descartes Biografía, contexto histórico y contexto filosófico. • Biografía y contexto histórico.

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• Biografía, contexto histórico y contexto filosófico.
• Biografía y contexto histórico.
René Descartes (1596−1650) fue hijo de un parlamentario y nació en la Haya, cerca de Tours, en Francia.
Descartes fue considerado padre de la filosofía moderna, figura central del Racionalismo e iniciador de las
filosofías de corte imanentista.
El Racionalismo es un movimiento filosófico, base común del pensamiento moderno, que se desarrolla en el
siglo XVII y sus autores más importantes son Descartes, Spinoza y Leibnitz.
El esquema del que parte el racionalismo es igual al de la Edad Media: el mundo creado por un Dios diferente
del mundo, al que todas las cosas tienden como a su fin natural, y la criatura humana de un modo consciente y
libre.
Se distinguen dos tipos de racionalismo:
• Racionalismo de la antigua cultura griega (con Sócrates). Creían en la capacidad de la razón para penetrar
la realidad.
• Racionalismo moderno: es el que va más allá que el de los griegos, constituye una concepción muy
concreta del Universo.
Ser necesario es aquel cuya esencia es la existencia. Los filósofos de la Edad Media lo atribuyeron a Dios, y la
Filosofía moderna pretendió trasladar esta concepción, desde Dios, al mundo en que vivimos. Adjudica la
necesidad (necesario: lo que no puede ser de otra manera a la que es, porque su opuesto implica
contradicción) al (mundo) universo, al que lo considera como unidad.
Según la concepción racionalista, la contingencia (opuesta a necesario) no es algo real, sino un defecto de
nuestro modo de ver las cosas, de nuestra capacidad de conocer. En un conocimiento adecuado, perfecto, de
las cosas de la naturaleza, éstas se verían tan necesarias como cualquier proposición matemática.
El Universo en sí es necesario, tiene una estructura racional y su clave se halla escrita en signos
matemáticos.
Para el Racionalismo, la realidad no se halla asentada sobre unos datos creados contingentes, sino que la
existencia es un desarrollo necesario, que conocido en sí mismo se identifica con su propia esencia.
Los racionalistas tienden a reducir las órdenes superiores y más complejas de la realidad a los inferiores, hasta
llegar al matemático, que es puramente racional.
Otra característica estriba en el ideal de progreso, que es típico de toda la Edad Moderna. El hombre debe
avanzar siempre en un progreso a cuyo término se hallará el conocimiento total de la realidad; este
progresismo no cree en un avance práctico, pero sí teórico.
Las características del Racionalismo son:
• Exaltación de la razón humana. El único conocimiento válido es el obtenido por la razón.
• Desprecio del conocimiento sensible (nuestros sentidos nos engañan).
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• Afirmación de la existencia de ideas innatas que surgen en la mente humana, independientes de la
experiencia.
• La aspiración a crear una Filosofía universal, para todo ser racional.
• Admiración por las matemáticas, ya que son seguras y exactas.
• Nuestro conocimiento, acerca de la realidad, puede ser construido deductivamente.
• Las ideas y principios evidentes son innatos en el entendimiento.
El siglo XVII, en el que vive de lleno nuestro autor, está marcado por una creciente inestabilidad y
complejidad en toda Europa. Factor clave son las conflictivas relaciones, a todos los niveles, entre los
católicos y los protestantes del viejo continente. En esta época (Renacimiento −S. XVI − S. XVII−) se critica
bastante a la Edad Media, que se dice que es una etapa intermedia entre el mundo clásico y el Renacimiento.
La vida de su espíritu es una imagen de la atormentada crisis del Renacimiento. Sus ideas pugnan unas con
otras, y no puede encontrar un punto firme, un cimiento seguro donde sustentar un principio y construir. Es
preciso poner orden y empezar por el principio.
A Francia vuelven los jesuitas en 1603 y su excelente método de la Ratio Studiorum (forma de organizar los
estudios) hace que el Real colegio de la Fléche sea uno de los más prestigiosos del país. Allí recibe Descartes
una formación de corte neoaristotélica y escolástica, salvo en el campo de las matemáticas. Pero esta
escolástica, que no es directamente la escolástica de Santo Tomás, que ya estaba muy antiguada en el S. XVII,
admite como ideas de Santo Tomás las ideas que los nuevos clásicos le presentan de él siendo falsas. Sus
asignaturas preferidas eran las matemáticas y las ciencias naturales, y pretende usar sus métodos en la
Filosofía. Sus métodos son inductivos y deductivos (y pretende elaborarlos en la Filosofía).
La guerra de los treinta años. Para comprender el siglo XVII es necesario reseñar la reforma que Calvino,
Lutero y Zwinglio introducen con respecto al catolicismo en el siglo XVI. El protestantismo es contestado
desde Roma por el Concilio de Trento −1545 a 1563−, también llamado contrarreforma, que es como el
Concilio Vaticano II.
