economia - claudia bernazza

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¿Qué entendemos por Economía Social desde la Dirección Nacional de
Fomento del Monotributo Social?
El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación tiene la firme convicción que la
mejor política social es la generación de trabajo. En ese marco, el Monotributo Social
tiene el fin de promover y fortalecer el desarrollo de actividades productivas, de
comercialización y/ o de servicios que realizan emprendedores vinculados a la
Economía Social y al Desarrollo Local.
Por este motivo es importante aclarar con qué concepto de Economía Social
trabajamos desde la Dirección de Fomento del Monotributo Social.
En la VI Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), en 1988, se definió Economía Social como aquella parte de la economía nacional
de un país, constituida sobre los cimientos de un sistema de unidades productivas que
valoran al hombre como sujeto central de la actividad económica, lo que supone la
preponderancia del trabajo sobre el capital, en razón de constituir el trabajo mucho más
que un factor de producción ya que propicia creatividad, moviliza energías sociales,
preserva la identidad de la comunidad, despliega la solidaridad y utiliza experiencia
organizacional para satisfacer las necesidades individuales y colectivas.
¿En qué contexto surge la Economía Social y a qué situaciones intenta dar
respuesta?
El modelo neoliberal impuesto por el golpe de Estado en la década del ‘70 y
profundizado en los años noventa ‘90, marcó un drástico cambio tanto en materia
económica como en la relación Estado-sociedad.
En todo el escenario latinoamericano hubo una fuerte y decisiva dependencia
económica, tecnológica, cultural y hasta política ante dictaduras militares o gobiernos
democráticos cómplices. En todos los casos, la primera consecuencia ha sido un
sedimento de marginación que costará revertir, ya que este modelo agravó todas las
variables sociales: desempleo, pobreza, exclusión social, etc.
Es importante destacar que el neoliberalismo explica la conducta humana desde
el interés individual, la propiedad privada, la familia y la competencia. Entonces la ley
fundamental es una ética de resultados y no de principios.
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Luego de décadas de neoliberalismo exacerbado, la situación social comenzó a
desmejorar con la abrupta caída del desempleo, pero mostró su faz más cruda en la
crisis de 2001-2002.
Crisis económica y social caracterizada por la concentración económica y de
ingresos, la privatización del Estado, el deterioro de los servicios públicos, el
crecimiento de los niveles de pobreza, el desempleo, la precariedad laboral, etc., con lo
cual este “modelo” fue excluyendo progresivamente a más amplios sectores de la
sociedad.
Surge con claridad que la Economía Social se presenta como una vía real de
superación de la pobreza y de dinámicas eficaces de inclusión social, en contextos
económicos caracterizados por elevados niveles de desocupación y por una acentuada
inequidad socioeconómica.
La economía popular, constituida por una multitud de pequeñas experiencias
productivas, comerciales y de servicios a través de las cuales los trabajadores
desocupados, grupos familiares y asociaciones solidarias buscan generar ingresos y
satisfacer sus necesidades económicas, nace en la informalidad. Es la reacción
espontánea de la sociedad ante una profunda transformación de los mercados y la
economía que significó la marginalización y exclusión de gran parte de la población.
De esta manera, la Economía Social o solidaria viene a intentar resolver no sólo
la exclusión social, sino que nace como una nueva forma organizativa con una marcada
finalidad social. Desde nuestra óptica este elemento es fundamental para comprender la
importancia de estas experiencias ya que justamente la meta principal de la Economía
Social es lograr la sustentabilidad integral de los trabajadores. Por eso consideramos que
actuando conjuntamente con un Estado participativo como el actual se puede alcanzar
sociedades más integradas tanto en el plano social como en el político y económico.
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente y conociendo la diversidad de
definiciones e ideologías desde las que puede interpretarse esta temática, consideramos
necesario mencionar que desde nuestro marco teórico podemos decir que la Economía
Social busca designar un conjunto de emprendimientos económicos que se han ido
desarrollando, diferenciándose de la empresa capitalista y de las formas de organización
estatal, como así también de la iniciativas desconectadas de la economía popular de
subsistencia. El sistema de la Economía Social es, sin dudas, una alternativa al
capitalismo que puede mostrar sus logros basados en pilares de democracia y
solidaridad.
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Desde este punto de vista, la Economía Social está constituida por trabajadores
que realizan actividades económicas, pero que además tienen una finalidad principal
que es la reivindicación de que otra economía es posible, con justicia distributiva,
calidad de vida y relaciones sociales solidarias.
Siguiendo con esta lógica, afirmamos que la economía solidaria no rechaza al
mercado sino que se inserta en él, pero reconfigura sus leyes ya que lo funda en la
solidaridad, reemplazando las exigencias de la competencia por la superación de la
cooperación, la participación y el asociativismo. Podemos agregar que la Economía
Social no es exclusiva de los pobres, sino que se extiende y convoca a toda la sociedad.
La Economía Social produce un ingreso para los trabajadores, como así también
promueve la organización de la comunidad. Permite fundamentalmente construir
vínculos solidarios, un espacio colectivo, a partir de la movilización y organización
popular.
Desde nuestra perspectiva, no se trata de una economía de pobres para pobres
sino que la Economía Social, con herramientas como el Monotributo Social, entre
otras, se enmarca en lo que se denomina “economía formal”, pero basada en
lineamientos solidarios con aportes de organización popular desde y para la comunidad,
reflejando nuevas políticas
de mercado que trascienden a la economía capitalista
tradicional.
De esta manera, el Estado asume un rol activo en la incorporación de las
personas en situación de vulnerabilidad social1 a la economía formal, mejorando sus
condiciones y oportunidades.
La necesidad de adjetivar la economía para denominarla economía “social” y/o
“solidaria” surge de los significados con que carga hoy el concepto “economía”.
Para el pensamiento hegemónico, el concepto “economía” remite a una forma
particular de entenderla y de ejercerla. El capitalismo se ha apropiado a tal punto del
concepto, que se hace dificultoso pensar que la actividad económica pueda basarse en
preceptos diferentes que la competencia y la libertad de mercado. La economía sin
adjetivaciones remite al modelo capitalista clásico, basado en la competencia.
Robert Castel (1997): “Vulnerabilidad Social alude a situaciones de debilidad, de precariedad en la
inserción laboral, de fragilidad en los vínculos relacionales; situaciones éstas en las que se encuentran una
diversidad de grupos sociales y no solo los que se definen como pobres según las mediciones usuales. La
vulnerabilidad no se agota en la pobreza, más bien la incluye.”
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Hasta tanto la Economía Social y solidaria logre “carta de ciudadanía” –y esta
es nuestra lucha- seguiremos necesitando de los adjetivos.
Cuando la solidaridad y la justicia social sean condiciones estructurantes de la
actividad económica, podremos prescindir de ellos.
Referencias bibliográficas
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Razzeto, Luis “Inclusión Social y Economía Solidaria”. Ponencia presentada en
el simposio latinoamericano “Inclusión social, dimensiones, retos y políticas”.
Caracas. Mayo de 2006.
Castel, Robert “La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del
salariado”. Paidós. Bs. As. 1997
Pastore Rodolfo E. “Un panorama del resurgimiento de la Economía Social y
solidaria en la Argentina. Universidad Nacional de Quilmes. 2009.
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