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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
ILLERA DEL PORTAL J. C.1, ILLERA DEL PORTAL M. J.1, MORENO BOISO A. A.2, SILVAN
GRANADOS G.1
RESUMEN
Las glándulas tiroides en el perro y en el gato son dobles y se encuentran adheridas a la porción proximal de la tráquea, entre el 5º y el 8º anillo traqueales. En
el perro, puede existir una conexión estromal entre las dos glándulas, localizada
ventralmente a la tráquea. La estructura histológica (microscópica) de la glándula
tiroides está directamente relacionada con su función. Las células epiteliales tiroideas
son las encargadas de sintetizar y secretar las hormonas tiroideas.
Las hormonas tiroideas son la T3 o L-3,5,3’ triyodotironina y T4 o L-3,5,3’,5’
tetrayodotrironina o tiroxina. El hipotiroidismo afecta prácticamente a todos los
órganos, existiendo una gran variabilidad en cuanto a los signos clínicos. Las manifestaciones de la enfermedad provienen de la reducción del metabolismo celular y
de sus efectos sobre el estado anímico. Los animales suelen mostrar un cierto grado
de letargia, intolerancia al ejercicio, debilidad y propensión a ganar peso que no se
corresponde con un aumento del apetito y la ingesta de alimento.El hipertiroidismo
felino se presentan con una historia de pérdida de peso a pesar de un aumento del
apetito, poliuria/polidipsia y signos gastrointestinales intermitentes como vómitos
y/o diarrea. En el examen físico, los hallazgos notables incluyen la presencia de
taquicardia, un soplo sistólico y un bocio palpable. Los gatos hipertiroideos están
usualmente muy alertas y vivarachos y con frecuencia son hiperactivos, difíciles de
examinar y sufren fácilmente de estrés.
PALABRAS CLAVE: glándulas tiroides ,triyodotironina, tetrayodotironina
hipotiroidismo,hipertiroidismo.
1
2
Departamento de Fisiología Facultad Veterinaria Universidad Complutense. Madrid.
Hospital Veterinario Alhaurin el Grande (Málaga)
ANALES - VOL. 26 (1) - DIC. 2013 - REAL ACADEMIA DE CIENCIAS VETERINARIAS DE ANDALUCÍA ORIENTAL
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
ABSTRACT
Thyroid glands in the dog and cat are double and are attached to the proximal
portion of the trachea, between the 5th and 8th tracheal ring. In the dog, can be a connection between the two glands stromal, located ventrally to the trachea. The histological
structure (microscopic) of the thyroid gland is directly related to its function. Thyroid
epithelial cells are responsible for synthesizing and secreting thyroid hormones.
Thyroid hormones are the T3 or L-3, 5,3 ‘triiodothyronine and T4 or L-3,
5,3’, 5’tetrayodotrironina or thyroxine. Hypothyroidism affects virtually all
organs, there is great variability in terms of clinical signs. The manifestations of disease
come from the reduction of cellular metabolism and its effects on mood. Animals often
show some degree of lethargy, exercise intolerance, weakness and propensity to gain
weight does not correspond to an increased appetite and intake of alimento.El feline
hyperthyroidism present with a history of weight loss despite increased appetite,
polyuria / polydipsia and intermittent gastrointestinal signs such as vomiting and
/ or diarrhea. On physical examination, the notable findings include the presence of
tachycardia, a systolic murmur and palpable goiter. Hyperthyroid cats are usually
very alert and lively and often hyperactive, difficult to examine and suffer stress easily.
KEYWORDS: thyroid, triiodothyronine, tetraiodothyronine hypothyroidism,
hyperthyroidism.
Bowen (2003) señala que las hormonas tiroideas, los mensajeros químicos producidos por esta glándula, afectan principalmente a tres procesos Fisiológicos:
La diferenciación celular.
-
El crecimiento.
-
El Metabolismo.
En otras palabras, prácticamente todas las células del organismo son potencialmente células efectoras de las hormonas tiroideas, por lo que se puede decir que esta
glándula participa en la regulación de la mayoría de las funciones orgánicas, por
lo que una disfunción o mal funcionamiento de la glándula tiroides puede alterar
el equilibrio interno, es decir, la homeostasia del organismo con las consecuentes
repercusiones en la salud del animal.
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1. Anatomía Funcional
Las glándulas tiroides en el perro y en el gato son dobles y se encuentran adheridas a la porción proximal de la tráquea, entre el 5º y el 8º anillo traqueales. En
el perro, puede existir una conexión estromal entre las dos glándulas, localizada
ventralmente a la tráquea. Asociadas a estas glándulas se encuentran las glándulas
paratiroides, que aparecen como un pequeño nódulo o protuberancia, íntimamente
unido al tejido tiroideo, aunque en estas especies, se ha señalado que existe una considerable variabilidad en la localización de estas glándulas.
La estructura histológica (microscópica) de la glándula tiroides está directamente
relacionada con su función. Las células epiteliales tiroideas son las encargadas de
sintetizar y secretar las hormonas tiroideas. Estas células epiteliales cuboideas se
disponen en una capa simple formando esferas de diferentes tamaños que se denominan folículos tiroideos cuyo espacio interior o lumen está relleno por una secreción
proteinácea, formada por precursores de las hormonas tiroideas, el coloide que, como
veremos posteriormente, va a ser clave para la síntesis de las hormonas tiroideas.
Gammagrafía tiroides normal
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
En resumen, el folículo tiroideo es la unidad funcional y anatómica de la glándula
tiroidea. Entre los folículos tiroideos se sitúa otro tipo de células epiteliales con función
de síntesis hormonal, las células parafoliculares o células C (claras), responsables de
la síntesis de la hormona calcitonina, implicada en la regulación de la homeostasia
del calcio y del fósforo.
2. Química de las hormonas tiroideas
Las hormonas tiroideas son la T3 o L-3,5,3’ triyodotironina y T4 o L-3,5,3’,5’
tetrayodotrironina o tiroxina. Son hormonas derivadas del aminoácido Tirosina y
están formadas por la unión de dos moléculas de tirosina a las que se les une covalentemente yodo, en tres o cuatro posiciones del anillo aromático, los grupos hidroxilo
se van sustituyendo por yoduros. La posición en la que el yodo está unido es crítica
para la formación de estas hormonas y para que éstas sean fisiológicamente activas.
Además de T3 y T4 la glándula sintetiza y secreta una serie de moléculas yodadas con escasa o nula actividad fisiológica, como por ejemplo, la T3 reversa, el
triac (ácido 3,5,3’ triyodotiroacético) y el tetrac (ácido 3,5,3’,5 tetrayodotiroacético),
así como otras yodotironinas. Una vez que son secretadas al torrente circulatorio y
debido a su escasa solubilidad en agua, el 99% de estas hormonas circulan unidas a
proteínas transportadoras o carriers. La principal es la TBG o thyroxyne-binding globulin, aunque también se unen a la albúmina y todas las especies poseen una tercera
proteína transportadora, thyroxyne binding prealbumin, específica para T4. Gracias
a esta unión a las proteínas transportadoras, las hormonas tiroideas permanecen estables hasta ser transportadas a sus células efectoras, donde la hormona se separará
del carrier y será captada por la célula efectora. Sólo un 1% de la T3 y menos del 1%
de la T4 se encuentran en forma libre en la sangre.
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3. Síntesis y secreción de las hormonas tiroideas
Las hormonas tiroideas se sintetizan y secretan en cuatro etapas:
1º Síntesis de tiroglobulina: es la proteína que va a servir de sustrato, proporcionando los (residuos) aminoácidos de tirosina necesarios para la síntesis de
las hormonas tiroideas.
2º Captación del yoduro sanguíneo por la célula epitelial.
3º Yodación de tirosinas y síntesis propiamente dicha de las hormonas tiroideas.
4º Secreción de hormonas tiroideas.
1º Síntesis de tiroglobulina: es una glucoproteína sintetizada por las células
epiteliales foliculares tiroideas y, que como hemos señalado anteriormente va a
servir como sustrato para la síntesis de las hormonas tiroideas proporcionando los
residuos de tirosina que son el esqueleto de estas hormonas. Los aminoácidos necesarios para la síntesis de tiroglobulina proceden bien, del torrente circulatorio y son
transportados al interior de la célula epitelial a través de la membrana basal de estas
células, bien de la propia célula epitelial. Los ribosomas sintetizan la proteína que es
glicosilada posteriormente en el sistema golgi. Una vez sintetizada, la tiroglobulina
es secretada mediante procesos de exocitosis al lumen del folículo tiroideo pasando
a formar parte del coloide.
2º Captación del yoduro sanguíneo por la célula epitelial: los iones yoduro (I-)
son transportados por la sangre y captados por las células del folículo tiroideo. Como
la disponibilidad de yodo es limitada, se han desarrollado en los vertebrados una serie
de mecanismos para la utilización y conservación de este elemento. La captación del
yoduro se realiza a través de la membrana basal de la célula epitelial tiroidea gracias
a un sistema de transporte activo secundario en contra de gradiente, asociado al sodio
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
(Na+), proporcionando la energía necesaria para este transporte una bomba Na+/K+/
ATPasa situada en la membrana baso-lateral. La actividad de esta bomba va a depender
del gradiente de Na+. Una vez dentro de la célula, el yoduro es transportado hacia el
lumen del folículo atravesando la membrana apical de la célula folicular.
