Conversación en la catedral; Mario Vargas Llosa

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Estudio de la vida y obra del autor
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú. Vargas Llosa es uno de los más grandes novelistas peruanos. De
técnica impecable, nunca deja cabos sueltos en la narración. Refleja su particular visión de Perú de una forma
pesimista y crítica. Estudió primeramente en Cochabamba, Bolivia, e hizo la secundaria en Piura y Lima,
como interno en el colegio militar Leoncio Prado. Se licenció en la Universidad de San Marcos de Lima,
trasladándose a Madrid en 1958. Marchó a París para cursar el doctorado, donde permanecerá hasta 1966. En
1952, escribió su primera obra teatral: La huida y, en 1958, una colección de cuentos que tituló Los jefes. En
1962, Vargas Llosa se dio a conocer con la publicación de La ciudad y los perros. En ella, recoge experiencias
del colegio militar donde pasó sus primeros años de estudio. Uno de los rasgos más sorprendentes y originales
de la obra es el cambio de narrador. La casa verde, obra publicada en Barcelona en 1966, contiene dos
elementos que la hacen sublime: la técnica y el realismo con que muestra diversos aspectos de la vida
peruana. La casa verde representa un burdel y, metafóricamente, la tierra misma. Se marchó a Londres como
profesor universitario en el Queen Mary College y, luego, en el King's College; más tarde se trasladó a
Barcelona y, por último, regresó a su país. En 1967 publicó Los cachorros: Pichula Cuéllar. Narra, de forma
irónica y compasiva, la historia de un adolescente privilegiado que queda castrado al sufrir un accidente y, a
partir de ahí, tiene que demostrar su hombría. La novela es de tono pesimista.
Otra novela en la que se critica a la sociedad peruana es Conversación en la catedral, de 1969. La acción
transcurre durante la dictadura de Manuel Odría (1948−56), en un bar denominado como la novela, y el
personaje protagonista también será un desgraciado. En la novela aparecen cuatro historias que se entrelazan
al final. En 1973 escribió una novela más amena y divertida: Pantaleón y las visitadoras, donde cuenta la
historia de un oficial peruano que tiene que proveer de prostitutas al ejército. En La tía Julia y el escribidor, de
1977, también se entrecruzan las historias de Varguitas y Julia (los protagonistas), con la del escribidor y las
radionovelas que escribe. En 1981 apareció La guerra del fin del mundo, única novela donde la acción no
transcurre en Perú. En esta obra (que es la que aquí vamos a estudiar) une varias características de novelas
anteriores. También ha realizado estudios como La orgía perpetua, sobre Madame Bovary y Flaubert. Ha
escrito obras de teatro sin mucho éxito como La señorita de Tacna y El hipopótamo. En 1990 Vargas Llosa se
presentó como candidato a las elecciones presidenciales de Perú a la cabeza del partido conservador; sin
embargo, fue derrotado en las urnas por Alberto Fujimori. Después de esta experiencia, abandonó la política y
ha fijado su residencia en España. Con su novela Lituma en los Andes, 1993, obtuvo el Premio Planeta. En
1994 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la Lengua y, en 1995, ha sido galardonado con el
Premio Cervantes.
Análisis de la obra
La obra se divide en cuatro libros, y estos a su vez en capítulos. Se puede establecer una diferencia notable en
cuanto a la estructura de estas partes, así pues, dependiendo del libro que leamos encontramos un estilo u otro.
En el primer libro nos encontramos con una aparente anarquía estructural. Se entremezclan conversaciones,
acciones del pasado con otras del presente, palabras de uno con palabras de otro,... algo que le da ese carácter
tan único. Veamos aquí un ejemplo tomado de la obra:
" −El supersabio te levanta la voz y te desfogas conmigo −dijo el Chispas−. Lindo, papá.
−Hacer política no es perder tiempo −dijo Santiago−. ¿O sólo los militares tienen derecho a hacer política
aquí?
−Primero los curas, ahora los militares, las dos musiquitas de siempre −dijo el Chispas−. Cambia de tema,
supersabio, pareces disco rayado.
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−Qué puntualito llegaste −dijo Aída−. Venías hablando solo, qué chistoso.
−No se puede estar de a buenas contigo −dijo Fermín−. Aunque se te trate con cariño, siempre das la
patada.
−Es que soy un poco loco −dijo Santiago−. ¿No te da miedo juntarte conmigo?.
−Está bien, no llores, no te arrodilles, te creo, lo hiciste por mí −dijo Fermín−. ¿No pensaste que en vez de
ayudarme podías hundirme para siempre? ¿Para qué te dio cabeza Dios, inféliz?
−Ni creas, me encantan los locos −dijo Aída−. Estuve dudando entre Derecho y Psiquiatría.
−Lo que pasa es que te consiento demasiado y abusas, flaco −dijo don Fermín−. Anda a tu cuarto de una vez.
−Cuando me castigas, a mí me dejas sin propina, cuando a Santiago sólo lo mandas acostarse −dijo la
Teté−. Que tal raza, papá.
−Lo que pasa es que nadie está contento con su suerte −dice Ambrosio− Ni usted, que lo tiene todo. Que diré
yo, imagínese.
−Me alegro que escogieras Derecho −dijo Santiago− Fíjate, ahí está Jacobo."
Aquí observamos una discusión en casa de don Fermín, entre Santiago, don Fermín y en la que también
intervienen el Chispas y la Teté. Por otra parte aparece una conversación entre Santiago y Aída, y por último
el hilo conductor de la conversación entre Santiago y Ambrosio.
En el segundo libro todo cambia, y el estilo se hace más sosegado, abandonando es aire de inquietud y de
simultaneidad que reflejaba el primero. En esta parte cada capítulo se divide por bloques temáticos, en los que
se desarrollan historias independientes, aunque se vuelven a repetir después de un cierto número de bloques.
