EL ARTE DE AMAR. Erich Fromm. RESUMEN

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EL ARTE DE AMAR. Erich Fromm. RESUMEN
En este libro, Erich Fromm hace un profundo análisis sobre el amor. Comienza analizando lo que es un arte y
se pregunta si el amor lo es. A continuación explica la razón del amor y los tipos de amores existentes
dependiendo del objeto amoroso. Luego, comenta la evolución del amor en la sociedad occidental
contemporánea y, para concluir, explica la práctica del amor, cómo llevarlo a cabo.
Fromm comienza su libro hablando sobre cómo solucionan algunas personas el problema de amar. Algunos
creen que el amor consiste en ser amado, y no en amar, así acumulan riquezas para ser populares y tener una
buena apariencia, para poder ser amados.
Otros creen que el amor consiste simplemente en encontrar un buen objeto al que amar, y con esos se arregla
todo. Se tiende a buscar algo atractivo para amar y, dependiendo de la época, resultará atractivo uno u otro
elemento. El autor compara este error con el espíritu de consumo existente hoy en día en el occidente.
Otro error resolviendo el problema de amar, es confundir el enamorarse con la situación permanente de estar
enamorado.
Aquí, el escritor comienza a explicar su teoría, y dice que hay que ser consciente de que el amor es un arte, y
que para comprenderlo hay que seguir los pasos de aprendizaje igual como cualquier otro arte.
Fromm escribe que para aprender cualquier arte es necesario teoría y práctica; cuando ya se tiene buen
conocimiento de la teoría, se ha de practicar para dominar el arte. Pero también es necesario otro factor, nada
debe ser más importante que el arte. Es aquí donde comienza a explicar la teoría del arte de amar, y mucho
más tarde hablará de la práctica.
El autor explica el amor como la solución al estado de separatidad, el sentimiento de estar separados de los
semejantes, de estar sólo.
Según él, antes, en culturas más primitivas se intentaba vencer la separatidad de otras formas. Una de ellas es
recurriendo a estados orgiásticos, en los que desaparece el mundo exterior y se siente una fusión con el grupo,
que suele estar acompañada por la experiencia sexual. Actualmente se puede recurrir a las drogas, pero los
individuos tienen sentimientos de culpa y remordimiento después, no como en el estado orgiástico. La
solución orgiástica es una forma natural y normal de superar la separatidad; la unión orgiástica suele ser
intensa, violenta, transitoria y periódica.
En la sociedad actual se intente unirse al grupo para superar la separación, siendo todos iguales, y los sistemas
tanto dictatoriales como democráticos incitan a esto. El miedo a ser diferente es muy fuerte y siempre se
intenta ser igual a los demás. De esta forma, en un aspecto religioso, todos somos hijos de Dios, iguales entre
nosotros, y Kant dijo que ningún hombre debe ser medio para que otro hombre realice sus fines, ya que somos
iguales todos. De igual manera, las mujeres ya no son diferentes en esta sociedad, y así se pierde la polaridad
entre sexos.
El individuo ya se introduce en este patrón de unión e igualdad a la edad de tres o cuatro años, y no se separa
del rebaño, tanto en la familia, el trabajo y la sociedad. Así, se introduce en un estado de conformidad.
Otra forma de lograr la unión es por la actividad creadora, por el trabajo productivo, en el que el individuo y
su objeto se tornan uno.
La unidad conseguida por el trabajo productivo no es interpersonal, la alcanzada en la fusión orgiástica es
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transitoria y la proporcionada por la conformidad es sólo pseudounidad. Todo esto no son mas que respuestas
parciales a la separatidad, la solución plena es el amor.
Fromm explica que no hay que decir que el amor es el logro de la unión interpersonal, porque hay algunos
tipos de esta unión que no pueden llamarse amor. Aquí pone el ejemplo del masoquismo, en el que la persona
se convierte en una parte de la otra persona, y exagera el poder de aquel al que se somete. Luego también está
el sadismo, que hace que la otra persona se convierta en una parte de sí misma y la domina, explota, lastima y
humilla, al contrario de la persona masoquista.
