EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Indice 1. Introducción 2

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EL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Indice
1. Introducción
2. Nociones fundamentales sobre el sistema nervioso y sus funciones
3. La neurona
4. Los nervios
5. La médula espinal
6. El encéfalo
7. El bulbo
8. El cerebelo
9. Los pedúnculos cerebrales y los tubérculos cuadrigéminos
10. El tálamo
11. El hipotalamo
12. El cuerpo estriado
13. La corteza cerebral
14. Conclusión
15. Bibliografía
1. Introducción
El Sistema Nervioso, el más completo y desconocido de todos los que conforman el cuerpo humano,
asegura junto con el Sistema Endocrino, las funciones de control del organismo.
Capaz de recibir e integrar innumerables datos procedentes de los distintos órganos sensoriales para
lograr una respuesta del cuerpo, el Sistema Nervioso se encarga por lo general de controlar las
actividades rápidas. Además, el Sistema Nervioso es el responsable de las funciones intelectivas,
como la memoria, las emociones o las voliciones.
Su constitución anatómica es muy compleja, y las células que lo componen, a diferencia de las del
resto del organismo, carecen de capacidad regenerativa.
A continuación se dará a conocer todo lo relacionado con el sistema Nervioso Central.
2. Nociones fundamentales sobre el sistema nervioso y sus funciones
El ser humano está dotado de mecanismos nerviosos, a través de los cuales recibe información de las
alteraciones que ocurren en su ambiente externo e interno y de otros, que le permiten reaccionar a la
información de forma adecuada. Por medio de estos mecanismos ve y oye, actúa, analiza, organiza y
guarda en su encéfalo registros de sus experiencias.
Estos mecanismos nerviosos están configurados en líneas de comunicación llamadas en su conjunto
sistema nervioso
El sistema nervioso se divide en:
Sistema nervioso central:
Comprende:
*
*
Encéfalo.
Médula Espinal.
Se le llama también "de la vida en relación" porque sus funciones son:
*
*
*
*
Percibir los estímulos procedentes del mundo exterior.
Transmitir los impulsos nerviosos sensitivos a los centros de elaboración.
Producción de los impulsos efectores o de gobierno.
Transmisión de estos impulsos efectores a los músculos esqueléticos.
Sistema nervioso periférico:
Comprende:
*
*
Nervios craneales.
Nervios raquídeos.
Tiene como función recibir y transmitir, hacia el sistema nervioso central los impulsos sensitivos, y
hacia los órganos efectores los impulsos motores.
Sistema nervioso vegetativo:
Comprende:
*
Tronco simpático: formado por cordones nerviosos que se extienden longitudinalmente a lo
largo del cuello, tórax y abdomen a cada lado de la columna vertebral.
*
Ganglios periféricos. (Los ganglios son grupos de cuerpos celulares).
Este sistema es llamado, también, autónomo". Está en relación con las vísceras, las glándulas, el
corazón, los vasos sanguíneos y músculos lisos.
Su función es eferente, transmitiendo impulsos que regulan las funciones de las vísceras de acuerdo
con las exigencias vitales de cada momento.
3. La neurona
La neurona es la célula nerviosa, derivada del neuroblasto.
Es la unidad funcional del sistema nervioso pues sirve de eslabón comunicante entre receptores y
efectores, a través de fibras nerviosas.
Consta de tres partes:
*
*
*
Cuerpo o soma: compuesto fundamentalmente por núcleo, citoplasma y nucléolo.
Dendritas: terminaciones nerviosas.
Axón: terminación larga, que puede alcanzar hasta un metro de longitud.
El axón suele tener múltiples terminaciones llamadas "botones terminales", que se encuentran en
proximidad con las dendritas o en el cuerpo de otra neurona. La separación entre el axón de una
neurona y las dendritas o el cuerpo de otra, es del orden de 0,02 micras.
Esta relación existente entre el axón de una neurona y las dendritas de otra se llama "sinapsis".
A través de la sinapsis, una neurona envía los impulsos de un mensaje desde su axón hasta las
dendritas o un cuerpo de otra, transmitiéndole así la información nerviosa.
La transmisión sináptica tiene las siguientes características:
*
La conducción de los impulsos nerviosos se efectúa en un solo sentido: del axón de una
neurona al cuerpo o dendritas de la otra neurona sináptica.
*
El impulso nervioso se propaga a través de intermediarios químicos, como la acetilcolina y la
noradrenalina, que son liberados por las terminaciones axónicas de la primera neurona y al ser
recibidos por la siguiente incitan en ella la producción de un nuevo impulso.
*
En el sistema nervioso central, hay neuronas excitadoras e inhibidoras y cada una de ellas
libera su propia sustancia mediadora.
*
La velocidad de conducción de un impulso a lo largo de la fibra nerviosa varía de 1 a 100
metros por segundo, de acuerdo a su tamaño, siendo mayor en las más largas.
*
Cuando las terminaciones presinápticas son estimuladas en forma continuada o con
frecuencia elevada, los impulsos transmitidos disminuyen en número a causa de una "fatiga sináptica".
*
La transmisión de una señal de una neurona a otra sufre un retraso de 5 milisegundos.
La neuroglia
El sistema nervioso central del hombre tiene aproximadamente 10 billones de neuronas y 5 a 10 veces
más células gliales.
Estas células forman un tejido llamado neuroglia que tiene como funciones:
*
*
*
*
*
Proporcionar soporte al encéfalo y a la médula.
Bordear los vasos sanguíneos formando una barrera impenetrable a las toxinas.
Suministrar a las neuronas sustancias químicas vitales.
Retirar, por fagocitosis, el tejido muerto.
Aislar los axones a través de la mielina.
4. Los nervios
Los nervios son, generalmente, haces o conjuntos de axones, salvo los nervios sensoriales que están
constituidos por dendritas funcionales largas que van desde el "asta" dorsal de la médula hasta los
receptores sensoriales y cumplen la función de conducir los impulsos como los axones.
Las distintas fibras que componen un nervio se mantienen unidad por tejido conjuntivo.
Los nervios pueden clasificarse de diversas maneras:
Por su origen:
*
Raquídeos: Constituidos por fibras nerviosas de las raíces anteriores o motrices y de las
raíces posteriores o sensitivas, que salen de la médula a través de los agujeros intervertebrales.
Los nervios raquídeos tienen elementos viscerales y somáticos Los viscerales están relacionados con
las estructuras vecinas a los aparatos digestivo, respiratorio, urogenital y el sistema vascular y la
mayor parte de las glándulas.
Los somáticos están relacionados con los tejidos de revestimiento corporal y los músculos voluntarios.
*
Craneales: Son 12 pares de nervios que nacen del tronco cerebral, a nivel del cuarto
ventrículo, por encima del bulbo y sirven en su mayoría a sentidos especializados de la cara y la
cabeza. Su funcionamiento es mixto, es decir, contiene fibras sensitivas y motoras.
Entre los nervios craneales se encuentran: el olfatorio; el óptico, que se une al sistema nervioso
central a nivel del tálamo; el oculomotor común; el troclear o patético; el oculomotor externo; el
trigémino, con fibras sensitivas de temperatura, dolor, tacto y presión; el facial; el estato-acústico; con
receptores acústicos y de posición y movimientos de la cabeza; el glosofaríngeo; el vago; el espinal
accesorio y el hipogloso.
Por su función:
*
*
*
Sensitivos o aferentes: Conducen los impulsos que informan de las distintas sensaciones.
Motores o eferentes: Conducen los impulsos para las funciones motrices.
Mixtos: Contienen fibras sensitivas y fibras motoras.
Por los receptores:
*
Exteroceptivos: Para impulsos producidos por los estímulos ajenos al cuerpo: tacto,
temperatura, dolor, presión, y órganos sensoriales como el ojo y el oído.
*
Popioceptivos: Para estímulos nacidos en el mismo cuerpo: músculos, tendones,
articulaciones y los relacionados con el equilibrio.
*
Interoceptivos: Para los impulsos procedentes de las vísceras: sistema digestivo, respiratorio,
circulatorio, urogenital y las glándulas.
5. La médula espinal
La médula espinal es una masa cilíndrica de tejido nervioso que ocupa el conducto vertebral, tiene 40
ó 45 cm de longitud y se extiende desde el agujero occipital, donde se continúa con el bulbo hasta la
región lumbar.
Está protegida por las membranas meníngeas: piamadre, aracnoides y dura-madre y por el líquido
cefalorraquídeo.
Desde la región de la segunda vértebra lumbar, donde termina la médula, hasta el cóccix, desciende
un filamento delgado
llamado "filum terminale" y las raíces de los nervios sacros y lumbares, formando un manojo de fibras
que recibe el nombre de "cola de caballo".
De la médula salen 31 pares de nervios que le dan un aspecto segmentado: 8 cervicales, 12 torácicos,
5 lumbares, 5 sacros y coxígeo.
La médula está compuesta por una sustancia gris formada por cuerpos neuronales, y por la sustancia
blanca formada por fibras mielinizadas ascendentes y descendentes.
Las fibras ascendentes constituyen los haces ascendentes que son sensitivos y conducen los
impulsos que reciben de la piel; los músculos y las articulaciones a las distintas zonas cerebrales.
Las fibras descendentes constituyen los haces descendentes que son motores y conducen los
impulsos que provienen de los centros superiores del cerebro a otros que radican en la médula o bien
a los músculos y las glándulas.
La sustancia gris tiene unos ensanchamientos llamados "astas": dos don dorsales o posteriores; dos
ventrales o anteriores y dos intermedias y se localizan entre las dorsales y las ventrales. Las astas
dorsales contienen neuronas que controlan las respuestas motoras del sistema nervioso autónomo y
las ventrales, neuronas motoras cuyos axones terminan en músculos del sistema somático.
En el centro de la sustancia gris y a lo largo de ella hay un pequeño canal lleno de líquido
cefalorraquídeo.
Otro aspecto anatómico importante de la médula, es que hay neuronas que sirven de conexión entre
las fibras sensitivas y las motoras, lo que da origen a respuestas reflejas que no necesitan ser
ordenadas por los centros cerebrales.
Las funciones que cumple la médula son:
*
*
Es un centro asociativo, gracias al cual se realizan actos reflejos.
Es una vía de doble dirección:
*
*
De la periferia a los centros cerebrales (sensitiva).
De los centros cerebrales a la periferia (motora).
6. El encéfalo
El encéfalo es la parte del sistema nervioso central encerrada en la cavidad craneal.
Se divide en:
*
*
Cerebro anterior.
Cerebro medio.
*
Cerebro posterior.
El cerebro posterior o romboencéfalo se encuentra localizado en la parte inmediatamente superior de
la medula espinal y está formado por tres estructuras: el bulbo, la protuberancia o puente, y el
cerebelo. En él se encuentra, también, el cuarto ventrículo.
El cerebro anterior o proencéfalo se divide en diencéfalo y telencéfalo. El diencéfalo comprende: el
tálamo, el hipotálamo, el quiasma óptico, la hipófisis, los tubérculos mamilares y la cavidad llamada
tercer ventrículo.
El teléncefalo está formado por los ganglios basales: núcleos caudado y lenticular que forman el
cuerpo estriado, y el cuerpo amigdalino y el claustro; el rinencéfalo, el hipocampo y el área septal, que
forman el sistema límbico; y la corteza cerebral o neocortex.
El ensanchamiento del teléncefalo forma los hemisferios cerebrales que constan de tres lóbulos:
frontal, temporal y occipital. Externamente los hemisferios tienen múltiples pliegues separados por
hendiduras que cuando son profundas se llaman cisuras.
Los dos hemisferios están unidos por el cuerpo calloso, formado por fibras que cruzan de un
hemisferio a otro.
La corteza cerebral es una capa de sustancia gris que se extiende sobre la superficie de los
hemisferios.
De estas estructuras del encéfalo sólo vamos a estudiar algunas que tienen importancia más
resaltante para comprender las bases fisiológicas de la conducta.
7. El bulbo
Es una estructura que se halla en el extremo superior de la médula y como prolongación de ella. En el
hombre mide unos 3 cm de longitud.
A nivel del bulbo cruzan algunos haces nerviosos dirigiéndose al lado opuesto del cerebro después de
juntarse con los que habían cruzado en la médula. De igual modo las fibras que proceden del cerebro
cruzan en el bulbo para dirigirse al lado opuesto a través de la médula.
Funciones del Bulbo:
*
Es el centro más importante de la vida vegetativa pues en él se encuentran situadas las
conexiones centrales relacionadas con la respiración y el ritmo cardíaco, pudiendo ser fatal cualquier
lesión de esta región.
*
Sirve de conexión de algunos nervios craneales.
*
El bulbo interviene en los siguientes reflejos: el vómito, la tos, la salivación, la respiración, el
estornudo, la succión, la deglución, y el vasomotor.
8. El cerebelo
Es una estructura con muchas circunvoluciones situada por detrás del cuatro ventrículo y de la
protuberancia y unido al tronco cerebral por haces de fibras aferentes, que le llevan impulsos
procedentes de la médula, bulbo, puente y cerebro medio y anterior. A su vez, de los núcleos del
cerebelo nacen fibras eferentes para cada una de estas regiones.
En el cerebelo la sustancia gris está en la corteza, mientras que la blanca está en el centro.
El cerebelo tiende a ser grande y bien desarrollado en los animales capaces de movimientos precisos
y finos; y su extirpación produce pérdida de la precisión y de la coordinación de los movimientos.
Funciones:
*
Se asocia a actividades motoras iniciadas en otras partes del sistema nervioso.
*
Contribuye al control de los movimientos voluntarios proporcionándoles precisión y
coordinación.
*
Regula y coordina la contracción de los músculos esqueléticos.
*
Controla los impulsos necesarios para llevar a cabo cada movimiento, apreciando la velocidad
y calculando el tiempo que se necesitará para alcanzar un punto deseado. Así mismo, frena los
movimientos en el momento adecuado y necesario.
*
Ayuda a predecir las posiciones futuras de las extremidades.
*
Es esencial para el mantenimiento de la postura y el equilibrio por sus conexiones
kinestésicas y vestibulares.
9. Los pedúnculos cerebrales y los tubérculos cuadrigéminos
Son estructuras del mesencéfalo, situadas por encima del puente, que sirven de conexión entre el
romboencéfalo y el prosencéfalo.
Los tubérculos cuadrigéminos están situados dorsalmente y los pedúnculos cerebrales ventralmente.
Cada una de estas estructuras contienen diversos núcleos formados por haces de fibras ascendentes
y descendentes.
Funciones:
*
Los pedúnculos cerebrales intervienen en el control reflejo de los movimientos oculares y en la
coordinación de estos movimientos con la cabeza y el cuello.
*
Los tubérculos cuadrigéminos intervienen en el reflejo de reacción al sonido y en el reflejo
visual.
10. El tálamo
Es una masa ovoidea, formada principalmente por sustancia gris, situada en el centro del cerebro que
actúa como estación de relevo sensorial o posada sensitiva. Hasta el tálamo llegan las vías aferentes
que van hacia el cerebro, excepto las olfativas que lo hacen directamente.
Del tálamo nacen otras vías que conducen los impulsos hasta la corteza y otros centros. El tálamo
propaga los impulsos y quizá los integra. Además, en el nivel talámico se hacen conscientes los
estímulos dolorosos.
Está formado por distintos núcleos de células nerviosas que poseen conexiones, tanto con la corteza
como con los niveles inferiores.
Funciones
*
Es una estación de análisis y de integración sensitivo sensorial: analiza y sintetiza los
impulsos sensoriales.
*
Es estación de distribución de señales sensoriales.
*
Es centro de asociación intra-diencefálica y cortico-diencefálica.
*
Algún núcleo parece estar relacionado con la coordinación y regulación de actividades
motrices.
11. El hipotalamo
Situado en posición ventral con relación al tálamo y formando e piso y la pared lateral del tercer
ventrículo, comprende varios núcleos que se hallan en conexión con el tálamo, el tronco cerebral, la
hipófisis y la corteza. Algunos de estos centros son: los tubérculos mamilares y varios fascículos de
fibras nerviosas ascendentes y descendentes: fascículo supraopticohipofisiario, fascículo longitudinal
dorsal, haz mamilotalámico, por ejemplo.
Funciones:
*
*
*
*
Controla la hipófisis y, a través de ella, se constituye en regulador endocrino.
Activa el mecanismo de la expresión emocional.
Excita e integra las reacciones viscerales y somáticas de la emoción.
Interviene en el control de la vigilia y del sueño.
*
*
*
Es el centro de la regulación térmica del cuerpo.
Controla el metabolismo de las grasas.
Regula el hambre y la sed.
Para formarse una idea de la situación del hipotálamo, pueden consultarse las figuras
correspondientes a los puntos: pedúnculos cerebrales y tálamo, tratando de relacionar ambas y las
indicaciones anteriores sobre la situación del hipotálamo.
12. El cuerpo estriado
Son masas de sustancia gris, situadas en el interior de los hemisferios cerebrales, formadas por los
núcleos: caudado, lenticular y la cápsula interna, que los separa.
Recibe fibras del tálamo y de la corteza y las que de él nacen se dirigen al tálamo, al hipotálamo y a
otros centros.
Funciones:
Se conoce muy poco sobre el cuerpo estriado. Generalmente se le considera como "posada motriz", y
se estima que es un eslabón importante en la vía motriz. Pero son aspectos poco conocidos.
Para situar el cuerpo estriado en el cerebro pueden consultarse las figuras de los puntos: encéfalo y
tálamo.
13. La corteza cerebral
La corteza cerebral es una lámina gris, formada por cuerpos de neuronas, que cubre los hemisferios
cerebrales y cuyo grosor varía de 1,25 mm en el lóbulo occipital a 4 mm en el lóbulo anterior.
Se calcula que en la corteza del cerebro humano hay unos siete millones de neuronas.
Aproximadamente la mitad de la corteza forma las paredes de los surcos de los hemisferios y no está
expuesta en la superficie cerebral.
Las neuronas de la corteza están dispuestas en capas bastante diferenciadas. Las fibras nerviosas
que nacen de ellas establecen múltiples conexiones entre las distintas capas y zonas, lo que permite
que una señal llegada a la corteza se extienda y persista. Así mismo, los impulsos eferentes que
nacen de un área pueden llegar por las conexiones a otras, o a zonas cercanas a la primera haciendo
que continúe la actividad.
