6 de diciembre de 2015

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PARA CELEBRANTE
El profeta es aquel que sabe interpretar los signos de los tiempos; es el que ve, juzga
y actúa. El profeta ve lo que está sucediendo, denuncia la injusticia y grita:¡No te es
lícito! El profeta denuncia lo torcido, lo escabroso y abrupto que hay dentro de cada
uno de nosotros.
La misión del profeta es transmitir la voluntad de Dios, decir al pueblo lo que quiere
de él: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles,
desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale"
(Is 40,3-4). El profeta es también aquel que anuncia la salvación futura, "Y toda carne
verá la salvación de Dios." (Lc 3,6)
Pero el Bautista va más allá, inaugura una nueva profecía que consiste en revelar la
presencia escondida, entre un hombre cualquiera, de Dios en el mundo. Él anuncia
que la salvación ya está aquí y la apunta con el dedo: "Este es el Cordero de Dios"
(Jn 1,36), es a Él a quien debéis seguir.
Juan también predicaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de los
pecados. Este bautismo era una señal externa de un cambio interno, de un cambio
de mentalidad y de una trasformación personal con dimensión social. Él nos llama a
esa trasformación.
¿Cómo responder hoy a esta llamada del profeta?
Juan une dos dimensiones del ministerio profético cristiano: compromiso por la
justicia social y anuncio del Evangelio. No podemos eludir una en beneficio de la otra.
Un anuncio sin compromiso con el hombre, sin esfuerzo por la promoción humana,
resultaría un anuncio poco creíble; un compromiso por la justicia, privado del anuncio
de la palabra y de la fe en Jesucristo, sería un anuncio sin fundamento y se agotaría
pronto. Nuestro compromiso por la justicia debe fundamentarse en los valores
evangélicos. Nos decía Benedicto XVI que "sin verdad, la caridad cae en mero
sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena
arbitrariamente" (Caritas in Veritate 3).
En este segundo domingo de Adviento celebramos con alegría la esperanza de que
la promesa de Dios se cumple: "Jerusalén, quítate tu ropa de duelo y aflicción", !se
acabó la esclavitud!, Dios mostrará su grandeza salvando a su pueblo, el valle de
lágrimas se convertirá en alegría y "todos verán la salvación de Dios".
Salve Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles, Salve Raíz, Salve Puerta
que dio paso a Nuestra Luz. Alégrate Virgen gloriosa entre todas la más
bella. Salve, oh Hermosa Doncella, ruega a Cristo por nosotros.
Guión litúrgico, Domingo de Cáritas 6 de diciembre de 2015
II Domingo del Adviento, Ciclo C, año del Señor 2015
www.caritas-sevilla.org
II Domingo de Adviento, Ciclo C
«Promesa, ofrecimiento, compromiso»
MONICIÓN DE ENTRADA
Preparad el camino del Señor, enderezad sus
senderos… ¿Qué caminos hay torcidos en mi
vida? ¿Qué es lo que quiere Él que enderece
en mi vida personal? Y sobre todo ¿qué
caminos torcidos de la sociedad puedo y debo
influir para enderezarlos? Vivamos con
intensidad esta celebración de la Eucaristía
para que preparemos los caminos de Dios, y
seamos
alegría
para
los
demás
y
proclamemos el mensaje de la salvación.
ACTO PENITENCIAL
Porque olvidamos, Señor, que siembras tu
verdad en los pobres.
- Señor, ten piedad.
Porque no te escuchamos cuando nos hablas a través de los más
pequeños y marginados.
- Cristo, ten piedad.
Porque nos aferramos a esquemas viejos y no queremos cambiar.
- Señor, ten piedad.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
La liturgia de este domingo acentúa la confianza en la cercanía de Dios, por
eso veremos que las lecturas tienen un aire de alegría que brota de la
auténtica esperanza. Estemos atentos que Dios nos habla al corazón.
