¿ Cuál es la naturaleza de las relaciones sociales para poder constituir capital social? Se debe considerar una diferencia entre lo que significa relaciones sociales y relaciones que conforman capital social. Por otro lado, se debe analizar el problema de cómo operan los mecanismos en la producción de capital social y el porque está ausente un muchas relaciones. Deben ser excluidas aquellas relaciones sociales que evidentemente no pueden constituir capital social, evaluar qué tienen en común y qué las diferencia de las relaciones de capital social. Entre ellas se consideran las relaciones de intercambio, aquellas de meros encuentros entre personas que no mantienen una relación, y las de hostilidad, conflictivas y de explotación. Estas se caracterizan por dos elementos: no requerir del reconocimiento de la identidad del otro, como es el caso de los intercambios y de los encuentros casuales; o de pretender anular la identidad del otro o a sustraerle algunos de sus componentes ( en términos de propiedad), como en el caso de la hostilidad, la explotación y el conflicto. En resumen, se circunscriben como portadoras de capital social aquellas relaciones en las cuales se reconozca por tiempo prolongado la identidad de los participantes, y se presumen formas de solidariedad y de reciprocidad en las relaciones. Por relaciones de intercambio se entienden aquellas en las cuales no se requiere conocer la identidad del otro como las relaciones de compraventa en kioskos, supermercado, etc. Sin embargo, es bien sabido como mejora este tipo de relación cuando quienes participan en ella se identifican; por ejemplo, cuando se es cliente fijo de un negocio para lo cual se han creado herramientas para la gestión de clientes tales como el CRM (Customer Relationship Managment). Por otro lado, el incumplimiento de un compromiso entre una de las partes genera preclusión en la continuidad de la relación (Paradoja del necio del Leviatán de Thomas Hobbes). Además, cuando en una sociedad se maneja el valor la honestidad, de alguna manera el individuo interioriza este valor y al quebrantarlo entra en conflicto consigo mismo. Cuando en las relaciones interpersonales de intercambio se requiere cierto grado de reconocimiento, sea personal o institucional o ético de identidad, se presume la existencia de cierta forma de capital social. Se pone como ejemplo la relación médico – paciente. En este tipo de relación el conocimiento personal entre ambos, los reiterados encuentros, el conocimiento de informaciones personales recíprocas ( lo cual refuerza el reconocimiento de la identidad), permiten una mayor confianza y una mejor atención. De allí podríamos concluir que las normas deontológicas profesionales generan alguna forma de capital social. La identificación de la reputación de grupos, de profesionales, comerciantes, artesanos, es equivalente a la función que en otros tipos de mercados desarrollan formas de reconocimiento más sistematizadas, como el caso de las marcas para los productos, las licencias comerciales, las agencias de certificación, y otras certificaciones oficiales que pueden ser consideradas formas de capital social, en la cual una sociedad organizada pone a disposición del mercado. El autor establece dos tipos de capital social: de solidariedad y de reciprocidad. Capital social de solidariedad: Se basa en el tipo de relaciones sociales que surgen en grupos cohesionados cuyos miembros mantienen vínculos fuertes (en los términos de Granovetter) y duraderos, por lo tanto es previsible que actúen según los principios de solidariedad de grupos. El elemento de solidariedad se fundamenta en la confianza la cual puede ser interna o externa. Interna cuando es entre dos personas que esperan una de la otra en función de la seguridad que tienen de satisfacer sus requerimientos. Externa, además de considerar las condiciones en las cuales opera la confianza interna, incorpora el elemento de pertenencia a una organización que de manera genera confianza entre los miembros así no haya una relación directa como la membresía a una asociación (Rotary, masonería, Opus Dei, Iglesias Protestantes, mafias, etc.) Capital social de reciprocidad: Para que este capital social se de, no es necesaria la existencia de un grupo cohesionado de personas. Este tipo de capital social se da mayormente sobre la base de vínculos débiles (Granovetter). El autor identifica en este caso diferentes situaciones que pueden conformar capital social: 1. Las relaciones que establecen una potencial cooperación entre dos o más personas para lograr fines comunes. 2. Las relaciones a través de las cuales un operador económico logra ampliar, o fortalecer su red de clientes, difundiendo información relacionada a su reputación profesional o la responsabilidad social de la empresa. 3. La relación en la cual una persona ayuda a otra sin reciprocidad inmediata en la esperanza de que el favor le sea contracambiado en el futuro. 4. Las relaciones de ayuda con la finalidad de mejorar el prestigio de un colectivo. Redes de ayuda entre inmigrantes, compañeros de partido, etc. 5. Las relaciones que se establecen de ayuda al prójimo en aras de defender principios universales. En este caso no debe existir ningún tipo de interés.