3º Yodación de tirosinas y síntesis propiamente dicha de las hormonas tiroideas. El yoduro es convertido posteriormente a yodo activo (oxidado) gracias a la
acción de una enzima de la membrana apical de la célula epitelial tiroidea (en contacto
con el lumen del folículo), la peroxidasa tiroidea.
La peroxidasa tiroidea es otro de los componentes clave para la síntesis de las
hormonas tiroideas, puesto que sin su acción esta síntesis no sería posible.
La peroxidasa tiroidea cataliza dos reacciones secuenciales que tienen lugar en
la superficie de la membrana apical o en el propio lumen pero en las proximidades
de la membrana apical:
Organificación del yoduro: se produce transformación de yoduro (I-) a yodo
activo (I0) que se incorpora a los residuos tirosilo de la tiroglobulina acumulada en el
coloide, formando residuos de monotironina (MIT) o diiodotironina (DIT).
Acoplamiento oxidativo de la MIT o DIT para formar T3 o T4: dentro de la estructura de la tiroglobulina, las tirosinas yodadas sufren un acoplamiento oxidativo,
dando lugar a T3 si se une una MIT y una DIT o a T4 si se unen dos DIT.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Existe una discusión acerca de si las reacciones tienen lugar en el lumen del
folículo, en las proximidades de la membrana apical o en la superficie de esta membrana apical.
4º Secreción de hormonas tiroideas: las hormonas tiroideas recién sintetizadas
y aún integradas en la estructura de la tiroglobulina quedan almacenadas en vesículas de coloide. Cuando la célula epitelial tiroidea es estimulada, las vesículas son
captadas por la célula y pasan a su interior por procesos de pinocitosis o endocitosis,
atravesando la membrana apical. Dentro de la célula, las vesículas se funden con lisosomas secundarios celulares que contienen enzimas proteolíticas, éstas degradan la
tiroglobulina liberándose las hormonas tiroideas, además de otras yodotironinas. Las
hormonas tiroideas son secretadas al espacio extracelular, atravesando la membrana
basal de la célula epitelial tiroidea, bien por exocitosis, bien por difusión, pasando
posteriormente al torrente circulatorio, donde serán transportadas hasta las células
efectoras (diana). Las yodotironinas que se han liberado en el citoplasma celular
son desyodadas por la acción de enzimas desyodasas (yodotirosina dehalogenasa)
y recicladas para su utilización posterior por parte de la célula epitelial tiroidea, los
yoduros procedentes de la degradación de las yodotironinas, serán también reciclados,
pasando de nuevo al lumen del folículo tiroideo donde quedarán almacenados para
la síntesis de nuevas hormonas tiroideas.
La totalidad de la T4 circulante procede de la glándula tiroides, sin embargo,
sólo el 20% de la T3 es sintetizada en la glándula, el 80% restante procede de la monodeiodinización de la T4 por acción de una enzima desyodasa (deiodinasa) extra o
intracelular: la 5´-mono-deiodinasa, que elimina un yodo del anillo fenólico de la T4.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
La T3 es la hormona fisiológicamente activa, atraviesa de forma más rápida las membranas de las células efectoras y su mecanismo de acción es, asimismo, más rápido
que el de la T4, se calcula que la T3 es entre 3 y 5 veces más potente que la T4, por
lo que los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas han sido atribuidos a la T3,
quedando la acción de la T4 relacionada con el efecto de retrofuncionalidad negativa
sobre el hipotálamo y la hipófisis (feed-back), es decir, como hormona reguladora de
la síntesis y secreción de la glándula tiroides.
Los tejidos que mayor concentración de 5´-monodeiodinasas poseen son hígado
y riñones, seguidos del músculo. Además de T3, mediante la acción de la enzima
5-monodeiodinasa se produce otra hormona la T3 reversa.
El equilibrio existente entre las formas libre y conjugada de las hormonas tiroideas va a depender de una gran variedad de situaciones fisiológicas y farmacológicas.
Los ajustes para mantener la cantidad de hormona libre dentro de la normalidad se
producen rápidamente, bien por una disminución en la tasa metabólica bien por la
estimulación de las síntesis y secreción de hormonas tiroideas mediante la liberación
de TSH hipofisaria.
La vida media de las hormonas tiroideas es larga, aunque en perro y gato, por
ejemplo, la vida media de la T4 es más corta que en otras especies, aproximadamente
de 24 horas. Se cree que esto es debido al elevado porcentaje de las formas conjugadas
a proteínas que las protegen de la degradación. La metabolización de las hormonas
tiroideas se produce mediante la deionización (desyodación), es decir, la eliminación
de las moléculas de yodo de la estructura, excepto en el caso de la T3 formada a
partir de la T4. Ninguna de las tironinas desyodadas resultadas presenta actividad
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fisiológica. Las enzimas que intervienen en el catabolismo de las hormonas tiroideas
son las ya mencionadas 5´-monodeiodinasa y 5- monodeiodinasa.
Las hormonas tiroideas se metabolizan en músculo esquelético, hígado y riñones.
Otra vía de metabolización, aunque menos frecuente, es la conjugación, produciéndose
sulfatos y glucurónidos. La eliminación de los metabolitos de hormonas tiorideas se
produce principalmente por vía urinaria, aunque también son excretadas vía biliar.
Gracias a esta excreción biliar y a la degradación de las formas conjugadas en el intestino, las moléculas de yodo son reabsorbidas como parte del ciclo enterohepático
y recuperadas para la síntesis de nuevas hormonas tiroideas.
Control de la Síntesis y secreción de hormonas tiroideas (Regulación de la
Función Tiroidea): el principal estimulador de la función tiroidea es la hormona adenohipofisaria TSH u hormona folículo estimulante. Cuando se produce un estímulo sobre
el hipotálamo como por ejemplo, frío, estrés, etc., el hipotálamo secreta una hormona,
la hormona estimulante de la tirotropina o TRH, ésta se une a los receptores de membrana de los tirotropos de la adenohipófisis liberándose TSH (hormona estimulante
de la tiroides). La TSH se une a su receptor de membrana localizado en la membrana
de las células epiteliales del folículo tiroideo estimulando una serie de sistemas de
segundos mensajeros intracelulares (AD-AMPc y fosforilación de proteínquinasas)
dando como resultado el estímulo de todas las etapas anteriormente mencionadas de
la síntesis y secreción de hormonas tiroideas, incluyendo la síntesis del transportador
de yoduro, de la peroxidasa tiroidea y de la tiroglobulina. Además, la magnitud de
la señal de la TSH regula la tasa de endocitosis del coloide, elevadas concentraciones
de TSH conducen a tasas (velocidades) más rápidas de endocitosis que traen como
consecuencia una mayor liberación (secreción) de hormonas tiroideas al torrente
circulatorio y viceversa, es decir, si la magnitud de la señal de TSH es baja, tanto la
tasa de endocitosis como de secreción de hormonas tiroideas también disminuyen.
La glándula tiroides forma parte del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides que regula el control de la síntesis y secreción de las hormonas tiroideas. Esta regulación
se produce por mecanismos de retrofuncionalidad negativa (feedback): cuando la
concentración de hormonas tiroideas se eleva, se produce una inhibición a nivel hipotalámico y/o hipofisario que bloquea la síntesis y secreción de nuevas hormonas
tiroideas. Cuando el nivel sanguíneo de hormonas tiroideas es bajo, se desbloquea el
sistema comenzando de nuevo la síntesis y secreción hormonal.
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4. Mecanismo de Acción y Efectos Fisiológicos de las hormonas tiroideas:
Hemos visto que, aunque la tiroxina, T4, es la hormona sintetizada y secretada
en mayor cantidad por la tiroides,es la T3 la forma fisiológicamente activa y por
tanto, la responsable de los efectos fisiológicos de las hormonas tiroideas. Se conoce
que la actividad fisiológica de esta hormona va a depender de sus concentraciones
intracelulares en la célula efectora. Por ello, varios factores van a ser decisivos para
el mantenimiento de esas concentraciones intracelulares de T3: los niveles circulantes
de ambas hormonas, la actividad extracelular de las deiodinasas, los factores que
controlan la entrada de la hormonas tiroideas en las células efectoras (disponibilidad
de transportadores específicos) y, por último, la actividad intracelular de las 5´ y 5-monodeiodinasas, imprescindibles para convertir T4 en T3 o en sus metabolitos inactivos.