Este tipo de estructuración se vuelve a dar en el último y cuarto libro.
En el tercer libro, la lectura se hace más tranquila aún, siendo aquí una sola la historia desarrollada en cada
capítulo. Vemos como en determinadas ocasiones se vuelve a esa mezcla de conversaciones y situaciones,
sobre todo en los momentos de mayor tensión, quizá precisamente para eso, para remarcar ese nerviosismo y
todas esas cosas que pasan tan rápido y a la vez.
En cuanto al número de capítulos observamos que cada libro tiene uno distinto, sin responder a un esquema
fijo. Así pues, vemos que el libro primero consta de diez capítulos, el segundo de nueve, el tercero de cuatro,
y de ocho capítulos el último libro.
En resumen se pueden nombrar las siguientes características: los cambios de narrador, los saltos hacia delante
y hacia detrás en el tiempo, la mezcla de conversaciones, situaciones y acciones, mezcla del estilo directo con
el narrativo.
Podemos encontrar también en la obra diversos usos del lenguaje, así pues, observamos en ocasiones un
lenguaje culto y correcto, otras veces uno coloquial e incluso vulgar. Todo ello salpicado de palabras propias
del español de Perú, como es el caso de "cholo", "saco", "chompa", "calado", "pucho".
Observamos también en ciertas ocasiones un uso del lenguaje lleno de figuras retóricas, como juegos de
palabras ("Don Cayo cayó, don"); metáforas (como "los gusanitos, las culebras, los cuchillitos" que siente
Santiago); la paronomasia ("Llame a Lima, doctor Lama");o
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También es importante destacar el reflejo de cada personaje a través de su lenguaje. Vemos el uso correcto y
educado de Don Fermín, frente al uso vulgar de otros personajes más marginales, o por ejemplo los
extranjerismos cuando se trata de alguien de fuera, e incluso refleja el lenguaje de uno de los personajes que
tartamudea ("O sea qqque también pratulleros, o sea que la cccaballerís escondddida").
Resumiendo, una gran variedad lingüística, que da lugar a un español de portentosa riqueza, en el que se
mezclan elementos indígenas, peculiaridades propias, contaminaciones del inglés y un léxico de inabarcable
amplitud.
La acción transcurre en una serie de escenarios distintos, uno de ellos es la capital de Perú, Lima, que se
encuentra plagada de corrupción, extorsión y pobreza, que contagia todo tipo de vida. Dentro de Lima
encontramos varios escenarios, por un lado el de los ricos, como sería el caso de don Fermín, por otro tenemos
a los pobres, que viven en un ambiente de miedo y desconfianza plagado de marginalidad. Frente a esto
podemos destacar el caso de Hortensia, en una casita de rica al margen de todo lo que pasa en el mundo. Otro
escenario distinto sería el del gobierno, allí se tejen toda la trama política del país. Podemos ver la corrupción
que sufre, el favoritismo, la falta de escrúpulos, las censuras que realiza...
Frente a la ciudad encontramos a Chincha, un pueblecito del que salen personajes como Ambrosio, Cayo o
Serrano. También vemos Ica, otra región, de la que es Hipólito, y en la que tiene lugar una manifestación de
Emilio Arévalo a favor del gobierno de Odría. Y por último Pucallpa, la cuna de todas las desgracias de
Ambrosio. Un pueblecito en la montaña en el que no abunda el trabajo y que está lleno de funerarias.
En cuanto al argumento, en la obra cuentan varias historias y que poco a poco se van entrelazando unas con
otras. A grandes rasgos, la historia consiste en que Santiago va a la perrera porque le han robado el perro a su
señora, y allí se encuentra con Ambrosio, el antiguo chófer de casa de sus padres. Van a un bar, La Catedral, y
allí empiezan a hablar de sus vidas, de lo que a sido de ellos, y a lo largo de todo el libro se recoge esa
conversación e historias relacionadas con ellas. Tras cuatro horas hablando y bebiendo, tienen un pequeño
altercado y se separan. Santiago vuelve a su casa y se acuesta pensando que no lo verá más.
En la trama se pueden distinguir cuatro grandes bloques temáticos, que para diferenciarlos me ha parecido
bien ir personaje por personaje.
Santiago Zavala, Zavalita, es un joven que pertenece a una familia adinerada, burguesa, y cuyo padre se
encuentra en el gobierno del dictador Odría. Santiago no dejará de llevar la contra a su familia sobre todo a su
padre. Ha terminado sus estudios superiores y va a pasar a la universidad. Aquí comienza una de las
discusiones con su familia, él quiere ir a San Marcos, un sitio de "cholos" donde se hace política, mientras que
su familia quiere que estudie en La Católica, el sitio de las familias bien, y que era lo que correspondía a su
posición social. Otro motivo para ir a contracorriente de su familia es la posición del padre, dentro del
gobierno del dictador. Finalmente entra en San Marcos, y ahí conoce a Aída y Jacobo e ideas marxistas y
comunistas. Poco a poco se empieza a integrar en el grupo estudiantil, formado en un principio por Jacobo,
Aída, y él. Iban al cine, leían, investigaban, discutían... pasaban gran parte del tiempo juntos, esto hizo que se
acabara enamorando de Aída, pero esta acabará saliendo con Jacobo, el más revolucionario, y ahí los
gusanitos, las culebras, los cuchillitos... Llega un momento en que su grupo ha conseguido reunir a un gran
número de gente, por lo que se dividen, a partir empezará a ver menos a Aída. Llega un momento en el que se
les una un socio del partido comunista y les ofrece la oportunidad de entrar, Llaque, pero Santiago tiene
dudas. Entonces tienen noticias de una huelga y hacen reuniones para decidir si les apoyan o no, porque ven
en esa huelga una oportunidad única de unirse contra el gobierno. Cuando están ultimando detalles son
descubiertos y son apresados, pero Santiago es puesto en libertad al momento por influencias de su padre.
