III) La presencia de William Burke

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III) La presencia de William Burke
A) Antecedentes: su vinculación con Francisco de Miranda
William Burke1 fue veterinario, escritor e ideólogo de la
independencia hispanoamericana. Realizó un papel similar al que
asumió el publicista y político inglés Thomas Paine (1737-1809), que
realizó una labor como promotor y difusor de las ideas radicales y
anticolonialistas en las posesiones británicas de América del Norte a
donde había emigrado hacia 1774. Su obra más conocida en la opinión
pública de las trece colonias fue un folleto titulado: “El Sentido común”,
publicado en enero de 1776. En éste folleto abogaba por la inmediata
declaración de la independencia de Estados Unidos. Cuando estalló la
guerra el escritor sirvió por un tiempo en las filas del Ejército
Continental, y entre 1776 y 1783 editó una serie de 12 folletos titulados:
“Crisis, para defender la causa de las colonias británicas rebeladas
contra su metrópoli”. Posteriormente defendió las ideas de la revolución
francesa2.
El primer antecedente de William Burke se encuentra
cuando participó como médico veterinario del Ejército Británico, en el
regimiento Nº 22 de Dragones Ligeros, entre 1807 y 18083. En 1806
publicó en Londres su libro titulado: “History of the campaing of 1805 in
Germany, Italy, and Tyrol”, ésta historia se refirió a la guerra que
sostuvo Napoleón Bonaparte en contra de las potencias aliadas, entre
las cuales figuraba Inglaterra; éste año también publicó una pieza
teatral titulada. “The armed Briton, or the invaders vanquished”. Esta
pieza de teatro de intención patriótica, tuvo el propósito de incitar a la
1
Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, Caracas, 1988. Manuel Pérez Vila no
señaló un dato exacto acerca de su procedencia, Irlanda: ?. Mario Rodríguez señaló que fue
escocés. Ver en: Correspondencia entre Mario Rodriguez y Pedro Grases, University of
Southern California, Department of History, Los Angeles, EE.UU, (1982-1991). Esta
correspondencia me fue suministrada gentilmente por el Señor Pedro Grases.
2
PEREZ VILA, MANUEL, Periódico: El Nacional, 11 de marzo de 1980.
70
población inglesa en su defensa, ante una posible invasión por parte del
ejército napoleónico. Este hecho fue evidente en el siguiente epígrafe:
“Pero todos nosotros, al ser atacados, tenemos el deber de levantarnos
en justa defensa, la lucha, entonces, es gloriosa, y Dios está de nuestro
lado”4.
Existieron
otras
piezas
teatrales
de
William
Burke
que
representaron las caricaturas patrióticas de Thomas Rowlandson y de
Isaac Crulkshank. En 1807 se hallaba retirado del ejército británico
cuando entró en contacto en Londres con Francisco de Miranda, y
publicó un libro titulado: “La Independencia o Emancipación, de América
del Sur, la gloria e interés de Inglaterra”5. Este libro contiene en primer
lugar una advertencia acerca del fracaso de la expedición inglesa, que
intentó invadir Buenos Aires en 1806. Para evitar el fracaso de la
anterior expedición inglesa, recomendó la elaboración
3
de un plan
GRASES, PEDRO, Historia de la Imprenta de la Primera República, Ediciones de la
Presidencia de la República, Caracas, 1967, pp. 197--198.
4
op.cit., 2.
5
op.cit., 2. BURKE, WILLIAM, South American Independence, or the Emancipation of
South America, the Glory and Interest of England, London: Printed for J.Ridgway, Opposite
Bond Street, Picadilly, 1807. Author of the History of the Campaign of 1805 in Germany, Italy,
the Tyrol: “This interesting History of the above extraodinary Campaign, besides exhibiting a
faithful picture of the operations of the contending Powers, both in the cabinet and in the field,
discloses much useful information, respecting the causes of failure of the third coalition; and
further affords new light, for enablinf us to trace the sources of the present disasters of the
continent, and to judge of its future probable condition”. Author of the Armed Briton; or the
Invaders Vanquished. A play in four Acts. “While this play is written with the view of rousing
the national energies to a successful defense of our liberties and home, the philanthropist will
not have to lament false erlogues on the horrid system of indiscriminate war”. El interés de
Inglaterra por la América Hispana, no fue un hecho novedoso a partir de William Burke. El
interés de los ingleses por los territorios hispánicos fue evidente a partir de su intromisión a
través de la piratería infiltrada en la Corona Inglesa a fines del siglo XVI, cuando se inició la
decadencia del imperio español. En Venezuela destacaron las incursiones de Amyas Preston
que devastó a Caracas en 1595, y de Sir Walter Raleigh que realizó una expedición a Trinidad
y Tobago, y a la región de Guayana a través del río Orinoco; 200 años después, los ingleses
invadieron la isla de Trinidad y Tobago, perdiendo la Capitanía General de Venezuela este
territorio en una forma definitiva. A principios del siglo XIX, fue conocido el apoyo militar
inglés a la fracasada expedición de Francisco de Miranda hacia Coro en 1806, en contra de la
monarquía española. Después de este incidente, Inglaterra cambió su estrategia con respecto a
Venezuela, y decidió intrometerse económicamente, a partir del agotamiento definitivo del
poder español, cuando se inició la guerra de independencia.
71
militar de conquista pacífica que fuera llevado a cabo por Francisco de
Miranda:
“...Advertisement: The reported re-captured of Buenos Aires, if
unfortunately true, in an additional proof, that to render our operations
against Spanish America, success fully efficient without great
exhaustion to our own strength and resources. We should combine with
our plans, the all powerful principles of emancipation and independence.
(...). With this view, there fore, and under the above circumstances, the
Americans would require the assistance of only a comparative trifling
foreign British troops, assisted by our powerful navy, and supported and
accelerated in their operations by scientific and civil commissioners,
would be fully sufficient to emancipate all Spanish America in a very few
years. This force may be divided into four principal corps to be directed
against the four grand divisions, into which the Spanish possession in
America separated, (...). The second corp consisting of five thousand
men, should be sent immediately in patriotic Miranda, and would, no
doubt, be perfectly sufficient, to enable that patriotic general, in a very
short time and with but few efforts, to over turn the Spanish domination
in New Granada, and to erect that immense country into a free and
independent empire; which would serve as a center and main support to
the operations, to be carried on against the other Spanish Governments.
...”
En esta obra justificó el derecho de los territorios hispánicos para
separarse de España. En 1808 publicó varios artículos en los periódicos
de Londres y Dublín, bajo la inspiración de Francisco de Miranda, cuya
finalidad fue esclarecer las verdaderas causas del fracaso de la
expedición de 1806, que había producido en Inglaterra una impresión
muy desfavorable para aquellos individuos que fueron partidarios de la
independencia de España, como Francisco de Miranda, que manifestó
el interés de Inglaterra por la causa emancipadora. En 1808, William
Burke publicó otro libro titulado: “Razones adicionales para que
nosotros emancipemos inmediatamente a Hispanoamérica” 6.En esta
6
BURKE, WILLIAM, Additional Reasons, for our immediately emancipating Spanish
America, “Deduced, from the New and Extraordinary Circumstances, of the Present Crisis and
containing valuable information, respecting the late important events, both at Buenos Ayres,
and Caracas: as well as with respect to the present disposition and views of the Spanish
72
obra señaló aspectos semejantes a la anterior, aunque con un tono más
decisivo, cuando manifestó que los territorios hispánicos necesitaban
emanciparse de la monarquía
siguiente argumento
tiránica
existente en España. En el
manifestó su primera razón acerca de la
conveniencia de Inglaterra para emancipar a los territorios hispánicos:
“...After the severe lesson, which we have lately received from
experience, few, I should hope, will be so hardy, us to persist in the
scheme of conquering, rather, than of emancipating Spanish America:
as, however, the recent migration of the court of Lisbon on the Brazils,
connected with other circumstances unnecessary at present to state,
induces a more than supposition, that another attempt will be made, and
speedily against the Spanish settlements in South American, it may not
be wholly useless, even in the present state of apathy of the public
mind, to warm the nation in time, from rushing to fresh and accumulated
disasters and disgrace, by engaging in a second ruinous and inglorious
attempt to subdue Spanish America by force, and which attempt,
however it may succeed for a time, must, in the present circumstances,
inevitably lead, before long to augmented losses and disappointment...”
7 :
No hay duda que William Burke se refirió al peligro inminente que
presentaba la invasión francesa en España como una amenaza en
contra de la seguridad de los territorios hispánicos. Cuando España fue
invadida por las tropas militares francesas, Inglaterra se mantuvo alerta
ante el posible riesgo de una invasión francesa hacia los territorios
hispánicos, de allí que el gobierno inglés vislumbró la posibilidad de
realizar una expedición militar hacia Hispanoamérica. Después del
fracaso de la expedición mirandina en 1806 hacia Coro, el Gobierno
Inglés no perdió su interés en apoyar otra expedición militar
encabezada por Francisco de Miranda, a pesar de su fracaso anterior;
ésta posibilidad cambió cuando la invasión francesa fue un hecho
declarado en España en 1808. En una segunda edición publicada
Americans “being intended as a supplement to “South American Independence”. London:
Printed for J. Ridgway, No. 170, Opposito old Bond Street, Picadilly, 1808.
7
op.cit., 6.
73
también en 1808, advirtió este hecho, cuando la expedición británica
acantonada en Cork, se disponía ayudar a Francisco de Miranda, en su
segundo intento emancipador, hasta que cambió de posición cuando
recibió ordenes de dirigirse a España, a causa del cambio de alianzas
que se había producido a raíz de la invasión de la península por el
ejército napoleónico. En la primera edición de ésta obra elaboró una
reseña acerca de la fracasada expedición mirandina de 1806 con varias
proclamas de Francisco de Miranda traducidas al inglés, junto con una
traducción de “La carta dirigida a los españoles americanos”8 del Abate
Juan Pablo Viscardo y Guzmán. En sus “razones adicionales” señaló
que la aplicación de una nueva Constitución dirigida a los territorios
hispánicos ofrecería a sus pobladores una existencia civil desconocida
anteriormente; libre de las exacciones y de la tiranía de la clase noble; y
que consagraría la prosperidad y la paz necesaria bajo el estimulo de la
libertad religiosa:
“...The new acts of constitution will give them a civil existence
before unknown, they will at once rescue and secure them from the
tyranny and exactions of the priests and nobles; security will beget
industry, wealth and prosperity; which consecrated by internal peace
and the spirit of improvement and of just and enlightened religious
“La carta dirigida a los españoles americanos” constituyó un primer antecedente en
Hispanoamérica de un exjesuita peruano, que concibió la posibilidad de una emancipación de
España, a partir de un cuestionamiento con respecto a la monarquía española, sin renunciar a su
origen hispano. Llama la atención que algunos de los planteamientos expresados por William
Burke en la Gaceta de Caracas, tienen bastante semejanza con respecto a las ideas planteadas
por Viscardo y Guzmán en su carta. Se tiene conocimiento de que esta carta fue publicada
primero en francés en 1799, y en inglés en 1801. Un estudio exhaustivo acerca de este
documento se encuentra en: VARGAS UGARTE, RUBEN, La Carta a los Españoles
Americanos de Don Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Librería e Imprenta Gil, Lima - Perú,
segunda edición, 1964.
