuras más significativas.
Estatuas de Maimónides y Averroes
Averroes fue uno de los grandes pensadores que dió Al-Andalus.
Médico, filósofo y jurista cordobés, profundizó en la filosofía griega y en el
pensamiento de Aristóteles. Sería a través de Averroes por donde llegó la
filosofía aristotélica hasta las universidades de Europa. Al final de su vida,
algunas de sus teorías filosóficas le llevaron a sufrir las consecuencias del
integrismo almohade, por lo que tuvo que abandonar Córdoba, para
refugiarse en la localidad de Lucena.
Por su parte, Maimónides está considerado como la figura capital del
judaísmo en la Edad Media, por su capacidad sintética y su claridad de
exposición. Huyó de la persecución almohade y vivió en Fez, Egipto y
Palestina. Lo mejor de su obra es la “Guía de descarriados”, escrita en árabe,
traducida al hebreo y a diversas lenguas europeas.
*
Secuencia 17. El paso decisivo
IMÁGENES: Recreación dramatizada de caballeros cristianos
recorriendo un campo lleno de cadáveres musulmanes. Campo de batalla
de las Navas de Tolosa en La Carolina (Jaén).
Monumento a la batalla. Reconstrucción pormenorizada de la batalla.
La tienda del jefe árabe junto al cuartel de la Guardia Civil. El mito del
pastor.
Cuadro en Las Huelgas de Burgos
Sepulcro de Sancho el Fuerte
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Pendón de Miramamolín en Burgos
TEXTO: Para los cristianos, el avance almohade, como antes la invasión
almorávide, supuso una nueva “guerra santa”, a la que respondieron
uniéndose frente al enemigo común, Alfonso VIII, Pedro el Católico y
Sancho VII el Fuerte. Escarmentados por la derrota de Alarcos y gracias a la
labor del arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, se organizó una
gran cruzada, bendecida por el Papa, que sirvió para reunificar los ejércitos
de Castilla, Aragón y Navarra.
En el marco de Sierra Morena, y en un paraje destinado a protagonizar
grandes acontecimientos de la Historia, tuvo lugar en el año 1212 la batalla
de las Navas de Tolosa. Después de esta derrota, el ejército musulmán quedó
prácticamente aniquilado y el poder almohade de la Península entró en su
decadencia final. Esta victoria dejaría al reino de Castilla las puertas abiertas
del valle de Guadalquivir y la hegemonía militar volvería otra vez al bando
cristiano.
En la batalla de las Navas hubo un momento de serio riesgo en el que el
rey Alfonso VIII temió por la victoria y por su vida; el arzobispo don
Rodrigo, que luchaba junto a él, narró luego sus hazañas: OFF 2º: “ señor, si
a morir fuere, todos iran con vusco a paraíso... señor, si a Dios plaze esso,
corona nos viene de victoria...” Pero al final, el ejército almohade al mando
de Yaqub al-Nasir, el Miramamolín de las crónicas cristianas, cayó derrotado.
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