LA EVOLUCION ES COSA DE METEORITOS

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LA EVOLUCIÓN DE LA VIDA EN LA TIERRA, COSA DE
METEORITOS
Se acepta como probable que hace unos 4600 millones de años se formó
nuestro sistema solar. Si bien el periodo mínimo transcurrido puede
llevarnos aproximadamente a esa fecha, el máximo puede ser más
prolongado.
Según el modelo ya preconizado por Laplace, nuestra estrella se originó a
partir de una nube de gas y polvo discoidal en la que su centro lo ocupo el
Sol y los planetas se formaron por las condensaciones secundarias del
disco. Naturalmente, las zonas de mayor concentración hicieron acrecer
sobre si el resto de la materia del disco, formándose los planetas. La
aceptación de modelos basado en el de Laplace no excluye otros posibles
de tipo eruptivo, pero mucho menos sencillos.
Safronov y otros plantearon el modelo de los planetésimos, planetas
menores que acrecerían por efecto gravitatorio sobre las mayores masas
hasta constituir los planetas actuales, salvo en determinadas áreas donde
subsiste gran abundancia de restos planetesimales al no haberse llegado a
constituir: por la perturbación de un gran planeta próximo como Júpiter en
el cinturón de entre Marte y Júpiter, o por su menor concentración, como
sucede en el distante cinturón de Kuiper, de asteroides de hielo.
El modelo de Safronov es probable, pero sólo cuando las temperaturas del
disco permitían la formación de planetésimos fluidos. Una vez
solidificados, la teoría de los planetésimos no parece posible y de hecho
carece de vestigios.
Solidificados los planetésimos, constituidos ya en asteroides, sólo podrían
acrecer sobre grandes masas, de por si fluidas por el calor del núcleo, sin
triturarse más todavía, como se observa en las familias de asteroides
provenientes de la dispersión de una masa común. En condiciones de un
entorno frío, carece de sentido que los últimos planetésimos, ya asteroides,
caídos sobre nuestro planeta o la Luna fueran mayores que los anteriores,
cuando en estado sólido los choques de los asteroides siempre dispersan
sus masas y no las integran.
La respuesta de Safronov y otros es que los últimos grandes impactos
deducibles en la Luna fueron mayores y, por tanto, ocasionaron mares en
lugar de cráteres. De cualquier forma, para que se formaran cráteres y
mares en la Luna nuestro satélite debía presentar una corteza sólida, por
tanto la temperatura del entorno era lo suficientemente baja como para que
los asteroides fueran más sólidos aún. En tal caso, los choques mutuos los
hubieran triturado más, antes de formar planetésimos mayores.
El error de observación inicial, es que los mares lunares no se deben a las
mayores intensidades de los últimos impactos, al contrario que en épocas
anteriores cundo se formaban sólo cráteres. En realidad, durante la primera
fase se formaban cráteres porque la corteza lunar era mucho más delgada y
la energía cinética transformada en térmica se dispersaba de forma
convectiva a través de un primitivo manto fluido lunar, ahora ya
inexistente. Posteriormente, con la Luna mucho más solidificada el calor
no escapa por el manto y se expande en la superficie fundiendo la corteza
formando mares. Como veremos más adelante, este nuevo planteamiento
es trascendente para elaborar una nueva geología dinámica terrestre,
basada en la evidente abundancia de grandes impactos que afecta de forma
continua a nuestro planeta.
Hace unos 3500 millones de años, la Tierra alcanzó la estabilidad
meteorítica necesaria para que las formas más simples de la vida pudieran
florecer. La Tierra no estaba libre de grandes extinciones, pero debido al
mayor intervalo de los grandes impactos de asteroides y a su menor masa
causaban extinciones inferiores al 100 por ciento de la biomasa.
Los modelos teóricos indican que el límite para una extinción global de
organismos complejos, como la que tuvo lugar hace algo más de 550
millones de años sería de un asteroide o cometa de diámetro superior a 10
kilómetros.
El impacto genera 1.7*10^23 jouls, o lo que es lo mismo 50 millones de
megatones.
Si partimos de la teoría que la periodicidad de impacto P=(10/d)^3
(d=diámetro en metros, P=período en años), tendremos que las extinciones
globales de formas complejas de vida suceden cada mil millones de años.
En la actualidad hay unos 30 NEOS en esas condiciones, donde los
cometas tienen tanto protagonismo probable como los asteroides.
En las últimas décadas, a raíz del descubrimiento del gran número de
asteroides que se aproxima a la Tierra y los inevitables impactos que
nuestro planeta sufre, conociendo sus masas y los niveles de energía que
transforman, se ha podido establecer que la historia de nuestro planeta es
mucho más accidentada de lo que se suponía.