Al encontrar esto, el autor reflexiona sobre qué pasaría si decimos que el amor es una actividad, y es que
actividad tiene dos significados. Uno, es el uso de energía para lograr fines exteriores, y el otro es usar
poderes inherentes del hombre, haya o no cambios externos. Hay que distinguir ente acciones y pasiones, y el
amor es una acción, que consiste fundamentalmente en dar, no recibir.
El problema es que dar tiene un significado ambiguo y complicado. Para algunos, dar significa sacrificarse,
renunciar a algo, y para ellos la satisfacción es renunciar a algo y sacrificarse por el otro. De esta forma, dar
da más alegría que recibir.
Sin embargo, cuando una persona da lo mejor de sí misma por otra, no sufre, ni sacrifica su vida, sino
comparte lo que está vivo en él. En este sentido, el amar consiste en dar, pero también hay otros elementos:
cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.
El cuidado se sobre todo en el amor de una madre por su hijo. Cuidar algo significa preocuparse por su vida y
crecimiento.
La responsabilidad viene de responder y significa responder por las necesidades físicas y psíquicas de la otra
persona.
Respeto viene de respicere (mirar), y consiste en ver a la persona tal como es, preocuparse porque la otra
persona crezca tal como es.
Conocer a la otra persona es fundamental, si no hubiera conocimiento, no servirían los demás elementos y no
se podría amar. Pero conocer lleva a la exploración más profunda del alma, a fusionarse con el individuo para
conocerlo completamente. Según Fromm, para hacer esto, es necesario irse a los extremos del sadismo, como
un niño, que desarma algo o destroza a un animal para conocerlo. La crueldad está motivada por el deseo de
conocer, pero la única forma de alcanzar el conocimiento total es el amor, no la crueldad. Aquí, compara el
problema de conocer al hombre con el de conocer a Dios, a quién se intenta conocer con el pensamiento.
En este punto, comienza a hablar del amor como el deseo de unión entre los polos masculino y femenino.
Comenta que desde siempre se han intentado u8nir los dos polos, lo masculino y femenino, y que la
homosexualidad es simplemente un fracaso ante el intento de lograr esta unión.
Fromm condena a Freud por su pensamiento de que el amor es sólo la expresión del instinto sexual, y de que
éste es algo como la sed o el hambre, que provoca un momento de tensión que tiene que ser aliviado mediante
el acto sexual. Freud también piensa que la masturbación es la satisfacción sexual ideal, y que tanto los
hombres como las mujeres tienen una naturaleza masculina común. Fromm sostiene que el deseo sexual es
sólo una pequeña parte que motiva el amor erótico.
El otro comienza a hablar del amor entre padres e hijos. Cuando nace un niño, el amor de la madre es
incondicional, y para el niño, la madre lo es todo, y todos le aman simplemente porque él es. Conforme crece,
su problema consiste en ser amado. Pero entre los ocho y medio y diez años, el niño piensa en dar algo a sus
padres, y poco a poco pasa a amar, descubriendo que es más satisfactorio dar que recibir. Más tarde, la figura
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del padre se torna más importante que la de la madre, y para explicar este cambio, es necesario saber la
diferencia entre el amor materno y el paterno.
El amor de la madre es incondicional, la madre le ama simplemente porque es, no porque satisfaga sus
expectativas. La madre es su hogar natural.
El padre no representa ningún hogar natural, y ni siquiera tiene una gran relación con el niño los primeros
años de vida. El padre es el que enseña al niño, el que le muestra el camino al futuro. El principio del padre es
el amor porque llena sus aspiraciones. El amor paterno tiene que ganarse, se basa en la obediencia, no como el
de la madre.