Las neuronas de asociación hacen que los impulsos que llegan a la corteza duren un tiempo
considerable y se extiendan a gran número de neuronas. Así un pequeño ruido percibido por la
corteza puede suscitar una actividad prolongada de las neuronas del área correspondiente y provocar
una respuesta externa.
Areas corticales
La corteza cerebral, también llamada "córtex", presenta diferencias que han hecho que se la divida en
áreas con características propias, en cuanto a su composición de las capas celulares, al espesor, por
el número de fibras aferentes y eferentes y por las funciones que cumplen.
Teniendo en cuenta el aspecto funcional, se encuentran en la corteza:
Areas motrices
La principal área motora, 4 de Brodmann, se halla situada delante del surco central o cisura de
rolando. Posee células gigantes de las que nacen las vías corticoespinal y corticobulbar con axones
para los músculos estriados del organismo.
En la parte más alta de esta área se localiza la zona para los movimientos de los miembros más
distantes: pies, rodillas, cadera; y en las partes más bajas los músculos para la masticación,
deglución, caza cabeza, cuello y las zonas más próximas de las extremidades.
Además de esta área, existe otra situada por delante de ella, que se considera promotora y cuya
lesión produce pérdida temporal de las destrezas adquiridas.
Estás áreas envían los impulsos para la acción voluntaria, participando en la misma otros centros, ya
que el sistema nervioso funciona en forma integral.
Como las vías aferentes y eferentes cruzan a nivel de la médula o del bulbo, el hemisferio cerebral
derecho rige los movimientos del lado corporal izquierdo, y el hemisferio izquierdo los del lado
derecho.
Areas sensoriales
Son las áreas en las que terminan las fibras sensitivas que transmiten impulsos visuales, auditivos,
olfativos y sensaciones desde la superficie del cuerpo y tejidos profundos
Están distribuidas de la siguiente forma:
Área somestésica:
Recibe, a través del tálamo, los impulsos que rigen la sensibilidad corporal general procedentes de la
piel, los tejidos, músculos, articulaciones y tendones del lado opuesto del cuerpo.
Se halla en la circunvolución central posterior, detrás de la Cisura de rolando y frente a la
representación motora.
Funciones del Área Somestésica:
*
*
*
*
*
*
Apreciación de las diferencias de peso.
Discriminación espacial.
Localización táctil.
Apreciación de tamaño y forma.
Semejanzas o diferencias de temperatura.
Todos los aspectos de la sensación que requieren comparación y juicio.
Área visual:
Esta situada en el lóbulo occipital. En ella se aprecian zonas específicas para la visión de la mácula o
central; para la periferia de la retina y para las mitades superior e inferior de la retina.
Área auditiva:
Se halla situada en los lóbulos temporales, por debajo de la cisura lateral o de silvio.
Parece ser que cada oído tiene representación bilateral en la corteza por lo que al extirpar un lóbulo
temporal no se sufre mayor disminución de la audición.
Área olfativa:
Se sitúa en loa circunvolución del hipocampo, próxima a la auditiva. Las investigaciones han revelado
poco sobre esta área.
Área gustativa:
Los pocos datos que hay sobre ella indican que se halla en el extremo inferior de la circunvolución
central posterior.
Areas de asociación
Son áreas que no reciben directamente impulsos sensitivos sino que correlacionan los impulsos
recibidos de oros centros.
En los últimos años cada vez se utiliza menos esta expresión porque se conocen mejor las
conexiones tálamo-corticales y las funciones de las distintas áreas.
Funciones de la Corteza:
*
Retroalimentación: toda área que recibe fibras de otro entro, envía fibras en sentido contrario.
Por ejemplo, hay vías córtico-talámicas y tálamo-corticales.
*
Recorticalización: Una señal puede pasar varias veces por un analizador cortical para ser
depurada.
*
Facilitación cuando se aplican estímulos consecutivos; e inhibición por fatiga.
*
Toda sensación consciente es fruto de extensa actividad cortical, en la que participan distintas
áreas de las fibras de asociación. El funcionamiento cerebral es global e integrado.
*
Los lóbulos frontales participan en la conducta, la personalidad, la memoria, la experiencia
afectiva y la conciencia del yo. La sección de los mismos mediante la lobotomía produce depresión,
falta de impulso para la acción, pérdida de la capacidad de adaptación a situaciones inesperadas.
*
A través de la corteza se establecen reflejos condicionados, si bien no es necesaria para
todas las respuestas condicionadas.
*
Las áreas corticales relacionadas con el lenguaje (área de Broca), se encuentran en un solo
hemisferio: el izquierdo en las personas diestras y el derecho en las zurdas. En caso de lesión de este
hemisferio puede cumplir su misión el otro.
*
La memoria depende de la corteza, áreas de asociación, aunque intervienen en ella
conexiones del tronco cerebral.
*
La corteza actúa: retardando la reacción al estímulo; eligiendo la respuesta; contribuyendo a
integrar la acción. Para ello: analiza, sintetiza, correlaciona, integra, modifica.
14. Conclusión
De acuerdo a la investigación realizada, cabe destacar que la actividad de los centros cerebrales no
es de exclusividad, es decir, cada centro cumple con una función predominante, pero interviene
también en otras.
Si bien, las células nerviosas dañadas no se recuperan, sí pueden recuperarse algunas funciones,
debido a que la concurrencia de diversos centros para una misma función lo hace posible cuando las
alteraciones son limitadas.
La diferencia existente entre hombre y animal, se basa en el poder que tiene el hombre para abstraer,
inventar símbolos y tener un lenguaje articulado.
Las máquinas cibernéticas pueden aprender, recordar, calcular. Son inferiores con relación al hombre,
pues sólo hacen esas operaciones ante un solo problema, ellas no pueden programarse a sí mismas,
mientras que el hombre conserva sus recuerdos y es capaz de programar dichas máquinas.
15. Bibliografía
Gerardo Relloso S., S.M.S. PSICOLOGÍA Ciclo Diversificado (Ciencias y Humanidades). Ediciones
Cobo. Edición 1988. Caracas – Venezuela.
ENCICLOPEDIA AUTODIDACTICA. ANATOMÍA. LEXUS, Edición 2001
Potenciales Eléctricos de Membrana Celular
Indice
1. Introducción
2. Desarrollo
1. Introducción.
En las membranas de casi todas las células del organismo hay potenciales eléctricos. Algunas células
como las nerviosas y musculares son excitables, es difícil capaces de generar impulsos
electroquímicos rápidamente cambiantes en sus membranas. Casi en todos lo casos estos impulsos
se pueden utilizar para transmitir señales a lo largo de las membranas nerviosas o musculares.
La finalidad de este trabajo es dar explicaciones a los potenciales de membrana generados tanto en
reposo como durante la acción por las células nerviosas y musculares.
2. Desarrollo
Antes de estudiar el potencial de reposo y de acción, se debe tener conocimiento de ciertas
definiciones tales como:
*
Ion: partícula con carga eléctrica.
*
Canal Iónico: es una proteína de membrana a veces específica que transporta iones y otras
moléculas pequeñas a través de la membrana por difusión pasiva o facilitada, es decir, sin uso de
energía.
*
Polaridad: es la capacidad de un cuerpo de tener dos polos con características distintas.
*
Impulso Nervioso: es el transporte de información a través de los nervios, y por medio de
sustancias como el Sodio y el Potasio y su interacción con la membrana.
*
Potencial de Reposo: es el estado en donde no se transmiten impulsos por las neuronas.
*
Potencial de Acción: es la transmisión de impulso a través de la neurona cambiando las
concentraciones intracelulares y extracelulares de ciertos iones.
*
Potencial de Membrana: es el voltaje que le dan a la membrana las concentraciones de los
iones en ambos lados de ella.
Como se ha dicho, el potencial de reposo es el estado en donde no se transmiten impulsos por las
neuronas y este potencial está dado por la permeabilidad de los canales iónicos. El sitio de
transmisión del impulso nervioso en las neuronas es el axón.
Los canales iónicos para el potencial de acción son específicos y sensibles al voltaje, es decir, este los
puede activar o desactivar.
Las concentraciones de los iones sodio (Na) y potasio (K) deben ser de:
Entonces, el sodio debe ser mayormente extracelular y el potasio debe ser mayormente intracelular,
en condiciones normales y durante el periodo de reposo. Como ambos iones tienen carga positiva, le
dan una carga al ambiente donde se encuentran; pero en realidad, el espacio extracelular tiene carga
positiva, debido a la positividad del Na, pero el espacio intracelular, tiene carga negativa debido a que
hay mayor Na extracelular que K intracelular aunque este también sea positivo. Es decir, hay mas
positividad afuera de la célula; además, las proteínas intracelulares tienen carga negativa, lo cual hace
que intracelularmente haya una positividad menor que extracelularmente, a tal grado que el espacio
intracelular se considere negativo.
Estas cargas intra y extracelulares le dan a la membrana una polaridad, positiva en su cara
extracelular y negativa en su cara intracelular, además le dan carga llamada potencial de membrana, y
es de –90 mili Volts, es estado de reposo.
Para que se lleve a cabo el potencial de acción se debe excitar eléctricamente a la neurona, entonces
los canales de sodio se hacen miles de veces mas permeables de lo normal, y la difusión de este al
interior de la membrana, es muy grande. Esta entrada de cargas positivas le quita la polaridad a la
membrana ya que ambos lados de ella son positivos, esta fase se llama despolarización. Esta
despolarización lleva al potencial de membrana a +40 mV en menos de un milisegundo. Esta carga de
membrana hace que se cierren los canales de Na, y se permeabilicen los de K, haciendo que este
difunda al exterior de la célula y creando un potencial de membrana de cerca de – 100 mV que luego
se reestabiliza a – 90 mV. Ahora, los iones están intercambiados, es decir, el Na mayormente adentro,
y el K mayormente afuera. El mecanismo que se encarga de devolver estos iones a sus sitios
originales es la ATPasa, vulgarmente llamada bomba de sodio y potasio. Esta proteína de membrana
requiere ATP para intercambiar los iones, por cada dos iones K que entran, salen tres Na. Esto le
devuelve su estado mayormente positivo al espacio extracelular.
Durante un impulso y otro hay un periodo refractario, en el cual no puede haber otro impulso nervioso.
La duración de ese periodo es de 1/2500 segundos, es decir, en un segundo pueden haber 2500
impulsos nerviosos o potenciales de acción.
Cuando los iones Na fluyen al interior de la célula, desencadenan el mismo ciclo en el sitio celular
adyacente y así se transmite el impulso a lo largo de todo el axón.
Hay cuatro puntos muy importantes que deben tenerse en mente:
1.
El potencial de acción no disminuye a los largo de la fibra nerviosa.
2.
el potencial de acción es un fenómeno todo o nada, es decir, si no se llega al umbral, no
ocurre el P. De A.
3.
una vez pasado por una parte de axón, el potencial de acción no puede reactivarse por un
periodo refractario.
4.
el aumento del estímulo no aumenta el potencial, pero si aumenta la frecuencia de los
impulsos.
La vaina de mielina que se enrolla en forma de espiral alrededor de la célula de Schwann y esta a su
vez rodea a la fibra nerviosa. Su función es aumentar la velocidad del impulso nervioso a través de la
fibra. La vaina de mielina no tiene una continuidad uniforme, está segmentada a los largo de la fibra;
los espacios entre esos segmentos, se llaman nodo de Ranvier.
En las fibras pequeñas amielínicas, el potencial de acción tiene una velocidad de 0.25 m/s. En las
grandes fibras mielínicas se transmiten a velocidad de 100 m/s.
rganos de los sentidos
Indice
1. Introducción
2. Sentido de la vista
3. Sentido del tacto
4. Sentido del olfato
5. Sentido del gusto
6. Sentido del oído
7. Conclusión
8. Bibliografía
1. Introducción
Se entiende por "sentidos" las funciones mediante las cuales el hombre recibe las impresiones de los
objetos exteriores por intermedio de los órganos de relación.
Para recibir estímulos externos, el sistema nervioso cuenta con receptores sensoriales denominados
exteroceptores.
Las sensaciones que producen se denominan exteroceptivas.
Se entiende por sensación, a la imagen o representación cociente de estimulo.
Los receptores están localizados en los órganos de los sentidos: en la piel para la sensibilidad táctil y
termolgesia, en la boca para el gusto, en las fosas nasales, en las fosas nasales para el olfato, en los
ojos para la visión y en los oídos para la audición.
El impulso nervioso producido por un estimulo, es conducido al cerebro por el sistema nervioso
parasimpático, que es el encargado de establecer la relación del individuo con el medio donde es
elaborado en los centros y transformado en sensación táctil, térmica, dolorosa, gustativa, olfativa,
visual y auditiva.
Las funciones sensoriales se realizan en tres etapas:
*
*
*
Recepción
Transmisión
Percepción
Los estímulos necesitan una determinada intensidad para ser captados por los receptores, esta
intensidad mínima se llama umbral de excitación. Además para que actúen con eficacia deben ser
específicos por ejemplo: el ojo es estimulado por la luz y el oído por el sonido.
De acuerdo con la naturaleza del estimulo, los receptores pueden ser químicos (quimioreceptores),
mecánicos (mecareceptores) o luminosos (fotoreceptores).
Los quimioreceptores son los que captan estímulos como las sustancias alimenticias y los olores. Los
mecareceptores son los que captan estímulos mecánicos como roces, presión, dolor temperatura y
sonido. Los fotoreceptores son sensibles a la luz y se localiza a los ojos.
2. Sentido de la vista
El ojo es el órgano de la visión en los seres humanos y en los animales. Los ojos de las diferentes
especies varían desde las estructuras más simples, capaces de diferenciar sólo entre la luz y la
oscuridad, hasta los órganos complejos que presentan los seres humanos y otros mamíferos, que
pueden distinguir variaciones muy pequeñas de forma, color, luminosidad y distancia. En realidad, el
órgano que efectúa el proceso de la visión es el cerebro; la función del ojo es traducir las vibraciones
electromagnéticas de la luz en un determinado tipo de impulsos nerviosos que se transmiten al
cerebro.
El ojo humano
EL ojo en su conjunto, llamado globo ocular, es una estructura esférica de aproximadamente 2,5 cm
de diámetro con un marcado abombamiento sobre su superficie delantera (figura nº 1). La parte
exterior, o la cubierta, sé compone de tres capas de tejido: la capa más externa o esclerótica tiene una
función protectora y se prolonga en la parte anterior con la córnea transparente; la capa media o úvea
tiene a su vez tres partes diferenciadas: la coroides - muy vascularizada continúa con el cuerpo ciliar,
formado por los procesos ciliares, y a continuación el iris, que se extiende por la parte frontal del ojo.
La capa más interna es la retina, sensible a la luz.
La córnea es una membrana resistente, compuesta por cinco capas, a través de la cual la luz penetra
en el interior del ojo. Por detrás, hay una cámara llena de un fluido claro y húmedo (el humor acuoso)
que separa la córnea de la lente del cristalino. En sí misma, la lente es una esfera aplanada
constituida por un gran número de fibras transparentes dispuestas en capas. Está conectada con el
músculo ciliar, que tiene forma de anillo y la rodea mediante unos ligamentos. El músculo ciliar y los
tejidos circundantes forman el cuerpo ciliar y esta estructura aplana o redondea la lente, cambiando su
longitud focal.
El iris es una estructura pigmentada suspendida entre la córnea y el cristalino y tiene una abertura
circular en el centro, la pupila. El tamaño de la pupila depende de un músculo que rodea sus bordes,
aumentando o disminuyendo cuando se contrae o se relaja, controlando la cantidad de luz que entra
en el ojo. Por detrás de la lente, el cuerpo principal del ojo está lleno de una sustancia transparente y
gelatinosa (el humor vítreo) encerrado en un saco delgado que recibe el nombre de membrana
hialoidea. La presión del humor vítreo mantiene distendido el globo ocular.
La retina es una capa compleja compuesta sobre todo por células nerviosas. Las células receptoras
sensibles a la luz se encuentran en su superficie exterior detrás de una capa de tejido pigmentado.
Estas células tienen la forma de conos y bastones y están ordenadas como los fósforos de una caja.
Situada detrás de la pupila, la retina tiene una pequeña mancha de color amarillo, llamada mácula
lútea; en su centro se encuentra la fóvea central, la zona del ojo con mayor agudeza visual. La capa
sensorial de la fóvea se compone sólo de células con forma de conos, mientras que en torno a ella
también se encuentran células con forma de bastones. Según nos alejamos del área sensible, las
células con forma de cono se vuelven más escasas y en los bordes exteriores de la retina sólo existen
las células con forma de bastones.
El nervio óptico entra en el globo ocular por debajo y algo inclinado hacia el lado interno de la fóvea
central, originando en la retina una pequeña mancha redondeada llamada disco óptico. Esta
estructura forma el punto ciego del ojo, ya que carece de células sensibles a la luz.
Funcionamiento del ojo
En general, los ojos de los animales funcionan como unas cámaras fotográficas sencillas. La lente del
cristalino forma en la retina una imagen invertida de los objetos que enfoca y la retina se corresponde
con la película sensible a la luz. (figura nº2)
Como ya se ha dicho, el enfoque del ojo se lleva a cabo debido a que la lente del cristalino se aplana
o redondea; este proceso se llama acomodación. En un ojo normal no es necesaria la acomodación
para ver los objetos distantes, pues se enfocan en la retina cuando la lente está aplanada gracias al
ligamento suspensorio. Para ver los objetos más cercanos, el músculo ciliar se contrae y por relajación
del ligamento suspensorio, la lente se redondea de forma progresiva. Un niño puede ver con claridad
a una distancia tan corta como 6,3 cm. Al aumentar la edad del individuo, las lentes se van
endureciendo poco a poco y la visión cercana disminuye hasta unos límites de unos 15 cm a los 30
años y 40 cm a los 50 años. En los últimos años de vida, la mayoría de los seres humanos pierden la
capacidad de acomodar sus ojos a las distancias cortas. Esta condición, llamada presbiopía, se puede
corregir utilizando unas lentes convexas especiales.
