RESUMEN En 2011 la recaudación tributaria gestionada por la Agencia Tributaria ascendió a 161.760 millones, un 1,4% más que en 2010. En el gráfico adjunto se aprecia como el crecimiento de los ingresos en 2011 fue menor que el del año anterior pero mayor que el de las bases imponibles de los tributos. Los últimos cuatro años de crisis económica han llevado aparejada una fuerte minoración de las bases imponibles sujetas a gravamen. Los ingresos tributarios, en este periodo, tuvieron un comportamiento dispar, con dos años de caídas, además muy superiores a las de las bases, seguidos de otros dos con crecimiento. Y es que se pasó de un bienio (2008-2009) caracterizado por importantes medidas fiscales de corte expansivo a otro (2010-2011) con medidas restrictivas en el marco de una nueva política de consolidación fiscal. Por cuarto año consecutivo en 2011 se produjo una disminución de la base imponible agregada de los principales impuestos, si bien el ritmo de caída ha ido menguando. Desde 2007 el comportamiento de las bases ha sido más negativo que el del PIB nominal, lo que contrasta con su evolución en el periodo 2002-06, cuando el diferencial de crecimiento a favor de las bases imponibles fue significativamente positivo. Este comportamiento claramente procíclico de las bases impositivas tiene su explicación en la evolución de determinadas variables, principalmente ganancias por la venta de activos mobiliarios e inmobiliarios que, estando sujetas a gravamen fiscal, no forman parte del PIB. Así pues, la fuerte elevación y posterior caída en el precio de los activos explica en última instancia que las oscilaciones de los ingresos tributarios hayan sido mucho más marcadas que las del PIB. Sin embargo, la adopción en 2010 y 2011 de una política de estricta consolidación fiscal permitió que los ingresos tributarios retomen tasas positivas de crecimiento, por encima de las del PIB nominal. En efecto, en 2011 se tomaron nuevas medidas de consolidación fiscal en el ámbito de los ingresos. No obstante, las medidas fueron de menor calado que las ya tomadas en 2010, lo que contribuye a explicar que el crecimiento de los ingresos en 2011 fuese menor que en 2010. Otra razón adicional se encuentra en los desfases temporales entre los impuestos devengados y los realmente ingresados. Aunque en 2011 volvieron a tener efectos positivos sobre la recaudación, el tamaño de estos ajustes fue inferior al de 2010. En resumen, en 2011 la base imponible agregada experimentó una caída del -2,4%. Las nuevas medidas normativas de consolidación generaron una subida del tipo efectivo medio del 1,7%, por lo que la disminución en los impuestos devengados se redujo al -0,8%. Por último, los mencionados desfases en el paso a caja INFORME ANUAL DE RECAUDACION TRIBUTARIA 2011. Página 7 (principalmente por los elevados ingresos por actuaciones de control y aplazamientos, unido al efecto retardado de medidas normativas que afectaron a las bases de 2010 pero su impacto en caja se produjo en 2011) transforman esta leve caída en el moderado crecimiento del 1,4%. La menor caída en el conjunto del año de las bases imponibles no debe ocultar que en los meses finales del año se produjo un deterioro adicional. En efecto, en 2011 la subida media del Producto Interior Bruto en términos reales fue del 0,4%, tras una caída del -0,3% en 2010. Pero esta moderada recuperación es producto del comportamiento del primer semestre, ya que luego hubo una recaída que culminó con la disminución del -0,5% en el último trimestre del año. La demanda interna a precios corrientes, variable contable más ligada a las bases imponibles que giran sobre el gasto, creció un exiguo 0,3%, en línea con el comportamiento del año anterior, aunque reflejando igual deterioro a final del ejercicio. El perfil de las bases imponibles dentro de año estuvo condicionado por la distorsión generada por la subida de tipos en el IVA en julio de 2010. Si se intenta hacer abstracción de esta circunstancia, el perfil subyacente muestra una caída estable de las bases en la primera parte del año que se agudizó en los últimos meses con deterioros adicionales significativos en las ventas, el empleo y el gasto de las AAPP. Como se comentaba, la explicación al crecimiento observado en los ingresos se encuentra en las medidas de consolidación fiscal. Se estima que aportaron 7.853 millones a la recaudación de 2011, por lo que, en ausencia de este impulso normativo, la recaudación hubiera caído en línea con la evolución de las bases imponibles. La mayor parte de esta recaudación adicional se asocia con el efecto retardado de las medidas ya tomadas en 2010, destacando la subida de tipos de IVA en julio de 2010 y la supresión parcial de la deducción de 400 euros. En cuanto a las medidas que afectan a las bases devengadas de 2011, cabe destacar la subida del IRPF para las rentas superiores a 120.000 euros, la supresión de la deducción por nacimiento, la subida del tipo en el pago fraccionado de las muy grandes empresas y el aumento del impuesto del tabaco. El moderado incremento de la recaudación se reproduce en el comportamiento de cada una de las grandes figuras tributarias, y en general la subida sólo se explica por este efecto positivo en la recaudación de las medidas de consolidación fiscal. Sólo el IRPF podría haber tenido un muy ligero crecimiento en ausencia de medidas, pues las mismas explican un incremento del 3,6% en la recaudación, que en total creció un 4,2%. La recuperación de las rentas del capital y la subida de las rentas correspondientes a las pensiones impulsaron un leve aumento de las rentas de los hogares, en un marco de descenso tanto del empleo como de los salarios. El Impuesto sobre Sociedades creció un 2,5% tras tres años de fuertes caídas, por el impacto de la subida del tipo del pago fraccionado, pues las bases imponibles siguieron cayendo de manera muy acusada. La recaudación por IVA también creció levemente (0,4%), por la subida de tipos en 2010. Pero con una nueva erosión de la base por el descenso del gasto en consumo de bienes y servicios, a lo que se une el impacto de las restricciones presupuestarias en las compras de las AAPP y el hundimiento en el gasto asociado a la compra de vivienda. Por último, la recaudación ligada a los Impuestos Especiales se redujo (-4,2%), destacando la caída, del -6,3%, en el Impuesto sobre Hidrocarburos. Tampoco el Impuesto sobre Labores del Tabaco, impulsado por el mencionado incremento del impuesto, pudo reflejar aumento de la recaudación, pues su impacto positivo fue más que compensado por el efecto de un nuevo y recrudecido descenso en las ventas de tabaco. Los ingresos tributarios resultaron un 1,9% inferiores a los presupuestados. La desviación negativa hubiera sido mayor en ausencia de las medidas normativas que se tomaron en el transcurso del ejercicio. Y se explica por un desempeño económico bastante peor del esperado. La demanda interna creció un 0,3%, frente al 2,0% que se preveía al elaborar el presupuesto. Además, como se ha comentado, aquellos intercambios monetarios que son gravados por el sistema tributario pero no se incluyen en el PIB (suelo, plusvalías, beneficios extraordinarios, etc.) siguen reflejando notables caídas que incidieron con fuerza en la recaudación. INFORME ANUAL DE RECAUDACION TRIBUTARIA 2011. Página 8
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