Educación para la salud: Valores, actitudes y habilidades

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TEMA 2. VALORES, ACTITUDES Y HABILIDADES EN LA EPS.
• INTRODUCCIÃ N.
La higiene y el cuidado del cuerpo han sido valorados en la tradición pedagógica como deberes para con
uno mismo y para con los demás. En nuestro tiempo, tres hechos confieren a la EpS un protagonismo
inusitado: la nueva concepción de salud, la racionalización cientÃ−fica y tecnológica de la vida y la
vulnerabilidad del planeta.
El concepto de salud abarca actualmente el bienestar completo de los individuos que constituyen una concreta
comunidad humana, algunos expertos consideran necesario incluir los aspectos fÃ−sicos, psicológicos,
sociales y medioambientales para especificar el concepto. En 1985 la OMS la redefinió como la capacidad
de realizar el propio potencial personal y responder positivamente a los retos del ambiente. Adquirir los
valores, actitudes y habilidades para llegar a esa capacidad es función de la EpS.
Los avances cientÃ−ficos y tecnológicos están produciendo un cambio en la información, en los
conocimientos y en los productos configurando nuestro medio. La comunicación personal y el bombardeo de
novedades de todo tipo no facilitan el control de uno mismo y de las situaciones, por lo que la flexibilidad del
cuerpo y de la mente son imprescindibles para sobrevivir en un mundo fugaz y competitivo. La
pérdida de la identidad personal y el estrés que genera el ritmo de vida actual son problemas de salud.
Una comunidad es sana cuando hay participación ciudadana para el logro de las libertades polÃ−ticas y
civiles y se plantean la construcción de espacios de diálogo para el logro de una sociedad mejor, constituida
por ciudadanos conscientes y responsables. Los avances sociales, cientÃ−ficos y tecnológicas no son
suficientes para solucionar por ejemplo el hambre que azota numerosas partes del planeta; quién come y
quién muere de hambre lo deciden la polÃ−tica y el poder adquisitivo que reina en un mundo
mercantilizado por la oferta y la demanda.
En este contexto, el objetivo de la OMS “la salud para todos” y el concepto: “Salud es un estado completo de
bienestar fÃ−sico, mental y social, y no solo ausencia de enfermedades o dolencias”, nos exigen nuevos
planteamientos estratégicos y éticos.
El cambio estratégico supone no concentrar los presupuestos sanitarios solo en la medicina clÃ−nica y las
curaciones hospitalarias, sino encontrar un equilibrio entre éstas y la prevención primaria.
El cambio ético consiste en el reconocimiento del deber moral de transformar nuestras actitudes y
comportamientos para con nosotros mismos y para con los demás incluyendo unos mÃ−nimos en la calidad
de la salud para toda la población del planeta.
• LOS VALORES EN LA EDUCACIÃ N PARA LA SALUD
Los valores son las cualidades que las personas y los pueblos descubrimos o ponemos en cosas, situaciones,
personas, etc para hacer nuestro mundo más habitable. Tales cualidades configuran el sistema de
convicciones de las personas y de las comunidades sobre lo que es estimable y merece sus esfuerzos. En EpS
tres son los valores a desarrollar en profesores y alumnos:
La dignidad de la persona
La responsabilidad
• Por uno mismo
• Por las otras personas como individuos
• Por la comunidad
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• Por la naturaleza
La solidaridad
• Con la vida
• Con los otros actuales
• Con las generaciones futuras.
2.1. LA DIGNIDAD HUMANA
Todas las personas, sean cualesquiera sus condiciones individuales, culturales, étnicas o económicas
comparten tal dignidad. ¿En qué consiste? En la condición de agente racional capaz de dirigir su
vida. La dignidad como valor consiste en esas capacidades que comparten todos los seres humanos, al menos
potencialmente. Ese potencial es lo que merece respeto aun para aquellas personas que son incapaces de
actualizar tal potencial (bebés, minusválidos, etc).
El reconocimiento, implica respetar su conciencia, su intimidad y sus caracterÃ−sticas diferenciales y el
rechazo a la violencia. El descubrimiento de la humanidad en cada persona significa reconocer su dignidad
como un valor que le pertenece y que impone la obligación moral a los demás y a las instituciones sociales
de respetar la integridad de su vida, al igual que su autonomÃ−a moral y polÃ−tica. La dignidad hace de cada
sujeto humano un ser único e irrepetible.