Cuando un asteroide supera de cuatro a cinco kilómetros de diámetro y
choca contra nuestro planeta, la energía transformada y difundida por el
manto superior supera 10 E 22 joules. En estas circunstancias, la fuente de
calor altera los tradicionales ciclos convectivos geocéntricos.
El manto en la zona de impacto ahora mucho más caliente alcanza a
interactuar con el núcleo en un túnel fluido que libera más fácilmente la
energía del núcleo, como consecuencia se produce lo que se denomina
exodorsal. La dispersión de la fuente de calor forma ciclos convectivos
irradiados por las capas menos densas superiores del manto, propulsando
de forma vertiginosa las placas tectónicas que se dispersan irradiadas
desde el lugar del impacto creando una nueva orogénesis.
Tras el impacto y la nueva orogénesis, la energía cinética de las placas es
muy superior a la actual y la configuración de la superficie terrestre varía
mucho más de lo que se ha supuesto hasta ahora. La evolución de la
tectónica de placas extrapolada por su actual energía cinética nos ha hecho
concebir hasta ahora una geología mucho más estática que la real.
Algunos fenómenos, como la aparente inversión del campo magnético, son
producidos por los cambios convectivos del manto superior a raíz de los
impactos; más duraderos y extensos cuanto mayor es su intensidad.
También, la nueva geología de los impactos justifica la presencia de fósiles
en la Antártida, simplemente porque la Antártida al igual que cualquier
otro continente no ha permanecido tan estacionada y no estaba en las zonas
polares. Por otra parte, los vestigios glaciares observados en áreas muy
distantes de los polos indican que la superficie de la Tierra es mucho más
inquieta de lo que se suponía...
El hecho de que la vida pudiera florecer después de grandes impactos de
asteroides indica una gran resistencia o persistencia de las bases
biológicas. Por tanto, la vida pudo sintetizarse ya en los inicios de la
Tierra. Por otra parte, su alta resistencia a las duras condiciones primarias
de la Tierra orienta hacia una alta probabilidad de existencia en los astros
que contengan agua líquida en condiciones semejantes a la Tierra.
Hace unos 2600 millones de años, probablemente se forman células
orgánicas, una estructura capaz de mantener una organización
autosuficiente para reproducirse a si misma a partir de ingredientes
biológicos más simples. No obstante, los primeros eslabones de la
evolución orgánica sufrieron un constante andar y desandar, hasta que el
camino orbital de la Tierra fue limpiándose de asteroides.
Los posibles periodos evolutivos que puedan haber quedado ocultos entre
las grandes catástrofes meteoríticas son difíciles de descifrar. Lo cierto es
que durante la Era Primaria existe ya la estabilidad suficiente para la
evolución de especies complejas como los trilobites que pueden calificarse
como antecesoras de muchas especies actuales.
Algunas estructuras incluso pluricelulares sobrevivieron a las devastadoras
extinciones del arcaico producidas por meteoroides de más de 10
kilómetros de diámetro.
¿Es posible imaginar evoluciones biológicas complejas hasta alcanzar
incluso organismos comunicadores o sapiens durante los periodos
anteriores arcaicos con grandes impactos cuyos períodos eran inferiores a
mil millones de años de media que separan las caídas de asteroides de más
de 10 kilómetros…?
¿Es posible que la vida hubiera salido del mar ocupando la superficie
continental antes de la última gran evolución paleozoica…?
Y si no es así, ¿por qué no evolucionó antes…?
Es probable que la densidad de asteroides gigantes anterior fuera superior
y la evolución actual haya sido mucho más prolongada.
De haber una probable anterior eclosión arcaica de la vida en los
continentes, hubiera desaparecido antes la atmósfera mayoritaria de CO2 y
se hubiera llenado de oxígeno inestable, si bien el aumento de la
temperatura por el choque de un posterior asteroide de más de 10 Km.
podría incinerar el oxígeno si hubiera carbono suficiente, como pudo
suceder con el gran impacto de Pérmico.
De cualquier forma, los modelos arcaicos de evolución de la vida no
parece probable que fueran tan complejos y prolongados como el actual,
aunque sí es probable que algunas formas de vida resistentes como los
espongiarios puedan ser supervivientes de antiguos troncos de evolución.
Desde hace unos 1000 millones de años subsiste la especialización celular
y la formación de tejidos. Radiolarios y espongiarios son grupos de
especies que soportaron los impactos algonquienses. Pero no es hasta el
Cámbrico cuando florece la diversidad de muchas especies que algunas
aún hoy día subsisten.
La especialización celular conlleva una mejor gestión en el trabajo
orgánico y un más alto rendimiento a expensas de una mayor dependencia
intercelular y, por tanto, de la limitación de la capacidad de regeneración.