Luego pueden venir problemas, si la madre es muy amante y el padre muy débil, el niño saldrá mimado, y si
el padre es muy autoritario y la madre muy fría, el niño acabará malcriado.
A esta altura del libro, el autor comienza a analizar los diferentes objetos amorosos. Dependiendo del tipo de
objeto amoroso, el amor será de un tipo o de otro.
Amor fraternal: Es el amor a todos los seres humanos, sin distinción. Se basa en la experiencia de que todos
somos uno, y las diferencias son despreciables. Pero este amor comienza a desarrollarse sólo cuando amamos
a quienes no necesitamos para nuestros fines personales.
Amor materno: Aquí se repite lo mismo que lo comentado anteriormente, y añade que este amor no es entre
iguales, sino que uno necesita la ayuda que el otro le proporciona. Por este carácter altruista, ha sido
considerada la forma más elevada del amor.
Pero llega el momento en que los dos seres unidos por el amor maternal se tienen que esparar, al contrario que
el amor erótico en el que dos seres separados se unen.
Amor erótico: Es el amor en el que hay unión con una única otra persona, y la forma más engañosa del amor.
Se suele confundir con enamorarse, pero esto es de corta duración y el amor erótico, no.
El deseo sexual debe estar estimulado por el amor, para que haya, además de amor erótico, amor fraterno. La
ternura es el producto directo del amor fraterno.
El amor no es un sentimiento, porque los sentimientos aparecen y se van, pero el amor permanece.
Amor a sí mismo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. El amor a sí mismo va ligado al amor a cualquier otro
ser. Un individuo, si sólo ama a los demás, y no se ama a sí mismo, no ama. Los egoístas no son capaces de
amar a los demás, pero tampoco se aman a sí mismas.
Si te amas a ti mismo, amarás a los demás como a ti mismo, pero mientras ames a otro menos que a tí mismo,
no lograrás realmente amarte.
Amor a Dios. En todas las religiones teístas, Dios es el valor supremo, y el amor a éste tiene tantas cualidades
distantas como el amor al hombre.
Este hombre tiene diversas fases. Primero se aferra a la naturaleza, luego, fabrica con su propia mano, y
convierte a ésta en un dios, haciendo ídolos de arcilla, oro, etc. Finalmente, da a sus dioses apariencia de seres
humanos.
Existen dos tipos de fases religiosas, la matriarcal y la patriarcal. En la matriarcal, el dios es sobreprotector y
su amor es incondicional. En la patriarcal, se establecen leyes y principios, y dios ama al hijo que obedece y
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más se le asemeja.
Existe entre occidente y oriente una gran diferencia de pensamiento. El pensamiento occidental suele estar
basado en la lógica aristotélica (una cosa no puede ser y no ser a la vez la misma cosa), y el pensamiento
oriental suele basarse en la lógica paradójica (A es y no es X a la vez). Por esto, la lógica paradójica dice que
el amor a Dios no es conocerle mediante el pensamiento, sino experimentar la unión con él. Sin embargo, la
lógica aristotélica piensa que el amor a Dios se basa en conocerle mediante el pensamiento.
Aquí entramos en un nuevo apartado, la desintegración del amor en la sociedad occidental contemporánea.
En la sociedad capitalista, el hombre se convierte en un objeto, cualquier cosa no tiene valor si no hay
demanda, y todo está basado en el trabajo. Por esto, el matrimonio feliz está considerado como un equipo que
trabaja en armonía, y la felicidad sexual, como el resultado del amor. Sin embargo, hay personas que creen
que el amor es el resultado de la felicidad sexual, Fromm pone ejemplos y los critica duramente.
El autor vuelve a retomar el tema de las perturbaciones neuróticas producidas cuando el padre y/o la madre no
ejercen bien su papel de amor hacia el niño.
Existen varias clases de amor irracional, como el idolátrico, en el que le persona amada se convierte en un ser
superior, o el sentimental, en el que el amor solo se experimenta en la fantasía.