Las disputas religiosas, en el seno del Imperio Alemán, entre católicos y protestantes unidas a la pugna
política: entre el centralismo del Emperador, fiel al catolicismo, y los príncipes partidarios de la Reforma; la
intención de Suecia por controlar el Báltico; y la antigua disputa entre Francia y España por la hegemonía en
Europa; desembocan en la guerra de los treinta años −1618 a 1648−. Esta cruel guerra asola centroeuropa e
involucra a las grandes potencias del momento.
Descartes, a fin de descubrir mundo, se alista en el ejército holandés de Mauricio de Nassau en 1618, y en
1619 sirve en el ejército Maximiliano de Baviera. Es, en este año, cuando nuestro autor, mientras descansaba
en los campamentos de invierno, descubre los principios de la ciencia admirable y decide dedicar su vida al
saber. En 1620 abandona la vida militar fijando su residencia en París.
La brutalidad de la guerra de los treinta años (odio religioso y político, masacres en aldeas y ciudades,
depredación de la soldadesca mal pagada, el hambre y las epidemias) golpea la conciencia de algunos
intelectuales que se preguntan cómo hombres europeos (seres racionales) pueden mostrar tanta falta de
racionalidad. El intento de alcanzar una ética racional, válida para todos, por encima de sentimientos
religiosos, se perfila como una de las tareas más acuciantes. El proyecto cartesiano está influido por esta idea,
sin embargo, Descartes morirá antes de poder trazar una ética racional.
Con la paz de Westfalia, en 1648, se pone término a esta guerra. El Sacro Imperio Germánico acaba dividido
y fragmentado; España está al borde de la extenuación, pues ha agotado todas sus posibilidades humanas y
económicas en la guerra; y Francia, aunque salió mejor parada, entra en una crisis económica.
El mundo del saber y las disputas de religión. Se encuentra en el auge de los descubrimientos en las ciencias
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matemáticas, en la física, y en el culmen del Renacimiento. En el terreno científico: Kepler formula, en 1609,
la teoría de que los planetas se mueven alrededor del sol describiendo órbitas elípticas en vez de circulares;
Galileo construye uno de los primeros telescopios astronómicos; y Francis Bacon, primer Lord Canciller de
Inglaterra, lanza la idea del método científico, conforme al cual, las teorías deben comprobarse mediante la
experimentación.
Lo más fundamental que aporta Descartes a la Filosofía es la búsqueda de un método. Él dice que todas las
ciencias avanzan, tienen un progreso, excepto la Filosofía, que cada vez que llega un autor, echa por tierra al
autor anterior y empieza de nuevo.
Descartes critica todos los sistemas filosóficos anteriores a él. Rechaza la pluralidad de Filosofías, que se
contradicen unas a otras. Piensa que el fracaso de los filósofos anteriores es debido a que utilizaron un método
inadecuado.
Durante su estancia en París, Descartes frecuenta los círculos más cultivados de la ciudad, tanto en cuestiones
científicas (conoció toda la matemática y la física de la época) y filosóficas, como religiosas. Entre sus
amistades destacan el Padre Mersenne y el Cardenal de Bérulle, impulsor de las comunidades de sacerdotes al
estilo del Oratorio de San Felipe Neri. Sin embargo, pronto se ve involucrado en discusiones entre católicos y
protestantes y se traslada a Holanda en busca de tranquilidad. En 1633, la Santa Sede condena la obra de
Galileo y nuestro autor renuncia a publicar su Tratado sobre el mundo, porque recogía las ideas heliocéntricas
de Galileo. Hacia 1643 arrecian las polémicas contra Descartes, que es atacado, entre otros, por los jesuitas;
los protestantes tampoco llegan a comprenderle. Cansado de todo esto, acepta la invitación de la Reina
Cristina de Suecia de trasladarse a ese país. En 1650 muere allí, víctima de la pulmonía.
• CONTEXTO FILOSÓFICO.
• La ciencia.
Desde el S. XV al S. XVII se van a ir proponiendo innovaciones a la física aristotélica. La Nueva Ciencia
−personificada, entre otros, en Copérnico, Kepler y Galileo− tiene los siguientes caracteres:
• Matematización: el elemento que va a revolucionar el conocimiento científico es la utilización de las
matemáticas. Éste es el único modo de acceso a la naturaleza porque el mundo está escrito en lenguaje
matemático (Galileo). Lo importante es el estudio cuantitativo. Todo lo que no puede reducirse a variables
cuantitativas se rechaza. Aristóteles pierde terreno en el campo de la filosofía de la naturaleza pues,
recordémoslo, su investigación se centraba en las cualidades de los objetos.
• Mecanicismo: el mecanicismo va a proporcionar un marco central nuevo desde donde investigar la
realidad. Se intenta entender el mundo desde un modelo racional, que funcione como las máquinas hechas
por el hombre. El mecanicismo lleva a:
• Estudiar fenómenos y no realidades.
