Fuente: Salvatore 2004b.

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Alturas, Nutrición y Bienestar en la Argentina (1790-1950)
Algunos hallazgos recientes y su importancia para la historia económica
Ricardo D. Salvatore
Departamento de Historia
Universidad Torcuato Di Tella
ALTURAS MEDIAS Y BIENESTAR BIOLOGICO
Los estudios de estatura y bienestar biológico hoy constituyen un importante componente
de la historia económica. A partir de estudios pioneros de R. Fogel, R. Floud, J. Komlos y
R. Steckel,1 la historia antropométrica ha crecido hasta convertirse en una empresa de
investigación de alcance internacional. Muchos estudios han mostrado que la altura media
constituye un robusto indicador de la componente biológica del estándar de vida y puede,
por tanto, ser usada para examinar la evolución del bienestar de poblaciones en el pasado.
La estatura media mide la “nutrición neta”, un stock acumulado de energía corporal
reservado para el crecimiento. Cada adición a este stock constituye la ingesta anual (o
mensual o semanal) de nutrientes multiplicada por un coeficiente de asimilación (cambiante
con el metabolismo de cada persona), menos los gastos de energía para mantenimiento
corporal, trabajo, enfermedades, deportes, etc.
Para períodos en que las variables de ingreso no están disponibles, la estatura media puede
proporcionar un indicador sustituto aproximado sobre el bienestar. Pero requiere mucha
precaución en este respecto, porque los investigadores han encontrado que, muchas veces,
la evolución de los ingresos o salarios reales medios no es acompañada por la evolución de
las alturas. La estatura media, siendo un indicador que se mide a nivel de “consumo final”-a nivel individual--, es mucha veces más sensible a cambiantes condiciones de la
distribución del ingreso, así como a condiciones de explotación de la fuerza de trabajo que
los salarios medios, los ingreso reales u otros indicadores agregados promedio. Aunque se
refiere necesariamente a los sectores de más bajos ingresos de una sociedad (muchas de las
bases de datos utilizadas provienen de ejércitos, prisiones y hospitales públicos) la estatura
media no es exactamente un indicador de pobreza. Porque, se cree, este stock está
dominado por dos factores principales que influencian el crecimiento de niños y
adolescentes: las enfermedades y la nutrición. Es en este sentido que la estatura media es un
de los mejores indicadores de “bienestar biológico”, en el mismo sentido que un Indice de
Calidad de Vida (PhIQL) es mejor indicador del desarrollo social que el PBI percápita.
La cuestión de aislar las variaciones de salud y nutrición en la primera infancia, respecto de
las variaciones correspondientes a la pubertad-adolescencia aún es objeto de debate. Pero
está claro que los jóvenes que en su infancia sufrieron un retraso en su crecimiento pueden
compensarlo en su pubertad y adolescencia (“catch-up”) Esto complica la interpretación de
la estatura en edad adulta. Por convención, los investigadores trabajan con cohortes de
nacimiento, lo que implica “atribuir” buena parte del proceso de crecimiento humano a los
primeros años de existencia (0-3 años). Esta simplificación puede resolverse si se
disponen para la misma cohorte de nacimiento datos de altura en edad adulta y en edad
escolar (6-12 años); de esta forma, con las precauciones del caso, puede inferirse qué parte
del crecimiento total puede correctamente atribuirse a los primeros años de vida.
Tal vez la más importante ventaja de este indicador sea la naturaleza desagregada de la
información. A diferencia de los salarios o ingresos reales, en que a lo sumo pueden
disponerse a nivel regional, los datos de altura (por ejemplo, los datos de reclutamiento
militar) pueden determinarse a nivel departamental o al nivel de una ciudad o pueblo, si los
tamaños muestrales lo permiten. De esta forma, la altura provee una mejor “fotografía” de
la dispersión de los estándares de vida en su aspecto biológico. Esta característica de los
datos sobre estatura los hace especialmente apropiados para estudios de convergencia o
divergencia regional a largo plazo. Con datos de salarios, tomados generalmente en ciertos
nodos industriales o en ciertas ciudades, es difícil afirmar que ellos representan ingresos
departamentales o provinciales; de modo que los estudios de convergencia salarial
1
Fogel 1986; Komlos 1987; Floud et al 1990; Steckel 1995; Steckel y Floud 1997;
2
generalmente describen el modo cómo ciertas ciudades o industrias se aproximan unas otras
y no fenómenos de convergencia espacial.
Podría argumentarse que la estatura media es un indicador de bienestar que se refiere a las
poblaciones más jóvenes. Esto es cierto, después de 19 años para las poblaciones
contemporáneas y después de 21 o 22 años para poblaciones nacidas en el siglo XIX, el
crecimiento es nulo o negligible. Por ello, es posible pensar que otro indicador del bienestar
biológico, la Esperanza de Vida, sería el complemento adecuado a la estatura en la medida
que éste último indicador asigna un peso mayor a la probabilidad de muerte en grupos de
mayor edad (relacionadas con enfermedades crónicas). La estatura media no es el único
indicador del “bienestar biológico”, pero es uno que combina adecuadamente los impactos
de cambios en la salud y la nutrición en el cuerpo de los niños. Es un indicador que, usado
en combinación de otros índices de capacidad (por ejemplo, tasas de escolaridad) y de
bienestar biológico en edades mayores (por ejemplo, tasas de supervivencia en edades
mayores de 30), podría generar estimadores robustos del “bienestar” que las familias
derivan de un determinado ingreso permanente o de vida en un lugar determinado.
En Argentina, son escasos los autores que han trabajado con alturas. Los más conocidos de
ellos (Peralta 1922; López 1948) tuvieron el objeto de evaluar el estado biológico de la
“raza argentina”, después del impacto de la inmigración masiva. Es decir, fueron
contribuciones imbuidas de preocupaciones raciales y de herencia que los estudios
contemporáneos no tienen. Hubo además estudios antropométricos sobre poblaciones
aborígenes, cuyas reducidas muestras impiden mayores generalizaciones sobre la salud y
alimentación de estos pueblos o naciones. La moderna historia antropométrica en Argentina
es aún un proyecto en progreso.2 Este ensayo es un intento de resumir y presentar los
principales resultados de investigaciones en curso, cuyo objetivo es el análisis del bienestar
biológico a largo plazo, entre ca.1780 y ca.1950. Debe el lector advertir que las
estimaciones corresponden a poblaciones diferentes en cobertura geográfica y social, lo que
limita un poco las posibilidades de comparación entre períodos. El énfasis de este reporte
2
Es por ello que gran parte de la evaluación de los hallazgos y posibilidades de esta metodología para el caso
argentino se refieren a trabajos realizados por el autor.
