Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria; C S Tann

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Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria de C.S. Tann, puede considerarse un manual
y guía de trabajo para el desarrollo de la enseñanza en las clases de educación primaria, para ayudar a los
niños y niñas a sacar el máximo provecho posible de sus años escolares. Sabemos que el aprendizaje no es una
actividad de simple recepción pasiva de información externa, sino que exige un trabajo mental activo del
aprendiz, quien debe movilizar esquemas de conocimiento que ya posee para poder procesar la información
nueva. Por eso en este manual, nos ofrecen pautas para que el niño aprenda a aprender, mediante el trabajo por
tópicos.
Los tópicos son unidades didácticas globalizadas y centradas en la investigación infantil, lo que les da un
carácter afín a los proyectos. Trabaja a partir de los centros de interés de los niños, y sobre todo desde la
cotidianeidad y el entretenimiento. Las ideas para los proyectos no pueden surgir de una imposición. Los
proyectos, hechos sin interés, por cumplir una obligación, son la antítesis de los verdaderos proyectos. Por
otro lado, no basta con decir que se puede investigar sobre lo que se quiera. Esta invitación tan laxa deja a los
niños sin apoyos y sin herramientas, en un contexto social y escolar que mayoritariamente no los ha
estimulado a la indagación. Los estudiantes requieren un ambiente y unas ayudas para poder iniciar y
consolidar el trabajo por proyectos: la escuela está llamada a ampliar las vivencias infantiles y a presentarles a
los niños nuevos retos, alentándolos para que empiecen a hacerse más preguntas y tengan de esta manera
material de donde plantearse proyectos.
Los intereses de los niños y niñas no han de tomarse como algo dado, que la escuela debe sólo aceptar; por el
contrario, es obligación de la institución contribuir a acrecentar y diversificar los intereses infantiles, gracias a
las experiencias que proponga y a los recursos que acerque al alcance de sus manos. Más allá del aula los
niños y niñas no viven espontáneamente, sino que sobre ellos actúan, no siempre de manera positiva, diversos
factores y ámbitos sociales: la televisión, el barrio, la familia...
De la escuela de la rutina y de la copia no pueden surgir ideas ni inquietudes. La escuela como medio
ambiente abundante en recursos y en experiencias es la que permite y apoya los interrogantes y las
indagaciones. Por eso a Tann, le parecen tan importantes las experiencias desencadenantes, como las salidas a
parques y museos, las visitas a industrias y comercios, las conversaciones con expertos, la lectura de cuentos,
biografías o relatos de exploradores Ellas ofrecen vivencias ricas que nutren la mente infantil y pueden
motivar a los pequeños a plantearse preguntas.
La mente de los seres humanos, y muy en particular la de los niños, no necesita ser despertada para aprender:
su estado normal es el de actividad, pendiente siempre de su entorno y lista para afrontar retos. Pero aprender
es un esfuerzo, y sin interés ese esfuerzo no se realiza. Lo afectivo está entonces ligado a lo cognitivo: hace
falta que el que aprende quiera aprender. Por eso, es tan importante la motivación y la enseñanza desde los
propios intereses del niño.
En la enseñanza por tópicos, los niños son guiados por el maestro sobre las fuentes de investigación que han
de ser utilizadas, pero es el niño sólo o en grupos, quien lleva a cabo el estudio, apoyándose en diversos
materiales y no sólo en los típicos libros de texto. El aprendiz necesita tener control sobre su actividad de
aprendizaje: necesita participar en la toma de decisiones sobre qué está haciendo y por qué lo está haciendo,
sólo de esta manera puede afrontar la construcción de saberes complejos. Por eso es importante enseñar al
niño a desenvolverse en el uso de diferentes soportes de información, que creen en el alumno la capacidad de
aprender por uno mismo, más allá de lo que podría aprender basándose tan sólo en libros de texto.
Pero el libro reconoce riesgos en el trabajo por tópicos, ya que trabajar sobre lo que les interese, puede ser
respondido de manera superficial y poco seria por los alumnos, aunque la propia obra da orientaciones a los
educadores para sortear estos riesgos y lograr encaminar el proceso de investigación estudiantil. Así, ilustra
acerca de cómo iniciar una labor de este tipo, cómo ayudar a los niños a planificar su trabajo y cómo hacer
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seguimiento al mismo de manera práctica.