En el Cámbrico hace cerca de 550 millones de años la vida consigue
evolucionar en el mar de forma mas o menos definitiva. Las primeras
formas son bastante pasivas como los poríferos, pero enseguida se forman
buscadores de nutrientes activos y depredadores, en consecuencia también
defensores acorazados con exoesqueletos protectores como los trilobites y
las conchas.
Con una periodicidad media de unos 50 millones de años, cada era queda
capitulada en periodos por extinciones meteoríticas menores a raíz de la
caída de asteroides de entre 4 y 6 kilómetros de diámetro.
Cuando el asteroide, además de algún cometa, que choca supera cuatro
kilómetros de diámetro, la fuente de calor en la zona de impacto sobrepasa
la del núcleo de la Tierra, formando una exodorsal alterando los
tradicionales ciclos convectivos geocéntricos y originado una nueva
orogénesis.
El nuevo ciclo orogénico activo dura unas pocas decenas de millones de
años. Se inicia con la evidente extinción biológica por el impacto, una
consecuente rápida propulsión inicial de las placas continentales que se
expanden y hace transitar a los continentes incluso por el ecuador donde la
vida florecerá más aún, para ir a acumularse en lo posible hacia los polos,
debido a la fuerza centrifuga de la rotación de la Tierra que propulsa el
magma más fluido hacia las zonas ecuatoriales.
Al final del ciclo, las áreas continentales acabarán glaciadas en buena
parte, ya sea de forma perenne como la Antártida actual, o de forma
intermitente como el norte de los continentes boreales en la actualidad, que
son afectados por una reducción de la temperatura de unos tres grados,
cuando el perihelio terrestre tiene lugar durante el verano boreal como
sucederá dentro de 10.000 años, cuando la menor absorción marina de la
radiación solar, por la mayor acumulación de continentes en el hemisferio
norte durante los perihelios boreales reduzca en más de una decenas de
watios la radiación solar absorbida.
Las glaciaciones características de la mayoría de los finales de las era son
debidas en buena parte al final de los ciclos orogénicos.
De cualquier forma, buena parte de los continentes siempre quedará en las
zonas templadas.
En esa lucha por la supervivencia de las estructuras protectoras de la vida,
en el Silúrico hace 450 millones de años aparecen los cordados. Un
sistema nervioso centralizado proporciona una inmediata capacidad de
respuesta del organismo ante los ataques depredadores, pero a expensas de
la especialización celular y la consecuente pérdida de capacidad de
regeneración.
LA GRAN ECLOSIÓN BIOLÓGICA.
Hace 350 millones de años o incluso antes a finales del Devónico
sobreviene la gran eclosión de la vida arbórea en los continentes
“devorando” los grandes bosques la atmósfera de CO2 hasta superar el
oxígeno un 35 por ciento del conjunto de gases de la atmosfera y creando
una biomasa continental cientos de veces superior a la actual.
Si la base de la pirámide de nutrientes es la vegetación, tan amplia base
crea condiciones inigualables para la parásita fauna.
En esas condiciones tan favorables para salir del poco antropocéntrico y,
por tanto, secundarizado mar, los anfibios ocupan los continentes, además
de otras especies que encuentran un vergel en la superficie que no se
volverá a repetir
Una pequeña fracción de la biomasa animal ocupa las orillas de los mares,
un territorio no obstante hostil fuera del agua biológica, pero también más
libre de depredadores.
La vida con estructura nerviosa y cerebro complejo, en forma de
organismos anfibios y más tarde reptiles, avanzará primero en incursiones
en las orillas de los bajos fondos marinos de una Tierra con pocos relieves
del final de la era primaria y, posteriormente, se adentrará en los
continentes, cuando el metabolismo sea suficientemente activo.
Durante prolongados periodos la superficie de nuestro planeta ha quedado
en reposo tectónico casi absoluto. La sedimentación ha hecho que el
volumen de aguas continentales fuera inmenso, además de formar taludes
muy extensos. En tales circunstancias, la hidrosfera y la litosfera se
mezclan mucho más. La vida encuentra entonces áreas mucho más
extensas para desarrollarse.
El Pérmico.
En el Pérmico hace 250 milloes de años tiene lugar la mayor de las
extinciones desde el Arcaico. Un asteroide de más de siete kilómetros de
diámetro ocasionó la desaparición de la mayoría de las especies complejas.
El modelo de cálculo nos indica la existencia media actual de unos 28 neos
de mas de 7 kilómetros, con un periodo medio de impacto en la Tierra de
340 millones de años.
La energía transformada supera 17 millones de megatones. La cantidad
total de energía percibida a 20.000 kilómetros, en el otro extremo
superficial de la Tierra, recibida por radiación sólo por efecto de refracción
convección y conducción, con menos de un 10 por ciento de la energía
transformada, supera 60.000 Watios/m2, es decir calcina el lado opuesto al
impacto.
