modelo alegaciones funcionarización trabajadores

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A la atención AYUNTAMIENTO DE ALCORCÓN
D. ……………………………………… ……………………………………………
Domiciliado en………………………………………………………………………..
con DNI ………………….
Por la Junta de Gobierno Local se adoptó con fecha 18 de diciembre de 2013,
acuerdo por el cual se iniciaba el procedimiento de revisión de oficio por vicio de
nulidad de las causas previstas en el artículo 62 apartados a y f de la Ley 30/1992 de
Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y el Procedimiento Administrativo
Común de las Bases Generales del proceso de funcionarización aprobadas el día 1 de
febrero de 2011, así como las bases específicas de todos y cada uno de los procesos
selectivos de funcionarización del Ayuntamiento de Alcorcón y sus OOAA.
En mi condición de interesado/a, y por considerar dicho revisión contraria a
Derecho, PRESENTO LAS SIGUIENTES ALEGACIONES:
1.- En cuanto a la vulneración del artículo 62.1.a) de la Ley 30/1992 “Los que
lesionen los derechos y libertades susceptibles de amparo constitucional.”
Este motivo de nulidad basado en el informe emitido por la Dirección General
de la Función Pública de la Comunidad de Madrid, en el cual se pone de manifiesto que
las pruebas previstas suponen una limitación de acceso a la función pública vulnerador
del derecho a la igualdad en el acceso a la función pública, contrario al artículo 23.2 de
la Constitución.
De igual manera subraya que deberían haberse llevado a cabo como una prueba
de proceso de promoción interna, permitiendo la participación del personal laboral fijo
que esté realizando funciones propias de personal funcionario de los cuerpos o escalas
que se convocan.
Ignora curiosamente la Dirección General de la Función Pública de la
Comunidad de Madrid, el criterio mostrado por el Consejo de Estado en el Dictamen
1361/2002 al “Proyecto de Decreto por el que se regula el procedimiento para la
adquisición de la condición de funcionario por el personal laboral al servicio de la
Administración de la Comunidad de Madrid”, que se materializó posteriormente en el
Decreto149/2002, de 29 de agosto, por el que se regula el procedimiento para la
adquisición de la condición de funcionario por el personal laboral al servicio de la
Administración de la Comunidad de Madrid.
En la interesante formulación presentada manifiesta:
Respecto del ámbito de aplicación del Decreto proyectado, el artículo 2 dice que la
regulación en él contenida "se aplicará al personal laboral fijo que se encuentre
prestando servicios en la Administración de la Comunidad de Madrid, sus Organismos
Autónomos y Órganos de Gestión sin personalidad jurídica, y cuyo puesto de trabajo se
incorpore a un catálogo de puestos susceptibles de funcionarización"; y añade que,
"con iguales requisitos, también será aplicable al personal laboral fijo que preste sus
servicios en un Ente de derecho público, de los previstos en el artículo 6 de la Ley
9/1990, de 8 de noviembre, reguladora de la Hacienda de la Comunidad de Madrid,
siempre que su Ley de creación prevea la existencia de personal funcionario".
………….
Por lo que hace al ámbito de aplicación del Decreto en proyecto, debe señalarse,
finalmente, que las reservas que pudiera merecer la participación en el proceso de
funcionarización del personal laboral que, por estar en suspensión de contrato o de
excedencia voluntaria o de incompatibilidad, no se halla en el desempeño actual de su
puesto de trabajo deben ser solventadas a la vista de que el proyecto no excede, sino
que se ajusta con rigor, a lo que establece la nueva disposición transitoria décima de la
Ley 1/1986 que, en virtud de la Ley 18/2000, de 27 de diciembre, ha quedado erigida en
la guía normativa, con rango formal de ley, del proceso de funcionarización del
personal al servicio de la Comunidad de Madrid. Cualquier juicio crítico o eventual
expresión de perplejidad son jurídicamente vacuos, en cuanto que ahora no se trata
sino de homologar la legalidad del proyecto reglamentario que ha sido elaborado para
dar cumplimiento, precisamente, a las decisiones, al respecto, del legislador.
