¿QUÉ SON LAS MAREAS ROJAS

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Colegio “Juan Bautista Contardi”
Historia y Ciencias Sociales
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Nombre:
Curso, 1° año:
1ª Unidad: Entorno natural y comunidad regional.
PRINCIPALES RIESGOS NATURALES:
¿QUÉ SON LAS MAREAS ROJAS?
En el medio acuático (tanto en el mar como en las aguas continentales), existe una gran
variedad de pequeños organismos que flotan libremente y que en conjunto constituyen el plancton.
Algunos de ellos presentan características de vegetales, o sea, captan la energía solar y la usan para
transformar en materia orgánica algunos compuestos que incorporan del agua. Este conjunto de
algas microscópicas y unicelulares se denominan fitoplancton y sus principales integrantes son las
diatomeas y los dinoflagelados. El resto de los organismos planctónicos tienen características de
animales y corresponden al zooplancton.
El fitoplancton presenta ciclos naturales de incremento y de decrecimiento numérico los que
están regulados por ciertas condiciones físicas y químicas del agua, tales como la temperatura, la
salinidad y los nutrientes; y también por interacciones biológicas. La etapa de incremento en que se
produce una rápida y continua multiplicación de células de una misma especie, es conocida también
como florecimiento. En ciertas oportunidades y bajo condiciones ambientales favorables, algunos
de estos organismos se multiplican repentinamente y/o se concentran en un breve lapso de
tiempo, causando notorias discoloraciones del agua, lo que se conoce como Marea Roja.
La discoloración se debe a los pigmentos que poseen estos organismos y que están destinados
a captar la energía solar. Diferentes algas poseen diferentes pigmentos y por ello la coloración del
agua variará, pudiendo ser roja, rosada, violeta, anaranjada, amarilla, azul, verde, café o parda. Sin
embargo, la mayoría son rojas por lo que se ha generalizado el término Marea Roja. Los organismos
que normalmente producen discoloración del agua son los dinoflagelados. Por otra parte, la
discoloración depende también de la concentración del organismo involucrado y de la profundidad a
que se distribuye, llegando en ocasiones a no ser visible. La ausencia de discoloración ha sido
una de las características de las mareas rojas tóxicas ocurridas en Magallanes.
¿QUÉ PERIOCIDAD Y DURACIÓN TIENEN?
En algunas regiones ocurren con cierta periodicidad, llegando a transformarse en fenómenos
anuales, mientras que en otras, como ha sido el caso de Magallanes, se presentan sin ninguna
regularidad u ocasionalmente. Su presencia en un área puede durar entre algunos días a varios
meses y la extensión del área comprometida puede abarcar desde una superficie inferior a 1
kilómetro hasta varios cientos de kilómetros cuadrados.
¿QUÉ EFECTOS TIENEN EN LOS ANIMALES MARINOS?
Si bien la mayoría de las Mareas Rojas son por completo inocuas, algunas especialmente las
causadas por dinoflagelados producen mortandades masivas en organismos acuáticos, en especial
de peces y también de aves.
El grupo de organismos marinos filtradores que está integrado por una gran variedad de
moluscos (cholgas, choritos, almejas, ostiones) y también por algunos crustáceos, como es el
caso del picoroco, presentan la peculiaridad de acumular la especie tóxica y en consecuencia su
toxina, sin sufrir efecto alguno. Dada esta característica reciben el nombre de transvectores. El
tóxico, por sus características se denomina Veneno Paralítico de los Mariscos (VPM).
El veneno no se distribuye uniformemente en el cuerpo del molusco, sino que se concentra
en distinta proporción en los diferentes órganos y aparentemente según la estación del año. La
glándula digestiva es para la mayoría de las especies el principal órgano en donde se acumula el
veneno. Las branquias y las gónadas son lugares secundarios y los tejidos musculares contienen
cantidades ínfimas.
¿CUÁL ES SU EFECTO EN EL SER HUMANO?