Otras consecuencias son evidentes, pero comparativamente secundarias.
No obstante, la vida sobrevivió incluso en los continentes a nivel basico.
Tras el cataclismo, que marco no sólo el cambio de periodo sino el de era,
se inicia la Era Secundaria donde la supremacía de los reptiles imperara
durante algo menos de 200 millones de años.
Los cambios térmicos fuera de la biológica agua son mucho más intensos,
el aumento del metabolismo y otros recursos calóricos es fundamental para
mantener la temperatura del cuerpo en condiciones de los continentes. El
oxígeno generado desde el Carbonífero, hostil para las formas más
primarias de vida, se convierte el principal aliado de un metabolismo más
activo ya que proporciona, como comburente, una combustión mucho más
intensa en la “fábrica de la vida”.
Los grandes reptiles del Triásico y, sobretodo, del Jurásico viven, en los
extensos taludes marinos y lacustres de la suave superficie terrestre, donde
más de un cinco por ciento de las aguas son continentales y con un fondo
medio de pocos metros.
Esta circunstancia es fundamental para que los grandes reptiles puedan
aguantar su propio peso y tener una movilidad aceptable. Tengamos en
cuenta que el elefante actual está cerca del límite físico de sus
posibilidades de vida. Es evidente, que de no haber sucedido el último
plegamiento terciario la Tierra tendría otra fisonomía. En un estado de
reposo tectónico y de mayor temperatura media el volumen de aguas
continentales es muy superior y sobretodo la extensión.
El mayor tamaño de un organismo es un recurso natural de subsistencia.
Implica mayor capacidad de defensa a expensas de una mayor lentitud en
el ataque o la simple movilidad. En las actuales condiciones geológicas y
biológicas, los elefantes tienen el tamaño suficiente para poder ignorar a
los leones. O los mamuts lo tuvieron para soportar a los tigres. Una masa
desmesurada no plantea ventajas fuera del agua.
En la Era Secundaria los taludes continentales sobretodo en el Jurásico son
extensísimos. La abundancia de biomasa en los taludes hace que se
desarrolle una importante pirámide biológica, ahora sólo residual. Las
aguas continentales abundantes y muy poco caudalosas se extienden
desdibujando los límites de la propia costa. La vida siempre ha estado
vinculada al agua y salvo en condiciones anómalas no se ha alejado de
ella.
Terápsidos y mamíferos
La defensa del frío faculta a la supervivencia en zonas inhóspitas, pero
libres de depredadores. Un metabolismo más alto, pelo y plumas con
mayor capacidad de aislamiento térmico y el mantenimiento de las crías en
el protegido seno materno, crearán nuevas formas de vida más resistentes
al frío, pero también más voraces.
HACE 65 MILLONES DE AÑOS SOBREVINO LA ULTIMA GRAN
EXTINCIÓN
Con mayor probabilidad que un cometa, un asteroide del tipo Apolo y de
un diámetro superior a cinco kilómetros, semejante a otros que
actualmente se aproximan “peligrosamente” a nuestro planeta como el
propio Apolo, Touttatis, Phaeton, etc, impactó con nuestro planeta, al igual
que lo habían hecho otros muchos, pero menores, desde el anterior gran
impacto del Pérmico.
Probablemente no se trate del cráter del golfo de México.
Es evidente que los grandes impactos proporcionan intensas fuentes
energía al manto superficial, cuando son superiores a 10 E 22 joules
causan, además, profundas transformaciones geológicas.
En estas circunstancias, es inevitable que los ciclos convectivos del manto
terrestre iniciados normalmente en el núcleo sean sustituidos por los ciclos
superficiales producidos por la fuente térmica del lugar del impacto. En
estas circunstancias, las placas continentales sufren una fuerte aceleración
irradiada desde el lugar del impacto, lo que provocará, además, un nuevo
plegamiento cortical. La irradiación terciaria apuntaría a un gran impacto
en el centro del Pacífico.
La energía cinética de las placas en los primeros millones de años es muy
intensa. Capaz de transformar niveles de energía superiores a 10 E 20
juoles, suficientes para formar en sólo miles de años altas cordilleras. Con
el inicio del terciario se forman las actuales grandes cordilleras, cuando las
placas se ocluyen con un centro geométrico de irradiación situado en el
centro del Pacífico.
En estos primeros periodos las placas se desplazan a velocidades decenas
de veces superiores a la actual y transforman cientos de veces más energía
en los movimientos sísmicos. No son extraños sismos de nivel 10 a 11 en
la escala Richter.