3
está puesto en las tendencias a largo plazo. Importa más determinar en qué períodos las
condiciones de nutrición y salud de los sectores de menores ingresos mejoraron o
empeoraron, que determinar exactamente la estatura de los argentinos en un período o zona
determinados.
PERIODO COLONIAL TARDIO Y POST-INDEPENDENCIA
Para el período colonial tardío y la post-independencia disponemos de una colección de
8.000 "filiaciones" militares que incluyen soldados de varias guerras. La mayor proporción
de ellas corresponden a soldados reclutados durante las guerras de la independencia (18111818) y en el período posterior a Caseros (1852-1861). Un tercer grupo, menos numeroso
se incorporó para luchar durante la guerra con Brasil (1825-1828). Problemas de
"truncamiento" asociados a los requerimientos mínimos de estatura dificultaron
notablemente la estimación.3 Además, cambios en la naturaleza del reclutamiento y en la
cobertura espacial de los ejércitos sugieren tomar con mucha precaución los resultados
obtenidos.4 A medida que los ejércitos de ciudadanos en armas fueron reemplazados por
ejércitos de "enganchados" y delincuentes, la proporción de agricultores independientes
disminuyó, mientras subía la proporción de jornaleros o gente "sin ocupación".
La evolución de la estatura media muestra en este período variantes importantes que
sugieren cambios notables en el bienestar biológico de la población. Salvo por un corto
período de tiempo en los tardíos 1780s, la tendencia fue declinante durante la mayor parte
del período 1780-1804. El punto más bajo de la estatura media se alcanzó en 1800-1804, un
período en el que coincidieron crisis de cosechas con abruptos cierres del comercio
internacional. Entre 1805 y 1815 se verificó un robusto crecimiento de la estatura. Luego,
en los comienzos de la década de 1820s hubo un amesetamiento de la estatura media, pero
en la década siguiente (1830s) ésta comenzó nuevamente a crecer. Después de 1833-34 el
crecimiento de la altura media parece haberse acelerado.
3
Se debió utilizar el método Komlos & Kim para lograr promedios estandarizados. (Salvatore y Baten 1998).
Los ejércitos de las guerras de independencia contienen reclutas Africanos y también reclutas provenientes
de países vecinos (Bolivia, Chile, Perú, Uruguay). Esto no es así para los ejércitos de la década de 1850,
4
4
Para todo el período 1780/85 a 1835/39 estimamos un crecimiento de 2.6 a 2.9 centímetros
en la estatura media. Este crecimiento fue el resultado neto de dos situaciones diferentes:
declinación absoluta durante el período colonial tardío; rápido crecimiento durante la postindependencia. Aunque la crisis del período colonial tardío ha sido examinado por varios
autores, el mejoramiento de las condiciones de salud y nutrición durante el período de las
guerras de independencia y luego en los años 1830s es novedoso. Generalmente, se ha
sugerido lo contrario: que las guerras de independencia provocaron una declinación de los
ingresos debido a la destrucción o desvío de recursos, el desorden social y la incertidumbre
política. Nuestras estimaciones permiten sugerir que las guerras de independencia no
tuvieron tal efecto negativo sobre el bienestar biológico de la población del Río de la Plata.
Gráfico No.1: Estimación de Alturas Medias 1780-1839*
161
160
159
158
157
156
1780
1785
1790
1795
1800
1805
1810
1815
1820
1825
1830
1835
F ue n te : S a lv a to re y B a t e n ( 1 9 9 8 ).
* M é to d o K o m lo s & K im , p ro m e d io s e s ta n d a riz a d o s
mayormente compuestos por argentinos nativos e inmigrantes europeos. La proporción de soldados
contratados respecto de los reclutas forzados a servir cambió a lo largo del tiempo.
5
La transición entre el período colonial tardío y la post-independencia trajo cambios
distributivos de importancia. A nivel regional ganaron más en estatura los soldados nacidos
en las regiones Centro (2,5 cms) y Litoral (2,3 cms), en relación a soldados nacidos en el
Noroeste (1,6 cms), Buenos Aires (1,1 cms) o Cuyo (0,7 cms). Los nativos en Argentina
(actual territori) crecieron más que los soldados nacidos en países vecinos. Los soldados
clasificados como "trigueños" (mestizos) ganaron algo más de estatura que los blancos, y
ambos mucho más que los negros y mulatos. Mientras que los artesanos casi no tuvieron
cambios en su estatura promedio, agricultores y peones ganaron 2,1 centímetros en su
estatura media. Es decir, los cambios económicos a partir de la independencia parecen
haber beneficiado a sectores rurales, tanto labradores como peones, especialmente en el
litoral y en el centro del país. Estas tendencias estarían indicando que, a contrario de las
tesis tradicionales, el impacto distributivo de la bonanza exportadora (cueros bovinos y
tasajo) del período 1810-1840 no fue claramente perjudicial para los sectores rurales de
menores ingresos.
Cuadro No.1: Cambios en Estatura Media 1780-1800 a 1820-1839
(*método Komlos & Kim, reclutas de 22-49 años)
Ocupación
n.1780s-1790s
n.1820s-1830s
Artesanos
158.1 (206)
158.3 (255)
Agricultores
157.5 (171)
159.6 ( 76)
n.a
159.6 ( 56)
157.5 (161)
159.6 (788)
n.a.
159.1 (104)
Comerciantes
Peones
Soldados
6
Origen nacional
1780s-1790s
1820s-1830s
Africanos
158.4 (182)
n.a.
Europeos
158.2 ( 51)
158.4 ( 375)
Argentinos
157.9 (661)
159.6 (1,030)
Sudamericanos
157.4 (202)
158.7 (
Origen regional
98)
1780s-1790s
1820s-1830s
Buenos Aires
158.0 (153)
159.1 (552)
Centro
157.9 (316)
160.4 (288)
Cuyo
158.2 ( 65)
158.9 ( 36)
Litoral
157.6 ( 36)
159.9 ( 77)
Noroeste
158.2 ( 64)
159.8 ( 52)
1780s-1790s
1820s-1830s
Blancos
157.7 (299)
159.0 (720)
Trigueños
157.5 (412)
159.5 (502)
Negros y mulatos
158.8 (228)
159.3 (228)
Color de piel
Fuente: Salvatore y Baten (1998)
EL PROGRESO LIBERAL (1850-1890)
Para el período siguiente, en particular, para la era del progreso liberal de 1850 a 1890,
disponemos de dos series de datos, que muestran tendencias contrapuestas. La primera, una
serie de altura de reclutas residentes en la ciudad de Buenos Aires, generada por Juan S.