La intoxicación en humanos, que puede ser de diferentes tipos y grados, ocurre cuando se
ingieren los organismos que se denominan transvectores (moluscos y crustáceos). El grado de
intoxicación depende de diversos factores, tales como: número de mariscos consumidos, del nivel
de toxina que contengan los mismos, de la potencia del veneno producido por la especie causante
del florecimiento, de la intensidad de la Marea Roja y de lo reciente de su aparición. Por otra parte,
la sensibilidad al VPM entre los seres humanos es muy variable, dependiendo tanto de algunas
características humanas como de ciertas circunstancias que acompañan su consumo. En efecto,
numerosos registros sugieren que los niños son más sensitivos al veneno que los adultos y también
la mujer más que el hombre. Lo mismo ocurre con los ratones de laboratorio, en los que se ha
confirmado que para igual peso, la rata hembra es más sensible que el macho.
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También se ha observado que el efecto del VPM es mayor cuando los mariscos se consumen
solos o con el estomago vacío, o también cuando se acompaña su consumo con la ingestión de
bebidas alcohólicas.
¿CUÁLES SON LAS CARACTERISTICAS DE LA TOXINA?
Las toxinas denominadas Veneno Paralítico de los Mariscos (VPM), son uno de los venenos
no proteicos más potentes que se conocen. Se ha estimado que una dosis oral de 200 ug (ug:
microgramos), puede ser letal para el ser humano.
El VPM que produce el dinoflagelado G. Catenella se llama saxitoxina y es una sustancia
nitrogenada dibásica. En Magallanes esta especie se encuentra en concentraciones de hasta 500
células por litro, durante todo el año, pudiendo, sin embargo, desaparecer del fitoplancton durante el
Invierno. Se caracteriza por ser soluble en medio ácido y altamente resistente a la temperatura.
La saxitoxina es un tóxico neuromuscular que bloquea tanto los nervios periféricos como las
transmisiones reflejas y afecta a los centros respiratorios y vasomotores del sistema nervioso
central.
¿CUÁLES SON LOS SINTOMAS POR ENVENENAMIENTO POR VPM?
Los síntomas por intoxicación con VPM son característicos y distintivos. Generalmente se
manifiestan a los pocos minutos de haber ingerido los marisco tóxicos y comienza con un
cosquilleo o sensación de calor en los labios, encías, lengua y cara, con progresión gradual al cuello,
brazos, punta de los dedos, piernas y dedos de los pies. Posteriormente la parestesia se transforma
en entumecimiento, de tal manera que los movimientos voluntarios se ejecutan con dificultad. En
los casos más graves, la ataxia y la incoordinación motora van acompañados de una sensación de
ligereza "como si se flotara en el aire". En intoxicaciones extremas los síntomas prominentes son las
sensaciones constrictivas en la garganta, incoherencia al hablar y afonía. La muerte puede
sobrevenir entre 2 y 12 horas después de la ingestión de los mariscos y se origina por deficiencia
respiratoria. La mayoría de las víctimas están tranquilas y conscientes de su situación. El veneno no
provoca daño permanente y una vez eliminada la toxina se produce una total recuperación del
afectado.
¿QUÉ TRATAMIENTO DE EMERGENCIA DEBE APLICARSE?
Por el momento no existen antídotos eficaces para contrarrestar el efecto de la toxina. Como
el veneno es absorbido rápidamente a través de las mucosas del tubo digestivo, el primer
tratamiento debe ir dirigido a impedir esa rápida absorción, lo que se logra provocando el vaciado
del estómago. Por otra parte, como es eliminado por la orina, se recomienda la ingestión de grandes
cantidades de agua y el tratamiento con un diurético enérgico (algunos diuréticos naturales: perejil,
yerba platero, pelo de choclo, ruibarbo). En caso de deficiencias respiratorias, una medida paliativa
es la ventilación artificial.
¿CÓMO DETECTAR LA TOXINA EN LOS MARISCOS?
No es posible distinguir por el aspecto, el sabor, el color o el olor si el molusco es o no
tóxico. Sólo existen métodos de laboratorio, químicos y también biológicos, para detectar y
cuantificar los niveles de toxina.
Es común que después de una Marea Roja, los mariscos retengan la toxina durante distintos
períodos de tiempo, el que puede abarcar desde algunas semanas a varios meses.
De acuerdo a los antecedentes manejados a la fecha, se han registrado Mareas Rojas no sólo
en la región de Magallanes. También han surgido en el Norte Grande: en las regiones I, II y III; en
la Zona Central: regiones V y VI; y en la Zona Sur y, por supuesto Austral: regiones: X, XI y XII.