Santiago descubre entonces que los habían descubierto porque habían tenido pinchado el teléfono para vigilar
a su padre, que en ese preciso momento le confiesa que formaba parte en una coalición en contra del gobierno.
Esa noche Santiago tiene una conversación con su padre y se va de casa al día siguiente. A las dos semanas
entrará a trabajar en el periódico "La Crónica" por la influencia de su tío Clodomiro, en la sección de local.
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Allí se iniciará en el mundo del periodismo, conocerá a nuevos amigos (Carlitos, Norwin, Periquito, Darío...)
olvidándose de los otros antiguos revolucionarios. Vivirá en una pensión, y sobre todo alejado de la política
"leía todas las noticias menos la de política". Desde ese momento le relación con su familia se hace distante y
dejará de verla hasta que un día al salir del trabajo estaba su hermano esperándolo, el Chispas. Éste le
convenció para que se vieran y después trajo a su hermana y se veían los tres a escondidas, pero no lo
convencían de que apareciera por casa, el siempre decía: "prometo ir algún día, ya verás". La rutina siguió así
hasta que un buen día llegó a redacción y su compañero Becerrita, el de la página policial no había llegado,
por lo tanto Arispe, el jefe, le encargó a él la noticia. Se trataba de un asesinato. Llegaron, entró y vio el
cuerpo femenino, desnudo, de la víctima en el suelo. Había sido un cruel asesinato que le impresionó bastante,
"la falta de costumbre, Zavalita". Cuando salieron le contaron la historia de la asesinada, se trataba de La
Musa, Hortensia, en el pasado famosa artista de cabaret, antes de morir una "polilla de mala fama", y que
precisamente había dejado el espectáculo por Cayo Bermúdez, conocido y odiado miembro del gobierno de
Odría, y después cuando el régimen cayó éste la abandonó, dándose La Musa a la mal vida, que le llevaría a
su muerte. Santiago redactó todo esto en un artículo y se lo presentó a Becerrita, tenían una bomba. Se
convirtió en la noticia del momento, pero querían ir más allá. Fueron investigando los últimos bares de mala
muerte donde trabajó, y descubrieron que había vivido con "una que trabajaba donde la francesa, Ivonne",
fueron allí y tras duras artimañas para convencerla consiguió que hablara, se trataba de Queta, y ésta les contó
lo que pensaba: el asesino había sido el chofer de Bola de Oro, por encargo de éste, ya que el Bola de Oro
tenía dominado a su chófer, en todos los sentidos, e incluso mantenía relaciones sexuales con él. Bola de Oro,
Fermín Zavala, el padre de Santiago. Éste no daba crédito, y decidió llamar a su padre para hablar con él. Don
Fermín, asombrado, emocionado, acudió al instante a la cita, y Santiago le contó lo que sabía como si tratara
de un rumor que había, y su padre negó todo con la más absoluta serenidad, pero Santiago no lo creía. Desde
ese día se amistó con su familia y empezó a ir los domingos a comer con ellos. Pasó el tiempo y empezó a
faltar algunos domingos, hasta que un día de repente lo avisan: era su padre, estaba grave en el hospital.
Santiago acudió al instante, y su padre ya se había recuperado, había sido un ataque al corazón o algo por
estilo. Después de eso la familia salió del país estuvo tres meses sin verlos, pero hablaba todas las semanas
con su padre. En uno de sus días de trabajo, lo mandaron con la furgoneta a Trujillo, después de pasar una
larga noche de borrachera, para cubrir la noticia de un ganador de lotería. Tuvieron un accidente en la
carretera por lo que Santiago tuvo que ser hospitalizado, y allí en el hospital, conoció a Ana, la enfermera que
le pasaba cigarrillos. Después de salir del hospital, empezaron a verse él y Ana y cuando se vino a dar cuenta,
estaban saliendo. Pero él no contó nada ni a sus amigos ni a su familia, lo que era motivos de discusión entre
ambos. Un día, Ana descubrió que estaba embarazada, pero abortó, y fue después de eso que Santiago fue a
verla a Ica, a casa de los padres, pues se habían mudado de Lima. Allí le pidió que se casaran, y así fue. Fue
una boda sencilla, discreta y sin invitados, con una condición: que no se enterara su familia. Pero no fue así,
pues al volver a Lima, recibió la llamada de la Teté y vio que ésta ya lo sabía todo. Entonces fueron a casa de
sus padres para que conocieran a Ana en persona, y como era de esperar ésta no cayó bien en la familia, era
una cualquiera. Después de esto, Santiago se volvió a enemistar con su familia, menos con la Teté su futuro
novio, Popeye, su amigo de la niñez. Encontraron una casita, y la vida les fue bien, con un poco de tiranteces
económicas, pero salían adelante, e incluso acogieron a un perrito, el Batuque. Una mañana, estando Santiago
en casa, vio al Popeye en la ventana llamándolo, traía una mala noticia: su padre, de nuevo en el hospital.
Llegaron a ver como estaba pero ya era tarde, había muerto, según los médicos había sido antes de salir de su
casa, mientras descansaba, sin sufrir. Tras este suceso, de nuevo se amistó con su familia, e incluso Ana era
bien acogida por la señora Zoila, la madre de Santiago. Tan solo quedaba un punto que tratar: la herencia.