…………
6. Por lo que respecta a la regulación de los procesos selectivos, el Consejo de Estado
considera erróneo el establecimiento del sistema de oposición. El error no está tanto en
la disciplina del proceso selectivo proyectado cuanto en el nombre o categoría
doctrinal oposición- con el que se identifica. La regulación pudiera resultar
vulnerable frente a criterios de rigor técnico, pero ello es consecuencia de la misma
excepcionalidad del proceso de funcionarización que, con explícita cobertura legal, se
ha de desarrollar y ante el que no son eficazmente oponibles, por ejemplo, las
exigencias de generalidad e igualdad en las oportunidades de acceso a la función
pública. Dicho de otro modo, cuando se trata de regularizar una situación
indebidamente alcanzada, mediante una solución que excepciona las exigencias
propias de la regla general, no puede oponerse ésta a la excepción, so pena de negar la
posibilidad misma de que la respuesta excepcional sea admisible.
Admitido, sin embargo, el proceso selectivo especial y restringido -coherente con el
propósito regularizador que lo justifica- el Consejo de Estado no alcanza a comprender
-ni comparte- la paladina afirmación del proyecto según el cual (artículo 13.1) el
sistema selectivo que arbitra el proyecto es "el de oposición".
El apartado 2 de la disposición transitoria décima de la Ley 1/1986 prevé que la
funcionarización del personal laboral fijo a que se refiere podrá producirse "previa
superación de los procesos selectivos que, con carácter excepcional, se aprueben de
forma autónoma e independiente de las convocatorias de acceso libre, con sujeción
estricta a los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad".
Según se infiere de la memoria justificativa del proyecto, al enfrentarse sus autores con
la necesaria articulación de esos "procesos selectivos de carácter excepcional", parece
haberse entendido que -según las Sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal
Supremo invocadas- se trata de organizar unas pruebas restringidas que en su
concepción -o, al menos, su denominación- sean encajables en alguno de los sistemas
establecidos para el ingreso del personal al servicio de la Administración General del
Estado y para la provisión de los puestos de trabajo y promoción profesional de los
funcionarios de dicha Administración (Reglamento general aprobado por Real Decreto
364/1995, de 10 de marzo). Adoptado ese punto de partida, la memoria justifica la
inadecuación de los sistemas de concurso y de concurso-oposición, considerando, por
tanto, que el pertinente es el de oposición que, además, es e l utilizado de manera
preferente.
Las mismas razones por las que se rechazan los sistemas de concurso y de concursooposición son, sin embargo, esgrimibles -con las debidas adaptaciones- para
evidenciar la inadecuación del sistema de oposición. Y es que no se trata de discernir
quién, de entre los posibles aspirantes, tiene superiores mérito y capacidad para
acceder a la función pública, sino de organizar unas pruebas en las que quienes
desempeñan un puesto de trabajo-en virtud de una relación laboral- puedan acreditar
mérito y capacidad suficientes para seguir desempeñándolo en régimen estatutario
funcionarial.
Cabría cuestionar que tal proceso haya sido calificado por el legislador como
"selectivo", pero, atendida la realidad material del supuesto planteado y la voluntad
legislativa claramente expresada, no parece difícil admitir que ese carácter
"selectivo" del proceso no se refiere a una "selección" de los mejores entre varios
aspirantes, sino al discernimiento-y en eso consiste la selección- de qué aspirantes
(cada uno para su puesto de trabajo y sólo para él) acreditan mérito y capacidad
suficientes (en cuyo caso el resultado de la selección es favorable a su acceso a la
función pública) y cuáles no llegan a acreditarlos (siéndoles por tanto adverso el
resultado de la selección).
