NUEVOS ACTIVISMOS SOCIALES EN

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NUEVOS
ACTIVISMOS
SOCIALES
EN
LA
ERA
DIGITAL.
EL
CROWDFUNDING COMO HERRAMIENTA DE ANÁLISIS.
Elena Gil Moreno.
Abstract
Salir de los códigos binarios de análisis es cada vez más necesario. Los años posteriores
a la crisis reflejan un panorama complejo y lleno de fenómenos aparentemente nuevos.
Se dan a la vez situaciones derivadas del paradigma de los recortes, así como
oportunidades surgidas desde lo digital. Perspectiva antiglobalización y cultura digital
van de la mano en muchos de estos fenómenos. Por eso hay que preguntarse: ¿qué
cambios sociales ha traído el paradigma de la austeridad en el mundo digital? En esta
investigación se plantea la utilización del crowdfunding como medio para ejemplificar
dichos cambios sociales.
Palabras clave: crowdfunding, cultura digital, globalización, movimientos sociales, ética
hacker.
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Para entender el fenómeno del crowdfunding, es necesario abordarlo desde una
perspectiva global. Si bien es cierto que refleja un marco de oportunidades para el
planteamiento y ejecución de una gran cantidad de iniciativas, también lo es que se trata
de un fenómeno que responde a la falta de oportunidades, tanto a nivel de financiación
como de desarrollo personal de quien lanza un proyecto en cualquiera de las
plataformas de crowdfunding. Con este fin, se ha recurrido a literatura que abarca las
perspectivas más actuales sobre los procesos vinculados a Internet. Pero también se ha
acudido a aquella literatura que
puede hacernos reflexionar sobre cuáles son los
procesos que empujan a los usuarios a utilizar la tecnología del modo en que se utiliza
en el ámbito del crowdfunding. Se ha optado por entender que el mejor modo de
explicar las causas del crowdfunding, pasa por enfocar a este fenómeno desde la
perspectiva de la globalización.
PERSPECTIVA ESTATISTA DE LA GLOBALIZACIÓN Y RESPUESTAS A LA
MISMA
La literatura sobre globalización es muy amplia, sin embargo es escaso el consenso
alcanzado en la aceptación de una definición que parece no abarcar la totalidad del
fenómeno. Los debates centrados en la distinción de diferentes categorías de
globalización: cultural, económica, tecnológica, entre otras, demuestran que nos
enfrentamos a un fenómeno complejo de explicar y comprender a nivel teórico. Así
mismo, la introducción de conceptos como glocalización, utilizados para diferenciar los
aspectos problemáticos de la globalidad, refuerzan esta misma idea de complejidad
explicativa (Robertson, 2000). El problema principal, para muchos de los autores sobre
la globalización, se centra en el modo en que tenemos interiorizadas determinadas ideas.
Así pues, nuestro propio lenguaje y pensamiento dificulta el abordaje del complejo
fenómeno de la globalización. Wallerstein afirmaba que: ―los compartimientos estancos
de análisis —lo que en las universidades se denomina disciplinas— son un obstáculo y
no una ayuda en la comprensión del mundo.‖ (Wallerstein, 2005. P: 4). Wallerstein,
hablaba del sistema-mundo, argumentando que éste existía desde antes de que las
Ciencias Sociales se preocuparan por el concepto de globalización, concretamente desde
el surgimiento de la economía-mundo capitalista en el siglo XVI. El sistema-mundo
genera desigualdades, concretamente entre el centro y la periferia, situándose este autor
por tanto, dentro de la teoría de la dependencia. Wallerstein se sitúa pues como uno de
los primeros autores que rompe con la concepción de Estado-nación como punto de
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partida de la explicación de la cuestión de la globalidad, argumentando que los mismos
no han tenido nunca un poder real en la construcción de la realidad socio-económica.
Sin embargo, son muchos los autores que sitúan al Estado-nación como eje explicativo
de las consecuencias de la globalización. Así pues, existen dos visiones; aquella que
plantea que la pérdida de poder de los Estados es la que está provocando la existencia de
desigualdades y el aumento de la pobreza en el mundo y aquella que considera que el
Estado, al estar ausente, ya está actuando de una manera clara. Alonso afirma:
―En estos momentos, por el contrario, el Estado/nación es uno de los
apoyos
fundamentales
de
remercantilización
de
la
sociedad
contemporánea y, por ello, la presentación de la globalización como
un fenómeno de desaparición final de los poderes políticos, y de su
subsiguiente sustitución por un gran mercado mundial autorregulado
cibernético y virtual, es una pérdida de la visión institucional en la que
se incrusta todo proceso económico (…) los Estados intervienen de
manera diferente, pero siguen siendo fundamentales en la defensa y
constitución de los mercados, incluso de los mercados mundiales‖
(Alonso, 2001. P: 23-24).
El Estado es por tanto, el principal promotor del modelo de mercado que define la
economía global. Ulrich Beck, por el contrario, afirma que ―globalización (…) no
apunta precisamente al final de la política, sino simplemente a una salida de lo político
del marco categorial del Estado nacional y del sistema de roles al uso de eso que se ha
dado en llamar el quehacer político y no político‖ (Beck, 1998. P: 15). Nos podemos
preguntar entonces ¿quién hace la política ahora? ―La globalización posibilita (…) que
los empresarios, sobre todo los que se mueven a nivel planetario, puedan desempeñar un
papel clave en la configuración no sólo de la economía, sino también de la sociedad en
su conjunto" (Beck, 1998. P: 16).
Para Saskia Sassen, igual que para Wallerstein, los conceptos de nación y de Estadonación son términos del pasado. Afirma que los mismos no nos sirven para explicar la
realidad actual, ya que nos encontramos inmersos en procesos de desnacionalización.
Respecto a los conceptos de lo nacional y lo no nacional Sassen opina que ―estos
supuestos funcionan bien para muchos de los temas que estudian las ciencias sociales,
pero no sirven para dar cuenta de una cantidad cada vez mayor de situaciones generadas
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por la globalización y por la variedad de procesos transnacionales que los estudiosos de
las ciencias sociales abordan hoy en día‖ (Sassen, 2007. P: 10). Para esta autora el punto
de partida explicativo de los procesos de globalización debe ser no el Estado-nación,
sino la ciudad. ―Cuando la producción teórica y las investigaciones se centran en la
ciudad, es posible hacer un corte a través de ese estatismo y rescatar la reconfiguración
de las jerarquías espaciales que se están dando en la actualidad‖ (Sassen, 2007. P: 10).
Por lo tanto, aunque la visión dominante en la historia ha sido el entendimiento de que
es la acción o la no acción de los Estados la que explica la globalización, existen autores
que plantean otras opciones de fuerte interés.
La cuestión referida al lugar desde el que situamos la explicación de la globalización es
importante para poder analizar los procesos de cambio social que se están dando en la
actualidad. El enfoque de Sassen es el más adecuado para este estudio, en tanto que se
van a analizar alternativas surgidas desde la ciudad promovidas por colectivos sociales
que en teoría no tienen ningún poder. Estamos pues, inmersos en un proceso de
globalización que afecta a nuestras condiciones de vida y que permite contextualizar
este estudio en un proceso de expansión de la economía financiera y de omisión de
políticas públicas y sociales, labor tradicionalmente atribuida a los Estados. Esto nos
permite situar al paradigma de la austeridad como consecuencia de este proceso de
globalización y en lo que aquí nos atañe, la política de recortes desarrollada en la
Europa de la crisis como principal causa de muchos de los fenómenos sociales que están
surgiendo en nuestros países, tales como las economías colaborativas, las empresas del
procomún o el crowdfunding.