9
op.cit., 6. En este caso se puede apreciar en William Burke su interpretación anglosajona
acerca de la tolerancia religiosa y el liberalismo.
10
RODRIGUEZ, MARIO, Revista Interamericana de Bibliografía, Washington, D.C, 1986.,
op.cit., 1: Correspondencia citada.
74
8
liberality, will hold out to the view of the Continent, a more flourishing
and happy prospect than she had before enjoyed. ...”9
Después de la publicación de su segunda obra William Burke
viajó a New York, donde se hallaba en Noviembre de 1809;
posteriormente viajó a Caracas a los pocos meses de haberse iniciado
el movimiento del 19 de abril de 1810. Su procedencia entra en
cuestionamiento a partir de la correspondencia entre Mario Rodríguez y
Pedro Grases. Los argumentos presentados por Rodríguez no tienen
una posición definitiva al respecto, sin embargo es pertinente considerar
sus observaciones para comprender el contexto en que estuvo ubicado
William Burke. En la correspondencia de Mario Rodríguez, se
encuentran dos manuscritos: el
primero es un ensayo publicado en la
“Revista Interamericana de Bibliografía”10; el segundo se titula: ”The
Word and the Deed: Miranda and William Burke, in the Battle for
Spanish America”11.Según la información aportada por Rodríguez, las
dos obras publicadas por William Burke a partir de su vinculación con la
labor propagandística de Francisco de Miranda, fueron enviadas por
Andrés Bello cuando permaneció en Londres y su destinatario fue Juan
Germán Roscio que residía en Caracas. Rodríguez expresó que el
verdadero autor de “La gloria e interés de Inglaterra”, y de las “razones
adicionales”, fue el filósofo inglés James Mill12,ofreció como pista la
“
“, The Word and the Deed: Miranda and William Burke in the
Battle for Spanish America. op.cit. 1: Correspondencia citada. Una apreciación de lo retórico en
la fracasada expedición mirandina hacia Coro en 1806, se encuentra en: NAIPAUL, V.S, A
way in the World, Alfred A.Knopf, New York, 1994, chapter 8: “In the Gulf of Desolation: An
unwritten story”.
12
James Mill (1773-1836). Historiador, filósofo y economista inglés. Siguió las doctrinas de
Hume y Bentham, y aplicó a las ciencias morales el método positivista.
13
El “Edinburgh Review” fue un medio de difusión periodística que existió en Londres en
1808. Permitió demostrar cuales fueron las posiciones que existieron en contra y a favor del
Gobierno Británico, cuando se involucró en España a raíz de la invasión francesa, en vez de
llevar adelante una expedición militar hacia América del Sur. Según Pedro Grases esta fuente
permite comprobar la verdadera posición de William Burke en el contexto de la conspiración
mirandina que se vio involucrada entre la crisis napoleónica y la política inglesa., op.cit., 1:
Correspondencia citada.
75
11
semejanza que tienen estas dos obras, con respecto a la forma de
escribir de éste personaje que publicó sus escritos en el “Edinburgh
Review”13, y que estuvo vinculado con Francisco de Miranda.
Mario Rodríguez expresó que las ideas manifestadas en éstas
dos obras, siguen el planteamiento de James Mill, que sugirió que la
política exterior inglesa debía ser llevada a cabo bajo una tendencia
pacifista y de anti-conquista, que seguía la idea de convertir a Inglaterra
en un “Invisible Empire” a partir de la figura de “laissez-faire
economics”, que contiene la noción de un imperialismo nuevo de
acuerdo al punto de vista de Adam Smith, sustentado en el principio del
“free trade”. No hay duda de que Inglaterra tuvo interés en la
emancipación de Hispanoamérica. Para los ingleses ésta condición
podía representar una gran entrada de explotación económica; a
medida que crecía su poderío, mientras se acrecentaba el agotamiento
definitivo del poderío español en Hispanoamérica. Sin embargo en los
albores de la guerra de emancipación, el interés de Inglaterra por
Hispanoamérica tuvo sus limites. Después del fracaso de la expedición
inglesa hacia Buenos Aires y Coro, la política inglesa cambió de
estrategia: prefirió más bien apoyar la independencia de España, para
poder aniquilar la amenaza francesa que se vislumbraba en contra de
sus intereses económicos en Hispanoamérica. A medida que España
quedaba exhausta por la guerra y perdía el control de su dominio sobre
Hispanoamérica; la política inglesa se interesó en apoyar abiertamente
la emancipación en Hispanoamérica, encontrando el mejor camino para
introducir su imperialismo a través del “laissez-faire economics”, esto
fue evidente por ejemplo en la gesta emancipadora en Venezuela,
76
cuando ofreció su apoyo militar a las fuerzas republicanas, en contra de
las fuerzas españolas.
77
B) Vinculación de William Burke con la Gaceta de Caracas a partir
de su obra: “Derechos de la América del Sur y de México”,
(noviembre 1810-enero 1811)
“...Hasta aquí la teoría es implacable.
Todo el que se rebela contra la voluntad de
los más, contra el derecho, es un caso de
insociabilidad que debe excluirse de la
comunidad, puesto, que al rebelarse y querer
que su criterio prepondere sobre todo el
conjunto,
se
constituye
en
dictador
intencional, en déspota y antihumano, en
super-hombre por propia estimación; se
arrogaría para sí la verdad absoluta, y se
erigiría en señor de vidas y haciendas. Así ha
venido
ocurriendo
hasta
la
época
constitucional, y ya hemos visto el resultado:
la historia es un tejido de infamias en lo
tocante a la gobernación de pueblos” 14
El 23 de noviembre de 1810, la Gaceta de Caracas, publicó el
primer articulo bajo la autoría de Guillermo Burke, con el titulo:
“Derechos de la América del Sur y de México”15 . Desde ésta fecha
hasta el 20 de marzo de 1812 fueron publicados sus artículos en la
Gaceta de Caracas. El primer articulo fue publicado antes de la llegada
14
CABEZAS, FELIPE A, Filosofía de la Tolerancia, Revista del Liceo Andrés Bello, Nº 1,
Caracas, 1945.
15
BURKE, WILLIAM, Derechos de la América del Sur y de México, Biblioteca de la
Academia Nacional de la Historia, Sesquicentenario de la Independencia, Ediciones
Guadarrama, Madrid, 1959, Tomo I: Nº 10; Tomo II: Nº 11. Contiene un estudio preliminar
elaborado por Augusto Mijares. Es una recopilación de los artículos de William Burke
publicados en la Gaceta de Caracas, desde el 23 de noviembre de 1810, hasta el 20 de marzo de
1812. Estos artículos fueron agrupados en dos volúmenes. Hay constancia de la publicación de
la obra en dos tomos. En efecto, la Gaceta de Caracas del 28 de junio de 1811 publicó el
siguiente aviso: “Tenemos la satisfacción de informar a los amigos de la libertad e
independencia del Sur de América, que la primera parte, cerca de la mitad de la obra popular
citada (de la que varios discursos han aparecido en la Gaceta de Caracas corregida y
aumentada), y dedicada a los patriotas de Caracas, se imprimió en un libro que saldrá a la venta,
el 4 de julio de 1811”. Se ha conservado un ejemplar incompleto de la primera parte de la obra
en la Biblioteca del Congreso de Washington. En la Gaceta de Caracas del 20 de septiembre de
1811, se anunció la publicación del segundo tomo. Esta recopilación fue elaborada
compaginando el volumen conservado en Washington, con las publicaciones de la Gaceta de
Caracas.
78
de Francisco de Miranda a Caracas. Según Mario Rodríguez los
artículos publicados entre noviembre de 1810 y principios de 1811,
fueron enviados por Andrés Bello desde Londres, y fueron escritos por
James Mill. También fueron incorporados algunos discursos de Juan
Germán Roscio, Francisco Iznardi y Miguel José Sanz. Esta primera
parte fue publicada en un tomo el 4 de julio de 1811. Posteriormente
fueron incorporados otros artículos que fueron recopilados para la
publicación de un segundo tomo el 1º de octubre de 1811, con la
intención en crear un cambio republicano en Bogotá en contra del
movimiento monárquico a favor de Fernando VII, bajo la influencia de
Francisco de Miranda. Según Rodríguez;
Pedro Gual conoció el
proyecto de William Burke a principios de 1812, y que fue Antonio
Muñoz Tebar16 el personaje que más asimiló los editoriales burkianos.
Señaló que el artículo sobre la “libertad de cultos”17 publicado en la
Gaceta de Caracas, el 19 de febrero de 1811, como una continuación
de los primeros escritos, fue elaborado por José Maria Blanco White 18 ,
que fue el autor que publicó los artículos en la Gaceta de Caracas, a
partir de septiembre de 1810, bajo el seudónimo de: “El Español”.
16
NAVARRO, NICOLÁS, Anales Eclesiásticos Venezolanos, Imprenta Nacional, Caracas,
1945. Según este autor, Antonio Muñoz Tebar fue un personaje apegado a discutir asuntos
sobre la libertad de conciencia.
17
BURKE, WILLIAM, La libertad de cultos. Polémica suscitada por William Burke,
Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Nº 12, Caracas, 1959. Contiene un estudio
preliminar elaborado por Carlos Felice Cardot.
18
José Maria Blanco White (1775-1841). Sacerdote y poeta español. Pasó gran parte de su vida
en Inglaterra donde publicó sus célebres “letters from Spain”. Compuso numerosos versos y
poemas en inglés. Independientemente de la posición de Mario Rodríguez con respecto a la
veracidad de la autoría del articulo sobre la “libertad de cultos”, hay un aspecto que llama la
atención. En mayo de 1812, Francisco de Miranda envió una carta confidencial a través de un
emisario francés a Blanco White, quien fue editor del periódico: “El Español” que se publicaba
en Londres. En la carta le pedía que discutiera en secreto con el portador, el modo de reclutar
voluntarios en Inglaterra para el ejército venezolano, agregando que se les daría a cambio la
ciudadanía venezolana y se les concederían tierras y otras recompensas. Según Daniel Florencio
O’Leary en sus memorias, Miranda se dirigió a Blanco White bajo el nombre de William. ,
LAMBERT, ERIC, Voluntarios Británicos e Irlandeses en la Gesta Bolivariana, tomo I,
Edición de la Corporación Venezolana de Guayana, Caracas, 1981.
79
Según Rodríguez, el artículo que publicó José Maria Blanco
White, en noviembre de 1810, cuando mencionó el principio de la
tolerancia política, fue un anticipo de lo expresado en el articulo sobre
“la libertad de cultos”, con respecto al principio de la tolerancia religiosa.