Lectura del libro de Baruc 5, 1-9
Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R/.: 3)
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6. 8-11
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 3, 1-6
PARA CELEBRANTE
ORACION DE LOS FIELES
MENSAJE PARA ANTES DE LA COLECTA
Preparando los caminos de tu venida, pensamos, Señor en los
empobrecidos, los niños, los jóvenes, los mayores, los inmigrantes, los
necesitados y todas las personas de buena voluntad:
Estamos viviendo verdaderos retos en la humanidad. El aumento imparable
de la pobreza y la marginación se ha instalado en nuestra sociedad,
facilitando el aumento de la desigualdad, la pobreza y la marginación. Así lo
comprobamos semanalmente en nuestra cáritas parroquial. Los cristianos
estamos llamados a hacer posible la esperanza en el Reino de Dios en medio
del dolor de su pueblo. En nombre de toda nuestra comunidad, en nombre de
nuestra parroquia tenemos que ser esperanza para las personas que vienen
pidiendo ayuda, por encima de creencias, ideologías, etnias, lenguas y
culturas, porque el Señor nos pide que seamos capaces de restablecer la
fraternidad entre nosotros y con todo el mundo, desde el amor y la justicia.
Vuestra oración y solidaridad, colaborando en esta colecta, lo hará posible.
Muchas gracias.
Respondamos diciendo: Ven, Señor Jesús.
-
Llena, Señor, de asombro la esperanza de los niños. Guárdalos de los
zarpazos de la violencia. Oremos.
-
Haz de tu Iglesia un espacio de alegría y esperanza para todos los
hombres y mujeres. Que trabajemos todos por un mundo de justicia,
paz y solidaridad. Oremos.
-
Llena de alegría la esperanza de los adolescentes. Acompaña sus
pasos llenos de entusiasmo y libertad. Oremos.
-
Llena de intensidad la esperanza de los jóvenes. Que puedan esperar
un mundo de justicia y de paz. Oremos.
-
Despierta la esperanza de los adultos. Que amplíen sus pequeños
horizontes y conserven la alegría de soñar. Oremos.
-
Conserva en la esperanza a los matrimonios. Que vivan juntos la
alegría de crear espacios de alegría, iglesias domésticas en medio del
mundo. Oremos.
-
Reaviva la esperanza de los ancianos. Que no vivan sólo de
recuerdos. Que todavía se sientan útiles. Oremos.
-
Mantén la esperanza de los enfermos, los parados, los inmigrantes y
los pobres. Que trabajemos por un mundo sin injusticias,
discriminaciones ni prejuicios. Oremos.
En esta comunidad (parroquia) de…, queremos que quienes te buscan,
Señor, te puedan encontrar también aquí, en la Palabra, en el pan, en los
rostros de los demás. Que cada uno se sienta atendido y que cada uno
atienda al otro como una cita con Dios. Tú que vives y reinas.
Guión litúrgico, Domingo de Cáritas 6 de diciembre de 2015
II Domingo del Adviento, Ciclo C, año del Señor 2015
www.caritas-sevilla.org
REFLEXIÓN
El Adviento es tiempo de promesa, de ofrecimiento, de compromiso. Vivimos en una
sociedad en la que la promesa dada vale poco, nos cuesta cumplir nuestras
promesas, eludimos el compromiso y la entrega. Pero hay una promesa que no se
diluye y que desde el inicio de la historia del hombre está presente e inalterable y es
que "todos veremos la salvación de Dios". La liturgia de hoy nos presenta que la
promesa dada por Dios a su pueblo se cumple, que ningún obstáculo humano
retrasara o impedirá el triunfo de la justicia y la misericordia de Dios.
En el evangelio nos sale al encuentro un personaje singular, un hombre recio, con
sabor a desierto, un hombre que va a lo esencial, que habla desde el púlpito de una
vida severa, recta y sin dobleces. Su voz suena a grito, a renovación y a cambio. Él
es el precursor que anuncia que el Rey está por llegar.
Juan Bautista, aparece en el desierto de modo semejante a otros personajes bíblicos,
como Moisés, Elías... El desierto es lugar de silencio, de pobreza, donde el hombre
esta privado de los apoyos materiales, donde se encuentra ante las preguntas
fundamentales de su existencia. En el desierto el hombre va a lo esencial, y `por ello
es el lugar apropiado para encontrarse con Dios sin los ruidos y distracciones de la
vida diaria. Lucas dice que "la Palabra de Dios vino sobre Juan en el desierto», no en
la Roma imperial ni en el Templo de Jerusalén. El desierto es territorio de verdad y es
donde Juan se encuentra con la Verdad. En el desierto el Bautista es alcanzado por
la palabra que lo trasforma en vocero de Dios.
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