• No buscar causas, sino leyes que agrupen fenómenos.
• No se clasifican cosas, sino variables. Ya no se estudia el movimiento de un ser concreto, sino el
factor movimiento (inercia, rozamiento, aceleración,) independiente del sujeto que lo realiza.
• Experimento: hay un predominio del método inductivo sobre el deductivo; la única manera de
acercarse a la realidad es experimentando con ella.
• Lo práctico: se busca no sólo el conocimiento, sino también la actuación. Es en el S. XVII, donde se
produce la unión entre ciencia y técnica y se va dando la separación entre la filosofía de la naturaleza
(la futura física) y el resto de la Filosofía (que se identificará con la metafísica).
Esta Nueva Ciencia, que tantos descubrimientos y éxitos alcanzará con su método, es la reina del
panorama intelectual en los albores de la Edad Moderna.
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• El escepticismo de Montaigne.
Junto al entusiasmo por la Nueva Ciencia, que aparece como algo infalible, encontramos una corriente
escéptica fuerte, que aparece sobre todo en Francia. Destacan Montaigne, Charron y Sánchez.
Montaigne (1553−1592) opina que la mayor peste del hombre es creer que puede darse un verdadero
saber. Los últimos fundamentos de nuestro conocimiento son inseguros. La experiencia de los
sentidos es engañosa. La ciencia de la naturaleza no es más que bella poesía sofística. Los objetos de
nuestro conocimiento se hallan en perpetuo fluir, resbalando de nuestro saber conceptual.
• La Fe y la razón.
En el S. XIV la Fe y la razón se separan. La primera consecuencia es que la Fe, aunque sigue siendo
un elemento importante, ya no es el factor crucial y, sobre todo, no sirve para interpretar el mundo
(otra cuestión es que, luego, a los filósofos modernos les es necesario el recurso a Dios para la
construcción de su sistema). La Fe, la Revelación, es algo sobrenatural que excede nuestras fuerzas,
por lo tanto, no hay que intentar comprenderla, sólo se cree, o no se cree.
• La filosofía escolástica.
Pasado el furor nominalista, la escolástica conoce un nuevo florecimiento (Suárez, 1548−1617). La
filosofía de la escuela estaba extendida por toda Europa y era la filosofía oficial. Precisamente por
esto, recibirá fuertes ataques de la nueva filosofía moderna, sobre todo cosas ya sabidas en vez de
dedicarse a descubrir e investigar lo nuevo.
No obstante, no se ha hecho suficiente justicia a la escolástica de este periodo. Hasta fechas recientes
no se ha comenzado a estudiar su importancia e influencia en el proceso de creación de la filosofía
moderna. Descartes, Leibnitz, etc. en lo que respecta a la imagen de la naturaleza, que tienen los
escolásticos (muy influenciados por Aristóteles). Además, se le achaca a la escolástica, con cierta
razón, el uso excesivo del principio de autoridad, así como el limitarse a explicar la llamada filosofía
perennis.
• RAZÓN Y MÉTODO: EL CRITERIO DE LA VERDAD.
• La ruptura con el pasado
supone:
• Comenzar por el principio sin confiar en la autoridad de ningún filósofo.
• Aclarar la distinción entre: lo claro y distinto (lo evidente); y la conjetura (suponer, dar por
posible).
• Encontrar un método que ayude a descubrir cosas nuevas y que sirva para demostrar la veracidad de
éstas.
• EL VALOR DE LA RAZÓN (Búsqueda de un método matemático para la Filosofía).
¿Qué valor le damos a la razón?
La mente liberada de prejuicios, pasiones, etc. no puede equivocarse.
Las operaciones fundamentales de la razón son intuición y deducción.
Intuición (Intuitus mentis): Es la concepción, libre de toda duda, que aparece a una mente atenta y
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no nublada, y que brota de la sola luz de la razón. Es ver la verdad de algo, de una manera clara y
distinta.
Deducción: Actividad por la que extraemos, necesariamente, una verdad no conocida, de otras ya
conocidas.
Experiencia: Orienta a la razón hacia las respuestas acertadas; pero solo tiene un papel secundario en
el proceso del conocimiento. (Esta experiencia es la que se obtiene de hacer experimentos, no son los
conocimientos adquiridos por una persona, en el transcurso de su vida).
Descartes distingue los siguientes tipos de ideas:
• Ideas innatas y virtualmente innatas: Son producidas por la mente a partir de sus propias capacidades
innatas y surgen con ocasión de alguna experiencia. Son claras y distintas. (Descartes dice que las
ideas innatas, como las entiende Platón, no existen; pero sí, las virtualmente innatas).
• Adventicias: Causadas por la percepción sensible. Son confusas.
• Facticias: Son construidas por la imaginación. Son confusas.
• CERTEZA.