López (1950) presenta problemas de cambios en la composición de la muestra y también,
posiblemente, de “truncamiento”. Esta serie nos presenta una perspectiva optimista sobre la
evolución del bienestar biológico. Los habitantes de la ciudad capital habrían crecido 2.4
centímetros entre 1855 y 1900 (de 166,1 a 168,5 centímetros). Sin ser excepcional, este
7
crecimiento indica que los residentes de una ciudad en rápida expansión supieron
contrarrestar la mayor incidencia de las enfermedades contagiosas y el encarecimiento de
los precios de los alimentos con aumentos en sus ingresos medios. Estos datos indican que
la crisis de 1890s tuvo un importante impacto: el período 1890-1895 aparece como el único
quinquenio desde 1860 donde no hubo crecimiento de estatura. (El quinquenio 1855-1860,
el único que en la estimación de Lòpez muestra una baja absoluta del promedio).
Gráfico No 2: Altura Media de Reclutas, Ciudad de Buenos Aires, 1855-1900
Estatura (cms)
169
168,5
168
167,5
167
166,5
166
165,5
1850
1860
1870
1880
1890
1900
1910
Año de nacimiento
Fuente: J. S. López, “La estatura masculina en la ciudad de Buenos Aires” (1950).
Gráfico No 3: Altura Media de Presos Bonaerenses 1840-1895
Tendencia estimada
y = 358.551-58.402*log10(x)+eps
LA 169.6
“ERA DORADA” Y LA “GRAN DEMORA”
168.9
168
167.2
166.3
165.3
164.4
161.7
1835
1845
1855
1865
1875
1885
1895
1905
8
La segunda serie corresponde a mi propio relevamiento de datos de cinco prisiones
provinciales (Bahía Blanca, Dolores, Mercedes, Olmos y San Nicolás). La muestra incluye
2.785 presos, 70 % de ellos peones, 41% de ellos analfabetos; 76% nacidos en la provincia
de Buenos Aires. Esta serie cuenta una historia más pesimista del “progreso” en la era
liberal. La altura media de los prisioneros bonaerenses prácticamente se mantuvo sin
cambios entre 1849-51 y 1889-91 (de 167.6 a 167.3 centímetros). Es más, si hubo alguna
tendencia a largo plazo ésta fue decreciente, como indica el Gráfico No 3. El contraste,
entonces, entre los habitantes pobres de la provincia de Buenos Aires y los residentes de la
ciudad de Buenos Aires es claro. El “progreso” benefició más a los habitantes de la ciudadpuerto y su cercano “hinterland” que a los residentes de bajos ingresos de áreas rurales.
La estatura de los presos bonaerenses muestra el dramático efecto que tuvo la crisis de
1890en las poblaciones de la campaña. El impacto de esta crisis aparentemente se hizo
sentir en los años 1894 y 1895, más que en los años de la crisis financiera (1890-91). Tal
vez este fenómeno estuvo asociado a cosechas insuficientes por sequías y alzas de precios
de los alimentos, aunque también es posible que la crisis internacional de 1893 afectara la
capacidad del país para importar alimentos. Otras crisis sanitarias y nutricionales parecen
haber ocurrido en los años 1845 y 1850.
Aunque estas estimaciones son aún tentativas (se trata de “promedios crudos”, sin
corrección por cambios de composición), estos dos hallazgos--importantes caídas en la
estatura y la tendencia estacionaria a largo plazo—desafían la sabiduría convencional sobre
esta época. El período 1850-1890 generalmente ha sido narrado con una época de progreso
en todos los ámbitos: emergencia de un gobierno con apoyatura en la opinión pública,
mejoras en las instituciones financieras y monetarias, creciente inmigración europea,
expansión de la frontera agropecuaria, comienzo de exportaciones de cereales (ca.1870s), y
fuerte inversión en infraestructura de transportes, puertos y obras sanitarias. Las
estimaciones de exportaciones e ingreso per-cápita, disponibles a partir de 1865 y 1875
respectivamente, muestran un crecimiento sostenido a largo plazo con algunas
fluctuaciones cíclicas.
9
LA “EDAD DORADA” Y LA “GRAN DEMORA”
Datos sobre alturas medias de reclutas sirven también para poner en duda la sabiduría
convencional acerca de la “edad dorada” del crecimiento agro-exportador (1880-1914) y de
la subsiguiente “gran demora” del período de entre-guerras (1919-1939). Una muestra
suficientemente grande (N =22.594) tomada de los registros de enrolamiento del Batallón
Patricios para reclutas nacidos entre 1901 y 1934 permitió plantear la existencia de dos
paradojas o incógnitas: a) la presencia de una baja absoluta de alturas medias durante el
período de más rápido crecimiento de la economía exportadora (1901-1910); y b) el
sostenido crecimiento de las alturas medias durante el período 1915-1934, con casi
imperceptibles bajas para los períodos de crisis en el sector externo. (Salvatore 2004a)
Esta muestra, que influye reclutas de 18 años de edad, en su mayoría pertenecientes a las
clases trabajadoras (80 % de ellos trabajadores jornaleros, artesanos y trabajadores
calificados y empleados), residentes en la ciudad de Buenos Aires o sus alrededores, pero
nacidos 56 % en la región pampeana, 35 % en las provincias del interior, y sólo 9 % en la
ciudad de Buenos Aires. Es decir, trabajadores cuyo bienestar en la primera niñez (0-3
años) se debió ver afectado por condiciones en niveles de nutrición y salud en la Pampa
Húmeda y en las provincias no-pampeanas, modificado luego (durante el resto de la
infancia y adolescencia) por las condiciones de la vida en la gran ciudad.
La baja de la estatura media entre 1901 y 1905 pareció circunscribirse a los nacidos en la
Pampa Húmeda, pero entre 1906 y 1910 la crisis nutricional y de salud se profundizó y
alcanzó por igual a provincianos y pampeanos. A partir de 1911 comenzó una recuperación
de las alturas medias, que se interrumpió brevemente por el comienzo de la guerra europea
(1914-15), luego de lo cual siguió una recuperación fuerte y prolongada del “bienestar
biológico”—especialmente para los nativos pampeanos—hasta los mediados de la década
de 1930s. Los nativos del interior parecen haber sufrido más las crisis de la guerra (191416) y de la pos-guerra (1919, 1921), ambos grupos resistieron mejor (en sus condiciones de
salud y nutrición) el efecto de la Gran Depresión. En comparación con el tremendo impacto
10
que este último fenómeno tuvo para la cifras de comercio exterior y de PBI, la baja de
estatura que experimentaron los reclutas nacidos entre 1929 y 1932 fue bastante moderada.
