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REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN CONJUNTA DE LAS COMISIONES DE PRESUPUESTO Y HACIENDA Y
TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL
Salón Manuel Belgrano
6 de febrero de 2007
Presidencia del señor senador Capitanich
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Comisión de Presupuesto y Hacienda y Trabajo y Previsión Social
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—En el salón Manuel Belgrano del H. Senado de la Nación, a las 16 y19
del martes 6 de febrero de 2007:
Sr. Capitanich. – Damos inicio a la reunión conjunta de la Comisión de Trabajo y Previsión
Social y Presupuesto y Hacienda con el objeto de tratar un expediente enviado por el Poder
Ejecutivo, el mensaje 91/07, que es un proyecto de ley que modifica la Ley 24241 desde el punto
de vista de la reforma al sistema previsional.
Contamos con la presencia del señor ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social,
doctor Carlos Tomada; del señor secretario de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo,
Empleo y Seguridad Social, doctor Alfredo Horacio Conte Grand; del señor director ejecutivo de
la Administración Nacional de la Seguridad Social, Sergio Tomás Massa y del superintendente
de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, doctor Juan Horacio González
Gaviola. También están presentes los funcionarios de la Secretaría de Coordinación Económica
del Ministerio de Economía y Producción; el señor secretario general de la Confederación
General del Trabajo, Hugo Moyano, y de la Central de Trabajadores Argentinos, Hugo Yasky;
como también representantes de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones.
Por supuesto, tenemos también el honor de recibir al señor presidente del Honorable
Senado y vicepresidente de la Nación, licenciado Daniel Scioli, quien ha querido estar presente
en esta importante convocatoria con el objeto de tratar esta iniciativa. De manera tal que le
pedimos que pronuncie unas palabras de introducción porque se trata del inicio de las sesiones
extraordinarias correspondientes al período 2007.
Sr. Scioli. – Bienvenidos a todos.
No podríamos comenzar las actividades legislativas de este año, las sesiones
extraordinarias, de mejor manera: debatiendo y avanzando en construir consensos para un tema
central; por nuestros trabajadores, por nuestros jubilados, por lo que hace a una política de
Estado en materia previsional.
Saludo a los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Trabajo y
Previsión Social, senador Capitanich y senador Morales respectivamente, por esta convocatoria.
Senadores de distintas fuerzas políticas, unidos por el mismo espíritu de avanzar en un sistema
más equilibrado, más justo, más solidario, más libre en cuanto a opciones. Una sociedad que dé
este debate demuestra la madurez para avanzar y consolidar un Estado social activo, defendiendo
la dignidad de los que hacen un gran esfuerzo a lo largo de toda una vida de trabajo y también
ayudando a reconstruir de esta manera nuestro sistema público.
Saludo y agradezco especialmente una vez más que lleguen a esta casa de las provincias
el señor ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y al director ejecutivo de la ANSES, por siempre
haber tenido este espíritu en cada una de las iniciativas en la cuales ha avanzado en este tiempo
este Senado, trabajando en audiencias y en debates abiertos con todos los sectores de la
comunidad de acuerdo a la temática de que se trate. También agradezco su presencia al secretario
general de la Confederación General del Trabajo y a otros dirigentes sindicales y sociales
presentes, que han venido aquí para hacer su aporte para que, como hemos avanzado a lo largo
de estos últimos tiempos en una nueva matriz productiva que hace a la recuperación económica y
social de nuestro país, en este caso podamos poner las bases sólidas de la política de Estado en
materia previsional para poder avanzar en los cambios que ha enviado el Poder Ejecutivo con
este proyecto de ley.
Con estas palabras le doy la bienvenida a los señores legisladores, a las sesiones, a todos
los trabajadores de esta casa, a los asesores y a todos los integrantes de las fuerzas políticas.
(Aplausos.)
Sr. Capitanich. – Muchas gracias, señor vicepresidente de la Nación.
También contamos con la presencia de Walter Arrighi, subsecretario de Seguridad Social.
La metodología de tratamiento de este plenario de comisiones será a través de las
exposiciones de los distintos funcionarios que integran este panel para después invitar
expresamente a hablar a quienes pidan el uso de la palabra.
También saludamos a los miembros de la Federación de Jubilados y demás entidades
gremiales que también participan activamente en esta reunión plenaria de comisiones.
Sr. Morales. – Tomo la palabra solamente para precisar la metodología de trabajo, porque esta
reunión que es plenaria de comisiones pareciera ser una audiencia pública.
Quiero dejar en claro que la metodología de trabajo ajustada al reglamento tiene que ver
con la exposición de los funcionarios que hemos invitado conjuntamente entre las presidencias
de las dos comisiones; y luego de la exposición de dichos funcionarios, se dará lugar a las
consultas que van a hacer los senadores nacionales y también los diputados nacionales que
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hemos invitado, que pertenecen a la comisiones pertinentes de la Cámara de Diputados, para que
agilicemos el debate.
Desde ya, sin perjuicio de pertenecer al bloque de la Unión Cívica Radical, damos
nuestro acompañamiento a esta iniciativa que, aunque ha tenido proyectos generados en los
distintos bloques y en ambas cámaras de legisladores, ha sido presentado por el Poder Ejecutivo.
Sabemos también que esta iniciativa ha estado siempre en el espíritu del ministro Tomada, de
Alfredo Conte Grand con quien siempre hemos discutido estos temas y del titular de la ANSeS y
el resto de los funcionarios del Ministerio de Trabajo; es por eso que inmediatamente nos
dispusimos a disposición para que esta iniciativa tenga un trámite rápido en el Congreso porque
creemos que es un tema que ha demandado largamente la sociedad.
Hecha esta introducción y aclarado cómo va a ser el procedimiento de trabajo, después
haremos algunas consultas sobre algunas dudas y cuestiones que hay que plantear, le damos la
palabra al señor ministro de Trabajo.
Sr. Capitanich.– Señor ministro de Trabajo, le damos la bienvenida y la palabra para que haga
su exposición.
Sr. Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Tomada) .– Buenas tardes a todas y a
todos.
En verdad, para mí es un gran orgullo estar nuevamente acá en el Honorable Senado de la
Nación presentando un nuevo proyecto de ley, en este caso uno largamente esperado. No puedo
dejar de recordar que en la oportunidad anterior tuvimos un fructífero trabajo conjunto entre el
Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo con motivo de la derogación de la ley 25250, de la
llamada “ley Banelco” y su sustitución por la Ley de Ordenamiento Laboral número 25877.
Espero que en esta oportunidad repitamos ese trabajo conjunto que lo único que hace es redundar
en un mejor resultado normativo para nuestra sociedad.
Como bien decía el senador Morales, en este tema se viene trabajando largamente.
Ustedes saben que en el Ministerio de Trabajo, además de las Secretaría de Seguridad Social está
la ANSeS y la Superintendencia de AFJP; hay una calidad institucional y una masa crítica que
nos ha permitido, siguiendo los lineamientos políticos que había para la construcción de esta
norma, hacer un trabajo técnico que nos llena de satisfacción.
Además, es necesario decir que la satisfacción en mi caso se extiende también a que este
era un tema que formaba parte de la plataforma electoral del presidente Kirchner. Era una
promesa que habíamos formulado en aquella oportunidad, como tantas otras que hicimos y
queremos seguir cumpliendo.
También es cierto que era largamente demandada por dirigentes sociales –muchos de
ellos aquí presentes–, dirigentes sindicales, por especialistas y por muchos miembros de la
Cámara de Diputados y del Senado. Me parece que eso es lo que genera este clima de aceptación
y debate positivo que ya ha anticipado con su comentario el senador Morales. Desde ya, le
agradezco sus comentarios.
Finalmente, para mí no menos importante es que venimos a presentar esta reforma a
través de un proyecto de ley que sometemos a consideración de ustedes.
Entonces, la pregunta sería por qué venimos ahora. Todos podemos coincidir en que es
absolutamente indispensable, primero, recuperar una estructura ocupacional absolutamente
dañada en la Argentina. Podemos discutir bondades y defectos de cualquier sistema previsional,
pero cuando estos se montan en un escenario de desocupación, pobreza creciente, trabajo en
negro cada vez más extendido, seguramente no hay sistema sustentable posible. Nosotros
trabajamos duramente para revertir la estructura ocupacional y con el apoyo de miles de
argentinos y argentinas hoy podemos decir que empezamos a tener un escenario diferente. Falta
mucho, sabemos que falta mucho, pero hoy la mayor generación de puestos de trabajo es un dato
indiscutido; hoy, los trabajadores han perdido esa permanente sensación de pérdida e
inestabilidad en sus trabajos, que era un dato indisolublemente ligado a la realidad en los últimos
años. Hoy, en cambio, tenemos una perspectiva de ocupación creciente, con casi 3 millones de
puestos de trabajo creados. Hoy tenemos una ocupación extendida, no hay sólo un sector que
accede a puestos de trabajo; hoy, afortunadamente, el proceso de generación de fuentes de
trabajo abarca todas las categorías, calificaciones, competencias y todos los niveles: trabajo
calificado y no calificado. Esto, sin duda, es una base indispensable para pensar en correcciones
al sistema previsional.
Ahora podemos pensar en trabajo con protección social, y de eso venimos a hablar.
Nosotros consideramos que, indudablemente, este es un paso adelante, no venimos a presentar
una reforma que lleve tras de sí la idea de un ajuste, que eran palabras que estaban
indisolublemente ligadas. Nosotros estamos presentando una reforma que se pretende más
protectora, seguramente en la medida de lo posible pero, además, apuntamos a solucionar otros
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temas. Yo necesito y creo que es pertinente enmarcar la presentación de este proyecto de ley en
el Parlamento en lo que viene siendo un enorme esfuerzo del gobierno del presidente Kirchner
desde mayo de 2003 dirigido a recuperar el sistema de seguridad social.
No tenemos ninguna duda en los efectos prácticos que tiene el sistema de seguridad social
dentro del proceso de distribución de ingresos. Eso es lo que hemos venido haciendo, tanto con
las políticas de incremento de las mismas que en diez oportunidades -como luego en dos
oportunidades- fueron extendidas a toda la escala. También fueron parte de este proceso la
política de inclusión jubilatoria por la cual hemos recuperado la tasa de cobertura en nuestro país,
alcanzando con estas acciones la incorporación de casi 900 mil abuelos y abuelas que estaban
excluidos hasta ese momento del sistema de protección social.
No puedo dejar de señalar que la combinación de ambas políticas dio resultados muy
concretos que han significado disminuir el nivel de pobreza desde un 30 por ciento, como estaba
en el 2002, al actual 6 por ciento, que es el nivel que estamos tratando de disminuir más aún en
los próximos tiempos.
Entonces, con mucha responsabilidad y racionalidad en el gasto hemos apuntado a
tener un sistema que hoy venimos a mejorar. Me refiero a un sistema sustentable en el tiempo
que permita mejorar la situación de los jubilados.
La propuesta que hoy acompañamos tal vez tiene un punto central de arranque que para
nosotros es un cambio sustancial en el principio rector del sistema. ¿Por qué? Porque
inversamente a lo que hoy ocurre supone que todos los trabajadores deben encontrarse
amparados por el régimen público. Entonces, se exige una manifestación expresa de cada
trabajador para sustraerse de esta protección estatal y pasar al sistema de capitalización.
Este cambio conceptual es el que nosotros creemos que debemos destacar como el
espíritu central de esta reforma, que es acompañada por otros institutos muy concretos como es
el de la libre opción jubilatoria para todos los trabajadores. Cuando hablo de todos los
trabajadores me estoy refiriendo a los quince millones de jubilados que hoy recuperan la
posibilidad de hacer una elección, luego de una primera etapa de 180 días: cada cinco años va a
tener la opción de reiterar su vigencia, su presencia, en el sistema donde está o la posibilidad de
pasar al otro.
Entonces, también se equilibran los sistemas de reparto y capitalización, que lejos de ser
una competencia pasan a ser una complementariedad, al punto de que se aumenta el porcentaje
que cada año se computa para calcular la prestación adicional por permanencia, pasando del 0,85
por ciento al 1,5 por ciento.
También esta reforma incorpora un topeo, un límite, al cobro de comisiones,
estableciéndolo en el 1 por ciento. Esto tiene un impacto superior al que muchas veces se piensa
como el mero límite a las comisiones porque claramente significa que como mínimo se van a ir
160 millones de pesos anuales a las cuentas personales del sistema de capitalización solamente
por el topeo de las comisiones
Hay un cuarto punto en esta muy breve síntesis que estoy presentando respecto de lo que
para nosotros son los ejes centrales de este proyecto de modificación, que es el referido a la
garantía de la jubilación mínima para todos los aportantes a los dos subsistemas.
El Estado da un paso adelante y fortalecemos su presencia al respaldar esta garantía de la
jubilación mínima.
Por supuesto que hay otros temas, algunos de los cuales mis compañeros de trabajo aquí
presentes y activos participantes de este largo proceso de elaboración normativa que hemos
tenido van a poder ampliar.
Tal vez, como cuestiones menores a veces poco consideradas, quisiera señalar una que
me parece importante, como es la inclusión de un artículo en donde se establece el análisis y la
evaluación de los regímenes diferenciales, que es un tema muy sensible a la prestación de
trabajo, al día al día de los trabajadores argentinos. Por eso, yo quiero que a esto le demos la
entidad que otorga esta posibilidad de ordenar y revisar positivamente estos regímenes
diferenciales, así como que se busque la manera para que se redacte un texto ordenado de toda
esta dispersión normativa de esta ley que hemos tenido en los últimos años.