El mecanismo de acción de las hormonas tiroideas implica su interacción con
receptores nucleares de la célula efectora, por lo que las hormonas tiroideas deben
introducirse en estas células. En principio, se creía que, debido a su liposolubilidad,
las hormonas tiroideas atraviesan la membrana de las células efectoras por difusión
simple, sin embargo, en la actualidad se conoce la existencia de una serie de transportadores específicos para estas hormonas tiroideas, localizados en la membrana de las
células efectoras. Estos transportadores son transportadores de aniones orgánicos y
transportadores de aminoácidos. La expresión de estos transportadores es específica
para cada tejido, por lo que la disponibilidad de estos transportadores en las mem-
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
branas de las células efectoras va a constituir uno de los mecanismos de control para
la disponibilidad intracelular de las hormonas tiroideas.
Ya hemos señalado varias veces que la hormona fisiológicamente activa es la T3.
Cuando las hormonas tiroideas están dentro de la célula efectora, la T3 está lista para
ejercer sus acciones fisiológicas y la T4 es convertida en T3 o en metabolitos inactivos
como T3r y T2. Todas estas conversiones van a estar controladas por la actividad
de las enzimas 5´ y 5-monodeiodinasas. Como en el caso de los transportadores, la
expresión de estas enzimas intracelulares va a ser específica de cada tejido y será
responsable, en parte, de la sensibilidad que cada tejido va presentar a las hormonas
tiroideas, en otras palabras, de la capacidad de cada tejido de producir T3. Además,
se ha comprobado que la actividad de estas enzimas va a ser crítica para un correcto
desarrollo del organismo, puesto que van a ser las encargadas de asegurar y coordinar
la exposición secuencial de los diferentes tejidos a las hormonas tiroideas.
La T3 va a interaccionar con receptores nucleares específicos (TR). Estos receptores se clasifican dentro de una extensa familia (superfamilia) de receptores nucleares
que incluyen, entre otros, los receptores nucleares de las hormonas esteroides. Actúan
como factores de transcripción activados por la hormona y por tanto como moduladores de la expresión génica. Una particularidad de los TR es que pueden unirse a
segmentos de DNA en ausencia de hormona, lo que se traduce en una represión de
la transcripción. La unión de la hormona al receptor se asocia con un cambio en la
conformación de éste, actuando como un factor de activación transcripcional.
Los TR están codificados por dos genes: alfa y beta, cada uno de ellos con varias
isoformas.
Los TR presentan tres dominios funcionales:
Dominio de transactivación: situado en el grupo amino terminal. Esta región del
receptor es la responsable de interactuar con otros factores de transcripción formando
complejos que activan o inhiben (reprimen) la transcripción.
Dominio de unión al DNA: se une a secuencias promotoras de DNA denominadas
elemento de respuesta a la hormona (TRE).
Dominio de unión al ligando y de dimerización: se sitúa en el extremo carboxilo
terminal y es la que se va a unir a la hormona T3.
El dominio de unión al DNA es muy similar en todas las isoformas de los receptores tiroideos, lo que no ocurre con los restantes dominios, por ejemplo, el dominio
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
de unión al ligando de la isoforma alfa-2, sólo presenta una unión carboxilo terminal
a la que no puede unirse la T3.
Esta diferencial conformacional entre las isoformas de los receptores tiroideos
es fundamental para el mecanismo de acción de las hormonas tiroideas, puesto que
la unión de la hormona tiroidea a las distintas isoformas de los receptores va a dar
como resultado distintos patrones de expresión que, van a variar entre los distintos
tejidos que presenten células efectoras a las hormonas tiroideas y dependiendo del
estadio de desarrollo del organismo. Podemos decir por tanto que, la presencia de
estas formas múltiples de receptores de hormonas tiroideas que, dependiendo del
tejido o del estadio de desarrollo del organismo van a presentan diferencias en su
expresión, es lo que va a determinar que los efectos fisiológicos de las hormonas
tiroideas presenten un nivel tan extraordinariamente complejo.
¿Cómo interaccionan los receptores de hormonas tiroideas con el DNA?: los
receptores de hormonas tiroideas se unen a secuencias cortas y repetidas de DNA
denominadas elementos de respuesta tiroideos o elementos de respuesta a la T3 (TREs).
Los receptores de hormonas tiroideas pueden unirse a los TREs en forma de monómeros, de homodímeros o de heterodímeros. Los heterodímeros se forman por unión del
receptor tiroideo a al receptor retinoide X (RXR), otro miembro de la superfamilia
de receptores nucleares. Los heterodímeros presentan una mayor afinidad de unión,
por lo que son mayoritariamente las formas funcionales de los receptores tiroideos.
Hay que tener en cuenta, que los receptores tiroideos pueden unirse a los TREs en
presencia o ausencia de T3, es decir que la hormona se haya unido o no al receptor.
Esto es importante, porque, como se puede deducir, los efectos fisiológicos van a ser
completamente distintos. La unión del receptor que no lleve unida la hormona al DNA
va a producir la represión de la transcripción del DNA, mientras que la unión de un
receptor que lleve unida la hormona, al DNA, siempre va a activar la transcripción.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
La unión de la T3 a su receptor va a inducir un cambio conformacional en el
receptor, haciéndolo incompetente para unirse a complejos correpresores pero competente para unirse a un grupo de proteínas coactivadoras, en otras palabras la unión
de la T3 a su receptor va a activar la transcripción de los genes correspondientes
que se traducirá en el correspondiente efecto fisiológico. Estos efectos se denominan
efectos genómicos. Los efectos genómicos de las hormonas tiroideas se producen en
una secuencia de respuesta generalmente larga, que va desde horas hasta incluso
días. Sin embargo, se ha comprobado que algunas de las acciones de estas hormonas
se producen en pocos minutos, lo que es incompatible con un mecanismo de acción
genómico. Por ello, se está comenzando a descubrir que existen mecanismos de acción de las hormonas tiroideas que se han denominado “no-genómicos”. Este tipo
de mecanismos de acción se han descrito a nivel de las membranas plasmáticas, en
el citoplasma y en mitocondrias de las células efectoras. Estos efectos no-genómicos
incluyen la modulación de flujos iónicos hacia el interior y dentro del citoplasma
celular, así como la activación de numerosos sistemas de segundos mensajeros intracelulares. Aún así, estos efectos no-genómicos, no son totalmente independientes
de los genómicos, puesto que la activación de los sistemas de señalización celular da
como resultado la fosforilación de los receptores de hormonas tiroideas aumentando
su actividad transcripcional.
Tal y como se ha señalado anteriormente, se dice que todas las células del organismo son, potencialmente, células efectoras para las hormonas tiroideas. Aunque
no son imprescindibles para la vida, las hormonas tiroideas ejercen sus efectos como
reguladoras de “los grandes procesos fisiológicos”, como por ejemplo, la diferenciación celular, el crecimiento y el metabolismo.
Las hormonas tiroideas incrementan la utilización de oxígeno tisular, es decir,
estimulan la actividad metabólica de la mayoría de los tejidos, excepto el cerebro,
testículos, útero, nódulos linfáticos, bazo y adenohipófisis, lo que conduce a un aumento del Ritmo Metabólico Basal (BMR). Una consecuencia de esa actividad es el
incremento de la producción de calor orgánico, esto se conoce como efecto calorigénico.
Las hormonas tiroideas controlan el metabolismo de Glúcidos, Lípidos, Proteínas, Vitaminas, Ácidos nucleicos e iones. Además, modulan la actividad de otras
hormonas como por ejemplo: insulina, glucagón, corticoesteroides y catecolaminas,
en este caso particular, las hormonas tiroideas incrementan el número y la afinidad
de los receptores beta adrenérgicos, amplificando la respuesta de los tejidos efectores
a las catecolaminas.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Los efectos más importantes sobre el metabolismo de los Glúcidos los podríamos
resumir en que las hormonas tiroideas potencian la absorción intestinal de glucosa,
potencian los efectos de la insulina, por lo que aumentan la captación de glucosa
insulino-dependiente por las células, sobre todo a nivel de músculo e hígado, estimulan el metabolismo de la glucosa, aceleran el ritmo de intercambio de insulina y su
degradación en hígado, controlan la actividad de algunas enzimas del metabolismo
de los glúcidos e incrementan la gluconeogénesis y la glucógenolisis con el fin de
producir glucosa libre.
Sobre el metabolismo de los lípidos: potencian los efectos lipolíticos de las catecolaminas y el glucagón, por tanto, facilitan la movilización de las reservas grasas
produciéndose un aumento de ácidos grasos libres. Además, aumentan la oxidación
de Ac grasos en tejidos, (por eso en el hipotiroidismo se observa un mayor acúmulo
de grasa). Regulan la síntesis y degradación del colesterol, su efecto se dirige hacia
la reducción de los niveles de colesterol sanguíneos. Este efecto incluye un aumento
en la captación de la captación celular de las proteínas transportadoras de colesterol, de baja densidad (LDL) y a un incremento en la degradación intracelular de las
LDL y del colesterol. Por todo lo anterior se puede deducir que las concentraciones
de colesterol y triglicéridos están inversamente correlacionadas con los niveles de
hormonas tiroideas, por lo que uno de los indicios de hipotiroidismo es el aumento
de las concentraciones sanguíneas de colesterol.