Las diferencias de tamaño relativo de las estructuras del ojo originan los defectos de la hipermetropía
o presbicia y la miopía o
cortedad de vista.
Debido a la estructura nerviosa de la retina, los ojos ven con una claridad mayor sólo en la región de
la fóvea. Las células con forma de conos están conectadas de forma individual con otras fibras
nerviosas, de modo que los estímulos que llegan a cada una de ellas se reproducen y permiten
distinguir los pequeños detalles. Por otro lado, las células con forma de bastones se conectan en
grupo y responden a los estímulos que alcanzan un área general (es decir, los estímulos luminosos),
pero no tienen capacidad para separar los pequeños detalles de la imagen visual. La diferente
localización y estructura de estas células conducen a la división del campo visual del ojo en una
pequeña región central de gran agudeza y en las zonas que la rodean, de menor agudeza y con una
gran sensibilidad a la luz. Así, durante la noche, los objetos confusos se pueden ver por la parte
periférica de la retina cuando son invisibles para la fóvea central.
El mecanismo de la visión nocturna implica la sensibilización de las células en forma de bastones
gracias a un pigmento, la púrpura visual o rodopsina, sintetizado en su interior. Para la producción de
este pigmento es necesaria la vitamina A y su deficiencia conduce a la ceguera nocturna. La
rodopsina se blanquea por la acción de la luz y los bastones deben reconstituirla en la oscuridad, de
ahí que una persona que entra en una habitación oscura procedente del exterior con luz del sol, no
puede ver hasta que el pigmento no empieza a formarse; cuando los ojos son sensibles a unos niveles
bajos de iluminación, quiere decir que se han adaptado a la oscuridad.
En la capa externa de la retina está presente un pigmento marrón o pardusco que sirve para proteger
las células con forma de conos de la sobre exposición a la luz. Cuando la luz intensa alcanza la retina,
los gránulos de este pigmento emigran a los espacios que circundan a estas células, revistiéndolas y
ocultándolas. De este modo, los ojos se adaptan a la luz.
Nadie es consciente de las diferentes zonas en las que se divide su campo visual. Esto es debido a
que los ojos están en constante movimiento y la retina se excita en una u otra parte, según la atención
se desvía de un objeto a otro. Los movimientos del globo ocular hacia la derecha, izquierda, arriba,
abajo y a los lados se llevan a cabo por los seis músculos oculares y son muy precisos. Se ha
estimado que los ojos pueden moverse para enfocar en, al menos, cien mil puntos distintos del campo
visual. Los músculos de los dos ojos funcionan de forma simultánea, por lo que también desempeñan
la importante función de converger su enfoque en un punto para que las imágenes de ambos
coincidan; cuando esta convergencia no existe o es defectuosa se produce la doble visión. El
movimiento ocular y la fusión de las imágenes también contribuyen en la estimación visual del tamaño
y la distancia.
Estructuras protectoras
Diversas estructuras, que no forman parte del globo ocular, contribuyen en su protección. Las más
importantes son los párpados superior e inferior. Estos son pliegues de piel y tejido glandular que
pueden cerrarse gracias a unos músculos y forman sobre el ojo una cubierta protectora contra un
exceso de luz o una lesión mecánica(figura nº 3). Las pestañas, pelos cortos que crecen en los bordes
de los párpados, actúan como una pantalla para mantener las partículas y los insectos fuera de los
ojos cuando están abiertos. Detrás de los párpados y adosada al globo ocular se encuentra la
conjuntiva, una membrana protectora fina que se pliega para cubrir la zona de la esclerótica visible.
Cada ojo cuenta también con una glándula o carúncula lagrimal, situada en su esquina exterior. Estas
glándulas segregan un líquido salino que lubrica la parte delantera del ojo cuando los párpados están
cerrados y limpia su superficie de las pequeñas partículas de polvo o cualquier otro cuerpo extraño.
En general, el parpadeo en el ojo humano es un acto reflejo que se produce más o menos cada seis
segundos; pero si el polvo alcanza su superficie y no se elimina por lavado, los párpados se cierran
con más frecuencia y se produce mayor cantidad de lágrimas. En los bordes de los párpados se
encuentran las glándulas de Meibomio que tienen un tamaño pequeño y producen una secreción
sebácea que lubrifica los párpados y las pestañas. Las cejas, localizadas sobre los ojos, también
tienen una función protectora, absorben o desvían el sudor o la lluvia y evitan que la humedad se
introduzca en ellos. Las cuencas hundidas en el cráneo en las que se asientan los ojos se llaman
órbitas oculares; sus bordes óseos, junto al hueso frontal y a los pómulos, protegen al globo ocular
contra las lesiones traumáticas producidas por golpes o choques.
3. Sentido del tacto
La piel es una membrana que recubre toda la superficie del cuerpo. A nivel de las cavidades que se
abren –fosas nasales, boca, etc.- se continúan con el epitelio que las reviste.
Contiene numerosos receptores con terminaciones nerviosas adaptadas para recibir diversos
estímulos, que producen sensaciones táctiles, térmicas o dolorosas.
La piel es una túnica exterior, resistente y flexible, que presenta eminencias y surcos.
Su extensión es superior a la superficie del cuerpo que recubre, a causa de numerosos repliegues que
aumentan su recorrido. Se calcula que en un hombre de talla media oscila alrededor de los 16.000
centímetros cúbicos.
Su espesor es variable, de 1 a 2 mm en promedio siendo más gruesa en lugares sometidos a
presiones y roces como en las palmas de las manos (2 a 3 mm) y en la planta de los pies (4 a 5 mm),
donde alcanza su mayor espesor. En la palma de la mano la piel tiene gran cantidad de crestas que
forman el diseño de las impresiones digitales, el cual es exclusivo de cada individuo y constante
durante toda la vida.
Su resistencia es considerable y su color varía según las edades:
Blanco-rosada: al nacer
Blanco: niño y adulto
Amarilla: en la vejez
Varía según las regiones y las razas. El color de la piel depende de tres factores:
Del tinte amarillento de las células superficiales,
De la transparencia de estas células, que permiten entrever el rosado de los vasos sanguíneos,
El pigmento negro o melanina, que se distribuye en forma de granulaciones por las células mas
profundas.
La piel consta de dos zonas, una superficial y delgada sin vasos sanguíneos, denominada Epidermis,
y otra profunda y gruesa con numerosos vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas llamada Dermis
(figura nº6).
Epidermis: deriva del ectodermo, su espesor varía entre los 0,05 mm como mínimo y 1.5 mm como
máximo.
Está formada por tejido epitelial estratificado. Se considera que tiene una cara externa, en relación con
el exterior y una cara interna, que descansa sobre la dermis.
A partir de ésta cara hacia la superficie se le describen cinco capas o estratos celulares que son:
Estrato germinativo o basilar: limita con la dermis, está formado por una capa de células cilíndricas,
que tienen melanina (pigmento negro que le da color). La función de este estrato es orinar
constantemente células. Estas células experimentan modificaciones y van integrando sucesivamente
los otros estratos, hasta constituir el estrato corneo, en donde caen por descamación.
Estrato espinoso o de malpighi: esta formado por varias capas de células, irregularmente poliédricas y
de contorno espinoso.
Estrato granuloso: integrado por varias capas celulares que provienen del estrato anterior. Sus células
contienen granos de Queratohialina, sustancia que interviene en la formación de la queratina. A nivel
de esta capa mueren las células de la epidermis.
Estrato lucido o transparente: constituido por células muertas, aplanadas que contienen Eleidina,
sustancia producida por la Queratohialina, es una capa delgada, transparente y homogénea.
Estrato corneo: es la capa más externa de la epidermis. Sus células (muertas), tienen aspecto de
escamas corneas, formadas por queratina. Estas escamas son eliminadas por descamación.
Lo que demuestra los anteriormente mencionado es que la piel se renueva constantemente.
Dermis: deriva del mesodermo. Su espesor oscila entre 1/3 de mm y 3 mm. Esta formado por tejido
conectivo fibroelástico con abundantes vasos sanguíneos y linfáticos que la irrigan, y los nervios que
la inervan.
Debajo de la dermis hay una capa e tejido celular subcutáneo o hipodermis, que la separa de los
músculos subyacentes.
En la dermis se encuentran los anexos de la piel y las papilas dérmicas. Los anexos de la piel son:
*
Glándulas sudorípadas: son exócrinas, muy numerosas. Están distribuidas por casi toda la
superficie de la piel. Tienen el aspecto de un largo tubo. Su extremidad profunda se pliega formando
una especie de ovillo: el glomérulo. Su extremidad superficial, despues de espirilizarse, se abre en la
superficie de la piel donde elimina el sudor. Su función es la de intervenir en la regulación de la
temperatura y en la eliminación de productos de catabolismo de metabolismo celular nocivos para el
organismo.
*
Glándulas sebáceas: son glándulas exócrinas cuyo producto de secreción e una sustancia
llamada sebo, que lubrica los pelos y la superficie de la piel, otorgándoles flexibilidad. Son glándulas
arracimadas que comúnmente desembocan en un folículo piloso.
*
Pelos: son filamentos córneos, delgados, de origen epidérmico y de crecimiento continuo que
se forma en el interior de presiones epidérmicas profundas, excavadas en la dermis y llamadas
folículos pilosos. El pelo consta de dos partes: una raíz o bulbo, formada por células vivas y en
contacto con una papila dérmica vascular, y un tallo, formado por células muertas. Los pelos
reaccionan por músculos erectores, que pueden ponerlos rígidos.
*
Uñas: son formaciones laminares, córneas y traslúcidas, de origen epidérmico, y de
crecimiento continuo que se originan en depresiones de la epidermis. Cubren el extremo libre dorsal
de los dedos de la mano y de los pies, protegiéndolos. Están formadas por una zona semicircular
llamada lúnula, una parte adherida al dedo y un extremo libre.
Las papilas dérmicas son abundantes elevaciones que se encuentran en la capa superficial de la
dermis, distribuidas por todo el cuerpo. En su interior se alojan vasos sanguíneos o corpúsculos
receptores de la sensibilidad cutánea, denominándose papilas vasculares a las primeras, y papilas
nerviosas a las segundas. Las papilas nerviosas le permiten al hombre captar los cambios que se
producen en el medio donde viven, como variaciones de temperatura, roces mecánicos, presiones,
golpes, etc.
Las papilas nerviosas son las que están en relación con el sentido del tacto, porque en ellas se
encuentran los corpúsculos receptores o las terminaciones libres.
*
Terminaciones libres: son fibras nerviosas ramificadas que se distribuyen por la piel captando
los estímulos dolorosos.
*
Corpúsculos receptores: según su forma, su ubicación y su función se reconocen cuatro tipos
de corpúsculos:
*
Corpúsculos de Meissner: se localizan en las papilas dérmicas de las palmas de la mano,
pulpa de los dedos y planta de los pies. Son de forma ovoide y la fibra nerviosa se dispone en forma
espiral emitiendo ramificaciones. Los corpúsculos táctiles son los corpúsculos táctiles por excelencia.
*
Corpúsculos de Pacini- Vater: se encuentran en el tejido celular subcutáneo de todo el
organismo, principalmente en los dedos de la mano y del pie, en las mucosas, en el peritoneo, en las
vísceras y en las articulaciones. Son ovoideos, traslúcidos y están formados por varias capas
concéntricas. Estos corpúsculos captan excitaciones de presión (peso) y se cree que son receptores
de excitaciones de hambre y sed.
*
Corpúsculos de Ruffini: se encuentran en la zona mas profunda de la dermis y en la
hipodermis, principalmente en la palma d las manos, en la planta de los pies y en la yema de los
dedos. Pueden ser fusiformes o cilindroides, y las terminaciones nerviosas terminan en un botón.
Captan excitaciones térmicas de calor.
*
Corpúsculos de Krause: se localizan en la dermis, en la conjuntiva del ojo y en la mucosa
bucal. Son redondeados, o alargados; en los primeros la fibra nerviosa se ramifica, mientras que en
los segundos no captan excitaciones térmicas de frío,
Fisiología del tacto
La función de la piel es la de proteger el cuerpo y servir de asiento a numerosos receptores cutáneos
o exteroreceptores, que captan los estímulos táctiles, térmicos y dolorosos.
Sensibilidad táctil: nos permiten tener noción sobre el tamaño, consistencia, forma, caracteres de la
superficie, etc. de un objeto. Los estímulos táctiles son reconocidos preferentemente por las
extremidades de los dedos, pero hay receptores del tacto distribuidos por toda la piel. Los estímulos
que determinan esta sensibilidad son mecánicos y los órganos receptores que los captan son los
corpúsculos de Meissner, aunque en algunas ocasiones actúan los corpúsculos de Paccini, sobre todo
cuando dichos estímulos son muy intensos.
La sensibilidad táctil se desarrolla ejercitándola, un claro ejemplo de esto son los ciegos que
reconocen personas y objetos con solo tocarlos.
Caracteres de los estímulos: los estímulos táctiles para ser percibidos por los receptores
correspondientes, necesitan tener cierta intensidad. La intensidad mínima es el "umbral", el cual varía
según la región del cuerpo. Los estímulos táctiles son producidos por sólidos, líquidos o gases.
Agudeza táctil: hay regiones de l piel con mas sensibilidad táctil que otras, es decir, con mayor
agudeza táctil. Esta es medible y para ello se utiliza el estesiometro o compás de Weber.
El máximo de agudeza táctil se encuentra en el extremo de la lengua (permite una distancia de 1,1
mm); el mínimo de agudeza táctil se encuentra en el dorso del cuerpo, donde aproximadamente
alcanza los 7 cm.
Vías de conducción de la sensibilidad táctil: se realiza por los haces de Goll y de Burdach. Otra parte
es conducida por los haces espinotalamicos.
Sensibilidad térmica: es la sensibilidad con respecto al frío y al calor. Varía según los individuos y en
ellos según la región del cuerpo, la edad, la estación del año, la raza, etc. Los receptores de frío son
los " corpúsculos de Krause" y los receptores de calor son los " corpúsculos de Ruffini".
Sensibilidad dolorosa: se produce cuando la acción del estímulo es persistente, los estímulos son muy
variados y pueden ser mecánicos, físicos, químicos, biológicos, etc. Los órganos receptores son
terminaciones nerviosas libres.
Vías de conducción de la sensibilidad térmica y dolorosa: es atribuida a las haces espinotalamicas.
4. Sentido del olfato
Olfacción. Los quimioceptores olfativos se encuentran localizados en una zona especializada de la
mucosa del techo de la cavidad nasal, el epitelio olfatorio(figura nº 4).
Este epitelio es de tipo columnar seudopluriestratificado y esta formado por tres tipos celulares: las
células de sostén, que son prismáticas, anchas en su ápice y más estrechas en la base; en su
superficie presentan microvilli que se proyectan al interior de la capa de moco que cubre el epitelio.
Estas células tienen un pigmento castaño, responsable del color marrón de la mucosa olfatoria. Las
células básales son pequeñas, redondeadas, o cónicas y forman una capa única en la región basal del
epitelio entre las células olfatorias y de sostén; son las células puente del epitelio olfatorio. Las células
olfatorias son neuronas bipolares que se distribuyen entre las células de sostén.
En su extremo se observan dilataciones de las que parten cilios los cuales son largos y no tienen
movimiento, se consideran los verdaderos receptores, es decir, la porción celular excitable por el
contacto con una sustancia odorífera. El segmento proximal de cada cilio muestra los axones
habituales con nueve pares más dos microtubulos. La parte distal apenas posee microtubulos
aislados. Los axones procedentes de estas neuronas se reúnen en pequeños aces dirigiéndose al
sistema nervioso central.
En la lamina propia de esta mucosa, además de abundantes basos y nervios, se observan glándulas
ramificadas de tipo tubulo alveolar con células PAS- positivas, las glándulas de Bowman. Estas
glándulas envían conductos que desembocan en la superficie epitelial y se admite que su producto de
secreción provoca una corriente continua de liquido que la varia permanentemente la parte apical de
las células olfatorias. De este modo se eliminarían los restos de los compuestos que estimulan la
olfacción, manteniendo los receptores dispuestos para nuevos estímulos.
El sentido del olfato permite percibir el olor de sustancias. El órgano receptor es la mucosa pituitaria,
que reviste interiormente las fosas nasales; estas son dos cavidades estrechas ubicadas en la cara, a
cada lado del plano medio, por debajo de la órbita y por encima de la boca. Muchas cavidades están
separadas por un tabique nasal, y su superficie se halla aumentada por la presencia de tres pares de
repliegues óseos llamados cornetes.
Interiormente las fosas nasales están tapizadas por la mucosa nasal o pituitaria que presenta dos
regiones de dicho color: uno inferior o región respiratoria y otra superior o región olfatoria. La primera
es de color rojizo por la abundante irrigación sanguínea su función especifica consiste en calentar el
aire inspirado impidiendo los enfriamientos bruscos.
La segunda es de color amarilla – parduzco por el predominio de células y fibras nerviosas. Su función
es exclusivamente sensorial.
En la región olfatoria de la pituitaria se encuentran las células olfatorias que reciben los estímulos y los
transmiten, por medio del nervio olfativo, al centro del olfato que se halla en la corteza cerebral (figura
nº 5).
Probablemente, el olfato es más antiguo y el menos comprendido de nuestros cinco sentidos. Atraves
de la evolución se ha mantenido conectado con las partes del cerebro que se convirtieron en el
archivo de la clasificación de nuestras respuestas emocionales, ligando íntimamente los olores de las
cosas con nuestras emociones. Nuestro sentido del olfato juega también un gran papel en la atracción
sexual, aunque su importancia ha disminuido considerablemente durante el desarrollo evolutivo del
hombre. Sus funciones más importantes son las de sistema de alarma – ponernos en guardia frente al
peligro – y de recolector de información – nos proporciona valiosos datos sobre el mundo exterior.
No siempre nos percatamos el estrecho vinculo existente entre el sentido del gusto y el olfato. Solo
cuando nos resfriamos, nos damos cuentas de que no solamente no podemos oler las cosas sino que
también el gusto de los alimentos se ha desvanecido.