Para terminar, diré que firmemente creemos en que estas modificaciones a la ley implican
un cambio de tendencia porque, en realidad, estamos adecuando el rol de los privados, de los
sujetos privados, como participantes de un sistema que es público en su esencia y en el que al
sector privado le cabe un rol complementario.
Estamos convencidos de que de esta forma ingresamos en una etapa de ampliación del
impacto de la seguridad social en nuestro país que ha sido largamente reclamada por todos los
argentinos de bien.
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Nosotros no buscamos un sistema de seguridad social que solamente sea para los
formales o que sea plano, con beneficios uniformes, sino que estamos pensando en una
protección contributiva fuerte con el apoyo de subsidios para los mínimos y ahorro para los que
tienen mayor capacidad ahorrativa.
En síntesis, creemos que este proyecto de ley que hoy presentamos ante ambas
comisiones forma parte de este proceso de crecimiento económico con inclusión, esta idea que
siempre reitera el presidente Kirchner de la necesidad de que el crecimiento económico de una
vez por todas sea para todos y no solamente para algunos.
Esta norma es una propuesta y un paso más en ese sentido. (Aplausos.)
A continuación, el señor secretario de Seguridad Social va a realizar una muy breve
introducción vinculada con el contexto y la experiencia internacional en esta materia y, luego, el
director del ANSeS va a presentar el proyecto, mientras que el superintendente de las AFJP hará
los otros desarrollos de los temas que están vinculados con este proyecto.
Sr. Conte Grand.– Ante todo, quiero expresar mi satisfacción personal por trabajar nuevamente
con las comisiones de este Honorable Congreso. Digo esto es porque hemos tenido una larga
relación a través de todos estos años, que probablemente comenzó con la discusión de la
prestación anticipada por desempleo, que fue uno de los primeros pasos que se dieron para la
inclusión de grupos que habían quedado afuera. Después, continuamos con la discusión de un
mecanismo diferente para incluir a trabajadores rurales, que tenemos en cartera y que ojalá
tengamos la satisfacción de verlo aparecer dentro de poco tiempo.
Por otro lado, quiero decir que en toda esta etapa previa nos ha tocado en el Ministerio de
Trabajo solucionar muchísimas distorsiones del sistema.
Esta iniciativa que hoy venimos a presentar es un gran primer paso o, mejor dicho, un
segundo paso porque el primero fue el gran esfuerzo que se está desarrollando en materia de
control del trabajo registrado. Creo que este segundo paso va hacia una nueva tendencia, como
ha dicho claramente nuestro ministro.
El sector técnico de la Secretaría de la Seguridad Social ha trabajado mucho en el análisis
de la factibilidad y sostenibilidad de esta reforma.
Obviamente, me corresponde decir que ponemos a disposición de las comisiones toda la
información de la que se dispone en nuestro Ministerio y que seguiremos trabajando
conjuntamente hasta encontrar la fórmula definitiva para esta reforma.
Además, quisiera aprovechar la oportunidad para decir que también es importante lo que
estamos haciendo. Esto lo digo porque estamos finalizando la discusión que ha existido durante
los últimos tiempos en nuestro país sobre los sistemas de reparto y de capitalización: o sea, cuál
de los dos es mejor.
Mi sentimiento es que resulta muy claro que ambos regímenes financieros despiertan
inquietudes, porque ambos tienen sus importantes riesgos. En el reparto, cuando tenemos un
desequilibrio demográfico se produce un problema. En la capitalización, cuando tenemos
problemas con las inversiones, también aparece un riesgo que despierta temores en los futuros
beneficiarios. Pero también hay que decir que son herramientas que, bien diseñadas, son útiles en
ambos casos. En el reparto hay que tener claro, después de las discusiones en las que inclusive
han salido a hablar algunos amigos economistas -a veces no tan amigos- sobre el valor o la
posibilidad del reparto, hay que decir que es una herramienta utilizada en los países más
desarrollados.
El otro día le mostraba al señor ministro parte de un informe de Francia, donde en el año
2003 se decidió “solemnemente” —usando esa palabra- seguir utilizando el sistema financiero de
reparto para el régimen de previsión social de Francia.
Y, por qué no decirlo, nuestros amigos españoles, que son más cercanos a nosotros, desde
hace varios años, con varios gobiernos de distintas tendencias —como ustedes saben que ha
ocurrido en España-, han adoptado el reparto como eje central del sistema.
Sin embargo, la capitalización, ya sea colectiva o individual, sirve muy bien para los
complementos jubilatorios. Eso es un poco lo que estamos diciendo en estos días. La
capitalización permite que aquellos trabajadores con capacidad de ahorro puedan aspirar a
acumular mayores prestaciones y a tener al fin de su vida una prestación relacionada con lo que
fue su carrera laboral.
Quiere decir entonces que estas decisiones que se están tomando ahora, vienen a terminar
con una discusión que fue bastante inútil —permítanme la expresión-, y vamos a ir de aquí en
adelante avanzando hacia el uso, con toda su potencia, de estas dos herramientas.
Por otro lado, esta decisión también implica hacer una revisión de las reformas que se
hicieron en los años 90 en nuestro país, en el mismo sentido que los diferentes países de nuestra
región. No sé si ustedes han leído últimamente que en Chile, hace dos o tres semanas, se presentó
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una revisión del régimen, también a través de un proyecto enviado al Parlamento, para revisar lo
que es el famoso modelo chileno, que ha tenido más o menos las mismas consecuencias que
tuvimos aquí: la mitad de los trabajadores chilenos no puede acceder a una prestación adecuada
en el régimen de capitalización individual, y se pasará a un sistema de características mixtas,
donde el Estado va a fortalecer su aporte para aquellos que no logran en las cuentas individuales
densidades adecuadas.
Quiere decir entonces que estamos en la misma línea que muchos de nuestros países
vecinos que tuvieron en los 90 una reforma similar a la nuestra.
Tenemos esperanza de que estas decisiones -que explicará con todo detalle ahora nuestro
colega Sergio Massa- sin ninguna duda irán en beneficio de todos los trabajadores. Y la
aceptación que ya se puede observar en los distintos sectores —sociales, políticos y de todos los
interesados- es una señal tremendamente interesante que tenemos que mirar con el mayor
optimismo. (Aplausos.)
Sr. Massa. — Muy buenas tardes a todos: señor vicepresidente de la Nación, señor presidente de
la Comisión de Presupuesto del Senado, señor presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión,
señor ministro, señor secretario general de la CGT, señores diputados, señor secretario de la
CTA: en primer lugar, para nosotros constituye —como bien decía el ministro de Trabajo- el
cumplimiento de un compromiso del gobierno nacional con uno de los puntos centrales
planteados en materia previsional al momento de asumir. Y también constituye el cambio y la
posibilidad, sin plantear la pelea del pasado contra el futuro, de dar la posibilidad a los argentinos
de mejorar en términos objetivos, tanto en un sistema como en el otro, su futura jubilación.
El proyecto de ley, más allá de que establece modificaciones muy profundas, consta de 18
artículos y tiene cinco o seis objetivos que son centrales. El primero de ellos, como ustedes
saben, es la libre opción; es la posibilidad para todo aquel argentino aportante del sistema de
jubilaciones, esté en el régimen de capitalización o en el régimen de reparto, de poder elegir, a
partir del momento de la sanción de la ley y por ciento ochenta días, en qué régimen jubilatorio
pretende hacer sus aportes para garantizar su futuro jubilatorio.
Hago esta primera aclaración porque al tomar conocimiento del proyecto de ley había
confusión respecto del límite de la edad establecido. En la primera apertura, tanto aquel
trabajador o trabajadora que tenga dieciocho años como aquel trabajador o trabajadora que tenga
sesenta y cuatro años, van a estar en condiciones de elegir, de optar libremente, cuál sistema
jubilatorio pretenden.
Esto tiende a corregir la primera distorsión de la Ley 24241. De los más de 11 millones
900 mil aportantes que hoy tiene el sistema de capitalización, exactamente la mitad no había
elegido aportar al sistema de capitalización; habían sido incluidos dentro del sistema de
capitalización, producto de una trampa que establecía la ley, que daba noventa días para optar. Y
a los noventa días, por el silencio del trabajador, le establecía la obligación de firmar un contrato
individual.
Con este proyecto de ley no estamos planteando la imposibilidad de que cada trabajador
firme de manera individual un contrato; lo que estamos rompiendo es el principio de coactividad
de la ley en la firma de contratos individuales. Pretendemos que aquellos que durante los
primeros noventa días no tuvieron la posibilidad de elegir qué sistema jubilatorio quieren o
prefieren, tengan la presunción que establece nuestra Constitución: o sea, la presunción de que es
el Estado el garante, el rector y, por sobre todas las cosas, el que debe regular el sistema de
seguro social en la Argentina sin que esto signifique limitar la libertad. (Aplausos.) Para
nosotros, el problema central a resolver respecto de la opción era el problema de la libertad. A
aquel que tenga la voluntad explícita, consciente, razonada y libre de establecer un mecanismo
de contrato individual para previsionar su futuro, también tenemos que garantizarle la posibilidad
de que lo pueda hacer de manera individual.
Por eso, el proyecto de ley prevé una segunda posibilidad, que se establece cada cinco
años. Pretendemos que el régimen tenga a los cinco años una segunda posibilidad de opción para
que aquellos que sientan que se equivocaron en esa decisión libre o para que aquellos que sientan
que están en un sistema que no les termina de generar convicciones profundas respecto de su
futuro, puedan volver a elegir.
Y alguien podrá preguntar ¿por qué cada cinco años y no cada diez? A lo largo de estos
últimos ocho meses trabajamos estos temas con el Ministerio de Trabajo, con la Secretaría de
Seguridad Social y con la Superintendencia de AFJP y se fue haciendo una revisión de los
memoriales de cada una de esas reuniones, donde mirábamos cuál es el índice de rotación y de
estabilidad de un trabajador de la industria que, tal vez, es la actividad que mayor nivel de
estabilidad tiene. Así, encontrábamos que el nivel de estabilidad, a partir de estos tres años de
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crecimiento, es de siete años. Por eso los cinco años, para que la estabilidad del trabajador esté
acompañada de una estabilidad en términos de futuro.
Además, una limitación adicional que tiene que ver con la edad: a los cincuenta y cinco
años en el caso de los hombres y a los cincuenta años en el caso de las mujeres la ley establece
que se puede generar la última opción. Alguien podrá preguntar por qué establecemos el límite a
los cincuenta y cinco años en el caso de los hombres y a los cincuenta en el caso de las mujeres.
Por una razón muy sencilla, que es la previsibilidad. Tanto el sistema público como el sistema
privado tienen que tener previsibilidad de su flujo de gasto; y darle proyecciones a diez años a
cada uno de los subsistemas es dar, en términos de futuro y de percepción de seguridad para el
ciudadano, una sustentabilidad que si abrimos la opción pero la sometemos a los arbitrajes
permanentes no va a tener ninguno de los dos subsistemas.
El tercer punto importante tiene que ver en el caso de la opción con los hombres mayores
de cincuenta y cinco años y las mujeres mayores de cincuenta años que no tengan acumulado un
monto determinado en su cuenta individual y estén en capitalización. En este caso estamos
poniéndole dos seguros. El primer seguro es el de la presunción de volver al sistema público,
salvo que se opte expresamente. ¿Para qué? Para evitar en el futuro que aquellos que no tengan la
posibilidad de generarse por la ley esa presunción y se queden en un sistema de cuenta individual
tengan la dificultad de que después, si tienen un beneficio de capitalización puro, un beneficio
puro de AFJP, no puedan contar con la garantía de la mínima.
Paralelamente, para los próximos años, teniendo en cuenta el punto en el que está nuestro
sistema –que tiene doce años de aporte al sistema de capitalización y muchos años previos de
aporte al sistema público–, estamos estableciendo un sistema de garantía de la mínima para que
el resultado de la irregularidad en el trabajo, de las dificultades a la hora de realizar aporte, de la
imposibilidad de tener permanencia, regularidad –que es lo central en un sistema jubilatorio–,
sea subsanado a partir de una política clara que el gobierno viene teniendo y que consagra en esta
ley, que es el principio de garantizar una prestación mínima, una jubilación mínima, para todos
aquellos que, producto de sus aportes, más allá de acreditar los treinta años de servicio, no
puedan garantizarse una prestación mínima.
Adicionalmente, como bien decía el ministro, estamos estableciendo mejoras en la tasa de
sustitución de salario de los dos subsistemas. Del sistema de reparto, ya que tenía un incentivo
invertido, una segunda trampa en la ley, porque le decía que si usted se quedaba en el sistema
público le iban a reconocer menos de lo que estaba aportando –15 por ciento menos de lo que
usted estaba aportando por año–, cuando en realidad por los periodos anteriores al año 1994 el
Estado reconocía un punto y medio de tasa de sustitución de salario. Lo que estamos haciendo es
igualar el aporte del trabajador al sistema público, sea por períodos anteriores al año 1994 o por
períodos posteriores a dicho año, si es que se sanciona la presente ley, con el objetivo de que no
exista desde la propia ley un mecanismo de desaliento sino que sea la libre y razonada elección
del ciudadano, a partir de un punto de indiferencia entre los dos subsistemas, la que le permita
decidir cuál va a ser el sistema que administre su ahorro previsional y su futura jubilación.
