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SIP no representa a los
ecuatorianos, sino a
intereses de sus socios
La Sociedad Interamericana de Prensa-SIP pretende
inmiscuirse en lo que no le corresponde. En noticia de
portada, del miércoles 7 del presente mes, diario El Universo publica el titular: “SIP hace más de un pedido al
Presidente”, en alusión a una resolución de este organismo,
en la 71ª Asamblea General, realizada en los Estados
Unidos, e “insiste al gobierno de Rafael Correa que pida a
la Corte Interamericana de Derechos Humanos una opinión
jurídica sobre la Ley Orgánica de Comunicación” y le exige
que “garantice el debido proceso” y el “derecho a la
defensa” en las acciones que deriven de la norma.
Ni el Universo, ni la SIP se detienen a reflexionar que, en
acto democrático, mediante Consulta Popular (2011)
millones de ecuatorianos votaron a favor de la creación de
una ley que regule los medios de comunicación. De tal
modo, que la SIP, cártel de propietarios de medios privados
de comunicación, defiende los intereses patronales, y no
debe entrometerse en lo que decidieron los ecuatorianos en
las urnas. + Pág. 2 (|)
Resoluciones de la SIP solo obedecen a intereses
particulares de dueños de medios de comunicación
Diario El Universo publicó en la
edición del 7 de octubre del presente
año, página 2, de la primera sección,
una noticia con el título “SIP insiste en
que Correa debe consultar a
CorteIDH por ley”, que pretende
desinformar a sus lectores con datos
sesgados, originados en la 71ª
Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), realizada en
Charleston, Estados Unidos, entre el 2
y el 6 de este mes.
El contenido, por un lado, pretende
causar pánico generalizando la idea de
que este (2015) es el año más violento
para el periodismo y, por otro, descontextualiza el alcance jurídico de la Ley
Orgánica de Comunicación (LOC).
La información de la que se hace eco
El Universo, sobre supuestos hechos
violentos contra periodistas, va en
contra de la norma ética básica del
periodismo: la de contrastación de
fuentes, con lo que muestra, como
verdad absoluta, supuestas conclusiones que no se atienen a la realidad.
Lo que no revela El Universo es que,
en el Ecuador, y durante el gobierno
de la Revolución Ciudadana, se han
respetado los Derechos Humanos y
no se han presentado casos de asesinatos, atentados, ni agresiones contra
periodistas. Tampoco se refiere a la
actitud de provocación constante que
ciertas empresas de comunicación
privadas tienen en contra del régimen.
En la misma noticia, este Diario se
refiere sobre una ¨petición¨ de la SIP
para que el Presidente del Ecuador,
Rafael Correa, solicite una opinión
consultiva sobre la compatibilidad de
la Ley de Comunicación con los
estándares internacionales, en materia
de Derechos Humanos. Ante ello, El
Universo no se detiene a reflexionar
que, en acto democrático, millones de
ecuatorianos votaron a favor de la
creación de una ley que regule los
medios de comunicación, durante la
Consulta Popular del 2011, algo que
ha incomodado profundamente a los
empresarios mediáticos del país.
La SIP, cártel de propietarios de
medios de comunicación, no
representa a los periodistas que
laboran en ellos, menos aún, a los
ciudadanos de los países que dicen
representar. De tal modo, la SIP no
tiene calidad moral para fustigar
gobiernos ni, tampoco, proceder a
entrometerse en temas constitucio-
El Universo no se detiene
a reflexionar que, en acto
democrático, millones de
ecuatorianos votaron a
favor de la creación de
una ley que regule los
medios de comunicación,
durante la Consulta
Popular del 2011, algo
que ha incomodado
profundamente a los
empresarios mediáticos
del país.
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TOMADA DEL FLICKR DE PRESIDENCIA DEL ECUADOR
La decisión de los ecuatorianos expresada en la consulta popular, que se desarrolló el 7 de mayo del 2011, aprobó la Ley Orgánica
de Comunicación, que garantiza el ejercicio de los derechos de la comunicación, la información y la libertad de expresión.
nales del Ecuador. En ese sentido,
¿cuál ha sido el aporte de la SIP a la
libertad de expresión cuando solo ha
defendido los intereses de sus
amigos empresarios?
El Presidente Correa al igual que
instituciones, organizaciones de la
sociedad civil y movimientos sociales,
a lo largo del continente, han expresado en reiteradas ocasiones, que la SIP
solo representa la opinión e intereses
de los dueños de los periódicos.
Diario El Universo debe recordar a la
SIP que, durante cuatro años, la Ley
Orgánica de Comunicación fue
debatida ampliamente por la sociedad
(organizaciones de medios de
comunicación, organizaciones no
gubernamentales, periodistas, universidades, ciudadanía e instituciones del
Estado), y cuyos lineamientos
fueron recogidos por la Asamblea
Nacional (se recogieron 600
observaciones y propuestas; y hubo,
aproximadamente, 70 reuniones de
la Comisión responsable).
La LOC, vale resaltar, promueve
el respeto a la honra y reputación
de las personas, y prohíbe la
difusión de contenidos discriminatorios y violentos.
Además, la normativa protege los
derechos los derechos de niños,
niñas y adolescentes, y de sectores
eternamente marginados por el
poder mediático, como indígenas y
afroecuatorianos.
4’074.307 ecuatorianos, que
representan el 52,98%,
votaron a favor de la LOC, en
la consulta popular del 2011.