La dispersión de la energía de un gran impacto sucede de forma
convectiva, alejándose del centro por el manto superior, al ser mucho más
fluido, y retornando el ciclo convectivo por el interior a causa del vacio
producido por la gigantesca dorsal focalizada en el impacto. La situación
probable de la dorsal inicial sería el centro del area Pacifico-Indico y cabe
la posibilidad de que Australia fuera producida por la actividad de la
dorsal, si bien este punto parece impreciso.
De lo que no cabe duda, es de las claras consecuencias de los balances de
energía tras un impacto superior a 10 E 22 joules por un asteroide de sólo
cinco kilómetrso de diámetro.
Hechos que son física y estadísticamente incuestionables, ya que la
presencia de los muchos astros que los causan y se aproximan a la Tierra
persiste y su caída es sólo cuestión de tiempo. Si tenemos la causa evidente
y sus inevitables efectos: ¿Porqué anclarnos con desfasadas conjeturas
alternativas...?
La falta de síntesis entre las ciencias crea problemas absurdos de
gremialismo. En un programa de televisión norteamericano sobre las
grandes extinciones, y eso que era bastante documentado y solvente, cada
una de las grandes extinciones se atribuía a una causa distinta: la gran
extinción del Pérmico a una súbita sobreactividad volcánica global de
origen inexplicable, como si la Tierra fuera una estrella variable. Es
evidente que es la explicación que más satisface a los geólogos, ya que
excluye a astrónomos y climatólogos de presupuestos de investrigación,
aunque plantea un insalvable error físico: en un sistema termodinámico
cerrado como es la Tierra; sin causas externas, no debería haber
variaciones importantes en los ciclos convectivos, es decir, sin causas
distintas no hay efectos distintos en ningún fenómeno físico.
Naturalmente, la gran extinción de hace 65 millones de años, la de los
dinosaurios, se dedicaba al impacto de un asteroide ya que es atribuida casi
por consenso global al asumido y publicitado impacto metéoritico que
acumuló restos de iridio en los sedimentos del límte K/T.
En la serie se describía otra gran extinción más, causada por un
inexplicado cambio climático con el trasfondo de problema de CO2; un
tema tan actual, extrapolado a épocas en las que el CO2 atmosférico no era
como en la actualidad inapreciable.
Es evidente que la serie quería satisfacer a todos los gremios. Ya que la
ciencia actual es más estructural que funcional.
El problema, sencillo para un estudiante de secundaria, es: si aceptamos la
extinción por impacto de los dinosaurios hace 65 millones de años, cuando
la matemática y la estadística astronómica nos dice que es un fenómeno
demostrado, común e inevitable, por ahora, en periodos de decenas de
millones de años; ¿qué sucede con el resto de al menos 50 grandes
impactos, de magnitud igual o mayor, que ha sufrido la Tierra desde su
formación.
El último sí, ¿ y el resto...?, ¿no han ocasionado nada...?
Probablemente, el gremialismo es la principal causa del declive de la
cultura occidental, sobretodo cuando se vincula al poder político y, más
aún, cuando ambos manipulan a la ciencia.
Por otra parte, no ha existido nunca una hipótesis digna, basada en la
observación que pueda justificar el origen geocéntrico de tales anómalos
incrementos de energía causantes de las orogénesis. Ni tampoco hay
modelos astrodinámicos de causas gravitatorias externas que vayan más
allá de meras conjeturas.
Cuando un astro rocoso de más de cuatro kilómetros de diámetro choca
con un planeta como Mercurio, Marte o la Luna; al no poder dispersarse
la energía cinética transformada en calor por el flujo convectivo a través de
un manto fluido no muy profundo, como el terrestre, ya que estos planetas
mas pequeños están mucho más solidificados; gran parte de la fuente de
calor se irradia hacia el espacio y el resto funde buena parte de la
superficie del planeta, ocasionando mares de placa.
En la Tierra, los impactos de semejante magnitud se “refrigeran” en buena
parte a través del manto, pero el efecto inmediato es un fuerte incremento
de su temperatura que alcanza a todo el planeta y cuyas consecuencias
termodinámicas afectan, por tanto, de forma global a toda La Tierra,
incluida su estructura geológica.
No es fácil en estas circunstancias, que hace 65 millones de años se
formase un simple cráter por el impacto de un asteroide de cinco
kilómetros de diámetro. La gran placa del Pacífico, la más joven, es el
producto del gran impacto. Según su grosor, las otras placas fueron
violentamente desplazadas o incluso se formaron otras nuevas en las
dorsales, por el fuerte incremento de la temperatura del manto. Todavía
hoy, no han llegado a un equilibrio dinámico absoluto, si bien, los actuales
niveles de energía de la dinámica de placas son incomparablemente
inferiores.