Estamos también mejorando la tasa de sustitución del salario del sistema de
capitalización. Todos saben que el aporte del trabajador tenía, previo a lo que acumulaba en su
cuenta individual, el detrimento, la exacción, el descuento de dos cuestiones que después el
superintendente de la AFJP va a explicar muy bien: una que tenía que ver con la comisión que se
le cobra al trabajador y otra relacionada con el seguro. Eso terminaba atentando de manera futura
contra el ahorro previsional.
Pretendemos que aquel que elija aportar al sistema de AFJP también tenga mejoras en
términos de protección legal, de protección jurídica y de sustitución de salario. Por eso se limita
o se establece el límite en un punto para las comisiones sobre el salario del trabajador y se
cambia el mecanismo de seguro, de manera tal que todo lo que esté por encima de ese punto de
costo de administración del sistema de capitalización pueda ser ahorro futuro del trabajador en su
totalidad y se mejore de esa manera la tasa de sustitución del salario del sistema de
capitalización.
Respecto de la adecuación de los aportes personales, que es el primer artículo que
establece el proyecto de ley, venimos a plantearle al Parlamento la posibilidad de hacer una
corrección. El Decreto 764 del presidente Kirchner y la última Ley de Presupuesto sancionada
por este Parlamento establecieron mejoras para todas las escalas jubilatorias, primero del 11 por
ciento y después del 13 por ciento, cambiando el principio de jubilación máxima que establecía
la Ley de Solidaridad Previsional.
En ese sentido había quedado distorsionada la base imponible máxima sobre la cual el
trabajador debía aportar respecto de la jubilación máxima. La jubilación máxima ha quedado en
3.882 pesos cuando la ley establece como base imponible un tope de 3.100 pesos. Entonces, el
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aumento de 60 a 75 lo que hace es corregir esa distorsión para que no signifique en términos de
futura jubilación una limitante jurídica a la hora de calcularle la jubilación a aquel que está
realizando el aporte máximo en el sistema de prestación pública.
Por último, los dos artículos vinculados a regímenes con reconocimiento de servicios
especiales tienen que ver centralmente con evitar distorsiones futuras pero además con
transparentar a la sociedad los mecanismos de subsidios en el sistema de seguridad social.
Indudablemente que si establecemos regímenes especiales, cualquier cálculo actuarial puede
establecer una base de aporte diferenciado. De hecho, hay actividades que así la tienen; el
régimen establecido en el Decreto 137 del año pasado por el presidente de la Nación para los
docentes es un fiel ejemplo de ello.
Pero lo que tenemos que hacer es ir hacia adelante para darle el menor nivel de riesgo
posible al sistema público, ordenar de manera metodológica, actuarial y jurídica los cambios que
signifiquen subsidios por parte del Estado o mejoras en sistemas jubilatorios sin tener su
correlato en el correspondiente sistema de aportes, para que el conjunto de la sociedad tenga
claro por qué se subsidia una actividad determinada y cuáles son las actividades diferenciadas.
Indudablemente que hay actividades que por su propio riesgo, por su propia realidad, por la
propia lógica de la actividad, tienen condiciones de la relación laboral y de la propia actividad
laboral distintas a la de un trabajo que puede ser considerado normal y habitual.
Para finalizar, voy a hacer un comentario respecto de una inquietud formulada tanto por
el senador Morales como por el senador Capitanich y que me parece que son importantes
respecto de la cereza de que los eventuales mayores recursos del sistema previsional tengan la
garantía de que se van a utilizar a esos fines. En ese sentido, les hemos planteado con el ministro
de Trabajo nuestra apertura, nuestro compromiso, a establecer algún mecanismo que le dé
tranquilidad a los legisladores, pero por sobre todas las cosas tranquilidad al ciudadano, respecto
de que dichos eventuales mayores recursos para el sistema de seguridad social, tal como ya lo
prevé esta Ley de Presupuesto, estén establecidos y asignados a gastos específicos de la
seguridad social.
Nos quedaría entrar en detalle en las cuestiones vinculadas a tope de comisiones y a los
cambios del seguro.
Yo le pido al superintendente de AFJP que les complete la información y quedo a
disposición de ustedes. (Aplausos.)
Sr. González Gaviola .– Buenas tardes a todos.
Realmente es una alegría poder estar hoy acá. Me tocó ser parlamentario en la década del
90 cuando discutimos la reforma previsional y la ley de “insolidaridad” previsional.
Hoy el ámbito en el que venimos a presentar el proyecto es totalmente distinto. En primer
lugar, por lo que anticipan quienes tienen representación parlamentaria, vamos hacia una reforma
con altísimo nivel de consenso a diferencia de la reforma que en su momento fue impulsada
fuertemente por organismos multinacionales y que dividió por la mitad al país. Hoy venimos a
presentar esta reforma que es fruto de nuestra propia experiencia en donde, entre otras cosas,
hemos entendido que en una sociedad equilibrada hay algunas cosas en las que el Estado no
puede desertar. Esto no significa que no se abran los espacios a la participación privada si es
eficiente y responsable.
Cuando hablamos de los temas que afectan al subsistema de
capitalización podemos decir que lejos de ser una reforma que venga a recortar los derechos de
los afiliados es una reforma expansiva.
En primer lugar, porque lo que le dan es más libertad a los afiliados. El 70 por ciento de
las personas que se incorporan mensualmente al mercado de trabajo son derivados en forma
compulsiva al sistema de capitalización, a veces ni saben por qué están ni cómo es el sistema,
porque no tomaron ninguna decisión. Y el Estado tiene que actuar subsidiariamente en muchos
casos, cuando a través de su performance el sistema privado no alcanza a los mínimos que hoy el
Estado garantiza.
No sólo tenemos más libertad para elegir, sino que esta reforma pretende que haya más
dinero para capitalizar. Uno de los problemas que hoy tenemos es el alto costo de gestión de este
sistema: aproximadamente, el 36 por ciento del aporte mensual se destina a gastos de gestión y al
pago de seguros de invalidez y muerte.
La expectativa que había es que la dinámica del mercado, a través de las leyes de oferta y
demanda, generara una competencia por precios que hiciera que este sea un sistema administrado
con menos costos que el que presuponía la burocracia estatal. Desgraciadamente, en estos 12
años de experiencia hemos visto que este es un mercado muy particular, donde no funcionan
fluidamente la oferta y la demanda, que es un mercado miope a los precios. Es más, las
administradoras más baratas y que tienen más rentabilidad no son las más elegidas por la gente;
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las administradoras más grandes son las más caras y no son necesariamente las que tienen mayor
rentabilidad.
Cuando hacemos encuestas consultando a la gente sobre la forma de selección entre las
administradoras vemos que resulta difícil la comparación y hay un grado de confusión muy
importante sobre lo que representan cada una de las empresas.
Hemos trabajado con el sector privado diciéndole que en este momento en que estamos
reconstruyendo a la Argentina después de la crisis tenemos que ajustar el lápiz y bajar la mayor
cantidad de costos y que si esto no se hacía mediante el mecanismo de la competencia el Estado
no podía permanecer ajeno a esta situación e iba a poner topes.
¿Por qué un tope del 1 por ciento? Porque hoy hay administradoras que están
administrando con el 1 por ciento o con menos. Por eso el proyecto marca ese tope y le da la
discrecionalidad al Poder Ejecutivo para que ese tope pueda ser disminuido.
¿Qué significaba este tema de las comisiones sin tope? Significaba una gran asimetría
entre los afiliados. Había afiliados que tenían un costo de administración de hasta casi tres veces
el costo de administración en la administradora más cara con relación a la más barata.
En algún momento, cuando se hacía esto por sorteo, había afiliados a quienes no le
quedaba prácticamente nada para capitalizar por la estructura de comisiones. Entonces, el hecho
de que nosotros pongamos un tope de comisión, probablemente se alineen cerca de ese tope, va a
hacer más transparente la competencia y facilitará la selección de la empresa que quiere que
administren sus fondos en la medida en que va a haber menos componentes; van a limitarse a
calidad de servicios y a la capacidad de crear rentabilidad por cada una de las empresas
administradoras de los fondos.
De esta manera generamos algún tipo de solidaridad al uniformar la cantidad de puntos
del salario que van a la capitalización. Esto también va acompañado con otra mayor
solidarización de este sistema que significan las reformas que se van a implementar en el
régimen de cobertura de las contingencias de invalidez y muerte. Hoy, la cantidad de dinero que
una persona termina capitalizando en su cuenta no sólo puede ser aumentada o disminuida, según
el régimen de comisión de administración que cada empresa tenía sino que dentro de este sistema
se habían generado 11 universos con distintas tasas de siniestralidad. Normalmente, los que
tienen mayores ingresos tienen menor siniestralidad; entonces generaba un efecto regresivo y los
trabajadores con menores recursos, al tener actividades más riesgosas, pagaban por sus seguros
una cifra mayor, con lo cual destinaban una cifra menor a su capitalización. Esto también
solidariza y tiene un efecto progresivo con respecto a las escalas salariales.
También le damos más seguridad a los afiliados, porque en un determinado momento se
presupuso que el sistema de capitalización individual iba a tener un complemento sobre los otros
componentes, y eso era lo que se pagaba. El Estado fue el impulsor del sistema de capitalización
y es consciente de que implica un riesgo; si llega a fallar y la suma de los componentes no llega a
la mínima, también a la gente del sistema de capitalización -lo que queda establecido por ley- se
le garantiza un mínimo, al igual que el que tienen los argentinos que están en el sistema de
reparto.
La mutualización del seguro no sólo significa una solidaridad intrasistémica que unifica
las tasas de siniestralidad entre todos los componentes, sino que también presupone una
disminución del costo de administración que en este momento ronda alrededor de los 40 ó 50
millones, según el año, con lo cual agregamos a lo que había anunciado el señor ministro de que
si llevamos todas las comisiones a 1 hoy estamos ahorrando 160 millones de pesos que
destinamos a las cuentas de capitalización.
Por último, otro de los elementos por los que se creó el sistema de capitalización
individual es para que la creación de un mercado de capitales tuviera impacto de capitales tuviera
impacto en el mundo del empleo, del trabajo y de la producción.
Muchos de los hoy que están criticando este proyecto hicieron mal las cuentas de las
transición, y las hicieron mal, por lo cual se creó un déficit por el cual la Argentina tuvo que
endeudarse a altísimo nivel, este mercado de capitales inicialmente, lejos de producir empleo y
crecimiento, produjo recesión y desempleo.
En esta etapa de crecimiento del país queremos confirmar el compromiso de estas
inversiones con la economía real y con las necesidades básicas que la Argentina tiene,
acompañando el crecimiento económico con crecimiento de obras de infraestructura y el
desarrollo de nuestras cadenas productivas. Es por eso que se fija un nuevo cajón en el sistema
de inversiones con un mínimo y un máximo de entre el 5 y el 20 por ciento para ser destinado a
este tipo de obras de infraestructura y de crecimiento económico.
En términos muy simples, pero teniendo un impacto muy importante sobre el sistema,
estas son las transformaciones que estamos proponiendo.
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Sólo me resta decir que estas reformas no resuelven el principal problema que hoy
tenemos en el sistema jubilatorio. Y ni el sistema de reparto ni el de capitalización son el mejor
sistema para la Argentina. El mejor sistema jubilatorio es tener un mercado laboral con empleo
registrado...(Aplausos.)..., porque así la gente va a estar dentro de un sistema, ya sea de reparto o
de capitalización. (Aplausos.)
Sr. Capitanich.– A continuación, quisiéramos escuchar dos opiniones que consideramos
relevantes porque constituyen la expresión de los trabajadores organizados. Me refiero a los
compañeros Hugo Moyano y Hugo Yasky, a quienes les pedimos que manifiesten su opinión
respecto de este tema. Para ello, los invitamos a acercarse al estrado.
Con posterioridad a ambas exposiciones, junto con el presidente de la Comisión de
Trabajo y Previsión Social pensaba formular una serie de observaciones y después dar lugar al
planteo de los interrogantes por parte de los señores senadores respecto de esta iniciativa con el
objeto de que puedan ser evacuadas por las autoridades del Ministerio.
Sr. Yasky.– Autoridades del Ministerio y legislativas, compañeras y compañeros: para nosotros
es un hecho trascendente que hoy se esté discutiendo, que se esté revisando un modelo que a
principios de la década del 90 significó lisa y llanamente un robo, un fraude, para los argentinos
y, en particular, para cientos de jubilados que a partir de esto tuvieron que vivir bajo condiciones
indignas.
Quisiera rescatar el hecho de que llama mucho la atención de que los países llamados
desarrollados, los países del Primer Mundo, que eran los que fogoneaban desde el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional las fórmulas que pretendían que se aplicaran en
países como el nuestro, jamás las hubieran aplicado en sus países de origen.
Hoy tenemos el caso concreto de Chile, donde el sistema está colapsado, no tiene destino;
lo que hace eso es que pese a la resistencia de sectores muy poderosos de la derecha y de grupos
económicos muy fuertes se tenga que estar revisando esta legislación. Por eso entendemos que es
un paso importante volver a un sistema basado en lo que establece la Constitución de los
argentinos, que no fue derogada. Me refiero a un sistema basado en la solidaridad, en el reparto y
en la concepción de que construimos sociedades solidarias. Creo que, tal como dijo el ministro
de Trabajo, la iniciativa constituye un avance en ese sentido.