El olfato es un sentido químico, actuando como estimulo las partículas aromáticas u odoríferas
desprendida de los cuerpos volátiles.
Por el aire que respiramos llegan a la región olfatoria de la pituitaria excitando a las células olfatorias.
Pero para que puedan ser captadas tienen que estar previamente disueltas, misión que cumple el
mucus que humedece esta membrana, y que es segregado por las glándulas que poseen.
Al igual que muchos órganos del cuerpo, el aparato olfativo es doble y cada red de circuitos actúa en
forma independiente. Los receptores sensoriales para el olfato se encuentran en el techo de la
cavidad nasal, justo debajo de los lóbulos frontales del cerebro. Esta sección denominada área
olfativa, esta densamente poblada de millones de pequeñas células olfativas, cada una de las cuales
tiene cerca de una docena de finas velocidades, o cilios, que se proyectan hacia una capa de mucus.
Los cilios expandes efectivamente el área de cada célula olfativa e incrementan asi nuestra
sensibilidad frente a los olores, mientras que el mucus se encarga de mantenerlos húmedos, a la vez
que actúa como una trampa para las sustancias aromáticas.
No se ha establecido con precisión cómo las minúsculas cantidades de sustancias químicas con
olores activan las células olfativas, pero se cree que estas sustancias se disuelven en los fluidos
mucosos, se adhieren a los cilios y luego hacen que las células emitan señales eléctricas.
Las fibras nerviosas olfativas canalizan estas señales atraves del hueso etmoidal hacia los dos bulbos
olfativos del cerebro, donde se reúne y procesa la información para luego traspasarla por una
compleja red de terminaciones nerviosas hacia la corteza cerebral. Aquí se identifica el mensaje y el
olor se transforma en un hecho consciente. Sin embargo, se desconoce aún el mecanismo molecular
preciso del sentido del olfato y la manera en que las células receptoras pueden receptar miles de
olores diferentes y distinguir escasa variación entre ellos.
No existe una verdadera clasificación de olores porque seria muy difícil reunirlos en grupos
fundamentales, ya que la unión de dos o más olores da por resultado un olor diferente.
La mayor o menor sensibilidad olfatoria (agudeza olfatoria) es muy variable según las personas y se
miden con aparatos especiales llamados olfatometros.
Anosmia
La perdida del olfato o anosmia puede ser parcial o total, temporaria o definitiva.
La anosmia parcial o total puede ser producida por una alteración o fatiga olfativa de la mucosa
pituitaria, por vegetaciones, por lesiones de tipo infeccioso en la pituitaria o por inflamación provocada
por un resfrío común. En estos casos la perdida del olfato suele ser temporaria. La anosmia definitiva
generalmente es provocada por una lesión del nervio olfatorio.
5. Sentido del gusto
El gusto actúa por contacto de sustancias químicas solubles con la lengua. El ser humano es capaz
de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre
ellos textura, temperatura, olor y gusto.
La superficie de la lengua se halla recubierta por la mucosa lingual, en la que se encuentran pequeñas
elevaciones cónicas llamadas papilas. Las principales son las papilas caliciformes y fungiformes, que
mediante unos órganos microscópicos denominados botones perciben los sabores; y las papilas
filiformes y coroliformes, que son sensibles al tacto y a las temperaturas (figura nº 8). Los botones
constan de células de sostén y células gustativas, que poseen cilios o pelos comunicados al exterior a
través de un poro y conectados con numerosas células nerviosas que transmiten la sensación del
gusto al bulbo raquídeo. Considerado de forma aislada, el sentido del gusto sólo percibe cuatro
sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo; cada uno de ellos es detectado por un tipo especial
de papilas gustativas(figura nº 7).
Las casi 10.000 papilas gustativas que tiene el ser humano están distribuidas de forma desigual en la
cara superior de la lengua, donde forman manchas sensibles a clases determinadas de compuestos
químicos que inducen las sensaciones del gusto. Por lo general, las papilas sensibles a los sabores
dulce y salado se concentran en la punta de la lengua, las sensibles al agrio ocupan los lados y las
sensibles al amargo están en la parte posterior.
Los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las
papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con
células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía
impulsos nerviosos al cerebro. La frecuencia con que se repiten los impulsos indica la intensidad del
sabor; es probable que el tipo de sabor quede registrado por el tipo de células que hayan respondido
al estímulo.
Luego de una exposición prolongada a determinado sabor, las papilas gustativas se saturan, y dejan
de mandar información, por lo cual, al cabo de un tiempo determinado se deja de percibir el sabor.
6. Sentido del oído
El sentido del oído esta localizado en la cabeza, dentro de los huesos temporales.
Para describirlo se considera que tiene tres porciones:
*
*
*
Oído externo
Oído medio
Oído interno
Hay mecanorreceptores especializados que nos permiten mantener el equilibrio y poder oír. Ambos
tipos están ubicados en el oído.
El oído se divide en tres partes;
Oído externo
Comprende el pabellón auricular o auditivo - la "oreja"- (lóbulo externo del oído) y el conducto auditivo
externo, que mide tres centímetros de longitud. El conducto auditivo medio posee pelos y glándulas
secretoras de cera.
Su función es canalizar y dirigir las ondas sonoras hacia el oído medio.
Oído medio
Es un conducto estrecho, o fisura, que se extiende unos quince milímetros en un recorrido vertical y
otros quince en recorrido horizontal
Es hueco, lleno de aire, limitando de un lado por el tímpano y del otro por la ventana oval y la ventana
redonda, que lo comunican con el oído interno(figura nº 9). Está en comunicación directa con la nariz y
la garganta a través de la trompa de Eustaquio, que permite la entrada y la salida de aire del oído
medio para equilibrar las diferencias de presión entre éste y el exterior.
Hay una cadena formada por cuatro huesos pequeños y móviles (huesecillos) que atraviesa el oído
medio. Estos cuatro huesos reciben los nombres de martillo, yunque, lenticular y estribo. Los cuatro
conectan acústicamente el tímpano con el oído interno, transmitiendo las vibraciones del tímpano
amplificadas a la fenestra ovalis.
Oído interno
El oído interno o laberinto se encuentra en el interior del hueso temporal que contiene los órganos
auditivos y del equilibrio, que están inervados por los filamentos del nervio auditivo. Está lleno de
líquido y tiene tres cavidades: el vestíbulo, dividido en dos partes, utrículo y sáculo; los tres canales
semicirculares, órgano del sentido del equilibrio, (están llenos de endolinfa); y el caracol o cóclea,
largo tubo arrollado en espiral donde se encuentran las células receptoras de los sonidos, provistas de
cilios, cada una de las cuales está adaptada para la recepción de sonidos de un tono determinado
(figura nº 10).
Las fibras nerviosas que salen del caracol y de los canales semicirculares se reúnen para formar el
nervio acústico, que sale del sáculo por un tubo que atraviesa el hueso temporal hasta la cavidad
craneana.
Cómo se oye
Las ondas sonoras, en realidad cambios en la presión del aire, son transmitidas a través del canal
auditivo externo hacia el tímpano, en el cual se produce una vibración. Estas vibraciones se
comunican al oído medio mediante la cadena de huesillos (martillo, yunque y estribo) y, a través de la
ventana oval, hasta el líquido del oído interno. El movimiento de la endolinfa que se produce al vibrar
la cóclea, estimula el movimiento de un grupo de proyecciones finas, similares a cabellos,
denominadas células pilosas. El conjunto de células pilosas constituye el órgano de Corti. Las células
pilosas transmiten señales directamente al nervio auditivo, el cual lleva la información al cerebro. El
patrón de respuesta de las células pilosas a las vibraciones de la cóclea codifica la información sobre
el sonido para que pueda ser interpretada por los centros auditivos del cerebro.
El rango de audición, igual que el de visión, varía de unas personas a otras. El rango máximo de
audición en el hombre incluye frecuencias de sonido desde 16 hasta 28.000 ciclos por segundo. El
menor cambio de tono que puede ser captado por el oído varía en función del tono y del volumen. Los
oídos humanos más sensibles son capaces de detectar cambios en la frecuencia de vibración (tono)
que correspondan al 0,03% de la frecuencia original, en el rango comprendido entre 500 y 8.000
vibraciones por segundo. El oído es menos sensible a los cambios de frecuencia si se trata de sonidos
de frecuencia o de intensidad bajas.
La sensibilidad del oído a la intensidad del sonido (volumen) también varía con la frecuencia. La
sensibilidad a los cambios de volumen es mayor entre los 1.000 y los 3.000 ciclos, de manera que se
pueden detectar cambios de un decibelio. Esta sensibilidad es menor cuando se reducen los niveles
de intensidad de sonido.
Las diferencias en la sensibilidad del oído a los sonidos fuertes causan varios fenómenos importantes.
Los tonos muy altos producen tonos diferentes en el oído, que no están presentes en el tono original.
Es probable que estos tonos subjetivos estén producidos por imperfecciones en la función natural del
oído medio. Las discordancias de la tonalidad que producen los incrementos grandes de la intensidad
de sonido, es consecuencia de los tonos subjetivos que se producen en el oído. Esto ocurre, por
ejemplo, cuando el control del volumen de un aparato de radio está ajustado. La intensidad de un tono
puro también afecta a su entonación. Los tonos altos pueden incrementar hasta una nota de la escala
musical; los tonos bajos tienden a hacerse cada vez más bajos a medida que aumenta la intensidad
del sonido. Este efecto sólo se percibe en tonos puros. Puesto que la mayoría de los tonos musicales
son complejos, por lo general, la audición no se ve afectada por este fenómeno de un modo
apreciable. Cuando se enmascaran sonidos, la producción de armonías de tonos más bajos en el oído
puede amortiguar la percepción de los tonos más altos. El enmascaramiento es lo que hace necesario
elevar la propia voz para poder ser oído en lugares ruidosos.
Equilibrio
Los canales semicirculares y el vestíbulo están relacionados con el sentido del equilibrio. En estos
canales hay pelos similares a los del órgano de Corti, y detectan los cambios de posición de la
cabeza.
Los tres canales semicirculares se extienden desde el vestíbulo formando ángulos más o menos
rectos entre sí, lo cual permite que los órganos sensoriales registren los movimientos que la cabeza
realiza en cada uno de los tres planos del espacio: arriba y abajo, hacia adelante y hacia atrás, y hacia
la izquierda o hacia la derecha. Sobre las células pilosas del vestíbulo se encuentran unos cristales de
carbonato de calcio, conocidos en lenguaje técnico como otolitos y en lenguaje coloquial como arenilla
del oído. Cuando la cabeza está inclinada, los otolitos cambian de posición y los pelos que se
encuentran debajo responden al cambio de presión. Los ojos y ciertas células sensoriales de la piel y
de tejidos internos, también ayudan a mantener el equilibrio; pero cuando el laberinto del oído está
dañado, o destruido, se producen problemas de equilibrio. Es posible que quien padezca una
enfermedad o un problema en el oído interno no pueda mantenerse de pie con los ojos cerrados sin
tambalearse o sin caerse.
7. Conclusión
La coordinación y el equilibrio de los cinco sentidos permite al hombre relacionarse con el medio
externo.
Los ojos son órganos fotosensibles complejos que permiten el análisis minucioso de la forma de los
objetos, su color y la intensidad de la luz. La facultad de enfoque del ojo disminuye con la edad. Este
efecto comienza a notarse a los 45 años. La perdida de la acomodación se denomina presbicia , que
se debe al endurecimiento del cristalino, que se torna mas rígido a medida que avanza la edad.
La piel como órgano sensorial cuenta con innumerables terminaciones nerviosas. La percepción táctil,
mas que una sensación estricta, es un aviso de que algo deforma la superficie cutánea (presión,
tracción o vibración)
Existe una sensibilidad profunda, cuyos receptores se localizan en el tejido subcutáneo, músculos,
huesos, periostios, etc. Y que informa al cerebro de la posición relativa década parte corporal, y una
sensibilidad superficial que se relaciona de manera especial con el sistema nervioso. La percepción
del sonido se realiza mediante el oído órgano de muy compleja estructura que permite el registro de
las oscilaciones o vibraciones del aire que se contribuyen en ondas sonoras. El olfato, incluso mas
que el gusto tiene cualidades efectivas de agrado o desagrado y es mas importante en la selección del
alimento.
La textura de los alimentos, detectada por el sentido del tacto en la boca, y la presencia en la comida
de sustancias como la pimienta que estimula las terminaciones del dolor, condicionan enormemente la
sensación del gusto. La importancia del gusto radica en el hecho de que permite a una persona
seleccionar el alimento según deseos y a menudo según las necesidades metabólicas de los tejidos.
En cuanto a determinadas sustancias nutricias.
Conclusiones individuales
En este trabajo hablamos sobre los distintos sentidos que afectan a los seres humanos y la función de
cada uno de ellos.
El principal objetivo es informar acerca del funcionamiento de los órganos sensoriales y, a partir de
eso, diferenciar sus distintos usos y las enfermedades que se ocasionan en torno a los mismos.
Hasta el momento sabemos que poseemos cinco sentidos: el olfato, la vista, el gusto, el oído o
audición y el tacto. Cada uno de ellos cumple una función diferente, aunque en ciertos casos, están
conectados, como el olfato y el gusto. Y en nuestra profesión estaremos en mutuo contacto con
nuestros pacientes por y esto hace falta relacionare un cien por cien con los mismos
Por medio del tacto uno entra en mutuo contacto con el paciente por ejemplo al reabilitar una afección
respiratoria, la visión ver los diferentes estudios o partes del cuerpo a tratar, la audición uno escucha
los problemas del paciente y asi el mismo crea un mejor vinculo con el profesional.
Javier E. Clemente
Para mí dentro de los sentidos él más importante es tacto porque el profesional esta en continuo
contacto con el paciente atravez de las manos, luego le sigue la visión, ya que por medio de esta
podemos apreciar las diferentes leciones del paciente, incluyendo estudios, radiografías, etc.
En orden continua el oído ya que mediante diferentes sonidos podemos diagnosticar traumatismos o
problemas respiratorios. En nuestra profesión, tanto el gusto como el olfato no ocupan un lugar
destacado ya que no intervienen directamente en él
diagnostico.
María Celia Clérici.
Para poder realizar todas nuestras actividades en gran parte es necesario el mayor equilibrio de
nuestros cinco sentidos, y la coordinación de ellos nos lleva a tener un equilibrio y una postura más o
menos estable que le ayuda a orientarse en el espacio y mantener una posición relativa en la tierra. El
ojo nos proporciona, información sobre la forma, color distancia, posición y movimiento de los objetos.
La audición nos permite captar los sonidos e intercambiar señales de comunicación de gran precisión
con las otras personas. El olfato conectado con el sistema limbico, que es encargado del animo, las
emociones y la memoria, contienen un significado emocional de los olores. El gusto sin una mayor
importancia juega en si un papel importante en la apreciación y selección de los alimentos. El tacto en
una parte capaz de reemplazar muy aisladamente unos de nuestros sentidos; gracias a las
articulaciones y los dedos, nos permite determinar el tamaño y forma de un objeto y nos ayuda a
diferenciarlos.
Ariel Corbalán
El licenciado deberá tener la capacidad de evaluar al paciente desde el punto de vista diagnostico,
funcional y preventivo, al cual aplicara un tratamiento adecuado y precoz.
Este deberá reconocer a través de los sentidos; los cuales nos permiten contactarnos con los que nos
rodea, las patologías psíquicas y anomalías orgánicas.
El tacto nos permite reconocer las sensaciones de temperatura, presión y dolor. El profesional podrá
llevar a cabo el tratamiento de este sentido a través de sus manos.
El oído identifica los sonidos.
Mediante los ojos podemos captar los colores, formas y tamaños de los objetos que nos rodea.
En el olfato podemos determinar los diferentes olores.
A través del gusto reconoce muchos sabores como dulce, salado y amargo.
María Verónica Corbalán.
Los sentidos son muy importantes ya que por medio de ellos podemos captar diferentes sensaciones.
Refiriéndonos a nuestra carrera, que es lo que nos interesa, el sentido del tacto auditivo y visual son
más importantes que los que restan. Por medio del auditivo al recibir las ondas sonoras nos
comunicamos con el paciente y de esta manera sabemos como esta. El sentido táctil permite sentir las
variaciones de temperatura (frío, calor) usadas muchas veces para la rehabilitación del paciente. Por
último el sentido de la visión cobra importancia porque en el campo visual permite ubicar y saber
trabajar correctamente con el paciente empleando el tratamiento correspondiente. Además para
distinguir por medio de la bioimagén en la situación en que se encuentra.
María Luciana Coero Borga
Los órganos de los sentidos son el instrumento básico para la interacción del hombre con el medio
externo. A través de los receptores que se encuentran depositados en el oído, boca, fosas nasales,
ojo y los distribuidos en la piel, nos permiten captar estímulos que por medio del Sistema Nervioso
Periférico que son conducidos y transformados en impulso nervioso hasta el cerebro donde se hace
consiente.
A lo largo de nuestra carrera iremos descubriendo la importancia y la necesidad de tener todos
nuestros sentidos en buenas condiciones, ya que los mismos son un condicional necesario para la
comunicación y trato con el paciente. La persona que acuda a nuestra ayuda en el marco profesional,
a parte de una atención cordial va a pretender la eficacia y eficiencia de un tratamiento confortable,
que puede ser reflejado por ejemplo en un buen masaje. A través del contacto que se establece entre
la piel de la persona y las manos del profesional, éste puede transmitir seguridad y confianza creando
un clima confortable para el paciente, logrando comprender lo que este necesita.
María Laura Contreras
Los sentidos al ser los responsables de la comunicación constante entre el medio interno y externo del
hombre, son de una
importancia enorme para la vida diaria.
Referidos a nuestra carrera hay tres imprescindibles los cuales son vista, tacto y audición. La visión es
el sentido que nos da una orientación en el espacio con respecto al entorno de trabajo, ya sea un
paciente, un escritorio o una camilla. El sentido del tacto es el más importante para el desempeño de
esta profesión. Es nuestra principal herramienta de trabajo ya que nos permite entrar en contacto
directo con el paciente a través de las sensaciones de presión, calor, frío, etc. Por último, pero no
menos importante el sentido de la audición, el cual nos brinda la comunicación con el paciente, para
poder entender sus problemas y aliviarlos.
