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Reseñas bibliográficas
ATIE:'\ZA LÓPEZ •.Á.• Tiempos de conventos. (na hi>toria
social de las fundaciones en la España .Hoderna. :\ladrid.
'\larcial Pons Ediciones de Historia-l' ninrsidad de l.a
Rioja, 2008, 590 págs.
Soledad Gomt>= .Vat·arro
esde hace una semanas una nue\'a, sóhda
y cxtraordinanamcnte
madura aportactón se ha
sumado a la interesante re\'iStón
que la Htstoria de la Iglesta mejor que histona eclesiásttcaviene experimentado la Historia
Moderna de España desde las
últimas décadas, y que tu\'O un
jalón decisivo en El pt>so de la
Iglesia : Ct1atro siglos de
órdenes religiosas en Espruia,
la conocida magna obra
coordinada por el profesor Martíncz Ruiz.
Como es sabido, la Iglesia católica, ámbito genuino
de la España Moderna , es, a la vez, institución y misterio,
sociedad religiosa y cuerpo místico de Cristo. Como
mstitución, está sometida a la observancia de la !listona,
que puede describir las vicisitudes concretas de la Iglesia
en el marco más general de los acontecimientos profanos ,
que puede contamos su vida, hablar de los hombres que
han influido en ella, y describir sus relaciones con el mundo
y con las potencias humanas. Como participe del misterio
divino-humano de Cristo, la Iglesia es también un misterio
de fe, pues su verdadera naturaleza y el secreto de su
dinamismo sólo son conocidos por una revelación que es
objeto de fe; por ende, toda concepción de la Historia de la
Iglesia supone una cierta forma de Teología de la Iglesia,
por lo que, según aceptemos el concepto de Teología,
nuestras consideraciones sobre la Historia de la Iglesia
recibirán su respectiva modificación . La Ig lesia , pues,
pueblo de Dios, sociedad fundada por Cristo y comunidad
sólidamente estructurada y regida, es una sociedad visible
sumergida en la ciudad temporal y en un ambiente de vida
sobrenatura l.
Precisamente por esa bidireccionalidad de los fines
y objetivos de la Iglesia --el suelo y el cielo- y la globalidad
de los mismos, no hay otra forma de abordar el estudio de
aquélla que en su globalidad, y pocas instituciones con más
méritos y avales que aquélla para ese sustantivo abstracto,
porque, en efecto , como institución, la Iglesia es el poder,
al reunir los cuatro elementos constitutivos de aquél
señalados por los politicólogos, esto es, bases económicas,
bases sociales notorias y aun significativas, territorio ,
organización administrativa y función, que, en el caso de la
Iglesia, en realidad es multifunción -cultual , religiosa,
pastoral o litúrgica; asistencial o caritativa; y cultural o
Tiempos
de
conventos
--
D
cJucatl\"3- . Y e p<>..kr, JU,tamcnte P<'r u
porque ttene medw ~ a, nt
para t•ll • , P<lrque lo
demuestra mamte·tánJ he, ha,·t<ndose notar' \Crll<lld<"<'
de 11111 maneras. C< ntr,,l.lnd,,Io ' t-ar,· n,Í,,lo todo n
detin.ti\ J. cual s:,t·ma cultural t;Hal ) < nn111.'ompr ·n.l\·o
que e.. y como, por lo dcmas . tt)Jo pt'J r. Oc ,·,ta tl>nna.
el anáh 1. de las en,nomías lll<'na u, as\ ckn~alcs , l 1<.
cabildo catcdr.lli<·i ~ otros cuer¡><' · aJmtnt ·tratn·o ·. Jel
clero como grupo so ·ral ) de .11.7/U.\, o d<.' la rch!!l<'n, la
religiosidad. o la pr:ichca d' la r"3nJad. no . c>n :roo par1e <1
emana tones Jel mtsmo conc ·pto gloral Je Igle"a. nunca
Un comparttllllento Jc nuestro p~s:!dO , lliO nul'stro pasado
mi mo y todo entero. pues la sacrah7.l<'l<)n de IJ 'tda purltt·a
y pnvada en 13 Es paila Jel Anttguo Re •rmen no dejaba
resqUicio por donde no penetrase el factor religw. <1 en
algunas de su C'..pres!Ones. como hac ltt•mpo ya escnbró
el malogrado Domíngue¿ OrttT. y muchos <'Iros han rcpcttJo
despué . Y de globahdaJ y poder hablar:i la ohra d • \ngda
Auen7.a.