Gráfico No. 4: Altura Media de Reclutas 1901-1934*
D
a
ta
:A
V
E
H
.S
T
A
3
v*3
4
c
1
7
0
.6
1
7
0
1
6
9
.4
MEANH
1
6
8
.8
1
6
8
.2
1
6
7
.6
1
6
7
1
8
9
5
1
9
0
0
1
9
0
5
1
9
1
0
1
9
1
5
1
9
2
0
1
9
2
5
1
9
3
0
1
9
3
5
1
9
4
0
Y
E
A
R
B
Fuente: Salvatore 2004a
*trabajadores no-calificados, urbanos, región Pampeana (promedio estandarizado)
Entre 1901-05 y 1911-15 los reclutas argentinos que crecieron en la ciudad de Buenos
Aires no tuvieron ninguna ganancia en sus alturas medias. Esta se mantuvo en el nivel de
167.9 centímetros, reduciéndose 0.16 cms en el período intermedio (1906-10). Los reclutas
nacidos en el interior tuvieron un deterioro aún mayor, 0.33 centímetros comparando entre
1901-05 y 1911-15. Esto nos mueve a concluir que la así llamada “edad dorada” fue un
período de estancamiento del bienestar biológico de los trabajadores, incluyendo a aquellos
que nacieron y crecieron en la zona más favorecida por la economía exportadora, la zona
pampeana. La brecha de estatura entre reclutas nacidos en la Pampa Húmeda y aquellos
nacidos en el Interior se amplió en este período (ver Cuadro No. 2), una evidencia que
apoya la idea de que este fue un “crecimiento empobrecedor”, que acentuó las diferencias
sociales.
Contrariamente a los que ven el período de entre-guerras como un período de “demora” o
“retraso” (Bunge; Di Tella y Zymelman), la información sobre alturas muestra un
crecimiento sostenido a largo plazo del bienestar biológico en este período. Los reclutas
11
nacidos en la Pampa Húmeda lograron incrementos de sus estaturas medias del orden de los
1.35 centímetros entre 1911-15 y 1926-30. Los nacidos en el Interior obtuvieron ganancias
más modestas en sus alturas: 0.66 centímetros. Es decir, el rezago del interior se mantuvo
en este segundo período, pero las condiciones de salud y nutrición mejoraron para ambos
grupos. Considerando todos los datos (pampeanos, no-pampeanos y capitalinos) el
crecimiento fue de 1.82 centímetros entre 19011-15 y 1931-34.
Cuadro No 2: Alturas Medias por Región de Nacimiento 1901-1934
(reclutas Batallón Patricios)
Período
Pampa (1)
Interior (2)
Diferencia (1)-(2)
1901-1905
1906-1910
1911-1915
1916-1920
1921-1925
1926-1930
1931-1934
167.32
167.73
167.75
168.38
168.77
169.10
169.65
*166.70
166.15
166.37
166.63
166.95
167.36
167.97
0.62
1.58
1.34
1.75
1.82
1.74
1.68
* reclutas de 18 años de edad, urbanos, trabajadores no-calificados
Pampa = Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba y Entre Ríos
Interior = el resto de las provincias
También notamos en este trabajo (Salvatore 2004a) la presencia de grandes diferencias de
estatura debidas a diferencias en grados de educación, calificación y ocupación. Un recluta
analfabeto era 0.66 centímetros más bajo que un recluta que sabía leer y escribir. Aquellos
que tenían habilidades modernas (como conducir un vehículo a motor) eran 1.34
centímetros más altos que quienes no las tenían. El tipo de ocupación, un indicador de
capacidad productiva pero también de estatus socio-económico, resultó muy significativo.
Comparados con los trabajadores no calificados (jornaleros), los obreros calificados o
artesanos eran 0.22 centímetros más altos, y los empleados 0.75 centímetros más altos. Los
12
estudiantes y maestros eran 2.75 centímetros más altos. La educación elemental sirvió para
difundir nociones de higiene que mejoraron la salud y nutrición. Por otro lado, la escuela, al
mantener a los niños alejados del trabajo infantil, produjo un beneficio notable en la
nutrición (liberando nutrientes para el crecimiento). Pero también la escolaridad tendió a
ampliar la brecha de estatus nutricional y de salud entre trabajadores no calificados y
estudiantes. Durante todo el período 1901-05 y 1931-35 los estudiantes ganaron 4,3
centímetros en estatura media, mientras que los jornaleros ganaron sólo 0,89 centímetros.
¿Cómo se explica el estancamiento o caída de las alturas entre 1900 y 1915? Seguramente,
la presión hacia la baja que ejerció la inmigración sobre los salarios reales fue un factor
importante. Durante estos años, en que buena parte de los alimentos debía comprarse a
precios internacionales (ya sean bienes exportables o importados), es probable que los
trabajadores no pudieran defenderse de las subas de precios. Los niños que nacieron en
familias de clase trabajadora en éste período tuvieron la doble “mala suerte” de nacer en un
período de crecientes precios de alimentos y de alquileres (recordar la “huelga de
inquilinos” de 1907) y excesos de oferta en los mercados de trabajo, debido a la presencia
masiva de inmigrantes europeos. Por otra parte, la política sanitaria no parece haber
ayudado demasiado. A pesar de los esfuerzos en esta materia de los médicos higienistas, las
tasas de mortalidad infantil comenzaron a descender seriamente sólo después de la primera
guerra.
El crecimiento de la estatura media en el período 1915-1934 es más difícil de explicar.
Llama la atención el limitado efecto que tuvo sobre la salud y nutrición de los trabajadores
la inflación de la primera guerra. Es posible que durante este período las familias de las
clases trabajadoras hayan aprendido a reemplazar nutrientes caros (carne y cereales) por
nutrientes baratos (papas, arroz, etc.), mientras que aumentaba el consumo de leche per
capita. También es posible pensar, en relación al período más largo que, la creciente
regulación del trabajo infantil hizo posible liberar nutrientes para el crecimiento de los
niños. Y, a partir de los años 1920s. el control de enfermedades infecciosas se hizo más
efectivo, reduciendo las tasas de mortalidad infantil en las principales ciudades del país.
13
Los salarios reales, absolutamente deprimidos hacia 1918 (mínimo histórico), se
recuperaron rápidamente, llegando a sobrepasar los niveles de 1901-04 hacia 1922-25.