Mauricio Gerardo Cordero
8. Bibliografía
Anatomía y Fisiología J.A. Dos Santos Lara editorial Troquel S.A.
Anatomía y Fisiología de Gary A. Thibodeau y Kevin T. Patton Editorial Harcourt Madrid Atlas del
Hombre, Cuerpo, Mente, Salud
Biología de Lucy F. De Vattuone Funcionamiento, coordinación y continuidad de los seres vivos. 15
edición Librería " El Ateneo " Editorial. Buenos Aires.
Biología e Higiene; Lucy f. De Vattuone; 9º Edición; Editorial "El Ataneo"; Buenos Aires; 1985
Enciclopedia Atlas La Voz del Interior.
Enciclopedia Microsoft Encarta 2001 Microsoft Corporaction 1993 – 2000
Histología de Junqueira
Histología de Ham, David H. Cormack, Ed. Harla, 9a. Edición.
Histología de Finn Geneser Editirial Medica Panamericana
http//www.sedl.org/scimath/pasopartners/senses/Splesson2.html
http://www.saludpublica.com/
http://www.libertysurf.es/Salud_y_Medicina/
Sistema nervioso simpático
Indice
1. Introducción
2. Células del sistema nervioso
3. Sistema nervioso vegetativo o sistema nervioso autónomo
4. Funciones de la sección simpática
1. Introducción
El sistema nervioso y junto con el sistema endocrino es quien desempeña las mayorías de las
funciones del organismo tendiendo a mantener el equilibrio del medio interno (homeostasis).
En general este sistema controla las actividades rápidas del cuerpo como contracciones musculares,
m fenómenos viscerales que evolucionan rápidamente que incluso las secreciones de algunas
glándulas endocrinas.
Su división se realiza según:
*
*
*
La estructura
La dirección del flujo de dirección
El control de los efectores (ver gráfico nº 1)
Según la estructura se divide en
Sistema Nervioso Central
Se integra por medula y encéfalo (comprendiendo únicamente solo las células que comienzan y
terminan dentro de estos). Es el centro estructural y funcional de todo sistema nervioso. Allí se
integran las piezas aferentes de informacion sensitivas, se evalúa la informacion y se inicia una
respuesta aferente.
Sistema Nervioso Periférico
Esta formado por los nervios situados o región externa del sistema nervioso, estos pueden ser
craneales (originados en el encéfalo) o raquídeos (espinales originados en la medula). Estos nervios
cumplen función sensitivas y motoras, los nervios motores a su ves se dividen en somáticos que
llevan informacion a los músculos estriados y el autónomo que lleva informacion al músculo liso,
cardiaco y glándulas.
Según la dirección del flujo de información
Divisiones aferentes y eferentes
Los tejidos del sistema nervioso central y periférico están constituidos por células nerviosas que
forman vías de informacion centrípetas y vías centrifugas. Por este motivo, suele ser conveniente
clasificar las vías neviosas según la dirección en que llevan la informacion. La división aferente del
sistema nervioso esta formada por todas las vías centrípetas sensitivas o aferentes. La división
aferente consta de todas las vías centrifugas motrices o eferentes. Lo s significados literales de los
termino aferentes (que traen) y aferente (que lleva) ayudan a distinguir con mas facilidad estas dos
secciones del sistema nervioso.
Según el control de los efectores
Es decir los órganos efectores que tiene a su cargo, esta división pertenece a las fibras motoras del
sistema nervioso periférico y se realiza en:
Somático: Tienen vías motoras (llevan informacion a los órganos somáticos – músculo esquelético),
fibras sensitivas (que da una retro alimentación desde los efectores somáticos) y centros integradores
que reciben la informacion de las vías sensitivas y generan señales motoras.
Autónomo: es independiente del control voluntario aunque la mente consciente influye sobre este.
Lleva información a los efectores autónomos viscerales que son los músculos lisos, cardiaco y las
glándulas. Las vías eferentes del sistema autónomo pueden dividiese en simpático y parasimpático.
La división simpática consta de vías que salen de las porciones medias de la medula espinal y prepara
al cuerpo para resolver amenazas inmediatas al medio interno. Produce la respuesta ¨ lucha o huida.
Las vías parasimpáticas salen del encéfalo o las porciones bajas de la medula espina l y coordinan las
actividades normales del cuerpo en reposo.
Las vías aferentes del sistema nervioso autónomo pertenecen a la división sensitiva visceral, que
llevan información a los centros integradores autónomos del sistema nervioso central.
2. Células del sistema nervioso
Dos tipos principales de células forman el sistema nervioso, las neuronas y la neuralgia. Las neuronas
son células excitables que conducen los impulsos que hacen posible todas loas funciones del sistema
nervioso. En otras palabras, forman el ¨alambrado¨ de los circuitos de informacion del sistema
nervioso. Por otra parte, la neuroglia o célula neurogliales no conducen información ellas mismas,
pero apoyan de diversas maneras la función de las neuronas. En las secciones siguientes se
describen algunos tipos de neuronas y neuralgias.
Neuroglia
El numero de células de neuroglia excede cualquier calculo. Una estimación sitúa la cifra en unos
impresionantes novecientos billones, ¡nueve veces él numera estimado de astros en nuestra galaxia!.
A diferencia de las neuronas, las células neurogliales conservan su capacidad de divición celular
durante toda la madurez. Aunque esta caracteriztica las capacita para reemplazarce asi mismas,
también las hace susceptibles a anomalías en la división celular, por ejemplo, el cáncer. Casi todos los
tumores benignos y malignos localizados en el sistema nervioso se originan en células neurogliales.
Las células neurogliales son:
Astrocitos que constituyen el tipo de neuroglia mayor y mas numeroso. Telas de astrocitos forman
vainas ceñidas en torno a los capilares sanguinios del encéfalo. Estas vainas y las estrechas uniones
entre las células endoteliales que forman las paredes capilares encefálicas constituyen la denominada
barrera bematoencefalica (BHE).
Microglia: ingieren y destruyen microbios y restos celulares
Células ependimarias: forman capas finas que resten cavidades llenas de liquido encéfalo y medula
espinal.
Los oligodentrocitos: son menores que los astrocitos y tienen prolongaciones mantienen unidas las
fibras nerviosas y producen la banda de mielina.
Células de Shwann: solo se encuentran en el sistema nervioso periférico en el que constituyen el
equivalente funcional de los oligodentrocitos soportando las fibras nerviosas y formando la banda de
mielina a su alrededor.
3. Sistema nervioso vegetativo o sistema nervioso autónomo
Denominado también sistema neurovegetativo, o nervioso autónomo, o involuntario, o visceral, o gran
simpático, es aquella parte del sistema nervioso que regula las funciones vitales fundamentales que
son en gran parte independientes de la conciencia y relativamente autónomas, es decir, las funciones
vegetativas (aparato cardiorrespiratorio, glándulas endocrinas, musculatura lisa, aparato pilo sebáceo
y sudoríparo, etc.).
Embriogenesis
En el curso de la quinta semana del desarrollo del embrión algunas células derivadas de la porción
torácica de la cresta neural emigran a cada lado hacia la región colocada inmediatamente por detrás
de la aorta. Estas células, denominadas neuroblastos simpáticos o simpatoblastos, van a constituir los
dos cordones simpáticos primitivos. Algunos elementos de estos cordones emigran luego hacia el
punto de reunión de las raíces dorsal y ventral de los nervios espinales, donde se forman los cordones
simpáticos secundarios, de los cuales se originan las cadenas de los ganglios del simpático torácico.
Los cordones simpáticos primitivos forman, por el contrario, los ganglios prevertebrales y preaórticos o
periaórticos, los cuales se desplazan de su posición original para tener por detrás a los esbozos de la
localización de las vísceras a las cuales deberán dar inervación. De una sucesiva prolongación hacia
arriba y hacia abajo se originan, respectivamente, los cordones del simpático cervical y la porción
lumbosacra, con los respectivos ganglios.
Por lo que concierne al para simpático, los ganglios situados a lo largo de los nervios oculomotor,
facial, glosofaríngeo y vago derivan de las células emigradas del sistema nervioso central o de
neuroblastos diferenciados en los ganglios sensitivos del V, VII, y IX par de los nervios craneales.
El S.N.A. está estrechamente unido con el sistema nervioso relación, con el cual tiene en común
estructuras centrales y periféricas. Tiene un significado particular y una gran importancia las
relaciones que éste posee con el aparato endocrino.
Morfología: Para la descripción anatómica, el sistema nervioso vegetativo se subdivide en tres partes,
estrechamente unidas entre sí por numerosas fibras aferentes y eferentes:
*
*
*
Diecefalocortical
Mecencefalo - bulbo – espinal
Perifericos
Centros Neurovegetativos Superiores (diecefalocortical)
Sistema Neurovegetativo Cortical
En ellos se encuentra la integración más elevada de las actividades vegetativas. En zonas
determinadas de la corteza cerebral, de las cuales las más importantes son la parte del lóbulo frontal,
y el sistema límbico. La primera regula las funciones vegetativas (vasomotoras, sudorales, etc.) que
acompañan a la actividad motora de los músculos esqueléticos y toma parte incluso en los procesos
de integración recíproca entre actividad vegetativa y psíquica. En el sistema límbico tiene lugar una
integración entre el estado emocional y las determinadas funciones vegetativas (motilidad gástrica,
emisión de orina y heces, constancia en la presión arterial, etc.).
Sistema Neurovegetativo Diencefálico
En el diencéfalo se encuentran numerosos núcleos hipotalámicos, en relación con determinadas
funciones metabólicas con el sistema endocrino, y con algunas manifestaciones fundamentales de la
vida, como el sueño, la vigilia, el hambre y la sed.
Centros neurovegetativos intermedio mecencefalo-bulbo-espinal y periféricos
Comprende tanto centros nerviosos vegetativos situados en el eje cerebroespinal como fibras
nerviosas aferentes y eferentes en relación con ellos. Ente ambos sistemas, simpático y parasimpático
las fibras eferentes son sustancialmente de dos tipos: preganglionares, que se originan a nivel de la
sustancia gris del tronco cerebral o de la médula y terminan en un ganglio, y postganglionares, que se
originan de las neuronas ganglionares en contacto sináptico con las primeras y alcanzan al órgano
efector. Ya que la distribución anatómica de los ganglios periféricos es notablemente diferente en los
dos sistemas, las fibras pre y postganglionares simpáticas y respectivamente parasimpáticas, tienen
diferentes longitudes. Los ganglios parasimpáticos están, de hecho, situados en las cercanías del
órgano efector o, por añadidura, en el espesor de la pared de este último: las fibras parasimpáticas
preganglionares son, por lo tanto, mucho más largas y las postganglionares mucho más cortas. Los
ganglios simpáticos, por el contrario, constituyen una doble cadena (cadena del simpático) que se
extiende en posición laterovertebral, desde la base del cráneo hasta el cóccix: las fibras
preganglionares tienen, pues, un curso muy corto y las postganglionares muy largo.
Sistema Nervioso Simpático
Anatomía fisiológica del sistema nervioso simpático
La figura 3 muestra la organización general de las porciones periféricas del sistema nervioso
simpático, que incluye una de las dos cadenas de ganglios simpáticos paravertebrales situados a
ambos lados de la columna vertebral, dos ganglios prevertebrales (el ganglio celíaco y el
hipogástrico), y los nervios que se extienden desde los ganglios a los diferentes órganos internos. Los
nervios simpáticos se originan en la medula espinal entre los segmentos D1 y L2, y desde allí se
dirigen primero a la cadena simpática, y luego a los tejidos y órganos que son estimulados por los
nervios simpáticos.
Sistema Ortosimpático
El sistema simpático u ortosimpático está compuesto, en los dos lados del cuerpo, por una cadena de
ganglios, ganglios simpáticos vertebrales, reunidos entre sí por cordones longitudinales intermedios de
fibras nerviosas, formando dos troncos (cadena del simpático) que tienen su curso desde la base del
cráneo hasta el cóccix, disponiéndose antero – lateralmente respecto a la columna vertebral. Los
ganglios vertebrales, con relación a su localización, se distinguen en cervicales, torácicos, lumbares,
sacros y coccígeos. Para cada lado, los ganglios cervicales son tres (de los cuales el superior es
mucho más grueso), los torácicos once, los lumbares cinco y los sacros cuatro. Sus dimensiones
varían, oscilando, por lo general, alrededor de un cm de diámetro; tienen aspecto fusiforme u ovoidal;
son consistentes y aparecen de un color gris rosáceo. También los cordones intermedios que unen los
ganglios vertebrales entre sí, tienen un color gris rosáceo, siendo, por lo demás, simples, a veces
dobles, y estando constituidos principalmente por fibras nerviosas amielínicas. Todos los ganglios
vertebrales están en conexión con los nervios espinales mediante las ramas comunicantes, que se
originan del tronco del nervio espinal apenas constituido o de la rama anterior del mismo. Las ramas
comunicantes con los nervios torácicos y con los primeros dos o tres nervios lumbares dan como
resultado una rama comunicante blanca, formada esencialmente por fibras mielínicas, y una rama
comunicante gris, formada preferentemente por fibras amielínicas; las cervicales, las últimas dos o
tres lumbares y los nervios sacro y coccígeo poseen ramas comunicantes grises solamente. De los
troncos del simpático se originan las ramas periféricas, constituidas preferentemente por fibras
amielínicas, la mayor parte de las cuales siguen el curso de los vasos arteriales. Antes de distribuirse
por los órganos, muchas ramas se ponen en relación con los ganglios situados por delante de la aorta
torácica y abdominal (ganglios preaórticos o prevertebrales) y luego, en su curso último, se disponen
en forma de plexo alrededor de los vasos arteriales terminales, siguiéndolos en su distribución entre
los órganos. A lo largo de estos plexos se encuentran ganglios periféricos y terminales, que a veces,
especialmente en la cercanía de los órganos, pueden estar representados sólo por células aisladas
(metasimpáticos).
Las ramas periféricas del simpático contienen fibras eferentes y aferentes:
Las fibras eferentes preganglionares se originan de las células de pequeñas dimensiones y de
aspecto estrellado que se sitúa en la sustancia gris del asta lateral de la médula espinal en el tramo
comprendido entre el primer segmento torácico y el segundo o tercer segmento lumbar (células
radiculares viscerales). Los abones de estas células (fibras preganglionares mielínicas) salen de la
médula con las fibras somatomotoras, es decir, con las raíces anteriores de los relativos nervios
periféricos torácicos y lumbares, pasando al respectivo ramo comunicante blanco y alcanzando el
tronco del simpático, y terminan en un ganglio vertebral, que puede ser aquel del nivel
correspondiente, o superior (hasta el ganglio cervical), o inferior (hasta el ganglio coccígeo); a la vez,
atravesando el tronco del simpático, o recorriendo en un ramo periférico que emana del tronco, se
sitúan más lejos, hasta llegar a un ganglio prevertebral o peraórtico o a un ganglio todavía más distal.
En este caso la rama periférica que él contiene debe ser considerada como la continuación de la rama
comunicante, alargándose considerablemente: los nervios esplácnicos son el ejemplo más
significativo. Las fibras preganglionares llegan al ganglio simpático, arborizándose alrededor de las
células, originándose de estas arborizaciones las fibras postganglionares, generalmente amielínicas,
destinadas a los órganos periféricos. Algunas de estas fibras, a través del ramo comunicante gris,
pasan a los nervios espinales y se distribuyen a la musculatura lisa, a las glándulas de la piel y a los
vasos de los miembros, de la pared del dorso, de las meninges y del raques; las otras, que pueden
nacer también de ganglios más periféricos, siguen el curso de los vasos sanguíneos, inervando las
vísceras del tórax y del abdomen y diferentes estructuras de la cabeza. Reciben fibras de los nervios
periféricos del simpático al ojo, los vasos y las glándulas endocrinas, el corazón, los pulmones, el
aparato digestivo y las glándulas anexas y el aparato urogenital.
Las fibras aferentes o sensitivas se originan de una célula en T situada en los ganglios espinales, no
diferenciable histológicamente de las neuronas sensitivas de los nervios cerebroespinales. La
prolongación periférica de esta célula se inicia en una terminación nerviosa situada periféricamente o
en los músculos lisos, o en las paredes de los vasos, o en un órgano periférico del sentido, y corre por
los troncos nerviosos junto con las fibras eferentes y las fibras somáticas. Las prolongaciones del
cuerpo y de los miembros llegan a la médula, pasando directamente al nervio correspondiente raíz
posterior. Los que, por el contrario, derivan de los órganos viscerales torácicos y abdominales y de las
paredes de los vasos recorren en las ramas periféricas del simpático, alcanzando un ganglio de la
cadena y de allí, pasan a la raíz posterior del nervio espinal. Las prolongaciones próximas de la célula
en T penetran en la médula de la raíz posterior, poniéndose en relación, directamente o mediante
neuronas asociativas, con las células de origen de las fibras preganglionares, e integran así los arcos
reflejos del sistema autónomo y de los centros vegetativos superior, Diencefálico y cortical.