CAÍDA DE LOS ESTADOS DEL BIENESTAR Y POSMODERNIDAD
Para Beck, el fenómeno de las deslocalizaciones afecta principalmente a los países
asistenciales. Se refería a aquellos países en los que existían Estados del Bienestar, es
decir, los países europeos. ―Son precisamente los Estados asistenciales bien acolchados
los que caen en este insidioso círculo vicioso: deben pagar prestaciones codificadas a un
número cada vez mayor de personas (…) al tiempo que van perdiendo el control de los
impuestos, porque en la partida de póquer por su regulación local, las empresas
trasnacionales han acaparado las cartas definitivamente ganadoras‖ (Beck, 1998. P: 2223). Es decir, las empresas se van de sus propios países, pagando menos impuestos y al
mismo tiempo expulsan del mercado productivo a sus trabajadores, que pierden su
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empleo debido a lo que en España conocemos como ERE (Expedientes de Regulación
de Empleo) y políticas de empresa de similar calado. Esto provoca que el Estado deba
pagar más subvenciones a estos desempleados, generando una situación de
insostenibilidad financiera para el mismo. En los años 90’s, Beck abogaba por el apoyo
a un proceso de integración política europea. Criticaba la firma del Tratado de
Maastricht, en 1992, argumentando que la Unión Europea estaba potenciando
exclusivamente un proceso de integración económica europea, olvidando el proceso de
integración político, básico para hacer frente a la globalización. ―No existe alternativa
nacional a la globalización. Quizá sí, en cambio, exista en el ámbito trasnacional (…)
Habría que reformar radicalmente la Organización Mundial del Comercio. (…)
Necesitamos un sistema fiscal unitario en la Unión Europea‖ (Beck, 1998. P: 216). Para
Beck, el proceso de integración político europeo podría haber sido una de las claves
para revertir el fenómeno de la globalización y desde luego, para no sufrir las
consecuencias de la misma. Ya en 1998 afirmaba ―Si permanece ese New Deal, si el
fatalismo de los postmodernos y del globalismo neoliberal se convierte en profecía
autorreferida, será algo realmente fatal (…) Nosotros anunciamos –como conclusión
convencional- la braseliñización de Europa. Los neoliberales han ganado. Incluso en
contra de sí mismos. El Estado ha sido desahuciado. El Estado social está en ruinas. Y
sin embargo no impera el desorden‖. (Beck, 1998. P: 219).
Definitivamente, este es el cuadro con el que nos encontramos en la Europa de la crisis,
la profecía se ha autocumplido. Desde luego, no impera el desorden, pero tampoco se
puede decir que la ciudadanía no se esté organizando. Sin embargo, hay que reflexionar
sobre la naturaleza de estas alternativas y plantearse qué aspectos relevantes aporta a la
sociedad y qué otras cuestiones refuerzan el modelo financiero imperante. Si los
ciudadanos estamos proponiendo salidas a la crisis, si son parches o si estamos
reforzando el neoliberalismo y creando un modelo capitalista más agresivo y con
consecuencias aún más graves a nivel de desigualdad social, pobreza y conflictos
sociales. Así como otro tipo de problemáticas que afectan a la psicología social y al
perfil de la cultura ciudadana. Bauman se refería a esta última cuestión, argumentando
que los ciudadanos nos encontramos en una situación de precariedad laboral que nos
insta a cambiar nuestra mentalidad frente a la resolución de conflictos vitales. Esto lo
define como la moral del vagabundo y afirma:
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―el vagabundo no sabe cuánto tiempo se quedará, donde está ahora ni
es él quien decide por lo general la duración de su estancia. Él elige
sus objetivos según va avanzando y según éstos se le van presentando
en las señales del camino o carretera. Pero ni siquiera así sabe a
ciencia cierta si va a descansar en la siguiente etapa, ni cuánto tiempo.
Sólo sabe que su estancia tiene pocas probabilidades de durar.‖
(Bauman, 1993. P: 17).
Bauman no es el único autor que relaciona los procesos de precarización laboral con los
cambios psicosociales que estamos viviendo, por ejemplo, el aporte más relevante de U.
Beck es la utilización del concepto del riesgo vinculado a lo que él denomina procesos
de individualización.
―La biografía normal se convierte, así, en biografía electiva, en
biografía reflexiva, en biografía hágalo usted mismo (…) Para no
fracasar, los individuos deben ser capaces de planificar a largo plazo,
de adaptarse al cambio, de organizarse, improvisar, fijarse metas,
reconocer obstáculos, aceptar las derrotas e intentar nuevas salidas.
Necesitan iniciativa, tenacidad, flexibilidad y paciencia ante los
fracasos‖ (Beck, 1993. P: 40-42).
Aquí podemos ver que Beck utiliza el concepto Do It Yourself (DIY) no tanto como un
elemento de empoderamiento ciudadano, sino como una consecuencia del proceso de
globalización, una ausencia de otras alternativas a las que aferrarse. Es decir, no como
algo deseable sino como algo que no queda más remedio que hacer.
Byung Chul-Han tiene una visión muy interesante al respecto de esta cuestión. Este
autor presenta a la sociedad como un ente enfermo y afirma que estamos ante un cambio
de paradigma. Si bien antes nos encontrábamos desarrollando nuestra vida en una
sociedad disciplinaria, donde la cuestión del poder era relevante, ya que primaba una
visión negativa de la realidad en la que las personas se sentían constreñidas por las
estructuras sociales, ahora la visión ha cambiado. Byung Chul-Han afirma que ahora
nos encontramos inmersos en la sociedad del rendimiento, caracterizada por la
inconsciencia de la existencia de estructuras sociales que ejercen poder. Ahora el lema
yes, we can es el que rige la mentalidad de los ciudadanos, creyendo de manera errónea
que pueden hacer cualquier cosa. Esta falsa sensación de libertad genera depresivos y
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fracasados, que opinan que tienen mucha responsabilidad sobre la situación en la que se
encuentran. ―El animal laborans tardomoderno no renuncia de ningún modo a su
individualidad ni a su ego para consumarse trabajando en el proceso vital anónimo de la
especie. La sociedad del trabajo se ha individualizado y convertido en la sociedad del
rendimiento y actividad” (Chul-Han, 2012. P: 45). Para este estudio, el concepto de
homo laborans del que habla Byung Chul-Han es muy relevante, ya que se trata de
individuos que se autoexplotan bajo la premisa de que todo es posible si lo haces tú
mismo. Es precisamente ese homo laborans el perfil más claro de promotor de
proyectos en las distintas plataformas de crowdfunding. El DIY supone en realidad uno
de los aspectos que más fomentan la dominación en las sociedades modernas.
Disfrazado de valores positivos de empoderamiento, en realidad, esconde bajo sí mismo
una fuerte dinámica de opresión.