Sobre el Metabolismo de las proteínas también presentan efectos catabólicos, por
eso en situaciones de hieperestimulación de la glándula se observa desgaste proteico
y un balance negativo de N2.
Hemos señalado que las hormonas tiroideas poseen un efecto sobre el crecimiento, se ha demostrado que son necesarias para un crecimiento normal, este efecto parece
estar mediado mediante el estímulo sobre la hormona del crecimiento (GH o STH),
y puede estar producido, en parte, por una aumento en la captación de aminoácidos
por los tejidos así como por el estímulo de los sistemas enzimáticos que catalizan la
síntesis de proteínas. Además, se ha comprobado que son imprescindibles para el
desarrollo del cerebro y del esqueleto del feto, por lo que situaciones de hipotiroidismo en la madre durante la gestación son peligrosísimas para éste. Las hormonas
tiroideas son asimismo imprescindibles para la función reproductora, situaciones de
hipotiroidismo conducen a infertilidad, controlan tanto la fisiología como el comportamiento reproductor
Las hormonas tiroideas también intervienen en la regulación de la función cardiovascular, aumentan el ritmo cardíaco y la fuerza de contracción cardíacas, producen
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
efectos inotrópicos y cronotrópicos positivos sobre el corazón. Estos efectos parecen
estar mediados por el efecto, señalado anteriormente, de las hormonas tiroideas sobre
el incremento en número y afinidad de los receptores beta adrenérgicos, amplificando
la respuesta del tejido cardiaco a las catecolaminas. La presión sanguínea se eleva por
incremento de la presión sistólica sin observarse cambios en la presión diastólica, el
resultado final es un aumento en el flujo de salida de sangre del corazón. Además
producen vasodilatación, lo que permite un mayor aporte sanguíneo a los órganos.
Por último, tenemos que señalar que las hormonas tiroideas son necesarias para
un buen funcionamiento del SNC, su aumento produce ansiedad y nerviosismo,
mientras que la disminución provoca letargo y abulia.
5. Pruebas hormonales funcionales tiroideas
Numerosos autores han diseñado una batería de pruebas diagnósticas capaces
de diagnosticar el normal funcionamiento de la glándula tiroides, entre las que se
encuentran las pruebas hormonales. Bell et al. (2005) y Ferguson (2007) han realizado
una completa revisión de las pruebas hormonales funcionales tiroideas y sus implicaciones para el diagnóstico clínico de disfunciones tiroideas en perro y gato, sobre
todo en lo que se refiere al diagnóstico del hipotiroidismo.
Como recomendaciones generales para determinar el valor predictivo de estas
pruebas funcionales diagnósticas, podemos señalar que, la realización y la selección
de pruebas funcionales tiroideas, servirá para confirmar la sospecha de una disfunción
tiroidea basada en la historia del paciente, en los signos clínicos y para completar
los resultados de pruebas generales de diagnóstico médico que se hayan realizado
al animal. Además, se debe tener en cuenta que, la edad, la obesidad, otras enfermedades sistemas y terapias que se estén aplicando, pueden interferir los resultados
obtenidos en estas pruebas. Estadios tempranos de la disfunción tiroidea pueden dar
lugar a resultados confusos o inconcluyentes. Por último, se debería tener en cuenta
que los valores hormonales pueden variar dependiendo de las razas y, aunque esta
información todavía no está muy difundida, ya se ha descrito que existen razas cuyos
valores de tiroxina total (TT4) y tiroxina libre (FT4) se sitúan muy por debajo de los
valores de normalidad establecidos para la especie canina mientras que la T3 total
(TT3) se mantiene en valores normales (Greyhounds y Scottish Deerhounds), lo que
podría inducir a errores en la interpretación de los resultados hormonales y por tanto
en el diagnóstico clínico.
245
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Las pruebas hormonales que se pueden realizar para investigar la función
tiroidea son:
1º Determinación de los niveles sanguíneos de tiroxina total (TT4).
2º Determinación de los niveles sanguíneos de triiodotironina T3 total (TT3).
3º Determinación de los niveles sanguíneos de tiroxina libre (FT4).
4º Determinación de los niveles sanguíneos de Hormona canina estimulante de la toroides
(cTSH).
5º Prueba de estimulación con TSH.
6º Prueba de estimulación con TRH.
Bell et al. (2005) recomiendan por ejemplo, utilizar como pruebas de rutina para
el diagnóstico del hipotiroidismo canino las determinaciones de T4 total, T4 libre por
diálisis y cTSH.
Estas pruebas se describirán en el capítulo correspondiente al diagnóstico del
hipotiroidismo.
246
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
HIPOTIROIDISMO CANINO
1. DEFINICIÓN
El hipotiroidismo es la falta de secreccion o de accion hormonal por la glandula
tiroides.
2. INTRODUCCIÓN
Es una de las endocrinopatias mas frecuentes en el perro.
El cuadro clínico es muy variable y casi
cualquier sistema corporal puede estar afectado. Aunque el hipotiroidismo es raramente un
diagnóstico de emergencia, sí que es importante
sospechar de esta enfermedad cuando estamos
frente a síndromes asociados a una insuficiencia
tiroidea, ya que puede ser la causa de anormalidades hematológicas, infecciones recurrentes,
trastornos musculoesqueléticos y anormalidades
reproductoras y gastrointestinales.
Además, debe prestarse especial atención al
diagnóstico preciso de esta enfermedad ya que
existen enfermedades que afectan a los resultados
de los tests laboratoriales.
Formación de anticuerpos
Son anticuerpos que se forman por un defecto de las células T supresoras
Los linfocitos efectores atacan las células foliculares
Las células T asistentes promueven la diferenciación de las células plasmáticas
Se producen los anticuerpos antitiroides de la clase IgA e IgG
La prevalencia estimada de esta endocrinopatía oscila entre el 0,2 y el 0,64% y a
la que se ha atribuido una amplia gama de síntomas. El diagnóstico requiere pruebas
específicas que han de interpretarse para establecer un diagnóstico correcto. Para esto
247
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
necesario conocer los muchos factores que afectan a la función tiroidea. El tratamiento
es relativamente sencillo y el pronóstico es, por norma general, bueno.
3. ETIOLOGÍA
En el 95% de los casos, se trata de una afección primaria, generalmente provocada por una tiroiditis linfocitaria o por atrofia idiopática y, de forma ocasional, por
neoplasias tiroideas.
La tiroiditis linfocitaria es una alteración inmunomediada, cuyos factores desencadenantes no están aún suficientemente definidos. Se caracteriza por una infiltración
difusa de linfocitos, células plasmáticas y macrófagos en la glándula tiroides.
La atrofia idiopática de la glándula tiroides, por su parte, es un desorden degenerativo primario, caracterizado por la pérdida del parénquima tiroideo, el cual es
reemplazado por tejido adiposo.
El hipotiroidismo secundario a la hiposecreción de TSH es muy poco frecuente,
pudiendo ocurrir, de forma natural, por traumatismos o neoplasias en la hipófisis o
bien ser consecutivo a un uso prolongado de glucocorticoides. La hiposecreción de
TSH provoca atrofia del tejido tiroideo y, consecuentemente, reducción de la síntesis
de hormonas tiroideas.
4. FACTORES PREDISPONENTES
Los signos clínicos generalmente se desarrollan durante la edad media (1-6 años).
Las razas con predisposición, así como las razas grandes y gigantes, presentan signos
a una edad más joven. No hay predilección en cuanto al sexo.
248
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
5. MANIFESTACIONES CLÍNICAS
El hipotiroidismo afecta prácticamente a todos los órganos, existiendo una gran
variabilidad en cuanto a los signos clínicos. Las manifestaciones de la enfermedad
provienen de la reducción del metabolismo celular y de sus efectos sobre el estado
anímico. Los animales suelen mostrar un cierto grado de letargia, intolerancia al ejercicio, debilidad y propensión a ganar peso que no se corresponde con un aumento
del apetito y la ingesta de alimento.
Estos signos, unidos a alteraciones de los sistemas reproductivos, neuromuscular
y las alteraciones cutáneas, son las manifestaciones más habituales.
Signos dermatológicos
Las anormalidades dermatológicas,
particularmente, alopecia y seborrea,
aparecen en el 60% de los casos de hipotiroidismo. Inicialmente, las alopecias son
localizadas y asimétricas, afectando a áreas
del dorso y la cola, pero a medida que
progresa la enfermedad, suelen adoptar
el patrón característico de alopecias simétricas y bilaterales que afectan al tronco,
quedando libre, generalmente, la cabeza y
las extremidades distales. No obstante, en
algunas razas gigantes, puede aparecer una
alopecia en las extremidades que respeta
al tronco. El pelo aparece apagado, seco, áspero, quebradizo y fácilmente depilable,
249
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
apreciándose un incremento de su
caída y una renovación pilosa escasa o
nula. La piel se encuentra engrosada y
esponjosa, formando pliegues más evidentes en la cabeza (expresión trágica)
y extremidades distales, debido al cúmulo de proteínas y mucopolisacáridos
en la dermis.