DIFERENCIAS INTER E INTRA-REGIONALES
Un análisis de los datos recopilados por Juan Severino López para la clase de 1924
(incorporados en 1943) reveló la existencia de enormes diferencias entre regiones. La
muestra, una de las mayores que se dispone (N = 142,105), contenía reclutas de 18 años de
edad residentes en las 22 provincias y en la Capital Federal, en proporción muy similar a la
distribución poblacional según el censo de 1914. (Salvatore 2000). En relación a Santa Fé,
la provincia con la mayor estatura media, las provincias de Salta y Jujuy mostraban
diferencias de -5,6 y de -7,3 centímetros. Para otro grupo de provincias, que incluían San
Juan, Corrientes, Río Negro, Catamarca, Tucumán y Neuquén, tal diferencia oscilaba entre
-3,1 centímetros y -4.2 centímetros. Si se tomaba como punto de referencia la altura media
de las provincias de la Pampa Húmeda, entonces los reclutas de Salta y Jujuy resultaban 5,0
y 6,7 centímetros más bajos en promedio, siguiéndole en altura tres provincias (Catamarca,
Tucumán y Neuquén) con diferencias de -3,1 a -3,7 centímetros.
Ya por entonces (nacidos en 1924, alcanzaron 3 años de edad en 1927), las diferencias de
status nutricional y de salud entre las provincias de la región Pampeana eran poco
significativas. Los residentes de Córdoba y la Pampa eran aproximadamente un centímetro
más bajos que los santafesinos. Las diferencias que separaban a Buenos Aires y de Entre
Ríos de Santa Fé eran aún menores. En el otro extremo del ranking, sin embargo, las
diferencias eran más acentuadas. Una provincia pobre como La Rioja, que ocupaba un
lugar medio en la lista (cercana, por ejemplo, a Santiago del Estero), tenía una estatura
media que superaba en 2.8 centímetros a los salteños y en 4.5 centímetros a los jujeños. A
pesar de los progresos de la “era dorada”, en las provincias no pampeanas (el “Interior”) la
heterogeneidad regional se había mantenido.
14
Cuadro No. 3: Ranking de Provincias por Estatura Media
(reclutas nacidos en.1924)
Provincia
1. Santa Fé
2. Santa Cruz
3. Capital Federal
4. Buenos Aires
5. Entre Ríos
6. Córdoba
7. La Pampa
8. Formosa
9. Chaco
10. Mendoza
11. Misiones
12. Sgo Estero
13. Chubut
14. La Rioja
15. San Luis
16. San Juan
17. Corrientes
18. Río Negro
19. Catamarca
20. Tucumán
21. Neuquén
22. Salta
23. Jujuy
Estatura Media Diferencia de
Santa Fé
170.16
169.8
169.65
169.56
169.46
169.2
169.1
168.05
167.99
167.55
167.5
167.38
167.32
167.32
167.31
167.06
166.97
166.79
166.46
166.21
165.91
164.51
162.85
0
-0.36
-0.51
-0.6
-0.7
-0.96
-1.06
-2.11
-2.17
-2.61
-2.66
-2.78
-2.84
-2.84
-2.85
-3.1
-3.19
-3.37
-3.7
-3.95
-4.25
-5.65
-7.31
Diferencia de la
Pampa (región)
0.56
0.2
0.05
-0.04
-0.14
-0.4
-0.5
-1.55
-1.61
-2.05
-2.1
-2.22
-2.28
-2.28
-2.29
-2.54
-2.63
-2.81
-3.14
-3.39
-3.69
-5.09
-6.75
Fuente: Salvatore 2000.
El trabajo de J.S. López presenta "promedios crudos", no controlados por variaciones en la
composición de la muestra entre una provincia y otra. Es por ello que estos resultados
presentan algunas anomalías o curiosidades difíciles de explicar. La provincia de Santa
Cruz aparece en las primeras posiciones del ranking, junto a las provincias más ricas de la
Pampa Húmeda. La estatura promedio en el Chaco, una provincia productora de algodón y
tanino, con alto grado de explotación y pobreza, resulta muy cercana a la de Mendoza, una
provincia de viñedos y bodegas, inmigrantes y rápido progreso. Otros resultados,
aparentemente anómalos, fueron luego validados por estimaciones estandarizadas. Por
ejemplo, el hecho que los residentes de Santiago del Estero presenten alturas medias
bastante superiores a los de Catamarca y Tucumán.
15
Otro resultado sorprendente de este estudio (Salvatore 2000) fue el altísimo grado de
dispersión de niveles de nutrición y salud al interior de las provincias. Tomando los
promedios departamentales, se encontraron rangos de dispersión extremos, así como
provincias con niveles de desigualdad llamativamente moderados. En el topo del ranking
estaba Chubut, con 13 centímetros de diferencia entre el "mejor" y el "peor" de sus
departamentos. Le seguían las dos provincias del extremo noroeste, Salta y Jujuy, con
rangos de dispersión de 9 y 7 centímetros. Muy cercanos a ellos (entre 6.0 y 6.8 cms de
dispersión), seguían dos provincias "pobres", Catamarca y Misiones, y dos provincias
"ricas", La Pampa y Buenos Aires, mostrando que la desigualdad interna no está
directamente asociada a los niveles de bienestar promedio. Las provincias de Santa Fé y
Entre Ríos, generalmente asociadas con un desarrollo agrario más igualitario--con mejor
redistribución de la tierra y mayor proporción de agricultores propietarios--, mostraban un
nivel intermedio en cuanto a la dispersión de las alturas departamentales (entre 4.2 y 4.4
centímetros). Curiosamente, mas "igualitarias" parecían las provincias más pobres como
Chaco, Tucumán, San Luis y Formosa (con dispersiones de 2.2 a 3.7 centímetros).
Los desvíos estándar confirmaron esta primera impresión. La mayor desigualdad interna se
daba en las provincias del extremo norte (Salta y Jujuy) y del extremo sur (Chubut y Santa
Cruz). En estos casos extremos, uno podría arriesgar, se combinaban la escasa integración
territorial (y por ende diferencias notables en los precios de los alimentos entre un
departamento y otro) con estados pobres incapaces de implementar políticas sanitarias de
alcance provincial. Por otro lado, entre las provincias más igualitarias en cuanto a la
dispersión de alturas (medidas por desvíos medios) se encontraban provincias "ricas" como
Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fé y Mendoza junto a provincias "pobres" como Santiago
del Estero, La Rioja, Formosa y San Luis. Es decir, provincias con abigarrados sistemas de
transporte, mayor desarrollo urbano y mayor riqueza parecían tan espacialmente
"igualitarias" en términos de bienestar biológico como provincias con escasos caminos,
centros urbanos sin mayor equipamiento sanitario y niveles de ingresos mucho más bajos.