Creemos que hay que avanzar hacia una revisión del modelo en su totalidad. Este es un
paso importante; como decía el ministro Carlos Tomada, quizá, en la medida que hoy es posible
dar. Pero nosotros saludamos esta iniciativa.
Queremos hacer un homenaje, porque creo que es justo plantearlo, a los jubilados que
durante muchos años hemos visto todos los miércoles con su pancartas desteñidas, ante la
inclemencia del tiempo y, muchas veces, frente a la indiferencia de los que habían comprado el
boleto para viajar al Primer Mundo, tuvieron el coraje de ponernos frente a la cara que esto no
tenía destino y que íbamos hacia un colapso. (Aplausos.)
Para no abusar del tiempo, simplemente creo que necesitamos que espacios como este se
puedan abrir en los próximos días, habida cuenta de que hay algunas cuestiones que quisiéramos
discutir, algunos artículos. Por ejemplo, no quisiéramos que en los artículos 12 y 15 se establezca
una absoluta discrecionalidad para el Ejecutivo a fin de redefinir de manera unilateral lo que se
denomina regímenes especiales y que, en el caso de los docentes, se han construido en base a un
aporte especial que año tras año ha podido consolidar ese derecho y que hoy –y esto hay que
decirlo– estamos empezando a recuperar -penosamente, es cierto, pero lo estamos empezando a
recuperar.
También hay otros artículos que nos gustaría analizar. En ese sentido, quisiéramos que se
extienda el plazo de 180 días porque creemos que va a haber presión sobre los trabajadores, no
solamente la presión a través de las grandes propagandas que pueden hacer quienes hoy tienen el
sistema de capitalización, sino como hemos visto en escuelas, hospitales y en empresas privadas,
muchas veces se ejerce una violencia solapada de parte de algunos sectores gerenciales sobre los
trabajadores, a cambio de comisiones, para producir un traspaso masivo -como de hecho se
produjo- hacia las AFJP.. Creo que estas son cuestiones que hay que tener en cuenta.
Seguramente, nos vamos a juntar con los compañeros de la CGT y de los movimientos de
jubilados porque creo que desde el sector de los trabajadores tenemos que hacer un análisis bien
a fondo sobre este tema para hacer la mejor propuesta posible para que este paso, que es
importante, se pueda dar de la mejor manera. (Aplausos.)
Sr. Capitanich.– Tiene la palabra el compañero Hugo Moyano.
Sr. Moyano.– Como siempre, voy a improvisar porque no sabía que tenía que hacer uso de la
palabra. En cambio, el compañero docente se vino preparado.
Creo que es un momento muy especial por el que atraviesa la inmensa mayoría de los
argentinos y, en particular, los jubilados y los trabajadores.
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En alguna otra oportunidad habrán escuchado que cuando definimos la creación del
sistema privado de jubilaciones eso constituyó una de las grandes estafas que se le hizo al pueblo
argentino. A mí no me queda ninguna duda luego de lo que explicaron quienes hicieron uso de la
palabra que esta fue una de las grandes estafas que se le hizo al pueblo, a todos. (Aplausos.)
Por eso voy a señalar una crítica hacia quienes hicieron uso de la palabra porque debe
haber más convencimiento respecto de lo importante que resulta para el trabajador tener la libre
opción. Tiene que haber más convencimiento. No se puede decir que una cosa es tan buena
como la otra o que otra no es tan mala como la otra. (Aplausos.) ¡No! ¡Acá nos jodieron durante
muchos años y a los trabajadores hay que decirles la verdad, al igual que a los jubilados!
(Aplausos.)
Yo digo esto porque porque recuerdo la agresividad que mostraban en las propagandas
las AFJP. Recuerdo a ese señor que se preguntaba "dónde estaba soberanía". Evidentemente,
estaba preparando a la sociedad para las privatizaciones que después se vinieron; en el caso de
las AFJP llevaban a los deportistas y a todos los "carilindos", a todos esos tipos, para que
convencieran de las bondades de las AFJP. Es más, recuerdo que a nuestras empresas iban las
chicas de pollerita corta y regalaban pelotas de fútbol y un montón de cosas hasta que los
muchachos se avivaron. Luego, algún que otro "toquetón" hizo de las suyas y las chicas no
aparecieron más. (Risas.) Pero esa es la agresividad que utilizaron.
Nosotros vamos a decirles a nuestros trabajadores: ¡Compañeros, tienen la posibilidad de
que no los sigan estafando! ¡Hay que pasarse a la jubilación de reparto, a la jubilación del
Estado! Esta es la verdad que tenemos que decirles. (Aplausos.) De lo contrario, pareciera que es
lo mismo la chicha que la limonada, y no es así.
Justamente, en el momento que el presidente de la Nación le comunicó esto al compañero
ministro estábamos en una reunión con el doctor Tomada. Sinceramente, me puse tan eufórico
que hasta tenía ganas de darle un abrazo al ministro. Si hubiera sido una ministra, seguramente la
hubiera abrazado. (Risas.) Pero, sinceramente, me pareció fundamental porque fueron muchos
años en soledad; muchas veces, con los compañeros de APOS, de la UTA y de otros gremios...
(Aplausos.)... salíamos a pelear en soledad. Parecíamos marcianos cuando decíamos algunas
cosas. Para algunos éramos marcianos, porque estábamos hablando de algo que era imposible
rebatir porque era tanto el poder puesto de manifiesto a través de los medios de comunicación
que uno parecía un marciano.
Esto me recuerda aquella vez que dijimos que mientras siguiera el sistema cambiario no
se podía hablar de competitividad. Casi nos matan cuando dijimos que había que salir de la
convertibilidad. Y hoy muchos se hacen dueños de haber dicho “hay que salir de la
convertibilidad”; gracias a Dios que salimos de la convertibilidad. Y gracias a Dios que vamos a
salir de este sistema perverso, al que se obligó a ingresar a los trabajadores. Porque yo recuerdo
lo que decía el compañero Recalde: uno se podía divorciar las veces que quería; ¡ah!, pero no se
podía ir de la AFJP. (Risas). Esto era el sistema perverso.
Además de ser un hecho trascendental de este gobierno, con esta iniciativa se le devuelve
parte de la dignidad a los trabajadores; se le ha devuelto la posibilidad de decir “quiero estar en
tal o cual lado”. Así, el trabajador tiene la posibilidad de volver al sistema de reparto, del cual
nunca se hubiera ido si hubiese sido su voluntad.
Gracias, compañeros. (Aplausos.)
Sr. Morales. — Antes de iniciar las consultas, para lo cual habilitamos a todos los senadores y
diputados nacionales que están presentes, yo quisiera hacer algunas consultas y aprovechar la
presencia de los funcionarios que nos dieron un acabado informe, una síntesis de cuál ha sido la
intención y el desarrollo de este proyecto que trae el Ejecutivo.
Antes de plantear dos o tres consultas, quiero decir que comparto este proyecto. Si bien
nosotros el 15 de agosto presentamos una iniciativa que tenía dos capítulos, uno que trataba la
cuestión de la movilidad previsional, que es otro tema, y otro que trataba el tema de la libre
opción. Sin perjuicio de que quedará pendiente la cuestión de la movilidad previsional, ahora
este proyecto importa un cambio sustancial del sistema jubilatorio, como acá se ha dicho. No es
cualquier cambio. Es decir, la modificación del artículo 30 y concordantes que trae el proyecto
del Poder Ejecutivo realmente modifica todo el sistema, porque representa la posibilidad de
fortalecer el régimen solidario, como acá se ha dicho sin medias tintas. De modo que
seguramente quedará pendiente la cuestión de la movilidad, pero esto claramente es un avance. A
pesar de las diferencias que tenemos en muchos aspectos con quienes están presentes en esta
mesa —en la que me encuentro en minoría-, nosotros queremos rescatar que esta es una
iniciativa que le devuelve derechos a los trabajadores. Porque, en verdad, los recursos que han
manejado las AFJP pertenecen a los trabajadores; y son los trabajadores los dueños de esos
dineros y los que tienen que disponer dónde los ponen.
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Entonces, la modificación del artículo 30 se suma a los otros elementos que agregaron
desde el Poder Ejecutivo. Porque ha habido varios proyectos que han sido tal vez más sintéticos;
acá se tocan muchas otras cuestiones, algunas que tienen que ver también con las comisiones de
las AFJP. Ha sido un tema que permanentemente se ha debatido, pero las AFJP aplicaban las
comisiones que querían. Como acá se ha dicho, en algunos casos llegaban al triple de lo que se
pagaba en otras AFJP.
Se abordan determinados temas que significan una profunda modificación en el sistema
jubilatorio; así que no es solamente el tema de la libre opción. Por lo tanto, nosotros vamos a
acompañar en general y en particular todas las iniciativas.
Al titular de la Superintendencia de AFJP le voy a pedir que nos explicite bien cómo va a
funcionar el fondo mutual para atender el tema de las contingencias por invalidez y por
fallecimiento.
Pero desde nuestro bloque nosotros señalamos algo que ya ha anticipado Sergio Massa y
que hemos compartido también con Capitanich, presidente de la Comisión de Presupuesto. Me
refiero al tema de que esta modificación central —porque, reitero, no es solo la libre opción sino
volver a la lógica de un sistema solidario y de reparto- va a significar que el Estado, de pronto,
administrará una cantidad de recursos que son propios del sistema.
Entonces, lo que hemos planteado -y hemos encontrado eco en el Poder Ejecutivo a tal
efecto- es la posibilidad de incluir un artículo que, justamente, tutele y dé garantía a estos fondos.
Le dé la garantía de que son los recursos que van a financiar las futuras jubilaciones para que no
puedan ser utilizados por el Tesoro ni en erogaciones corrientes. (Aplausos.) Y, eventualmente,
el Estado va a tener que funcionar como una administradora de fondos de jubilaciones y
pensiones públicas. Esto, seguramente, con una grilla de posibilidades, porque tampoco se
pueden tener parados estos recursos. No pueden ser afectados a erogaciones corrientes, no
pueden estar sometidos al manejo discrecional de nadie, pero sí pueden ser aplicados a
determinadas inversiones. El artículo 5º plantea algún indicio de algún tipo de inversiones, que
pueden ser de infraestructura; que siempre tengan rentabilidad pero que tengan la garantía de que
el Estado es el garante y que existe una garantía de recuperación de estos fondos que van a servir
para sostener el sistema.
Esta es la preocupación central que nosotros de entrada hemos planteado y que ha sido
tomada por el Poder Ejecutivo.
Reitero el pedido de que tengamos un poco más de precisión sobre cómo va a funcionar
este fondo mutual, este fondo que se va a descontar antes de que se determine la cuota, como
plantea el artículo 10. Pero recién escuchaba al titular de la Superintendencia decir que el
establecimiento del límite, de un tope del 1 por ciento, compensaría estos 160 millones que se va
a ahorrar el sistema. Es decir, habría un ahorro anual de 160 millones de todo el sistema, que es
plata de los trabajadores, que no van a tener que ingresar a las AFJP con motivo de mayores
comisiones, pero de ahí habría que afectar 40 ó 50 millones, que puede ser el costo. Me gustaría
que en particular nos expliquen acabadamente cómo funcionará este fondo y de dónde saldrá. Es
decir, si no va a haber un porcentaje que tengan que pagar los trabajadores, si se va a descontar
de las cuotas o de las futuras jubilaciones. Queremos pedir una explicación sobre ese tema.
La segunda cuestión tiene que ver con el artículo 3º. ¿Cuántos afiliados, en este segmento
de hombres mayores de 55 años y mujeres mayores de 50 años, estarían dentro de las
condiciones que establece el artículo 3º, los cuales, salvo que expresen lo contrario,
obligatoriamente irían al régimen de reparto? Este es otro tema que nos gustaría que nos
aclararan.
Otra consulta que dejo planteada es cómo se van a mantener los aportes. Si es que el
aporte a las AFJP se mantiene en el 7 por ciento —lo que ha ratificado hace pocos días el Poder
Ejecutivo- y el 11 por ciento para el régimen de reparto. La pregunta es si esto se va a mantener
así.
Además, una observación que le había planteado al titular de la ANSES ayer está referida
al tema del artículo 39. Como la modificación del artículo 30 importa la modificación de todo el
régimen, también habría que hacer alguna modificación posiblemente en la redacción de dicho
artículo. Esta sería una sugerencia de forma.
Concretamente, las consultas están referidas al fondo mutual, a la cantidad de afiliados o
de trabajadores que estarían dentro del artículo 3º y si se van a mantener los porcentajes de
aportes.
Después, tomamos el compromiso de Sergio Massa de trabajar sobre la incorporación de
un artículo que dé tutela y garantía para que estos recursos financien las futuras jubilaciones.
Sr. Capitanich. – Por una cuestión metodológica –y también porque tenemos convocado al
ministro de Salud por el tratamiento de otro tema correspondiente a la Comisión de Presupuesto,
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que tiene que ver con la emergencia sanitaria– propongo un método: recopilar todas las
preguntas de los señores senadores y de los señores diputados nacionales presentes en el salón
para que ustedes las puedan tomar y ordenar las respuestas correspondientes.