Pese a todo ello. sin embargo. y la crta es del proksor
Martinez Shaw. htstonogr:ificamente la ll"tona de la lgle 1.1
fue durante srglos un e pacro segregado de la 1!1\Csti •anón
sobre el pasado, que, ademá , quedab;~ en buena pane en
manos de los proptos ecle tásucos. y. astmismo en buena
medrda, al margen de los avances metodológtcos operados
en los restantes sectores htstonográ !leos A fonunadamcntc,
esta situación ha cambtado de forma muy ·u lanera! y
sustantiva en las últimas décadas del pasado tglo. a parttr
de una serie de fenómeno~ . ln~torío gráflcos e hrstóm·os,
que han acrecentado de forma acelerada el rntercs por esta
materia. Por un lado, la difusrón del conrcpto de I hstoria
Total ha llevado a los espectahstas a romper los estantes
tradicionales con el fin de obtener una ,·istón rnterrclac10nada
de los distintos planos de la real! dad social. Por otro lado, el
desarrollo de la colaboractón mterdtscrplinar ha potcnctado
los encuentros en territorios companido , los estudios ~obre
la sociología del clero, las economías cclcstásttcas o las
mentalidades religtosas. Por lo demás, la propta renovación
de la Iglesia católica de los últnnos ttempos ha proprctado la
apertura historiográfica de una institución tradtcronalmente
celosa de su pasado, y se ha beneficrado de lo cambtos
históncos e historiográficos recientes indtcados , al tratar
de explicar el investigador de su pasado el rndudable
tambaleamiento de los valores contemporáneos,
provocándose así el rebrote actual de la 1hstoria de la lglcsta .
Manifestado éste en la crcacrón o reactrvacrón de buen
número de publicaciones penóchcas espcc•alrzadas, en la
multtplicactón de las pcrspecttvas y de los campos de
investigación con la incorporactón de nuevos conceptos y
nuevas temáticas , en el aumento del número de los
estudrosos y reuniones científicas que se aventuran en la
exploración de un territorio en gran medrda a la par famrliar
y desconocido, y en la superación de las clásicas trrncheras
de las controversias doctrinales, las relaciones con los
poderes políticos , o la heterodoxia y su control por la
1
o
ÁMBIT
lnquiSJcJón , sm duda esta aceleraciÓn del mterés presente
de la mvesllgación por la I!Jstona de la Iglesia es uno de los
>Jgnos más sólidos y esperanzadores de la hi;toriografía de
nuestro tiempo. Se ha a'anzado así en el conoc1m1ento de
las nuevas regiOnes del encuadramiento pastoral, de la
cnstlamzación y recristlanización de Jos pueblos, de las
facetas más genu1namente sociales trabajOS sobre el
episcopado, cab1ldos catedralicios, órdenes religiosas , o
d1námica estnctamentc soc1al-, de la situación matenal y
moral del clero y su incidencia en la vida política y SOCial,
del debate cultural de la Ilustración, de las transformaciOnes
de la práctica relig1osa, o de la difícil trabazón entre el plano
espiritual y el temporal de las tentaciones de este mundo.
l:n ese contexto, parcela especialmente pnvileg1ada
en las investigaciones sobre la 1listona de la Iglesia ha s1do
la del clero regular y la v1da monástica, b1en en su dimensión
mstliUCJOnal, como, y sobre todo, en la económica y social,
y a ella s1gue contnbuyendo preciSamente el nuevo producto
mtelectual que ya se puede adqUirir Pero a aquélla le faltaban
dos cosas que, a m1 jUÍCIO, son las grandes bazas del trabajo
de Ángela Allcnza. Una, el ámbito exammado, España, no
esta o aquella ciudad o unidad monástica, que es lo habitual,
sino todo el país, y ya se necesitaba ese horizonte total. Ya
sólo esto es todo un logro, un punto y aparte en esta temática
historiográfica De ahí el impresionante volumen de fuentes,
manuscritas, impresas e histonográficas, que ordena,
enjuicia y utiliza y que, debidamente usadas y sistematizadas,
como es lógicO, recoge su útil apéndice final. Otra, y a mi
juiCIO la guinda de este libro, la perspectiva de análisis que
su autora elige y que pone a pensar al lector.
En efecto, autora suficientemente conocida y
reconocida en el estudio del clero regular, sobre todo en el
ámbi to de la corona de Aragón, el gran valor de su obra por cierto, con gran acierto titulada y análisis de más de
tres mil conventos, los muchos conventos que contemplaba
la España de mediados del XYill, si bien la mayoría de
ellos fundados en las dos centurias anteriores-, es la
perspectiva desde la que afronta el examen de aquéllos,
perspectiva que no por más sabida, actuante e incluso obvia,
no por ello menos necesitada de ser explicitada y empleada,
a saber: Como instituciones de poder de la m1sma institución
de poder que fue la Iglesia de la España Moderna, los
conventos sólo pueden analizarse y explicarse desde la
historia social, porque, como la misma autora expresa, «hay
historia social e historia del poden> detrás de todos ellos.