2.2. LA RESPONSABILIDAD
Consiste en la asunción de la propia autonomÃ−a, en la aceptación de que soy capaz de alcanzar
pensamientos que puedo justificar y tomar decisiones de las que puedo dar cuenta a los demás y a mÃ−
mismo. La globalización económica, polÃ−tica y cultural parece arrastrarnos inevitablemente hacia un
futuro desconocido; sin embargo, esas fuerzas influyen en nuestras vidas y en la de las comunidades,
responden a intereses de individuos o grupos concretos pero que podemos contrarrestar. El futuro de nuestra
vida, está abierto y hay miles de posibilidades buenas y malas. Nuestro futuro es incierto, y el que tome una
dirección u otra dependerá de lo que vayamos haciendo.
Nosotros somos mediante nuestras acciones, quienes tenemos la posibilidad de conferirle a tal futuro un
sentido y significado concreto. Los hechos de la economÃ−a, de la polÃ−tica o de la cultura no tienen sentido
al margen de las personas que los producimos. Nosotros podemos decidirnos a luchar por la igualdad de
derechos básicos a la salud para todos los humanos y luchar porque las instituciones distribuyan los
presupuestos de una forma racional y justa. AsÃ− mismo podemos decidirnos a trabajar porque las relaciones
personales estén basadas en el entendimiento y la justicia.
La responsabilidad consiste también en echarnos nuestra vida a la espalda y decidir qué camino tomamos
y a donde nos dirigimos. Nuestro comportamiento estará a la altura de la dignidad humana siendo
guionistas y actores del proyecto de nuestra vida.
De nuestras acciones se derivan efectos o consecuencias positivas o negativas para nosotros y para los
demás. La ética de la responsabilidad pone el acento en el compromiso vital con los otros, especialmente
con los más débiles y excluidos, y con la naturaleza, que hace posible la vida humana. Hacerse
responsable del otro es lo que se llama amor al prójimo.
La responsabilidad ética exige también la transformación de los escenarios sociales en los que se
producen las relaciones reales de las personas y las condiciones polÃ−ticas y económicas que provocan la
injusta marginación. La ética de la responsabilidad nos obliga a la acción inteligente colaborando con
otros, formando colectivos o participando en instituciones, para que nuestras decisiones de transformación
social tengan posibilidades de éxito.
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La intervención del humano está perjudicando a la Naturaleza, nuestro siglo ha sido el más antiecológico
de la historia de la humanidad. Algunos cientÃ−ficos consideran que aún se puede llegar a tiempo con la
estrategia del desarrollo sostenible. Las consecuencias que se generan son entre otras, erosión del suelo,
pérdida de materia nutritiva, pérdida de terreno de cultivo, lluvias ácidas, destrucción de selvas
tropicales etc., dando lugar a investigaciones medioambientales para frenar el deterioro del planeta, ya que
éste es acumulativo. Se requieren cambios rápidos y enérgicos y mucho tiempo para que las medidas, si
se adoptan, sean eficaces.
Respecto a estos problemas es posible que, a nivel individual, no nos sintamos responsables pero tenemos la
inmensa responsabilidad de hacer lo que esté en nuestras manos para solucionarlos. Por el presente y por el
futuro somos moralmente responsables porque, aún con dificultades, están en nuestras manos2.3. LA SOLIDARIDAD.
Adquiere su auténtica dimensión ética cuando nos damos cuenta de que todos los humanos somos
interdependientes. La humanidad tiene que ser percibida como un sistema de relaciones económicas,
culturales, polÃ−ticas y morales. La interdependencia demanda respuestas para asegurar nuestra
supervivencia y la supervivencia de la totalidad de la humanidad, mantener y mejorar las condiciones de vida
y dignificarla en todas sus formas.
La solidaridad nace como un sentimiento que tiene mucho que ver con la compasión por los otros, que
nace de la conciencia de una interdependencia entre ellos y nosotros; tiene mucho que ver con la
gratuidad y la preocupación por nosotros y nuestra situación ante los retos del medio natural y social. Es
una forma de ser.
El problema de nuestro tiempo consiste en cambiar la noción de defensa concebida en términos de defensa
de la salud colectiva que debe ser transfronteriza. Todo polÃ−tico ha de sentirse responsable del destino
futuro de la humanidad y de toda vida en este planeta. La salud requiere la solidaridad internacional tanto para
combatir la enfermedad como para administrar los recursos con equidad para el desarrollo del potencial
humano. Lo esencial es la garantÃ−a de condiciones de vida dignas para todos los humanos.