Sr. Tomada. – Si ustedes quieren, todos los funcionarios que estamos en esta mesa estamos a
disposición de los senadores y diputados para que esas consultas nos lleguen; si quieren, esto se
podría hacer en el día de hoy o mañana. Inclusive, no tenemos inconveniente en reunirnos
individualmente con los señores senadores para poder dar una respuesta condigna a todas las
inquietudes que ustedes tengan. Sobre las que presentó el senador Morales, si tuviéramos tiempo
podríamos hacerlo hoy; pero le propongo, senador, que mañana mismo nos reunamos en el
Ministerio.
-Varios senadores hablan a la vez.
Sr. Tomada. – Entonces, procederemos de la siguiente manera: damos una respuesta breve y
quedamos a disposición para las ampliaciones.
Sr. Capitanich. – Comenzamos con las preguntas.
Tiene la palabra la señora senadora Sonia Escudero.
Sra. Escudero. – Por supuesto, que saludo la restitución a los trabajadores del derecho a la libre
opción; saludo también la reducción de las comisiones a las AFJP, que va a redundar en una
mejora en los aportes que realizan los afiliados. Pero para que este derecho de opción no sea un
derecho a optar entre dos sistemas frustrantes, me preocupa lo que no dice el proyecto. En primer
lugar, en épocas de inflación como las que vivimos, ¿cómo se va a actualizar el cálculo de los
sueldos de los últimos diez años, que en épocas de inflación queda absolutamente devaluado?;
¿cómo se va a actualizar la prestación básica universal?.
Y a mí no me parece que tengamos que decir “la movilidad es otra cosa y queda
separada”. No es así. Nosotros vamos a seguir todos los miércoles con las visitas de los jubilados
porque tenemos que resolver también el problema de la movilidad.
Entonces, estos son los tres puntos de actualización que le están faltando al proyecto y
que tienen que ver con el rescate del sistema de reparto al que se hace referencia en los discursos.
También parece que los argentinos hemos perdido la memoria. ¿Qué fue lo que favoreció
la apertura a la privatización del sistema? Fue, justamente, el manejo irresponsable de muchos
años de estos fondos de jubilaciones, que fueron utilizados por los gobiernos para atender sus
gastos corrientes. Entonces, ¿de qué modo aseguramos en la ley que se apruebe que haya un
mecanismo de inversión y de control de los fondos de los jubilados?
Sr. Capitanich. – Tiene la palabra el señor diputado Nievas.
Sr. Diputado Nievas. – Soy el secretario de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de la
Cámara de Diputados de la Nación.
En primer lugar, respaldo el planteo que hizo el señor Yasky en el sentido de que habría
que revisar el primer plazo de 180 días. Recordemos que hoy el trabajador cuando ingresa al
mercado laboral tiene 90 días para elegir y sólo el 30 por ciento ejerce la opción; casi el 70 por
ciento, por desconocimiento, existiendo esa posibilidad de elegir, hoy no hace ejercicio de esa
opción.
Además, nos parece que hay que vincular el estiramiento de ese plazo con una tarea
oficial desde el Estado para una difusión adecuada de lo que implica en uno y en otro caso;
porque muchos de nosotros estamos recibiendo consultas de una infinidad de trabajadores -no
todas las situaciones son iguales, porque las historias laborales son distintas-, por cuanto no es lo
mismo haber empezado a aportar desde cuando uno comienza su vida laboral que haber
empezado a aportar al final de la vida laboral. Recordemos que muchas provincias, por ejemplo,
han transferido sus cajas con trabajadores de muchos años a los que, indudablemente, no les
convenía el sistema de capitalización y que, a pesar de ellos, fueron incorporados a dicho
sistema. Entonces, me parece que habría que hacer algo en la ley para obligar a una tarea de
difusión sobre este particular.
En segundo lugar, comparto lo que acaba de decir la senadora Escudero. Me parece que
no es bueno que dejemos para otro momento la discusión de un tema sobre el que el Congreso
tiene una obligación ineludible de dar una respuesta. Recordemos el fallo de la Corte que hizo un
pedido al Congreso por el cual se notificó que teníamos que dictar una ley que le dé contenido a
la garantía de movilidad de las prestaciones. El gobierno ha dado una respuesta –para nosotros
insuficiente– que ha sido el aumento del 13 por ciento en las jubilaciones, que ya están cobrando
los jubilados. Reconocemos el esfuerzo que ha hecho el Estado durante este tiempo para elevar
las jubilaciones mínimas, pero eso no alcanza para dar respuesta al mandato constitucional.
Entiendo que esta podría ser una ocasión interesante para abordar ese tema.
Por último, todos tenemos a la vista el trabajo que se hizo en el Ministerio de Trabajo,
inclusive antes de la gestión del señor ministro Tomada, con Graciela Camaño, cuando se
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publicó el Libro Blanco de la Seguridad Social, en el que se consultó a expertos de la OIT y de
distintos organismos en todo el mundo.
Creo que nos está faltando algo en la discusión. Quisiera que el ministro nos dé alguna
precisión –tal vez no sea el momento ahora–. Quisiera saber qué está pensando el gobierno sobre
la respuesta que hay que darle a los millones de trabajadores que hoy por hoy no tienen ni van a
tener respuesta ni con el sistema de reparto ni con el de las AFJP; porque sabemos que no van a
lograr, cuando llegue la edad de jubilarse, cumplir con los 30 años de aporte. Si bien la moratoria
hoy ha sido una herramienta formidable y ha incorporado –incluso nos parece bien– a casi un
millón de nuevos beneficiarios, todos sabemos que en ese mismo libro que ha publicado el
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se dice que dentro de unos 20 años el 65 por ciento de
la población en edad de jubilarse no va a poder hacerlo porque no va a cumplir con el requisito
de los 30 años de aporte.
Entonces, la discusión sobre la eventualidad de una reforma más profunda del sistema
jubilatorio para que dé inclusión a través de un beneficio universal es la gran tarea pendiente del
Congreso. Quisiéramos saber qué piensa el Gobierno sobre este tema.
Sr. Morales. – Tiene la palabra la señora senadora Silvia Gallego.
Sra. Gallego. – Insisto en algo que planteó recién la senadora Escudero. Ustedes saben que
vengo de una provincia que mantuvo a rajatabla su sistema previsional con un gran esfuerzo y
que a lo largo de los años ha mantenido una caja estable y previsible con posibilidades de
garantizar las prestaciones y con el 82 por ciento –hoy, hasta ahora con el 75 y ahora con el 82
por ciento–, gracias a una decisión que está en su ley y que los plantea como intangibles,
determinando que el Estado provincial no puede utilizar los fondos acumulados en el sistema
previsional para ninguna otra cosa que no sean colocaciones que garanticen su valor al día de la
fecha.
Por lo tanto, me parece que este debería ser un tema en el que tenemos que ponernos a
trabajar para garantizar esa imposibilidad de que el Estado nacional pueda utilizar los fondos
previsionales para lograr equilibrios financieros o para gastos que no sean previsibles en su
cobro, y que las colocaciones puedan ser una gama de opciones que también le dé al organismo
administrador la flexibilidad de buscar las mejores colocaciones momento a momento; porque si
lo planteamos en un solo tipo de colocación estamos planteando un corsé que no siempre es
posible mantener en el tiempo. Esta es mi preocupación mayor: ¿cómo va a usar el Estado estos
fondos? Porque queremos que sean fondos que mantengan su valor en el tiempo y que garanticen
la verdadera prestación y no como ocurre ahora que llegamos a situaciones donde los jubilados
no saben qué día de qué mes van a cobrar la prestación de cinco meses para atrás.
– Ingresa en el salón y ocupa un lugar en el estrado el señor ministro de
Salud y Ambiente Ginés Mario González García.
Sr. Morales. – Tiene la palabra el doctor González Gaviola.
Sr. González Gaviola.– Respecto del tema de la mutualización, quiero dejar en claro que la idea
es tratar de que en el sistema de capitalización la mayor cantidad de dinero vaya a la cuenta de
capitalización y la menor cantidad de dinero se utilice en la gestión de las cuentas.
Nosotros teníamos dos gestiones del sistema: una, dedicada a administrar el sistema de
capitalización –lo que hacen las AFJP–, y otra dedicada a gestionar el seguro que pagan las
prestaciones de invalidez y muerte, que es administrado por otras compañías que no son las
AFJP sino contratadas por ellas, a través de un proceso que en la ley decía que tenía que ser
licitatorio y que en la práctica resultó, en la mayoría de los casos, en integraciones verticales de
empresas del mismo grupo.
Si nosotros medimos cuánto se cobró o cuánto le cobraron a los trabajadores de sus
aportes para financiar el sistema que paga invalidez y muerte, vamos a ver que, por ejemplo, en
el ciclo 2005–2006 la totalidad de las primas pagadas, lo que nosotros les contamos que en
promedio es el 1,4 por ciento del salario de cada trabajador, suma 1.090 millones de pesos, que
es lo que les cobraron para que el sistema de capitalización les brinde el seguro de invalidez y
muerte. Pero el costo de lo que pagaron las aseguradoras fue inferior a eso, en 30 ó 35 millones
de pesos. Esos 35 millones de pesos ya no van a existir: o sea, que se suman a los 160 millones
para ir a la cuenta de capitalización.
El sistema deja de tener 11 seguros diferentes, donde cada uno calculaba su tasa de
siniestralidad de acuerdo al tipo de persona que tenía afiliada –porque la siniestralidad no es la
misma en una persona joven que en una anciana, en un trabajador de la construcción que en un
contador, etcétera. O sea, se habían generado universos de siniestralidad que tenían variantes
muy diferentes de costos. Tal vez, una AFJP determinada tenía un costo de administración bajo
pero no se transmitía a la comisión porque tenía trabajadores con alta siniestralidad, y esto le
quitaba cristalinidad a la posibilidad de seleccionar y mezclaba los "tantos".
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Entonces, creemos que la creación de un universo en todo el sistema de siniestralidad
solidariza el sistema, ahorra gastos de gestión y le da transparencia. Entonces, cada AFJP va a ir
pagando los siniestros que tenga y después va a haber un sistema de compensación, donde
aquellas AFJP que tengan menos siniestros que el promedio van a tener que pagar a las
administradoras que pagaron por encima del promedio y de esta manera se unifica esta situación
a través de una cuenta compensadora. ¿Está claro?
Va a haber una reducción menor, porque la prestación hay que pagarla. Los mil millones
de prestaciones los vamos a volver a tener y eso de algún lado se va a pagar. Lo que no vamos a
pagar son costos de intermediación.
Sr. Massa.– El ejemplo más práctico es el minero de San Juan contra una mujer que trabaja en el
Banco Ciudad. Una administradora prefería que su compañía de seguros asegure a una
trabajadora del Banco Ciudad de 35 años porque la tasa de siniestralidad era más baja. Ahora se
reparte el nivel de siniestralidad entre todos los aportantes al fondo. Si a eso le restamos el costo
de administración del seguro lo que hace es bajar la cantidad neta de gastos y aumentar la
cantidad neta de aportes individuales y en lugar de reducirlo del costo del salario al trabajador, se
lo reduce del resultado de la cuenta.
Entonces, lo que capitaliza es mayor y lo que se deduce es sobre lo que ya capitalizó.
Pero primero capitaliza el trabajador. Técnicamente es complejo, pero estoy tratando de ser lo
más “castellano” posible.
Sr. Morales.– El ahorro va a ser de 160 millones más 35 ó 40 millones que es la comisión...
Sra. Escudero.– En el conjunto...
Sr. Massa.– Y, además, se produce un efecto redistributivo interno porque los trabajadores de
altos niveles de ingreso y baja siniestralidad van a tener una mayor carga para el pago de
seguros, pero el trabajador de bajos ingresos y alta siniestralidad va a ver aliviado el costo de su
seguro.
Sr. Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Tomada) .– Otra de las inquietudes
estaba referida al aporte del 7 al 11, que ha sido prorrogada por un decreto del presidente de la
Nación. Eso se mantiene por un año y el mismo decreto faculta al Poder Ejecutivo para tomar
sesenta días antes alguna modificación en ese sentido. Eso está vigente y continúa vigente.
Sr. Massa.– Respecto de la consulta del senador Morales acerca de cuántos hombres mayores de
55 años y cuántas mujeres de 50 estarían en situación de tener en su cuenta de capitalización
individual un saldo menor a los 250 (...) La base de la Superintendencia y la base de cuentas
individuales de las administradores establece un número inicial de 1.109.214 personas y a esto le
deberíamos restar los beneficiarios que estén en algún beneficio provincial y tuvieron algún
aporte circunstancial en alguna administradora, como es el caso que planteaba recién el diputado
Nievas, pero que a lo mejor siguen siendo beneficiarios de su caja provincial; también hay que
restar, obviamente, a los fallecidos porque nadie hace una sucesión por 50 ó 100 pesos de una
cuenta individual. Así se va a llegar a la determinación de cuáles son potencialmente los
beneficiarios a la hora de optar. Esto no significa que este total de beneficiarios va a pasar al
sistema sino que va a tener la posibilidad de optar si quieren, con aporte individual como
producto de su trabajo en relación de dependencia más algún aporte voluntario que puedan hacer,
quedarse en el sistema de capitalización, lo que pueden plantear expresamente; si no, los
rescatamos a los efectos de garantizarle derecho a la jubilación por edad avanzada. No nos
olvidemos de que hay muchas personas que en el camino pierden el derecho a la jubilación por
edad avanzada porque acumulan 11 ó 12 años en capitalización y no llegan a acumular los 30
años y después no pueden tramitar la jubilación por edad avanzada, que es para personas
mayores de 70 años y que tienen 10 años de aportes jubilatorios.