Todo lo que es verdadero, es; todo lo que conozco clara y distintamente (con certeza) es verdadero.
(Existencia de las cosas: certeza, la verdad).
Las reglas de su método son las cuatro verdades filosóficas:
• La evidencia como criterio de verdad: solo admitir como verdadero aquello que aparezca como claro
y distinto, es decir, como evidente.
• Análisis: descomponer los elementos complejos en sus elementos más simples, para verlos con más
claridad y distinción. Dividir cada dificultad que se examina en tantas partes como sea necesario para
resolverla mejor. Hay que descomponerlo del todo, hasta encontrarnos con nociones absolutas, ideas
claras y distintas.
• Síntesis: a partir de ideas simples, reconstruir y componer los conocimientos y conceptos complejos, a
fin de lograr intuir las diversas razones del proceso deductivo. Esto supone un procedimiento
ordenado; todo el saber debe estar ordenado.
• Enumeración y revisión: Se trata de hacer unos recuentos y revisiones generales, muy a fondo, a fin
de no omitir nada en la estructura racional del conjunto.
Estas reglas ponen de manifiesto la existencia de dos modos fundamentales de conocer: la intuición
(visión directa e inmediata de una realidad o comprensión directa e inmediata de una verdad) y la
deducción (ir de lo abstracto a lo concreto " inducción: ir de lo concreto a lo abstracto).
Clara: una idea clara es aquella cuyas partes o elementos se destacan u ordenan con nitidez en su
interior.
Distinta: una idea distinta es aquella que conoce separada, bien delimitada de las demás.
• LA DUDA.
La duda metódica podríamos considerarla como la fase 0 del método, pues sin la duda no se puede
aplicar el método. La palabra método viene del griego (metá = hacia; odos = camino), por lo tanto,
significa camino, dirección, que lleva directamente hacia el fin que se pretende.
El método que busca Descartes es el que le lleve por vía segura hacia la construcción de una ciencia,
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de un saber, que le ofrezca a la razón las debidas garantías.
Descartes no se propone dudar realmente de todo (algo imposible), sino que se propone hacer como si
dudase de todo; dudar universalmente por un método.
La duda metódica (porque toma parte del método) tiene dos momentos:
• El teórico, que es el reconocimiento de la incertidumbre de nuestro pensamiento, que se
correspondería con el conocimiento sensible y el de la imaginación (la imaginación es la que
relaciona ideas).
• El práctico, que es por el que suspendemos el juicio acerca de la realidad, es decir, no emitimos el
juicio acerca de la realidad.
La duda es metódica, porque no admite, a priori, la existencia de ningún objeto. Viene a ser, como en
el método de Sócrates, la ironía.
Descartes duda de los conocimientos sensibles; no debemos confiar en ellos, pues los sentidos pueden
engañarnos, suelen darnos una imagen no coherente con la realidad.
La mente, puede incluso equivocarse si no actúa de manera correcta; por eso acude a las verdades
evidentes para actuar de forma correcta. Duda también de los conocimientos suministrados por la
imaginación; el sueño puede hacernos vivir una doble realidad, porque cuando soñamos también
creemos en la realidad de lo que vemos. Si los conocimientos adquiridos por la imaginación nos
engañan, quizás el mundo sea un sueño. Aquí, Descartes duda incluso de la existencia del mundo.
También podemos dudar del conocimiento racional, porque por medio, puede existir un genio
maligno que se complazcan en engañarnos.
De esta manera, podíamos pensar en una duda universal, en un escepticismo: que el hombre no tiene
capacidad para llegar a conocer la verdad. Así como Arquímedes sólo pedía un punto de apoyo para
levantar la Tierra, también Descartes lo busca para construir su método y conocer la realidad.
La duda de Descartes no es un escepticismo, porque a partir de ello empieza a edificar su filosofía:
solo admitir como verdaderas las ideas evidentes, es decir, claras (aquellas cuyas partes o elementos
se destacan u ordenan con nitidez en su interior) y distintas (aquellas que se conocen por separadas,
bien delimitadas de las demás).
Para Descartes, el criterio de verdad del conocimiento se basa en la evidencia objetiva. Esto es una
claridad del objeto exterior que lo hace reproducible en un juicio, sin temor a errar.
A partir de Descartes, el pensamiento filosófico se encierra en el sujeto, capta el ser y la verdad en el
sujeto mismo, en su propia razón.
• TEORÍA DE LA SUSTANCIA:
• COGITO ERGO SUM.
El cogito ergo sum (pienso, luego existo) es el primer principio sobre el que se basa Descartes y tiene,
como han de tener los primeros principios (según Descartes), las siguientes características:
♦ Es una idea clara, que es aquella, cuyas partes o elementos se destacan u ordenan con nitidez
en su interior.
♦ Es una idea distinta, que es aquella que se conoce separada, bien delimitada de las demás.