Existen multitud de pruebas, no sólo geológicas, como la presencia
circunpacífica de muchas especies comunes de organismos, difíciles de
justificar por otras teorías, o la presencia de vestigios de dinosaurios en la
Antártida, simplemente porque la Antártida hace 70 millones de años no
estaba en el Polo Sur.
En sólo 65 millones de años, los continentes cambiaron de silueta y lugar
de forma muy violenta, hasta alcanzar la situación y orografía actual.
Todavía, el cinturón de fuego del Pacífico libera más del 90 por ciento de
la actividad volcánica de origen tectónico. Incluso las formaciones como
los Alpes, Sistema Ibérico o los Pirineos son estructuras irradiadas del
centro del Pacífico.
De cualquier forma, la vida de las especies supervivientes se transformó y
marco el inicio de la expansión de los roedores.
Libres de depredadores invadieron la superficie continental. Pasando de
alimentarse de las raíces, grano o poco más que sobrevivió a la gran
extinción, a formar una propia pirámide ecológica de mamíferos sometidos
a una fuerte selección que dará lugar a las especies actuales.
Los primeros simios
Determinados tipos de roedores arborícolas parecen ser los antecesores de
los primeros simios antecesores de la especie humana.
Australopitecos
África es el continente de donde parece irradiar la especie humana.
Aunque hay fuertes diferencias genéticas con los antecesores de Oceanía,
no parece probable que los humanos no provengamos todos de unos pocos
australopitecos que tuvieron la fortuna de hacerse cazadores.
La cultura del lago Turkana es el inicio de una forma tecnológica de caza
que significara la dominancia del hombre hábil. La caza es el origen de la
inteligencia. No sólo el construir útiles de caza significa hacer hábil al
hombre, la necesidad de comunicación en la caza en grupo lo hace
sociable y el lenguaje utilizado para comunicarse en pensante o sapiens. Al
igual que los cánidos o los delfines son sociales e inteligentes por cazar en
grupo, los humanos experimentarán un proceso semejante, pero más
intenso. No olvidemos, que los humanos además poseen unas manos que
de asirse a los árboles, les hizo constructores.
Las manos tecnológicas y la inteligencia del hablador, unidas son el
revulsivo de la especie humana. Por otra parte, la capacidad manual de
conservar las ideas en la escritura creó al homo sapiens sapiens, sólo hace
unos pocos miles de años.
LA EVOLUCIÓN HUMANA A LA ESPERA DE PODER EVITAR LA
PRÓXIMA CATÁSTROFE METEORÍTICA
La historia de la humanidad se puede dividir en las fases de sus hábitos de
subsistencia.
Fase pre-homínido, sedentario herbívoro, ya descrita del australopiteco.
Fase de homínido-cazador a sapiens sapiens.- Fuerte incremento de la
inteligencia (de homo habilis a sápiens). Expansión por todo el planeta
progresivo perfeccionamiento del lenguaje y, por tanto, de la inteligencia.
Fase sapiens-cazador a sapiens-sapiens cazador-ganadero.La emigración tras la caza le hace nómada, pero el mantenimiento al final
del periodo de un equilibrio ecológico, con la conservación de forraje para
los animales y para si mismo durante el invierno, lo convierten en
ganadero y territorial-trasumante. La comunicación ideográfica con
dibujos facilitados por los primeros asentamientos lo convierten en
sapiens-sapiens.
Fase ganadera-agraria a grandes asentamientos-nacionales.Del forraje para los animales nace la agricultura. Además de dar de comer
a los animales, los cereales proporcionan subsistencia incluso al ser
humano. Los asentamientos de grandes proporciones son la causa de ala
formación de grandes agrupaciones supra-familiares o supra-tribales.
La creación de grandes asentamientos requiere de la especialización de la
población. Nacen los ejércitos como medio para compartir los recursos de
defensa que casi siempre llegan a alcanzar el poder y el sometimiento del
resto de la población a la figura del general en jefe o rey.
Los grandes asentamientos permiten crear el comercio con los
intercambios de excedentes agrarios o ganaderos. El comercio creará las
oportunidades de productos incluso no imprescindibles para la subsistencia
o la defensa. Se crean los productos de consumo y las rutas comerciales
que posibilitan además los intercambios culturales, gracias al
perfeccionamiento de la comunicación ideográfica cuando se alcanza la
escritura alfabética.
Volumen de información significa volumen de conciencia, con la
adquisición de la escritura se posibilita un fuerte perfeccionamiento del
lenguaje y, por tanto, del pensamiento.
Los grandes imperios fluviales.