Sr. Capitanich.– Damos por terminada esta reunión plenaria de comisiones, agradecemos
mucho la presencia del señor ministro de Trabajo...
Sra. Escudero.– Quedan algunas preguntas pendientes. Por ejemplo, los ajustes de la prestación
básica universal y de los haberes...
Sr. Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Tomada) .– Esos no son temas que están
directamente vinculados al proyecto. Pero no tenemos ningún inconveniente en contestar, aunque
no nos parece que este sea el ámbito adecuado para ello. Si quieren, los convocamos en el
Ministerio de Trabajo, donde los recibiremos y les haremos todas las aclaraciones.
Sra. Escudero.– Hay un tema que el señor Massa planteó. Me refiero al mecanismo de
transferencia de control para evitar que los fondos del sistema previsional de reparto sean
utilizados. Si no entendí mal, me parece que existe cierta abertura para incluir eso.
Sr. Massa.– Absolutamente: no solamente lo dejé planteado, sino que en el cierre de la
explicación dije que a partir del planteo de los senadores Morales y Capitanich y en función de
que la ley de Presupuesto 2006 y la ley permanente de Presupuesto ya establecen un mecanismo
6 de febrero
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de las características que se solicita para esta ley en particular, teniendo en cuenta que los
recursos del Sistema de Seguridad Social establecen una afectación específica, no tenemos
ninguna dificultad en que para una mayor garantía los legisladores soliciten la inclusión de este
tema en el proyecto de ley.
Sr. Capitanich.– Muchas gracias por su presencia.(Aplausos.)
– Son las 17 y 55.
REPÚBLICA ARGENTINA
VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
CÁMARA DE SENADORES DE LA NACIÓN
REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE PRESUPUESTO Y HACIENDA
Salón “Manuel Belgrano” — H. Senado de la Nación
6 de febrero de 2006
Presidencia del señor senador Capitanich
6 de febrero
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— En el Salón Manuel Belgrano del H. Senado de la Nación, a las 18 y 05 del martes 6
de febrero de 2007:
Sr. Presidente (Capitanich).— Vamos a dar comienzo a la reunión en la que se va a considerar el expediente PE
716/06 que es un mensaje y proyecto de ley del Poder Ejecutivo nacional por el que se establecen medidas
tendientes a posibilitar que los agentes del Sistema Nacional del Seguro de Salud, prestadores médicos públicos o
privados, establecimientos geriátricos y psiquiátricos, laboratorios y servicios de emergencia regularicen
obligaciones tributarias adeudadas.
En virtud de la importancia de este tema, el proyecto ha sido remitido por el Poder Ejecutivo que es el autor
y ha ingresado el jueves próximo pasado al ámbito del Senado como cámara de origen. También quisiera decir que
esta cuestión ha sido incorporada al temario de las sesiones extraordinarias.
Hemos invitado al ministro de Salud y Ambiente, doctor Ginés González García, con el objeto de que nos
pueda explicar los alcances de la iniciativa. También se encuentra presente para referirse a este tema el doctor
Ernesto Donato que es subdirector general de la Subdirección General de Coordinación Técnico Institucional de la
Administración Federal de Ingresos Públicos y en representación de la Confederación Argentina de Clínicas,
Sanatorios y Hospitales sus directores, los doctores Héctor Vazzano y Norberto Larroca y los asesores, contador
Enrique Cimino y licenciada Silvia D’Agostino, que se encuentran acompañando y compartiendo este panel.
Quisiera pedir disculpas al ministro porque lo hemos hecho demorar un poco en virtud del tratamiento del
proyecto de reforma de la ley 24241 del sistema previsional, que es muy importante y que cuenta con amplio
consenso. Al respecto, quisiera decir que vamos a propiciar la circulación del expediente con el objeto de emitir un
dictamen, porque ya cuenta con aprobación, con todas las observaciones que han ido surgiendo a partir de su
análisis.
A continuación, nos gustaría escuchar las opiniones del señor ministro y del secretario de la AFIP, así como
de los sectores interesados respecto de esta iniciativa y los señores senadores.
Sr. Ministro de Salud y Ambiente (Ginés González García).— Ante todo quiero agradecer al señor presidente de
la comisión y a los señores senadores esta oportunidad que me brindan de poder explicar la intención del Poder
Ejecutivo respecto de este proyecto.
Cuando en marzo de 2002 declaramos la emergencia sanitaria, obviamente había una cantidad de
circunstancias muy críticas en la Argentina. Confieso que mi temor y mi fantasma era la caída de los servicios
públicos y privados que atendían a la seguridad social.
Esto fue un duro trance que vivimos en ese momento en donde hicimos un montón de cosas muy
importantes con el pleno apoyo de los legisladores, como fue la norma que el Senado trató de prescripción de
medicamentos por nombre genérico. Por ejemplo, fíjense que en febrero de 2002 la caída en la venta de
medicamentos en las farmacias fue del 42 por ciento. De manera tal que hubo un quiebre en la accesibilidad muy
fuerte.
Entre otras cosas, nosotros adoptamos ese tipo de medidas, primero por decretos y después por leyes. Por
ejemplo, hicimos el Programa de Acceso Gratuito a los Medicamentos como una forma de recomponer el acceso y
para frenar una tendencia que aunque no había empezado en ese momento podía precipitarse, que era el cierre de
camas de establecimientos privados. La Argentina tiene la mitad de camas públicas y la otra mitad de las camas son
privadas. O sea que son sistemas muy vinculados y que naturalmente tienen que funcionar recíprocamente en forma
pareja porque, si no se genera, una dificultad grave sobre la oferta disponible.
Otra punto que se consideró fue el costo de los insumos internos. Para ello elaboramos una iniciativa que
tuvo una amplia y favorable acogida como una manera de disminuir los impuestos vinculados con las importaciones
sobre todo en cuanto a la reparación de insumos críticos que no hubieran sido fabricados en la Argentina.
También recompusimos lentamente el acceso a los bienes.
Hubo más medidas, como por ejemplo hacer un programa de emergencia tomando un crédito externo para
algunas provincias, de manera tal que todos los bienes tuvieran la posibilidad de seguir funcionando.
En el caso del sistema de clínicas y sanatorios privados de la Argentina —al decir clínicas me refiero a
establecimientos como laboratorios, entidades geriátricas; es decir que es un poco más amplio el espectro y me
refiero a todos prestadores de la seguridad social— el tema era de servicios. Por lo tanto, luego de lo que fue esa
primera emergencia establecimos dos corrientes: por un lado, una que nos liberara de algunas exigencias del propio
fisco. Esto tuvo que ver con la emergencia vinculada con los pagos a la AFIP. Por el otro lado, tratamos de
recomponer el flujo de recursos provenientes de las obras sociales para que pudieran pagar los servicios de sus
beneficiarios. Esta segunda parte tuvo un paquete de medidas: recuperamos el punto recaudatorio que había sacado
el ministro Cavallo. También se pusieron en marcha otras medidas para lograr una distribución más equitativa, un
seguro de segundo piso más fuerte, que fue lo que constituyó el fondo de redistribución.
Somos uno de los pocos países del mundo en donde el año pasado el presidente de la Nación firmó un
decreto para que la reasignación de los recursos que distribuye la entidad se haga en función del riesgo, que se mide
por edad y sexo. De tal manera que las obras sociales tienen compensaciones vinculadas con el tipo de gente que
atienden, lo que es muy importante. Ahora bien, estas compensaciones salen del propio sistema porque en ningún
punto se ha incluido un aporte extra sistema.
En el caso de la estructura de los prestadores médico asistenciales que estaban debajo de esta ley,
naturalmente pudimos conservar que gran parte de ellos siguieran con la prestación de los servicios.
También trabajamos en algunos otros temas como, por ejemplo, las deudas de las obras sociales, que
pudieron cancelar con recursos propios de las obras sociales. En el caso del PAMI hicimos una incursión para tratar
de que se estatizara su deuda, de modo de tratar de que no sólo se cumpliera con un flujo mejor sino que además se
cancelara mucha deuda, habida cuenta de que cuando nosotros asumimos había en el PAMI una demora de siete
meses. Por lo tanto, intentamos endeudar el stock de deuda y evitar el flujo permanente a lo que pudiera ser el
funcionamiento cotidiano. Felizmente, todo eso permitió que el sistema siguiera funcionando aunque con
dificultades de una determinada magnitud.
Después hubo inconvenientes y tuvimos que tratar de que los ingresos que entraban al sistema de la
seguridad social se volcaran en el prestador de una manera más fluida. Trabajamos mucho el año pasado sobre ese
tema, pero siempre tuvimos la circunstancia de que en realidad no había razones sanitarias para mantener la
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emergencia sanitaria. Es decir, no había ningún peligro de catástrofe financiera o social y económica como la que
vivió la Argentina que tuviera repercusiones sanitarias.
Sin embargo, tuvimos que pedir al Honorable Congreso que mantuviera la emergencia sanitaria para
establecer un paragüas para que no fuera ejecutable por la AFIP la estructura de las clínicas y de los sanatorios
privados que estaban fuertemente endeudados, con el agregado de un sistema de intereses punitorios que ampliaba el
endeudamiento de una manera muy complicada.
Con esa intención hemos llevado adelante innumerables reuniones con los agentes del sistema prestador del
servicio y se tomó la decisión de buscar una estructura que diera un plan de facilidades de pago a esta deuda. Esto se
hizo a finales de 2005.
Como ustedes saben, no es fácil de plasmar este tipo de intenciones en los distintos estamentos del Estado;
acá intervenían el Ministerio de Economía, AFIP, el Ministerio de Trabajo y nosotros.
Dentro de todo ese esquema resolvimos en las últimas reuniones, a instancias de la Jefatura de Gabinete,
trabajar en la elaboración de un proyecto que contemplara estas situaciones que ponían bajo el riesgo de cese de
funcionamiento, en el caso de no ser trabajada esta deuda de una manera razonable, a todo el sistema de prestaciones
que, vuelvo a decirlo, no solamente cubre gran parte de las necesidades de la seguridad social, sino que también a
cubre a una cantiad importantísima de trabajadores.
El proyecto del Poder Ejecutivo que estamos presentando mereció algunas conversaciones que se vienen
haciendo en el ámbito del Ministerio y en el marco de la Jefatura de Gabinete. El proyecto presentado lo que intenta
justamente es contemplar alguna forma viable de pago de esa deuda, de modo que tanto el Estado cobrara lo
adeudado y el sistema también pudiera pagarlo, sobre todo con la idea de que el sistema entendiera, por lo menos en
el espíritu del Ejecutivo, que este endeudamiento tuvo que ver con que el Ejecutivo le dio prioridad a que el sistema
funcionara.
El proyecto que presentamos —por supuesto, es bueno que estén acá actores de las partes— logró un
consenso importante. Creo que hay muy poco disenso, y los temas en los que hay disenso son más de índole técnico,
vinculado más a lo que pudiera hacer la AFIP que a lo que puedo comentar yo.
Lo que sí les digo es que para nosotros tiene un interés político fundamental preservar el funcionamiento
del sector. En el sector, cualquier cese de un lado se trasvasa hacia el otro lado. De manera tal que, como dije antes,
es un sector muy vinculado. Para nosotros es muy importante como proveedor de servicios de todo el sistema de la
seguridad social de la Argentina, y por eso es un interés de Estado preservar su funcionamiento, de modo tal que
siga prestando los servicios que ha prestado hasta ahora. Por eso, el proyecto políticamente para nosotros es muy
importante.
Ha habido falta de consenso en tres o cuatro artículos. En verdad, también nosotros — y esto lo digo desde
la Jefatura de Gabinete— hemos resuelto, como ustedes saben que el proyecto de ley tiene muchos giros dentro del
propio Estado —al Ministerio de Economía, a la AFIP, a la Secretaría Legal y Técnica—, que este proyecto fuera
presentado pero, por supuesto, como corresponde. Además, obviamente, está dentro de las atribuciones de los
senadores establecer las modificaciones que crean pertinentes.
Pero también digo que desde algunos consensos que hemos tenido con la AFIP y con la Jefatura de
Gabinete nos hemos dado cuenta de algunas falencias que tenía y que seguramente podrán ser subsanadas con el
trabajo de todos.
Me acompañan la subsecretaria de Fiscalización, que maneja el tema del espíritu de la ley, y el
superintendente de Servicios de Salud.
Quedo a disposición de ustedes para responder todas las preguntas que me quieran hacer.
Sr. Presidente. — La mecánica de la reunión sería la siguiente: pueden formular preguntas concretas si quieren
mayor precisión desde el punto de vista impositivo y previsional.
Tiene la palabra el senador Jaque.
Sr. Jaque. — Celebro la iniciativa del Poder Ejecutivo, porque creo que tiende a solucionar un problema que
estamos viviendo en todo el país y que en los últimos tiempos se ha ido agravando, habida cuenta de que en algunos
casos —por algunas interpretaciones que no eran adecuadas de la DGI— por la falta de esta claridad nosotros
preveíamos que debía disminuirse la posibilidad de seguir con las ejecuciones, pero éstas seguían y esto hacía
necesario trabajar para evitar esa situación.