♦ Es una idea original, que (para Descartes) es aquella idea, a la que ninguna otra le precede.
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♦ Es una idea originaria, que (para Descartes) es aquella idea, de la que podemos extraer otras
ideas; que puede dar lugar a otras ideas; o, de la que deriva todo conocimiento posterior.
El punto de apoyo que utiliza Descartes para levantar toda la Filosofía, es el cogito, pienso, luego
existo.
Considera que el que quiera dudar de todo, no puede dudar sin embargo de que él existe cuando
duda; al razonar esto, no pudiendo dudar de sí mismo, y dudando de todo lo demás, no puede dudar
de que existe como cosa que piensa. Toma la existencia de este pensamiento como primer principio.
Puedo dudar de la existencia de mi cuerpo, de Dios, de otros seres, pero no puedo dudar de que
pienso, y de que en mi pensar dudo; por tanto, cogito ergo sum.
El cogito es el punto de partida de la filosofía cartesiana (de Descartes; cogito " alma humana, mente,
yo pensante, sustancia pensante, cosa pensante, res cogitans, yo) y de toda la filosofía moderna. La
primera realidad evidente por sí, es el sujeto; es la única verdad de la que no puedo dudar. Aquí, la
existencia no se deduce por vía racional o discursiva, sino por intuición por lo que veo a un ser que
existe pensando.
Puesto que dudo, yo soy imperfecto, por tanto, alguien me ha creado.
Del cogito saca el origen de otras verdades, cuya primera verdad es la existencia de Dios.
Los principios originales son la res cogitans y Dios.
• Dios.
Dios es aquel que da a las ideas ese carácter, que tienen de presentarse en el hombre como evidentes.
Según Descartes, el hombre no puede equivocarse cuando una idea se le presenta como evidente,
porque Dios no está equivocado y no puede dejar que nos equivoquemos.
Su argumento sobre la existencia de Dios, es semejante al argumento ontológico, porque parte del
ser de Dios: (el argumento ontológico es el argumento de San Anselmo, es una prueba a priori, puesto
que parte de la idea de lo que es el ser de Dios (el nombre se lo da Kant)) la idea que yo tengo en mi
mente de Dios, me persuade (me da la certeza, me convence) de que Dios existe fuera de mi mente.
Esta idea de Dios, me pone en contacto con su mismo objeto. El existir es algo propio de la esencia
del mismo Dios. No puede concebirse esta idea sin que su objeto exista, como no puede concebirse
un hombre sin razón o un triángulo sin ángulo.
Si Dios me ha creado, y no puede engañarse, ni engañarnos, no puede hacer que nuestra mente se
engañe al admitir como ciertas las ideas que se le presentan como evidentes, como claras y distintas.
Es, por tanto, el segundo criterio de certeza que utiliza Descartes (la evidencia y Dios).
PRUEBAS DE LA EXISTENCIA.
1ª Prueba:
1ª parte:
• Yo existo, pero soy imperfecto (puesto que dudo).
+
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• Si me hubiese creado yo mismo, me habría hecho perfecto.
=
• Por lo tanto, tiene que haberme creado otro ser.
2ª parte:
• Yo existo imperfecto, pero también tengo perfecciones.
+
• Todo efecto necesita una causa proporcional, es decir, adecuada.
=
• Tiene que existir un ser perfecto causa de mis perfecciones.
2ª Prueba:
• Existe en mí la idea de perfección, puesto que soy consciente de mi imperfección.
+
• Todo efecto necesita una causa proporcional.
=
• Tiene que existir un ser perfecto que cause la idea de perfección, que hallo en mí.
3ª Prueba:
• Existe en mí la idea de un ser perfecto.
+
• Existir en la realidad es mayor perfección, que existir sólo en mi mente.
=
• Tiene que existir el ser perfecto.
• LA SUSTANCIA CORPÓREA (Universo, la Tierra, los animales, cuerpo humano,).
De la existencia de las dos realidades: yo pensante y Dios, Descartes deduce la existencia real del
mundo exterior, de las cosas.
Y si nuestros sentidos nos dicen que existe ese mundo de cosas materiales en cuya realidad todo
hombre cree espontáneamente, y si además existe Dios, ese mundo tiene realmente que existir. Lo
contrario se opondría a la veracidad y bondad de Dios, autor de nuestros sentidos y de todo cuanto
existe, ya que si no existe el mundo material Dios nos estaría manteniendo en un engaño irremediable
y absoluto.
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Demostrada así, a partir de la experiencia racional y a través de Dios, la existencia en el mundo de las
cosas reales, pasa Descartes a analizar la naturaleza y clases de las cosas que existen.
Todas las cosas reales responden a las leyes y modos de ser de la materia, menos una clase de cosas:
las almas, que son de una naturaleza del todo diferente. El atributo esencial de la materia es la
extensión: todo lo que es materia es extenso. Descartes lo denomina, por tanto, res extensa. El atributo
esencial de las almas es el pensamiento; todo lo que es espiritual piensa, por eso lo denomina res
cogitans (de cogito = pensar; res cogitans = cosa pensante o cosa que piensa).