Mas allá de las aseveraciones con respecto a la veracidad de William
Burke, existe una prueba irrefutable y que se refiere al señalamiento de
su nombre en las tres impugnaciones que originaron la polémica en
contra del tratado sobre la “libertad de cultos”. Los derechos de América
del Sur y de México, constituyeron un alegato a favor de la
independencia y un proyecto para la organización política, militar,
económica y religiosa de las futuras naciones que sufrirán el proceso de
emancipación con respecto a España. William Burke que manifestó su
apoyo al movimiento del 19 de abril de 1810, abordó varias materias en
este sentido. La intención en considerar ésta parte es para tener un
preámbulo del tratado sobre la “libertad de cultos”,
como una
continuación del orden del discurso planteado por el autor. Sus
primeros escritos en la Gaceta de Caracas se caracterizaron por la
predominancia de una retórica liberal que no está sometida bajo un
principio
ilustrado
como
en
la
retórica
española;
predomina
principalmente el argumento jurídico dentro de su disertación histórica.
En su primera materia se refirió al “Goce de los derechos” 19.
Consideró que el sistema de monopolio implantado por España ha
oprimido a la América con muchas injusticias durante 300 años, y que la
necesidad de un comercio y una libre comunicación entre América y el
resto del mundo es uno de los derechos absolutos e indubitables;
señaló como un ejemplo que debe seguirse, el modelo aplicado por los
Estados Unidos, considerando sus ventajas competitivas presentes en
“Sobre el goce de los derechos”: op.cit., 15, tomo I, p.45, Gaceta de Caracas, 23 de
noviembre de 1810.
80
19
el desarrollo de su población, agricultura y manufactura. Posteriormente
hizo especial énfasis en la necesidad de una independencia económica
llevada a cabo por razones políticas como morales. Cuando el autor se
refirió al sistema de monopolio español opresivo, se refirió al bloqueo
económico que ejerció la Regencia de Cádiz, en contra de los puertos
venezolanos en 1811. Para William Burke existió la necesidad en
disertar sobre el pasado reciente, para demostrar un ejemplo del
comercio libre dentro de su doctrina liberal, para señalar los beneficios
que existieron entre España e Hispanoamérica a fines del siglo XVIII; no
lo hace para demostrar una posición contraria, sino para ejemplificar un
aspecto del pasado, que podía ser beneficioso en el presente:
demostrar el beneficio del comercio en tiempos de paz o de guerra:
“...En el citado año de 1778, se permitió un comercio libre a siete
de los principales puertos de España; entonces se despacharon para
ciertos puertos de América 170 buques con artículos europeos, cuyo
importe ascendió a 9 millones de pesos, de los que no correspondía ni
aún la mitad a los productos de los de España, cuando en 1778 las
exportaciones de España a América ascendieron cerca de 38 millones
de pesos, de los cuales, la mitad eran de productos españoles, y las
importaciones ascendieron a la suma extraordinaria de 112 millones
pagando en ambas cerca de 7 millones, de pesos en derechos, (...)
desde 1778 hasta 1788 es suficiente manifestar el grande aumento que
había producido aún la libertad de comercio, (...) la apertura de los
puertos de América para el comercio de España, que se completó hacia
el año de 1785, la licencia dada en 1791, para extraer dinero y algunos
otros artículos e introducir negros y utensilios de agricultura, y el
permiso concedido por la primera vez en 1797, a los neutrales para
negociar con las colonias españolas, tuvo también un directo y palpable
efecto en promover los recursos mercantiles del país. Pero lo que ha
contribuido quizás más que todo esto, a producir tal efecto, es el
comercio de contrabando que se ha seguido entre la América española
en general y las colonias vecinas e islas pertenecientes a otras
naciones. Este comercio, que empleaba un largo capital y gran número
de buques, se hacia tanto en tiempo de guerra (y con los enemigos,
como en tiempo de paz; y surtiendo al cultivador americano de los
artículos que necesitaba más baratos, y en más abundancia que los
que le podía suplir el comerciante español, y pagándole, al mismo
tiempo, mayor precio por sus productos, mitigó en alto grado los males
81
que producía el monopolio de España y los derechos opresivos que
ésta imponía. ...”20
A continuación abordó como segunda materia: “La Defensa del
Estado”21 como un principio liberal. Manifestó que los principios de una
sana política y de la moral, pueden ser estimulados a partir del cultivo
de las artes y las ciencias. Sugirió como posibilidad la conveniencia de
recibir a los artistas irlandeses22 despojados de sus ocupaciones por las
desgracias de la guerra de su patria, ya que podrían transmitir sus
conocimientos tal como lo hicieron en los Estados Unidos. En el
segundo aspecto señaló que la ciencia y el conocimiento estimulan la
sabiduría, felicidad y fuerza de una población, y que sin ésta
combinación la población sería una masa inerte. Posteriormente señaló
como ejemplo el argumento antiguo, cuando señaló que la primacía de
Grecia y de Roma sobre las naciones circunvecinas se debió al cultivo
de las ciencias como el origen de su superioridad en conocimiento y
fuerzas; señaló que la historia moderada hace ver igualmente la vasta
preponderancia de las naciones que fomentan las ciencias y la
debilidad comparativa de aquellas naciones que desprecian sus
ventajas. En su señalamiento acerca de la educación pública propuso el
20
op.cit., 15, Tomo I, p.45. Un argumento semejante fue utilizado por Pedro de Urquinaona y
Pardo, en su relación documentada, sin embargo a diferencia de William Burke, no apoyó el
movimiento del 19 de abril de 1810, consideró que este hecho perjudicó la prosperidad
económica que había existido desde fines del siglo XVIII hasta 1809.
21
“Sobre la defensa del Estado”: op.cit., 15, tomo I, p.65, Gaceta de Caracas, 21 de diciembre
de 1810. William Burke propuso el alistamiento y disciplina de todos los hombres blancos, y de
aquella porción de pardos que sea necesaria, de acuerdo al modelo de la milicia norteamericana,
desde luego este hecho fue imposible de asumir en una sociedad donde existió profundas
diferencias raciales y sociales.
22
A propósito de William Burke no existe un documento que confirme su llegada a Caracas.
De acuerdo a las noticias de la Gaceta de Caracas, a fines de 1810, se tiene conocimiento de que
llegaron a la costa venezolana varias corbetas inglesas. En Septiembre de 1810, llegó a
Cumana una corbeta irlandesa procedente de Trinidad. En este sitio circularon impresos de
irlandeses que tuvieron la intención de establecerse en Cumana. A propósito de Trinidad, hay
que recordar que por esta época fue posesión inglesa, de allí que cualquier comunicación
proveniente de Inglaterra que fuera dirigida a Caracas, tenia que pasar primero por Trinidad que
había dejado de ser posesión española en 1797 a partir del mandato del inglés Tomas Pichón.
82
estudio de la filosofía moral y de la legislación como dos elementos que
pueden cooperar con la religión, para estimular la dignidad del hombre
con respecto a sus deberes con Dios y sus semejantes.
En el último punto de ésta materia abordó su propuesta acerca
de crear canales y caminos a lo largo de la extensa geografía
hispanoamericana. En su tercera materia acerca de la “Organización de
la Sociedad”23 ,consideró a la moral social y a la libertad política como
principios que deben estar presentes en la existencia de los derechos
de independencia. A partir de éste aspecto consideró la necesidad en
iniciar una nueva materia acerca de los derechos de la independencia
para
la
creación
de
un
gobierno
nacional:
“Derecho
a
la
Independencia”24. Manifestó su intención en no invalidar la figura del
Rey Fernando VII; sin embargo en su disertación utilizó nuevamente al
argumento histórico para demostrar que el derecho hereditario de los
Reyes Españoles ha sido destruido:
“...Sin ser mi intención ahora el invalidar los derechos de
Fernando VII, es necesario, para tener una clara idea de los de la
Nación, colocar los de aquel sobre su verdadera base, que es la
voluntad del pueblo americano sobre la cual pueden únicamente
descansar. Es evidente que la revolución de Aranjuez que privó de su
corona a Carlos IV y la puso en la cabeza de su hijo, destruyó el
derecho hereditario, como había sucedido en la persona del abuelo de
Carlos, nieto de Luis XIV, quien impuso por la fuerza un Rey Francés a
la Nación Española, con directo perjuicio de la línea hereditaria de la
casa de Austria, y de la misma manera que Napoleón les ha impuesto
ahora a su hermano. La diferencia en estos casos consiste en que Luis
y Napoleón impusieron reyes a los españoles contra su consentimiento
y que Fernando subió al trono por la voluntad del pueblo solamente.
Pero, como quiera que sea, el hecho es que en todos estos casos se
destruyó igualmente el derecho hereditario, pues el pueblo español,
cuando eligió a Fernando por Rey, pudo haber elegido a otro o a
23
op.cit., 20.
“Derecho a la Independencia”: op.cit., 15, tomo I, p.81, Gaceta de Caracas, 18 de enero de
1811.
83
24
ninguno. Lo mismo debe decirse con respecto a la América del Sur, que
imitó la conducta de la España; la voz pública proclamó aquí
igualmente por Rey a Fernando con perjuicio del derecho hereditario de
su padre. De donde se sigue que Fernando VII deriva sus derechos
sobre estos países de la voluntad del pueblo americano solamente y
que cesando con él, en caso de muerte natural o política excluyen
necesariamente toda pretensión hereditaria de parte de los otros, y se
sigue igualmente que todo aquel que pretenda venir de España, de
cualquier otra parte a gobernar, o más bien a desgobernar la América,
en su nombre obrará contra los derechos del país. ...”25
A pesar de su reiterada posición en contra de la monarquía
española, señaló mas adelante que el derecho que tiene cada pueblo
para mudar su gobierno cuando lo exige sus intereses, fue un ejemplo
memorable ofrecido por España, y que por consiguiente ésta ha abolido
cualquier derecho que pudiese reclamar sobre los territorios hispánicos;
no obstante, en su reiterada utilización del argumento histórico,
cuestionó el derecho que otorgó el Papa Alejandro VI
26
a los Reyes
Católicos con respecto a los territorios de ultramar, señaló que no fue
legítimo ya que no le pertenecía, y que éste derecho fue aún peor
cuando otorgó poderes especiales a gobernantes feroces y corruptos
que oprimieron a la América. En una quinta materia señaló los
elementos que deben estar presentes en un sistema de gobierno;
concibió como un ejemplo el Congreso Provincial que se reunió en
Caracas y el modelo de gobierno presente
en Inglaterra y en los
Estados Unidos, de acuerdo a la declaración de derechos presentes en
25
op.cit., 24.
Las Bulas Papales o Letras Alejandrinas otorgaron a los Reyes Fernando II de Aragón y a
Isabel de Castilla, el dominio jurídico sobre los nuevos territorios conquistados desde 1493
hasta principios del siglo XVI, fue un antecedente que contribuyó a expandir el poder político
de España sobre el resto de Europa. Las Bulas Papales originaron varias tesis polémicas, la
primera buscó su base argumental en contra de los títulos portugueses otorgados al Rey Juan II,
justificando una doctrina conciliarista y nacionalista en contra de la concepción medieval del
Papa como Jefe Supremo de la “República Cristiana”. Este aspecto sirvió de apoyo
posteriormente a la tesis vicarial y regalista. Una información específica al respecto se
encuentra en: GIMÉNEZ FERNÁNDEZ, MANUEL, Nuevas Consideraciones sobre la
84
26
sus respectivas Constituciones con respecto al modelo de tolerancia
religiosa. En una sexta materia señaló una posición en contra de
aquellos individuos que habiendo usurpado un poder ilegítimo,
independiente de la voluntad de los pueblos, atribuyen un origen divino
o de prescripción para ejercer el despotismo.