La protección medioambiental debe ir acompañada de un profundo sentimiento de solidaridad entre los
pueblos y las generaciones. Desde este valor se está articulando una teorÃ−a de la ciudadanÃ−a del mundo
que pone de manifiesto que los bienes del universo son propiedad de las personas que lo habitan y tienen que
ser universalmente distribuidos, sin la exclusión de nadie.
• LAS ACTITUDES EN LA EDUCACIÃ N PARA LA SALUD.
En la base de cualquier decisión de un sujeto está presente la consideración de las consecuencias
favorables o desfavorables de acuerdo a la información que en ese momento dispone. Cuando la valoración
es favorable, la actitud es positiva y al revés. Las actitudes dependen, en gran medida, de las convicciones
importantes o centrales que tiene una persona y, bajo determinadas condiciones, predicen sus conductas. Las
actitudes tienen relación con sus valores y comportamientos.
Las actitudes a formar pueden estar referidas a: la higiene, alimentación equilibrada, ejercicio fÃ−sico,
aceptación del propio cuerpo, conocimiento de sÃ− mismo, pensamiento crÃ−tico, bienestar, participación
en la comunidad, construcción de la paz, resolución de conflictos, etc.
Son especialmente importantes:
Hacia uno mismo
• La autenticidad
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• La fortaleza de la voluntad
• La autoestima
• La calidad de vida
Hacia el medio social y natural
• El cuidado del otro
• El desarrollo sostenible
• La conservación de la vida y la Naturaleza.
• La austeridad.
3.1. LA AUTENTICIDAD.
Ser auténtico, implica ser lo más consciente de nuestros propios sentimientos. Si adoptamos una actitud
ficticia, nuestro organismo que está dotado de un sistema de comunicación muy perfeccionado, no podrá
mantener durante mucho tiempo esa representación y la falta de autenticidad será percibida por los
demás, aunque no siempre a nivel consciente, contaminando y dañando la comunicación personal.
Cuando disponemos de un yo suficientemente fuerte para admitir dentro de él las imperfecciones o
limitaciones que realmente tenemos, es entonces cuando en realidad podemos mejorar.
La autenticidad nos da el gusto de ser lo que somos, nos proporciona el sereno placer de ser nosotros mismo y
las relaciones se tornan reales, profundas y verdaderas. Unas relaciones reales son siempre atractivas, por ser
vitales y significativas. La autenticidad inspira confianza.
3.2. LA FORTALEZA DE LA VOLUNTAD.
La voluntad es tan importante como la inteligencia para adquirir una vida saludable. Cuando la voluntad
adquiere fuerza y vigor nos ayuda a conseguir nuestros ideales y a persistir cuando surgen dificultades.
Necesita ser educada y fortalecida por el orden, la constancia, la disciplina, la motivación y la ilusión. El
aprendizaje ha de ser gradual mediante repetición de actos: hay que adquirir hábitos positivos mediante
la repetición de conductas que nos lleven a comportamientos mejores.
La educación requiere plantearse objetivos claros, precisos, bien delimitados y estables. Cuando es asÃ−,
los resultados positivos están cerca. Toda educación de la voluntad tiene un fondo ascético,
especialmente en sus comienzos. Hay que saber conducir los deseos hacia metas que merezcan realmente la
pena. Las grandes ambiciones, las mejores aventuras, brotan de algo pequeño, que crece a medida que la
lucha personal no cede.
3.3. LA AUTOESTIMA
Es la forma de percibirnos, de pensar, de sentir y de comportarnos con nosotros mismos. Es la disposición
con la que enfrentamos y evaluamos nuestra propia identidad. Sin la convicción de que tenemos
capacidad para proponernos proyectos y llevarlos a cabo, nos falta el ánimo y la ilusión, no somos felices.
La autoestima es cruce de dos caminos: de la valoración que recibimos de los demás y de cómo nos
valoramos a nosotros mismos. Cuanto más positiva sea, más preparados estaremos para afrontar las
adversidades, podremos ser más creativos, entablar relaciones enriquecedoras, tratar a los demás con
respeto y más satisfacción encontraremos por el mero hecho de vivir.
La persona con una autoestima adecuada actuará con autonomÃ−a, asumirá responsabilidades, afrontará
retos, disfrutará con sus logros, tolerará frustraciones y será capaz de influir en otros favoreciendo el
desarrollo personal Entre los efectos positivos de un nivel adecuado de autoestima está: la capacidad de
superar las dificultades personales, ya que se dispone dentro de sÃ− de la fuerza necesaria para reaccionar de
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forma proporcionada, buscando la superación de los obstáculos.