Sin lugar a dudas, creo que uno de los problemas que no escapa a nosotros que está viviendo el sistema de
salud, es el desfasaje que hoy tiene entre los ingresos y los egresos. Fundamentalmente, porque debido a las
paritarias se han incrementado los salarios de los trabajadores. En este último tiempo, este desfasaje en la
actualización —especialmente de lo que significan las cuotas que se pagan o los montos por las prestaciones a las
obras sociales— ha hecho que esto vaya provocando problemas hasta para poder cumplir con lo que en las paritarias
se acordó como monto salarial; inclusive, para los meses de febrero y marzo.
Por lo tanto, sabiendo que este es un tema importante, me gustaría saber qué se hará o cómo se acompaña
este proceso para disminuir el desfasaje que hay entre la actualización salarial y la actualización de las prestaciones
sociales —o de las prestaciones médicas—, teniendo presente que si no solucionamos esto vamos a estar dando una
herramienta que en un primer tiempo va a servir, pero que con el correr del tiempo hará caer a todas en lo que aquí
está previsto; es decir, en el incumplimiento de los planes de pago. Entonces, en lugar de lograr lo que pretendemos,
que es sacar al sistema de salud a flote, vamos a volver a tener problemas.
En ese sentido, creo que el plazo es razonable, al igual que la tasa de interés. Lo que no sé es si se podría
analizar, a la hora de hacer la consolidación de la deuda y atendiendo que estamos hablando de una emergencia que
declaramos nosotros mismos, si no se deberían reducir, por lo menos, los intereses resarcitorios devengados, que
hasta hoy en el proyecto de ley se los considera en su totalidad. (Aplausos.) Habría que analizar eso.
A su vez, insisto en que se analice cómo sería la otra herramienta que ayude a esto, que es muy bueno —de
hecho, anticipo mi voto favorable y el acompañamiento—; es decir, cómo hacemos para que, de la otra forma, se
pueda acelerar la solución de este problema o se pueda encontrar el mecanismo adecuado. No sé si será mediante el
restablecimiento —llamémosle— de estas paritarias donde se pueden establecer los antiguos valores INOS; no sé
cuál es el sistema. Pero me gustaría saber cuál es la otra "pata" de esto para que sea una solución integral, reiterando
desde ya que voy a acompañar este proyecto porque entiendo que es bueno.
Sr. Presidente.— Tiene la palabra la señora senadora Gallego.
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Sra. Gallego. — Además del planteo del senador Jaque, que tiene que ver con el tema de los intereses, hay un tema
que me han planteado en reiteradas oportunidades los prestadores en mi provincia, que tiene que ver con la
necesidad de esta moratoria para encarar las deudas previsionales, y la necesidad también de acompasar con el pago
de la deuda de PAMI a muchos de los prestadores.
Usted recordará que una parte de la deuda se transformó en bonos y todavía algunas entidades no han
podido acceder a ello, porque está en discusión si estaban bien o mal calculadas las deudas. Hay discusiones por las
certificaciones con las propias obras sociales, incluido el PAMI. Y en la segunda capitalización de la deuda que se
hizo no ha habido todavía respuesta para todos los prestadores. Y este sí es un problema, porque los prestadores nos
dicen: “¿Cómo pagamos si, por un lado, estamos discutiendo intereses de la deuda provisional y de la deuda
impositiva y si, por el otro, todavía el Estado no ha logrado compatibilizar las deudas, las acreencias que tiene, y las
acreencias que nosotros tenemos respecto del Estado.”. Para el prestador, PAMI también es parte del Estado.
Por lo tanto, mi preocupación es si podríamos visualizar estos dos temas en conjunto en el marco de la
emergencia. Porque, si no, me parece que vamos a resolver el tema previsional e impositivo y no vamos a resolver el
otro tema, que tiene que ver con los ingresos reales de las prestadoras.
Sr. González García. — En rigor de verdad, de entrada nosotros siempre lo tratamos como tal: una cosa es resolver
el pasado, una pesada mochila con la cual el sistema no funciona, y otra cosa es asegurar el futuro mejorando todos
los días el funcionamiento.
Con respecto al pasado, nosotros creemos que este proyecto de ley, con las modificaciones que ustedes
puedan hacerle, va a tener seguramente una vía de solución muy importante para lo que resta del pasado. Con
respecto a ese pasado, confieso que me tembló mucho la mano cuando tuve que estatizar una deuda, o sea hacérsela
pagar a todos. Pero, bueno, lo hicimos. El resto del sistema, en realidad, ya pagó todo con fondos propios, como dije
antes. El PAMI es una cuestión que no conozco en detalle, pero lleva muchos años sin resolverse; y obviamente yo
estoy tan interesado como usted, senadora, en que se resuelva, porque esto obviamente traería aire al funcionamiento
de todo el sistema. Pero no puedo decir mucho más que eso porque en verdad los plazos están largamente excedidos:
esto fue incluido en el presupuesto que se elevó a fines de 2002. De manera tal que hay muchos años de la previsión
de esos bonos, inclusive.
Con respecto al tema al que ambos hicieron mención, es cierto, a nosotros nos preocupa mucho el cash flow
—es decir, el flujo permanente— sobre un sistema que en todo el mundo se encarece y mucho. Hay muchas razones
para ello: hay una innovación tecnológica, que no es poca, en el sector y que, en general, no genera productividad
sino que genera mayores costos, al revés de lo que es la innovación en general en cualquier otro sector. Esta
expansión de los costos se produce acá y en todo el mundo.
Además, el sistema de seguridad social es el único que no tiene subsidio del Estado. Ustedes recién
terminan de hablar del sistema previsional, que tiene un fuerte subsidio del Estado. Este sistema nunca tuvo ningún
subsidio del Estado. Más vale, cuando el Estado apareció, en términos generales —sobre todo en las épocas
militares, en épocas distintas a este gobierno—, ha sido para intentar sacar recursos de este sector. Pero el sector
ahora ha recuperado bastante su capacidad de generar recursos genuinos, básicamente por los incrementos salariales
y por los incrementos de ese famoso punto al que ya hice mención anteriormente.
Asimismo, hemos mejorado mucho en la redistribución interna.
Ahora, dado que por un lado hemos mejorado el flujo y la redistribución interna en el sentido de que no
haya obras sociales ricas ni pobres sino que haya mecanismos reasignatorios que acerquen lo que tiene per cápita
cada obra social, el tema pasa por cómo eso se transfiere claramente en prestaciones. Esta es la preocupación nuestra
y de la Superintendencia. Ya desde el año pasado tenemos conversaciones muy importantes al respecto. La verdad
es que no quiero volver al sistema de precios, porque este estuvo muchos años e, inclusive, se festejó cuando se salió
del sistema de precios; y ahora, algunas veces, cuando no es compensatorio, se plantea de alguna manera la
posibilidad de volver a un sistema de precios. Pero está en carpeta lo siguiente: si entre lo que ingresa al sistema y lo
que se paga a los prestadores existen diferencias, es un tema que estamos analizando.
De todas maneras, volviendo a lo que es el espíritu de la paritaria, como ha sido esto históricamente, hemos
tenido reuniones —inclusive dentro de la Superintendencia— con los integrantes de la Comisión de Obras Sociales
de la CGT y también han tenido reuniones los propios prestadores con el PAMI —esto tuvo lugar en los últimos dos
meses—. Esa situación para nosotros es fundamental, porque nosotros queremos aumentar la recaudación y los
ingresos para que estos sigan a la gente y no que la gente siga a los ingresos; eso es muy claro. En ese sentido
estamos absolutamente de acuerdo.
De todas maneras, les confieso que —en un mediano plazo, este quizá sea un tema que tengamos que
conversarlo o que tengan que conversarlo ustedes en el próximo gobierno— en ningún lugar del mundo el sistema se
financia sólo con impuesto al trabajo. Piensen que, cuando nosotros financiamos con el impuesto al trabajo, cuando
esto alcanzó su plenitud, el trabajo era el 50 por ciento del PBI de la Argentina. Hoy el trabajo es una cuarta parte, y
con eso se tiene que financiar a muchos millones de personas. Por otro lado, el costo es muchísimo mayor, porque la
brecha tecnológica entre el año 1975 y ahora es brutal en cualquier campo.
Entonces, aún los sistemas de este tipo —todos ellos— tienen una fuerte financiación del Tesoro, una
sobrefinanciación. Inclusive, algunos ya han dejado de ser imposición sobre el trabajo y es todo Tesoro, como en el
caso de España, que tiene un sistema de seguridad social que hoy lo financia totalmente el Tesoro. Y los otros países
—Francia, Alemania, etcétera— tienen financiaciones mixtas, es decir, tienen la complementación pública para
incrementar los ingresos.
Repito: la forma de financiación sobre el trabajo está desapareciendo en el mundo. De cualquier manera,
era muy dificil plantear esto. Creo que este va a ser uno de los desafíos de la administración del sistema de salud de
Argentina y del sistema de seguridad social porque esta tendencia se está dando en todo el mundo.
Sr. Presidente. — Tiene la palabra el señor senador Sanz.
Sr. Sanz. — ¿Se podrá tener alguna aproximación acerca de los montos de los que estamos hablando?
Particularmente, también me interesaría, no conocer el listado de todos los deudores —porque quizá sería
imposible—, pero sí tener una discriminación de cuál es la participación en ese total de las obras sociales de origen
sindical.
Sr. Donato. — Los sujetos beneficiarios alcanzados por este proyecto de ley que el Poder Ejecutivo ha remitido al
Congreso son más amplios en la medida que incorporan otros sujetos, como los laboratorios clínicos, los entes de
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atención geriátrica y psiquiátrica, que los que nosotros tenemos como universo en el sector salud y manejamos
dentro de la Administración Federal de Ingresos Públicos.
Así que en este caso no estamos en este momento en condiciones de darle un número de cuál puede ser la
deuda, porque se incorporan otros beneficiarios del sector. Pero sí lo que les podemos comentar —porque esta
deuda, como dijo el senador recién, está distribuida en todo el país porque los prestadores están radicados con
domicilios fiscales en el interior del país y prestan sus servicios en el interior del país— es que del total de la deuda
el 20 por ciento es deuda de carácter impositivo y el 80 por ciento, aproximadamente, es deuda de carácter
previsional. Esto está muy relacionado con lo que el ministro recién expresaba como fundamentos del proyecto que
envió el Poder Ejecutivo. Este es un sector de mano de obra intensiva y, por lo tanto, el mayor peso de la deuda en la
materia recae sobre el tema previsional.
Nosotros también tenemos individualizadas a las obras sociales sindicales como agentes del seguro de salud
que también son deudoras. Durante muchos años —desde el año 1994 hasta la fecha—, en su momento la Dirección
General Impositiva y posteriormente la Administración Federal de Ingresos Públicos, se han dado distintos
regímenes de facilidades de pago al sector. Por otro lado, desde el año 2002, desde la emergencia pública, la
emergencia del Estado, por el Decreto 486/2002 se han suspendido las ejecuciones fiscales. O sea que en este
momento tenemos una deuda que está comprendida en planes de facilidades de pago, a los que se han acogido
voluntariamente las empresas o los agentes del sector, y otras deudas que nosotros tenemos promovidas en
ejecuciones fiscales que se encuentran suspendidas. Es decir que en este caso el Estado no se va a hacer de sus
acreencias por la suspensión de las ejecuciones fiscales.
Ese es el panorama en general que nosotros tenemos del sector, que es un sector que, evidentemente, se ha
acogido a planes de facilidades de pago y que tiene dificultades en general para mantener un regular nivel de
cumplimiento por las razones que decía recién el ministro y que, por otro lado, han llevado a que el Ejecutivo remita
un proyecto de regularización de deudas impositivas. Este no es un régimen especial tributario —esta es una
aclaración importante para hacer—, este es un régimen de regularización impositiva especial que se le da a un
determinado sector. Por eso tiene como características que conserva los intereses resarcitorios y conserva el capital;
lo que hace es extender los plazos y tiene un costo de financiación que está fijado por una tasa de interés anual y
algunas particularidades que ustedes habrán visto en el proyecto, como es que aquellos prestadores que se
constituyan o estén constituidos como sociedades no pueden redistribuir dividendos ni utilidades.
Por otro lado, se va a establecer un seguimiento de los programas por parte de la Administración Federal de
Ingresos Públicos con la Superintendencia de Salud por el cual estos prestadores van a tener que cumplir el plan de
facilidades de pago para poder contratar con el sector.
Así que desde la Administración Federal de Ingresos Públicos estamos haciendo un gran esfuerzo con este
sector que tiene un régimen de regularización que no tiene ningún otro sector de la economía en este momento. Así
que es un aporte que está haciendo el Estado que lo ponemos a consideración de ustedes.
Para responderle al senador Sanz, este es un sector que tiene dificultades con el cumplimiento de sus
obligaciones, precisamente, en materia de seguridad social.
Sr. Presidente.— ¿Hay montos calculados?
Sr. Donato.— No podría hablar de montos con exactitud en este momento porque podría pecar por una imprecisión,
pero se los podemos enviar a la comisión una vez que tengamos el panorama en claro.
La gran concentración se da en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, en el ámbito metropolitano y en
algunas otras ciudades. Nos gustaría tener un panorama de todo el país, con lo cual tenemos que ver el tema de
recaudación con las distintas direcciones nacionales.
Sr. Presidente.— Por favor, identifíquese.
Sra. Dagostino.— Soy la licenciada Silvia Dagostino, de la provincia de Entre Ríos y pertenezco a la
Confederación Argentina de Clínicas y Sanatorios.