ALTERNATIVAS SURGIDAS DESDE Y CONTRA LA GLOBALIZACIÓN
El DIY, por otro lado, está ayudando también al desarrollo de fenómenos sociales que
surgen de los sin poder y que están afectando a las estructuras sociales tradicionales,
que en cierta medida, son algo más líquidas ahora que antes. Si pensamos en el
crowdfunding financiero, comprenderemos que se ha convertido en el principal
competidor de la Banca tradicional. No es cierto que la Banca haya perdido su poder,
pero sí que se han visto obligados a presionar a los gobiernos para la regulación del
sector del crowdfunding, así como a hacer modificaciones en el modelo de gestión que
han venido desarrollando hasta la actualidad. Es decir, si bien el DIY supone una forma
de auto opresión, también está modificando la realidad social hacia otra distinta que
debemos hacer el esfuerzo de analizar. Para Sassen, una de las consecuencias de la
globalización es la hipermovilidad que podemos vincular a la moral del vagabundo de
la que hablaba Bauman. El problema real es la precarización de las condiciones de
trabajo, que generan informalidad en el empleo. Esto afecta, según la autora,
principalmente y de manera más acusada a los inmigrantes y a las mujeres, que sitúa
como colectivos sin poder. Sin embargo, para Sassen, la hipermovilidad tiene una
consecuencia positiva, ligada a la vuelta al hogar y al barrio.
―Este proceso conlleva un resurgimiento del barrio y del hogar como
espacios de actividad económica, lo que presenta sus propias
posibilidades dinámicas para las mujeres. La degradación económica
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crea ―oportunidades‖ para las trabajadoras y las emprendedoras de
bajos ingresos, y con ello reconfigura algunas de las jerarquías
laborales y domésticas en que se encuentran inmersas dichas mujeres
(Sassen, 2007. P: 20).
Sassen sale de este modo de la dicotomía tradicional en el análisis de las Ciencias
Sociales de analizar la realidad social desde una perspectiva optimista o pesimista. Se
dan por tanto, de manera simultánea problemas asociados a la precariedad laboral y
oportunidades de empoderamiento ciudadano. Se dan incluso a la vez la pérdida de
poder y la reapropiación del mismo. Las ciudades se encuentran entrelazadas para la
autora, en una red global, donde el papel de las nuevas tecnologías es también relevante
en la potenciación de iniciativas que pueden tener un calado de transformación de la
realidad social a nivel internacional.
―Las redes digitales contribuyen también a la producción de
contrageografías de la globalización. (…) pueden ser utilizadas por
activistas políticos para transacciones globales o no-locales, o para
fortalecer las comunicaciones o las transacciones dentro de una
ciudad. Captar cómo la nueva tecnología digital puede servir de apoyo
a iniciativas locales y alianzas entre los barrios de una ciudad es
sumamente importante en una era donde la noción de lo local suele
observarse como algo cada vez más superfluo en términos de la
dinámica global y de sus actores‖ (Sassen 2004. P: 36).
Podríamos entender entonces, las oportunidades usadas por los sin poder en el marco de
la ciudad como contrageografías de la globalización. Es decir, aquellas que tienen la
potencialidad de hacer frente a la globalidad desde ella misma. Creo que podemos
afirmar que el crowdfunding se está comportando como una de estas contrageografías
en tanto que los sin poder utilizan las redes digitales basándose en premisas
colaborativas, deliberativas o potencian la puesta en marcha de proyectos que no
tendrían cabida en la sociedad tradicional y que en muchos casos, rompen con el
pensamiento dominante e incluso vuelven más líquidas ciertas estructuras, como se
mencionaba anteriormente con el ejemplo del crowdfunding financiero.
OPORTUNIDADES NACIDAS DE LOS USOS COMPARTIDOS DE INTERNET
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En lo que se refiere a este estudio, nos interesan, por tanto, las contrageografías de la
globalización que están mediadas por las redes digitales. En concreto, nos interesa el
fenómeno del crowdfunding como elemento vertebrador de alternativas socioeconómicas y a su vez, como consecuencia de la rigidez de la sociedad globalizada, tal
y como se ha señalado con anterioridad. Por tanto, propongo centrarnos en el papel que
juegan las comunidades virtuales en la conformación de nuevas realidades, así como en
el perfil de los usuarios de dichas comunidades. Primeramente, es necesario resaltar que
en este estudio, no me interesa el papel de la tecnología per se, sino el comportamiento
de las comunidades virtuales en su faceta online y su confluencia con la offline. Lessig
distingue entre Internet y ciberespacio, argumentando que ―Internet no es más que el
medio por el que enviamos correos electrónicos y publicamos páginas web (…) el
ciberespacio, sin embargo, es algo más (…) Algunos creen estar en una comunidad
cuando se hallan en el ciberespacio; otros confunden su existencia allí con sus propias
vidas‖ (Lessig, 2009. P: 43). Desde este punto de vista, se podría afirmar que en el
universo del crowdfunding nos encontramos con múltiples ciberespacios; por ejemplo,
al hablar de cada campaña específica o en los foros dedicados a la contribución de
información ligada al sector. Cada campaña crea su propia comunidad virtual, que
siente y padece las venturas y desventuras de quien promueve un proyecto, participando
en su promoción, muchas veces haciéndolo suyo y aportando ideas o directamente
participando en el diseño del producto o del proyecto. Y desde luego, vigilando el
cumplimiento de las promesas que haya hecho el promotor. Se genera, por tanto, un
sentimiento de contribución grupal a una idea y en sí mismo, se da la emoción de
pertenecer a una comunidad. Ya que este estudio tiene un claro enfoque sociológico,
interesa observar si existen comportamientos similares en estos múltiples ciberespacios
a los que nos estamos refiriendo. Se ha observado que sí, que existen una especie de
reglas que vertebran la participación ciudadana o en este caso, de los usuarios, en estos
ciberespacios que se han mencionado. Algunos autores, al hablar de estas reglas
argumentan directamente que existe una ética, una forma de comportarse en el
ciberespacio.
ÉTICA HACKER PARA EXPLICAR LA CULTURA DIGITAL
Para hablar de esta ética, hay que remontarse a los años 60’s, donde los programadores
del MIT (Massachusetts Institute of Technology) comienzan a trabajar con ordenadores
en un contexto en el que se dan a la vez, procesos de innovación tecnológica, el
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movimiento hippie y la Guerra Fría. Y dentro del MIT, además, una cultura del trabajo
muy específica, favorecida por el hecho de que trabajaban con software de código
abierto.
―El código es la tecnología que hace que los ordenadores funcionen.
Esté inscrito en el software o grabado en el hardware, es el conjunto
de instrucciones, primero escritas como palabras, que dirigen la
funcionalidad de las máquinas (…) la importancia de mantener libre el
código (…) en el sentido de que el control, que construyen los
codificadores, sea transparente para todos y en el de que cualquiera
tenga derecho a tomar ese control y de modificarlo a su gusto‖
(Stallman, 2004. P: 11-12).
El código es importante, Lessig hace un paralelismo entre el código y la Constitución,
haciendo ver que es el que dictamina las reglas de convivencia o el funcionamiento de
una sociedad (Lessig, 2009). Es precisamente esta posición frente a la idea de que el
código debe estar abierto o cerrado la que influyó desde principios de los años 60’s en la
existencia de una ―ética hacker‖, es decir, de una cultura de la que participaban estos
primeros hackers. Y es esta ética la que parece haber influido de manera importante en
las formas de participación de los usuarios actuales en Internet o de su comportamiento
en el ciberespacio. Steven Levy afirmaba ya en 1994 ―If everyone could interact with
computers with the same innocent, productive, creative impulse that hackers did, the
Hacker Ethic might spread through society like a benevolent ripple, and computers
would indeed change the world for the better" (Levy, 1994. P: 41). Es decir, existe un
pensamiento a través del cual autores como Levy o Stallman comprendían la expansión
de la ética hacker como una solución a muchos problemas. Para ellos, el surgimiento de
Internet, si viene acompañado de esta ética hacker, podría suponer el alcance de un
sueño donde cualquier futuro distópico dejaría de existir. Pero sobre todo, Levy pone de
manifiesto con estas palabras algo que en este estudio sostengo que ha sucedido; la ética
hacker ha sido asimilada por los internautas como código de comportamiento natural.