3.4. LA CALIDAD DE VIDA
Se concibe la calidad de vida en relación con el desarrollo personal y con el desarrollo de la convivencia.
Indicadores de tal desarrollo se refieren en tres categorÃ−as: la educación, la democratización y
participación en las instituciones sociales y polÃ−ticas, y las condiciones materiales de consumo, ambiente y
economÃ−a. Posee gran peso el factor ambiental, pues es el primer determinante de la salud humana.
La noción actual de calidad de vida incluye la percepción que las personas tienen de sus propias
condiciones de vida. En la presencia positiva y equilibrada de los elementos expuestos que actúan sobre las
personas es donde se encuentra la calidad de vida.
La búsqueda prioritaria de posesión de bienes materiales y de seguridad fÃ−sica ha dejado paso a una
mayor preferencia por otros valores que están en profunda relación con la promoción de la salud.
3.5. EL CUIDADO DEL OTRO.
El respeto a la vida humana se tiene cuando en cada persona se percibe la presencia de la humanidad
entera. La dignidad humana en cada persona muestra su carácter de única, no permutable por ninguna otra,
que nos demanda el cuidado responsable de ella. Esa es la actitud moral de respeto a la persona que ha sido
denominada “compasión”.
3.6. EL DESARROLLO SOSTENIBLE.
Los recursos de la tierra son limitados, sin embargo, parece sostenerse la creencia generalizada en la ilimitada
abundancia de los mismo, se tiene la ciega confianza en que los nuevos descubrimientos cientÃ−ficos y
tecnológicos irán resolviendo los problemas, a medida que se vayan planteando.
Algunos cientÃ−ficos reivindican un nuevo paradigma ecológico: el cuidado y la conservación frente a la
explotación masiva de recursos. La educación tiene que procurar el cambio de las actitudes y
mentalidades.
El que la ciencia y la tecnologÃ−a parezcan no tener lÃ−mites no implica que no tengan efectos, algunos
positivos que contribuyen al bienestar y otros negativos.
El deterioro ambiental no es un problema técnico, no se origina en la incompetencia cientÃ−fica o
técnica, sino en el estilo de vida de las personas en las sociedades más avanzadas, quienes necesitan
asumir o, al menos, comenzar a replantear nuevos modos de vida que influyan en el medio de la manera
menos nociva posible.
El largo plazo y los intereses generales son aspectos centrales que han de fomentarse en toda estrategia
educativa y, más aún, cuando se trata de la educación para el desarrollo sostenible.
3.7. LA CONSERVACIÃ N DE LA VIDA Y DE LA NATURALEZA.
El equilibrio ecológico y la equidad social son condiciones necesarias para el desarrollo de los pueblos, pero
su logro exige decisiones que implican sacrificar beneficios inmediatos, lo que requiere un alto desarrollo
moral en todos.
El sistema educativo tiene que formar la actitud de armonÃ−a con la Naturaleza y el rechazo de la actitud de
dominio sobre la misma. Puesto que los deseos humanos de posesión y poder son insaciables, es necesario
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ponerles lÃ−mite en pro de la supervivencia de todos. La actitud central a promover con la educación sea la
convicción de que toda la Naturaleza tiene un valor intrÃ−nseco y no es sólo un recurso para el
humano.
3.8. LA AUSTERIDAD.
El consumismo es la forma en que los ciudadanos alimentamos un sistema injusto. Es signo y causa de la
desigualdad. Es imposible que mejore la calidad de vida de quienes lo tienen peor, si nosotros no modificamos
nuestra forma de vida. No podemos decir que queremos que la vida de los más pobres mejore mientras
seguimos consumiendo las mismas cantidades de, p. e. gasolina, electricidad o papel.
El PNUD afirma que el consumo desenfrenado aumenta las diferencias entre ricos y pobres, pues hay más de
mil millones de personas que ni siquiera pueden satisfacer sus necesidades básicas.
• HABILIDADES EN EDUCACIÃ N PARA LA SALUD.
Las habilidades son competencias que posee un sujeto para realizar determinadas tareas o resolver
determinados problemas. Las habilidades sociales son las competencias para inducir respuestas deseables en
los demás. Son capacidades básicas que facilitan la autonomÃ−a personal, la convivencia social, y se
caracterizan por tener un alto componente emocional. Las más significativas en EpS son:
Centradas en uno mismo
Centradas en la relación con los
demás
• Autocontrol
• Habilidades dialógicas
• Ponerse en lugar del otro.