¿Cómo explicar este fenómeno?
16
Cuadro No. 4: Diferencias Intra-provinciales de Altura*
Provincia
Chubut
Salta
Jujuy
Catamarca
Misiones
La Pampa
Buenos Aires
Corrientes
Córdoba
Sgo del Estero
Mendoza
Río Negro
Neuquén
Santa Fe
La Rioja
San Juan
Entre Ríos
Chaco
Tucumán
San Luis
Formosa
Santa Cruz
Máximo
172.36
167.87
164.66
168.7
169.48
171.48
172.82
168.67
170.87
170.08
169.94
167.69
167.72
172.65
170.34
168.38
171.32
170.34
167.43
167.93
169.28
170.89
Mínimo
158.96
158.82
157.45
161.89
162.69
165.34
166.74
163.03
165.3
164.85
164.93
162.74
162.79
168.25
165.96
164.06
167.19
166.6
163.95
165.42
167.05
168.95
Rango
13.4
9.05
7.21
6.81
6.79
6.14
6.08
5.64
5.57
5.23
5.01
4.95
4.93
4.4
4.38
4.32
4.13
3.74
3.48
2.51
2.23
1.94
Desvío Std.
3.98
3.11
3.22
1.72
2.47
2.69
1.08
1.46
1.4
1
1.07
2.59
1.55
1.14
1.25
1.29
1.1
1.34
1.09
0.81
1.63
4.34
*medias departamentales, nacidos 1924
Fuente: Salvatore 2000.
CONVERGENCIA REGIONAL--EL CASO DEL NOROESTE
Los datos de corte horizontal proporcionados por J.S. López no contenían ninguna
indicación acerca de la tendencia a largo plazo. Para estimar tendencias de alturas a nivel
regional debimos recurrir a datos de reclutamiento que habían sido microfilmados por el
Ejército Argentino. Esta fuente, que contenía información sobres las "clases" de 1915 a
1951, nos permitió estimar la evolución del status nutricional y de salud del Noroeste. Para
el período inicial y final (1915 y 1951), tomamos dos muestras más grandes (N=4.600) que
cubrían 44 departamentos de las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán,
Salta y Jujuy. Para los períodos intermedios (1929, 1934 y 1943), tomamos muestras más
pequeñas (N=2,800) que cubrían 28 departamentos de esas mismas provincias. Los datos
17
de altura así obtenidos se sometieron a análisis de regresión, para estimar promedios
estandarizados que controlaban por edad, ocupación, habilidades especiales, analfabetismo,
ineptitud física y condición urbana-rural. (Salvatore 2004b)
Los resultados obtenidos fueron sorprendentes. Durante el período 1915 a 1951 se había
producido un proceso de convergencia, en términos de bienestar biológico, al interior de la
región Noroeste. Las diferencias que en un principio separaban a las alturas de
santiagueños, tucumanos, catamarqueños y salteños (al principio los santiagueños eran los
más altos de la región) se habían ido acortando con el tiempo, hasta llegar a ser negligibles.
Sólo la provincia de Jujuy, que había comenzando convergiendo en los años 1915-1935, se
había rezagado del lote y hacia 1951 aún mostraba importantes diferencias respecto al resto
de las provincias del NOA. El Cuadro No. 5 y el gráfico No. 5 ilustran este proceso de
convergencia intra-regional. La región como un todo había crecido 2.1 centímetros entre
1915 y 1951, pero como la provincia con mayor altura inicial mostró un casi estancamiento,
tres de las cuatro provincias restantes pudieron alcanzarla. El acercamiento ("catch-up") de
Salta fue realmente notable (creció 4 centímetros en promedio).
Cuadro No. 5: Evolución de las alturas medias en el Noroeste
(promedios estandarizados)
Provincia
Altura Media Estimada
(cms)
n.1916
n.1951
Variación
(cms)
Santiago
Tucumán
Catamarca
Salta
Jujuy
167.47
165.78
165.94
163.01
161.44
167.97
168.09
167.63
166.99
164.39
0.5
2.31
1.69
3.98
2.95
Región NOA
165.12
167.23
2.11
*Trabajadores de 18 años, alfabetos, no calificados, rurales, físicamente aptos para el
servicio
Fuente: Salvatore 2004b.
18
Gráfico No. 5: Convergencia Intra-regional en el Noroeste Argentino
(reclutas de 18 años de edad, trabajadores no calificados)
Altura (cms)
169
168
167
166
165
164
163
162
161
1910
1915
1920
1925
1930
1935
S a n tia g o
T u cu m á n
S a lta
Ju ju y
1940
1945
1950
1955
C a ta m a rca
Fuente: Salvatore 2004b.
19
Esta convergencia entre provincias del NOA pudo estar asociada al proceso de crecimiento
económico desigual. Las provincias cuyas alturas medias crecieron (Salta y Jujuy) fueron
provincias que modificaron su especialización productiva. No sólo habían entrado como
nuevos productores de azúcar (en competencia con Tucumán), sino que también
incorporaron nuevos cultivos, como el tabaco y el poroto. Para el caso de Salta, el
descubrimiento y explotación del petróleo produjo, además, zonas de concentrada inversión
y nuevo poblamiento. Catamarca y Santiago del Estero, por otro lado, experimentaron poco
cambio en su estructura productiva. Continuaron con su agricultura de base campesina, con
la explotación de sus recursos forestales y con la minería mano de obra intensiva. Tucumán,
el antiguo centro azucarero del país con las tasas de densidad más altas de la región, sufrió
recurrentes crisis durante este período a raíz de su perdida de competitividad (a nivel
nacional e internacional).
Pero es muy posible que factores más generales contribuyeran a la convergencia regional.
Porque la convergencia también se dio a nivel departamental. Comparando los crecimientos
de los distintos departamentos de la sub-muestra (28 departamentos) se encontró que los
departamentos que más crecieron fueron aquellos que al principio (1915) mostraban los
más bajos promedios de altura. Este fenómeno, llamado "convergencia Beta", estaría
indicando que fenómenos más generales y difusos, como mejoras en los transportes, las
comunicaciones y los servicios sanitarios, contribuyeron a hacer del Noroeste una región
más homogénea en términos de condiciones de salud y nutrición. Ahora bien, el
crecimiento de la región no fue suficiente para disminuir la brecha que separaba el NOA de
Buenos Aires. Nuestras estimaciones indican que entre 1915 y 1951 se mantuvo una brecha
de aproximadamente 3,2 a 3,7 centímetros a favor de Buenos Aires. La ausencia de
convergencia entre el NOA y la Pampa Húmeda aparece entonces como otro de los
fenómenos a explicar en investigaciones futuras.