En Magallanes, el control fiscalizador de la actividad pesquera y recolectora es
particularmente difícil debido a la intrincada configuración geográfica de la región y a la enorme
extensión que debe abarcarse. Por estas razones es más que nunca necesario apelar a la
educación y formación de nuestra gente. Se recomienda una permanente vigilancia a la hora
de comprar o adquirir mariscos, de manera de verificar que éstos hayan aprobado los
controles sanitarios que otorga, en forma única, el Servicio Nacional de Salud.
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"Y miré cuando él abrió el sexto sello. Y...
"El cielo desapareció como un papel que se enrolla..."
(Santa Biblia: Apocalipsis: Cap. 6; Vers. 12 y 14).
"EL CIELO QUE HORRORIZA"
"El grosor normal de la capa de ozono en la Antártica es de 300 unidades Dobson. Es decir,
25 mm; ello equivale al grosor de la capa atmosférica si es que se la bajara al nivel del mar y, por lo
tanto, la presión la comprimiera. A comienzos de este mes la NASA midió -con un satélite- menos
de 100 unidades Dobson. Un instrumento en la estación polar registró 88 unidades Dobson el 6 de
octubre de 1993. Son los menores valores de la Historia (hasta ese momento). El agujero de la capa
de ozono se extendió el año 1993 a 23 millones de kms2, lo que es impactante al saber que la
Antártica, en su totalidad, mide 14 millones de kms2".
(Fuente: The New York Times, citado en El Mercurio, Octubre de 1993)
CRISIS EN EL CIELO: LA DESTRUCCION DE LA CAPA DE OZONO
El ozono es un gas de color azul oscuro, una variedad alotrópica del oxígeno, cuya fórmula
química es de tres moléculas de oxígeno (O3), que se encuentra formando una fina capa, flotando
en la segunda franja que compone nuestra atmósfera: la Estratosfera (que alcanza una altitud
máxima de unos 50 Kms.). La importancia del ozono es vital para toda forma viva en la Tierra, pues
su presencia evita la llegada de los rayos ultravioletas, que son mortales, a la superficie del
planeta.
Los científicos Rowland y Molina, que estudiaban esta capa de ozono en la década de 1970,
descubrieron, alarmados, que estaba siendo destruida irremediablemente por efecto de la actividad
económica del hombre. Publicaron sus hallazgos, en el número de junio de 1974, de la prestigiosa
revista científica Nature. Estos se resumían en lo siguiente:
Los clorofluorocarbonos (CFC), compuestos sintéticos muy variados que desde comienzos
de siglo se usan masivamente en la industria de refrigerantes, aerosoles, espuma líquida, etc.
(llamados comercialmente freones), al ser liberados en la atmósfera no eran reciclados en forma
natural sino que permanecían, sin mezclarse con otros elementos, por largos períodos de tiempo.
Y lo peor: al llegar a las capas altas de la Estratosfera, en presencia de radiación ultravioleta,
allí en donde está el ozono, los CFC reaccionaban violentamente con este gas descomponiéndolo en
sus formas básicas (una molécula de oxígeno: O2 y un compuesto de cloro-oxígeno: CIO). Y ello
no era el final de la historia; el compuesto de cloro-oxígeno (CIO) resultante de la primera reacción,
continuaba intacto y listo para reaccionar con más ozono. En otras palabras, el cloro es reciclado
una y otra vez transformando al ozono en oxígeno. Rowland y Molina calcularon que de esta forma,
cada átomo de cloro podría transformar en oxígeno aproximadamente 100.000 moléculas de ozono
antes de que al final tomase parte en alguna otra reacción química no relacionada (los átomos de
cloro pueden sobrevivir en la estratosfera durante 100 años o más).
Siguiendo esta línea de estudios, en los años 80’, la Agencia Protectora del Medio Ambiente
estimó que una reducción del 50 % de la capa de ozono (que ocurriría en el 2075 a los actuales
ritmos de destrucción de la capa de ozono), causaría más de 150 millones de casos de cáncer de piel
en todo el mundo; un aumento de la radiación UV-B causaría un incremento de casos de melanomas
cancerígenos de piel, que normalmente son fatales.
