leer articulo - Escuela de Mentoring

Anuncio
La historia del mentoring tiene rostro de mujeres
Quienes quisieran codificar los significados de las palabras librarían una batalla perdida,
porque las palabras, como las ideas y las cosas que están destinadas a significar, tienen
historia. (Joan W.Scott, 1990:23)
El mentoring ha estado unido históricamente a la figura de Mentor, personaje de
“La Odisea” de Homero. Mentor es el amigo a quien Ulises designa para preparar a su
hijo Telémaco como su sucesor en el reino de Itaca. Telémaco es un joven inexperto que
tiene que enfrentarse a una nueva situación: aprender a ser rey. Para ello, necesita de los
consejos de alguien más experimentado que le ayude a reflexionar en los momentos de
duda y dificultad. Esa persona es Mentor, término que se utiliza, tanto en nuestra lengua
como en la anglosajona, para designar a un hombre sabio, sensato, un guía y consejero
prudente. Del inglés surge el concepto de mentoring, como la acción de enseñar,
instruir, aconsejar y guiar a otra persona.
El término, sin embargo, tiene una historia mucho más rica y antigua, pues la
práctica ya existía en otras culturas desde la antigüedad. Se trata de una práctica
consistente en ayudar a otra persona en su desarrollo. La ayuda se presta a través de los
consejos, de la experiencia y de las preguntas, alentando la confianza en las propias
capacidades para buscar las respuestas en nosotros mismos. Paradójicamente, en “La
Odisea”, quien realmente desempeña estas funciones es Atenea (diosa de la
sabiduría). Ella es la que hace las preguntas y da los consejos, si bien para ello coge
prestado el cuerpo y la voz de Mentor. Por tanto, quien intelectualmente lleva a cabo la
práctica es una figura femenina y, sin embargo, el término desde antiguo se asocia a
hombres, invisibilizando el papel de las mujeres. Si revisamos las definiciones del
concepto en los diccionarios de diferentes idiomas comprobaremos que el en ellos se
habla siempre de hombre sabio, a pesar de que el símbolo histórico de la sabiduría está
asociado a un rostro de mujer, la Diosa Atenea. Así se masculiniza el concepto,
prescindiendo de quien realiza realmente la práctica que ahí detrás de él (dar consejos,
hacer preguntas, retar) y de quien representa el máximo escalafón del saber y el
conocimiento: la sabiduría.
www.escueladementoring.com
Página 1
13/11/2015
Como dice Norman Cohen, a lo largo de la historia la imagen del mentor, “como
modelo representativo del guía sesudo y experimentado que ayuda a avanzar por el
camino profesional, siempre ha tenido rostro de hombre, no de mujer”. Y esto se refleja
en la literatura sobre mentoring, pues los ejemplos de mentores/as que aparecen en la
misma siempre están asociados a varones en posiciones de poder.
El robo del protagonismo femenino en el mentoring es constante a lo largo del
tiempo. Así es significativo que, estando vinculada su historia al aprendizaje a través de
la experiencia de otros/as, las referencias literarias lo relacionan siempre con el
aprendizaje de los oficios, que alcanzo su máximo esplendor con la aparición de los
gremios en la Edad Media. Sin embargo, nunca se cita la figura de las matronas que
representan este tipo de aprendizaje y que además han existido en todos los pueblos y a
lo largo de toda la historia. Cómo ha señalado Teresa Ortiz, una experta en este tema, el
oficio de matrona es un oficio de mujeres fundado en un conocimiento de base
empírica, cuya forma de transmisión era a través de un sistema de tutelaje de las
matronas más experimentadas a las noveles. La asistencia al parto fue una profesión
monopolizada por las matronas hasta el siglo XVIII, momento en el que comenzaron
las luchas por parte de los cirujanos para hacerse con este espacio, mediante el “control
de la transmisión del saber sobre el parto” y la construcción de un corpus de
conocimiento en el que se dio visibilidad e importancia al de base teórica bajo autoridad
masculina, frente al práctico que continuo en manos de las mujeres.
La tensión entre estas dos formas históricas de conocimiento, a través de la
experiencia y la intuición (MYTHOS) o a través de la adquisición de información
codificada utilizando la deducción (LOGOS), es la tensión del poder femenino y
masculino. En todos los momentos históricos en los que una práctica, un saber de base
experiencial se codifica en cuerpos escritos o se institucionaliza aparece el control
masculino del conocimiento y la desvalorización del saber femenino.
www.escueladementoring.com
Página 2
13/11/2015
Otra prueba de ello son los “salones” que surgieron en el siglo XVII en Europa,
especialmente en Francia y, que eran un dominio de mujeres. Los salones franceses son
otro ejemplo de aprendizaje a través de las personas y de desarrollo intelectual basado
en el intercambio de ideas, utilizando la conversación. En ellos, las mujeres (en su
mayor parte pertenecientes a la alta sociedad) comienza a tener una función educadora y
surge la idea del aprendizaje en grupo a través de charlas pedagógicas. Los salones
representan un espacio nuevo, porque por primera vez confluyen en él hombres y
mujeres en pie de igualdad para generar diálogos constructivos sobre cuestiones
literarias, científicas, sociales y políticas. Los salones son un ejemplo de mentoring que
incorpora además del aprendizaje a través de la experiencia, el aprendizaje basado en el
diálogo y el desarrollo en sociedad a través de modelos. Las saloniers (Madame de
Longueville, Marquesa de Sablé, Madame de Sévigné, Madame de la Fayete), como se
conocía a las anfitrionas de estos salones, eran verdaderas mentoras de hombres y
mujeres, que apoyaban el desarrollo intelectual y social de las personas que tenían
potencial en los campos literario, científico y político, actuando como educadoras y
como mecenas de unos y otras. La importancia de los salones fue tal que, han sido
calificados como espacios de aprendizaje social, escuelas de sociabilidad e instituciones
de auto educación informal para las mujeres. Su proliferación, su influencia, su poder
informal y, sobre todo su visibilidad exterior, llego a ser tan grande que con ello
comenzó su éxito y su fin. Los ilustrados que acudían a ellos (Montesquieu, Hume,
Moliere, Voltaire, entre otros) luego en el ámbito público criticaban a las saloniers y las
ridiculizaban, así lograron acabar con ellos tras la Revolución Francesa. De nuevo la
historia se repite y el poder formal, representado por códigos, normas e instituciones,
acaba con el poder informal basado en la capacidad de influencia.