Los datos de alturas de la región Noroeste confirman lo encontrado para la muestra del
Batallón Patricios (reclutados en Capital, muchos de ellos migrantes provincianos). Las
diferencias de altura asociadas con la ocupación y las habilidades fueron amplias y
tendieron a crecer con el tiempo. Los reclutas analfabetos eran, tanto en 1915 como en
20
1951, un centímetro más bajos que los reclutas que sabían leer y escribir. En 1951, los
empleados eran 1.8 centímetros más altos los trabajadores no calificados, mientras que los
estudiantes superaban en más de 3 centímetros a los trabajadores no calificados. Nuestras
estimaciones muestran que las diferencias de altura asociadas a desiguales condiciones
socio-ocupacionales (básicamente, riqueza familiar y acceso a la educación) fueron más
persistentes que diferencias asociadas con la urbanización.
Mucho queda por investigar respecto a la evolución del bienestar biológico en el Noroeste.
En particular, es necesario aislar los efectos de distintos posibles determinantes de la
convergencia intra-regional: bajas en los costos de los alimentos asociados a mejoras en los
transportes, políticas sanitarias más efectivas y coordinadas, o mejoras en la distribución
espacial de los ingresos. Nuestras estimaciones preliminares permiten descartar algunos
factores usualmente tomados como muy significativos: las migraciones, la composición
étnica de la población y la industria azucarera. Ni la presencia de Bolivianos, ni las
migraciones (internas) netas, ni la dedicación de la tierra al cultivo de azúcar produjeron
diferencias significativas en las alturas promedio.
RESUMEN Y CONCLUSIONES
Como resulta de este breve informe de investigación, los avances en la materia han sido
importantes. Las nuevas series sobre alturas medias a largo plazo permiten reconsiderar
algunas hipótesis tradicionales sobre los períodos 1790-1830; 1850-1890; 1890-1914; y
1918-1939. Nuestra investigación preliminar sugiere que el período colonial tardío fue un
período de escasez de alimentos y que esta situación parece haberse revertido durante la
post-independencia. Por razones que tratamos de establecer, los niños de las décadas de
1820s y 1830s crecieron más sanos y más fuertes que los niños de las décadas de 1790s y
1800s (es decir los soldados reclutados en los años 1850s en comparación con los soldados
de los ejércitos de las guerras de independencia). También resulta claro que el “progreso
liberal” (1850-1890) significó una ganancia de estatura para los habitantes de la ciudad de
Buenos Aires, pero que esta situación no se extendió al habitante pobre de la Pampa
Húmeda. Los presos de la campaña que nacieron en los 1840s y 1850s tenían
aproximadamente la misma estatura que los presos nacidos en los años 1880s y 1890s. Esta
21
comprobación implica reconocer que el crecimiento económico de esta época no se tradujo
en un aumento de “bienestar” para aquellos que vivían alejados de la ciudad-puerto.
La estimación de las alturas de los soldados del Batallón Patricios revela una dimensión
poco conocida del crecimiento agro-exportador de la “era dorada”: la existencia de
problemas de “estrés nutricional” en el corazón de la economía exportadora (cerealescarne), para su época de mayor crecimiento.5 La paradoja de problemas nutricionales en un
país exportador de alimentos no resulta sorprenderte para un observador de la Argentina
contemporánea. Pero está claro que la historia económica tradicional no había considerado
seriamente los problemas de desnutrición en la época dorada del crecimiento agroexportador (es conocida la retórica oficial de que en Argentina no había hambre). La
comprobación de una disminución absoluta, aunque pequeña, de la estatura media del
trabajador no-calificado nativo habla de los problemas distributivos y sociales asociados a
este tipo de crecimiento. Hemos sugerido que la inmigración europea, presionando hacia la
baja los salarios nominales y hacia la suba a los precios de los alimentos y los alquileres
pudo haber generado esta temprana caída de las alturas medias. También es posible que la
congestión de las ciudades y pueblos haya acelerado la difusión de enfermedades
contagiosas y ésto impactado negativamente en el crecimiento de los niños. Por último, la
expansión del trabajo infantil sin regulación estatal debió haber creado situaciones de
crecimiento interrumpido (“stunted growth”) en muchos niños de las clases trabajadoras.
La reversión en la evolución de las alturas, el crecimiento observado a partir de 1918-20, se
hace entonces entendible con la eliminación o restricción de aquellos factores negativos: el
trabajo infantil, las enfermedades contagiosas, y la sobre-oferta de trabajo asociada a la
inmigración. Pero también hemos sugerido que los niños nacidos en los años 1920s y 1930s
estuvieron beneficiados por políticas estatales que protegieron la niñez y por la mayor
racionalidad de sus padres, que privilegiaron la educación elemental a los ingresos
temporarios del trabajo infantil. Nuestras estimaciones sobre estaturas departamentales y
regionales confirman la intuición de intelectuales y políticos de aquellos años (como A.
Utilizo este término (“estrés nutricional”) para referir a una situación en la que, por la carestía de los
alimentos, las familias de trabajadores deben dar menor cantidad de nutrientes a sus hijos. No está claro que
esta situación sea equivalente a períodos de masiva desnutrición y mucho menos de hambruna.
5
22
Bunge y A. Palacios) que alertaron acerca de la existencia de “dos Argentinas”: la Pampa
Húmeda, rica y con alto nivel de desarrollo humano; el Interior con acentuados niveles de
pobreza, desnutrición y menor desarrollo de las capacidades de trabajo. Es más,
estimaciones preliminares permiten sugerir que la brecha entre la Pampa y el Interior tendió
a mantenerse, al menos hasta comienzos de la década de 1950.
Pero, también, algunas de las formas que asumió el desarrollo económico durante el siglo
XX (expansión de los transportes, difusión de información de precios, y sostenido esfuerzo
por la erradicar de enfermedades endémicas y contagiosas) produjeron un proceso de
convergencia intra-regional. Esto al menos es lo que ocurrió en el Noroeste, una de las
regiones más pobres del país hacia principios del siglo. Si el desarrollo económico produjo
convergencia de precios de bienes y factores a nivel nacional, los cuerpos de los niños
(luego soldados) indican que en relación al “bienestar biológico” la convergencia operó a
nivel intra-regional. El significado de este hallazgo y su extrapolación a otras regiones del
país quedan como asignaturas pendientes, reservadas para los siguientes tramos de la
investigación. Es importante examinar en qué medida la Argentina de los años 1950s se
convirtió en un país más homogéneo desde el punto de vista sanitario y nutricional que en
los años 1910s.