La existencia de su propia alma, única asequible directamente, se le ha mostrado como pensante. Esto
le lleva a conducir que en el mundo existen dos tipos de sustancias (aquello que no necesita de
ninguna otra cosa para existir, excepto de Dios, y se nos da a conocer por un atributo esencial) a las
que todas se reducen: res cogitans (espíritu o alma) y res extensa (cuerpo o materia). A ellas se añade
una tercera sustancia, que es Dios. Cada una de estas tres sustancias tiene un atributo esencial.
Atributo: es aquello por lo cual una sustancia se distingue de otra y es pensada en sí misma. Pero
además, cada sustancia tiene otros muchos atributos o características.
Atributo esencial: característica principal.
Estos atributos esenciales se identifican con la esencia de cada sustancia y constituyen su mismo ser,
su esencia. De hecho, una de las definiciones que Descartes nos da de sustancia es: todo objeto cuya
existencia nos es conocida por un atributo sin implicar dependencia alguna de otro ser, que no sea
Dios, para existir. Esta definición aúna (recoge) las otras tres definiciones anteriores que Descartes
había dado: sustancia es aquello que de tal manera existe, que no necesita de ninguna otra cosa para
existir. Descartes reconoce que esta primera definición, realmente, solo puede ser aplicada con
exactitud de términos, a la sustancia infinita (Dios), la única que existe por sí misma sin necesitar
ninguna otra cosa. Por ello, Descartes nos dice que puede ser aplicada para ser alojada en su seno la
sustancia corpórea y el yo, sustancia pensante, creadas, en cuanto que son cosas que solo necesitan
de Dios para existir.
La res extensa, junto con la res cogitans, constituyen el mundo creado por Dios, ya que ambos
proceden de su creación. El ser espiritual (el yo cartesiano) se contrapone y distingue al cuerpo, con el
cual mantiene únicamente relaciones accidentales; tiene absoluta independencia, autonomía y
autosuficiencia; está desvinculado de la res extensa.
Para el alma, el atributo esencial es pensar.
Para las cosas, el atributo esencial es la extensión.
Para Dios, el atributo esencial es la perfección.
Sustancia
Equivalencia
Res cogitans
Alma
Res extensa
Seres materiales
Dios
Dios
Otras formas de
referirse a ellas
Yo / cogito / cosa
pensante / yo
pensante
Atributo esencial
Pensamiento
Sustancia corpórea Extensión
Otras
características
Creada, espiritual,
sólo depende de
Dios para existir
Creada, ocupa
espacio, sólo
depende de Dios
para existir
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Sustancia infinita, Infinitud,
sustancia perfecta perfección
Increado, que
piensa infinito,
independiente
• ANTROPOLOGÍA: EL HOMBRE (Para Descartes, Alma y cuerpo es una unión accidental (como
decía Platón)).
Si esta autosuficiencia del ser espiritual, esta absoluta independencia y autonomía suya, respecto de lo
corpóreo, lo llevamos al tema del hombre, entenderemos que el cuerpo es res extensa, pero el alma,
que es la res cogitans, no dependerá del cuerpo. El alma es una sustancia independiente, espiritual y,
por tanto, inmortal. Pero ¿cómo podría unirse cuerpo y alma, si, como tales sustancias son
independientes?
Cualquier unión, entre dos cosas distintas, sería accidental, no sería por tanto verdadera unidad. De
ahí, las dificultades cartesianas en este tema y su solución (sólo provisional, pero no llegará a
encontrar otra) de esta extraña afirmación, de que quizás se unían en la glándula pineal (hipófisis, es
un pequeño bulto que se haya en el centro de nuestro cerebro).
Para Descartes, la sustancia es una cosa que existe de tal manera, que no necesita ninguna otra para
existir, excepto Dios.
La glándula pineal (hipófisis), según Descartes, es el área donde reside el alma humana: el alma
capta la información del exterior a través de los sentidos, especialmente del sentido de la vista; la
glándula pineal, después de haber recibido la información que el cerebro obtiene de los sentidos,
mandan sus respuestas a todo el cuerpo mediante los espíritus animados que hace circular por el
sistema sanguíneo. Es por estos espíritus animados también por los que llega a la glándula pineal
cualquier información que aparezca en el cerebro.
Mediante este sistema, Descartes procura explicar la interrelación tan íntima, que se observa entre el
alma y el cuerpo en el hombre, es decir, entre la res extensa y la res cogitans.
Se produce así un dualismo, puesto que admite la existencia de dos sustancias, sin que la una necesite
de la otra para su existencia, y sin que ninguna de las dos someta a la otra.
• Ética: moral provisional y moral definitiva.