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La LOC establece el derecho de la
ciudadanía a recibir información de
relevancia pública y de calidad,
prohíbe que los medios de comunicación asuman una posición institucional sobre la inocencia o culpabilidad
de las personas sometidas a juicio,
instituye la figura del linchamiento
mediático para evitar que se desprestigie o se reduzca la credibilidad de las
personas mediante la difusión
concertada y reiterativa de información con tal propósito, entre otros
puntos que podrían citarse. Sin
olvidar la democratización de la
propiedad de los medios de comunicación, algo que a la SIP le resulta
persecutorio y censurador, para sus
intereses privados.
La insistencia de la SIP al Ecuador de
consultar a la Corte Interamericana de
Derechos Humanos rebasa completamente su ámbito de acción. El
Ecuador, es decir, millones de
ciudadanos que democráticamente,
respaldaron y se pronunciaron, hace
cuatro años, a favor de la LOC. Ese es
el sello de la democracia, algo que a
este grupo de empresarios mediáticos
no les interesa respetar ni acatar.
Con relación al proceso de disolución
que se abrió contra Fundamedios, y
que cita este Diario, la SIP victimiza a
esta fundación –que ha recibido
financiamiento de la USAID norteamericana-; pero, lo cierto es que la
Secretaría Nacional de Comunicación
(Secom), el pasado 23 de junio,
solicitó a Fundamedios cumplir con
las normas de su propio estatuto,
específicamente, en lo que se refiere
a la prohibición de ejercer asuntos
de carácter político, como, expresamente, lo dispone el artículo 6 de la
mencionada normativa. Ante la
negativa de la organización de
acatar este pedido, se inició el
proceso correspondiente.
Así, la Secom actuó con la potestad
que le brindan las normativas vigentes
en el país, como la Ley de Participación Ciudadana. De igual manera, es
necesario reiterar que la Defensoría
del Pueblo analizó el proceso
seguido -algo que nunca lo hicieron
otras organizaciones y relatores- y
corroboró la existencia de causales
claras y contundentes para la
extinción de la fundación.
Con relación a las exigencias de la
SIP, el Dr. Fernando Alvarado
Espinel, titular de la Secom, en
recientes declaraciones a un canal
boliviano, dijo que esto es, “irónico”,
dicen que hay violación a la libertad
de expresión, pero todos los días sacan
publicaciones, todos los días sacan
editoriales, todos los días sacan
reportajes nacionales e internacionales
sobre una supuesta falta de libertad de
expresión, pero se están expresando
con absoluta libertad.
Lo que yo diría –continuó Alvarado- es que la única fuente real de
información para corroborar eso o
no, son los propietarios de los
medios de comunicación en el país.
No son los cuatro o seis propietarios
de los grandes medios, que son
incluso, propiedad de familias, sino
los casi tres mil medios de comunicación que existen en el país.
Es decir, en el Ecuador “la comunicación fluye con absoluta libertad, con
tanta libertad que antes no existía”,
exclamó en la entrevista.
Citó, por ejemplo, que antes el
Gobierno o un Gobierno no tenían la
posibilidad de poner su versión de los
hechos o de informar adecuadamente
a la población sobre el uso de sus
impuestos. Hoy día si hay un aparato
comunicacional en el Gobierno que
puede llegar a toda la población.
“Antes tenía que pasar a través del
prisma de los grandes medios. Ellos
decidían que salía y que no salía, eran
los grandes censuradores de la opinión
pública”, recalcó Alvarado, al
periodista de Bolivia TV.
Hace pocos días, en su alocución por
conmemorarse los 40 años de radio
Sonorama, evento al que fue invitado,
Fernando Alvarado, recordó que el
ejercicio periodístico estaba regido
por una ley que databa desde 1975 -y
que permitía que el salario se defina
“libremente” entre el empleador y el
trabajador-, buena parte de los
comunicadores no estaban afiliados
a la seguridad social y no existía
tabla salarial.
Actualmente, la afiliación es obligatoria; los trabajadores de la comunicación (reporteros, fotógrafos, productores, técnicos y operadores) tienen un
salario digno y se profesionalizan y
reciben talleres de capacitación a
través de la Cordicom.
En el mismo evento, Rafael Cuesta,
vicepresidente de canal Uno, quien en
ocasiones ha criticado al actual
Régimen, resaltó los avances de la
Ley Orgánica de Comunicación, tras
hacer un balance del antes y el
después de la normativa en el país.
“Desde que tengo uso de razón
siempre ha habido atentados y atropellos en contra de la prensa, en contra
de periodistas, en contra de radios, ha
habido encarcelamientos, ha habido
destrozos en medios de comunicación, sabotajes a canales de televisión,
clausuras de diarios, casi todos estos
eventos, principalmente, en épocas
dictatoriales; sin embargo en
democracia, también se han dado
estos eventos, nadie se escapa lamentablemente (…)”, mencionó.
Recordó las disputas, críticas, cuestionamientos y abusos que se vivía entre
los propietarios de los medios de
comunicación, anteriormente (antes
de la LOC). En la actualidad,
“tenemos una ley que algunos no les
gusta para nada, a otros les gusta poco,
y a otros les gusta, como consecuencia
del comportamiento de los medios y
los periodistas…”, replicó.
Reconoció que en los cuatro años
que lleva en canal Uno no ha
recibido presiones ni llamadas del
Gobierno para reclamarle, exigirle o
peor imponerle una noticia. “Sí, es
verdad que se ejerce la libertad de
expresión, por es difícil hacerlo sin
tropiezos”, acotó.
Esto es lo que no dice, analiza,
debate, ni resalta la SIP en sus
reuniones, asambleas y sesiones con
sus socios y amigos.
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