LOS BENEFICIOS RESISTEN LA CRISIS

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LOS BENEFICIOS RESISTEN LA CRISIS
CINCO DIAS - (15-05-2008)
El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó ayer la envergadura de la
desaceleración económica que ya anticipó el Banco de España a primeros de mes, incluso
con un recorte más acusado en el crecimiento. Los cálculos de Estadística revelan que el
PIB creció sólo un 2,7% en tasa interanual en el primer trimestre del año, y que en cómputo
intertrimestral sólo avanzó un 0,3%. Si se hiciera una extrapolación con el mecanismo
estadístico norteamericano, este dato arrojaría un crecimiento anual de sólo un 1,2%.
La desaceleración, la crisis, o cualquier término económico y financiero que queramos
aplicar y que ampare lo que está pasando, está aquí, y está con una severidad desconocida
en los últimos doce años, pues no se encuentra un avance trimestral de sólo el 0,3% en tal
periodo. La verticalidad del ajuste que recoge la curva del crecimiento es de tal virulencia
que apremia a pensar que puede llegar incluso una recesión puntual. Aunque el
comportamiento detallado de las variables de la contabilidad nacional no estarán disponibles
hasta la próxima semana, los datos del empleo, del consumo minorista o de las ventas de
las grandes empresas registradas por la Agencia Tributaria, dan suficientes pistas como
para pensar que el ajuste inmobiliario ha filtrado ya su pesimismo a otras decisiones
de los agentes económicos, y que confirman los escenarios menos generosos, en los que
el crecimiento se mantendrá en tasas muy limitadas por un periodo no inferior a otra media
docena de trimestres.
Pese a la pérdida notable de pulso de la actividad, las resultados de las empresas
grandes gozan de buena salud. Las cuentas de resultados de las compañías cotizadas
arrojan un aumento de los números negros en el primer trimestre de casi un 17%, y
registran, por tanto, un nuevo récord en los beneficios. Es verdad que una muy buena
parte de los ingresos de las compañías, sobre todo de las más grandes, llegan de fuera de
España, incluso de fuera de la Unión Europea, lo que confiere a las empresas un carácter de
diversificación geográfica que blinda sus cuentas en caso de crisis locales. Este es
precisamente uno de los mejores activos de la gestión empresarial en España, que en la
mayoría de los casos han aprovechado los recursos obtenidos en su actividad tradicional,
combinada con las facilidades de financiación proporcionadas por el mercado.
No obstante, los negocios en los tres primeros meses del año no han funcionado tan bien
como el año pasado. El récord de beneficios de las empresas que componen el Ibex no
puede ocultar que su crecimiento se ha moderado, que hay media docena de empresas
(constructoras sobre todo) con descenso de sus resultados; una con pérdidas; y buena parte
de ellas con estancamiento de ingresos. Si lo peor de la crisis de crédito mundial ha pasado
ya, y las entidades financieras e industriales españolas encuentran hueco para colocar sus
emisiones y financiar su actividad, todos los agentes que tengan algo que decir y decidir en
el futuro desempeño de la economía deben apresurarse para evitar que la
desaceleración, por severa que sea, pueda sumir a la actividad en una larga atonía de
crecimiento que pueda llevar a las empresas a las pérdidas de beneficios y a los
trabajadores a la pérdida del empleo.
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