Lo que importa, en todo caso, es advertir que ese "proceso selectivo" no se dirige a
realizar una selección entre varios aspirantes, porque no es un proceso de
concurrencia competitiva. Y, al no serlo, tan improcedente es la oposición como el
concurso y como el concurso-oposición, porque estos sistemas -los tres-, por los
perfiles característicos de la categoría doctrinal a que responden y por las propias
derivaciones de su disciplina normativa, son sistemas conducentes a la selección de
quienes acrediten su mayor mérito y capacidad tras concurrir en competencia a las
pruebas convocadas.
Quizá la cuestión suscitada, en los términos en que lo ha sido, encierra cierta dosis de
nominalismo, porque lo importante es la determinación descriptiva del proceso a
desarrollar y no el nombre que se le atribuya. Pero no se alcanza a comprender que el
"proceso selectivo excepcional" a que se refiere la disposición transitoria décima de la
Ley 1/1986 requiera, además de su específica y estricta regulación, ser identificado con
un nomen iuris que, desde el punto de vista léxico, es inadecuado, como es
técnicamente incorrecto y jurídicamente erróneo. Ni en la previsión del legislador ni en
una calificación coherente del sistema regulado por el proyecto, el proceso es, con
propiedad y rigor, una oposición. Su denominación como tal es rechazable. Aunque el
reproche jurídico pudiera ser debilitado con el argumento de que el proceso, con un
nombre más o menos afortunado, es lo que es, no debe aceptarse tamaña concesión a la
relatividad nominalista ni pasar por alto la erosión de los perfiles doctrinales y legales
que, dogmáticamente, corresponden a la categoría que evoca la denominación
asignada.
CONCLUSION: El planteamiento de la nulidad de pleno derecho por vulneración de
derechos fundamentales, en este caso el de acceso a la función pública, es ignorar la
naturaleza excepcional y restringida que supone un proceso de funcionarización, en el
que lo que se pretende es facultar la posibilidad del cambio de vínculo jurídico del
personal laboral que reúne los requisitos exigidos en las bases generales y particulares
de la convocatoria, no suponiendo un aumento de la plantilla de personal del
Ayuntamiento de Alcorcón en este caso, ya que lo que se ha establecido es un “espejo”
en el que se refleja el puesto de trabajo y su equivalente funcionarial con la
amortización de la plaza laboral en el supuesto de acceder a la plaza de funcionario o a
sensu contrario la amortización de la plaza de funcionario en caso de no acceder el
personal laboral a la misma.
De tal manera que no estaba exigido legalmente la publicación en la Oferta de Empleo
Público el turno restringido de funcionarización en los términos del artículo 70 del
EBEP que prevé que únicamente se incluirán las “que deban proveerse mediante la
incorporación de personal de nuevo ingreso serán objeto de la Oferta de empleo
público” ya que las plazas ofertadas no eran de nueva creación como se ha dicho.
La inclusión del turno restringido de funcionarización en la Oferta de Empleo Público,
supone un plus garantista no exigido legalmente en el Estatuto Básico del Empleado
Público.
Cabe igualmente destacar que la jurisprudencia mencionada en el informe referido de la
Dirección General de la Función Pública de la Comunidad de Madrid, se refiere a
supuestos de anulabilidad, referidos a incumplimientos de disposiciones legales y no
por la vulneración de derechos constitucionales.
2.- En cuanto a la vulneración del artículo 62.1.f) de la Ley 30/1992 “Los actos
expresos o presuntos contrarios al ordenamiento jurídico por los que se adquieren
facultades o derechos cuando se carezca de los requisitos esenciales para su
adquisición.”