En su séptima materia acerca de los “Derechos del hombre en
Sociedad”27 expresó que los historiadores en general han preferido
delinear los tiempos de guerra y desorden de la historia; en lugar de
resaltar las facultades del hombre en su reposo doméstico:
“... Es cierto que la historia, y en imitación de ella, la hipótesis, ha
pintado sus progresos desde las primeras escenas de la naturaleza
inculta, hasta el mayor estado de civilización actual, como una horrible
serie de crímenes de violencia y de miseria, ¿Pero es éste un perfecto
diseño?, (...),quizás se dice con razón que no puede describirse bien la
felicidad, y parece que los historiadores en general, siguiendo esta
regla, han preferido delinear los tiempos de Guerra y desorden de la
historia humana, mas bien que pintar al hombre en el seno del reposo
doméstico y hacer notar sus progresos en el desarrollo de sus
facultades, en su propagación, conocimientos y prosperidad y la general
destrucción que inevitablemente debía haber sucedido a tal disposición
de cosas, habría impedido que aún una parte de la especie humana
hubiese sobrevivido hasta nuestros días. No; la razón y la experiencia
desmienten tan monstruosa imputación; y la verdad es que el corazón
del hombre se inclina generalmente a lo justo porque su felicidad
depende de su conservación. ...”28
A continuación no dejó de advertir que la política de la
usurpación ha degradado al pueblo que intenta esclavizar, suponiendo
que no tiene virtudes o que es ignorante, que no tiene religión, que es
fanático y turbulento, fingiendo cualquier pretexto para usurparle sus
Historia, Sentido y Valor de las Bulas Alejandrinas de 1493, referente a las Indias, Escuela de
Estudios Hispanoamericanos de la Universidad de Sevilla, 1944.
27
“Derechos del hombre en sociedad”: op.cit., 15, tomo I, p.107, Gaceta de Caracas, 18 de
enero de 1811.
85
derechos. Señaló posteriormente que la voluntad del Ser Supremo es el
origen directo e inmediato del mundo moral, como un principio
inmutable que debe estar presente en las leyes que rigen las acciones
humanas. En su reiterada posición contra la monarquía expresó que
ésta ha tenido un lenguaje insoportable y decrépito; desde la antigua
tiranía del sistema feudal hasta el presente. Señaló que no ha existido
una monarquía en Europa que no haya sido implantada por la fuerza o
por la intriga, y que la doctrina del derecho de los reyes ha sido
monstruosa a través de la historia.
Posteriormente señaló el principio de representación como un
elemento que debe estar presente en los ramos de los diferentes
gobiernos de cada Estado en México y en América del Sur; no dejó de
advertir a continuación que sin la existencia del principio de
representación existe el riesgo de caer en guerras interiores, rivalidades
y contiendas, como sucedió con las horribles escenas de sangre y
devastación que ha ofrecido Europa por muchos siglos. Con respecto al
derecho a la libertad, expresó que aquél que no perciba la total
diferencia política y moral que hay entre las circunstancias del nuevo y
antiguo mundo no puede tener una visión clara de la política justa y
liberal, expresó que éste defecto estuvo presente en los griegos y
romanos, y que ha estado presente a través de la historia de Europa;
siendo los Estados Unidos una excepción.
El resto de las materias señaladas por William Burke tuvieron la
finalidad en seguir exaltando los aspectos presentes en las leyes
americanas e inglesas, señalando con mayor importancia las primeras,
con respecto a los principios fundamentales de representación, de
libertad civil, particularmente la ley de Habeas Corpus, Cortes o
28
op.cit., 27.
86
Tribunales públicos, y viva voce, y el juicio por Jury, como las columnas
de la libertad civil. En su materia
acerca de la
“Igualdad Civil”29,
consideró que las distintas jurisdicciones del régimen español tuvieron
su origen en la tiranía; y que en Estados Unidos se reputarían por
intolerantes:
“... Las distintas jurisdicciones o fueros del régimen español
tuvieron su origen en la tiranía; y la estimación con que han corrido
entre los pocos privilegiados, prueba la total falta y privación de libertad
civil entre el pueblo. Es imposible que esto fueros, que en los Estados
Unidos se reputarían por tiránicos, se pudiesen haber mirado como
tolerables, y mucho menos haberse abrazado como benéficos, por un
pueblo que tuviese sus derechos inviolablemente asegurados, para
todos y cada uno, por leyes justas e iguales; que consagrasen los
grandes principios de la libertad civil, y que fuesen administradas
constitucionalmente e imparcialmente por el mismo. ...”30
Posteriormente señaló su posición intolerante en contra de “Los
Asilos”, consideró que su establecimiento fue repugnante desde la
antigüedad, a partir de los paganos; siendo transmitido a través de las
edades oscuras, y que aún en el presente, se mantiene éste bárbaro
privilegio en algunos países en contra de todo principio de justicia; así
como en contra de toda ley divina, siendo un elemento destructivo de la
moral y seguridad de toda sociedad; de allí que existió la necesidad en
Inglaterra de suprimir éste privilegio desde los tiempos del Rey Enrique
VII. Con respecto al derecho de reunión expresó que fue establecido en
Inglaterra y en Estados Unidos, como un elemento para manifestar
libremente el espíritu público, y los principios de la revolución; no
obstante, advirtió el peligro que puede presentar este hecho cuando se
ejecuta con miras ambiciosas y culpables como las que estuvieron
presentes en las ideas jacobinas, ya que existiría la amenaza de un
29
30
“La Igualdad Civil”: op.cit., 15, tomo I, p.159, Gaceta de Caracas, 18 de enero de 1811.
op.cit., 29.
87
segundo Robespierre, en donde el crimen y la tiranía pueden amenazar
el principio de la representación nacional que debe ser respetada como
sagrada.
En la primera parte expresó la siguiente perspectiva: el
liberalismo está unido con la libertad política, como principios que
estimulan la ciencia y el conocimiento, principios que a su vez
constituyen las bases para la Independencia y Constitución de una
nación, como un aspecto que sustentó a partir del argumento jurídico.
Diferirá en un momento en torno a la concepción de la historia,
utilizando el argumento histórico como un punto de apoyo en su
disertación. En la primera parte son evidentes dos posiciones: su
intolerancia en contra de la monarquía española, y su tolerancia a favor
del sistema de gobierno de Inglaterra y de los Estados Unidos.
88
C) El tratado sobre la “libertad de cultos”:origen de la controversia
sobre la tolerancia política y religiosa
“...Si el orden del discurso ha obligado
al autor de estas páginas a tratar una materia
tan delicada en este país como la tolerancia
religiosa, lo hace con la esperanza de que el
respetable Clero y Pueblo americano, no
verán en sus raciocinios sino un deseo de
restablecer la más pura caridad cristiana, y
de promover la felicidad del país. Los textos
sagrados de que usa, son claros y
terminantes;
el
resto
son
hechos
indubitables. El autor cree no estar errado; su
conciencia le absuelve; pero se someterá
voluntariamente al que demuestre su
engaño. El no teme ser sindicado de
irreligioso; además de haber nacido en un
país católico, todo el mundo sabe cuanto
cuesta serlo a los irlandeses y que para ello
han sufrido mil vejaciones y las más duras
privaciones políticas. (Nota del autor). ...” 31
En la Gaceta de Caracas, del 19 de febrero de 1811, fue
publicado el tratado sobre “la libertad de cultos”, como una continuación
de los artículos anteriores que había publicado desde noviembre de
1810. William Burke suscitó la primera polémica erudita acerca de la
tolerancia religiosa, antes de la reunión del primer Congreso
Venezolano, del 2 de marzo de 1811. Fue un tema escabroso que se
originó bajo la ortodoxia católica impuesta por España y extendida a los
territorios hispánicos, y que constituía la antítesis del tolerantismo. No
todas las cuestiones planteadas por William Burke en materias de fe,
31
op.cit., 15, tomo I, pp. 183-189. , op.cit., 17, pp.193-199, Gaceta de Caracas, 19 de febrero
de 1811. La Gaceta en donde apareció el tratado sobre la “libertad de cultos” de William Burke,
desapareció. Cuando operó la reacción realista, y se ordenó que todo articulo, papel herético o
contrario a la forma de gobierno existente, fuese llevado al fuego, bajo penas severas,
seguramente este ejemplar fue destruido. Gracias al hallazgo del ejemplar del tomo I, que
recopiló la Academia Nacional de la Historia se pudo localizar esta información.
89
estuvieron acordes con las doctrinas de la Iglesia, y dirigió su posición
principalmente en contra del absolutismo católico español. Francisco de
Miranda y Juan Germán Roscio estuvieron involucrados en su
propuesta tolerante; éstos personajes tuvieron la intención de iniciar un
debate religioso con la participación de un extranjero, con la intención
de no producir escisiones profundas entre sus colegas, y para no
exponer a peligros divisionistas de tipo religioso al futuro movimiento
emancipador.
A fines de 1810, a medida que aumentaba el cisma político entre
el Gobierno Provisional de Caracas, y la Regencia de Cádiz,
aparecieron en la prensa caraqueña predicaciones en contra de lo que
estaba sucediendo; donde no faltaron cuestionamientos personales;
algunos sacerdotes caraqueños consideraron que el futuro movimiento
emancipador era una obra infernal; y Juan Germán Roscio señaló a
Cortabarría un monarca al servicio de su majestad gaditana. Este tipo
de opiniones, así como la lectura de periódicos extranjeros inquietaron
a la población y al Gobierno Provisional de Caracas, que tomo medidas
para evitar que la Gaceta de Caracas se abstuviera de publicar
discursos y artículos antipolíticos. El interés de la opinión en ésta clase
de disputas aumentó con los artículos de William Burke, y su tratado
sobre “la libertad de cultos”, fue el punto máximo en éste contexto.