Para eso, el Chispas quedó con Santiago un día para almorzar, pero Santiago renunció a todo, a las acciones,
al dinero, a la casa de veraneo... y esta decisión le traería más de una discusión con su mujer. Bastante tiempo
después de la muerte de don Fermín, Santiago pasa de la sección de locales a la página de editorial, y a la
semana de estar en ese puesto, cuando en Lima hay una crisis de rabia perruna, vuelve a casa y ve que a su
mujer le han robado el perro, el camión de la perrera, que se lo había quitado de las manos, con el collar y
todo. Santiago fue a la perrera y allí encontró al Batuque, pero descubrió algo más, cuando se fijo en el
aspecto de uno de los empleados no podía dar crédito a sus ojos: era Ambrosio. Tras varios momentos de
duda, se dirige a él y le dice quien era, entonces deciden ir a tomar algo juntos a La Catedral, un bar de quinta
categoría en el que Ambrosio comía todos los días. Comienzan a beber, a hablar, beber, hablar y durante
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cuatro largas horas conversan sobre lo que ha sido de sus vidas, su pasado, hasta que se les hace tarde. Salen
fuera, y Santiago: una cosa más, ¿te mandó mi padre para lo de La Musa?. Ambrosio reacciona y huye.
Santiago vuelve a s casa, le devuelve el perro a su mujer, y ésta se alegra, e incluso le perdona que llegue
tarde y bebido. Santiago se acuesta y duerme mirando al cielo. A la semana Ana pierde su trabajo en el
Hospital.
Amalia, una chica joven que trabaja en la casa de don Fermín como criada. Una noche Santiago y Popeye
deciden echarle una droga en la bebida de Amalia, la yobimbina, que haría que si quisieran se pudieran
acostar con ella. Santiago y Popeye llegan a su casa y llaman a Amalia, le ponen la yobimbina en su Coca
Cola y ésta empieza a marearse, y hacen con ella lo que quieren, pero son interrumpidos por la llegada de los
padres de Santiago, pero no sospechan nada. A la vez que pasaba esto, Amalia había empezado a salir con
Ambrosio, el chófer, y unas de las noches, la sorprenden con él en el cuartito de éste, por lo que la señora se
escandaliza y decide echarla de la casa. Pero el señor, tan bueno como siempre, la coloca en el laboratorio que
éste tiene como envasadora de pastillas. Al dejar la casa se muda con su tía. Allí, en el trabajo, conoce a su
amiga Gertrudis, y al mes de estar en el laboratorio conoce a Trinidad. Se enamora de él, y finalmente deja el
trabajo e incluso se marcha a vivir con él. Pero éste cae enfermo de un extraño mal, y siempre está en cama,
por lo que decide Amalia volver al laboratorio. Trinidad decía constantemente que si era del Apra, que si el
gobierno estaba contra él y por eso no encontraba trabajo... Amalia quedó embarazada y dejó de trabajar,
hasta que una noche Trinidad desapareció, y ella se puso mal. Entró al hospital y el niño nació muerto, pero
por si fuera poco a esta mala noticia se les unió otra: Trinidad había muerto de un derrame cerebral. Habían
sido los matones del gobierno, Ludovico e Hipólito, (pero esto Amalia nunca lo supo) que fueron a por él ya
que éste había arrojado piedras contra la embajada y gritado: "Viva el Apra". Pero era mentira, el nunca
perteneció al Apra, eran obsesiones suyas. Amalia entró en depresión y en una de sus visitas a la señora Zoila,
Ambrosio le cuenta que en una casita en San Miguel, necesitan a una muchacha, pero le hace prometer que
nunca dirá que él la mandó allí, que deberá negar que le conoce. Así pues, acepta este trabajo y va para allá, a
la casa de Don Miguel. Es una casa que le gusta, bonita, y en la que ya trabajan otras dos criadas: Símula la
cocinera, y su hija Carlota. La señora de la casa es Hortensia, y se entera de que es la querida de Cayo
Bermúdez, un pez gordo del gobierno. La señora siempre estaba con la señorita Queta, a veces se iban a dar
vueltas en el auto de la señorita, o se ponían en el salón a hacer llamadas por teléfono y a chismorrear, o a
beber y escuchar música. Un día Carlota le contó que la señora había sido famosa, que había actuado y todo
eso, que ella lo había visto en un álbum de fotos que ella tenía en su cuarto, pero Amalia por más que registró
no lo encontró. Eran frecuentes en la casa las fiestecitas con los amigos de Cayo, en las que la señora bebía
hasta ponerse muy borracha. Una de las mañanas, después de una fiesta, Amalia encontró a la señora y a la
señorita en la cama desnudas, y se murió de vergüenza, pero la señora tan natural. Era rara la vez que el señor
paraba en casa. Amalia se encontraba a gusto en esa casa, y de repente un día al volver de la compra se
encontró con Ambrosio. No quería verlo, pero al final si que quedó con él, y poco a poco empezó a quedar los
domingos (su día libre) con él, pero había una parte de ella que no lo aceptaba (bruta, se llamaba cada vez que
pensaba en él). Fue pasando el tiempo y acabó pasando lo que ella temía, acabó acostándose con Ambrosio,
en un pisito de un amigo, Ludovico, que había marchado a Arequipa. Siguieron viéndose y de repente les
sobrevino la noticia de que en Arequipa había estallado una revolución y peligraba el gobierno para el que
trabajaba el señor. Al poco tiempo descubren por las noticias que el señor ha abandonado el país y sin dejar
nada de dinero. La señora no daba crédito, y a partir de aquí le vinieron los problemas. Empezó a faltar, a
haber cada vez menos fiestas, Símula y Carlota se fueron de la casa, y la señora se enamoró de un joven
artista, que la abandonó y le robó las joyas. Las facturas pudieron más y se tuvieron que mudar dos veces. Ahí
ya las cosas no iban tan bien, la casa era muchísimo peor, y la señora no recuperó el éxito anterior en el
trabajo, incluso se intentó suicidar. Amalia descubrió que estaba embarazada, y hasta se lo contó a la señora.