Se puede resumir la desvirtuación de este motivo de nulidad con las siguientes
consideraciones:
1.- El personal al que va dirigido el proceso definido tanto en las bases generales
como en las específicas es el personal laboral fijo del Ayuntamiento de Alcorcón, es
decir aquel que ha ingresado en el empleo público, en este caso como personal laboral
del Ayuntamiento de Alcorcón, conforme a los principios constitucionales de capacidad,
mérito, igualdad y concurrencia establecidos en los artículos 103 y 23.2 de la
Constitución Española desarrollados en el Estatuto Básico del Empleado Público.
¿Cuáles deben entenderse como los requisitos esenciales para la adquisición de
las facultades o derechos, en este caso de funcionarios?
De acuerdo con el Estatuto Básico del Empleado Público:
Artículo 56 Requisitos generales
1. Para poder participar en los procesos selectivos será necesario reunir los siguientes
requisitos:
a) Tener la nacionalidad española, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente.
b) Poseer la capacidad funcional para el desempeño de las tareas.
c) Tener cumplidos dieciséis años y no exceder, en su caso, de la edad máxima de
jubilación forzosa. Sólo por ley podrá establecerse otra edad máxima, distinta de la
edad de jubilación forzosa, para el acceso al empleo público.
d) No haber sido separado mediante expediente disciplinario del servicio de cualquiera
de las Administraciones Públicas o de los órganos constitucionales o estatutarios de las
Comunidades Autónomas, ni hallarse en inhabilitación absoluta o especial para
empleos o cargos públicos por resolución judicial, para el acceso al cuerpo o escala de
funcionario, o para ejercer funciones similares a las que desempeñaban en el caso del
personal laboral, en el que hubiese sido separado o inhabilitado. En el caso de ser
nacional de otro Estado, no hallarse inhabilitado o en situación equivalente ni haber
sido sometido a sanción disciplinaria o equivalente que impida, en su Estado, en los
mismos términos el acceso al empleo público.
e) Poseer la titulación exigida.
2. Las Administraciones Públicas, en el ámbito de sus competencias, deberán prever la
selección de empleados públicos debidamente capacitados para cubrir los puestos de
trabajo en las Comunidades Autónomas que gocen de dos lenguas oficiales.
3. Podrá exigirse el cumplimiento de otros requisitos específicos que guarden relación
objetiva y proporcionada con las funciones asumidas y las tareas a desempeñar. En
todo caso, habrán de establecerse de manera abstracta y general.
No basta genéricamente decir que no se cumplen los requisitos para obtener la
condición de funcionario, sino determinar cuáles son, hecho no determinado en el
expediente ni en el propio informe de la Dirección General de la Función Pública.
Todos los participantes en el proceso de funcionarización, tenían la condición de
personal laboral fijo del Ayuntamiento de Alcorcón, no es cierto que concurriese ningún
aspirante con la condición de temporal o indefinido. Causa extrañeza la mención en los
informes de la Cámara de Cuentas repetidos en el informe de la Dirección General de la
Comunidad de Madrid, de la concurrencia de personal que no ostentare dicha condición,
sin mencionar qué personas o a qué procesos en concreto afecta, pues únicamente
aquellos en los que se demostrara el incumplimiento devendrían con las consecuencias
propias de dicho vicio.
En el proceso de negociación de las bases que debían regir el proceso de
funcionarización del personal laboral del Ayuntamiento de Alcorcón, en el primer texto
expuesto a las secciones sindicales, se contemplaba la posibilidad de concurrir a este
proceso al personal laboral indefinido, cuestión después retirada por las objeciones de
algunas secciones sindicales, como por ejemplo CSI-CSIF, ( sección sindical que inició
recurso contencioso administrativo contra el proceso del que posteriormente desistió), y
que dio lugar al texto finalmente firmado con todas las secciones sindicales y que fue
elevado al Pleno de la Corporación siendo el inicio de todo el proceso.