Las dos cadenas del simpático, compuestas, por los ganglios vertebrales y por los cordones
intermedios que les unen, están extendidas en toda la longitud de la columna vertebral, desde la base
del cráneo hasta el cóccix, de manera continua. Las dividiremos en cuatro segmentos: cervical –
torácico – lumbar – pélvico:
Simpático Cervical
Esta formación nerviosa se apoya sobre la aponeurosis prevertebral, que la separa de los músculos
largos del cuello y largo de la cabeza, por delante de las apófisis transversas de las vértebras
cervicales. En su curso descendente se encuentra colocada por detrás e internamente al fascículo
vasculonervioso del cuello, más exactamente por detrás de la vena yugular interna: cerca de la
apertura superior del tórax se desplaza lateralmente y cruza la cara posterior de la arteria subclavia,
en las cercanías del origen de la arteria vertebral. Las neuronas preganglionares están en el segmento
torácico y cervical de la médula, de donde las fibras preganglionares salen por la vía de los ramos
comunicantes blancos torácicos, para unirse con las neuronas postganglionares de los ganglios
cervicales; de hecho, estos últimos están unidos a los nervios espinales por ramos comunicantes
grises, que no contienen fibras preganglionares, sino blancas. A lo largo del tronco simpático cervical
se intercalan tres ganglios, en parte fusionados entre sí: cervical superior, cervical medio y cervical
inferior. El ganglio cervical superior, que es el más voluminoso, se encuentra a la altura de la apófisis
transversa de la II y III vértebras cervicales y está en relación con el fascículo neurovascular del cuello
y con los nervios glosofaríngeo, hipogloso y vago, con los cuales también tiene anastomosis. Recibe
fibras preganglionares de los primeros cuatro nervios torácicos. De las fibras postganglionares
algunas pasan a través de los ramos comunes grises y alcanzan los primeros tres o cuatro nervios
cervicales para inervar los vasos, folículos pilíferos y glándulas sudoríparas de las regiones
correspondientes; otras se unen con los ganglios situados en las cercanías; otras, por último, van a
constituir las ramas periféricas. De éstas, algunas revisten particular importancia:
El nervio carotídeo interno, que se desplaza de la extremidad superior y se coloca por arriba con la
arteria carótida interna, alrededor de la cual forma primero, a la altura del canal carotídeo, el plexo
pericarotídeo (del cual derivan los nervios carotidotimpánicos), y, a la altura del seno cavernoso, el
plexo cavernoso. Este último da lugar a otros plexos alrededor de las ramas que salen de la carótida
interna, como el plexo oftálmico y los plexos de la arteria cerebral anterior y media; se une además,
mediante el nervio petroso profundo, con el ganglio esfenopalatino; da ramas que, a través del ganglio
ciliar, se distribuyen en el iris, y otras para los músculos del ojo, hipófisis y meninges.
El nervio cardíaco superior
Las ramas vasculares viscerales que van a constituir los plexos carotídeos común, carotídeo externo,
tiroideo superior, submaxilar, faringe, laringe, etc.
El ganglio cervical medio, situado a la altura de la V – VI vértebras cervicales, es el más pequeño e
inconstante; da fibras a través de los ramos comunicantes grises al V y a veces también al IV y al VI
nervios cervicales, ramas para las arterias tiroideas y da origen al nervio cardíaco medio.
El ganglio cervical inferior, situado a la altura de la primera costilla, a veces se fusiona con el primer
ganglio torácico, constituyendo el ganglio estrellado o cervicotorácico. Está unido, a través de los
ramos comunicantes grises, con los últimos nervios cervicales y con el primer torácico; da ramas
vasculares que forman los plexos subclavio, tiroideo inferior, mamario interno y vértebra; de él se
origina el nervio cardíaco inferior.
Simpático Torácico
En la región torácica el tronco simpático desciende verticalmente sobre cada lado de la columna
vertebral, por delante de las articulaciones costovertebrales; pasa delante, cruzando los vasos y
nervios intercostales y está cubierto por la pleura parietal. El de la derecha recorre desde la IV hasta la
X vértebras, por detrás de la vena ácigos, y el de la izquierda, en la parte más alta, corre por detrás
del arco y la porción descendente de la aorta; atraviesa el diafragma por una fisura colocada entre el
pilar anterior y el intermedio, alcanzando así la cavidad abdominal. Por lo general, los ganglios
torácicos son doce, pero suelen, de hecho, ser once, ya que el primero está unido al último cervical,
formando el ganglio estrellado. Tienen una disposición aproximadamente segmentaria y, en general,
son de pequeño volumen. Cada ganglio torácico está unido con el respectivo nervio espinal torácico
por medio de los ramos comunicantes blancos (a través de los cuales pasan las fibras
preganglionares y las fibras aferentes viscerales) y por los ramos comunicantes grises (a través de los
cuales pasan las fibras preganglionares y las fibras aferentes viscerales) y por los ramos
comunicantes grises (a través de los cuales pasan las fibras postganglionares, que alcanzan así las
raíces posteriores). De las ramas periféricas que parten de los ganglios, algunas se distribuyen a lo
largo de las arterias intercostales; la mayor parte, por el contrario, tiene una distribución diferente,
según que deriven de los ganglios superiores o de los inferiores. Las superiores provienen de los
primeros cinco o seis ganglios torácicos, permaneciendo en la cavidad torácica, constituyendo los
plexos pulmonares, aorticotorácico y esofágico. Los inferiores, formados todos ellos por fibras
preganglionares, no paran en los ganglios vertebrales, constituyendo los nervios esplácnicos. El nervio
esplácnico mayor se forma a la altura de la XI vértebra torácica, por la unión de las ramas que se
desplazan del VI al IX – X ganglios torácicos; atraviesa el diafragma, en general junto al interior del
nervio esplácnico menor, entre el pilar anterior y el intermedio, y tiene su curso en el abdomen,
cubierto por el peritoneo, entre la aorta, en su lado interno, y la suprarrenal, en su lado externo. A la
derecha, tiene por delante, y lateralmente, la vena cava inferior; llega al correspondiente ganglio
celíaco a nivel de la arteria celíaca. Las ramas que provienen del 10 – 12º ganglios torácicos se unen
en las proximidades del diafragma, constituyendo el nervio esplácnico menor (que se abre en dos
ramas, el esplácnico mínimo), y que da ramas superiores al ganglio celíaco y ramas inferiores al plexo
renal.
Simpático Lumbar
La parte lumbar del tronco simpático corre sobre la superficie anterolateral simpático corre sobre la
superficie anterolateral de la columna lumbar, medialmente en los orígenes del músculo psoas mayor;
a la derecha está la vena cava inferior, que lo recubre durante toda su extensión; a la izquierda está la
aorta, que lo recubre parcialmente. Esta sección contiene, en general, cinco ganglios, a veces cuatro,
unidos entre sí por cordones intermedios y con los nervios espinales mediante los ramos
comunicantes. De ellos se originan fibras nerviosas que se ramifican a lo largo de las arterias
lumbares y ramas directas que van al plexo celíaco y al plexo aorticoabdominal.
El Plexo Celíaco o Solar es un plexo de gran importancia, dependiente principalmente de la parte
torácica y lumbar del simpático y del vago. Es un plexo impar, situado en la parte profunda de la
región epigástrica, por delante de la aorta abdominal y de los pilares del diafragma, y por encima del
páncreas, bajo la bolsa del omento, alrededor del origen de la arteria celíaca y de la arteria
mesentérica superior. En su parte superior, a través del orificio aórtico del diafragma, se continúa con
el plexo aorticotorácico; en su parte inferior se extiende hasta las glándulas suprarrenales y hasta el
origen de las arterias renales. Está formado por algunos ganglios y por un fino entrecruzado de fibras
aferentes y eferentes. Las ramas aferentes están formadas a su vez por nervios esplácnicos, por
fibras del simpático lumbar, por ramas celíacas del vago derecho y ramas musculares que provienen
de los nervios frénicos. Las ramas eferentes se ramifican en diferentes direcciones y participan en la
formación del plexo celíaco y de los plexos secundarios. Los ganglios principales del plexo celíaco,
ganglios celíacos, son, por lo general, dos, del volumen de una habichuela, situados sobre cada lado
de la aorta abdominal, sobre los pilares del diafragma, por encima del páncreas e internamente de las
suprarrenales. Por su forma han sido denominados también ganglios semilunares. El de la derecha
recibe en su extremo lateral al nervio esplácnico mayor y en su extremo interno las ramas celíacas del
nervio vago; estos nervios se unen entre sí con el intermedio del ganglio, formando el asa memorable
de Wrisberg. El de la izquierda, unido al de la derecha por ramas que se entrecruzan alrededor del
origen de la arteria celíaca, recibe ramas del esplácnico mayor, del esplácnico menor y del frénico, sin
por ello entrar en conexión en correspondencia con el vago. Junto a estos dos ganglios principales,
unidos a ellos y entre ellos, se encuentran los dos ganglios aórtico renales, a nivel del origen de la
arteria renal, y los dos ganglios mesentéricos superiores, en las proximidades del origen de la arteria
mesentérica superior. Del plexo celíaco se originan los plexos secundarios, a veces provistos de
pequeños ganglios, que siguen, por lo general, las arterias y que se pueden distinguir en plexos pares
(frénico, suprarrenal, renal, espermático o útero-ovárico en la mujer) y plexos impares (esplénico o
lineal, hepático, gástrico superior, mesentérico superior, aórtico abdominal, hipogástrico, pancreático e
iliaco).
El plexo aorticoabdominal representa la continuación inferior del plexo celíaco y se extiende por
delante de la aorta hasta su bifurcación. Está constituido esencialmente por dos cordones, uno por
cada lado, unidos por filamentos transversales. Da varias ramas, entre las cuales las más importantes
son aquellas que forman el plexo mesentérico inferior.
Simpático Pélvico
La parte pélvica del simpático, que continúa la parte lumbar, corre sobre la cara anterior del sacro,
internamente a los orificios sacros, por detrás y lateralmente al recto. A la altura de la I vértebra
coccígea las dos cadenas se unen mediante una simple asa o con la interposición de un pequeño
ganglio mediano, el ganglio coccígeo. Los ganglios pélvicos o sacros son generalmente cuatro; de
ellos parten ramas médiales anteriores que siguen el curso de las arterias y entran principalmente en
la formación de los dos plexos pélvicos, situados medialmente a la arteria hipogástrica, a los lados del
recto y de la vejiga. El plexo pélvico es el más conspicuo de los plexos que da el simpático y tiene una
gran analogía con el plexo celíaco, y con éste recibe fibras parasimpáticas, exactamente del
parasimpático sacro. De los plexos pélvicos salen numerosos plexos secundarios: hemorroidal medio,
vesical, deferencial, prostático, cavernoso del pene, útero-vaginal y cavernoso del clítoris.
Neurotransmisores y receptores autónomos
Los terminales axónicos de las neuronas autónomas liberan uno de los siguientes neurotransmisores:
noradrenalina o acetilcolina.
Los axones que liberan acetilcolina se llaman fibras colinérgicas. Fibras autónomas colinérgicas son
los axones de neuronas preganglionares simpáticas y de neuronas pre y postganglionares
parasimpáticas. Ello deja a los axones de las neuronas posganglionales simpáticas como las únicas
fibras autonómicas adrenérgicas. Los axones simpáticos posganglionares de las glándulas
sudoríparas y de algunos vasos sanguíneos son fibras colinérgicas.
Noradrenalina y sus receptores
La noradrenalina actúa sobre los efectores viscerales, fijándose primero a los receptores adrenérgicos
de sus membranas plasmáticas. Los receptores adrenérgicos son de dos tipos principales, receptores
alfa y receptores beta. Los diferentes subtipos de receptores alfa y beta, como alfa 1 y alfa 2 o beta 1
y beta 2, se encuentran en las células que poseen receptores adrenérgicos.
La fijación de noradrenalina a los receptores alfa del músculo liso de los vasos sanguíneos tiene un
efecto estimulante del músculo que hace contraerse a los vasos. La fijación de noradrenalina a los
receptores beta del músculo liso produce efectos opuestos, inhibe el músculo, haciendo que se dilate
el vaso. No obstante la fijación de noradrenalina a los receptores beta del músculo cardiaco tiene un
efecto estimulante que se traduce en un latido cardiaco mas fuerte. La adrenalina liberada por las
células simpáticas posganglionares de la medula suprarrenal también estimula los receptores
adrenérgicos, incrementando y prolongando los efectos de la estimulación simpática. Como la
adrenalina tiene mayor efecto sobre los receptores beta que la noradrenalina, los efectores con una
proporción grande de receptores beta es más sensibles a la adrenalina. Todos estos datos señalan un
importante principio sobre regulación nerviosa: el efecto de un neurotransmisor sobre una célula
postsináptica esta determinado por la característica del receptor y no las del neurotransmisor.
Las acciones de la adrenalina y la noradrenalina finalizan de dos maneras. La mayoría de las
moléculas del neurotransmisor son captadas de nuevo por los botones sinápticos de las neuronas
posgaglinares en donde son degradadas por enzima monoaminooxidasa (mao). Las restantes
moléculas de neurotransmisor acaban por ser degradadas por otra enzima, la catecol - O – metil
transferasa (COMT). Ambos mecanismos son muy lentos en comparación con la rápida desactivación
de la acetilcolina por la acetilcolinesterasa. Este hecho explica por que los efectos adrenérgicos
suelen persistir algún tiempo despues de que cese la estimulación
Acetilcolina y sus receptores
La acetilcolina se fija a receptores colinérgicos. Hay dos tipos principales de receptores colinérgicos:
receptores nicotínicos (N) y receptores muscarinicos (M) (ver figura nº4). Los receptores nicotínicos
deben su nombre al hecho de que se descubrieron cuando se demostró que la nicotina lo fijaba.
Los receptores muscarinicos se denominan asi porque su descubrimiento se produjo cuando se
demostró que la muscarina los fijaba.
Como los receptores adrenérgicos los receptores colinérgicos presentan subtipos como nicotinico-1 y
nicotinico-2 o muscarenico-1, muscarenico-2 y muscarenico-3.
En los ganglios de las dos secciones autónomas como la acetilcolina se fija a los receptores
nicotínicos de las membranas de las células posganglionares. La acetilcolina, liberada por todas las
células parasimpáticas posganglionares y por las escasas células simpáticas posganglionares que son
colinérgicas se fija a los receptores muscarinicos de las membranas de las células efectoras. Como se
a mencionado anteriormente la acetilcolina cesa rápidamente al ser hidrolizada por la enzima
acetilcolinesterasa.
La figura nº 4 muestra la compleja manera en que pueden funcionar los neurotransmisores y los
receptores en una sinapsis con una célula efectora autónoma con doble inervación.
La noradrenalina liberada de una fibra adrenérgica simpática se una a receptores alfa (o beta) de la
célula efectora originando efectos adrenérgicos (simpáticos). Como muestra la figura, la noradrenalina
también puede unirse a receptores alfa en la membrana presináptica de una fibra colinérgica
(parasimpática) cercana, inhibiendo la liberación de su neurotransmisor antagonista, la acetilcolina.
Además la acetilcolina liberada de fibras colinérgicas puede uniese en las membranas presinápticas
de fibras adrenérgicas próximas e inhibir, por tanto la liberación del antagonista de la acetilcolina, la
noradrenalina.
Debido a este complejo funcionamiento, la célula efectora puede controlarse con gran precisión
equilibrando de diferentes maneras los efectos de la estimulación simpática y parasimpática.
4. Funciones de la sección simpática
En condiciones normales de reposo el simpático puede mantener el normal funcionamiento de los
efectores autónomos doblemente inervados. Lo hace oponiéndose a los efectos de los impulsos
parasimpáticos a estas estructuras. Por ejemplo, contra restando los impulsos parasimpáticos que
tienden a retardar el corazón y debilitar su latido, los impulsos simpáticos funcionan para mantener la
frecuencia y la fuerza normales del latido cardiaco. La sección simpática también suele ejercer otra
función importante. Dado que solo las fibras simpáticas inervan el músculo liso de las paredes de los
vasos sanguíneos, los impulsos simpáticos mantienen el tono normal de este músculo. Haciéndolo, el
sistema simpático desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la presión arterial en las
condiciones normales. Si embargo, la principal función de la sección simpática es que sirve como
sistema de ¨urgencia¨ . Cuando nos damos cuenta de que la homeostasis del cuerpo esta amenazada,
es decir, cuando estamos bajo estrés físico o psicológico, aumentan significativamente las señales
que salen del simpático. En realidad uno de los primerísimos pasos del complejo mecanismo de
defensa del cuerpo contra el estrés es un repentino y marcado aumento de la actividad simpática, ello
produce un grupo de respuestas que parten todas al mismo tiempo y que juntas colocan al cuerpo en
disposición de gastar un máximo de energía para afrontar el máximo de ejercicio muscular necesario
para resolver la amenaza percibida, por ejemplo, corriendo o luchando. Walter b. Cannon acuño la
descriptiva y ahora famosa definición, la reacción de lucha o huida para denominar este grupo de
respuestas simpáticas. En la siguiente tabla encontrara muchas de las reacciones fisiológicas de lucha
o huida. Algunos de los cambios importantes de máximo gasto de energía por parte de los músculos
esqueléticos consiste en latidos cardiacos más rápidos y fuertes, vasos sanguíneos dilatados en los
músculos esqueléticos, bronquios dilatados y aumente de glucemia por estimulación de la
glucogenolisis (conversión del glucógeno en glucosa). Los impulsos simpáticos a la medula de cada
glándula suprarrenal también estimulan le secreción de adrenalina y de alguna noradrenalina. Estas
hormonas refuerzan y prolongan los efectos de la noradrenalina liberada por las fibras simpáticas
posganglionales. La reacción de lucha o huida es una respuesta normal en tiempos de estrés. Sin
estas respuestas no podríamos defendernos o escapar de algo que amenace nuestro bienestar. No
obstante, la exposición crónica al estrés puede ocasionar la disfunción de los efectores simpáticos, y
tal vez incluso la disfunción del mismo sistema nervioso autónomo.
El diagrama resume el esquema que utiliza la mayoría de los biólogos para estudiar el sistema
nervioso. Tanto el sistema nervioso somático (SNS) como el autónomo (SNA) incluye componentes
del SNC y del SNP. Las vías sensitivas somáticas conducen la información hacia los centros
integradores presentes en el SNC y las vías motoras somáticas lo hacen hacia los efectores
somáticos. En el SNA las vías sensitivas viscerales conducen la información hacia los centros
integradores del SNC, en tanto que las vías simpáticas y parasimpáticas la llevan hacia los efectores
autónomo.
Figura nº 4 Funciones de los neurotransmisores y los receptores autónomos.
A.
La noradrenalina liberada por las fibras adrenégicas s une a receptores adrenégicas alfa o
beta, según el modelo de cerradura y llave, para originar efectos reguladores en la célula
postsináptica.
B.
La acetilcolina liberada por las fibras colinérgicas se une de forma similar a receptores
colinérgicos, muscarinicos o nicotínicos, para generar efectos reguladores postsínapticos.
C.