Ésta se alegró y le contó que estaba ahorrando dinero para irse a México, entonces un día se pone muy mal y
la ingresan en el hospital, es la niña que ya viene. Lo pasa muy mal, e incluso el médico le avisa que si intenta
tener otro hijo morirá. Pasa mucho tiempo en el hospital, y finalmente le dan el alta, y descubre que nadie ha
ido a verla. Va directamente a casa de su tía, y un día, cuando se encuentra con fuerza, va a casa de Hortensia
para cobrarle y se entera de que ha sido asesinada, por eso no había dio a verla. Vuelve a su casa y en uno de
esos días se encuentra con Ambrosio, y éste le explica todo lo que pasó, lo del asesinato, lo de que la están
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buscando y el porqué no fue a visitarla. Le avisa que su amigo Ludovico que ahora está en el cuerpo de policía
le ha aconsejado que se vayan de la ciudad, y así hacen, y se marchan a la montaña, a Pucallpa. Al principio la
idea no les convence, pero para allá van los tres, Amalia, Ambrosio y la pequeña Amalia Hortensia. En
Pucallpa se hace amiga rápidamente de Doña Lupe, su vecina, y pasa con ella la mayoría del tiempo. Hasta
que un buen día descubre que está embarazada, pero este embarazo no tenía ni comparación con el otro, se
encontraba mucho mejor. Fue al médico y todo bien, hasta que llegó el momento del parto. El hijo nació
muerto, y al poco tiempo, Amalia falleció también.
Cayo Bermúdez, hijo del Buitre, había nacido en Chincha. De joven, cuando estaba en el último año de
colegio, y lo iban a mandar a Lima, planeó con Ambrosio y Serrano (dos del pueblo) secuestrar a Rosa, la hija
de la lechera Túmula. Se fuga con ésta y se casa, y pasan la vida juntos, a pesar de la oposición del padre de
él. La vida en Chincha le era monótona, dedicado a sus negocios, hasta que un buen día recibe la visita de un
teniente, para darle la noticia de que lo reclamaban para formar parte del gobierno, en concreto le llamaba su
amigo de la infancia, Serrano, el coronel Serrano Espina, que le había recomendado como hombre de
confianza al presidente. Cayo desempeña el cargo de ministro de la Seguridad, pero su cargo le obliga a hacer
múltiples funciones. Es el encargado de proteger al régimen, tiene que acabar con todos los grupos que
puedan causar algún peligro (comunistas, apristas...), y lo consigue con sus métodos sin escrúpulos. También
es el encargado de mantener le censura en la prensa, de castigar a aquel o a aquellos que muestren oposición.
Desde su puesto se encarga también de asegurar el éxito del presidente. Para esto compra a gente para que le
apoye en las manifestaciones, o les obliga con amenazas, o elimina a los opositores políticos. Se entera de
todo, y al más mínimo indicio de levantamiento, allá va él con sus matones para acabar con él. En cuanto a su
vida personal, cuando sale de Chincha abandona a su mujer, Rosa, y nunca más volverá con ella. Allí en
Lima, un noche en una actuación, se fija en una de as artistas, La Musa, Hortensia, tan bella tan guapa, pero
un problema: le gustaban las mujeres. Cayo se las arregló para conseguirla dándole todo con lo que ella podría
soñar, una casa, vestidos, joyas... Así consiguió que estuviera con él, aunque por interés. Una noche, en el
burdel Ivonne, encontró a una joven pelirroja que le llamó la atención y se llevó a Hortensia, y como él dice
"se hicieron amigas". Esta casa le servía a Cayo, parte de para echar sus ratos, para mantener contentos a sus
"amigos" del régimen.
Pero el error de Cayo fue que confió demasiado en la gente, y en el momento menos pensado le dieron la
puñalada. Descubrió que había una coalición, y habló con dos de sus líderes, Fermín y Landa. A Fermín con
la amenaza de quitarle todos sus negocios (ya que dependían del gobierno) creyó que le convencía, y con
Landa intentó hablar e incluso le tuvo retenido. Pero la gente que estaba en su contra ya había actuado. En
Arequipa se había anunciado una conferencia en el Teatro Municipal en contra de Odría, Cayo como siempre,
movilizó a un gran número de gente, pero ahí fue donde le engañaron. Él pensaba que había reclutado a un
montón de gente, pero los encargados mandados por él para esto, tan solo mandaron a cinco hombres de
Emilio Arévalo y a los dos matones de Lima (Ludovico y Santiago): quería que esa represión fracasara.
Cuando Cayo se enteró de esto quiso movilizar al ejército, pero no pudo, entonces mandó abortar la misión,
pero ya era tarde. Los siete que habían sido mandados, intentaron reunir a gente de allí, y en un principio eran
unos cuantos, perro era gente sin experiencia y no servían. Empezó la conferencia en Arequipa, y se
levantaron, gritando: "¡Viva Odría!". Se produjo una gran pelea, y tuvo que intervenir la policía con bombas
de humos y tiros. Esta noticia le dio mala fama al gobierno, y se produjo una huelga de mayores dimensiones,
tenían un objetivo: que Cayo dimitiera. Prepararon todo para él, su billete, su destino... y Cayo se dio cuenta
de que no tenía amigos en el régimen, a todos les movían sus intereses. Cuando todo acabó y el régimen cayó,
volvió de paso a Lima, consiguiendo una mansión, debido a la fortuna que había conseguido. No quería saber
nada de nadie.