Los trabajadores que optaron al proceso de funcionarización, todos tenían como
se ha dicho la condición de fijos, por lo cual el punto de partida es que ya tenían las
condiciones objetivas y subjetivas para desempeñar empleo público, concurriendo a
unas pruebas selectivas (expresión no compartida por el Consejo de Estado en cuanto
“nomen iuris” como se ha dicho) que en sus bases cumplían las disposiciones
establecidas en el Real Decreto 896/1991 de 7 de junio, por el que se establecen las
reglas básicas y los programas mínimos a que debe ajustarse el procedimiento de
selección de los funcionarios de Administración Local, en cuanto tribunales, temario y
pruebas selectivas, es decir una segunda prueba de aptitud, por lo cual han acreditado
dos veces el cumplimiento de todos los requisitos necesarios para acceder a la condición
de personal laboral fijo primero y funcionario de carrera después.
El criterio doctrinal del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid,
publicado en el informe de establece que para determinar la concurrencia de esta causa
de nulidad es cuestión fundamental concretar los requisitos que pueden ser catalogados
como esenciales, circunstancia ésta que no es posible establecer a priori y para todos los
supuestos, sino de manera individual para cada uno de ellos, centrando el examen en los
presupuestos de hecho que deban concurrir necesariamente en el sujeto o en el objeto,
de acuerdo con la norma concretamente aplicable, para que se produzca la adquisición
del derecho o facultad, (precisamente en el supuesto que estamos analizando si pueden
catalogarse esas circunstancias que son las del artículo 56 del EBEP transcrito ut supra)
En aplicación de esta interpretación restrictiva, no concurrirá la causa de nulidad
especificada en el artículo 62.1 f) cuando el acto en cuestión incumpla cualquier
requisito exigido por el ordenamiento jurídico, aunque tales requisitos se exijan para la
validez del acto que determina la adquisición de la facultad o derecho, sino que para que
opere la citada causa de nulidad, de un lado, el requisito exigido ha de calificarse como
esencial, bien por referirse a las condiciones del sujeto o al objeto, de acuerdo con la
norma concretamente aplicable, y de otro, el acto viciado de nulidad ha de constituir el
nacimiento de un auténtico derecho o facultad, no pudiendo aplicarse a aquellos actos
que se imiten a remover el obstáculo existente al ejercicio de un derecho preexistente
(ver por todos, los dictámenes 465/10, de 29 de diciembre, 480/10, de 29 de diciembre y
742/11, de 21 de diciembre).
Como ha señalado el TS en la Sentencia de 26 de noviembre de 2008 “,…según la
dogmática, y en forma congruente con el criterio restrictivo que debe presidir la
aplicación de la regulación de las nulidades de pleno derecho, ya significado en
ordinal anterior, no basta con que se incumpla cualquier requisito de los exigidos por
el ordenamiento, es preciso que sea uno de los esenciales, bien referido a las
condiciones del sujeto o al objeto sobre el que recaiga la actividad…
…No cabe, en efecto, realizar en los procedimientos extraordinarios de revisión
de oficio contra actos ya firmes un juicio de legalidad sobre todos y cada uno de los
aspectos de aquéllos … En efecto, para apreciar el vicio al que se refiere la letra f) del
artículo 62.1 de la Ley 30/1992 no basta con que se denuncie una vulneración objetiva
de las normas reglamentarias aplicables … se requiere, precisamente, atribuir al titular
del derecho o de la facultad la carencia de un requisito esencial. Y, dada la cautela con
la que debe afrontarse la revisión de oficio (que, por dirigirse contra actos ya firmes,
perturba en cierto modo la seguridad jurídica y la posición de quien resultó beneficiado
por el acto contra el que nadie interpuso un recurso temporáneo), no es posible
interpretar en el sentido que lo hace la recurrente el concepto de "requisito esencial"
para la adquisición del derecho o de la facultad. No todos los requisitos necesarios
para
ser titular de un derecho pueden reputarse "esenciales": tan sólo los más significativos
y directa e indisociablemente ligados a la naturaleza misma de aquél. En otro caso, se
propiciaría la desvirtuación de este motivo extraordinario de invalidez absoluta, que
vendría a parificarse en la práctica con los motivos de anulabilidad.”