www.escueladementoring.com
Página 3
13/11/2015
El mentoring por tanto pertenece a la historia de la humanidad.1 El progreso humano
se ha basado en el aprendizaje a través de la transmisión de la experiencia de otros/as y
a través de la imitación de comportamientos de personas que han actuado como
modelos, lo que conocemos como proceso de socialización. En este tipo de aprendizaje
de carácter informal las mujeres hemos tenido un gran protagonismo que, sin embargo
siempre ha sido ocultado, hasta el punto de que hoy en día el mentoring se asocia a
varones y al mundo de la empresa, cuando es una práctica muy antigua y que ha estado
presente en muy distintos ámbitos. Son ejemplos de mentoring tanto el aprendizaje de
conocimientos técnicos y destrezas representado por las matronas y los gremios, como
los modelos educativos de desarrollo intelectual y personal de la antigua Grecia o el
tutoring ingles. En su vertiente más social, los salones franceses son el referente de las
acciones de promoción y mecenazgo que también forma parte del mentoring, así como
de la facilitación de los procesos de socialización. Con ello se favorece la introducción
en organizaciones o ámbitos nuevos, facilitando el acceso a las personas que pueden
influir en nuestro desarrollo y generando un círculo de relaciones valiosas.
Es a partir de los años 70 cuando el concepto da el salto al mundo de la empresa en
EEUU y comienza a proliferar la literatura sobre el mentoring que apoya sus beneficios
en el ámbito empresarial. La empresa es un mundo dominado por varones y esto ha
contribuido a que de nuevo el mentoring siga asociándose más con los hombres que con
las mujeres. Las mujeres tienen más dificultades para encontrar mentores/as pues, por
una parte, en una organización hay más probabilidades de que existan más varones que
mujeres y, por otra, las mayores expectativas de triunfo que existen sobre los hombres
suponen un freno en la elección de mentoradas por parte de éstos. Esto es reflejo de lo
que señala Norman Cohen: “la influencia de los estereotipos socialmente imperantes
lleva a la formación de parejas de mentoring del mismo sexo” y a la vez un obstáculo
más para la igualdad.
antes de Homero existen referencias que se remonta a 5000 años en África donde “se proporcionaban
guías para mostrar a la juventud <el camino>” (Ray Carr,1999:6).
1
www.escueladementoring.com
Página 4
13/11/2015
Por suerte esta tendencia está cambiando, y el lento pero continuo acceso de las
mujeres a la empresa y a puestos de dirección y liderazgo está haciendo proliferar la
existencia de mentoras y de relaciones de mentoring de distinto sexo. El gran hándicap
está en que estas relaciones no sean sólo mentor/mentorada, sino también
mentora/mentorado, mentor/mentorado y mentora/mentorada. Asimismo, debemos huir
de realizar clasificaciones y categorizaciones de mentoring según se desarrolle con
hombres o con mujeres. Ya se escuchan voces que señalan que el tipo de mentoring que
reciben las mujeres es más de apoyo y tutelaje y el que reciben los hombres de
promoción y esponsorización. Esto solo sirve para dividir y para seguir generando
desigualdad y supone un desconocimiento sobre la realidad del concepto.
El mentoring es mentoring, una práctica de aprendizaje informal dirigida a
desarrollar el potencial de las personas. Está asociado al desarrollo de la carrera
profesional, es decir, al desarrollo de roles y a la introducción en ámbitos nuevos, que es
una de las dimensiones del aprendizaje de cualquier rol profesional. Tiene una bases
científicas claras (psicopedagógicas y sociológicas) que explican sus resultados. En todo
proceso de mentoring hay un desarrollo emocional, intelectual y social del mentorado/a,
la mayor atención a una u otra dimensión dependerá de las necesidades el mentorado/o
y de sus circunstancias, pero en todos los casos será mentoring. Si realmente queremos
hablar de gestión del talento tendremos que comenzar por desarrollar el potencial que es
el germen del talento y éste, salvo que haya pruebas científicas no sesgadas que
demuestren lo contrario, está en las personas, sean hombres o mujeres.
Lo que si demuestra la historia es que este tipo de prácticas de aprendizaje informal,
basadas en el diálogo, la experiencia (conocimiento a través del MYTHOS) han estado
muy vinculadas a las mujeres. Por ello, debemos reivindicar nuestra autoridad en la
materia y no dejar que de nuevo seamos invisibilizadas o que este tipo de saber sea
desvalorizado.
www.escueladementoring.com
Página 5
13/11/2015
La separación entre conocimiento informal (mythos) y conocimiento formal (logos)
es contraproducente, la suma de ambos, su integración y complementariedad es lo que
logra un conocimiento de mayor calidad, la sabiduría. Este es el tipo de conocimiento
que requieren los tiempos actuales, cambiantes y complejos y, es el tipo de
conocimiento que está en el origen y resultados del mentoring.
© Autora: Mª Luisa de Miguel Corrales
www.escueladementoring.com
Página 6
13/11/2015
www.escueladementoring.com
Página 7
13/11/2015
Documentos relacionados
Descargar