Steven Levy define por primera vez esta ―ética hacker‖ y afirma: ―The Hacker Ethic:
Access to computers and anything which might teach you something about the way the
world works should be unlimited and total. Always yield to the Hands-On Imperative!‖
(Levy, 1994. P: 29). Levy nos habla de la obsesión que tienen los hackers por arreglar
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cosas y como el acceso al código es en realidad, una cuestión de ingeniería. Describe la
personalidad de estos primeros hackers argumentando que necesitan ver como son los
objetos por dentro para entender el funcionamiento de los mismos y mejorarlo si es
preciso. Para ello, las entrañas del aparato deben ser visibles y accesibles. Es decir,
hacer esto es para los hackers apasionante. Esta no es una cuestión baladí, pues es uno
de los valores de la ética hacker que resaltan todos los autores que han intentado
definirla. Levy distingue al menos seis premisas que ha de cumplir esta ética hacker. Por
empezar, toda la información ha de ser libre; se refiere en este punto al código, como se
ha explicado con anterioridad. Además, invita a desconfiar de la autoridad. El modelo
de Internet es más horizontal y cualquier tipo de burocracia es antónimo de libertad para
Levy. Se promueve por tanto, la descentralización. Del mismo modo, afirma que los
hackers deben ser juzgados por el modo en que hackean y no por criterios como títulos,
edad, raza o posición social. Está en contra, por tanto, no sólo de las estructuras
tradicionales de poder sino del modo en que se ejerce el poder dentro de la cultura
tradicional. Esta cuestión la recupera Dahlberg en su estudio sobre ―ciberlibertariado‖
definiendo a estas estructuras como ―sistemas autoritarios paternalistas‖ (Dahlberg,
2010). Levy afirma también que puedes crear arte y belleza con un ordenador. Está
haciendo referencia a la cuestión de la creatividad, el DIY. Además, los ordenadores
pueden cambiar tu vida hacia algo mejor y finaliza argumentando que igual que en la
lámpara de Aladino, puedes pedir tus propios deseos, es decir, el propio usuario es parte
activa de la comunidad virtual (Levy, 1997). La cuestión clave del pensamiento de
Levy, así como de Stallman y otros hackers de la vieja escuela es que la promoción de
esta ética es en sí mismo un acto activista. La promueven porque consideran que los
avances tecnológicos en el ámbito digital dejan abierta la puerta a la consecución de un
sueño o de una utopía que mezcla posiciones liberales tanto a nivel político como
económico. Esta cuestión es tomada muy en serio en esta investigación, ya que permite
explicar de manera muy clara algunos de los rasgos más significativos que se dan en la
cultura que se está desarrollando en el fenómeno del crowdfunding, que no es otra que
la cultura digital.
Himanem va más allá de esta cuestión, argumentando que la ética hacker está dirigiendo
el espíritu de la era de la información, haciendo un paralelismo con el pensamiento de
Weber en el que éste afirmaba que la ética protestante había influido de manera directa
en la conformación del capitalismo. Himanem utiliza el concepto de era de la
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información, de Castells, para afirmar que estamos ante otro modelo de sociedad,
mediada por lo digital y que existe una cultura de fondo que está ayudando a conformar
la forma en que dicha sociedad se da. Para Himanem, existen cambios importantes en el
modo en que entendemos las nuevas formas de trabajo:
TABLA I
CARACTERÍSTICAS DE LA ÉTICA HACKER SEGÚN HIMANEM
Ética protestante
Ética hacker
Dinero
Ética
Trabajo
trabajo
Optimización
Ética
hacker
del Pasión
Libertad
hacker
del Aporte a la comunidad
dinero
Libertad de expresión
Flexibilidad
Nética
Estabilidad
Privacidad
Rechazo
Determinación
a
la
receptividad
pasiva
Creatividad
Resultados
La ética hacker y el espíritu de la era de la información (Himanem, 2001).
Existen para este autor, tres grandes categorías en las que clasificar los valores de la
ética hacker. Por un lado, las actitudes hacia el trabajo ya no son equiparables a las que
se daban en la ética protestante. El objetivo final no es enriquecerse, sino que el trabajo
apasione a quien lo realiza y la libertad de poder ejercerlo en todo momento o lugar. Si
conjugamos estos dos valores, Himanem afirma, que en realidad convertimos el trabajo
en un juego. Otra gran categoría sería la referida a las actitudes que le damos al dinero.
Existe aquí una modificación importante en la concepción de la realidad, pues ya no
estaríamos dándole valor a actitudes individualistas, sino que volveríamos a reivindicar
el papel de la comunidad. Lo que tiene valor en la red, es por tanto, lo que aporta algo a
la comunidad. Por esta razón, es tan importante para los hackers que el código sea
abierto, pues es el único modo de modificarlo y que la comunidad se beneficie de ello.
Además de estas dos grandes categorías, Himanem añade una tercera, a la que llama
nética. Aquí se encontrarían los comportamientos ligados a la convivencia de los
usuarios en el mundo digital; libertad de expresión, privacidad y rechazo a la
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receptividad pasiva. Este último valor es sumamente importante, ya que busca la
participación activa de toda la comunidad, es decir, el ideal es que exista una sociedad
altamente participativa e involucrada en la mejora de su propia comunidad. Por último,
destaca el papel de la creatividad y más abiertamente, la define como la actitud de
superación personal. Esta cuestión está muy relacionada con la visión del ―homo
laborans‖ de Byung Chul-Han que se definió con anterioridad (Himanem, 2001).
ÉTICA HACKER Y ACTIVISMO
La visión de estos autores es dicho de modo más específico, ciberutópica y en cierto
modo, activista, como se puede comprobar en el lenguaje que utilizan, especialmente
Stallman. Con un simple fragmento, podemos hacernos una idea de ello:
"Algunas de mis ciudades han caído. Más tarde he descubierto otra
ciudad amenazada y me he preparado para otra batalla. Con el tiempo,
he aprendido a detectar las amenazas y a interponerme entre ellas y mi
ciudad, haciendo un llamamiento a otros hackers para unirse a mí.
(…) La visión de un regimiento de hackers manos a la obra constituye
una fuente de alivio y de alegría, (…) ahora Microsoft nos tiene en su
punto de mira. No podemos pensar que el futuro de la libertad está
asegurado. ¡No os engañéis! Si quieres conservar tu libertad, tienes
que estar preparado para defenderla" (Stallman, 2004. P: 43-44).
Hacen una llamada a la comunidad para colaborar en la consecución de una utopía y
ésta podríamos definirla como la búsqueda de una sociedad más democrática, que solo
se alcanzará si los usuarios colaboran y cooperan entre sí. Por ejemplo, en relación a la
financiación de software libre, Stallman define un modelo ideal que nos puede recordar
al modelo de crowdfunding. Propone un modelo de financiación participativo y afirma
―Las consecuencias: –La comunidad de usuarios de ordenadores apoya el desarrollo del
software. –Esta comunidad decide qué nivel de apoyo se necesita. –Los usuarios a
quienes le importa a qué proyectos se destine su parte pueden escogerlos por sí
mismos–‖ (Stallman, 2004. P: 58). En definitiva, la idea es que procedemos de
sociedades autoritarias y la tecnología nos da la oportunidad de poder liberarnos. Para
ello, se hace una llamada a buscar sociedades más democráticas a través de dos ideas
principales; la libertad de expresión, unida al impacto viral que puede tener esto en el
marco de la sociedad digital, así como el principio fundamental de compartir las ideas y
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productos que podamos crear para beneficiar a la comunidad. Esto debe hacernos pensar
en que si existe una cultura digital de la que participamos todos los usuarios o una gran
parte de ellos, en realidad va a tratarse de una cultura basada en una llamada a la acción.