Se cometen muchos errores a la hora de amar. Uno de ellos es evadirse de los problemas propios y
concentrarse en los defectos del otro. Otro error es pensar que en el amor no hay ningún conflicto, pero o es
así. El último error aquí comentado es el de pensar que el amor es superficial, siendo éste sólo posible si se
realiza desde el centro de la propia existencia.
El amor a Dios se ha degenerado profundamente, y la religión es algo inusual en esta sociedad.
La práctica del amor. Después de examinar la teoría del arte de amar, se pasará a examinar la práctica, pero
no se enseñará a amar, porque eso sólo puede hacerlo uno mismo, no existen recetas.
Todas las artes en común necesitan unos factores para su práctica: disciplina, concentración, paciencia y
preocupación.
La disciplina es complicada de desarrollar para un arte, porque un individuo común gasta la mayor parte del
día disciplinadamente en su trabajo para otros, y cuando tiene tiempo para él, no le apetece actuar
disciplinadamente, pero lo necesita.
La concentración es indispensable para la práctica de un arte, pero en esta sociedad somos consumidores
desconcentrados, que nos tragamos todo.
La paciencia es muy necesaria, ya que la práctica del arte no es algo rápido, sino lento. Lo más rápido suele
ser considerado lo mejor, pero en un arte es al revés.
La preocupación es realmente importante, si no se preocupa uno por el arte que quiere desarrollar, no lo
desarrollará, y no pasará de ser un simple aficionado. También hay que tener en cuenta que primero se
deberán aprender cosas no relacionadas con el arte, para luego adentrarse en éste.
Para practicar la disciplina, ésta tiene que salir desde dentro de uno mismo, no debe imponerse desde fuera,
debiendo ser considerada como algo bueno para uno mismo.
Practicar la concentración es realmente difícil actualmente. La mejor forma de practicarla es aprender a estar
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sólo conmigo mismo sin realizar ninguna actividad. Hay que aprender a concentrarse en todo lo que uno hace,
siendo la actividad lo único que cuenta en ese momento.
Concentrarse en la relación con otros quiere decir escucharles. La mayoría de gente oye sin escuchar
realmente al otro, sin tomarse en serio las palabras de la otra persona.
Para aprender a concentrarse, hay que ser sensible a uno mismo, siendo capaz de notar tus propios cambios
corporales y buscando soluciones a ellos.
En este momento, el autor comienza a exponer las condiciones para la práctica del arte de amar. La condición
fundamental es superar el narcisismo, debemos superar la visión del mundo exterior como una consecuencia
de nuestro propio mundo interior, mirando todo de forma objetiva. Si el amor depende de la falta de
narcisismo, necesita la humildad, la razón y la objetividad.
La capacidad de amar depende de la capacidad de superar el narcisismo. Par esto se necesita fe.
Existen dos tipos de fe. La fe racional es la basada en la certeza y firmeza que poseen nuestras convicciones,
mientras que la irracional está basada en creer porque lo dice una autoridad o la mayoría.
Tenemos fe en nosotros mismos y también tenemos que tener fe en los demás, y esto culmina en la fe en la
humanidad. Pero tener fe culmina en tener valor.
La práctica de la fe y el valor empieza con pequeños detalles en la vida diaria, fijándose cuándo se pierde la fe
y/o el valor e intentando corregirlo.
La actividad es indispensable en el arte de amar, si soy perezoso, no podré relacionarme con la persona
amada.
El amor deberá estar presente en todas las relaciones sociales, y se tendrá que tener en cuenta que todos somos
iguales. Esto es realmente complicado en la sociedad capitalista, ya que ésta es incompatible con el amor.
Erich Fromm termina su libro diciendo que es necesario que haya un cambio en la sociedad actual, para que la
naturaleza social y amorosa se una a la existencia social, y la necesidad fundamental del hombre, el amor, se
convierta en un fenómeno social.
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