4.1. EL AUTOCONTROL.
Es la capacidad de comportarse de forma congruente con las creencias y objetivos elegidos por uno
mismo. Capacidad para dirigir nuestras vidas y las relaciones con los demás. También puede usarse
para el dominio y la manipulación. Valoramos a los demás y a las situaciones no como son, sino con
percepciones distorsionadas por nuestros propios temores, esperanzas y anhelos. HabrÃ−a que esforzarse en
que estas valoraciones no tuvieran el carácter de referencia a nosotros mismos. Se alude al amor, al respeto
a los demás, al sentido de justicia y a la búsqueda de la verdad. Sin una pasión racional por la justicia,
por el respeto a la dignidad humana o por la verdad, difÃ−cilmente podemos controlar nuestros egoÃ−smos y
difÃ−cilmente seremos capaces de resistir la presión de un ambiente social o retrasar las gratificaciones
inmediatas.
El control de sÃ− mismo exige, la deliberación sobre la acción a ejecutar y la formación de una
resonancia afectiva. Es el proceso psicológico de adquisición de una competencia por el sujeto, quien, de
acuerdo con su racionalidad y sensibilidad, planifica su comportamiento y persiste en él. La persona que se
autocontrola, aún con las influencias, tiene señorÃ−o sobre sÃ− misma y es actora de su propia vida.
Los objetivos educativos se refieren a la adquisición de un mayor grado de autonomÃ−a personal.
Adquiriéndola se logra la máxima independencia del control externo (nos dirigimos nosotros, no otros),
se potencia la reflexión y la capacidad de la toma racional de decisiones, manifestando también un
equilibrio y ajuste emocional a las situaciones; sabe adecuar la conducta a objetivos no inmediatos que
requieren un esfuerzo, una constancia y una espera para la gratificación.
Supone la adquisición y dominio de la capacidad de decidir y dominio de las estrategias de puesta en acción
de las decisiones. El dominio de esta habilidad supone “saber y saber hacer”.
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4.2. HABILIDADES DIALÃ GICAS.
Tres elementos caracterizan el diálogo: la expresión respetuosa (verbal y no verbal); la escucha sensible y
confiada, y la reflexión crÃ−tica que promueve el desarrollo autónomo del propio pensamiento. Nuestra
actitud será dialógica cuando sepamos expresar nuestras opiniones y afectos sin emplear insultos y exista
congruencia entre el mensaje verbal y los gestos; también cuando estemos decididos a respetar
manteniendo nuestro propio criterio autónomo, las ideas y creencias del otro.
La escucho consiste no sólo en atender sino en implicarse con el otro, captar sus intereses, sentimientos, etc,
en definitiva su situación personal. Es acoger a la persona, aunque no participemos de sus ideas. Dialogar
será la forma de descubrir la verdad de los demás y dudar de nuestras propias perspectivas.
El diálogo genera reflexión ya que las personas están obligadas a concentrarse en lo que se dice y cómo
se dice, a evaluar alternativas, a prestar atención a las definiciones y significados, a reconocer opciones en
las que antes no se habÃ−a pensado.
La expresión respetuosa, las escucha sensible y confiada, la reflexión crÃ−tica asociadas a los valores y
actitudes expuestos, pueden ser enseñadas a partir de procedimientos pedagógicos y pueden ser, por tanto,
aprendidas.
4.3. PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO.
Consiste en la capacidad de penetrar en el mundo subjetivo de los demás y poder participar de sus
experiencias. Hay que captar no sólo el contenido intelectual que el otro expresa, sino también su
situación personal afectiva y emotiva. Tenemos que ver a los demás como portadores de sentimientos
además de ideas.
Cuando aceptamos positivamente al otro tal y como es, estamos reconociéndole como persona sin reducirla
a nuestra experiencia, es eliminar los juicios previos que podamos tener hacia los demás. Se trata de
acercarse al otro sin intención posesiva, respetando sus potencialidades como individuo autónomo.
La ausencia de reconocimiento del otro en estos términos imposibilita la comunicación humana. Aquel
con quien nos comunicamos y vivimos no es un algo que podamos diseccionar, estudiar, guiar o manipula; es
un alguien con sus pensamientos, sentimientos y proyectos de vida únicos a quien tenemos que comprender
y con quien buscar el significado de todo lo que nos rodea y encontrar soluciones a los problemas.
Educación para la Salud
Tema 2. valores, actitudes y habilidades en la EpS..
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