La seborrea generalizada es también uno de los signos característicos y
más precoces.
La piel puede estar seca y escamosa (seborrea seca), aunque en ocasiones
puede tener apariencia grasienta (seborrea oleosa).
Asimismo, se observa hiperpigmentación, inicialmente en las áreas
alopécicas, haciéndose, posteriormente,
más generalizada y simétrica.
Las alteraciones cutáneas no son
pruriginosas per se, aunque en caso de
existir prurito, éste es atribuible a una
pioderma secundaria debido a una alteración de los mecanismos de defensa
locales por problemas de seborrea o por
alteraciones inmunitarias.
Ocasionalmente puede aparecer
una pioderma superficial o profunda.
El hipotiroidismo puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de esta alteración,
ya que la inmunidad local y sistémica pueden estar alteradas. Estudios en pacientes
humanos y otros animales han mostrado aumentos leves en la función inmunitária
en casos de hipotiroidismo. En perros con piodermas recurrentes bacterianas o por
Malassezia debe descartarse el hipotiroidismo a menos que haya otra causa evidente.
Cuando hay un acumulo excesivo de glucosaminoglicanos (ácido hialurónico),
en la dermis aparece un mixedema duro que no deja huella al ejercer presión. Este tipo
250
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
de edema es más evidente en la región
facial y es el responsable de la expresión
trágica típica.
La aparición de estos síntomas es
gradual, pasando en muchas ocasiones
desapercibidos para el dueño.
Signos neuromusculares
En algunos animales, predominan los cuadros neuromusculares. Este tipo
de disfunción se caracteriza por debilidad progresiva, rigidez, disminución de la
conciencia propioceptiva y atrofia y consunción muscular, como consecuencia de
la reducción en el metabolismo energético y del recambio proteico, lo que conlleva
una reparación y sustitución limitadas de las proteínas musculares. Las anomalías
neurológicas incluyen neuropatías localizadas, tales como disfunción del nervio facial
y Vestibular, por deposición de mucina sobre las fibras nerviosas y alrededor de las
mismas, megaesófago y parálisis faríngea. Estos dos últimos signos son manifestaciones de la enfermedad neuromuscular generalizada, más que de la reducción de
los niveles de hormonas tiroideas, pues no se ha demostrado que se resuelvan con el
tratamiento de sustitución.
Se cree que la predisposición a desarrollar ateroesclerosis como consecuencia
de los desequilibrios lipídicos que padecen los pacientes hipotiroideos, junto con
la hipoxia cerebral y los microinfartos, son los causantes de alteraciones a nivel del
sistema nervioso central, evidenciándose signos como ataxia.
Signos reproductivos
Las alteraciones reproductivas asociadas al hipotiroidismo, tales como infertilidad,
acortamiento del estro, prolongación del anestro y galactorrea por hiperprolactinemia,
en las hembras, y atrofia testicular, oligospermia e, incluso, zoospermia, en los machos.
Signos cardiovasculares
Podemos evidenciar signos de alteración a nivel cardiaco, tales como bradicardia, reducción del choque de punta, pulso débil, escasa amplitud de las ondas P y R
251
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
y fallo en la contractibilidad cardiaca, reflejado en una disminución en la fracción de
acortamiento a nivel ecocardiográfico. Estas alteraciones se resuelven progresivamente
tras el tratamiento, a no ser que exista un fallo cardiaco de base.
Signos oculares
En perros hipotiroideos pueden aparecer varias lesiones oculares secundarias
a la hiperlipidemia. Lo más frecuente es la
lipidosis corneal, que se manifiesta como
opacidades centrales o arciformes periféricas. El tratamiento detiene la progresión de
los depósitos, pero no afecta significativamente a la opacificación corneal.
6. DIAGNÓSTICO
Generalmente, durante la anamnesis y exploración, se detectarán signos sistémicos compatibles con hipotiroidismo: cierto grado de letargia, intolerancia al ejercicio
y una propensión a ganar peso que no se corresponde con un aumento del apetito o
de la ingesta. Estos signos clínicos, unidos a alteraciones de los sistemas reproductivo y neuromuscular, y las modificaciones cutáneas descritas, permiten una primera
aproximación diagnóstica al proceso. No obstante, el diagnóstico definitivo sólo se
logrará con una serie de pruebas laboratoriales.
7. BIOMETRÍA HEMÁTICA
El hemograma clásico revela una anemia normocítica, normocrómica no regenerativa, que no siempre está presente.
252
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Signos clínicos habituales
Anomalías dermatológicas:
Seborrea
Alopecia
Pioderma
Mixedema
Reducción de la tasa
metabólica:
Obesidad
Letargia
Intolerancia al frío
Anomalías cardiovasculares:
Complejos ECG de bajo
voltaje
Hipocontractibilidad
Bradicardia
Anomalías neuromusculares
Debilidad
Signos clínicos poco habituales
Neuropatía periférica:
Vestibular
Facial
Neuropatía generalizada
Cojera de las extremidades
anteriores
Parálisis laríngea
Miopatía
Megaesófago
Alteraciones del sistema nervioso
central
Mixedema, estupor/ coma
Enanismo
Anomalías de la reproducción
Hiperadrenocorticismo
Diabetes mellitus insulinodependiente
Intolerancia al ejercicio
Anomalías oculares
8. BIOQUÍMICA HEMÁTICA
La característica de la bioquímica hemática del hipotiroidismo es la hipercolesterolemia (260-1000 mg/dl), encontrándose con menor frecuencia hipertrigliceridemia.
9. PRUEBAS HORMONALES
La concentración sérica de los niveles de hormona tiroidea es fundamental
para el diagnóstico de esta enfermedad (niveles normales en el perro: 13 – 45 ng/
ml), siendo más precisos los valores de T4 que los de T3, puesto que la T3 tiene una
localización predominantemente intracelular y es secretada en reducidas cantidades
por el tiroides, en comparación con la T4.
Si los valores de T4 se encuentran dentro de la normalidad, se puede afirmar
que el animal no es hipotiroideo. Sin embargo, el hecho de que las concentraciones
de T4 en suero sean bajas no permite afirmar, de forma tajante, el diagnóstico de
hipotiroidismo, pues diversas enfermedades no tiroideas (insuficiencia renal, diabetes mellitus, hepatitis, hiperadrenocorticismo) y el tratamiento con ciertos fármacos
(glucocorticoides, furosemida, antiepilépticos, fenilbutazona, entre otros) provocan
bajas concentraciones séricas de hormona tiroidea.
253
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
La confirmación de hipotiroidismo cuando se han detectado bajas concentraciones séricas de T4 se basa en la prueba de estimulación provocada con TSH, cuyo
protocolo es el que sigue:
1. Obtención de sangre previamente a la estimulación, para determinar los valores de T4 basal. Administrar TSH (0,1 UI/Kg.) IV hasta una dosis máxima
de 5 UI/ perro y siempre por encima de la unidad, aunque el perro tenga
un peso inferior a los 10 kg. Se suele utilizar tirotropina bovina.
2. A las seis horas, valorar los niveles de T4 en suero.
3. En animales normales, el valor de T4 se duplica o, como mínimo, se sitúa
en el extremo inferior del rango normal. Aquellos animales con valores de
T4 post-estimulación inferior a 15 ng/ml se consideran hipotiroideos.
10. HISTOPATOLOGÍA
El examen histologico del tejido tiroideo obtenido por biopsia, el cual resulta
fiable para diagnosticar hipotiroidismo
primario en perros.
Lugar de biopsia: es preferible a
partir de áreas antiguas de lesión en las
que exista alopecia marcada y mínima
inflamación. Se deben evitar lesiones
asociadas a pioderma secunda
Imagen microscópica: la epidermis y
el infundíbulo folicular aparecen moderadamente hiperplásicos con hiperpigmentación epidérmica y discreta a moderada hiperqueratosis. En dermis se aprecia un
infiltrado inflamatorio perivascular, difuso o perianexal de tipo mixto y de intensidad
variable en función de la existencia de pioderma secundaria. La porción más profunda
del folículo piloso aparece atrófica y normalmente aparece en fase de telogén.
El valor de K puede diferenciar algunos animales normotiroideos de otros hipotiroideos sin tener que recurrir a la estimulación con TSH.
254
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
11. TRATAMIENTO
Levotiroxina sódica (T4)
Es el suplemento tiroideo inicial de elección. Este suplemento debe dar como
resultado niveles séricos normales de T3 y T4. En el perro, la dosis inicial es de 22 ug/
Kg. vía oral dos veces al día. Una vez que se observe una respuesta, se da 22 ug/kg
vía oral una vez al día. Si aparecieran los signos clínicos otra vez, se da otra vez dos
veces al día. En él gato, la dosis es de 0.05-0.1mg vía ora una vez al día.