Es decir, se trataría de una cultura activista por sí misma y esto plantea muchos
interrogantes, que este estudio intentará resolver.
DESVANECIMIENTO DE LAS IDEOLOGÍAS EN LA RED
La cuestión de fondo está relacionada con una idea que se ha planteado con
anterioridad; esta ética hacker surge de la confluencia del movimiento hippie y por la
defensa de los derechos civiles con uno de innovación tecnológica, en el contexto de la
Guerra Fría. Por ejemplo, John Perry Barlow, ex letrista de Grateful Dead, un
importante grupo de folk surgido a mediados de los 60’s en California, escribía en su
―Declaración de Independencia del Ciberespacio‖: ―Gobiernos del mundo industrial,
vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del ciberespacio, el nuevo hogar de
la mente. En nombre del futuro, os pido a vosotros, que pertenecéis al pasado, que nos
dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía allí
donde nosotros nos reunimos‖ (Barlow, 1996). La idea de que existe un enemigo, que
encarna todo lo antiguo y que la realidad pasada va a ser superada por la comunidad del
ciberespacio, está presente continuamente en la ética hacker. Barlow, por su parte, no
sólo ha sido hippie y un ferviente defensor de los derechos digitales, sino que también
ha sido presidente del Partido Republicano en Sublette County (Wyoming). Este tipo de
aparentes contradicciones explican que englobemos en el crowdfunding a plataformas
tan opuestas como Goteo, que promueve abiertamente conceptos como el procomún,
con plataformas de crowdfunding financiero, que promueven la desintermediación
financiera desde un punto de vista mucho más capitalista. Conceptos como
desregulación pueden ser interpretados de distinto modo según lo que se quiera regular
y no significan lo mismo para un activista de izquierdas que para un accionista. Sin
embargo, en la comunidad virtual conviven todas estas personas que tienen intereses tan
diferentes y que sin embargo, comparten muchas de las características de esta ética
hacker. Esto da lugar a muchas confusiones teóricas. Por empezar, las críticas marxistas
al mundo digital olvidan continuamente esta cuestión de la ética hacker y esto da lugar a
que se incida en la cuestión de que las comunidades virtuales y el modo en participamos
en ellas reproduzcan el capitalismo e incluso lo refuercen. Pero la ética hacker no ha
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tenido en ningún momento ningún componente anticapitalista. Lessig comienza su obra
―El código 2.0‖ de la siguiente manera:
―Hace casi dos décadas, en la primavera de 1989, el comunismo murió
en Europa (…) Aquellos primeros momentos posteriores al colapso
del comunismo rebosaban de pasión antiestatal –una oleada de furia
contra el Estado y contra toda regulación proveniente del mismo.
Déjennos en paz, parecía decir la gente. Dejen que el mercado y las
organizaciones no gubernamentales –una nueva sociedad- reemplacen
al Estado. (…) A mediados de los noventa (…) emergió en Occidente
otra nueva sociedad (…) Se trataba de Internet o, como lo definiré
más adelante, del ciberespacio‖ (Lessig, 2009. P: 31-32).
Existe por tanto, una mezcla de la defensa del liberalismo político y el liberalismo
económico, que provoca una confusión en la identidad de grupos activistas tradicionales
de izquierdas cuando reproducen esta ética hacker. Esto debe hacernos concluir que los
posicionamientos de izquierdas y derechas se han difuminado en el mundo digital y que
a su vez, el comportamiento en el ciberespacio sigue procediendo de esta actitud de
llamamiento político al cambio que se promueve desde la ética hacker. Por tanto, nos
encontramos en un contexto de evolución del concepto de activismo, que ya no es sólo
de izquierdas, cuestión que se abordará más adelante en este estudio.
Cabría preguntarse si esta ética, este código de comportamiento en el mundo digital, es
simplemente un enredo conceptual propuesto por un grupo de hackers. En este estudio
se defiende que no, al contrario, se trata de la base de una cultura digital en continua
evolución. Quizás una de las razones por las que estos pensamientos, en principio
aislados en la mente de un grupo de hackers, han calado de manera profunda en las
sociedades digitales esté relacionada con la forma en que Internet facilita que grupos
tradicionalmente discriminados hayan podido en cierta medida empoderarse. Lessig
afirma refiriéndose a los orígenes de Internet ―Las personas invidentes podían
implementar fácilmente programas que les leyeran los textos y responder mediante
teclado (…) Lo mismo ocurría con las personas sordas, que no necesitaban oír nada en
la Internet original (…) Y lo mismo ocurría con las personas feas. Puesto que la
apariencia no se transmitía con cada intercambio (…) podían ligar o jugar o practicar
sexo virtual sin ninguna cortapisa‖ (Lessig, 2009. P: 153). Esta es otra cuestión sobre la
15
que habría que reflexionar, no sólo es que la ética hacker parta de una llamada a la
acción colectiva sino que los no empoderados son los primeros que se sienten cómodos
en la red.
En principio, no todas las personas utilizamos Internet, de hecho, debido a la brecha
digital somos muy pocas las que lo hacemos. Sin embargo, parece que Internet ha traído
consigo un cambio de paradigma y un nuevo tipo de sociedad y de hecho, muchos
autores han intentado definir este nuevo modelo social. En ―Comunicación y Poder‖
Castells ya no se refiere a esta nueva sociedad como sociedad informacional. Ahora nos
habla de sociedad red, que es el término que vamos a utilizar en este estudio y afirma
―La sociedad red es pues una sociedad global. Ello no significa, sin embargo, que las
personas de todo el mundo participen en las redes. De hecho, por ahora, la mayoría no
lo hace. Pero todo el mundo se ve afectado por los procesos que tienen lugar en las
redes globales de esta estructura social" (Castells, 2009. P: 51). Es decir, situémonos en
el contexto del 11M, en 2004. Quizás una señora de 80 años podría no haber utilizado
un teléfono móvil en ningún momento de su vida, pero el ―pásalo‖ sucedió
conformándose como una de las primeras movilizaciones consecuencia de una acción
viral y finalmente el gobierno cambió para las personas que utilizaron la tecnología y
para esta misma señora. Quizás hubiera cambiado del mismo modo, pero desde luego el
uso que le dieron los ciudadanos a esa tecnología influyó sobremanera. Lo mismo
sucede con Internet.
Finalmente, todos estamos conectados e influidos por el modo en que los usuarios
participan en la red. El crowdfunding nos permite ejemplificar esta cultura digital,
basada en principios de la ética hacker. Al analizar su discurso, es posible identificar
estos rasgos con perfecta claridad. Es por tanto este fenómeno, una herramienta, en
realidad, para explicar un grosso teórico muy revelador.