• Moral provisional.
Queriendo someter a examen mis propias opiniones () (23), con el fin de no (decidirme por nada)
permanecer irresoluto en mis acciones, mientras la razón me obligase a estarlo en mis juicios, y, por
otra parte, con el fin de no dejar, por ello, de vivir con la mayor dicha que pudiera (28).
Máximas (normas de ética):
◊ Obedecer las leyes y costumbres de mi país, conservando mi religión, y en otras
cuestiones, optar por las opiniones más moderadas () practicadas por los más
sensatos () porque probablemente son las mejores y porque en caso de que no fueran
las adecuadas, al ser moderadas y no extremistas me desviaría menos.
◊ Una vez tomada una decisión, ser firme y decidido. Mientras que no podamos
distinguir las opiniones más verdaderas, hay que seguir las más probables, no
considerándolas como dudosas.
◊ Intentar siempre vencerme a mí mismo () y modificar mis deseos antes que el orden
del mundo. Aparte de nuestro pensamiento, no hay nada que esté totalmente en
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nuestro poder. Después de haber hecho lo que pensamos que es lo mejor, hemos de
pensar que lo que falta para conseguir el triunfo es absolutamente imposible para
nosotros. Por tanto, no hemos de empeñarnos en desear lo que no podemos alcanzar,
si queremos vivir felices y satisfechos.
Se necesita, para todo esto, un gran ejercicio y una meditación frecuentemente reiterada, para ver las
cosas de este modo; realizar un atento examen de todas las ocupaciones de los hombres para elegir la
mejor.
◊ Emplear toda mi vida en cultivar la razón y avanzar tanto como pueda en el
conocimiento de la verdad, siguiendo el método que he prescrito. Seguir el camino
por el que pudiera adquirir todos los conocimientos y lograr los verdaderos bienes
que tuviera al alcance (). Basta con juzgar correctamente para obrar bien ()
(Sócrates y Platón tienen ideas parecidas a éstas). Es decir, para adquirir todas las
virtudes y conjuntamente, todos los bienes que puedan lograrse. Cuando se tiene
certeza de que esto es así, no se puede sino ser dichoso.
Después de haberse convencido con estas máximas y haberlas colocado aparte, junto con las verdades
de la fe, que siempre han ocupado un lugar privilegiado en mi creencia, pensaba que podía con
libertad deshacerme de todas las otras opiniones (). Pues, habiéndonos dado Dios una cierta luz
natural para distinguir lo verdadero de lo falso, no las necesitaba.
Si aplicamos esa moral provisional, a esta moral condicional, obtendremos las siguientes
consecuencias:
Para conseguir la felicidad, obtendremos bienes, que los adquirimos con virtudes: el esfuerzo que,
para conseguir las virtudes, se hace utilizando la razón. Hay, para Descartes, dos tipos de
certidumbres (certezas):
⋅ Una certidumbre absoluta matemática, alcanzada por la razón.
⋅ Una certidumbre probable, que obtenemos con las virtudes puestas en marcha
por la voluntad.
FELICIDAD ! BIENES ! VIRTUDES <=> ESFUERZOS !RAZÓN
Certidumbre absoluta (matemáticas) ! razón
Dos tipos de certidumbres:
Certidumbre probable (virtudes) ! voluntad
• Moral definitiva.
Descartes, no llega a darle forma definitiva, pero se pueden concretar tres reglas, que vienen a ser más
o menos las tres fundamentales de la moral provisional:
◊ Poner todo el empeño en conocer, en cada caso, lo que ha de hacerse y evitarse en las
situaciones concretas.
◊ Que el hombre tenga una firme y constante resolución de ejecutar todo lo que su
razón le aconseje, sin que sus pasiones o apetitos le desvíen de ellos; y creo que la
virtud consiste en la firmeza de esa resolución.
◊ No desear lo imposible y no arrepentirse de los propios errores, puesto que el error no
es culpable.
La aplicación de estos tres principios, constituye la más perfecta sabiduría y conduce a tener el propio
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espíritu como contento y satisfecho. Pues la felicidad sobrenatural depende de la gracia, y está
reservada a los predestinados, pero la felicidad natural solo depende del hombre mismo. La libertad
no es otra cosa que autodominio: sentirse dueño de sí mismo, y, gracias a la ciencia, dueño de la
Naturaleza.
Ser feliz es ejercitar la propia libertad por uno mismo, sin depender de los demás, hasta lograr verse
independiente, incluso de Dios.
• RAZÓN Y LIBERTAD.
Descartes persigue la felicidad, basando el uso de la libertad en la razón. Hay dos tipos de libertad:
◊ Libertad corporal, que se manifiesta en las pasiones que pueden afectar al alma,
proviniendo del cuerpo. El alma, a través de la razón, tiene que impedir ser arrastrada
por las pasiones.
◊ Libertad de entendimiento y la voluntad; esta voluntad es la que posibilita la libertad.