Si se destruyera la capa de ozono, habría una mayor radiación ultravioleta en la superficie
terrestre, lo que podría causar en el próximo siglo millones de casos de cataratas (una opacidad de
los cristalinos que producen visión borrosa). Muchos expertos médicos creen que un aumento
significativo de UV-B daría lugar a perturbaciones del sistema inmunológico humano
produciéndose epidemias de enfermedades contagiosas. También sufrirían otros animales y
organismos vegetales. Se ha comprobado que la radiación ultravioleta produce cáncer ocular en el
ganado. Los estudios también sugieren que podría disminuir la cosecha de soja, maíz, arroz y trigo
al igual que aniquilar o dañar plantas acuáticas como el fitoplancton, la base de la cadena
alimenticia oceánica. Está claro entonces que un aumento en la radiación UV-B tendría un gran
campo de acción, dependiendo del grado de aumento, posiblemente con efectos catastróficos.
Otro efecto potencial de la reducción de la capa de ozono sería una perturbación en el clima
de la Tierra. Debido a que el ozono calienta la estratosfera al absorber la radiación solar, crea una
inversión de temperatura natural sobre la troposfera que es más fría, impidiendo la circulación
vertical de aire. Si la capa de ozono se debilita los patrones de circulación de la atmósfera podrían
cambiar, alterando quizás el clima del planeta de formas todavía desconocidas.
Un aspecto importante de las predicciones sobre los efectos de la reducción de la capa de
ozono, es la amenaza futura que plantean los clorofluorocarbonos (CFC) ya existentes en la
atmósfera.
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Debido a que hay un efecto de retardo, incluso aunque la producción de CFC parase de forma
inmediata, algo que probablemente no ocurrirá a corto plazo, todavía habría un incremento en la
reducción de ozono durante los años venideros debido a las miles de toneladas de CFC que ya han
sido liberadas a la atmósfera durante los últimos 50 años. Un estudio publicado en 1974 por un
grupo investigador de la Universidad de Harvard, en EE.UU., encontró que "incluso aunque se
terminase el uso del freón en 1990, dejaría un efecto significativo que podría durar varios cientos de
años". Entonces, está todo claro. Si hay que actuar, debe ser ahora.
COSAS QUE TODOS PODEMOS HACER AHORA
- No compre productos domésticos, incluyendo sprays para el pelo, quitapolvos y
disolventes que contengan productos químicos destructores del ozono tales como CFC y
metil cloroformo.
- Compre extintores que no contengan halon.
- Evite utilizar productos de poliestireno -recipientes para alimentos y bebidas, materiales
para aislamiento y embalajes- que contengan CFC. Presione a las compañías que utilizan
estos productos (como las de comidas rápidas y de las ventas por correo), para que
cambien a otras alternativas menos dañinas. Algunos de los métodos para persuadirlas
son escribir cartas a los directivos de las compañías; evitar comprar embalajes
innecesarios y boicotearlos cuando todas las estrategias fallan. Muchas compañías ya han
respondido ante la presión de los consumidores.
- Pídales a los de las lavanderías en seco que no empleen disolventes de CFC, o evite
completamente la lavandería en seco, comprando ropa hecha con tejidos que se puedan
lavar, como por ejemplo el algodón.
- Si el sistema de aire acondicionado de su casa o de su automóvil tienen que ser reparados
pida que el contenedor de refrigerante de CFC sea vaciado en un recipiente cerrado en
lugar de dejar que se evapore; también pida que sea reciclado. Cambie los manguitos de
aire acondicionado de su coche cada tres años para evitar que haya fugas de CFC.
FUENTES DEL CFC CAUSANTES DE
LA REDUCCIÓN DEL OZONO:
-
Propelentes, aerosoles y otros usos varios (5 %).
Disolventes para limpieza de metales y equipos electrónicos (12 %).
Esterilización de equipos e instrumental médico (4 %).
Producción de espuma plástica y aislantes de espuma (28 %).
Producción no asignada -usos militares mayormente- (22 %).
Refrigeración comercial y doméstica y aire acondicionado (9 %).
Aire acondicionado de los automóviles (19 %).
EL EFECTO INVERNADERO Y LA CAPA DE OZONO
La atmósfera es calentada por el Sol, pero no de la forma en que piensa mucha gente. La
atmósfera no es calentada directamente por los rayos del Sol. Si fuese así, cuanto más alto se
situase uno, o cuanto más cerca estuviese una persona del Sol, tanto más caliente estaría. Pero como
sabe cualquiera que haya estado en las montañas la temperatura disminuye a medida que la altitud
crece (a razón de 1º cada 200 metros, aproximadamente). Esto ocurre porque es la Tierra quien
realmente calienta la atmósfera.