CULTURA DIGITAL Y CROWDFUNDING
Si pensamos en la influencia de la utilización de lo digital en las sociedades modernas,
sin duda, debemos hacer referencia a uno de los mayores aportes de Castells a la teoría
sobre sociedad red. Estaríamos hablando de su interpretación sobre el concepto de
valor. Castells expone que, si bien el principal valor de la sociedad industrial era el
capital o en la sociedad de masas lo era el consumo, en realidad no tenemos claro cuál
es el valor de la sociedad red. "El capitalismo no ha desaparecido. En realidad está más
16
presente que nunca. Pero no es -en contra de la percepción ideológica típica- lo único
que se cuece en la aldea global" (Castells, 2009. P: 57). Más bien, afirma "dada la
variedad de orígenes potenciales de la dominación de las redes, la sociedad red es una
estructura social multidimensional en la que redes de diferentes clases tienen distintas
lógicas para crear valor" (Castells, 2009. P: 55). Queda mucho para comprender el
comportamiento de la sociedad red, ya que el estructuralismo no nos permite explicar la
complejidad de este fenómeno. La cuestión clave de este nuevo modelo de sociedad es
precisamente como el papel de las redes se ha vuelto más importante, generando
continuamente situaciones disruptivas con los modelos más tradicionales de sociedad.
El valor de la sociedad red parece ser la conformación de redes en sí mismo. Esto tiene
como consecuencia que los procesos de cambio se estén acelerando aún más, lo que
dificulta el acercamiento teórico a los fenómenos sociales más actuales. Lo importante
de la red es que fluye la comunicación y esto provoca que continuamente se estén
creando nuevas formas de valor. Por ejemplo, surge un nuevo valor cuando
determinados partidos políticos utilizan el crowdfunding como medio alternativo de
financiación de partidos, situando el debate respecto a esta cuestión en la opinión
pública. O surge un nuevo valor cuando organismos públicos, como algunas
Universidades, utilizan el crowdfunding como vía de financiación, aportando su grano
de arena a la modificación del modelo de intervención pública estatal tradicional en el
marco del Estado de Bienestar en España. Es decir, tendríamos aquí dos posibles
visiones teóricas. Podríamos considerar que la sociedad red genera muchos tipos de
valor y por esta razón, es complicado identificarlos todos o incluso podríamos estar ante
un absoluto cambio de paradigma, donde no fuera necesario identificar el valor de la
sociedad actual. Pero podemos interpretar que en realidad, el valor de la sociedad red
es la red en sí misma y que estas redes están capacitadas para poder hacer aportes
relevantes a la sociedad. Este estudio defiende la segunda interpretación, argumentando
que las redes como valor, están generando usos compartidos y que esto se ejemplifica
con el fenómeno del crowdfunding.
Amparo Lasén, refiriéndose a los usos del teléfono móvil argumenta que ―los distintos
usos del móvil resultan de una agencia compartida entre gente y objetos, de una
formación y transformación mutuas. Esta agencia se constituye en prácticas situadas, en
particulares espacios y tiempos, donde otros actantes —grupos, individuos, objetos—
están implicados. Los usos del móvil por lo tanto son distribuciones de competencias y
17
acciones entre gente y objetos. Potencia performativa y competencias se distribuyen
entre móviles y usuarios‖ (Lasén, 2006). Lasén utiliza el ejemplo de los teléfonos
móviles para explicar aquí varios conceptos. Por un lado, afirma que a los móviles se les
da distintos usos, algo que podemos extender a la tecnología en general. Es decir, los
usuarios utilizamos por ejemplo Internet, de distintas formas y con objetivos diferentes.
El crowdfunding en sí, podríamos considerarlo como un uso específico de Internet, ya
que busca la obtención de financiación vía online y eso es en sí mismo, un uso
compartido. Estos usos, afirma la autora, resultan de procesos en los que están
involucradas las tecnologías y la propia gente. Es decir, la tecnología en sí misma no
genera esos usos y la gente por sí sola tampoco. Es la confluencia entre lo que la
tecnología permite hacer y las acciones de las personas la que genera estos usos. Esto no
es más que la definición del concepto utilizado por Lasén y procedente de la teoría del
actor-red, agencia compartida. Además añade, ―son prácticas situadas en particulares
espacios y tiempos‖ donde existen otros actantes. Es decir, estos usos resultantes de la
agencia compartida, se dan dentro del marco de una red. Recuperemos la teoría de
Castells aquí para entender como esas redes generan usos compartidos. Por último, la
cuestión de lo performativo, presente en toda la obra de Lasén, recuerda a la propuesta
del interaccionismo simbólico propuesta por Goffman. Y es que al analizar lo digital,
nos encontramos continuamente con la aparente contradicción de utilizar un
acercamiento hacia la realidad social desde un punto de visto microsociológico y
macrosociológico a la vez.
¿ES EL CROWDFUNDING UNA NUEVA FORMA DE ACTIVISMO?
El contexto en el que nos encontramos, por tanto, está marcado por la agencia
compartida, por la identificación de nuevos usos compartidos que crean los ciudadanos
en el marco de la sociedad red o mismamente por el entendimiento de que la red es el
propio valor de la de la sociedad actual, como se ha explicado con anterioridad.
Observar estos usos compartidos en el marco de diferentes fenómenos sociales que se
dan en la actualidad, tales como las economías colaborativas, los espacios de coworking
o movimientos sociales de calado similar al 15M, induce a cuestionarse la utilidad de
los marcos de referencia teóricos que servían hasta ahora. Por ejemplo, al observar el
discurso que subyace al fenómeno del crowdfunding, se puede concluir que éste ayuda a
generar usos compartidos que tienen mucho de político. No es solo que se comporte
como un semillero de usos compartidos activistas, como podrían ser las nuevas formas
18
de financiación de partidos o proyectos que utilizan lo digital para ejercer el activismo,
como por ejemplo ―15M para Rato‖, sino que el propio discurso que suena de fondo es
en sí activista. Para entender esta afirmación es necesario reflexionar sobre el estado de
la cuestión en la literatura sobre movimientos sociales y activismo.
Parece que movimientos como #Yosoy132, el 15M, Occupy Wall Street o la Primavera
Árabe, generan ciertos problemas de definición a la hora de abordarlos desde un punto
de vista teórico tradicional. Sancho se refiere a esta cuestión analizando el movimiento
#Yosoy132: ―¿Hasta qué punto tiene poder explicativo para fenómenos de acción
colectiva que irrumpen a gran velocidad y que tienen una dimensión híbrida, tanto en
las calles como en el ciberespacio, y que no generan procesos de identidad propios de
otras experiencias de movilización, sino formas de agregación en primera persona: «Yo
Soy…»?‖ (Sancho, 2014. P: 56). Estas nuevas formas de movimientos sociales están
cuestionando muchos de los rasgos que caracterizaban a sus predecesores. Se diluye la
importancia de aspectos como la identidad grupal, los objetivos, la continuidad en el
tiempo o la racionalidad en la definición de estrategias activistas. Sin embargo, repensar
esta cuestión implicar llegar mucho más lejos. Rheingold acuñó el concepto multitudes
inteligentes para referirse a las movilizaciones ciudadanas mediadas por las nuevas
tecnologías, como las flash mobs (Rheingold, 2002). Es evidente que una flash mob
nada tiene que ver con activismos tradicionales. Sin embargo, esto no significa que no
tengan una capacidad importante de generar impacto social. Lasén y Martínez
argumentan que las mobidas ponen en estado de shock a los estudiosos de los
movimientos sociales, ya que en ellas no existe ninguna relación entre la acción en sí y
la propia comunicación de la misma. Son acciones porque sí y esto no significa que no
estén construyendo identidades sociales, que no estén comunicando o que no se estén
apropiando de un espacio social atribuido generalmente a espacios institucionales. Es
decir, estas mobidas son claramente políticas, aunque no sigan la lógica de la acción
social tradicional. Los autores reivindican el reconocimiento de cierto componente
activista en las mobidas y eso es precisamente lo que aquí se defiende que debería
hacerse con un fenómeno como el crowdfunding (Lasén, A., Martínez, I., 2008).