CONCLUSION: Este motivo debe decaer igualmente al quedar acreditado del examen
del propio expediente administrativo que los trabajadores públicos que han formado
parte del proceso extraordinario de funcionarización, en el momento de acceder al
mismo ya ostentaban previamente los requisitos para ocupar las plazas a las que
posteriormente se ha cambiado el vínculo jurídico a funcionariales, ya que se integran
en la misma estructura y responden a las mismas funciones.
No es cierto que hayan tomado parte en las pruebas de selección personal laboral
del Ayuntamiento que no tuviera la condición de fijo, al ser contrario a las bases
generales de la convocatoria.
Las pruebas selectivas de la funcionarización cumplían los requisitos legales y
reglamentarios en cuanto a temario y prueba, dándose la circunstancia de que en algún
caso no se ha superado.
La fundamentación que se contiene en el inicio del expediente no determina los
motivos concretos y en qué plazas no se cumplen esos requisitos, y debe destacarse que
en todo caso es contrario a los criterios consolidados del Consejo Consultivo de la
Comunidad de Madrid en cuanto a la admisión de este concreto motivo de nulidad del
artículo 62.1.f de la Ley 30/1992.
3.- Limites a la revisión de los actos administrativos conforme el artículo 106 de la
Ley 30/1992, aplicables a la situación presente.
Establece el artículo 106 de la Ley 30/1992 que “ las facultades de revisión no podrán
ser ejercitadas cuando por prescripción de acciones, por el tiempo transcurrido o por
otras circunstancias, su ejercicio resulte contrario a la equidad, a la buena fe, al
derecho de los particulares o a las leyes.”
En el improbable supuesto que se valoren la causas esgrimidas como de nulidad,
es preciso valorar también cuestiones que limitarían la necesidad de contemplar la
anulación de las bases de convocatoria que han dado lugar a los procedimientos que han
dado lugar a obtener la condición de funcionarios de personal laboral del Ayuntamiento
de Alcorcón.
En primer lugar y partiendo de la excepcionalidad que supone la vía de revisión
de oficio de los actos administrativos contraria al principio de seguridad jurídica en
cuanto a la inalterabilidad de los actos administrativos firmes y ejecutivos y las
consecuencias que pueden derivarse de la adopción de un acuerdo en este sentido, cabe
destacarse en cuanto los límites temporales, que independientemente de las alegaciones
legales transcritas en contra de las causas tasadas de nulidad, no ha transcurrido el límite
de los cuatro años para la revisión de oficio de los actos anulables, procedimiento más
garantista para los interesados por lo que supone de tutela judicial para los intereses
generales.
Visto lo anterior no existe ninguna razón para utilizar una “atajo” de manera
forzada para obtener un resultado que no tiene que ver con los intereses públicos sino
con un objetivo político alejado de los principios que deben regir la administración
pública.
El procedimiento que se tramita es contrario a la equidad entendida como la
aplicación e interpretación de la norma atendiendo a las circunstancias objetivas que
deben de atenuar el rigor de la aplicación de la ley cuando de ella pueda producirse un
resultado contrario a la justicia y a la buena fe en función de la conducta de los sujetos
que pueden verse afectados
Si partimos del análisis de lo que supondría la consideración de nulidad de pleno
derecho de los procedimientos impugnados y la ponderación de las circunstancias
concurrentes, es decir conforme el principio de equidad nos encontraríamos que:
Los afectados volverían a ser considerados personal laboral fijo del
Ayuntamiento de Alcorcón.
Que anulado el periodo en el que han venido disfrutando de la condición de
funcionarios, se debería llevar a cabo una regularización de las cotizaciones por parte de
la administración local, que calculados por un periodo de tres años (mínimo) supondría
un quebranto económico importantísimo para las arcas municipales, máxime teniendo
en cuenta la situación que atraviesa el mismo y que el actual gobierno municipal se
encarga en recalcar constantemente.