También orienta acerca de las técnicas y procedimientos que los niños pueden aprender en el desarrollo de un
tópico, y llama nuestra atención acerca del espacio para la discusión y clarificación de valores que puede
abrirse en este tipo de propuesta didáctica, ya que la enseñanza por tópicos no es un sistema cerrado sino todo
lo contrario: es un método abierto en el que en todo momento caben nuevas reflexiones, nuevas preguntas,
nuevos intereses que lleven al niño a nuevas conclusiones y hacia nuevos puntos de vista. La misma actividad
de investigación es una rica cantera de ideas para nuevos proyectos. Una indagación ayuda a responder ciertas
preguntas pero a la vez plantea otras, y a medida que permite conocer determinados temas va revelando
nuevos campos culturales a explorar. He ahí una gran diferencia entre los proyectos y los ejercicios y
actividades que normalmente aparecen en muchos libros de texto: los proyectos no terminan en un final
concluyente, sino que se abren a nuevos interrogantes y nuevas posibilidades de indagación, mientras que los
ejercicios de los textos son generalmente cerrados y suponen llegar a una serie precisa de resultados y a unas
conclusiones con las cuales termina el proceso, sin viabilidad para experiencias nuevas, sin que se abran
caminos.
En el manual, C.S. Tann, nos muestra la importancia del trabajo por tópicos en cuanto a trabajo de grupo, de
forma que se desarrollen en el niño actitudes de responsabilidad, organización y habilidades sociales. En los
humanos, el aprendizaje es un proceso social: aprendemos de otros y junto a otros, interaccionando con
expertos y con iguales, relacionándonos con productos culturales diversos, dialogando, observando modelos,
atendiendo a explicaciones y demostraciones que nos interesan, confrontando nuestras ideas y propuestas con
interlocutores diversos, etcétera.
Tann muestra a maestros y futuros maestros la tarea del profesor dentro del aula, que no debe limitarse a las
copias, las cuentas, los dictados, los interrogatorios memorísticos... ya que son actividades demasiado
primitivas y rudimentarias, de rendimiento muy escaso. Ciertas actividades tradicionales se nos revelan como
poco eficaces, improductivas y hasta contraproducentes, si lo que nos interesa es que los niños y niñas logren
aprendizajes valiosos y perdurables. Como ayuda orientadora adicional, que contribuya a perfilar
indagaciones infantiles, puede recurrirse a las sugerencias para proyectos de manuales para docentes, libros
informativos para niños, libros divulgativos, etcétera, pero no hay que basarse únicamente en los manuales y
las fuentes escritas para el aprendizaje, tal y como se suele realizar en la práctica mayoría de las escuelas.
Cuando haga falta, pueden servir para que los niños escojan entre estas fuentes lo que quieran hacer,
usándolas como un abanico de posibilidades a su alcance.
No serían una imposición sino un conjunto de invitaciones y de sugestiones. Incluso, a lo mejor una propuesta
de este abanico sirve como punto de partida, pero es considerablemente modificada luego por los estudiantes
investigadores. El educador puede ir completando el abanico de ideas para proyectos gracias a diversas
fuentes y a sus propios planteamientos. A este abanico de ideas, se refiere Tann en Diseño y desarrollo de
unidades didácticas en la escuela primaria con el término brainstorm, tormenta de ideas.
Tann propone que el maestro cree las circunstancias que promuevan un amplio conjunto de experiencias y las
ocasiones para explorarlas e investigar sobre ellas de distintas formas.
En el manual, además de ofrecer las estrategias de actuación del maestro para el trabajo por tópicos, ofrece
nuevas formas de evaluación de los alumnos que va desde la autoevaluación de los niños sobre sus propias
ideas, hasta la observación de la actitud del alumno y sus progresos durante el proceso de investigación de los
tópicos. Resulta interesante que Tann estimule la creatividad de los niños, de forma que los problemas que
plantea como maestra a sus alumnos, no poseen en cierta medida, respuestas concretas, sino que dará por
válidos aquellos planteamientos o respuestas que estén correctamente explicados, es decir, si el alumno llega a
una conclusión siguiendo el proceso correcto de investigación, el resultado será favorable, se habrá producido
un aprendizaje y el niño será evaluado de forma positiva.