hmnulado esto, clave para entender todo y que, como
decía, con frecuencia se ha oh 1dado u onllado, los once
CJpitulo· del llbru no solo llenen ya coherencia y lóg1ca,
smo tamh1cn, y es lo mas 1m portante, nuevos tmtes y perfiles,
que afloran prccJS,uncntc por aplicar aquella perspectiva, y
<lUC cnnqucccn o matizan las consabidas concluSIOnes sobre
los cenob1os moderno Por eso este hbro habla de la
contiguración de la Fspai\a conventual, del despliegue de
Cientos y ncntos de nuevos conventos de monjeS y frailes,
de m<>n¡as )' rellg1osas a todo lo largo y ancho del Antiguo
R¿¡;uncn y del e\traordmano brío fundac1onal de aquella
sociedad, y por eso examma la panorám1ca general de la
geogralia com entual en la Espa1)a Moderna, la problemática
· sonolo¡;1a de los fundadores, la expansión conventual, y
S
por supuesto la misma dinámica social expresada en la
mdudable conflictividad fundacional a que también as 1 liÓ
la España cenobítica de la época. Pero, como decía y el
mismo libro recoge, se estudia no al modo habitual, n~ e
una histona mslltucional 111 eclesiástica de ese proceso d
expans1ón conventual, smo que se aborda desde la
incuestionable dimensión social que tuvo este fenómeno. y
se hace analizándolo desde los mimbres y las preguntas de
la historia social y del poder, porque, como de nuevo la
m1sma autora expone, <<Un convento era un centro de
podem, situando al lector ante un proceso que también
alentaron las propias órdenes religiosas y que, en suma,
envolviÓ al conjunto de la soc1edad española del Antiguo
Régimen. Y también un convento fue un instrumento de
poder desde la perspectiva de muchos fundadores, por lo
que hay una historia soc1al e historial del poder detrás de
todo el proceso de proliferación conventual.
Entrando en detalle, y siempre desde el fundamental
prisma indicado, el primer capitulo ofrece una panoránuca
general de la geografía conventual en la España Modema,
su entidad numérica, el proceso cronológico de expans1ón
y la implantación de las distintas órdenes religiosas. Los
capítulos segundo a noveno son el grueso y verdadero
núcleo de este trabajo pues examinan en profundidad toda
la problemática y sociología posible de los fundadores, los
verdaderos artífices con su empuje, recursos y demandas
del mapa conventual de España, pero, al hacerlo desde
novedosos enfoques y giros con frecuencia desapercibidos
por la investigación especializada, revela los verdaderos
mecanismos, procesos, intenciones e intereses de aquéllos
al acometer una empresa fundacional, y que, sin descartar
motivaciones altruistas o espiritualistas, casi siempre hay
que ver en clave de historia social y de poder. Por eso aquí
se explora el papel de la realeza, la nobleza titulada, otros
poderosos no titulados, el clero secular, los mismos
concejos, e incluso de las mujeres , fascinante apartado
donde Ángela Atienza examina desde una óptica muy
interesante y casi inexplorada hasta ahora la acción de
mujeres solas que, solas y para sí mismas -y ello tanto en
el sentido civil como de las decisiones-, erigieron y
mantuvieron conventos. El estudio de la historia social del
proceso de expansión conventual no podía terminar sm los
capítulos dedicados a la indagación de aquél desde la
perspectiva de las órdenes religiosas, y a la misma
conflictividad generada por los distintos procesos
fundacionales, una manifestación más del mismo cambio
inherente a la sociedad; son, pues, los dos que cierran este
libro, pero también ambos, sobre todo el último, construidos
con enfoques y prismas renovadores, al entender que la
fundación de un convento provocaba Siempre un impacto
público y polítiCO indudable, interfería en las estructuras de
poder locales y alteraba las relaciones de poder establecidas.
Por si todo ello no fuera suficiente, además todo ello
está escrito en un impecable y bien trabado discurso, que
también esto es importante, donde lenguaje y aparato crítico
se equilibran en tan justa medida que, desde ya, es evidente
que no podremos seguir haciendo Historia de la Iglesia de
la España Moderna sin este indispensable referente, en modo
alguno mennado por la exclusión de una reflexión conclusiva
1' 1
final prec1 amente obre el 1mp3 to de u p•rspectl\3 de
J.n31isl en el fenómeno que h3 h1 ton3do. o de: un ind1ce
analítico o temátiCO. En todo caso. por d ~ 3 debemo.· st3r
agradec1dos paro s1empre a su autoro. qu1en, muJer y . e~ lar.
p3ra mayor aval por SI algo faltaba. cumple tamb1én ast
modélicamente los dos más llamati\'OS parámetro d.: aquella
renovada histona sectonal.
VI LLEGAS BECERRIL, A., Saber del sabor. Manual de
cultura gastronómica, Córdoba, Almuzara, 2008. 240 pp.