Diagnóstico diferencial del hipertiroidismo
Ø
Hiperadrenocorticismo
Ø
Dermatitis alérgica
Ø
Alergia alimenticia
Ø
Atopía
Ø
Demodicosis
Ø
Dermatofilosis
Ø
Inmunosupresión (celular)
Dentro de las respuestas al tratamiento se debe de observar una mejoría en
actitud, actividad y apetito dentro de una semana.
Las alteraciones dermatológicas mejorarán en unas 4-6 semanas. Las alteraciones
reproductivas o clinicopatológicas pueden requerir de varios meses de tratamiento
para poder resolverse.
Si no hay respuesta al tratamiento,
hay que reevaluar e1 diagnóstico original
de hipotiroidismo, revisar la dosis y la frecuencia de administración, o considerar la
posibilidad de una absorción inadecuada de
la levotiroxina sódica.
El tratamiento a base de liotironina
sódica (T3) no se recomienda.
255
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Leventa
La terapia de reemplazo de la tiroides en perros con hipotiroidismo. LEVENTA
solución oral ™ proporcionará a L-tiroxina (T4) como sustrato para la desiodinización
fisiológica a la triyodotironina (T3). La administración de L-tiroxina (T4), idéntica a
la L-tiroxina (T4) endógena secretada por la glándula tiroides normal, dará lugar a
la sustitución total de la tiroides fisiológica. L-tiroxina (T4) actúa para estimular el
metabolismo, el crecimiento, desarrollo y diferenciación de los tejidos. Aumenta la
tasa de intercambio de energía y la tasa de maduración de la epífisis.
La levotiroxina sódica, al igual que endógena L-tiroxina (T4), sirven para estimular el metabolismo, el crecimiento, desarrollo y diferenciación de los tejidos.
Aumenta la tasa de intercambio de energía y aumenta la tasa de maduración de la
epífisis. La levotiroxina sódica se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal
tras su administración oral. Tras la absorción, el compuesto se une a la fracción de
globulina de suero alfa.
Dosis
La dosis adecuada tiene que adecuarse de forma individual para cada perro. El
tratamiento debe iniciarse con una dosis recomendada de 20 mg/kg una vez al día y
re-evaluado cada 4 semanas para el control de los niveles séricos de T4 de 4 a 6 horas
después de tratamiento.
De acuerdo con los niveles de T4, el veterinario decidirá ajustar la dosis si es
necesario. Algunos individuos necesitarán esta miksma dosis pero en dos veces al día
LEVENTA ™ solución oral puede administrarse por vía oral a los perros directamente en la boca o pueden ser mezclados con su comida. Si se mezcla con los
alimentos, el consumo debe ser vigilado.
En el caso de una respuesta inadecuada al tratamiento, en el desarrollo de signos hipertiroideos o cuando se utilizan medicamentos que pueden influir sobre el
medicamento tiroideo.
El protocolo consiste en esperar un mes depués de iniciar el suplemento con
levotiroxina.para realizar las pruebas.las cuales se toma sangre a la 0 la 6ª y a la 8ª
hora despues de la administracion de t-4.
La interpretación es de 1a siguiente manera:
256
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
1. Niveles normales antes y después de la administración del medicamento:
no se necesitan cambios en la suplementación pero reevaluar el diagnóstico
si persisten los signas.
2. Nivel normal antes y nivel aumentado después de la administración del
medicamento: no se necesitan cambios en la suplementación, pero si hay
tirotoxicosis, disminuir la dosis.
3. Nivel bajo antes y nivel normal o aumentado después de la administración
del medicamento: aumentar la frecuencia de administración si se da la T4
una vez al día o la T., dos veces al día, o aumentar la dosis si se da la T4 dos
veces al día o la T3 tres veces al día.
Niveles bajos antes y después de la administración del. medicamento: aumentar
la dosis o cambiar el tipo de suplemento tiroideo; pueden estar presentes anticuerpos
antihormona tiroidea que interfieran con el ensayo.
257
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
HIPERTIROIDISMO FELINO
1. INTRODUCCIÓN
Desde que se diagnosticó el hipertiroidismo felino por primera vez hace tres
decadas , ha habido un aumento marcado
en la frecuencia con que se lo diagnostica
. No está muy claro si ésto representa un
verdadero aumento de la incidencia de
la enfermedad, una mayor conciencia de
su existencia, una mejora en la agudeza
diagnóstica, un aumento de la población
general felina junto con un aumento de la vida media de los gatos o una combinación
de todos estos factores. El hipertiroidismo es la enfermedad endocrina más común
de los gatos.
2. FACTORES PREDISPONENTES
Algunos factores de riesgo identificados incluían la exposición a fertilizantes,
herbicidas, polvos y sprays antipulgas, ingesta de comida enlatada, residencia dentro
de la casa. En un estudio posterior se descubrió la resistencia de algunas razas a sufrir
esta endocrinopatias razas como siamés o himalayo.
3. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS
El hipertiroidismo es definitivamente
una enfermedad geriátrica. La edad promedio
de comienzo es a los 12 o 13 años, menos del
10% de los gatos son menores de 10 años y no
se ha documentado de forma convincente en
gatos menores de 6 años. No parece haber una
predisposición de acuerdo al sexo.
Las hormonas tiroideas afectan virtualmente todos los sistemas del cuerpo, por lo que
puede haber una gran variedad de signos clí258
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
nicos. Estos signos tienden a desarrollarse
lentamente, empeoran progresivamente, y
pueden pasar semanas o meses antes de
que se consulte al veterinario.
Clásicamente, los gatos afectados se
presentan con una historia de pérdida de
peso a pesar de un aumento del apetito,
poliuria/polidipsia y signos gastrointestinales intermitentes como vómitos y/o
diarrea. En el examen físico, los hallazgos
notables incluyen la presencia de taquicardia, un soplo sistólico y un bocio palpable. Los gatos hipertiroideos están usualmente
muy alertas y vivarachos y con frecuencia son hiperactivos, difíciles de examinar y
sufren fácilmente de estrés.
Una proporción pequeña de los casos se presentan con hipertiroidismo apatico,
en el que predomina la anorexia y la depresión.
Signos clínicos
Ø
Ø
Ø
Ø
Ø
Ø
Ø
Vómito.
Diarrea.
Incremento del número de y cantidad deposiciones.
Esteatorrea.
Poliuria-polidipsia.
Taquicardia.
Hiperactividad.
4. EXPLORACIÓN DE MASAS CERVICALES
En animales sanos, los lóbulos tiroideos están situados justo por debajo del
cartílago cricoides y no pueden palparse. En gatos hipertiroideos siempre aparece
hipertrofia unilateral o bilateral de la glándula tiroides. Los lóbulos tiroideos están
débilmente unidos al tejido circundante y tienden a migrar en dirección ventral, en
ocasiones hasta el mediastino anterior.
Algunas veces el tamaño de las glandulas tiroideas hiperplasiadas son visible,
pero lo más frecuente es que sea necesaria la palpación para detectarlo. Para ello, se
coloca el gato sujetando las extremidades a nteriores en posición de sentado y, con
259
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
la cabeza del animal extendida, se colocan el pulgar
y el índice uno a cada lado de la tráquea y se deslizan con cuidado hacia abajo desde la laringe hasta
el hueso esternal. Para facilitar la visualización de
pequeños nódulos, se puede rasurar la zona ventrocervical o bien humedecerla con alcohol. Las tiroides
intratorácicas se pueden palpar sujetando el gato en
posición vertical con la cabeza hacia abajo. En raras
ocasiones puede haber tejido tiroideo ectópico en
cualquier punto entre la laringe y la base del corazón,
involucrado en la patogenia del proceso.
En conclusión, el hipertiroidismo puede ir acompañado de múltiples signos
clínicos y la presencia o ausencia de uno de ellos no permite confirmar o excluir el
diagnóstico. El hipertiroidismo debe formar parte del diagnóstico diferencial en gatos de edad avanzada, con independencia de los síntomas de presentación, y, por lo
tanto, la palpación de una posible masa tiroidea debe formar parte de la exploración
física rutinaria.
5. BIOMETRÍA HEMÁTICA
Los cambios hematológicos son de valor diagnóstico limitado en el hipertiroidismo, aunque se ha descrito eritrocitosis de leve a moderada (aumento del hematocrito,
el recuento total de eritrocitos y la concentración de hemoglobina) y macrocitosis
(Peterson et al, 1981). Estos cambios se deben, presumiblemente, a una acción directa de las hormonas tiroideas sobre los precursores eritroides y a un aumento de
la producción de eritropoyetina. La formación de cuerpos de Heinz puede ser una
complicación en gatos (Christopher, 1989). No es sorprendente que se observe un leucograma de estrés con neutrofilia madura acompañada, por lo general, por linfopenia
y eosinopenia. En ocasiones se observa linfocitosis y eosinofilia como consecuencia de
una falta relativa de cortisol. El tamaño de las plaquetas puede verse incrementado.
(Sullivan el al., 1993).
260
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Anomalías hematológicas y bioquímicas habituales en casos de hipertiroidismo
Hematología:
- Eritrocitosis.