Francisco de Miranda solicitó al Gobierno Provisional de Caracas, el
permiso para publicar el tratado, en la Gaceta de Caracas, la primera
reacción no se hizo esperar, cuando en las plazas y lugares públicos de
Caracas, aparecieron panfletos en contra de William Burke; según el
testimonio del Arzobispo Narciso Coll y Prat:
“...Una de las materias que desde luego escogieron los
periodistas para discutir en sus folletos, fue la tolerancia civil y religiosa
y la libre admisión de toda clase de sectarios en las provincias de
90
Venezuela, cuya población, agricultura, industria y comercio, creían los
innovadores aumentar instantáneamente con la inmigración indefinida
de extranjeros. Así que en la Gaceta de Caracas del 19 de febrero de
1811 no sólo se atacó a la intolerancia religiosa, sino también el dogma
de la visibilidad de la Iglesia; pero el pueblo católico de Caracas, a
pesar de estar subyugado por unos pocos que deseaban trastornarlo
todo, no pudo contener su indignación, y en la misma noche escribió en
las plazas y lugares más públicos de la ciudad: “Somos católicos. Viva
la religión y muera Burke”, porque así se llamaba el irlandés que
empezaba a propagar las doctrinas que escandalizaban a los pueblos
piadosos de Venezuela. ...” 32
Francisco de Miranda que había sido desterrado en 1810, fue
considerado por sus enemigos como un jacobino que se mostró
enemigo del clero y partidario de innovaciones peligrosas para la
tranquilidad de las conciencias; y un antipolítico en la expresión de sus
ideas filosóficas; sin embargo, el franciscano Fray Juan Antonio
Navarrete33 señaló que fue un hombre instruido en el estudio de la
Biblia. La publicación del tratado fue uno de los motivos principales para
que el Congreso que se reunió en Caracas, el 2 de marzo de 1811, no
eligiera a Francisco de Miranda como miembro del poder ejecutivo, ni
de ningún otro de los poderes federales. Este hecho fue explicado por
Juan Germán Roscio34 que tomó una posición en contra de Miranda, a
raíz de la publicación del tratado; señaló que cuando Francisco de
Miranda, apenas leyó la Gaceta, tuvo la intención de negociar por el
camino de la religión, y por la vía de la hipocresía refinada, ya que se
dirigió al Arzobispo con la intención de censurar la Gaceta, para
32
Esta información se encuentra en: GUTIÉRREZ, ALBERTO, La Iglesia que entendió el
Libertador Simón Bolívar, Universidad Católica Andrés Bello, Colección Canoa, Nº 30,
Caracas-San Cristóbal, 1981.
33
BECERRA, FRANCISCO, Vida de don Francisco de Miranda, General de los Ejércitos de
la Primera República Francesa y Generalísimo de los de Venezuela, Editorial América,
Madrid, 1918, p.212. Fraile Juan Antonio Navarrete fue mencionado en el primer capitulo,
como cronista de la orden seráfica de la Provincia Franciscana de Caracas en 1811.
34
PARRA PÉREZ, CARACCIOLLO, Historia de la Primera República (1810-1812),
Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Sesquicentenario de la Independencia,
91
condenar el discurso elaborado por William Burke, acusando como
promotores de éste discurso a los siguientes personajes: Liendo,
Ustáriz, Tovar; y que con éste arbitrio excitó a eclesiásticos y doctores
para impugnarlo, con la intención de tener adeptos que iban apoyar la
instalación del Congreso, y que fueron defensores muy celosos de la
religión.
En su señalamiento contra Francisco de Miranda señaló que no
conforme con éste hecho procuró que William Burke fuera rechazado
de la Sociedad Patriótica, siendo una actitud extraña ya que en su plan
incaico había apoyado un artículo que establecía la tolerancia religiosa.
A continuación se va a señalar el tratado sobre la “libertad de cultos”,
para realizar el análisis de su discurso:
“...Desde que la conquista o la fatal casualidad reunieron en un
solo imperio las varias monarquías de que estaba compuesta la
península española, el pueblo perdió allí toda su libertad y a las sabias
constituciones de Aragón y de Valencia se sustituyeron la voluntad y el
capricho de autoridades desenfrenadas y arbitrarias. Yo el Rey y por
ser así mi voluntad, fueron desde entonces los únicos fundamentos en
que se apoyaban las leyes y mandatos, cuyo único objeto era lisonjear
las pasiones de los gobernantes. Pero como el pueblo no podía ser tan
indolente, que viese siempre con un ojo indiferente el yugo de hierro
con que le tenían abrumado los tiranos, el primer cuidado de éstos fue
poner sus iniquidades y su arbitrariedad bajo la salvaguardia de la
religión. Se hizo creer que la autoridad de los reyes no era delegada por
la sociedad, sino derivada del cielo; que las personas de ellos, aún
cuando tiranizaban, eran inviolables; que su voluntad era la del mismo
Dios y que no podía ser cristiano el que hablase de derechos del
hombre y de la sociedad. Tales eran las execrables máximas de los
déspotas y de sus Ministros.
Pero en vano habrían trabajado los apóstoles de la tiranía si,
induciendo al fanatismo, no hubiesen privado también la libertad de
pensar y santificado la ignorancia. Allí, pues, se vieron prohibidos como
Ediciones Guadarrama, Madrid, 1959, Tomo II, pp. 40-41. Esta información se encuentra en
una carta que Juan Germán Roscio envió a Andrés Bello.
92
heréticos cuantos libros podían instruir a los pueblos de sus derechos;
no se dejó oír sino la desfallecida voz del humilde vasallo y jamás se
dio entrada al ciudadano, ni al sabio, y sólo para excluir a los
extranjeros del país e impedir su comunicación y la introducción y el
progreso de todo conocimiento útil y liberal en España, se vio por la
primera vez en ella en 1478, un tribunal, que bajo el pretexto de
defender la religión contra los moros y judíos, sostenía los tiranos y
sancionaba la ignorancia y el despotismo. No importa que las miras de
este tribunal fuesen enteramente distintas de las que tuvo el establecido
en Roma por Inocencio III en 1204; bastaba que ellas fuesen
conformes a la usurpación del poder y de los opresores; no importa que
él arrancase a la España más de 70.000 artistas y agricultores; aunque
los talleres quedasen desiertos y los campos incultos y despoblados,
era suficiente que las tierras de sus habitantes fuesen luego conocidas
como propiedad y herencia de los déspotas. No importa, finalmente,
que un tribunal que aún se dice santo, hollase con los pies las leyes del
Evangelio; se trataba de afirmar cada vez más a una autoridad opresora
y usurpada y aquel código de libertad y de caridad fue prostituido hasta
convertirlo en égida de los usurpadores.
He aquí el origen que las más tristes páginas que la historia nos
presentan de la intolerancia religiosa en España y de la exclusión de
extranjeros. Pero es aquella conforme a los preceptos de Jesucristo, y
ésta a la felicidad de los pueblos? No, por dondequiera que abramos
aquel código de vida y de salud que nos dejó el Salvador del género
humano, no encontramos otra cosa que consejos, benevolencia, amor
fraternal y es imposible que el Evangelio, que es la ciencia de la
caridad, pueda aconsejar la violencia ni la persecución para aumentar el
número de los discípulos de la verdad. ¿ De qué medios usaron
Jesucristo y sus Apóstoles para propagar su religión?, ¿Cuál fue la
conducta de nuestro Divino Maestro, aún para con el que le negó y el
que le vendió?. Una ojeada amistosa produjo el arrepentimiento de
aquél, y éste no fue juzgado sino al fin de sus días. El inconcuso
principio de que las leyes humanas no pueden tener por objeto sino las
acciones y que cada hombre será responsable solo a su Criador del
modo que haya juzgado más conveniente para adorarle, no es
puramente una convención humana, sino que está fundado en el
mismo texto sagrado. Cuando los discípulos Jacobo y Juan dijeron al
Redentor que hiciese llover fuego sobre Samaria, en donde no les
querían recibir, les reprendió aquel Dios de paz, diciéndoles: ¿Ignoráis
cuál debe ser el espíritu que os anime? El Hijo del hombre no ha venido
a perder a las almas, sino a salvarlas*. El, a cada paso, decía a sus
discípulos: Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo;
porque yo no he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me
desprecia y no oye mis palabras, tienen quien le juzgue; ellas mismas le
93
juzgarán en el día final**. Dios no envió a su Hijo a juzgar al mundo,
sino a que el mundo se salvase por él ***. Tales son los preceptos de
tolerancia; tal la regla que dejó Jesucristo a sus Apóstoles y a sus
ministros; y San Pablo, íntimamente persuadido de ellas, predicaba a
sus fieles: Y ¿tú cómo te atreves a juzgar a tu hermano? y tú,¿cómo te
atreves a despreciar a tu hermano? Todos compareceremos ante el
tribunal de Cristo. Cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí
mismo. No nos juzguemos pues recíprocamente, sino cuidad sobre todo
de no ofender o escandalizar a tu hermano****. No quieras perder a
ninguno por quien Cristo ha muerto*****. Ofendiendo a vuestros
hermanos, hiriendo la conciencia de aquellos que van errados, ofendéis
a Cristo. Yo me abstendría eternamente de la comida si ella pudiese
escandalizar a mi hermano. De otra manera jamás podría cumplir el
gran precepto del Señor de amar a nuestros prójimos como a nosotros
mismos; jamás cumpliríamos la ley sublime de la justicia, de no hacer a
otro lo que no queramos que se nos haga, y mereceríamos la
indignación del mismo Dios que nos dice: yo castigaría los que ofenden
el salario del mercenario; a los que injurian al extranjero; a los que
oprimen a la viuda y al huérfano. Convengamos, pues, en que la ley del
Señor reprueba la intolerancia y en que siendo el principal objeto del
Evangelio establecer una santa unión entre los pueblos, y condena
todas las empresas destinadas a turbar aquella unión.
Pero aunque no se encuentra en el Evangelio ningún precepto
que justifique la intolerancia, ni el sistema de la opresión, ¿podría
decirse que toca al celo cristiano impedir la comunicación con los
extranjeros, no sea que se mancille la santa y augusta religión que
heredamos de nuestros mayores? Qué el error podrá jamás prevalecer
delante de la verdad? ¡ Cuántas veces no hemos visto, dice San Pablo,
santificado el varón infiel por la mujer fiel; y cuántas santificada la mujer
infiel por el varón fiel! !Ni de dónde podrás saber tú ,oh mujer, si
salvarás a tu marido; ni de dónde sabrás tú , oh marido, si salvarás a tu
mujer!. Si el espíritu de intolerancia hubiese animado en todo tiempo a
la Iglesia, la ilustre Mónica habría sido privada del triunfo que la
inmortalizó y la religión cristiana de una columna como el grande
Agustín. Es una verdad histórica que la secta de los Hugonotes se
extinguió del todo en donde los trataron con dulzura y benevolencia y
que la persecución de ellos en las demás partes, no hizo más que
estimular su pertinacia y su obstinación en el error. No es sino con la
tolerancia y la oración como el cristianismo ha hecho sus mayores
progresos; el indiscreto celo de un Fr. Jacobo Clemente no puede
confundirse con la piedad y ciencia de los Masillones y de los Calmet y
jamás ha habido en los tiempos de persecución un pastor que pueda
compararse al sabio y religioso Fleuri. No seamos intolerantes: el
94
cristianismo no hará progresos sólidos sino mientras que sus directores
sigan las huellas de su Fundador y de sus Apóstoles.