La compleja manera en que los neurotransmisores y los receptores regulan doblemente las
células efectoras inervadas muestra que se puede producir una sumación de lo efectos sobre los
receptores presinápticos y postsinápticos.
Por ejemplo, la noradrenalina liberada por una fibra adrenergica puede unirse a receptores
postsinápticos alfa (o beta) para influir en la célula efectora y también puede unirse a receptores
presinápticos alfa de una fibra colinérgica para inhibir la liberación de acetilcolina, un posible
antagonista de la noradrenalina.
Resumen de la reacción simpática de lucha o huida
Repuesta
Función de la producción del uso de energía por los músculos esqueléticos
Aumento de la frecuencia cardiaca
Aumento de la velocidad de la corriente sanguínea que incrementa a oferta de Oxigeno y glucosa a
los músculos
Aumento de fuerza de la contracción muscular del músculo cardiaco
Aumento de velocidad de la corriente sanguínea que incrementa la oferta de oxigeno y glucosa a los
músculos
Dilatación de los vasos coronarios del corazón
Aumento de la oferta de oxigeno y nutrientes a los músculos cardiacos para mantener el aumento de
frecuencia y de fuerza de las contracciones cardiacas
Dilatación de los vasos sanguíneos de los músculos esqueléticos
Aumento de la oferta de oxigeno y nutrientes a los músculos esqueléticos
Contricción de los vasos sanguíneos de los órganos digestivos y otros
Derivación de sangre a los músculos esqueléticos para aumentar la oferta de oxigeno y glucógeno
Contracción del baso y otros depósitos de sangre
Mas sangre vertida en la circulación general causando au mento de la oferta de oxigeno y glucosa a
los músculos esqueléticos
Dilatación de vías respiratorias
Aumento de la carga de oxigeno de la sangre
Aumento de frecuencia y profundidad de la respiración
Aumento de la carga de oxigeno de la sangre
Aumento de la sudoración
Aumento de la disipación del calor generado por la actividad del músculo esquelético
Aumento de la conversión del glucógeno en glucosa
Aumento de la cantidad de glucosa disponible en el músculo esquelético
Los Sentidos
Indice
1. Introducción
2. Receptores Sensoriales
3. El oído
4. El Tacto
5. El Olfato
6. El Gusto
7. Conclusiones
1. Introducción
En el siguiente trabajo hablaremos sobre los distintos sentidos que afectan a los seres humanos y
otros animales, y la función de cada uno de ellos.
El principal objetivo es informar acerca del funcionamiento de los órganos sensoriales y, a partir de
eso, diferenciar sus diferentes usos y las enfermedades que se ocasionan en torno a los mismos.
Hasta el momento sabemos que poseemos cinco sentidos: el olfato, la vista, el gusto, el oído o
audición y el tacto. Cada uno de ellos cumple una función diferente, aunque en ciertos casos, están
conectados, como el olfato y el gusto.
El tacto nos permite sentir la textura de las cosas, si están fríos o calientes; el olfato nos permite
percibir el aroma, y el gusto el sabor de las comidas. La vista nos deja ver todo lo que nos rodea y el
oído, captar ondas sonoras para que podamos escucharlas. Esto es lo que ampliaremos a
continuación.
2. Receptores Sensoriales
Los receptores sensoriales son células especializadas en la captación de estímulos, que representan
la vía de entrada de la información en el sistema nervioso de un organismo.
Los receptores pueden ser neuronas algo modificadas, las cuales reciben el nombre de células
sensoriales primarias; o células no nerviosas, células sensoriales secundarias, quienes se ponen en
contacto química o eléctricamente con las neuronas. Estas células sensoriales secundarias se
concentran, frecuentemente, en estructuras denominadas órganos sensoriales.
Los órganos sensoriales, en los seres humanos y otros animales, son los órganos especializados para
recibir estímulos del exterior y transmitir el impulso a través de las vías nerviosas hasta el sistema
nervioso central donde se procesa y se genera una respuesta. Los cinco sentidos son el oído, la vista,
el olfato, el gusto y el tacto, aunque los científicos contabilizan mas de 15 sentidos adicionales, debido
a que las sensaciones generales de las necesidades del organismo, como la sed, el hambre, la fatiga
y el dolor, también se consideran sentidos.
Según el tipo de estimulo que reciben, los receptores se pueden clasificar en:
Quimiorreceptores: se excitan al ponerse en contacto con sustancias químicas por aire o agua, y se
encuentran en los sentidos del gusto y del olfato. También se encuentran en los senos carotídeos y
aórticos, quienes captan los cambios de PH en la sangre.
Mecanorreceptores: reciben la información de tipo mecánico, es decir, responden al contacto, a las
diferencias de presión, a la fuerza de gravedad, etc. Existen mecanorreceptores especializados, por
ejemplo, los estatorreceptores informan sobre la posición del equilibrio, y los fonorreceptores perciben
las ondas sonoras.
Termorreceptores: se especializan en procesar la información sobre los cambios de temperatura,
algunos perciben el frío y otros el calor.
Fotorreceptores: perciben los fotones (cuantos de luz) y transforman la energía electromagnética en
impulsos nerviosos. Tienden a concentrarse en órganos más o menos complejos: los ojos simples
(hombre) o los compuestos (artrópodos)
La visión
La visión es una facultad por la cual a través del ojo, órgano visual, se percibe el mundo exterior.
Muchos organismos simples tienen receptores luminosos capaces de reaccionar ante determinados
movimientos y sombras, pero la verdadera visión se compone por la formación de imágenes en el
cerebro.
Los fotorreceptores son las células nerviosas que captan los fotones y se denominan conos o
bastones. En el hombre, ellos se encuentran en la retina, y a través de ellos se puede obtener la
información acerca del volumen, tamaño, la forma, el color y el movimiento de los objetos.
En primer lugar, las ondas luminosas inciden sobre la retina del ojo, pero si estas ondas son
superiores o inferiores a determinados límites no producen impresión visual. El color depende, en
parte, de la longitud o longitudes de onda de las ondas luminosas incidentes, que pueden ser simples
o compuestas, y en parte del estado del propio ojo, como ocurre en el daltonismo, que quienes lo
padecen invierten los colores cuando la imagen se forma en el cerebro. La luminosidad aparente de
un objeto depende de la amplitud de las ondas luminosas que pasan de él al ojo.
Dentro de los principios ópticos normales, un punto por encima de la línea directa de visión queda un
punto por debajo del centro de la retina y viceversa, es decir si la retina fuera observada por otra
persona, el observador vería que la imagen del objeto formada en ella es una imagen invertida (está al
revés). Cualquier incremento en la magnitud de la imagen retiniana suele estar asociado con la
proximidad del objeto, aunque ciertas veces la mente asigna a cierto objeto una talla determinada o
conocida.
El ojo
En su conjunto es llamado globo ocular y es una estructura esférica de aproximadamente 2,5 cm de
diámetro con una marcado abombamiento o curvatura sobre su superficie delantera. La parte exterior,
o la cubierta, se compone de tres capas de tejido:
*
La esclerótica, es la más externa y tiene una función protectora, cubre unos cinco sextos de la
superficie ocular y se prolonga en la parte anterior con la córnea transparente.
*
La capa media o úvea tiene a su vez tres partes diferenciadas: la coroides —muy
vascularizada, reviste las tres quintas partes posteriores del globo ocular— continúa con el cuerpo
ciliar, formado por los procesos ciliares, y a continuación el iris, que se extiende por la parte frontal del
ojo.
*
La capa más interna es la retina, sensible a la luz. Es una capa compleja compuesta por
conos y bastones que se encuentran en su superficie exterior detrás de una capa de tejido
pigmentado. Según nos alejamos del área sensible, las células con forma de cono se vuelven más
escasas y en los bordes exteriores de la retina sólo existen las células con forma de bastones. La
retina tiene una pequeña mancha de color amarillo, llamada mácula lútea; en su centro se encuentra
la fóvea central, la zona del ojo con mayor agudeza visual. El nervio óptico entra en el globo ocular por
debajo y algo inclinado hacia el lado interno de la fóvea central, originando en la retina una pequeña
mancha redondeada llamada disco óptico. Esta estructura forma el punto ciego del ojo, ya que carece
de células sensibles a la luz.
La córnea es una membrana resistente, que posee el ojo y está compuesta por cinco capas, a través
de la cual la luz penetra en el interior del ojo. Por detrás, hay una cámara llena de un fluido claro y
húmedo, llamado humor acuoso, que separa la córnea de la lente del cristalino (esta lente es una
esfera aplanada constituida por un gran número de fibras transparentes dispuestas en capas y está
conectada con el músculo ciliar, que tiene forma de anillo y la rodea mediante unos ligamentos).
El iris es una estructura pigmentada suspendida entre la córnea y el cristalino y tiene una abertura
circular en el centro, la pupila. El tamaño de la pupila depende de un músculo que rodea sus bordes,
aumentando o disminuyendo cuando se contrae o se relaja, controlando la cantidad de luz que entra
en el ojo.
Por detrás de la lente, el cuerpo principal del ojo está lleno de una sustancia transparente y gelatinosa,
el humor vítreo, encerrado en un saco delgado que recibe el nombre de membrana hialoidea. La
presión del humor vítreo mantiene distendido el globo ocular.
Visión estereoscópica
Los seres humanos y otros animales son capaces de enfocar los dos ojos sobre un objeto, lo que
permite una visión estereoscópica, fundamental para percibir la profundidad. Este proceso consiste en
la muestra una imagen desde dos ángulos ligeramente diferentes, que los ojos funden en una imagen
tridimensional única.
Defectos de la visión
El trastorno más común de la visión está provocado por cristales u otros cuerpos opacos pequeños
presentes en los humores del ojo los cuales no suelen ser mas que una molestia pasajera. Mucho
más serias son las opacidades denominadas cataratas, que se desarrollan en las lentes oculares
como consecuencia de lesión mecánica, edad avanzada o dietas carenciales. La opacidad de la
córnea también provoca una pérdida de transparencia; el trasplante de una parte de la córnea sana
procedente de otra persona puede solucionar este problema.
Deficiencias de la visión: la hemeralopía está causada por una incipiente opacidad en uno o más de
los tejidos oculares. La nictalopía se debe a una deficiencia de rodopsina en la retina originada por
una falta de vitamina A. La ceguera para los colores se atribuye a un defecto congénito de la retina o
de otras partes nerviosas del tracto óptico. La ambliopía es una deficiencia en la visión sin daño
estructural aparente, que puede deberse a un exceso del consumo de drogas, tabaco, alcohol, estar
asociada con la histeria o con la uremia, o a la falta de uso de un ojo, en ocasiones como
consecuencia de un defecto visual grave en él.
Deformaciones: la miopía y la hipermetropía están causadas por una falta de simetría en la forma del
globo ocular, o por defecto, por la incapacidad de los músculos oculares para cambiar la forma de las
lentes y enfocar de forma adecuada la imagen en la retina. La miopía puede corregirse con el empleo
de lentes bicóncavas y la hipermetropía requiere lentes convexas. La presbicia se debe a la pérdida
de elasticidad de los tejidos oculares con la edad; suele empezar a partir de los 45 años, y es similar a
la hipermetropía. Todas estas alteraciones se corrigen con facilidad con el uso de lentes adecuadas.
El astigmatismo resulta de la deformación de la córnea o de la alteración de la curvatura de la lente
ocular, con una curvatura mayor a lo largo de un meridiano que del otro; el resultado es una visión
distorsionada debido a la imposibilidad de que converjan los rayos luminosos en un sólo punto de la
retina.
Los defectos, debilidad o parálisis de los músculos externos del globo ocular pueden originar defectos
de la visión como la diplopía o visión doble, y el estrabismo, o bizquera. En los casos incipientes, el
estrabismo puede curarse con el uso de lentes con forma de cuña; en estados avanzados suele ser
necesaria la cirugía de los músculos oculares.
Ceguera: la presión en el nervio óptico puede ser causa de ceguera en la mitad derecha o izquierda, o
en la mitad interior o exterior de los ojos. La separación de la retina desde el interior del globo ocular
provoca ceguera, ya que la retina se desplaza al fondo del ojo, fuera del campo de la imagen formada
por las lentes. La corrección permanente requiere cirugía.
3. El oído
El oído es el órgano responsable de la audición y el equilibrio, y está compuesto por
mecanorreceptores quienes captan las vibraciones y las transforman en impulsos nerviosos que irán
hasta el cerebro, donde los estímulos serán interpretados.
Se divide en tres zonas: externa, media e interna.
El oído externo es la parte del aparato auditivo que se encuentra en posición lateral al tímpano o
membrana timpánica. Comprende la oreja o pabellón auricular (lóbulo externo del oído) y el conducto
auditivo externo, que mide tres centímetros de longitud.
El oído medio se encuentra situado en la cavidad timpánica llamada caja del tímpano, cuya cara
externa está formada por la membrana timpánica, o tímpano, que lo separa del oído externo. Incluye
el mecanismo responsable de la conducción de las ondas sonoras hacia el oído interno. Es un
conducto estrecho, que se extiende unos quince milímetros en un recorrido vertical y otros quince en
recorrido horizontal. El oído medio está en comunicación directa con la nariz y la garganta a través de
la trompa de Eustaquio, que permite la entrada y la salida de aire del oído medio para equilibrar las
diferencias de presión entre éste y el exterior. Hay una cadena formada por tres huesos pequeños y
móviles (huesecillos) que atraviesa el oído medio. Estos tres huesos reciben los nombres de martillo,
yunque y estribo. Los tres conectan acústicamente el tímpano con el oído interno, que contiene un
líquido.
El oído interno, o laberinto, se encuentra en el interior del hueso temporal que contiene los órganos
auditivos y del equilibrio, que están inervados por los filamentos del nervio auditivo. Está separado del
oído medio por la fenestra ovalis, o ventana oval. El oído interno consiste en una serie de canales
membranosos alojados en una parte densa del hueso temporal, y está dividido en: cóclea (en griego,
’caracol óseo’), vestíbulo y tres canales semicirculares. Estos tres canales se comunican entre sí y
contienen un fluido gelatinoso denominado endolinfa.
Capacidad auditiva
Las ondas sonoras son cambios en la presión del aire que son transmitidas a una velocidad de un
kilómetro por segundo, e impactan sobre la membrana del tímpano, en el cual se produce una
vibración.
La fisiología de la audición consta de los siguientes pasos:
Las ondas sonoras provocan la vibración de la membrana timpánica, la que a su vez induce el
movimiento de los huesecillos.
Este movimiento origina, una presión sobre la ventana oval, que se transmite a la perilinfa.
La perilinfa transmite las vibraciones a las paredes del caracol membranoso, y este a la endolinfa
contenida en él. La endolinfa, por su parte, conduce dichas vibraciones a las células ciliadas del
órgano de Corti.
Las células ciliadas son los receptores que generan el impulso nervioso que llega al centro de la
audición del cerebro. El impulso nervioso se transmite a través de la vía auditiva.
Por lo tanto, las ondas sonoras se propagan por tres medios diferentes: gaseoso (en el conducto
auditivo externo); sólido (oído medio, transmisión entre huesecillos), y líquido (oído interno, en la
endolinfa del caracol membranoso, donde excitan a las células ciliadas).
El rango de audición, igual que el de visión, varía de unas personas a otras. El rango máximo de
audición en el hombre incluye frecuencias de sonido desde 16 hasta 28.000 ciclos por segundo. El
menor cambio de tono que puede ser captado por el oído varía en función del tono y del volumen.
La sensibilidad del oído frente a la intensidad del sonido (volumen) también varía con la frecuencia. La
sensibilidad a los cambios de volumen es mayor entre los 1.000 y los 3.000 ciclos, de manera que se
pueden detectar cambios de un decibelio. Esta sensibilidad es menor cuando se reducen los niveles
de intensidad de sonido. Las diferencias en la sensibilidad del oído a los sonidos fuertes causan varios
fenómenos importantes. Los tonos muy altos producen tonos diferentes en el oído, que no están
presentes en el tono original: pueden incrementar hasta una nota de la escala musical. Los tonos
bajos tienden a hacerse cada vez más bajos a medida que aumenta la intensidad del sonido. Este
efecto sólo se percibe en tonos puros.
Equilibrio
Los canales semicirculares y el vestíbulo están relacionados con el sentido del equilibrio. En estos
canales hay pelos similares a los del órgano de Corti, y detectan los cambios de posición de la
cabeza.
Los tres canales semicirculares se extienden desde el vestíbulo formando ángulos más o menos
rectos entre sí, lo cual permite que los órganos sensoriales registren los movimientos que la cabeza
realiza en cada uno de los tres planos del espacio: arriba y abajo, hacia adelante y hacia atrás, y hacia
la izquierda o hacia la derecha. Sobre las células pilosas del vestíbulo se encuentran unos cristales de
carbonato de calcio, conocidos en lenguaje técnico como otolitos y en lenguaje coloquial como arenilla
del oído. Cuando la cabeza está inclinada, los otolitos cambian de posición y los pelos que se
encuentran debajo responden al cambio de presión. Los ojos y ciertas células sensoriales de la piel y
de tejidos internos, también ayudan a mantener el equilibrio; pero cuando el laberinto del oído está
dañado, o destruido, se producen problemas de equilibrio. Es posible que quien padezca una
enfermedad o un problema en el oído interno no pueda mantenerse de pie con los ojos cerrados sin
tambalearse o sin caerse.
Enfermedades del oído
Las enfermedades del oído externo, medio o interno pueden producir una sordera total o parcial;
además, la mayor parte de las enfermedades del oído interno están asociadas a problemas con el
equilibrio. Entre las enfermedades del oído externo se encuentran las malformaciones congénitas o
adquiridas; la inflamación producida por quemaduras, por congelación o por alteraciones cutáneas, y
la presencia de cuerpos extraños en el canal auditivo externo. Entre las enfermedades del oído medio
se encuentran la perforación del tímpano y las infecciones. En el oído interno pueden producirse
alteraciones tales como las producidas por trastornos congénitos y funcionales, por drogas y por otras
sustancias tóxicas, problemas circulatorios, heridas y trastornos emocionales. La otalgia, o dolor de
oídos, no siempre está relacionada con alguna enfermedad del oído; a veces la causa se encuentra
en un diente incrustado, sinusitis, amigdalitis, lesiones nasofaríngeas o adenopatías cervicales. El
tratamiento depende de cuál sea la causa principal. El acúfeno es un zumbido persistente que se
percibe en los oídos y puede producirse como consecuencia de alguna de las alteraciones anteriores;
otras causas pueden ser la excesiva cantidad de cera en el oído, alergias o tumores. Con frecuencia,
el acúfeno persistente se debe a la exposición prolongada a un ruido excesivo que daña las células
pilosas de la cóclea. A veces las personas que padecen esta alteración pueden utilizar un
enmascarador de sonido para paliar el problema.