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Por último, Tann examina la necesidad que las escuelas tienen de revisar su normativa y su práctica acerca del
trabajo por tópicos, para que todos los profesores del ciclo tengan una idea clara de sus objetivos de manera
que la experiencia del trabajo por tópicos que adquieran los niños se continúe y progrese. Para C.S. Tann no
debemos subestimar la importancia de las actitudes y valores, ni que dejar de lado la parte que el trabajo por
tópicos puede desempeñar para que niños y profesores sean más conscientes de ellas. Es importante
desarrollar actitudes y valores positivos de los niños hacia ellos mismos y hacia los demás, así como del
mundo en general. La esencia del desarrollo de una normativa general de la escuela respecto al trabajo por
tópicos parece consistir en una clara identificación de los propósitos y objetivos del trabajo y del desarrollo de
un sistema de observación detallado. Las técnicas deben constituir el conjunto más fructífero de datos que
pueden registrarse en relación con cada niño. Así mismo, esto proporciona la base para supervisar la
continuidad y el progreso en la escuela. También debe servir como base para el desarrollo de un lenguaje
común para describir y discutir los problemas que encuentran los niños. Estas técnicas deben ser definidas,
comprendidas y adquiridas por todos los profesores y para ello es preciso un programa de formación
permanente dependiente de la escuela o de la administración educativa local.
Por último, la autora nos cuenta la experiencia de unas clases a modo de reciclaje para que todos los maestros
de la escuela aunaran métodos y nuevos planteamientos a modo de renovación en la planificación de la
enseñanza, y la descripción de una especie de currículum oculto donde se aprecia todo el universo de valores,
creencias y actitudes positivas que es necesario inculcar en el niño, y que exigen la coordinación de todos los
maestros del centro.
Diseño y desarrollo de unidades didácticas en la escuela primaria es una guía muy interesante, desde mi
perspectiva de educadora, ya que trabajo en un comedor con los niños de educación infantil, y durante los
recreos, he de practicar juegos con ellos. Pero esos juegos tienen que complementar aquello que hayan
aprendido con sus maestras, reforzar conocimientos y/o aportar valores o nuevas perspectivas. A menudo he
intentado poner en práctica, un sistema divertido para los niños, ya que son muy pequeños, se distraen con
facilidad, y además están en un tiempo de recreo. Solía dedicar la mayor parte del tiempo a juegos físicos (con
pelota, cuerdas, música, etc.), plásticos (dibujos, manualidades, etc.) y a vídeos educativos. Pero el manual de
Tann, me ha proporcionado una serie de pautas a seguir, que he podido poner en práctica tan solo un par de
veces, y el resultado ha sido formidable. Los niños se han divertido mucho y además, los más pequeños han
aprendido algunas cosas importantes, como de dónde provienen los alimentos que toman en el comedor del
colegio. Los más mayores están aprendiendo a hacerse un poco responsables de los pequeños (o por lo menos
lo intentan). Y yo ahora estoy estudiando nuevos juegos y curiosidades que se basen en el trabajo por tópicos,
para procurar hacer más divertido el tiempo que pasan conmigo.
Como futura maestra de Educación Primaria, me parece una forma muy interesante de trabajar, aunque no
siempre se pueda llevar a la práctica, ya que en la mayoría de colegios lo que prima es la enseñanza
tradicional: los libros de texto son fundamentales, y han de seguirse a rajatabla, aunque a mí me parece mucho
más divertido y provechoso para los niños, el trabajo por tópicos en el que el libro de texto sea un mero
apoyo, y los niños aprendan a aprender a través de sus experiencias personales, de sus trabajos de
investigación, y sobre todo de la vida cotidiana, que es al fin y al cabo, la que proporciona la mayor parte del
conocimiento.
No niego que me encantaría ser una maestra completamente renovadora, aplicar el trabajo por tópicos, y
muchas otras cosas pero veo muy difícil poder seguir este método, ya que una vez esté trabajando, tendré que
seguir las directrices del centro en el que me encuentre, y acatar las decisiones de mis superiores. Pero si me
dejaran libertad de actuación, trabajaría sin duda para despertar el interés de mis alumnos y para enseñarles a
aprender.