• Características de la libertad.
◊ Su existencia es indudable, evidente e innata.
◊ Es la perfección fundamental.
◊ Nos permite ser dueños de la naturaleza y de nuestras acciones.
Libertad: es la capacidad que tiene la voluntad para elegir lo que el entendimiento propone como
bueno y verdadero. Por tanto, es sometimiento de la voluntad al entendimiento, a la razón.
• RACIONALISMO (S. XV − S. XVI).
• VOCABULARIO BÁSICO.
• CUESTIONES EPISTEMOLÓGICAS.
MÉTODO: Conjunto de reglas eficaces que llevarán a la razón a dar lo máximo de sí. Busca convertir
la ciencia en un sistema de certezas indudables e interconectadas.
EVIDENCIA: Es una cualidad del objeto, que hace que su verdad se muestre de forma completa.
CERTEZA: Es la cualidad que el sujeto da a aquellos objetos, que le parecen completamente seguros
y fuera de duda.
SIMPLE: Es aquello que no tiene composición. Para el pensamiento moderno es el objeto último del
conocimiento. Para Descartes son las ideas claras y distintas de la razón.
ANÁLISIS: Es la primera parte del método. Consiste en la división en partes de lo complejo para
llegar a lo simple.
SÍNTESIS: Es el segundo momento del método científico. Procede enlazando deductivamente desde
lo simple para explicar lo complejo.
DEDUCCIÓN: Es el proceso de inferencia necesaria, por el que, partiendo de lo simple, se extraen
consecuencias necesarias de él.
INDUCCIÓN: No es en Descartes como en Bacon el conocimiento que va de lo sensible a lo general,
sino una deducción que por su complejidad no puede hacerse de forma inmediata y debe usarse la
memoria.
• CUESTIONES GNOSEOLÓGICAS.
12
IDEAS: Son las representaciones mentales de la realidad. Pueden ser de varios tipos: adventicias,
facticias e innatas.
CLARIDAD: Es uno de los caracteres de las ideas verdaderas. Consiste en la perfección de las partes
internas.
DISTINCIÓN: Es la otra propiedad de las ideas verdaderas. Consiste en la plena diferenciación con
las otras ideas.
INTUICIÓN RACIONAL (Intuitus mentis): Es la luz de la razón, inmediata y directa, que extrae lo
simple de lo complejo. Es el eje del saber.
INNATISMO: Son aquellas ideas que, por su contenido e importancia, han sido puestas por Dios en
el hombre y no provienen de la experiencia.
DUDA: Es la herramienta cartesiana para la obtención de la certeza. Consiste en dudar de todo
nuestro conocimiento, negando la verdad a lo que sea dudoso, para conseguir verdades que puedan
quedar fuera de todo escepticismo.
GENIO MALIGNO: Es la hipótesis utilizada por Descartes para alcanzar la duda más absoluta:
consiste en suponer que todo nuestro conocimiento es resultado de la acción de un ser divino, cuyo fin
es engañar al hombre. Ningún contenido podría quedar entonces fuera de la duda.
• CUESTIONES ONTOLÓGICAS.
RES COGITANS: Llamado por Descartes de forma muy diferente (Cogito, mente, espíritu, alma). Es
una realidad, cuyo ser consiste en pensar y que es completamente independiente del cuerpo. Es la
sustancia o cosa pensante.
RES EXTENSA: Es la parte de la experiencia sensible que puede ser estudiada bajo los criterios
cuantitativos de la matemática. Considera la realidad como una continuación de extensión.
DIOS: «Una sustancia que es infinita, independiente, omnisciente, todopoderosa y de la cual yo
mismo, y todo lo demás, si es que algo existe, hemos sido creados».
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2º−Bachillerato
Colegio ....................
♦ Adventicias
♦ Facticias
♦ Innatas (Dios)
mientras que pienso
como ser pensante
tengo IDEAS
♦ Intuición evidente
◊ Clara
13
◊ Distinta
♦ Experiencia pasada:
◊ Filosofías
◊ Comportamientos
⋅ Experiencia actual:
◊ Sentidos
⋅ Razonamientos matemáticos:
◊ «genio maligno»
Aplica reglas del método:
♦ Evidencia
♦ Análisis
♦ Síntesis
♦ Revisión
Operaciones:
Intuición−deducción
Teórica y universal
Única,♦teórica y práctica
Práctica de la duda metódica
PIENSO LUEGO
◊ EXISTO
Utilización de la razón
OBJETIVO: BÚSQUEDA DE LA VERDAD
De cuya realidad objetiva
Se deduce
♦ La existencia de Dios, veraz
SUSTANCIA INFINITA
♦ La existencia del MUNDO
SUSTANCIA EXTENSA
♦ Evidentes a mi ALMA
SUSTANCIA PENSANTE
HOMBRE
ÉTICA
CIENCIAS
14
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