El agua es consustancial con la agricultura y los primeros pueblos
ganaderos se asentaron junto a los grandes ríos de las zonas más cálidas de
Eurasia. Tigris, Eufrates, Nilo, Indo, Ganges son algunos de los ríos más
significativos para el inicio de los grandes asentamientos agrarios y
ganaderos.
Desde el inicio de las ciudades estados y de las agrupaciones de estas en
naciones, la lucha por el mantenimiento del territorio se hizo constante.
Con el crecimiento de las naciones se alcanza una pirámide funcional cada
vez más compleja. No obstante, la agricultura significa estabilidad y menor
beligerancia entre los competidores para la subsistencia y la creación de
las grandes naciones y la cultura actual.
EL CONOCIMIENTO DE LA FÍSICA PUEDE EVITAR LA PRÓXIMA
EXTINCIÓN
Los cordados tenemos un sistema nervioso centralizado y un cerebro, lo que nos permite guardar
experiencias para no tener que sufrir de forma repetida los mismos problemas de adaptación al
medio.
El concepto de espacio es el orden más básico que creamos por comparación a experiencias
anteriores guardadas en la memoria. Es importante, porque nos previene de la proximidad al
peligro. Los humanos, lo aprendemos de niños cuando relacionamos principalmente el sentido del
tacto con el de la vista, cuando empezamos a manipular objetos una vez nos hemos erguido.
El concepto de tiempo es más complejo. De forma básica, nos indica el orden de las experiencias y
como relacionarlas entre si cronológicamente.
Nadie nos ha enseñado el orden del espacio ni del tiempo, como tampoco a auto-representarnos las
formas, los colores, en suma los cuerpos que constituyen nuestro universo. Lo que si que está claro
es que nuestro universo equivale en sus contenidos al de otras personas cuando intercambiamos
conceptos mediante el lenguaje.
Los conceptos que definen las equivalencias entre nuestro universo y el de otros son las palabras.
En los homos sapiens, las palabras nos permiten compartir experiencias para facilitar nuestra
supervivencia.
El conjunto de palabras o conceptos que permite comunicar nuestras equivalencias básicas: espacio,
tiempo, cuerpos de materia o de energía y sus interacciones o fuerzas es la física.
Por tanto, la física tiene por finalidad crear un orden de equivalencias básicas o fundamentales que
pueda ser comprendido de forma común y que facilite la adaptación al medio; por ejemplo,
mediante la creación de tecnología.
El concepto de materia se vincula básicamente al de cuerpo, partícula o contenedor de energía,
mientras el concepto de energía al contenido inmaterial de las partículas; también a la fuerza de
interacción, en suma la “substancia cartesiana” que mantiene y equilibra las formas de materia en el
universo.
La primera forma de interacción descubierta por los humanos fue la gravitación a partir de las leyes
orbitales de Kepler y la identificación causal de la magna ley de la gravitación por Newton.
Las leyes de Kepler y Newton rigen de forma principal la dinámica de los astros.
Desde hace algo más de dos siglos se conoce bastante bien la dinámica de los astros.
Además, gracias a la informática se puede abordar el inmenso volumen de información de las
órbitas de los asteroides y planetas de nuestro sistema y prever, si es posible, las futuras grandes
catástrofes meteoríticas, además de intentar evitarlas mediante la astronáutica y otras tecnologías.
C. de Torres
NEAS GEOLÓGICOS DESCUBIERTOS ANTES DE 2014.
Asteroides que pueden chocar con la Tierra más brillantes que la magnitud H=14, capaces de causar
impactos con orogénesis y cambio de era. Salvo (887 Alinda), los cinco primeros, mayores de 10
kilómetros causarían incluso extinciones globales de la vida pluricelular. Los últimos descubiertos
tienen órbitas muy excéntricas y parecen ser de origen cometario. Por tanto, el número de NEAS
geológicos es limitado y no parece que puedan haber muchos más provenientes del cinturón de
asteroides situado entre Marte y Júpiter. Los de origen cometario no descubiertos pueden ser
cientos, pero sus órbitas muy excéntricas tienen períodos que pueden ser superiores a 100 años, por
tanto, las probabilidades de impacto y su estabilidad orbital son menores.
De cualquier forma, ni siquiera el impacto de 433 Eros o 1036 Ganimed, que acabarían con la vida
pluricelular, es probable que esterilizasen por completo las formas extremofilas de vida de nuestro
planeta, de ahí que podamos considerar que las formas de vida más resistentes puedan existir desde
los propios orígenes de la Tierra.
