DESCARTES - Colegio Cooperativa San Saturio

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DESCARTES
1. Contexto histórico
Descartes vivió en el contexto de la Guerra de los Treinta Años. Como consecuencia
la población se redujo en cantidad y surgió una crisis profunda. Se vivía con un Estado
absolutista donde el rey era la cúspide de la sociedad estamental. En esta época se
produjo un enfrentamiento entre la Reforma protestante y la Contrarreforma católica,
donde destacan los jesuitas que popularizaban la fe católica. También se usaba el arte
para fortalecer dicha fe, el Barroco; cuyos artistas más destacados fueron Velázquez y
Bernini. En la literatura cobraron gran importancia temas como la fugacidad de la vida o
el miedo a la muerte.
La filosofía de Descartes se vio determinada por la filosofía escolástica, que estudió de
joven con los jesuitas, y por el escepticismo de Montaigne. Su filosofía coincidió con la
Revolución Científica de ese tiempo.
2. Su obra: Las meditaciones metafísicas
Su obra más representativa: “Las meditaciones metafísicas” apareció acompañada
por un conjunto de objeciones por parte de algunos filósofos y por las respuestas que les
dio Descartes.
Descartes trata de sentar las bases de una nueva metafísica capaz de superar los
argumentos escépticos mediante el hallazgo de una verdad indudable y cierta. Así
intenta combatir el posible resurgimiento del escepticismo agravado por el conflicto
religioso de la época. Con su búsqueda de una verdad absoluta, Descartes funda el
Racionalismo e inaugura la filosofía moderna.
3. Las Reglas del método
Descartes quiere encontrar un método que garantice el razonamiento correcto.
Propone estas reglas:
1) Regla de la evidencia: consiste en el rechazo de cualquier idea que no
sea clara. Se llega a la evidencia a través de la intuición (visión
intelectual directa, como los principios de la matemática, como que
existimos o que pensamos), o de la deducción (permite derivar una serie
de consecuencias necesariamente ciertas a partir de principios intuitivos).
2) Regla del análisis: consiste en la descomposición de una idea compleja o
un problema en sus elementos más simples.
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3) Regla de la síntesis: partiendo de los elementos simples, conocidos por
la intuición, se construyen argumentos más complejos.
4) Regla de la enumeración: consiste en revisar todos los pasos para
comprobar que no se han cometido errores en el razonamiento.
4. La duda metódica y el cogito
Descartes aplica el método a la metafísica para ver si existe una primera verdad
sobre la que elevar el edificio del conocimiento. Para llegar hasta ahí, Descartes partirá
de la duda. Va a dudar de todo con el propósito de descubrir si hay algo que se resista a
toda duda.
- Metódica; es un proceso metodológico para encontrar un principio del que
no se pueda dudar y que sirva de fundamento. A diferencia de la duda
escéptica, esta es constructiva (pretende fundamentar el edificio
La duda
cartesiana
metafísico).
- Teorética; se aplica sólo al ámbito de la reflexión filosófica, no es una
duda práctica.
- Universal; se ponen en duda todos los conocimientos (desde los de la
experiencia sensible hasta los de matemáticas). Los únicos de los que no
se duda son los religiosos y los prácticos.
Los motivos por los cuales Descartes duda son:
1/ Fiabilidad de los sentidos. Si los sentidos nos engañan algunas veces, pueden
hacerlo siempre. No debemos fiarnos de ellos. (Imposibilidad de distinguir el
estado de sueño del estado de vigilia).
2/ Razonamientos. Podemos equivocarnos mientras razonamos, incluso podemos
equivocarnos en las demostraciones matemáticas.
3/ Capacidad de la inteligencia. Tal vez hemos sido creados por un Dios que nos
engaña sistemáticamente, tal vez ha dispuesto nuestra naturaleza para que
creamos estar en la verdad cuando realmente estamos equivocados. Pero
Descartes rechaza la idea de que Dios pueda engañarnos, ya que Dios es
sumamente bueno. Descartes cree en la existencia de un genio maligno que nos
obliga a cometer error pensando que estamos en lo cierto.
Descartes desconfía de todo, pero no puede poner en duda al propio sujeto que
duda. De aquí surge una verdad indudable: cogito, ergo, sum ≡ pienso, luego existo. Se
convierte en el primer principio evidente de la filosofía. Esta no es producto de una
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deducción sino de una intuición (visión intelectual directa). La evidencia de la
existencia personal cuando se piensa es la primera verdad y el modelo de certeza para la
afirmación de las verdades que consiguientemente puedan presentarse clara y
distintamente. A partir de esta primera verdad, Descartes procederá a construir su
filosofía verdadera como una secuencia de intuiciones evidentes.
5. La sustancia
Las sustancias tienen un atributo, que es su esencia y se identifica con ella, y
unos modos, que son la maneras en que aparece. Descartes, al plantearse sé que soy,
pero, qué soy? y contestarse que soy una cosa que piensa (res cogitans), afirma la
existencia de una sustancia cuyo atributo es el pensamiento y sus modos , todo aquello
que es objeto de conciencia: pensar, dudar, querer, imaginar, incluso sentir: el
pensamiento es un atributo que me pertenece, siendo el único que no puede separarse
de mí.
Sustancia es aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir. Así que,
sólo Dios (sustancia infinita) es propiamente sustancia. Pero Descartes distingue dos
sustancias finitas:
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Sustancia pensante: res cogitans, su atributo característico es el pensamiento y
sus modos las almas. Las sustancias tienen un atributo, que es su esencia y se
identifica con ella, y unos modos, que son las maneras en que aparece.