Me han llamado la atención dos ejemplos de actuación que he leído con detenimiento. El más interesante
desde mi punto de vista es la historia de champán. A partir de una botella de champán más grande de lo
normal, que encuentra la maestra, los alumnos aprenden capacidades en litros y relación de capacidades de
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distintos recipientes, escriben a la fábrica de champán de Francia y deciden ir a visitarla desde su escuela en
Inglaterra. Preparan el viaje, estudian la zona geográfica y la distancia que iban a recorrer, aprenden algo de
francés, los niños llevan la contabilidad del dinero recaudado para el viaje, de los gastos, aprendían las
diferencias horarias, y muchas otras cosas que los niños aprendieron con entusiasmo y que, seguramente
recordarán por mucho tiempo. Esto me parece un aspecto importante, ya que de nada sirve hacer que los niños
aprendan o memoricen cosas de memoria, si no interiorizan lo aprendido y les sirve para crearse sus propios
esquemas de conocimiento y pensar en las cosas por sí mismos.
Otro ejemplo no menos curioso es "Tras la pista del caracol". Al principio del año escolar, como los niños
solían regresar de sus vacaciones con conchas, la maestra decide montar una exposición de objetos en forma
de espiral, y le pidió a los niños que aportaran elementos. Los niños se interesaron, y trajeron sacacorchos,
resortes, velas de cumpleaños de forma torneada Un día, una niña, leyendo un cuento, encontró un dibujo de
unos caracoles y lo mostró a la clase, incorporando luego el libro a la exposición. Ese mismo día después del
recreo, algunos niños llevaron a clase conchas de caracolitos que habían encontrado en el patio. Las pusieron
en la exhibición. Pero la sorpresa fue que las conchas empezaron a moverse. Los caracoles estaban vivos. Esto
generó muchas preguntas y comentarios de los niños, que desembocaron en: ¿podemos guardarlos? Pero
nadie, ni la maestra ni los niños, sabía cómo hacerlo. Allí se abrió entonces la propuesta de una investigación.
Temporalmente, se devolvieron los pobres caracoles al jardín, mientras todos indagaban en libros y con
expertos dónde se podían meter, qué comían y cómo había que cuidar a los animalitos. Una vez logrado el
"caracolario", surgieron nuevos interrogantes, algunos de los cuales permitieron ampliar la investigación con
experimentos: ¿qué comida prefieren?, ¿cuál es el más rápido?, ¿cuánto peso pueden arrastrar? Todo el
trabajo realizado (vivarios, dibujos, escritos, esquemas, cuadros) se presentó en un día de "puertas abiertas",
hecho que generó aun más entusiasmo en los niños, orgullosos de mostrar su trabajo.
En ambos ejemplos, me atrae la forma de complementar el aprendizaje, es decir, de estudiar tantos temas
diferentes, a partir de una idea clave. En el ejemplo del champán, los niños estudian diferentes disciplinas,
casi sin darse cuenta: matemáticas con la contabilidad, la capacidad de la botella o la distancia que iban a
recorrer en el viaje; lengua, a redactar la carta a la fábrica del champán; conocimiento del medio al estudiar
cómo hacen el champán, de dónde proviene, cómo es la región francesa donde se elabora; otras lenguas al
intentar aprender a comunicarse en francés...
Lo más interesante y lo que creo que más puede ayudarme en mi futura profesión, es el ejemplo de que en
ambos casos, son los niños los que deciden lo que quieren estudiar: en el caso de los caracoles es una gran
labor científica que les pone en contacto con información sobre los animales, y lo mismo en el caso del viaje a
Francia. También me gusta el papel de la maestra en estos ejemplos, que ofrece nuevos interrogantes sobre los
temas, plantea dudas y sobre todo, se limita a ser una mera guía en la adquisición de conocimientos, es decir,
que la maestra ya no es esa fuente sabia y todopoderosa que resuelve todos los problemas, sino que ayuda a
que sean los niños quienes solucionen las dudas que van apareciendo durante la investigación.
Creo que ese es el auténtico papel de un maestro, por eso el libro me ha parecido muy interesante y lo
recomendaría a todos aquellos maestros, futuros maestros, educadores o monitores que quieran hacer de su
actividad educativa algo más que la mera exposición de conocimientos y que deseen enseñar a los niños a
desenvolverse por sí mismos, porque enseñando a los niños a que aprendan a aprender, es como realmente los
niños van a llegar a conocer el mundo y la realidad que les rodea.
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