Francisco .\ligue/ Espmo Juncm'=
eseñamos una obro. de
título ya de por ·í ugerente, enormemente
Dfl
mteresante no sólo por el
tema que trata, smo, sobre
todo, por su alcance , destmada
a un público amplio y \'ariado,
sobrepasando, además, las
características de un simple
libro divulgativo . De hecho, ha
1-IMdiA I 1)1: CU lT URA.
sido galardonada con el
GASTRONO,\ 1ICA
prestigioso premio mtemacio.!nal Gourmand world cookbook
awards 2008, en la categoría
«Mejor libro de historia de la Gastronomía>>. Su autora,
Premio Nacional de Investigación en Gastronomía en 2002,
atesora una marcada experiencia investigadora, consultora
y docente en la mencionada especialidad. Asimismo, al
innegable éxito alcanzado ya por esta publicación , se une la
cuidada edición de la misma, como todos los títulos editados
por Almuzara, joven, aunque conso lidada, editorial
cordobesa.
El libro se divide en diez capítulos, precedidos de la
correspondiente introducción y culminados con unas breves
conc lusiones, terminando con una bibliografia no muy
extensa. Pero antes de describir grosso modo su contenido,
resaltamos las palabras de la autora de su prólogo, Ymelda
Moreno y de Arteaga, presidenta de la Cofradía de la Buena
Mesa, enunciadoras de lo que versa la obra, afirmando:
«Este interesante y evocador Tratado sobre el mundo de la
alimentación, sus fuentes , protagonistas , evolución,
conceptos gastronómicos y sentidos, las características del
cocinero y, por último, la revolucionaria aportación de la
tecnología, aporta todo cuanto se necesita para conocer y
comprender el fenómeno gastro-culinario de hoy reclinado
en la historia.»
En la introducción, la autora explica con claridad los
objetivos de su libro, difundir un conocimiento básico sobre
«lemas diversos de cultura gastronómica», y organizar y
sistemat izar la información existente relacionada con la
mencionada temática.
En el primer capítulo, titulado <<A lim entación y
Gastronomía», Almudena Villegas realiza una necesaria, o
más bien imprescindible, explicación de los mencionados
SABER R
SABOR
algunos ca o antológico: ~ alguna d • IJ r ,·~t. que
111\'CntarOn.
En lo, do. capítulos 1¡;u1ente . Almudena \ 1ll~¡;J.
analiza la evoluc1on de la ahmcnta\'a>n) de la ¡;a,trom>mia,
destacando d1 tmto aspecto,, ca'o d la Jlnuentauón '''1110
necesidad humana. d hambre, la gastwnnmu y el pre,llgi<'·
o la gula
Seguidamente , la autora pasa a ddm1r dtstinto
conceptos. la mayoría de una C\ 1dente artual~ttad.
relacionados con la gastronomía, como la armonía, la
creat1v1dad , la frugahdad, la corma com<' arte o como
conjunto de técn1cas, el fenómeno de la' an¡;uard1a <'uhnana .
la deconstrucciÓn en cocma. los mcnús-degustrac1< n. la
cocina conceptual, etc.
Otro de los capítulos, por cierto. uno de los nds
breves, trata sobre el alimento como símbolo. mduycndo
la estTecha relac1ón del ane y la hterotura con la gastronomía.
al mismo t1empo que se comentan otros temas como el
vegetarianismo, la cntomofag1a y el cambahsmo.
Asimismo, la autora dcscnbc la mdudable concx1ón
entre la gastronomía y los sentidos, para conchnr que el
alimento va más allá de las sensactones percibidas durante
la comida , considerando que «nos quedan una ·ene de
circunstancias relacionadas con el hecho gastronómiCO a
través de las cuales d1sfrutar de él sm neces1dad de
encontrarse degustandO. >>
En el antepenúltimo de los capítulos Almudena
Yillegas se centra en las caracterist1cas y la personalidad
del cocinero, dedicando un breve epígrafe a los s1gmticat1vos
cambios introducidos en la actualidad por los grandes
cocineros. Al mismo tiempo, resalta que hoy día no se valora
la experiencia , pues, por el contrano , se estnna sólo la
innovación y la capacidad de sorprender al comensal con
diversos artificios, de ahí que muchos jóvenes cocineros
se encuentren sobrevalorados.
Finalmente, Almudena Villegas ded1ca el úll1mo
capítu lo de su del ictosa obra, adjetivo nunca más
oportunamente aplicado, al papel de la tecnología en la
cocina, tanto domést1ca como profesional , el descubrimiento
de nuevas texturas, la necesidad de que los cocineros tengan
unos mínimos conoc1mientos sobre fisica y química (de
ahí que la formación permanente entre estos profesiOnales
debe ser una realidad), la intervenciÓn humana en la
tecnología, etc.
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