Que adoptado definitivamente acuerdo en este sentido por parte de la
corporación se iniciaría la vía contencioso administrativa por parte de los interesados,
situando en una situación de incertidumbre jurídica a gran parte de la plantilla
municipal durante años previsiblemente.
En cuanto al principio de la buena fe y confianza legítima, principios que deben
iluminar toda actuación administrativa, vemos que los trabajadores afectados concurren
a una convocatoria promovida por el propio Ayuntamiento de Alcorcón, en los términos
aprobados por el Pleno de la Corporación, órgano máximo de la representación
democrática ciudadana, que aprueba el acuerdo suscrito con los representantes de los
trabajadores en los que se establecen las líneas que se plasmaran las bases generales de
la convocatoria y las bases específicas, acuerdos que son consentidos por todos los
grupos políticos municipales al no acudir a los Juzgados de lo Contencioso
Administrativo y de igual manera las secciones sindicales que aún iniciándose el
procedimiento revisor por la sección CSI-CSIF, ésta desistió de la misma.
Es incongruente que la dirección política actual del Ayuntamiento de Alcorcón
inicie un procedimiento claramente contrario a los intereses de la propia entidad por el
coste económico, por la inseguridad jurídica, y contrario a los propios actos que
consintieron estando en la oposición política, y anunciado en campaña la intención de
revisar este procedimiento.
Por todo lo anterior
A LA INSTRUCTORA SOLICITAMOS: Tenga por presentada las alegaciones que
se contienen en el cuerpo de la misma y previos trámites legales de traslado al Consejo
Consultivo de la Comunidad de Madrid.
A LA INSTRUCTORA SOLICITAMOS: Adjunte como documentación a efectos
probatorios y valorativos los siguientes:
I.- Expediente completo del proceso de funcionarización en el que se deben contener de
manera inexcusable:
Acuerdo plenario por el que se ratifica el acuerdo con las secciones sindicales
para el proceso de funcionarización.
Informe del Secretario General del Pleno.
II- Se emita informe por la Intervención Municipal y el Tesorero Municipal en relación
a los siguientes extremos:
Si la funcionarización supuso aumento de la plantilla municipal o simplemente
un cambio en el régimen jurídico y por extensión de las cotizaciones sociales.
Cálculo del importe que supondría la regularización de las cotizaciones sociales
en caso de retroacción a la situación de laborales del personal funcionarizado calculado
prudentemente desde el inicio efectivo, 1 de junio de 2011 hasta 31 de diciembre de
2014.
Si el abono de las cantidades resultantes es compatible con el plan económico
vigente y el cumplimiento de las obligaciones resultantes del acogimiento a los planes
de pago a proveedores y demás compromisos adquiridos.
III.- Que por la Concejalía de Gestión, Función Pública y Recursos Humanos, se emita
Certificado en relación a si todo el personal funcionarizado del Ayuntamiento de
Alcorcón y los Organismos Autónomos Universidad Popular de Alcorcón y Patronato
Deportivo Municipal, ostentaba la condición de personal laboral fijo, y en su caso qué
personal no ostentaba dicha condición.
IV.- Que por el Organismo Autónomo IMEPE-Alcorcón se emita certificado en
relación a si todo el personal funcionarizado ostentaba la condición de personal laboral
fijo, y en su caso qué personal no ostentaba dicha condición.
AL CONSEJO CONSULTIVO DE LA COMUNIDAD DE MADRID: Tenga por
reproducidas las alegaciones del presente escrito y previa valoración de las mismas
emita informe negativo en cuanto a la procedencia de la revisión de oficio del artículo
102 de la Ley 30/1992.
En Alcorcón, a ……… de …………………. de 2014
Fdo.: D./Dª……………………………………………
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