AGENDA FUTURA
Las posibilidades que ofrece este campo de estudios a la investigación son aún más
amplias. Mi proyecto incluye ampliar el estudio de la convergencia en niveles de bienestar
biológico a todo el país, para el período 1915-1952. Esto implica producir estimaciones
confiables de la evolución al largo plazo de la altura media en las regiones Centro, Cuyo,
Nordeste, Pampa y Patagonia. Las nuevas estimaciones permitirán examinar la cuestión de
la convergencia regional en relación a los procesos de integración comercial y
especialización regional que se dieron durante dicho período. Sería importante conocer en
qué medida el bienestar biológico de las poblaciones de las diferentes regiones del país se
vieron afectadas por la nacionalización de las políticas sanitarias, por la construcción de
rutas nacionales que intensificaron el comercio inter-regional de alimentos, y por la
23
concentración de población en núcleos urbano-industriales. Sobre este particular, sería muy
interesante (y es mi propósito) estimar series de alturas para ciudades industriales, a fin de
captar el efecto de la industrialización en los niveles de nutrición y salud. Ya que este
período contiene dentro de sí dos factores de discontinuidad (la crisis de los años 1930s y el
peronismo) que crearon las condiciones para la industrialización, sería particularmente
fructífero aislar el impacto de estas fuerzas en el bienestar biológico. Para estos fines, los
datos de alturas de reclutas serían apropiados.
Para otro tipo de indagaciones, se requieren nuevas fuentes de datos. Aunque existen
estudios puntuales de la estatura de los niños en edad escolar (tomadas por autoridades
sanitarias), aún falta encontrar una fuente de datos masivos que permita evaluar los cambios
en el tiempo en el crecimiento durante la pubertad y la adolescencia. Datos sobre escolares
serían cruciales para confirmar las tendencias observadas en base a datos de reclutas y de
presos. También sería interesante poder investigar la evolución del estatus nutricional y de
salud de las mujeres. En otros países, los registros matrimoniales del estado nacional han
proporcionado información abundante sobre la altura de las mujeres. Sería importante saber
si nuestro Registro Civil midió y registró este tipo de información. Otra fuente posible para
la altura de las mujeres son los libros de hospitales públicos, sociedades de beneficencia, y
otras instituciones similares. Aunque los estudios en otros países han encontrado poca
evidencia de que la discriminación contra la mujer (en las esferas económicas, sociales,
educativas y políticas) se haya trasladado a los niveles de nutrición y salud, sería muy
importante cuantificar cambios a largo plazo en las diferencias de altura varón-mujer.
Esta metodología de análisis también puede ser utilizada con éxito para el período
contemporáneo, ya sea para evaluar los efectos que la des-industrialización de los 1980s y
1990s, como para aislar el efecto de ciertas políticas de salud y de nutrición. El más
importante obstáculo aquí es el fin del servicio militar obligatorio (1993), que restringe la
investigación a las “clases” (cohortes de nacimiento) anteriores a 1974. Pero existen otros
registros, como hospitales, prisiones y policía, que podrían ser utilizados para este
propósito. También existen encuestas (“surveys”), realizadas por organismos nacionales o
24
por organizaciones no-gubernamentales, que para determinados años y ciudades, contienen
datos sobre altura.6
Mediante un trabajo sistemático y coordinado de descubrimiento y procesamiento de
nuevas fuentes de datos sobre alturas y otros indicadores antropométricos, los
investigadores podemos expandir y consolidar este nuevo campo de indagaciones en la
Argentina. Aunque la historia antropométrica de la Argentina aún está en pañales, los
resultados primeros son promisorios. Ellos muestran importantes anomalías, paradojas y
comprobaciones que desafían la “sabiduría convencional” de la historia económica
tradicional.
REFERENCIAS
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Nutritional Status in the United Kingdom, 1750-1980 (Cambridge: Cambridge
University Press).
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Preliminary Findings,” in S. L. Engerman and R.E. Gallman, eds. Long-term
Factors in American Economic Growth (Chicago: University of Chicago Press),
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Galiani, Sebastian y E. Schargrodsky (2004), “Effects of Land Titling on Child Health,”
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Komlos, John (1987). “The Height and Weight of West Point Cadetes: Dietary Change in
Antebellum America,” Journal of Economic History 47:4, 897-927.
Salvatore, Ricardo D. (2004a), “Stature Decline and Recovery in a Food-Rich Export
Economy: Argentina 1900-1934”, Explorations in Economic History 41:3, 233-255.
Salvatore, Ricardo D. (2004b), “Stature, Nutrition, and Regional Convergence. The
Argentine Northwest in the Fist Half of the Twentieth Century”, Social Science
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Salvatore, Ricardo D. (2000), “The Regional Dimension of Biological Welfare: Argentina
in the 1920s”. Buenos Aires. Instituto y Universidad Torcuato Di Tella, Serie
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Salvatore, Ricardo D. y Jörg Baten (1998a), “Heights and Welfare in Late-Colonial and
Post-Independence Argentina”, en J. Komlos y J. Baten, eds. The Biological
Standard of Living in Comparative Perspective (Stuttgart: Franz Steiner Verlag),
pp.97-121.
Salvatore, Ricardo D. y Jörg Baten (1998b), “A Most Difficult Case of Estimation:
6
S. Galiani y E. Schargrodsky (2004) han utilizado esta información para evaluar el impacto de la política de
distribuir títulos a los usurpadores de terrenos en el conurbano bonaerense.
25
Argentinian Heights 1770-1840”, en J. Komlos y J. Baten, eds. The Biological
Standard of Living in Comparative Perspective, pp.90-96.
Salvatore, Ricardo D. y Carlos Newland (2003), “Between Independence and the Golden
Age: The Early Argentine Economy”, en G. della Paolera y A.M. Taylor, eds. A
New Economic History of Argentina (Cambridge, Eng.: Cambridge University
Press), pp.19-45.
Steckel, Richard H. (1995), “Stature and the Standard of Living,” Journal of Economic
Literature 33(December), 1903-1940.
Steckel, Richard and R. Floud (1997), eds. Health and Welfare during Industrialization
(Chicago: University of Chicago Press).
26
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