Ambrosio, nacido en la Chincha. Su padre, Trifulcio, encarcelado por mucho tiempo, cuando salió entró a
trabajar como hombre del senador Emilio Arévalo, y murió en la revolución de Arequipa. Ambrosio comenzó
a trabajar de chófer, hasta que un día decide marchar a la capital para encontrar un trabajo mejor. Allí pide
ayuda a su antiguo amigo del pueblo, Cayo Bermúdez, y éste le contrata como chófer particular, aparte de
tener que realizar otros "trabajados" como matón. Pasa un tiempo con Cayo y conoce a Queta, la señorita
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amiga de Hortensia y se obsesiona con ella. Intenta conseguir el dinero para acostarse con ella, pero no le
llega. Un buen día, en una de las fiestecitas de Hortensia, pasa a ayudar porque les faltaba una chica de
servicio, y Cayo le dice que acompañe a su casa a Don Fermín. Éste le dice que vayan a su casa de verano, no
a la suya. Por el camino, mientras Ambrosio conduce le toca y hace con él lo que quiere. Ambrosio se deje al
principio por miedo, a veces por pena, otras por respeto. Y desde ese momento Ambrosio pasa a trabajar para
don Fermín. Cuando llega a la casa, ocurre lo ya relatado más arriba con Amalia. Sólo que de mientras, él
cuando conseguía el dinero iba donde la vieja Ivonne para echar el rato con Queta, a la que le contaba sus
penas. Cuando Amalia está ingresada por lo de su hijo, Ambrosio harto de que Hortensia haga chantaje a don
Fermín, de que a su costa esté consiguiendo montañas de dinero, y de que incluso le mandara una carta a su
mujer contándole todo lo que pasaba entre Ambrosio y él, por lo que un día es él que la asesina. Después de
eso, van a Pucallpa y allí entra a trabajar como conductor de nuevo, pero es engañado y estafado, por lo que
cuando su mujer muere, roba la furgoneta que servía para transporte y la vende, y con el dinero conseguido,
huye a Lima y empezará a ganarse la vida de nuevo. Irá trabajando en cosas que apenas le darán dinero, pues
no podía entrar fijo por miedo a que al enseñar los papeles le reconocieran como un ladrón. Conoce al Pancras
y con él se va a vivir, entrando en la perrera cuando la epidemia de rabia, y allí, un buen día se rencontrará con
Santiago como ya hemos comentado anteriormente.
Personajes
Santiago Zavala, Zavalita, flaco, supersabio, niño o bohemio. De todas estas formas son conocidos los
protagonistas. Dependiendo del personaje que sea, se dirigirá a él de forma distinta. Siempre tendrá
discusiones con su familia, pues no se porta como ellos esperaban, Es una persona que sufre varias desgracias,
un detrás de otra, y que al comenzar la historia tendrá alrededor de veinte años.
Don Fermín Zavala, el Bola de Oro, padre de Santiago. Es un hombre serio, elegante, respetable,... que está en
el gobierno de Odría, pero forma parte de una coalición en contra del régimen. Provocan una revuelta en
Arequipa, que acaba con la dimisión de Cayo. Debido a esto pierde gran parte de sus negocios, pues el
régimen se pondrá en su contra. Pero seguirá luchando para mantener su fortuna, pero siempre tendrá algo que
le preocupe: su hijo.
Doña Zoila, madre de Santiago. Es una señora muy tradicional, adicta a los culebrones, que cuando se entera
que su criada tiene un lío con el chófer la echa de la casa, o que no acepta a la mujer de su hijo por ser una
cualquiera. Tras la muerte de su marido se producirá un cambio en ella y comenzará a viajar para intentar
olvidar. Un día recibirá una carta anónima contando la relación que mantenían su marido y el chófer, lo que le
afectará mucho e incluso odiará la casita de veraneo en la que esto tenía lugar.
El Chispas, el hermano de Santiago. Ahora sólo le decían Chispas, pero antes cuando se lucía en la terraza
levantando pesas, era Tarzán Chispas. De joven fue expulsado de la Escuela Naval (según él por pegarle a un
alférez). Después de eso estuvo un buen tiempo de vago, "dedicado a la timba y al trago y dándoselas de
matón". Pero después entraría a trabajar en la oficina del padre y se volverá un chico formal, que sucederá al
padre en sus negocios. Se acabará casando con una joven, Cary.
La Teté, la hermana de Santiago. Un joven y loca, que se acabará con el amigo de Santiago del colegio:
Popeye. A lo largo de la obra vemos como evoluciona de niña joven y alocada a una mujer casada. Ella, como
el resto de su familia, no entiende a Santiago. No entiende por qué se marcha de casa, porqué no quiere
volver, porqué prefiere vivir mal.
Ana, mujer de Santiago. Joven enfermera que cuida de Santiago cuando éste tiene un accidente de coche. Le
pasa cigarrillos cuando éste está en cama. Al final se acabará enamorando y casando con él. No cayó bien a la
familia de Santiago, sobre todo a la madre de Santiago.
Amalia, joven criada de la casa de Zavala, que tras ser expulsada pasa a trabajar a un laboratorio, se casa con
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Trinidad, un joven, hasta que éste muere, y entonces pasa a trabajar a San Miguel, a la casta de Hortensia, la
querida de Cayo. Tampoco tiene Amalia mucha suerte en la vida, pierde a dos hijos, llevándole el segundo a
la muerte, sufre la muerte de su marido, de su señora, (lo que le causa muchas pesadillas), y para colmo deja
la ciudad por temor a la policía. Allí poco a poco se irá acostumbrado a la vida en la montaña, hasta su
muerte.
Ambrosio, negro, zambo, que trabaja primero para Cayo, y luego para don Fermín. Cuando entra trabajar con
don Fermín, éste quiere conseguir favores sexuales, y Ambrosio se deja, a veces por miedo, otras por respeto,
otras por pena. Ambrosio muestra a lo largo de toda la obra, respeto, lealtad y admiración por don Fermín,
tanto que incluso cometerá un asesinato para ayudarle. Después de eso tiene que dejar Lima, y ahí todos son
desgracias una detrás de otra: la muerte de Amalia, la escasez de dinero, la estafa de su jefe. Finalmente
volverá a Lima.
Cayo Bermúdez, Cayo Mierda como se da a conocer para algunos, es un hombre que vive en un pueblo, sin
ser conocido, si ser nadie. De joven había sido ambicioso, pero ahora, modesto, se conformaba con sus
negocios que apenas le daban beneficio. Cuando pasa al gobierno será muy conocido y odiado a partes
iguales, lo que hará que le hagan salir del gobierno, del país. Es una persona viciosa, sin escrúpulos, y para el
que el fin justifica todos los medios.