Cuando una lamentable y ciega obstinación hace perpetuar la
división y el odio religioso, la experiencia ha demostrado que jamás se
consigue el objeto del Evangelio, que es promover la moral y felicidad
de la sociedad. Es por el bien común por lo que las leyes en Inglaterra
permiten la tolerancia y es un principio en los Estados Unidos,
reconocido por un derecho, que no debiendo cada hombre responder
de su creencia sino a Dios, ninguna ley humana puede obligarle a esta
o aquella creencia, ni dar culto a su Dios de un modo que no sea
conforme a los sentimientos que animan su interior. Tampoco se puede
privar a nadie de darle el culto que le dicte su corazón; derecho que
corresponde igualmente a todos y que supone siempre una obligación
de parte de otros, y una indulgencia recíproca. A pesar de esta libertad,
en ningún país hay ciertamente una corporación más piadosa que el
Clero de los Estados Unidos, ni un pueblo más religioso, moral y
ordenado que los norteamericanos. En todas partes se han palpado
igualmente los perniciosos efectos de la persecución y de la intolerancia
y las grandes ventajas de una política justa, liberal e ilustrada. Inglaterra
debe el proceso de sus más importantes manufacturas a la impolítica
revocación del Edicto de Nantes que, arrojando de Francia a una
numerosa industria y útil clase de ciudadanos, los obligó a refugiarse en
aquel país con sus familias y propiedades, y a trasladar allí aquellas
útiles y provechosas artes que su patria neciamente y para su eterno
oprobio expelía de su seno. Es un hecho histórico que el origen e
incremento de las grandes ciudades industriosas en Inglaterra ha sido
el resultado de la mayor tolerancia política que en ellas se gozaba.
Innumerables artistas y mecánicos se reunieron allí a participar de la
libertad religiosa que se les negaba en otros lugares, y mientras que
otras ciudades se precipitaron a su decadencia, aquéllas fueron luego
abundantes fuentes de riqueza y de industria. No hay mejor prueba de
los felices efectos que una temprana tolerancia produjo en el Estado de
Pensilvania en el Norte de América que la superioridad de aquel Estado
sobre los demás en población, comercio, artes, ciencias y prosperidad
general. La relajación de las bárbaras leyes penales contra los
desgraciados católicos de Irlanda, si no ha perfeccionado, ha
aumentado considerablemente la prosperidad, de que se había privado
a aquel lozano, pero maltratado y desgraciado país. Y la misma Roma,
si siempre hubiese sido intolerante, habría perdido toda su gloria; y
confundida con los demás pueblos incultos, no quedaría ni aun la
memoria de lo que era cuando la ley de la caridad para con todo el
género humano era allí la primera ley.
Así es que dondequiera que se han derribado las barreras de la
intolerancia, han corrido inmediatamente torrentes de población,
95
industria, ilustración, riquezas y felicidad a fertilizar y hermosear aquel
país. ¿Por qué, pues no me ha de ser permitido dirigir mis débiles
palabras al numeroso y augusto Clero de la América Meridional?. Yo les
rogaré por los intereses de la patria de quien todos ellos son hijos, que
no opongan el escrúpulo al espíritu de una apacible tolerancia. Les
manifestaré que es necesario a este país el ingreso de muchos
extranjeros, que, además de aumentar aquella población, que tanto
exige, por varias razones, sus circunstancias, traerán consigo los
elementos de la fortaleza y prosperidad nacional, las artes, las ciencias
útiles, de que necesita, y que no puede recibir sino de afuera. Yo les
suplicaré en nombre de la santa religión que profesan y de las lecciones
de caridad y de benevolencia que su Divino Fundador dio a todos los
hombres, que reciban a los extranjeros que vengan a vivir entre ellos no
por haber una coincidencia de opiniones, sino como amigos, como
hermanos, como hijos de un mismo Criador, y de un mismo Dios, que
abandonan su país natural, sus más caras conexiones y amigos y que
emprenden el dilatado viaje a este mundo Occidental, por contribuir con
sus labores, su industria y sus talentos, de concierto con los hijos de la
América, a elevar a ésta al alto grado de prosperidad que prometen su
extensión y medios naturales bajo los auspicios de un gobierno sabio,
patriótico y liberal.
De esta manera el Clero de la América Meridional habría
observado el espíritu del Evangelio, y habría seguido el precepto de
San Juan que, agobiado ya con el peso de los años y con las
consecuencias de una vida laboriosa y perseguida, no hacía más que
predicar: Mis hijitos, mis muy amados, pues que Dios nos ama tanto a
todos, amémonos también los unos a los otros. Y este respetable Clero
verá también por los intereses de su país y dará a todas las creencias y
a todos los cristianos que bajo distintas denominaciones hay en cada
parte del mundo, un brillante ejemplo de generosidad, de amor fraternal
y de verdadera cristiandad. ...” 35
En primer lugar se puede concebir a William Burke, como un
orador; pretendió demostrar la tolerancia religiosa, a partir del orden de
su discurso en una forma deliberativa, cuando pretende persuadir al
35
op.cit., 17, pp.193-199. *Lucas IX, V.55, 6; **San Juan XII, V, 47,48; ***VIII, V, 17;
****Ad.Rom.XIV, V.10, 12,15; *****Ad. Corintio.VIII, V.11,13. En opinión de Pedro Grases
el tratado fue traducido del inglés al español, por Juan Germán Roscio. , op.cit., 1:
Correspondencia citada. Llama la atención que William Burke no hizo ninguna referencia con
respecto al catolicismo, este aspecto sirvió de pretexto a los impugnadores, para ser acusado de
96
clero y al pueblo americano de que la tolerancia religiosa es una forma
de restablecer la caridad cristiana, considerando el ejemplo de las
Sagradas Escrituras como un testimonio de la retórica sagrada. En su
exordio, (como la parte principal de la oración inicial), consideró a la
conquista española como producto de una fatal casualidad, cuando se
reunieron las monarquías existentes en la península para formar un
solo imperio a partir de la sustitución de las constituciones de Aragón y
Valencia. En el orden de su discurso se percibe una primera
circunstancia de su procedencia: el hecho de ser un individuo que ha
sufrido las vejaciones en contra de los católicos de Irlanda. Su
demostración está orientada a señalar varios ejemplos históricos, con la
intención de crear un argumento judicial en contra de la monarquía
española, aspecto que originó inevitablemente una controversia, de allí
que su narración estuvo orientada a señalar varios argumentos, en
contra de la monarquía española, y también en contra de la intolerancia
religiosa.
Desde un contexto general estableció una división a partir de
varios planteamientos: 1) Una posición en contra de la monarquía
española, a partir de 1478, cuando se presentó la persecución en
contra de los moros y los judíos; 2) Una posición en contra de la
intolerancia religiosa en España a partir de la citación de algunos textos
sagrados; 3) El Edicto de Nantes como un ejemplo de la intolerancia
religiosa en Francia; 4) El progreso de Inglaterra como un hecho
histórico; 5) La tolerancia en Estados Unidos como un ejemplo que
debe adoptarse; 6) Una pequeña referencia en torno a la intolerancia en
la antigua Roma. Estos seis argumentos fueron utilizados por los tres
impugnadores para demostrar una posición en contra de William Burke.
“ateo”. Es difícil precisar hasta que punto William Burke fue fiel al catolicismo, a pesar de
señalar su procedencia a partir de los maltratados católicos irlandeses.
97
¿Hasta que punto fue retórico36 William Burke en su discurso?.
En primer lugar se puede apreciar que existe un principio ilustrado; lo
retórico se puede apreciar a partir de una intención demostrativa,
deliberativa y judicial; a partir del uso de la memoria a través de la
mención de hechos históricos; existe también la intención de una
división que termina concluyendo su propósito principal: la conveniencia
de la tolerancia religiosa; como elemento retórico también está presente
el uso de la metáfora como ejemplo, cuando mencionó una cita de los
textos sagrados, cuando señaló que los discípulos Jacobo y Juan,
dijeron al Redentor que “hiciese llover fuego sobre Samaria”; no
obstante la metáfora como argumento es anómala, la frase metafórica
es una incongruencia lógica y semántica, y solamente en eficaz, como
imagen del sentimiento, sin embargo el sentimiento está relacionado
con el afecto, como una virtud que en el caso de William Burke como
orador, puede representar la cualidad de una causa que puede motivar
las afecciones de los oyentes.
Lo retórico también está presente a partir de la utilización del
argumento histórico, que para la época de William Burke, constituyó un
ejemplo de adhesión hacia una posición determinada. En el inicio de su
tratado no sometió su razonamiento a una prescripción formal; señaló
un argumento histórico bajo el aspecto de una “casualidad”;
descartando la utilización de un estado conjetural, como un elemento
que debió utilizar para conocer la verdadera causa en la constitución de
sus proposiciones. En éste caso no fue específico en la explicación de
sus ejemplos históricos, y no mencionó la fuente de sus ejemplos, a
excepción de los textos sagrados. También se puede apreciar la falta
de un orden en la disposición de sus argumentos y razones en la
36
En el análisis de la retórica del discurso de William Burke y de sus tres impugnadores se
utilizó como instrumento de orientación, la interpretación de Miguel de Salinas. Ver en: op.cit.,
98
división de sus planteamientos; al pretender comparar hechos históricos
muy distantes; así como también la falta de concordancia entre los
textos sagrados y los ejemplos históricos.
Si se observa con detenimiento el tratado, es posible percibir
anomalías lingüísticas motivadas quizás por la falta de conocimiento del
español por parte del autor, o posiblemente por fallas originadas a partir
de su traducción, éste aspecto puede tener relación con la falta de
consistencia en el orden de las palabras, y en la denominación de los
vocablos. En el tratado se pueden apreciar argumentos débiles y de
base no racional, como casos típicos que estuvieron presentes en un
discurso propagandista que pretendió buscar una eficacia inmediata
anteponiendo los fines a los medios, y que más que apoyarse en un
diálogo; en una argumentación; y en la libertad de pensamiento de los
lectores, pretendió establecer una relación de estimulo-respuesta en la
manipulación de un significado para movilizar los ánimos del público en
una determinada dirección, que en éste caso fue promover la tolerancia
religiosa, omitiendo la premisa discutible en ésta época referente al
movimiento emancipador.
Los argumentos persuasivos en el tratado produjeron un efecto
revulsivo en donde las razones a favor, se convirtieron, de hecho, en
razones en contra. Este caso fue evidente en Francisco de Miranda,
que desde un principio estuvo a favor de este tratado cuando promovió
su publicación en la Gaceta de Caracas, y que después cambió su
posición en contra, como primer promotor de su impugnación. Si se
pretende indagar acerca de lo retórico en William Burke, se confirma en
la conclusión de su tratado, la expresión de una retórica liberal: “La
defensa de un gobierno sabio, patriótico y liberal”; con la intención de
31, Capitulo I.
99
crear una antítesis con respecto a una retórica ilustrada española a
partir de la siguiente perspectiva: tolerancia religiosa y liberalismo;
señalando como ejemplo el modelo de la Constitución de los Estados
Unidos.
VII) Derechos de la América del Sur y de México: Los escritos
elaborados por William Burke entre marzo de 1811, y marzo de
1812
En
marzo
de
1811,
William
Burke
continuó
su
labor
propagandística a través de la Gaceta de Caracas con la manifestación
de sus derechos sobre América del Sur y México. Esta nueva etapa de
sus escritos, reflejó en primer lugar el cisma entre Cádiz y Caracas, en
vísperas de la declaración de la Primera República.