- Macrocitosis.
- Leucocitosis.
- Neutrofilia.
Bioquímica sérica:
- Aumento de la alanina aminotransferasa.
- Aumento de la fosfatasa alcalina.
- Aumento del aspartato aminotransferasa.
- Aumento de la lactato deshidrogenasa.
- Azotemia.
- Hiperfosfatemia.
- Hiperglucemia leve.
6. BIOQUÍMICA HEMÁTICA
Las anomalías bioquímicas más frecuentes en gatos con hipertiroidismo consisten
en una elevación significativa de las concentraciones séricas de alanina aminotransferasa (ALT), aspartato aminotransferasa (AST), fosfatasa alcalina (ALP) y lactato
deshidrogenasa (LDH). En el examen histopatológico del hígado tan sólo suelen
observarse cambios moderados e inespecíficos como, por ejemplo, infiltración grasa
centrolobular (Peterson et al., No obstante, debe sospecharse la presencia de una patología hepática simultánea si los valores de ALT, ALP, AST o LDH son muy elevados
y las concentraciones de hormona tiroidea sólo están ligeramente aumentadas.
En más del 25% de los gatos hipertiroideos se observan aumentos leves o moderados de urea y creatinina, lo que puede deberse a una alteración renal preexistente,
que no es rara en gatos de edad avanzada. Si las concentraciones séricas creatinina
están elevadas, la elección del tratamiento de hipertiroidismo se ve limitada.
Entre el 20 y el 40% de gatos hipertiroideos presentan un aumento de la concentración de fosfato sin síntomas de azotemia. En gatos hipertiroideos la concentración
sérica total de calcio no se ve afectada, pero el calcio iónico está disminuido y la
concentración de parathormona circulante aumentada.
261
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
7. EXAMEN GENERAL DE ORINA
Aunque la densidad urinaria varió de 1.006 a más de 1.060 entre gatos hipertiroideos, la medición de la densidad fue útil para diferenciar entre uremia prerrenal y
nefropatía primaria, así como para reconocer trastornos como glucosuria e infecciones
de orina.
8. RADIOLOGÍA Y ECOGRAFÍA.
El hipertiroidismo se relaciona con una
cardiomiopatía hipertrófica reversible en gran
medida. Alrededor del 50% de los gatos afectados presentan silueta cardiaca agrandada en
las radiografías torácicas. Las anomalías más
frecuentes de la ecocardiografía son hipertrofia
del ventrículo izquierdo, aumento del diámetro
de la aurícula y el ventrículo izquierdos, hipertrofia del septo interventricular y aumento de
la capacidad de contracción, que se refleja en
un aumento de la fracción de acortamiento y
de la velocidad de acortamiento de las fibras
circunferenciales (Bond el al., 1988). Estos cambios desaparecen o mejoran tras el
tratamiento del hipertiroidismo.
9. ELECTROCARDIOGRAFÍA
Las anomalías electrocardiográficas más
frecuentes que se observan en casos de hipertiroidismo son taquicardia (frecuencia cardíaca
superior a 240 latidos por minuto) y aumento
de la amplitud de la onda R en la derivación Il
(> 0,9 mV). Otras anomalías menos frecuentes
son la prolongación de la duración del QRS, el
acortamiento del intervalo Q-T, alteraciones de la
conducción intraventricular y diversas arritmias
auriculares y ventriculares.
262
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
10. PRUEBAS HORMONALES
La confirmación del diagnóstico requiere la demostración de niveles elevados
de hormona tiroidea circulante. La tiroxina (T4) y la tri-iodotironina (T3) son los productos de secreción principales de la glándula tiroidea. Ambas son transportadas en
la circulacion unidas principalmente a las proteínas plasmáticas (> 99%), mientras
que sólo una pequeña proporción (< 1%) circula libremente y es metabólicamente
activa. La mayoría de los métodos caseros y de laboratorios comerciales miden la
concentración circulante de hormona tiroidea total.
Los valores de T4 se encuentran dentro de los límites tirotóxicos en más del 90%
de los casos, confirmándose el diagnóstico con una evaluación aislada.
En el resto de los casos, se encuentran valores dentro de los valores de referencia
medios a altos, ya sea debido a fluctuación hormonal inespecífica o por el efecto supresor de una enfermedad no tiroidea simultánea. En este último caso, el diagnóstico
de hipertiroidismo es usualmente obvio, porque en gatos eutiroideos con la misma
enfermedad se espera que la concentración circulante de T4 total se encuentre en los
niveles normales inferiores o por debajo de éstos. En el primer caso, se recomienda
volver a medir la T4 total. Como hay una variación mayor a lo largo de un período de
días que a lo largo de un período de horas, deben pasar al menos dos semanas entre
las muestras antes de que se obtenga un valor diagnóstico. Si aún así no se confirma
el diagnóstico, se puede intentar realizar pruebas de provocación o medición de la
concentración de T4 libre. Por esta razón, y debido a lo difícil y caro que resulta obtener
TSH bovino, esta prueba no se usa más para evaluar el hipertiroidismo.
Así mismo, la administración de TRH a los gatos hipertiroideos produce una
estimulación mínima de T4, presumiblemente debido a la supresión crónica de
TSH por concentraciones séricas consistentemente elevadas de hormonas tiroideas.
Aunque aparentemente capaz de diferenciar de forma fiable el hipertiroidismo del
eutiroidismo, la administración de TRH produce frecuentemente efectos secundarios
263
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
indeseables de salivación, náusea, taquipnea y defecación, aunque afortunadamente
son transitorios.
Protocolos de uso habitual para pruebas dinámicas de la función tiroidea en gatos
Estimulación con
Estimulación con
Supresión con T3
TSH
TRH
Fármaco
Tertroxin
TSH bovina
TRH
Dosis
7 dosis de 20 μg
0,l mg/kg
0,5UI/kg
cada 6 horas
Vía administración
Oral
Intravenosa
Intravenosa
Toma de muestras
0 y 2 -4 horas tras la
0 y 4 horas
0 y 6 horas
última dosis
Determinación
Interpretación:
Eutiroidismo
<20nmo1/1
Aumento
Aumento
con >50% de
> 100%
> 60%
supresión
11. TRATAMIENTO
Debido a la naturaleza benigna de las lesiones subyacentes en la mayoría de
los gatos hipertiroideos, la enfermedad tiene un pronóstico favorable y hay muchas
opciones terapéuticas.
Tradicionalmente se usan tres métodos:
-
Medicamentos antitiroideos
-
Extirpación quirúrgica del tejido afectado
-
Ablación de la glándula tiroides usando un tratamiento con iodo radiactivo
Más recientemente se ha descrito la destrucción usando la aplicación local de
etanol. No hay un sólo tratamiento óptimo para todos los gatos. En lugar de ésto, la
elección se hace sobre bases individuales, teniendo en consideración factores tales
como la edad del gato, la presencia de enfermedades simultáneas, las facilidades
disponibles, el costo y las preferencias del dueño.
Tiroidectomía quirúrgica
La tiroidectomía quirúrgica es un procedimiento relativamente simple, que
produce usualmente una curación permanente. En más del 70% de los gatos hiper-
264
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
tiroideos están afectados ambos lóbulos tiroideos y por lo tanto, la mayoría necesita
una tiroidectomía bilateral.
Riesgos Quirúrgicos
Ø
Arritmias (propanolol 0,5-2 mg/Kg).
Ø
Fibrilaciones (anticolonérgicos como preanestésicos).
Ø
Hipocalcemia (contracciones tónicas, fasciculaciones y polipnea).
Desafortunadamente, un lóbulo puede aparecer macroscópicamente normal en
hasta un 15°/ de los casos, lo que produce una recidiva del hipertiroidismo si inicialmente sólo se realizó una tiroidectomía unilateral. En la práctica se lleva a cabo un
tiroidectomía bilateral de rutina o se examinan ambos lóbulos cuidadosamente durante
la operación y se extirpan si tienen cualquier tipo de anormalidad. Si se considera que
una tiroidectomía unilateral es apropiada, se requiere una monitorización cuidadosa
del gato por si hay una recidiva de la enfermedad.
En los casos unilaterales, la elección de la técnica quirúrgica no es importante,
ya que sólo se necesita una glandula paratiroidea para mantener la eucalcemia. En el
caso de la tiroidectomía bilateral, las técnicas quirúrgicas principales descritas intentan
minimizar el riesgo potencial de hipoparatiroidismo. Por lo tanto, generalmente se está
de acuerdo en que la hipocalcemia se desarrolla sólo si las glándulas paratioriodeas
son específicamente lesionadas, desvascularizadas o extirpadas inadvertidamente
durante la cirugía.
El tejido paratiroideo puede revascularizarse, incluso después de la extirpación y
subsiguiente transplante en un músculo cercano . Por lo tanto se ha abogado hacer una
tiroidectomía bilateral en etapas con un intervalo de 4 semanas entre las operaciones
para permitir la revascularización del tejido paratiroideo antes de que se comprometa
el otro lado). El hipoparatiroidismo clínico que produce hipocalcemia es indudablemente una amenaza para la vida pero se trata fácilmente y es usualmente transitorio.