¿CÓMO ABORDAR EL RETO EXPLICATIVO DE ESTAS MOVILIZACIONES
MEDIADAS POR LO DIGITAL?
Calvo y Álvarez, al analizar el 15M resaltan que ―el problema para el movimiento 15-M
no ha radicado nunca en la existencia o no de objetivos políticos, sino precisamente en
19
la manera de perseguirlos‖ (Calvo, K., Álvarez, I., 2015. P: 117). Es decir, lo importante
no es el qué sino el cómo y esto tiene mucho que ver, por ejemplo, en el caso del
crowdfunding, con el discurso de fondo y el modo en que se crean comunidades
virtuales que se comportan de determinada manera, siguiendo los patrones de la cultura
digital. Esta perspectiva es la misma que defiende Melucci cuando habla de socialidad:
―hoy asistimos a un proceso de separación creciente entre socialidad y sociedad: la
sociedad como realidad ontológica objetivada cede el puesto a la socialidad como
conjunto de relaciones y procesos‖ (Melucci, 2001. P: 34-35). Melucci, con este
término, propone una visión interaccionista de analizar la realidad social. Sin embargo,
a diferencia de las propias teorías interaccionistas, la socialidad comprende que existe el
conflicto y de hecho, lo tiene en el punto de mira con el objetivo de revertir las prácticas
del poder tradicional. Este es el enfoque que se utilizará para el análisis del fenómeno
del crowdfunding en esta investigación.
Esta socialidad es la que fomenta la creación de usos compartidos que poseen rasgos
similares entre sí. Calvo y Álvarez se refieren a esta cuestión argumentando que
Podemos recogió en su discurso varias de las características del 15M, tales como la
participación masiva como motor de la construcción del partido, una emocionalidad
proactiva y de mentalidad positiva, la horizontalidad organizativa, así como el uso
creativo de las nuevas tecnologías (Kerman, C. y Álvarez, I, 2015. P: 118-119). Todas
ellas son características que se asemejan mucho a algunos de los valores de la ética
hacker, que se han descrito con anterioridad. Estos autores también resaltan la
importancia que se le dio en el 15M al rechazo a todo lo que tuviera que ver con la
institucionalización, no solo en forma de canalización del movimiento hacia la política
tradicional de partidos, sino incluso a los movimientos sociales institucionalizados.
Ejemplifican esta cuestión con el debate generado al inicio del movimiento en
―Acampada Sol‖, cuando los activistas comenzaron a retirar pancartas con consignas
feministas. ―La indignación no está en contra de las mujeres, pero sí lo está en contra de
la articulación institucional del feminismo liberal‖ (Kerman, C. y Álvarez, I, 2015. P:
119). Desde luego, este es otro de los rasgos que se han descrito con la ética hacker y su
vinculación con la cultura digital. Ese rechazo a los poderes tradicionales y todo aquello
que tenga rasgos de institucionalización o un mínimo de verticalidad. Esto se puede
observar en el discurso del crowdfunding, en el que participan por ejemplo,
20
emprendedores culturales, no así industrias culturales ni mucho menos organizaciones
tipo SGAE.
HACKTIVISMO
A pesar de ser mucha la literatura que hace referencia al activismo digital, diferenciando
principalmente entre el activismo a golpe de click y movimientos activistas mediados
por Internet, como pudieron ser el EZLN o la contracumbre en Seattle, lo cierto es que
aquí no se va a entrar en dicho debate. Sin embargo, propongo centrarnos en el
hacktivismo, que ha generado una gran cantidad de literatura, tanto desde la academia
como desde los propios hackers, que han reflexionado sobre su papel activista y así lo
han plasmado en documentos que podemos encontrar a lo largo y ancho de Internet.
Lizama afirma que el hacktivismo ―busca impulsar la libertad de la información en la
Internet utilizando las habilidades tecnológicas de los old school hackers y los internet
hackers‖ (Lizama, 2012. P: 134). Siendo los primeros los pioneros y en algunos casos,
aquellos que se integran en el movimiento por la defensa del software libre, como por
ejemplo, Stallman, mientras que los internet hackers ―se enfocan a aspectos
relacionados con las condiciones de seguridad en la Internet, escenarios como el
intrusismo informático, la evaluación de la seguridad de una red o la detección de
software intrusivo‖ (Lizama, 2012. P: 133). Lo relevante de esta definición es la
información que está implícita en ella; el hacktivismo no es un fenómeno nuevo. Tiene
antecedentes claros en los primeros phreakers que actúan contra la compañía telefónica
Bell Telephone ya en los años 50’s. El phreaker tiene amplios conocimientos de
telefonía y es capaz de llevar a cabo actividades no autorizadas con ellos. Lo que se
defiende en este estudio, entre otras cosas, es que los hackers siempre han sido
activistas. Por lo tanto, lo que es nuevo en el hacktivismo es que éste se ha expandido,
de manera que usuarios sin grandes conocimientos de informática pueden participar en
esta forma de activismo online. A su vez, a lo largo de los años se han ido matizando y
ampliando los horizontes hacktivistas, planteándose cuáles son los límites de este tipo
de activismo o si existen dichos límites.
Lizama distingue entre dos tipos de hacktivismo: el hacktivismo digitalmente correcto y
el hacktivismo digitalmente incorrecto (Lizama, 2012). El primero de ellos hace
referencia al tipo de activismo que defiende el colectivo ―hacktivismo‖, conformado por
una red de hackers que actúan a nivel global desde diversos puntos del planeta. Oxblood
21
Ruffin, destacado miembro del colectivo hacker ―cult of the dead cow‖, define el
concepto hacktivismo de la siguiente manera: ―using technology to improve human
rights across electronic media‖ (Ruffin, 2004. P: 2). Ruffin está utilizando la definición
de hacktivismo que fue consensuada entre una gran cantidad de organizaciones hackers
y que dio lugar a la ―Declaración del Hacktivismo‖. Dicha declaración fue elaborada de
manera conjunta entre un equipo de América, Europa, Rusia, Irán, India, Australia,
Taiwan y China. La intención de la misma era definir cuál era la misión de un
hacktivista. Después de diez meses trabajando, en junio de 2000 se publicó en código
abierto para que se pudieran introducir cambios. Finalmente, el cuatro de julio de 2001
se colgó en la red la versión definitiva de esta declaración, que fue traducida a diez
lenguas. Entre las bases de esta declaración, el colectivo ―hacktivismo‖ defiende que las
actividades del hacking deben estar fundamentadas en dos declaraciones; por un lado, la
―Declaración de los Derechos Humanos (UNDHR)‖ así como en la ―Declaración de los
Derechos Civiles y Políticos (ICCPR)‖ estadounidense. Otro avance de esta
―Declaración del Hacktivismo‖ consiste en diferenciar qué es hacktivismo y que no lo
es. Ruffin afirma ―if someone wanted to call his or her actions digital disobedience, or
cyber sit-ins, or anything else, that was fine with me. But invoking the term hacktivism
was not ok‖ (Ruffin, 2004. P: 4). Distingue, por tanto, distintas prácticas de hacking,
tales como la desobediencia civil o los ataques de denegación de servicio y entiende que
esto no debe ser practicado por los hacktivistas. Existe, entonces, una manera ética de
practicar el activismo a través del hacking y una manera incorrecta, en la que parece que
todo vale. Es precisamente este punto al que se refiere Lizama cuando habla de
hacktivismo digitalmente correcto.