(433) Eros
(887) Alinda
(1036) Ganymed
(1362) Griqua
(1373) Cincinnati
(1627) Ivar
(1866) Sisyphus
(1917) Cuyo
(1922) Zulu
(1980) Tezcatlipoca
(2212) Hephaistos
(3552) Don Quixote
(4954) Eric
(5143) Heracles
(5587)
(6455)
(7604) Kridsadaporn
(14222)
(20826)
(25916)
00433, 10.3 ,
00887, 13.4 ,
01036, 9.2 ,
01362, 11.3 ,
01373, 11.6 ,
01627, 12.5 ,
01866, 13.0 ,
01917, 13.9 ,
01922, 12.2 ,
01980, 13.9 ,
02212, 13.2 ,
03552, 13.0 ,
04954, 12.6 ,
05143, 13.8 ,
05587, 13.7 ,
06455, 13.9 ,
07604, 13.2 ,
14222, 13.9 ,
20826, 13.7 ,
25916, 13.4 ,
(32511)
32511, 12.4 ,
(83943)
83943, 13.7 ,
(102528)
A2528, 13.7 ,
(143243)
E3243, 13.7 ,
(145485)
E5485, 13.9 ,
2001 QQ199
K01QJ9Q, 12.4
2006 QL39
K06Q39L, 13.6
2011 UR402
K11Ue2R, 12.1
(275618)
R5618, 13.8 ,
(301964)
U1964, 13.5 ,
ENCUENTROS DE LA TIERRA, A MENOS DE 5 VECES LA
DISTANCIA DE LA LUNA, CON ASTEROIDES CAUSANTES DE
EXTINCIONES H<18, ENTRE LOS SIGLOS 20 A 22
ASTEROIDE
ENCUENTRO
33342 (1998 WT24) 1908-Dic-16 12:55
7482 (1994 PC1)
1933-Ene-17 11:45
69230 Hermes
1937-Oct-30 17:06
69230 Hermes
1942-Abr-26 18:19
137108 (1999 AN10) 1946-Ago-07 11:33
33342 (1998 WT24) 1956-Dic-16 23:14
163243 (2002 FB3) 1961-Abr-12 16:20
192642 (1999 RD32) 1969-Ago-27 03:18
143651(2003QO104) 1981-May-18 04:56
170086 (2002 XR14) 1995-Jun-24 03:37
33342 (1998 WT24) 2001-Dic-16 05:40
4179 Toutatis
2004-Sep-29 13:37
137108 (1999 AN10) 2027-Ago-07 07:11
35396 (1997 XF11) 2028-Oct-26 06:44
154276 (2002 SY50) 2071-Oct-30 01:40
164121 (2003 YT1) 2073-Abr-29 04:29
385343 (2002 LV) 2076-Ago-04 13:30
52768 (1998 OR2) 2079-Abr-16 13:28
33342 (1998 WT24) 2099-Dic-18 00:27
85182 (1991 AQ)
2130-Ene-27 10:15
314082 Dryope
2186-Jul-16 17:03
137126 (1999 CF9) 2192-Ago-21 20:30
290772 (2005 VC) 2198-May-05 13:32
FUENTE J.P.L.
LD U.A.
3.5/0.0091
2.9/0.0075
1.9/0.0050
1.7/0.0042
2.4/0.0062
3.5/0.0091
4.9/0.0126
3.6/0.0093
2.8/0.0071
4.3/0.0109
4.9/0.0125
4.0/0.0104
1.0/0.0026
2.4/0.0062
3.4/0.0088
4.4/0.0113
4.2/0.0108
4.6/0.0118
4.9/0.0126
4.1/0.0106
3.7/0.0095
5.0/0.0128
1.9/0.0050
H.
17.9
16.8
17.5
17.5
17.9
17.9
16.4
16.3
16.0
18.0
17.9
15.3
17.9
16.9
17.6
16.2
16.6
15.8
17.9
17.1
17.5
18.0
17.6
Software para la obtención de información numérica puede obtenerse en la web de SADEYA.
ALGUNAS CONSIDERACIONES MATEMÁTICAS
Volumen medio de un asteroide.
V=4/3 PI * R^3 PI=3.1416 R=Radio
Masa
M=V* D D=Densidad
La densidad media de los asteroides rocosos es de 2.7 veces la del agua, mientras que la de un
cometa o asteroide de hielo es variable según su tamaño. Desde inferior a la del agua en los más
pequeños, a ligeramente superior para los cuerpos del cinturón de Kuiper.
Velocidad de impacto:
Vf= SQR(Vi^2+11.2^2)
SQR=Raiz cuadrada Vi=Velocidad infinita o inicial de encuentro entre la Tierra y el cuerpo.
Energía de impacto:
Ef= M/2*Vf^2
Si la masa M se expresa en Kg, la velocidad de impacto Vf se expresa en
metros/s; la energía Ef se obtendrá en julios (Ej).
Energía equivalente a Kilotones o Megatones de TNT.
Ek= Ej /(357*10^10)
Em=Ej /(357*10^13)
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