Enfermedades del oído externo
Entre las malformaciones congénitas del oído externo destaca la ausencia del pabellón auditivo, e
incluso la apertura del canal auditivo externo. Si las estructuras del oído medio son anormales es
posible realizar una cirugía reconstructora de la cadena de huesecillos para restablecer parte de la
capacidad auditiva. Entre las malformaciones adquiridas del oído externo se encuentran los cortes y
las heridas. El otematoma, conocido como oído en forma de coliflor y típico de los boxeadores, es el
resultado frecuente de los daños que sufre el cartílago del oído cuando va acompañado de
hemorragia interna y una producción excesiva de tejido cicatrizante.
La inflamación del oído externo puede aparecer como consecuencia de cualquier enfermedad que
produzca a su vez inflamación de la piel; es el caso de las dermatitis producidas por quemaduras,
lesiones y congelaciones. Enfermedades cutáneas como la erisipela o la dermatitis seborreica afectan
al oído con mucha frecuencia. Tuberculosis y sífilis cutánea son algunas de las enfermedades más
raras que también afectan al oído externo.
La presencia de cuerpos extraños en el canal auditivo externo (insectos, algodón y cerumen —la cera
que segrega el oído—) produce alteraciones auditivas y deben ser extraídos con cuidado.
Enfermedades del oído medio
La perforación del tímpano puede ocurrir por una lesión producida por cualquier objeto afilado, por
sonarse la nariz con fuerza, al recibir un golpe en el oído, o a causa de cambios súbitos en la presión
atmosférica.
La infección del oído medio, aguda o crónica, se denomina otitis media. En la otitis media supurativa
aguda se incluyen todas las infecciones agudas del oído medio producidas por bacterias piógenas.
Por lo general, estas bacterias llegan al oído medio a través de la trompa de Eustaquio. Cuando el
mastoides resulta afectado, la otitis media se puede complicar y, con frecuencia, se produce sordera
debido a la formación de adherencias y granulaciones de tejidos que impiden el movimiento del
tímpano y de los huesecillos. Si se produce una distensión dolorosa del tímpano puede ser necesario
realizar una intervención quirúrgica para permitir el drenaje del oído medio. Desde que se comenzaron
a utilizar de forma generalizada la penicilina y otros antibióticos, las complicaciones que afectan al
mastoides son mucho menos frecuentes. La otitis media supurativa crónica puede producirse como
consecuencia de un drenaje inadecuado del pus durante una infección aguda. Esta patología no
responde con facilidad a los agentes antibacterianos debido a que se producen cambios patológicos
irreversibles.
Las otitis medias no supurativas, o serosas, agudas y crónicas, se producen por la oclusión de la
trompa de Eustaquio a causa de un enfriamiento de cabeza, amigdalitis o adenoiditis, sinusitis, o por
viajar en un avión no presurizado. La forma crónica también puede producirse como consecuencia de
infecciones bacterianas producidas por neumococos o por Haemophilus influenzae. Debido a que la
descarga serosa (acuosa) empeora la capacidad auditiva, se ha sugerido la posibilidad de que los
niños que padezcan otitis media puedan encontrar dificultades para el desarrollo del lenguaje. Se han
utilizado diversos tratamientos, entre ellos el uso de antibióticos y antihistamínicos, la extirpación de
amígdalas y adenoides, y la inserción de tubos de drenaje en el oído medio.
Uno de cada mil individuos adultos padece una pérdida de su capacidad auditiva debido a una
otosclerosis, u otospongiosis, que consiste en la formación de hueso esponjoso entre el estribo y la
ventana oval. Como consecuencia de esta formación de tejido, el estribo queda inmovilizado y ya no
puede transmitir información hacia el oído interno. Cuando esta alteración progresa, es necesario
eliminar los depósitos óseos mediante cirugía, y reconstruir la conexión entre el estribo y la ventana
oval. En ocasiones, el estribo se reemplaza por una prótesis similar a un émbolo. Incluso tras haber
efectuado una operación quirúrgica con éxito puede continuar depositándose tejido óseo y producirse
la pérdida de capacidad auditiva años después.
Enfermedades del oído interno
Las enfermedades del oído interno también pueden alterar el sentido del equilibrio e inducir síntomas
de mareo. Estos síntomas también pueden deberse a anemia, hipertermia, tumores del nervio
acústico, exposición a un calor anormal, problemas circulatorios, lesiones cerebrales, intoxicaciones y
alteraciones emocionales. El vértigo de Ménière aparece como consecuencia de lesiones producidas
en los canales semicirculares y produce náuseas, pérdida de la capacidad auditiva, acúfenos o ruido
en los oídos y alteraciones del equilibrio. A veces está indicada la destrucción del laberinto
pseudomembranoso mediante criocirugía o por irradiación con ultrasonidos para combatir vértigos que
no tienen tratamiento.
La destrucción traumática del órgano de Corti en el oído interno es la responsable de una gran
proporción de los casos de sordera total. En los últimos años, los científicos han desarrollado un
dispositivo electrónico destinado a adultos que padecen sordera profunda, que se conoce como
implante coclear. Este aparato convierte las ondas sonoras en señales eléctricas que se liberan en
unos electrodos implantados en la cóclea, y de esta manera se produce la estimulación directa del
nervio auditivo. Sin embargo, los sonidos que produce son poco definidos y hasta ahora el implante
coclear se utiliza sobre todo como una ayuda para poder leer en los labios.
4. El Tacto
El tacto, es otro de los cinco sentidos de los seres humanos y de otros animales. A través del tacto, el
cuerpo percibe el contacto con las distintas sustancias, objetos, etcétera. Los seres humanos
presentan terminaciones nerviosas especializadas y localizadas en la piel, que se llaman receptores
del tacto. Los receptores se estimulan ante una deformación mecánica de la piel y transportan las
sensaciones hacia el cerebro a través de fibras nerviosas. Los receptores se encuentran en la
epidermis, que es la capa más externa de la piel, y están distribuidos por todo el cuerpo de forma
variable, por lo que aparecen zonas con distintos grados de sensibilidad táctil en función de los
números de receptores que contengan.
Los receptores del tacto están constituidos por los discos de Merkel. Este, a su vez, esta dividido en
diferentes tipos de terminaciones encapsuladas, que serán detalladas a continuación:
Corpúsculo de Pacini: están situados en diferentes regiones del cuerpo, pero predominan en los
dedos de las manos y de los pies. Captan los estímulos de presión, estiramientos rápidos o cualquier
deformación de la piel. La señal que transmiten solo dura una fracción de segundo. Esta es una forma
compleja de receptor del tacto en la cual los terminales forman nódulos diminutos o bulbos terminales
Corpúsculo de Meissner: se hallan en las puntas de los dedos, en los labios, las plantas de los pies y
las palmas de las manos. Están especializados en el tacto fino: reconocen los detalles de los objetos
que tocamos; también intervienen cuando buscamos algo en el bolsillo y lo reconocemos, sin verlo,
por su forma y textura.
Corpúsculo de Krause: se distribuyen en la lengua y en los órganos sexuales; y se especializan en
captar el frío.
Corpúsculo de Rufini: se encuentran en las palmas de las manos, las plantas de los pies y en las
puntas de los dedos. Nos informan sobre el estiramiento de los tejidos y la posición de las cápsulas
articulares; y captan el calor.
El tacto es el menos especializado de los cinco sentidos, pero a base de usarlo se puede aumentar su
agudeza; los ciegos, por ejemplo, tienen un sentido táctil muy delicado que les permite leer las letras
del sistema Braille.
La piel
La piel es una parte del organismo que protege y cubre la superficie del cuerpo. Contiene órganos
especiales que suelen agruparse para detectar las distintas sensaciones, como la temperatura y el
dolor.
La piel posee, en un corte transversal, tres capas: la epidermis, la dermis y la capa subcutánea. La
que interviene principalmente en la función del tacto es la epidermis o cutícula, ya que es la más
externa Tiene varias células de grosor y posee una capa externa de células muertas que son
eliminadas de forma constante de la superficie de la piel y sustituidas por otras células formadas en
una capa basal celular, que recibe el nombre de estrato germinativo (stratum germinativum) y que
contiene células cúbicas en división constante. Las células generadas en él se van aplanando a
medida que ascienden hacia la superficie, dónde son eliminadas; también contiene los melanocitos o
células pigmentarias que contienen melanina en distintas cantidades.
Enfermedades Cutáneas
Urticaria
La urticaria es una alteración alérgica de la piel caracterizada por la aparición repentina o reiterada de
manchas, ronchas u otras manifestaciones, que son lesiones cutáneas elevadas de bordes irregulares
que se acompañan de inflamación y prurito. La enfermedad aparece asociada con frecuencia a la
fiebre del heno o a el asma. Está causada por una reacción alérgica de aparición rápida tras la
ingestión, inhalación, inyección o contacto con el antígeno específico.
Psoriasis
Es una enfermedad crónica y recurrente de la piel, que se caracteriza por la aparición de placas
eritematoescamosas y pápulas sobre la superficie cutánea. Las lesiones suelen estar ligeramente
elevadas sobre la superficie normal de la piel y se diferencian de forma clara de la piel normal; su
color va del rojo al castaño rojizo. Suelen estar cubiertas por pequeñas escamas blanco grisáceas que
se adhieren a la erupción subyacente y, que si se quitan, dejan una superficie eritematosa con puntos
hemorrágicos. La extensión de la enfermedad puede variar desde algunas lesiones pequeñas a la
afección generalizada de la mayor parte de la superficie cutánea. Afecta de forma característica los
codos, las rodillas, el cuero cabelludo y el pecho.
Dermatitis
Este término se refiere a una inflamación de la piel o dermis. Los síntomas son enrojecimiento, dolor y
exudación de la zona cutánea afectada. En los casos de larga duración es característica la formación
de costras, y la sequedad y descamación de la piel. El término dermatitis se utiliza indistintamente con
el de eccema, que se refiere de una forma más específica a ciertas enfermedades no contagiosas de
la piel. La inflamación puede deberse a parásitos o irritantes físicos o químicos.
5. El Olfato
Este sentido permite percibir los olores. La nariz, equipada con nervios olfativos, es el principal órgano
del olfato. Los nervios olfativos son también importantes para diferenciar el gusto de las sustancias
que se encuentran dentro de la boca. Es decir, muchas sensaciones que se perciben como
sensaciones gustativas, tienen su origen, en realidad, en el sentido del olfato.
Las sensaciones olfatorias son difíciles de describir y de clasificar. Sin embargo, se han realizado
clasificaciones fijándose en los elementos químicos asociados a los olores de las sustancias. Ciertas
investigaciones indican la existencia de siete olores primarios: alcanfor, almizcle, flores, menta, éter
(líquidos para limpieza en seco, por ejemplo), acre (avinagrado) y podrido. Estos olores primarios
corresponden a siete tipos de receptores existentes en las células de la mucosa olfatoria. Las
investigaciones sobre el olfato señalan que las sustancias con olores similares tienen moléculas del
mismo tipo. Estudios recientes indican que la forma de las moléculas que originan los olores
determina la naturaleza del olor de esas moléculas o sustancias. Se piensa que estas moléculas se
combinan con células específicas de la nariz, o con compuestos químicos que están dentro de esas
células. La captación de los olores es el primer paso de un proceso que continúa con la transmisión
del impulso a través del nervio olfativo y acaba con la percepción del olor por el cerebro.
La nariz
La nariz es el órgano del sentido del olfato, que también forma parte del aparato respiratorio y vocal.
Desde el punto de vista anatómico, puede dividirse en una región externa, el apéndice nasal, al cual
se restringe el término en lenguaje coloquial, y una región interna, constituida por dos cavidades
principales, o fosas nasales, que están separadas entre sí por un septo o tabique vertical. Las fosas
nasales se subdividen por medio de huesos esponjosos o turbinados, llamados cornetas, que se
proyectan desde la pared externa. Entre ésta y cada cornete queda un espacio llamado meato, por
ellos se comunican varios senos de los huesos maxilar superior, frontal, esfenoides y etmoides, a
través de aberturas estrechas.
Por lo general, los bordes de los orificios nasales están recubiertos de pelos fuertes que atraviesan las
aberturas y sirven para impedir el paso de sustancias extrañas, tales como polvo o insectos pequeños,
que podrían ser inhalados con la corriente de aire que se produce durante la respiración. Una parte
del esqueleto, o armazón, de la nariz está constituido por los huesos que forman la parte superior y los
laterales del puente, y la otra parte está constituida por cartílago. En cada lado existe un cartílago
lateral superior y un cartílago lateral inferior. A este último están unidas tres o cuatro placas
cartilaginosas pequeñas, que reciben el nombre de cartílagos sesamoides. El cartílago del septo
separa las fosas nasales entre sí y, asociado a la placa perpendicular del etmoides y al vómer, da
lugar a una división completa entre la fosa nasal derecha y la izquierda.
Las cavidades nasales son altas y muy profundas, y constituyen la parte interna de la nariz. Se abren
en la parte frontal por los orificios nasales y, en el fondo, terminan en una abertura en cada lado de la
parte superior de la faringe, por encima del paladar blando, y cerca de los orificios de las trompas de
Eustaquio que conducen a la cavidad timpánica del oído.
En la región olfativa, que es la región de la nariz responsable del sentido del olfato, la membrana
mucosa es muy gruesa y adopta una coloración amarillenta; constituye la llamada pituitaria amarilla.
Está formada por células epiteliales y células nerviosas, cuyos axones atraviesan la lámina cribosa del
hueso etmoides para llegar hasta los bulbos olfativos y establecen conexiones o sinapsis con las
neuronas situadas allí. De los bulbos olfativos parten las vías olfatorias que llegarán a la corteza
cerebral, donde se generará una respuesta. Las células nerviosas o receptores olfatorios sufren un
proceso de acomodación: para ser excitados necesitan cantidades muy pequeñas de una sustancia
olorosa, pero pierden esta capacidad muy pronto y dejan de percibirla; cantidades mayores de esta
sustancia o la exposición a otra distinta consiguen estimularlos de nuevo.
Enfermedades asociadas al olfato y la nariz
El resfriado es una enfermedad infecciosa aguda del tracto respiratorio superior causada por más de
cien tipos de virus. La infección afecta a las membranas mucosas de la nariz y de la garganta, y
provoca síntomas como congestión, que evita el normal funcionamiento del olfato, y secreción nasal,
dolor de garganta y tos.
La rinitis es un trastorno inflamatorio de la membrana mucosa de la nariz. Se caracteriza por secreción
nasal acuosa asociada con congestión y dificultad para respirar por la nariz. Muchos casos se deben
al resfriado común (ejemplo anterior). Otros pueden relacionarse con alergias nasales, irritación por la
respiración de irritantes y contaminantes, empleo de ciertos medicamentos, u otras enfermedades.
Una variante de la rinitis, es la fiebre del heno, que es una forma de rinitis estacional causada por
alergia al polen. Sus síntomas son ataques intensos de estornudo, inflamación de la mucosa nasal y
los ojos, y respiración dificultosa. La fiebre del heno aparece cada año en la misma estación. Es una
reacción a la inhalación de los pólenes transportados en el aire y a los cuales el individuo es sensible.
6. El Gusto
Este facultad de los humanos, entre otros animales, actúa por contacto de sustancias solubles con la
lengua. El ser humano es capaz de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la
combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura, olor y gusto. Considerado de forma
aislada, el sentido del gusto sólo percibe cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo; cada
uno de ellos es detectado por un tipo especial de papilas gustativas.
La lengua posee casi 10.000 papilas gustativas que están distribuidas de forma desigual en la cara
superior de la lengua, donde forman manchas sensibles a clases determinadas de compuestos que
inducen las sensaciones del gusto. Por lo general, las papilas sensibles a los sabores dulce y salado
se concentran en la punta de la lengua, las sensibles al ácido ocupan los lados y las sensibles al
amargo están en la parte posterior.
Los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las
papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con
células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía
impulsos nerviosos al cerebro. La frecuencia con que se repiten los impulsos indica la intensidad del
sabor; es probable que el tipo de sabor quede registrado por el tipo de células que hayan respondido
al estímulo.
La Lengua
La lengua es un órgano musculoso de la boca y es el asiento principal del gusto y parte importante en
la fonación y en la masticación y deglución de los alimentos. La lengua está cubierta por una
membrana mucosa, y se extiende desde el hueso hioides en la parte posterior de la boca hacia los
labios. La cara superior, los lados y la parte anterior de la cara inferior son libres, solo el resto está
unido a la cavidad bucal, lo que permite muchos y diversos movimientos. La textura rugosa de la cara
superior está dada por las papilas gustativas, captadoras del gusto. El color de la lengua suele ser
rosado, lo que indica un buen estado de salud; cuando pierde color es síntoma de algún trastorno.
La lengua posee diferentes y muy importantes funciones. La principal, que ya nombramos
anteriormente es la contención de los receptores gustativos, quienes nos permiten degustar los
alimentos; en la masticación, la lengua empuja los alimentos contra los dientes; y en la deglución,
lleva los alimentos hacia la faringe y más tarde hacia el esófago, cuando la presión que ejerce la
lengua provoca el cierre de la tráquea. También contribuye, junto con los labios, los dientes y el
paladar duro, a la articulación de palabras y sonidos.
7. Conclusiones
En este trabajo desarrollamos los sentidos del gusto, tacto, olfato, oído y vista, especificando en cada
uno de ellos sus principales órganos y de la manera que funcionan cada uno de ellos, así como
también si poseen alguna relación entre sí.
Y por lo visto, vemos que se algunos se relacionan y que son fundamentales para una vida a pleno.
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