Después del tratado sobre la “libertad de cultos”, dedicó un
duodécimo capítulo con respecto a otros derechos civiles, en donde
señaló dos aspectos: en el primero manifestó la necesidad del principio
de la libertad que debe estar presente en los electores, y en el segundo
el derecho que debe tener el pueblo para alterar o enmendar su
Constitución, como aspectos que deben estar enfocados bajo los
principios de una justicia equitativa y de un derecho natural. A partir de
éste punto Burke fue persistente en su condena contra la monarquía
española; manifestó que aunque España recobrase su independencia,
no se debía seguir manteniendo una dependencia caracterizada por
rasgos de la más vil esclavitud, sin sacrificar los derechos y deberes de
nuestro país8. Un primer aspecto en el cual mostró su inconformidad fue
con respecto al bloqueo económico que la Regencia de Cádiz aplicó en
la costa venezolana:
100
“...que bárbaramente os priva de toda comunicación con el resto
del género humano, que niega a vuestro país los comunes beneficios
de la manufactura cerrando vuestros puertos, suprimiendo vuestro
comercio, impidiendo las manufacturas, extinguiendo la industria y
paralizando la agricultura e incremento de la población, atacando
directamente el origen de la fuerza y prosperidad de América, sin otro
objeto que el de asegurar el monopolio de vuestras producciones...” 9
Manifestó que dos naciones separadas a considerable distancia
no pueden gozar de los mismos derechos, sin que cada una sea
absolutamente independiente de la otra. Citó como ejemplo a Irlanda
que a pesar de estar unida a Inglaterra como una de las pocas naciones
libres del mundo, con igualdad de derechos y de beneficios; persisten
aún los lamentos, quejas y peticiones de sus cuerpos políticos; a fin de
que se repeliese ésta decantada unión y se restituyese en preferencia
su anterior gobierno corrompido y suicida. En el decimotercer capitulo
manifestó la legitimidad de la Independencia; en primer lugar cuestionó
la pretensión de la monarquía española de trasladarse a Caracas, ya
que sería un error peligroso suponer que los nuevos gobiernos porque
están autorizados, para tomar medidas necesarias como la formación
de una Constitución y el establecimiento de la Independencia que exige
la conservación y los intereses del pueblo americano.
A continuación señaló que el pueblo tenía derechos, desde antes
que existiesen los reyes, y que éstos no pueden tener ningún derecho
legítimo que no esté fundado en la conservación de los derechos de
aquél; y que pensar de otro modo, sería caer en un absurdo
monstruoso, al creer que el pueblo ha sido hecho para los reyes y no
los reyes para los pueblos, siendo un error cometido por España.
8
No se puede concebir en William Burke una convicción nacionalista con respecto a
Venezuela. A lo largo de su obra se dirigió en función de los habitantes hispanoamericanos,
cuando señaló la conveniencia de crear el principio de una confederación.
101
Manifestó que un poder que no está reconocido sobre la voluntad del
pueblo se hace cómplice de la usurpación y de la tiranía, en contra de la
patria; de allí que manifestó la necesidad de rechazar el sistema del
despotismo español para organizar en todo el continente un gobierno
fundado en los derechos e intereses del pueblo americano.
Posteriormente3 se dirigió a los patriotas de Caracas, con la
advertencia de que el nuevo sistema de gobierno ha sido abrazado
precipitadamente, y que solamente con la reflexión de varios años se
pueden percibir los males que han ocasionado los sistemas de
gobiernos opuestos.
A partir de este contexto resaltó su recomendación para que
fuera aplicado en el resto del continente americano, el sistema de
gobierno representativo y confederativo de la república norteamericana,
para lograr el incremento de su fuerza y prosperidad, ya que sin su
reconocimiento sería imposible los principios de un buen gobierno que
reconociera las necesidades físicas y morales del hombre. Manifestó la
defensa del derecho de independencia; señalando como ejemplo, los
principios fundamentales presentes en la representación de la
República Norteamericana:
“...Por tanto después de resolveros a morir, si el caso lo pide en
defensa de su independencia y de sus justos derechos, atended en
segundo lugar a los principios y práctica del gran edificio político que
vais a erigir: estudiadlos bien, y divulgad el resultado de vuestras
investigaciones y reflexiones entre vuestros compatriotas que carezcan
de la misma información. Acordaos que la política es una ciencia que no
se obtiene por intuición, y que de todos los sistemas políticos la forma
representativa y confederativa de gobierno, es tanto la más sublime,
como la más simple y la más ventajosa de todas. Merezcan, pues,
vuestro particular cuidado y atención. Los grandes principios
fundamentales de representación, de libertad civil, particularmente la ley
9
3
Gaceta de Caracas, 5 de marzo de 1811., op.cit., 15: Capitulo II, Tomo I.
Gaceta de Caracas, 25 de junio de 1811. , op.cit., 15: Capitulo II, Tomo I.
102
de Habeas Corpus, Cortes, Tribunales públicos, y viva voce, y el juicio
por Jury, que son las columnas de la libertad civil, como también los
principios de confederación. ...” 4
En el decimosexto capitulo manifestó la ilegitimidad de Fernando
VII, señaló que no puede ser aceptado ningún candidato monárquico;
sin firmar el decreto de muerte de la libertad americana. En el
decimoséptimo capítulo manifestó la necesidad de declarar la
independencia5. Resaltó las condiciones físicas idóneas que presenta el
continente americano con respecto a su población y riqueza en general;
expresando que una absoluta y justa independencia representan la
santa causa de la libertad americana.
En el decimoctavo capitulo se refirió acerca del juramento a
Fernando VII. Señaló que no debe oponerse a la declaración de
independencia un gobierno que esté ligado por un juramento a
Fernando VII, ya que como cualquier otra obligación política presenta
una naturaleza implícita y necesariamente condicional. Advirtió que
reconocer a Fernando VII, o a cualquier otro candidato real sería firmar
la sentencia de muerte de la libertad de América y exponer todo su
4
op.cit., 3, pp. 40-44.
Gaceta de Caracas, 29 de marzo de 1811. , op.cit., 15: Capitulo II, Tomo I. En la redacción de
los fundamentos para una declaración de Independencia pudieron influir Juan Germán Roscio y
Francisco Iznardi; hay que recordar que fueron redactores del Acta de Independencia, y los
argumentos de William Burke se anticipan en este sentido. En el articulo de esta fecha apareció
una nota de pie de página que manifestó que la declaración de independencia debía entenderse
como una “teoría política”. Posteriormente este articulo fue publicado en el Nº 40 del “Argos
Americano”, que se publicaba en Cartagena de Indias, y originó una protesta de un ciudadano
que se identificó con el seudónimo: (P.G), se supone que su autor pudo ser Pedro Gual o un
militar de Cartagena llamado Pantaleón Germán Ribón. Originó una polémica en donde
manifestó que la Independencia no debía ser tratada sólo en teoría, sino que debía ser llevada a
la práctica sin dilación: “No hay porque andarse con tapujos ni tartamudeos en una materia en
que se encierra la vida”. Este escrito manifestó que los responsables de esta aseveración fueron
los redactores del “Argos Americano”, éstos respondieron que su impugnación debía ser
dirigida en contra de William Burke, o en contra del editor de la Gaceta de Caracas. Esta
información se encuentra en: PÉREZ VILA, MANUEL, Una polémica sobre la
Independencia, Periódico: “El Nacional”, Caracas, 29 de abril de 1980.
103
5
pueblo a la esclavitud, la guerra y a todas las demás calamidades de la
presión doméstica y de la influencia extranjera.
En el decimonoveno capítulo refutó el concepto de la “madre
patria”, manifestó que ella ha sido el resultado de las falsas ideas.
Señaló la
opinión de Herrera6 cuando expresó que “todas las
conquistas españolas se hicieron a expensas de los conquistadores sin
ser del menor costo al gobierno”. Manifestó que América ha sido
maltratada por España. A continuación examinó la idea sobre la “madre
patria”:
“...El origen y descendencia de los emigrantes transferidos a un
nuevo país, constituye su maternidad sólo por lo que respecta al
nacimiento de los individuos, pero no de la nación, la que se forma
después sucesivamente por estos individuos, por su trabajo y el de sus
descendientes. Todo género humano trae su origen de Adán hasta el
diluvio, y luego, después del diluvio lo trae de Noé y de aquí es que
toda nación, excepto la primera, debe haber descendido de alguna otra;
con todo, ¿qué nos resta ahora del nacimiento, linaje o parentela de las
naciones? ¿O qué otro uso hace hoy el mundo civilizado de este género
de genealogía, fuera de traer a la memoria referir los nombres de
algunas naciones madres y abuelas?. ...”7
Manifestó que la hipócrita idea de la “madre patria” adoptada por
España desde hace 300 años por los primeros conquistadores no
autoriza su tiranía que pretende usurpar los justos derechos de los
descendientes de los primeros conquistadores. Hasta aquí finalizó la
primera parte de los escritos de Burke hasta julio de 1811. En agosto de
1811 inició la segunda parte de su obra con un capitulo donde justificó
la declaración de independencia del 5 de julio de 1811; con la propuesta
6
Antonio de Herrera y Tordesilllas (1559-1625). Historiador español y cronista de España y de
Indias. Fue autor de las siguientes obras: “Historia general del mundo en tiempo del rey Don
Felipe II”; “Décadas o Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra
Firme del mar océano”, año: 1601, compuesta en cuatro volúmenes.
7
Gaceta de Caracas, 26 de julio de 1811. , op.cit., 15: Capitulo II, Tomo I.
104
de una confederación de estados. Fue reiterativo en señalar el principio
de la confederación como un ejemplo a seguir y
también en su
condena con respecto a la monarquía española, aspecto en el cual no
dejó de mencionar la existencia de un aspecto religioso.
Consideró
que
la
tiranía
española
es
la
melancólica
consecuencia de toda revolución desgraciada, aún en aquellos países
donde las preocupaciones políticas y religiosas, no enfurecían el
espíritu de los agentes de la destrucción, como ha sucedido en las
terribles escenas de Quito y México, como resultado del despotismo
español. Bajo la figura de la interrogación pretendió señalar que una
nación no tiene derecho de oprimir a otra que tiene los mismos
derechos; y que las palabras del divino fundador no justifican la
violencia, y mucho menos se puede afirmar que la religión sostiene el
despotismo:
“...¿Qué nación puede conducir los asuntos de otra también y tan
ventajosamente como ella misma lo hará? ¿qué derecho tiene una
nación de oprimir a otra que tiene los mismos derechos que ella? ¿Ha
concedido el cielo o la religión semejante privilegio? El fanático que
levante su brazo contra la libertad del país expone la nación bajo una
guerra civil, bajo la falsa idea, de defender una fe que no esta en
peligro, y bajo el nombre de un rey extranjero que no entiende los
principios de la religión. ¿En donde se puede justificar la violencia, ya
sea por la conducta o por las palabras del divino fundador de la religión
cristiana, o de sus discípulos? ¿Cómo, pues, puede decirse que es
conforme a la religión el sostener el despotismo? . ...” 8
En el segundo capitulo se refirió a las bases naturales de la
libertad. Señaló a los opositores de la declaración de independencia
como hombres extraviados que no conciben la religión como justicia, y
8
op.cit., 15: Capitulo II, Tomo II, p.13.