El tipo de hacktivismo que se estudia en la literatura sobre movimientos sociales tiene
más que ver con el hacktivismo digitalmente incorrecto, a excepción de Anonymous.
Lizama afirma:
―se trata de impulsar el nivel semántico como una nueva forma de
protesta social y espacio para la comunicación alternativa; una
estrategia que en parte responde al nivel de apropiación tecnológica de
sus integrantes, quienes lejos de pertenecer a la élite hacker, están
mayoritariamente integrados a los movimientos sociales de protesta‖
(Lizama, 2012. P: 217).
22
En este tipo de hacktivismo englobamos colectivos como electrohippies pero también
colectivos que fomentan la comunicación alternativa, como Nodo50 o SinDominio.
ANONYMOUS
El que suscita mayor interés, es el del colectivo Anonymous. Llama la atención porque
no se sitúa en ninguna de estas dos categorizaciones. En primer lugar, no cualquiera
puede formar parte de Anonymous, ya que se requiere de un conocimiento informático
específico que no todos los usuarios poseen. Desde este punto de vista, situaríamos a
Anonymous en la categoría de hacktivismo digitalmente correcto. Sin embargo, el tipo
de acciones que han llevado a cabo desde su origen han sido de distinta índole e
incluyen prácticas del hacktivismo digitalmente incorrecto, así como en los últimos
años del movimiento prácticas dirigidas a facilitar la defensa de los derechos civiles y
de los derechos humanos, como se ha podido observar por ejemplo, en la respuesta del
colectivo a los atentados de París. Gabriela Coleman, principal estudiosa del
movimiento, describe perfectamente la evolución de Anonymous. Señala varios hitos
fundamentales en la conformación y desarrollo del movimiento, de los que podemos
extraer cuatro etapas fundamentales.
La primera estaría ligada a la creación de la comunidad vinculada a acciones de troleo.
Anonymous nace en el espacio virtual del imageboard 4chan.org. En principio, son una
comunidad virtual que tiene comportamientos basados en el humor, compartiendo y
creando memes, por ejemplo. Para señalar esta cuestión tan importante, Coleman afirma
―Trolling was coordinated on the Internet, often on the image board 4chan.org, for the
sake of the lulz, that is, the laughs‖ (Coleman, 2013. P: 3). Las risas son importantes en
el lenguaje de Internet, ya que aunque en principio, no reflejen nada político, en realidad
ayudan a conformar grupos identitarios que participan en su comunidad virtual de
manera horizontal y esto es un caldo de cultivo enorme para el surgimiento de prácticas
activistas. Esto mismo sucede en el caso del crowdfunding continuamente, por ejemplo
sucedió en la campaña ―Greek bailout fund‖, que obtuvo casi dos millones de dólares
para liberar a Grecia de su deuda, cuando en origen era simplemente una broma de un
chico inglés que se aburría con el telediario. En el caso de Anonymous, la práctica del
troleo se extiende durante el periodo marcado por el primer hito del movimiento, el
enfrentamiento con la Iglesia de la Cienciología en 2008. Este primer hito marca el
proceso de Anonymous de pasar al mundo offline, definir su identidad y comenzar a
23
practicar el hacktivismo con el objetivo de la defensa de la libre circulación de la
información y la libertad de expresión, es decir, es el momento en el que se vuelven
activistas (Coleman, 2013. P: 5).
Existiría una segunda etapa, en 2011, en la que Anonymous se alía con WikiLeaks y
realizan su primera acción política de gran calado con su participación en los procesos
de democratización de la Primavera Árabe, concretamente se habla de la acción sobre
Túnez. Es precisamente en este momento cuando empiezan las detenciones de algunos
hacktivistas de Anonymous. El movimiento descubre que tienen infiltrados y durante un
momento reina el caos. En su etapa de reorganización, comienzan a realizar acciones en
contra de la ley SOPA ―Stop Online Piracy Act‖ en 2012, así como acciones en contra
de la ley ACTA ―Anti-Counterfeiting Trade Agreement‖. Hasta aquí, Coleman asevera
continuamente que la característica principal de Anonymous es su imprevisibilidad,
característica que se refleja igualmente en el crowdfunding. Se muestra preocupada al
respecto, aunque afirma:
―Due to its lack of transparency, labyrinthine sociology and bountiful
secrecy, Anonymous may not be the best model for democracy; in a
few instances, operations creep uncomfortably close to vigilantism. It
has, however, also revealed current impasses and limits to democracy,
the sort of critique offered by Anonymous is an essential feature of the
democratic process‖ (Coleman, 2013. P: 19).
Es decir, Anonymous puede cruzar la frontera fácilmente de la defensa de las libertades
a la vigilancia y la violación de la privacidad de los usuarios. No obstante, hasta ahora,
sus acciones se han dirigido hacia la defensa de la libertad de expresión y de la libre
circulación de la información.
Tras los atentados de París, es posible que nos encontremos ante una nueva etapa del
movimiento, donde imprevisiblemente de nuevo, los límites de las acciones hacktivistas
se han expandido, preservando en este caso la defensa de los derechos civiles y más
específicamente de los derechos humanos, lo cual liga perfectamente con la definición
de hacktivismo propuesta por Ruffin. El por qué surge esta nueva etapa de Anonymous
tras los atentados de París y no tras el atentado en la Universidad de Garissa, en Kenia,
es ya otro debate que pasaría por plantearse si el hacktivismo surge de Occidente,
promueve valores hegemónicos, es etnocentrista o está libre de estos adjetivos.
24
CONCLUSIONES
La literatura sobre cultura digital deja muchas veces olvidado el elemento hacker. Sin
embargo, a través de la observación del comportamiento del movimiento hacker y la
ética que subyace al mismo, se pueden extrapolar una gran cantidad de rasgos
coincidentes con la cultura digital. El crowdfunding es simplemente para este estudio
una herramienta que permite identificar esos rasgos a través del análisis del discurso de
promotores de proyectos, mecenas, inversores y plataformas, en general de las
comunidades virtuales que se crean en torno a este fenómeno. Se defiende que estos
rasgos coinciden con una forma de comportamiento del crowd en Internet y más
específicamente, con los principios hackers que se manifiestan en el movimiento
hacker. Se reivindica, por tanto, utilizar de referencia esta cuestión para explicar los
fenómenos mediados por Internet y en lo que aquí atañe, en concreto, el crowdfunding.
Por otro lado, en el debate sobre las nuevas movilizaciones sociales mediadas por lo
digital, desde las menos tradicionalmente activistas, como las flash mobs, hasta las más
coincidentes con la visión clásica de los movimientos sociales, como el 15M, se
identifican rasgos similares en las nuevas formas de activismo. El rechazo a lo
institucional, los procesos de horizontalidad en la toma de decisiones, la importancia de
la forma en detrimento de la búsqueda de objetivos claros, entre otra buena cantidad de
adjetivos, no son más que un reflejo de esta ética hacker. Así mismo, muchas de estas
características se dan en el discurso subyacente al crowdfunding y por esta razón,
porque el crowdfunding refleja aquellos rasgos que se están identificando en la literatura
más actual sobre movimientos sociales, defiendo que el crowdfunding es activismo en
sí. Desde luego, no es el activismo que refleja una movilización como el 15M y
tampoco, el que refleja una flash mob. Sería más bien un activismo a medio camino
entre estos dos conceptos.
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