La mayoría de la radiación que recibe la Tierra del Sol es en forma de luz visible, entre 400 y
750 nm. Esta luz pasa a través de la atmósfera sin experimentar ninguna modificación. Gran parte
de la luz solar que alcanza la Tierra es reflejada, en su mayoría por las enormes capas de hielo de
los Polos Norte y Sur. Esta propiedad denominada reflectividad, o albedo, juega un papel muy
importante en la determinación de la temperatura de la Tierra.
La Tierra absorbe la luz que no es reflejada, se calienta y la irradia de nuevo a la atmósfera
como radiación infrarroja. La luz infrarroja tiene un a longitud de onda mucho más larga que la de
la luz visible (entre 4.000 y 10.000 nm.) y gran parte de ella es absorbida por el vapor de agua y por
el dióxido de carbono que existe en la atmósfera. Cuando el aire absorbe esta radiación infrarroja,
se calienta, "atrapando" la energía del Sol en la Troposfera. El proceso se denomina efecto
invernadero porque actúa de forma similar a un invernadero, que deja pasar la luz del Sol y atrapa el
calor que se genera dentro del cristal.
El químico sueco que descubrió este efecto invernadero: Svante Arrhenius, dijo, ya en
1896, que si la gente continuaba quemando combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural),
cuyo principal componente es el carbono, originando como subproducto dióxido de carbono, se
podría producir un incremento de la temperatura global del planeta.
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Los científicos han llegado a la conclusión de que, con las tasas de concentración de dióxido
de carbono que están produciendo actualmente las grandes industrias y el parque automotriz
siempre creciente, se podría llegar a principios del próximo siglo a un incremento medio de la
temperatura global de 1,9º C. Ello ocasionaría perturbaciones climáticas de proporciones
catastróficas: el calentamiento haría que los Polos y los glaciares se derritiesen, hundiéndose países
y regiones enteras del planeta y perjudicando enormemente la producción agrícola. Y a todo ello
habría que sumar el efecto nocivo de una mayor radiación ultravioleta debido a la destrucción de la
capa de ozono.
GLOSARIO
AEROSOL: Dispersión o suspensión de gotas muy finas de un líquido de una solución o de
un sólido en el aire o en un gas, no necesariamente artificial o relacionada con los envases de
sprays.
ALBEDO: La reflectividad de la Tierra. Fracción de la energía de la irradiación incidente a
la reflejada o difundida por un cuerpo.
CLOROFLUOROCARBONOS (CFC): Compuestos químicos que destruyen el ozono,
desarrollados durante los años 30' para ser utilizados como refrigerantes y posteriormente en los
envases de sprays y otros productos.
EFECTO INVERNADERO: El efecto por el que gases como el dióxido de carbono y el
metano atrapan la radiación infrarroja en la atmósfera de la Tierra, dando lugar a temperaturas más
altas.
ESPECTROFOTÓMETRO: Instrumento que detecta la radiación solar para medir el ozono
en la atmósfera.
ESTRATOSFERA: La región de la atmósfera por encima de la Troposfera que contiene la
capa de Ozono. Está aproximadamente entre 12 y 48 kilómetros de altitud.
LUZ ULTRAVIOLETA: Radiación con longitud de onda comprendida entre 280 y 400
nm; la radiación UV-B (280 a 320 nm), absorbida normalmente por la capa de ozono, es peligrosa
para la vida en la Tierra.
NANÓMETRO (nm): Una mil millonésima de metro.
NUBES POLARES ESTRATOSFÉRICAS (Sigla en inglés: PSC): Grandes nubes muy
finas de cristales de hielo que se forman en el Artico y en la Antártica en los meses de Invierno y
que dan lugar a la disociación de los clorofluorocarbonos (CFC).
TROPOSFERA: La región más baja de la atmósfera, en la que tienen lugar la mayoría de
los fenómenos climáticos; se extiende desde la superficie de la Tierra hasta una altitud media de 12
kilómetros.
Profesor: Pedro Cid Santos
Primavera del 2008
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