Es más probable que los signos clínicos ocurran de 1 a 5 días después de la
operación y sólo se instituye el tratamiento cuando éstos se vuelven aparentes. Los
signos incluyen anorexia, vocalización, irritabilidad, temblor muscular, tetania y
finalemente convulsiones generalizadas.
Generalmente las concentraciones séricas de calcio están por debajo de 1,5
mmol/l, pero algunos gatos con concentraciones menores no exhiben signos clínicos
y por lo tanto no necesitan tratamiento. El objetivo de tratamiento es eliminar los
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
signos, al mismo tiempo que se mantienen las concentraciones de calcio lo más bajas
posibles para disminuir el riesgo de hipercalcemia y para estimular de forma máxima
el tejido paratiroideo restante. Si la hipocalcemia persiste durante más de 4 semanas,
es probable que se haya hecho una paratiroidectomía total o que las glándulas paratiroides estén dañadas irreversiblemente. Sin embargo, en estudios experimentales
de paratiroidectomía total, a pesar del hipoparatiroidismo persistente, las concentraciones séricas de calcio terminaban por aumentar, presumiblemente a través de
un mecanismo independiente de la paratohormona . Por lo tanto, en los casos que
ocurren naturalmente, la suplementación puede no tener que ser para toda la vida.
Otras complicaciones raras pero posibles incluyen el síndrome de Horner, la
parálisis o el edema de laringe y el cambio de voz. El hipotiroidismo permanente es
infrecuente, incluso después de una tiroidectomía bilateral, presumiblemente debido
a reactivación de tejido tiroideo ectópico.
Tratamiento médico
Para disminuir las complicaciones cardíacas y metabólicas asociadas con la
anestesia de un paciente tirotóxico, es necesario el tratamiento médico antes de la
cirugía. También se puede usar el tratamiento médico para tratar la enfermedad a
largo plazo y ésto ha ganado popularidad porque no se necesita una destreza o instalaciones especiales, es fácil de implementar, es relativamente barato y tiene efecto
secundarios mínimos. Sin embargo, existen pocos medicamentos para el control a
largo plazo, se necesita una medicación diaria y existe el riesgo potencial de la falta
de cumplimiento por parte de dueño o del gato, lo que dificulta la eficacia y aumenta
los costos, debido a que se necesita una monitorización más frecuente. Por esta razón,
el tratamiento médico a largo plazo se reserva usualmente para los pacientes de edad
avanzada o los que sufren una enfermedad simultánea, cuando no se dispone de
medicina nuclear o de instalaciones quirúrgicas o cuando los dueños simplemente
se niegan a cualquier otra opción.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Ventajas e inconvenientes del tratamiento con Iodo radiactivo para el hipertiroidismo en gatos.
Tratamiento con yodo
radiactivo
Tiroidectomía
quirúrgica
Tratamiento médico a
largo plazo
Hipertiroidismo
Raro
persistente o recurrente
Posible si se utiliza la
técnica adecuada)
Habitual (depende
de la colaboración del
propietario y el gato
Tiempo que se tarda
en conseguir el
eutiroidismo
1-20 semanas
Es recomendable
que sea antes del
tratamiento
3-15 días
Hospitalización
30 días
1-10 días (en función
de las complicaciones
preoperatorias)
No es necesario
Reacciones adversas
Ninguna
Es habitual el
hipoparatiroidismo
Posibles
Disponibilidad
Limitada
Se requiere un cirujano
con experiencia
Posibles
Coste
Elevado
Intermedio
Bajo
Metimazole o carbimazol
Los medicamentos antitiroideos tioureilenos metimazol y carbimazol son las
opciones terapéuticas principales para el tratamiento del hipertiroidismo.
Tras la administración oral, el carbimazol es convertido totalmente a metimazol,
lo que resulta en cierta pérdida de actividad, de tal forma que una dosis de 5 mg
de carbimazol es equivalente a aproximadamente 3 mg de metimazol. Ambos
medicamentos están asociados con un
retorno rápido al eutiroidismo, aunque
usualmente se recomienda un curso de
tratamiento de 2 a 3 semanas antes de la
cirugía o antes de baja la dosis en el caso
de tratamiento prolongado. Esto permite
el tiempo para la mejora clínica más obvia
y asegura la obtención de eutiroidismo en
Figura 9. Tratamiento médico.
todos los gatos.
267
PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Si el hipertiroidismo persiste se
recomienda un aumento gradual de la
dosis diaria (en incrementos de 2,5-5 mg),
siempre que la falta de cumplimiento
por parte del dueño o del gato no sea
responsable por la falta de eficacia. Si se
consigue el eutiroidismo, se recomienda
Figura 10. Metimazol.
la menor dosis de mantenimiento posible
administrada cada 12 horas. Pero como el tiempo de permanencia intratiroidea del
metimazol puede aproximarse a las 24 horas, puede conseguirse el control usando
una dosis diaria única.
La evaluación de la concentración sérica de T4 total es la mejor manera de controlar la eficacia terapéutica. Se espera que los valores se encuentren en e límite inferior
de los normal pero que no haya signos clínicos de hipotiroidismo, presumiblemente
porque las concentraciones correspondientes de T3 tienen a permanecer dentro de los
valores de referencia. Se recomienda realizar estas mediciones dos semanas después
de implementar la terapia o después de cada ajuste de dosis, y luego cada 3 a 6 meses
o según indicación clínica.
La mayoría de las reacciones clínicas adversas asociadas con metimazol o carbimazol ocurren en los primeros 3 meses del tratamiento. Usualmente son leves y
transitorias y raramente requieren interrumpir el tratamiento.
Las reacciones adversas más graves de granulocitopenia, trombopenia y hepatopatía parecen ocurrir menos frecuentemente con carbimazol. Debido a su baja
frecuencia y a que ocurren de forma impredecible, la monitorización de rutina por si
aparecen estas anormalidades es probablemente no rentable. Sin embargo, cualquier
gato que exhiba signos clínicos sugestivos, tales como pirexia y/o hemorragia obvia,
deben ser controlados y tratados apropiadamente y se debe instaurar una terapia
alternativa del hipertiroidismo.
Se ha descrito una tendencia al sangrado sin trombocitopenia, pero el mecanismo
sigue siendo poco claro. En muchos gatos tratados con dosis altas de metimazol (>_
15 mg/día) durante más de 6 meses aparecen anticuerpos antinucleares séricos, pero
no se han reconocido signos clínicos de un síndrome de tipo lupus. En unos pocos
casos (raros) se ha asociado miastenia grave adquirida al tratamiento con metimazol.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
Otros medicamentos
Los agentes bloqueadores de los adrenorreceptores beta, el iodo estable y los
agentes colecistográficos orales han sido usados como alternativa para el tratamiento
a corto plazo de la enfermedad. Los bloqueantes beta-adrenérgicos no tienen efectos
directos sobre la glándula tiroides y, aunque son capaces de disminuir la producción
periférica de T3, se consideran más útiles para controlar la taquicardia, la polipnea,
la hipertensión y la hiperexitabilidad asociadas con el hipertiroidismo.
Cuando se requiere el control rápido de los signos clínicos se usan en combinación
con otros agentes o se usan sólos para proporcionar relieve sintomático mientras se
espera el tratamiento con iodo radiaoactivo o hasta que éste haga efecto. El hipertiroidismo puede alterar la farmacocinética del propanolol y por lo tanto es juicioso comenzar con las dosis más bajas y titularlas luego, dependiendo de la respuesta clínica.
El ipodato de calcio es el único agente colecistográfico evaluado en los gatos
hipertiroideos. Este fármaco inhibe de forma aguda la conversión periférica de T4
a T3. En un estudio de 12 gatos hipertiroideos tratados con ipodato de calcio, ocho
exhibieron una buena respuesta, indicada por la reducción de la concentración sérica
de T3 hasta valores de referencia en 2 semanas (22).
Sin embargo, aunque no se asocia con reacciones adversas, la concentración sérica
de T4 total no fue afectada y los efectos a largo plazo, particularmente con respecto
a las recaídas no han sido claramente evaluados todavía. Es poco probable que se
realicen nuevos estudios debido a que este fármaco es difícil de obtener.
Factores a tener en consideración antes de seleccionar un tipo de tratamiento para gatos
con hipertiroidismo
Gravedad de la tirotoxicosis clínica.
Presencia o ausencia de otra enfermedad.
Edad del gato.
Acceso a o lista de espera para el tratamiento con yodo radioactivo
Disponibilidad de un cirujano con experiencia.
Instalaciones adecuadas para los cuidados necesarios después de una tiroidectomía.
Colaboración del animal y el propietario para la administración de fármacos.
Complicaciones potenciales.
Coste.
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PATOLOGÍAS TIROIDEAS EN EL PERRO Y EL GATO
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