Hortensia, La Musa cuando era famosa. Morena, muy blanca de piel y con obsesión por la limpieza. Era muy
hermosa, que tenía fama actuando en algunos sitios de Lima, y que un día se retirará para pasar a vivir en una
casita en la que todo se lo paga Cayo. Ella no le quiere, pero éste le da todo lo que necesita. Mientras está con
Cayo mantiene una relación con Queta, otra guapa chola. Todo irá bien hasta que Cayo es expulsado del país,
a partir de ahí comienzan las tiranteces económicas, que irán a más, y que se verán en su punto máximo
cuando Lucas, un amante de la señora, le robe y le abandone. Entonces tendrá que mudarse dos veces de
domicilio, dándose a la mala vida. Nunca volvió a recuperar la fama y prestigio que tenía. Descubrió una
forma de sacar dinero: el chantaje. Hacía chantaje a don Fermín, amenazándole con contar lo de él y su
chófer, e incluso llegó a mandar una carta a su mujer. La pobre lo hacía para ir a México y reunirse con Lucas.
Todo esto la condujo a la muerte.
Queta, una chola guapa, y pelirroja. Era guapa, pero no tanto como la señora Hortensia Vestía con pantalones,
blusitas escotadas pegadas y turbantes de colores. En su coche blanco se iban más d una vez a dar vueltas. Era
la más íntima amiga de Hortensia, y se habían conocido porque Cayo la llevó un día a su casa. Queta no
soportaba a Cayo ni a los vejestorios de sus amigos. Cuando trabajaba con la señora Ivonne, recibía a veces la
visita de Ambrosio, que le contaba sus penas aparte de acostarse con ella.
Ivonne, vieja francesa, dueña de un burdel en el que trabaja Queta, entre otras, como Malvina, Martha... Será
Cayo el que la saque de ahí para juntarla con Hortensia.
Paqueta, "la pero hija de puta que jamás tuvo una puta, que creció haciendo gárgaras con la menstruación de
su madre" según palabras de la propia Ivonne. Era la dueña de un local en el que Hortensia trabajó cuando fue
abandonada y dada a la mala vida. No duró mucho trabajando ahí.
Becerrita, encargado de la sección de crímenes en El Crónica, periódico en el que entra a trabajar Santiago.
Cumple su trabajo todos los días excepto un día que no llega a tiempo y es Santiago el que cubre su noticia.
Es el asesinato de La Musa. Cuando Becerrita se entera toma cartas en el asunto y empieza a investigar hasta
que lo descubre todo. La noche de la despedida de soltero de Santiago muere mientras trabajaba de un
derrame cerebral. Tenía fama de muy duro e insensible, pero Santiago descubrió que esto no era así, pues
pudo ver como se compadeció con la noticia de su padre y el asesinato, e incluso no publicó nada.
Arispe, es el redactor jefe del periódico. Es el que manda a por las noticias. Fue el que mandó a Santiago al
asesinato de La Musa, o también a cubrir la noticia de la lotería, en cuyo camino tuvo el accidente.
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Norwin, compañero del periódico.
Darío, compañero del periódico.
Carlitos, compañero del periódico, muy dado al alcohol y con el que mantendrá largas conversaciones en el
Negro−Negro. A lo largo de la historia tiene una relación con La China, una de las Bim Bam Bum, están
juntos, se pelean, se reconcilian, se vuelven a pelear... Sufre tres crisis por culpa del alcohol, en la última de
ellas ve bichos que le hacen salir desnudo a la calle.
Popeye Arévalo, amigo de la niñez de Santiago e hijo del senador Emilio Arévalo. De joven, estaba
enamorado de la Teté, casándose con ella de mayor. Él y su esposa fueron los únicos que no se enemistaron
con Santiago y Ana.
Cary, mujer del Chispas.
Doña Lupe, vecina de Amalia en Pucallpa. Su marido trabajaba y rara vez aparecía en casa. Se hizo cargo de
Amalia Hortensia cuando Amalia murió, y ayudó a Ambrosio, hasta que éste se va.
Símula, madre de Carlota y cocinera en la casa de Hortensia. Muy protectora con su hija, y que cuando la
situación se viene abajo en la casa de la señora, se marchan a otra.
Carlota, hija de Símula, y amiga y compañera de Amalia. Ayuda a Amalia explicándole cosas de la casa y de
la señora y el señor. Se marchará con su madre.
Túmula, le lechera de Chincha, madre de Rosa.
Rosa, hijo de Túmula y de la que Cayo se encapricha de joven. Traza un plan con Ambrosio y Serrano para
secuestrarla. Pasa así y se fuga con ella y se casan. Cuando su marido marcha al gobierno, ella se quedará
viviendo sola. De pequeña era blanquita, guapa, pero de mayor se estropeo, se puso negra y gorda.
Doña Rosario, tía de Amalia, con la que se va a vivr alguna temporada,
Gertrudis, amiga y compañera de trabajo en el laboratorio de Amalia, que le aconseja sobre sus amores.
Trinidad, joven gracioso y resultón que conoce Amalia cuando entra a trabajar en el laboratorio. Se van a vivir
juntos, Trinidad pierde el trabajo y obsesionado con la política (el Apra) caerá enfermo, hasta que se recupera
y encuentra trabajo. Un día aparecerá muerto en las puertas del hospital: una paliza de los matones del
gobierno. El nunca hizo política ni perteneció al Apra.
Ludovico, primero es un matón luego pasa a ser chófer de Cayo, y tras le revuelta de Arequipa, es ascendió e
ingresa en el escalafón: su sueño y objetivo. Será inspector de tercera de homicidios, Ludovico Pantoja.