105
que no conciben tampoco que las expresiones injuriosas son contrarias
a los divinos preceptos de la religión.
A partir del quinto capitulo inició su extensa información en su
propósito de explicar el modelo de la República de los Estados Unidos a
partir de la experiencia histórica. Agregó que Estados Unidos fue la
primera nación que fundó su sistema político sobre los principios de
justicia y de los derechos del hombre. Señaló como ejemplo histórico el
sistema de gobierno que adoptó Europa, después de la caída del
Imperio Romano, y señaló como segundo ejemplo el reconocimiento de
Gran Bretaña con respecto a la Independencia de los Estados Unidos.
A partir del quinto capitulo Burke concentró su explicación en las
siguientes materias: 1) Organización del Ejercito Norteamericano; 2)
Sus Rentas Públicas; 3) Sus empleos públicos; 4) El desarrollo de su
comercio. Abordó esta información hasta el duodécimo capitulo,
señalando que éstos ejemplos pueden ser asimilados en la creación de
una Confederación Americana integrada por toda la población existente
desde México hasta Argentina; para lograr la independencia y la libertad
civil.
En el decimotercer capitulo abordó el controvertido asunto de la
propiedad eclesiástica. Manifestó su posición contra el lujo y la
profusión de la Corte Española, en la cual la voracidad de sus rentas no
fue suficiente para satisfacer los gastos de Godoy, de Maria Luisa, y de
Carlos IV; mientras crecía enormemente la deuda nacional; y
aumentaba los arbitrios impuestos sobre las propiedades de América y
de la Península. Este aspecto fue aprovechado por Burke para
106
manifestar también su posición contra una real cédula 9 que ordenó la
venta de propiedades pertenecientes a las obras pías, para la
amortización de una corte que consideró corrupta. Expresó que bajo la
independencia absoluta de Venezuela, cesó la representación de
Fernando VII, y por consiguiente todas las deudas que habían sido
contraídas en el gobierno de Carlos IV no deben ser asumidas por los
nuevos gobiernos libres.
En pocas palabras consideró que los nuevos gobernantes de
Venezuela no deben pagar las deudas contraídas
después de 300
años del dominio despótico español. En este capitulo Burke también
aprovechó la oportunidad de señalar la controvertida proclama de la
Regencia de Cádiz
10
que fue enviada a los noveles caraqueños, y que
declaró libres a los americanos. Expresó que ésta proclama no justifica
el hecho intolerable de que las rentas de la Provincia de Caracas
contribuyan con el 5 % de su capital; para contribuir con los desordenes
de la Corte Española y de los eclesiásticos enemigos o indiferentes a la
buena causa.
A partir del decimocuarto capitulo continuó su explicación acerca
del modelo de la República de los Estados Unidos, abordando las
siguientes materias: 1) El Sistema de Finanzas; 2) Valor de los
inmigrantes; 3) Desarrollo de la Agricultura; 4) Las tierras públicas y su
utilización; 5) El Crédito Público; 6) Establecimientos de Bancos y
fijación de moneda; 7) Bases económicas de la Independencia
Nacional. En el decimonoveno capitulo explicó el ejemplo de cómo debe
ser asumida la organización constitucional. Señaló el ejemplo de la
9
26 de diciembre de 1804, S.A.
Gaceta de Caracas, 14 de febrero de 1810.
10
107
“Confederación”11
con varias disertaciones a partir de la historia
antigua. También fue reiterativo en la aplicación de una Confederación
Americana, con la finalidad de lograr los siguientes aspectos: 1)
Necesidad de la Unión; 2) Estrategia Geográfica; 3) El Poder
representativo.
En su parte final señaló como advertencia los peligros del exceso
del poder. Extendió su explicación acerca del modelo representativo de
los Estados Unidos hasta el vigésimo primer capitulo. Esta materia
desde un contexto general fue el aspecto más importante a lo largo de
su obra.
Los “derechos de la América del Sur y de México” fue la obra
maestra en la campaña propagandística que insistió en la aplicación y
extensión del sistema de gobierno de los Estados Unidos en el territorio
hispanoamericano.
El punto
de
referencia
fue
la
Constitución
norteamericana de 178712 que fue considerada por varios individuos
que apoyaron la declaración de independencia como un ejemplo que
debía imitarse en la creación de la Constitución Federal Venezolana. La
influencia de Francisco de Miranda13 fue notoria en este sentido y fue el
11
op.cit., 15: Capitulo II, Tomo II, pp.155-190.
Las Constituciones y textos legales de Estados Unidos fueron traducidos al español por un
venezolano llamado Manuel García de Sena que estuvo en Filadelfia en 1811. Esta traducción
se tituló: “La Independencia de la Costa Firme justificada hace treinta años”. Esta traducción
incluyó un extracto de las obras de Thomas Paine, y García de Sena la encomendó a su
hermano Ramón, quien tuvo notable participación en los hechos políticos en Venezuela entre
1810 y 1811. Dentro de la voluminosa obra de Thomas Paine cabe mencionar su obra:
“Derechos del hombre y del ciudadano”, en la cual estudió y defendió la Declaración de los
Derechos del Hombre, de la Asamblea Nacional Francesa de 1789. Esta obra de polémica con
William Burke fue condenada en Londres por sus teorías radicales. , op.cit., 55: Capitulo I, La
conspiración de Gual y España y el ideario de la Independencia, p.60.
13
Debido a las diferencias raciales en Venezuela, Francisco de Miranda consideró pertinente
formar un gobierno fuerte y unitario. Su modelo se fundamentó en el ejemplo del imperio
romano, y fue apoyado por su amigo inglés Thomas Pownall que fue gobernador de
Massachussets. El plan fue concebido bajo el nombre de Colombia, bajo la égida de Gran
Bretaña. El plan final fue la combinación del modelo romano e inglés. Este gobierno sería
ejecutado por dos “Incas”, elegidos por un periodo de 10 años. Antes de la instalación del
Congreso del 2 de marzo de 1811, Miranda presentó su plan de gobierno a sus colegas entre los
108
12
resultado de la experiencia que adquirió en Londres en 1808, y en los
Estados Unidos. Juan Germán Roscio también se mostró solidario en
ésta posición. En la sesión del Congreso del 4 de julio de 1811 14, en el
tratamiento de la declaratoria de independencia se permitió que el
diputado Briceño presentase la Constitución de los Estados Unidos de
1787, para comprobar la reunión de poderes que tuvo su primer
Congreso, y el desenvolvimiento que tuvo George Washington en la
parte ejecutiva.
De hecho la traducción que realizó Manuel García de Sena, de la
obra de Thomas Paine influyó en una forma notoria en la redacción de
algunos artículos de la Constitución Federal Venezolana; esto fue
evidente en la sección sobre los derechos del hombre en sociedad en
los siguientes artículos: 160, 162, 165, 170, y 178 15 . Los “derechos de
la América del Sur y de México” demostraron los mejores aspectos de
la experiencia norteamericana a partir de hechos evidentes como el
crecimiento de su población a través de la inmigración; y el crecimiento
de su economía a través del desarrollo de la agricultura y la industria.
No hay duda que los miembros del primer Congreso Venezolano, como
Miranda y Roscio, consideraron que la imitación del modelo
norteamericano podía generar los mismos beneficios en Venezuela.
Desgraciadamente
la
realidad fue
otra. La
primera
República
Venezolana se convirtió en la “La Patria Boba”16 .
que estuvieron presentes Roscio y Ustáriz. Posteriormente éstos consideraron que su plan de
gobierno era anticuado y no tenía sentido. , RODRÍGUEZ, MARIO, The First Venezuelan
Republic and the North American Model, University of Southern California, Manuscrip
submitted on September 2, 1986, pp. 21-22. op.cit., 1: Capitulo II, Correspondencia entre Mario
Rodríguez y Pedro Grases.
14
op.cit., 2: Capitulo III. , Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, Tomo
III, p.144.
15
op.cit., 12.
16
op.cit., 13. , p.1. Nunca se presentó una condición idónea para que España considerase la
aplicación del modelo norteamericano en los cambios que debían producirse en Venezuela.
Después que la Regencia de Cádiz declaró el bloqueo económico en las costa venezolana;
109
Un primer factor que puede explicar esta realidad es que España
no permitió que fuera imitado el modelo norteamericano; un segundo
factor más determinante fue que las características y condiciones de la
próspera nación protestante no estuvieron presentes en la población
venezolana. Si la imitación del modelo norteamericano no fue posible,
menos probable fue la posibilidad de un consenso en el territorio
venezolano para lograr cambios en una forma pacifica. Cuando las
provincias rebeldes no aceptaron finalmente incorporarse bajo la égida
de la Primera República comenzó una
“fragmentación” 17
que
posteriormente se reflejó en el resto de Hispanoamérica. Esto fue
evidente poco antes de empezar la guerra de emancipación en una
forma declarada en Venezuela, y en el resto del territorio hispánico; por
consiguiente el modelo que intentó aplicar Burke para crear una
Confederación de Estados a semejanza de los Estados Unidos terminó
siendo un fracaso.
delegados americanos y filipinos se reunieron en las Cortes de Cádiz y posteriormente en
Madrid bajo la asistencia de una fuerza militar venezolana. El asunto a discutir fue con respecto
a la igualdad del dominio marítimo; se originó una controversia que contó con la exagerada
hostilidad del parlamento español por parte de los delegados peninsulares, canarios, y de las
islas Baleares. El Diario de las Cortes y otros periódicos en Europa y América registraron las
posiciones contrarias. La delegación americana se sustentó en “la leyenda negra” para
manifestar la crueldad de España en la conquista; el maltrato hacia la población nativa, y su
exagerado monopolio político y económico. La “leyenda blanca”por otra parte fue el punto de
sustentación de la delegación americana para defender su fervor religioso y humanitario. Se
originaron discusiones ofensivas sobre racismo en las delegaciones marítimas, y los delegados
americanos y filipinos acusaron a los españoles cómo hipócritas en su pretensión de defender a
los negros por razones humanitarias. Este agravio estuvo enmarcado en la discusión sobre la
“cuestión americana” con respecto a la influencia de la constitución americana en el mundo
hispánico; op.cit., 13, p.4. La “leyenda negra” fue difundida por los ingleses a mediados del
siglo XVII cuando empezó la decadencia del imperio español. Los ingleses manifestaban que el
imperio español estaba predestinado al camino de su propia destrucción. Un análisis detallado
acerca de este asunto se encuentra en: JUDERÍAS, JULIÁN, La leyenda negra, Editorial
Araluce, Barcelona, España, 1917. Esta obra contiene varios estudios acerca del concepto de
España en el extranjero, y de la tolerancia religiosa y política en Europa partir del periodo de
colonización. Es una defensa histórica en contra de la “leyenda negra” a favor de España, y fue
dedicada a Alfonso XIII.
17
op.cit., 13, p.8.
110
111
112
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