Descartes, al plantearse sé que soy, pero, qué soy? y contestarse que soy una
cosa que piensa (res cogitans), afirma la existencia de una sustancia cuyo
atributo es el pensamiento y sus modos , todo aquello que es objeto de
conciencia: pensar, dudar, querer, imaginar, incluso sentir: el pensamiento es un
atributo que me pertenece, siendo el único que no puede separarse de mí.
 Sustancia extensa: res extensa, su atributo característico es la extensión y
sus modos son los cuerpos físicos. Se corresponde con el mundo que
percibimos con los sentidos. Su atributo es la extensión y sus modos, la
figura (formada por los límites de la extensión), y el movimiento.
Uno de los grandes problemas derivados del proceso de la duda metódica es que
se incurre en un solipsismo subjetivista, es decir, que solo podemos estar seguros de
nuestra propia existencia, de nuestra conciencia subjetiva, porque yo pienso, luego yo
existo. No se puede demostrar ni la existencia de otras conciencias ni mucho menos, la
existencia del mundo exterior a mi mente. Solucionará le problema recurriendo a Dios.
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Las ideas son los contenidos del yo, o sustancia pensante, y se refieren a las cosas
mismas en tanto que vistas por la mente. Dentro de las ideas, como representaciones
mentales, hay que distinguir entre las tres clases de ideas que hay:
1. Adventicias: son aquellas que parecen provenir de los objetos exteriores.
2. Facticias: son aquellas que provienen de nuestra imaginación.
3. Innatas: son connaturales al propio sujeto como, por ejemplo, la idea del yo.
6. Demostración de la existencia de Dios
Los argumentos empleados por Descartes para demostrar la existencia de Dios
son los siguientes:
1. Entre las ideas innatas encontramos la de un ser infinitamente perfecto (Dios), que no
puede haber sido creado por el yo, ya que este es finito e imperfecto, de manera que esa
idea ha tenido que ser puesta por el sujeto por un ser realmente infinito, con lo que
queda demostrado que Dios existe.
2. Por influencia del argumento ontológico de San Anselmo, como el yo tiene en su
mente una idea de un ser infinitamente perfecto, dentro de sus perfecciones debe estar la
de existir necesariamente, por tanto, Dios existe.
3. Partiendo de la vía tomista de la contingencia, si el yo se hubiese dado la existencia a
sí mismo, se habría dado todas las perfecciones, pero se sabe que es imperfecto, así que,
deducimos que ha de haber un ser que le ha traído a la existencia, ese ser puede ser
contingente, pero la cadena infinita de seres contingentes no puede ser posible, así que
ha de haber un ser, Dios necesariamente que le ha creado y lo mantiene en la existencia,
por tanto, Dios existe.
La idea de Dios como ser infinito incluye la absoluta perfección y, por tanto, la
falta de malicia. De ahí, concluye Descartes, que Dios no puede ser engañador lo que
implica la anulación de la hipótesis del genio maligno al tiempo que Dios aparece como
garante de la verdad de las evidencias adquiridas por la res cogitans. .De este modo se
garantiza la certeza de las matemáticas y, en general, del conocimiento humano,
siempre que la mente proceda de acuerdo con el método, y se limite a lo que el
entendimiento concibe clara y distintamente.
De este modo, podemos afirmar también la realidad del mundo exterior, de la
naturaleza, en los términos en los que concebimos de manera clara y distinta, no solo
como posible, sino como dada independientemente de nosotros, esto es, como res
extensa, totalmente heterogénea y separada con respecto al pensamiento. De esta
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manera el sujeto humano procediendo metódicamente, reconoce y determina lo
verdadero, lo existente, quedando Dios como una garantía de la existencia de otras
conciencias y del mundo físico.
7. El alma
Descartes defiende el dualismo diciendo que cuerpo y alma son independientes y no se
necesitan para existir.
Al diferenciar entre la sustancia pensante y la sustancia extensa se plantea la
relación entre ellas, la relación entre el alma y el cuerpo. Descartes establece la
glándula pineal, situada hacia la mitad del cerebro, que a través de la sangre y de los
nervios relaciona la res cogitans y la res extensa. Esta glándula orienta el movimiento e
influye en el alma. Con este centro fisiológico, Descartes sólo desplaza el problema,
porque sigue sin explicar la interacción en dicha glándula.
8. La moral provisional
Una vez que Descartes ha encontrado una verdad indudable que será la base de
la metafísica, se pregunta si no podría aplicar el método de la duda al ámbito de la moral
para encontrar en él una verdad universal y necesaria que fundamente el
comportamiento ético. Pero, mientras que en la especulación se puede suspender el
juicio hasta encontrar los principios fundamentales, la urgencia de la acción no permite
esta licencia. Por ello, decide, mientras tanto, proceder a configurar una moral
provisional que consiste en seguir una serie de máximas que sabemos inciertas como si
fueran indudables:
o Obedecer las leyes y costumbres del país, así como la religión tradicional.
Ante la diversidad de opiniones debe adoptarse una postura moderada.
o Firmeza y decisión en el modo de actuar, aunque al principio se tengan
dudas y vacilaciones.
o Procurar vencerse a sí mismo antes que a la fortuna y cambiar las propias
opiniones antes que el orden del mundo.
o Revisar todas las ocupaciones posibles a fin de elegir al mejor y aquella de la
que uno sea capaz, en palabras del propio Descartes: emplear toda mi vida
en cultivar mi razón y progresar, hasta donde pudiera, en el conocimiento
de la verdad.
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