Hipólito, compañero de Ludovico y amigo, hasta que en le revuelta de Arequipa se porta contrario a sus
amigos e incluso no ayuda a Ludovico. Después de eso, el gobierno lo manda destinado lejos, a la peor zona
de Perú, para que sea un desgraciado.
Senador Landa, otro de los conspiradores junto a don Fermín. Es viejo, canoso bajío, que aparentaba también
apoyar al régimen, pero que tuvo mucho que ver con la expulsión de Cayo.
General Serrano Espina, general que manda llamar a Cayo para que ocupe su cargo en el gobierno, pues el
presidente necesita hombres de confianza. Conocía a Cayo desde joven, y por eso lo eligió, por ser el único
que aun conociéndolo no le había pedido ningún favor.
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Lozano, personaje del mundo político que se convertirá en un "soplón" de Bermúdez. Realiza seguimientos,
escuchas telefónicas...
Comandante Paredes, General Llerena, Coronel Quijano, Alavarado, Molina... Son entre muchos otros altos
mandos de las fuerzas militares o del gobierno, que tienen gran importancia en el desarrollo de la trama
política de la historia, sobre todo en Arequipa y en la expulsión de Cayo.
Emilio Arévalo, padre de Popeye y hombre del gobierno.
Doctor Alcibiades, especie de secretario de Cayo, que le lleva todos los informes y papeleo.
Lucas, joven artista del que la señora se enamora, y ésta será su perdición: el joven Lucas malgasta todo el
dinero que ella tiene, e incluso la abandona y le roba sus joyas. Luego, volverá a establecer contacto con ella
para pedirle más dinero.
Hilario, viejo empresario de Pucallpa, tío de Ludovico, al que llagará Ambrosio para proponerle negocio.
Hilario estafa y engaña a Ambrosio, quedándose él con la mayor parte del dinero. Al final Ambrosio se le
vengará y le robará uno de sus vehículos y lo venderá.
Pancras, personaje que ayuda a Ambrosio sin conocerle de nada cuando éste llega de Pucallpa. Será el que lo
coloque en la perrera.
Batuque, perro de Santiago y Ana, que debido a su secuestro, se encontraran Santiago y Ambrosio.
Clodomiro, tío de Santiago que le ayuda cuando se va de casa y le consigue el trabajo en el periódico. Servirá
de puente durante un tiempo entre la familia y el niño Santiago.
Trifulcio, padre de Ambrosio, que pasa en la cárcel bastante tiempo, y cuando sale su mujer lo deprecia y lo
echa de casa. Será esa la única noche que verá a su hijo, y lo llevó a bulines, le pidió dinero y le sacó una
navaja. Pasará a ser unos de los hombres de Emilio Arévalo, junto con Téllez, Urondo, Martínez... morirá en
Arequipa durante la revuelta.
Aída, joven muchacha que Santiago conoce en San Marcos. Guapa, revolucionaria comunista, de ojos azules,
y que acabará saliendo con Jacobo.
Jacobo, joven desarreglado, muy comunista, el más exaltado, pero que al final, por cosas estuvo a punto de ser
expulsado del grupo y de echar a perder los planes. A lo largo de su vida vivió con Aída y fue encarcelado
varias veces.
Llaque, contacto del partido comunista con el grupo de estudiantes.
Opinión Personal
En mi opinión, Conversación en la Catedral es una novela que nos ofrece un gran retrato de la sociedad, de
como cambia y evoluciona, bajo la dictadura militar del general Manuel Apolinario Odría. En ese periodo de
ocho años, lleno de corrupción, censura, crímenes y extorsión, que inundaba toda la vida. Los políticos se
aprovechan y se enriquecen con sus negocios, o sacan provecho a sus cargos haciendo chantaje a los
ciudadanos, o moviendo los hilos necesarios para conseguir lo que quieren. En la misma sociedad también se
refleja esto. Hay un clima de pobreza, impotencia, inseguridad, de miedo, de maldad entre todos, en resumen,
un clima de desconfianza, una desconfianza que la debería de haber habido en el régimen, ya que al final el
propio régimen es traicionado por sus integrantes, y esa rebelación, está dirigida sobre todo a Cayo, ese don
nadie sacado de un poblacho y que se convertirá en ministro de Seguridad, y con sus métodos poco lícitos y
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poco convencionales se ganará el favor del presidente, el odio de sus compañeros y el miedo de los
ciudadanos.
Me parece importante destacar como se refleja la vivencia de este régimen desde puntos de vista distintos.
Uno de ellos el de Santiago, que se opone en un principio, desinteresándose luego de la política totalmente,
otro el de Cayo, que desde su puesto parece ser el único que se esfuerza para hacer que el régimen salga
adelante, y que consigue que lo expulsen, o por ejemplo el Ambrosio, hombre normal que no tiene nada que
ver con la política y que se ve entre los más importantes dirigentes del país de repente, o Amalia, mujer
inocente que sufre las consecuencias desde casa, enterándose por las radios o periódicos, y por otra parte
padeciendo la caída del régimen al ver como se estropea la vida de su señora.
Pero sin duda alguna, lo que más me ha gustado y llamado la atención de la obra es el lenguaje que utiliza, y
más que el lenguaje, la forma en la que está expresado. Es un lenguaje distinto, con una sintaxis nueva y que
llama la atención. Un vocabulario amplio y distinto... se mezclan y confunden conversaciones, tramas,
acciones, espacio y tiempo, personajes... todo esto hace que el lector se mantenga a veces confuso, a veces en
suspense, otras veces conoce el final antes de que llegue
En definitiva se produce un excelente retrato de la vida, de los personajes, de como la gente se ha envilecido y
"jodido", y de como son, piensan, viven o actúan los personajes.
Personalmente la obra me ha gustado mucho, por la ya expuesto, e incluso no me gustado que se acabara,
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