Primero, quiero agradecer la posibilidad de estar presentes aquí para poder exteriorizar nuestro
pensamiento.
Si no hubiera sido por la declaración de emergencia los prestadores que estamos hoy representando acá no
existiríamos. Pero hubo un problema: si bien los considerandos de las declaraciones sucesivas de emergencia
explicitaron bien las razones de la emergencia ni la deuda de PAMI se cobró y, a pesar de que no se nos podía
ejecutar, la banderita del taxi de la AFIP siguió tarifando; y estamos hablando de períodos con el 3 o 4 por ciento
mensual.
En este sentido, tenemos que hacer una aclaración: no somos evasores, simplemente no lo pudimos pagar y
por eso se declaró en emergencia al sector.
Entonces, si se nos consolida la deuda con todos los intereses de este período el capital prácticamente se duplica,
según cómo se distribuya la deuda. Entonces, por más que lo llevemos a 15 años y por más que le apliquemos una
tasa de interés del 6 por ciento, llegamos al planteo de los señores senadores en cuanto a cómo vamos a hacer para
pagar lo corriente y esta consolidación de deuda.
Realmente, se nos presenta un panorama imposible porque se está duplicando el capital de la deuda.
Sr. Presidente.— Tiene la palabra el señor Donato.
Sr. Donato.— Los intereses resarcitorios están comprendidos en todo plan de regularización de deuda. Esto es lo
que el Poder Ejecutivo ha remitido al Congreso de la Nación, un plan de regularización de deuda, no un régimen
especial que no prevea la aplicación de intereses resarcitorios que son los intereses que debe el deudor por el uso que
ha hecho del capital con otro destino. Esa es la definición desde el punto de vista estrictamente jurídico.
Esos son los intereses que se han ido devengando con el transcurso del tiempo porque no se ha ingresado
ese capital, que es en definitiva el crédito fiscal que tiene el Estado y que por habésele dado otro uso tiene que
devengar una tasa de interés hasta el momento del acogimiento a este plan de facilidades de pago que establece la
ley.
Ese es el régimen que se aplica a partir de la ley 11683, que es la de procedimiento tributario. Es una ley
general que se le aplica a todos los sujetos contribuyentes que tributan en el ámbito de la República Argentina.
Es decir, el tratamiento que se está haciendo de alargar los plazos, llevarlos a 15 años, con una tasa de
financiación del 6 por ciento anual, es un beneficio que no tiene ningún otro sector con problemas de carácter
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económico y que también puede haber sido afectado probablemente por la emergencia sanitaria. Esta es una
compensación por esta situación.
El beneficio es la extensión del plazo y una tasa de interés más que beneficiosa, por lo menos a nuestro
criterio.
Sr. Presidente.— Tiene la palabra el señor Larroca.
Sr. Larroca.— Primero, quiero agradecer a los señores senadores y al señor ministro por dejarnos participar en esta
reunión. Quiero complementar la posición de Silvia Dagostino y resaltar que lo que se está haciendo hoy es un paso
enorme no sólo para nuestro sector, sino también para la sociedad argentina.
Me quiero referir expresamente a cuál es nuestro rol. Con este paso extraordinario que se está dando no
podemos confundir la prestación de un servicio público con una discusión entre la oferta y la demanda. Esta no
puede ser una reunión entre alguien que debe y otro que quiere cobrar. Esta es una reunión de actores, agentes e
instrumentos sanitarios para brindarle los servicios al pueblo argentino. Desgraciadamente, no hemos logrado que
esté instalado en la comunidad política, fundamentalmente, cuáles son los servicios que la gente debe recibir y
quiénes son los que lo deben proveer.
A este paso extraordinario no hay que esterilizarlo. Acá no estamos discutiendo si se le debe cobrar los
intereses a alguien que ha usado esos dineros para otros fines, porque esos fines fueron casi los de la disolución de la
Argentina en un proceso de anarquización económica y social de todo un país.
Quiero agradecer todo el esfuerzo que se está haciendo, pero advierto que si este esfuerzo no es completo
tampoco va a servir. Nosotros no somos más que herramientas de la política sanitaria de la Nación. Por lo tanto, a
través de ese 50 por ciento de la capacidad instalada en el país que, como dice el ministro, complementa la
capacidad instalada de capital estatal, somos el servicio público que necesita el ministro y los ministros de todas las
provincias para brindarle servicios a nuestros compañeros de todo el país.
Por lo tanto, exhorto a que se haga un análisis integral de la situación. ¿Qué es un análisis integral? ¿Cómo
hacemos para brindar los servicios que corresponde a la comunidad? ¿Cómo se los brindamos? Se los vamos a
brindar con un plan asistencial como corresponde, con un financiamiento garantizado, con establecimientos y
profesionales que estén capacitados y brinden, con la garantía de calidad que corresponde, los servicios a la gente.
Todo eso no se hace resolviendo el problema de una deuda de alguien que no pudo pagar, ni con la buena
voluntad de un funcionario que quiere solucionar algo pero que no puede resolver todo. O se resuelve íntegramente
la salud de los argentinos o, si no, otra vez habremos fracasado nuevamente en el intento de solucionarlo.
Ha llegado la hora de producir la reforma de fondo del servicio de salud de los argentinos. Por lo tanto, me
parece extraordinario lo que se está haciendo, pero tenemos que pensar cómo es la salida del sistema de salud con
los prestadores que requieren, fundamentalmente, el Ministerio para que los servicios se brinden como corresponde.
Tal vez, me abuse en el uso de la palabra, pero como hace tiempo que no nos escucha nadie —cuarenta
años— se justifica que hoy uno pueda excederse unos 4 ó 5 minutos para plantear el problema de fondo de los
servicios de salud argentinos.
Nosotros venimos apoyando todos los planes. Como dijo el ministro, en el momento de la anarquización de
la Argentina mantuvimos operativo —y con orgullo— el servicio público argentino. Lo pudimos hacer con el
sacrificio de los trabajadores que fueron también la variable del ajuste y que miserablemente no tenían ni plata para
el colectivo. También hay médicos que no se preparan, clínicas que parece que están paradas pero que están vacías
porque no son de nadie. Entonces, tenemos que ver todo eso, que se registra tanto en los hospitales del Estado como
en los municipales como en los de capital privado.
Estamos agradecidos por la acción de la Superintendencia que está tratando de ver de qué manera, entre los
ingresos y los egresos, se pueden seguir brindando los servicios. Porque no se puede seguir funcionando con unos
que hacen que pagan y otros hacen que trabajan, porque los que se mueren no hacen que se mueren, sino que se
mueren.
Por los años de experiencia que llevo en la lucha en defensa del hombre argentino, creo que la mejor
manera de defender esto no es por medio del que paga y del que debe sino que lo debemos hacer instalando a la
salud como una verdadera política de Estado, con el respeto de la comunidad en su conjunto.
Quiero decir que estoy muy agradecido al ministro González García, que viene luchando desde hace
muchos para mantener este equilibrio, al senador Capitanich, que se preocupó como ningún otro para encontrar una
salida, y al señor superintendente del Servicio de Salud, que está generando un espacio que se había perdido hace
años; en realidad, los financiadores no tienen que guardar dinero y los prestadores no tienen que consumirlo mal.
Ese dinero es de la gente que no recibe los servicios como corresponde; eso es lo que sucede hoy porque no estamos
capacitados para darles lo que ellos necesitan.
Estamos viviendo una etapa muy buena, extraordinaria, del país. Hemos salido del infierno, como dijo el
señor presidente; mejor dicho, estamos dando los primeros pasos para salir del infierno. Estamos defendiendo el
capital nacional porque las clínicas, sanatorios, institutos y hospitales privados son un activo de la Nación. ¿Saben
por qué ese activo todavía lo tenemos nosotros? Porque no valen nada, no valen "dos guitas". Repito: son nuestros
porque no valen nada. Lo que valía se lo llevaron todo en este país. Esa es la verdad. Quiero que se entienda mi
mensaje: esto debe ser más profundo, bien profundo, para resolverlo.
Ahora bien, ¿qué queremos para la gente? Si queremos servicios que sean como corresponde, necesitamos
clínicas, sanatorios y hospitales. No interesa la tenencia porque son todos públicos. La salud no es estatal o privada,
sino que es pública y hay inversores estatales e inversiones privadas alineadas en una sola mano que debe ser
solidaria.
Después de que tantas personas hicimos tanto sacrificio, hemos llegado a la conclusión de que hemos
fracasado porque la gente no recibe lo que corresponde. Hoy no lo recibe y lo tenemos que decir. Si decimos eso,
vamos a resolver los problemas.
No podemos resolver las cosas creyendo que hay una deuda impositiva y que se soslaya porque el plazo
será a 15, 20 ó 30 años, con el interés que corresponda. Pero eso no es lo que corresponde. Esto es nuevo, es
determinar cómo se pone en marcha el servicio asistencial de una nación. Se pone en marcha con lo que tenemos,
pero haciendo un proyecto de fondo. Que el Ejecutivo entienda que esta debe ser una política estatal que se debe
priorizar.
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Me alegré mucho cuando el presidente de la Nación dijo hace tiempo que debíamos reunir todos los
servicios que tenemos, tanto privados como estatales, para mejorar el sistema de salud. Esto es lo que estoy
planteado desde hace treinta o cuarenta años, donde hemos estado codo a codo. Somos todos víctimas de la misma
causa: primero, la gente y, luego, los funcionarios. Esto lo digo porque ser funcionario en el área de salud es ser un
héroe. Un director del hospital es un héroe desconocido que nadie termina de valorar. Y el dueño de una clínica es
otro héroe, porque es un tipo que no tiene nada y no sabe si va a seguir brindando servicios de salud; para lo único
que sigue sirviendo es para ser la carnaza de los abogados que hacen juicios por mala praxis. Entonces, me parece
extraordinario lo que se está haciendo.
Nuevamente, agradezco al ministro, que es un hombre del sector que viene luchando desde hace muchos
años para mantener un equilibrio en un país que tiene muchas falencias. Ahora aparecen los hombres nuevos, los
jóvenes. ¿Quiénes son los jóvenes? Los Capitanich, los Capaccioli, los Urtubey. Son ellos. Pero si los jóvenes no lo
entienden, ¿quién lo va a arreglar? ¿Nos vamos a quedar con la idea de que esta es una deuda? No es una deuda, sino
el problema de la asistencia del pueblo argentino. Si no se resuelve con esta estructura, si no se reciben los valores
que corresponden para pagar lo que corresponde, si la gente no recibe la calidad del servicio con médicos que se
preparen, que se actualicen, que sean verdaderos agentes sanitarios, también habremos fracasado.
Me parece que estamos en una etapa muy interesante de nuestra vida, con una impronta favorable —por
muchas razones— donde tenemos que priorizar la salud, como corresponde, con una atención integral para que el
hombre argentino reciba el servicio que necesita.
Sr. Morales.— Pido la palabra.
Sr. Presidente.— Tiene la palabra el señor senador Morales.
Sr. Morales.— En nombre de mi bloque deseo hacer un planteo que no está vinculado con este tema.
Sr. Presidente.— Si usted me permite, señor ministro, quisiera hacer una síntesis.
Este proyecto tiene la particularidad de establecer en el marco de la emergencia sanitaria un proceso de
regularización de deudas impositivas y previsionales por un plazo de 15 años, a una tasa del 6 por ciento de interés
anual, incorporando los intereses resarcitorios, tal cual usted lo explicó. Entonces, hubo observaciones respecto
desde el punto de vista de lo que ello significa para el capital original y la viabilidad que esto tiene en función del
cumplimiento del pago de las cuotas en el plazo previsto. Estas son las observaciones que me parecen importantes
señalar.
Ahora, hay una posición desde el punto de vista de la AFIP y otra por parte del Ministerio de Salud y
Ambiente para el funcionamiento del sistema.
Por lo tanto, me parece importante señalar, y creo que el ministro lo señalaba, que desde la crisis de 2002 se
tomaron muchas medidas en materia sanitaria como el programa para la accesibilidad de los más pobres, la
prescripción de medicamentos genéricos, la redistribución y transparencia en el sistema de las obras sociales. Todo
esto tendió a perfeccionar el sistema, pero la cuestión pendiente era el pago de las prestaciones al PAMI —el tema
de los siete meses— y el decreto 925/06. Entonces, hay una asimetría entre la facturación de las obligaciones
impositivas y previsionales y el recupero de las acreencias por parte de los prestadores que muchas veces son los
mismos: o sea, son deudores y acreedores del Estado.
Sr. Jaque.— Los valores de la prestación.
Sr. Presidente.— Entonces, el problema central es si el Estado tiene un mecanismo para cobrar sus deudas y otro
para pagar sus acreencias puede generar asimetrías y una inequidad en el comportamiento.
Obviamente, esto es un paso extraordinario desde el punto de vista de la situación actual. ¿Por qué? Porque
no incorpora otros intereses como los punitorios que podrían aumentar más la deuda impositiva y previsional mucho
más aún, mientras que la reducción de los plazos tornaría impagable la deuda.
Desde esa perspectiva esto mejora las cosas, pero para el sector sigue siendo insuficiente.
Sr. Closs.— Pido la palabra.
Sr. Jenefes.— Pido la palabra.
Sr. Presidente.— En primer lugar, tiene la palabra el señor senador Closs.
Sr. Closs.— Señor presidente: creo que el planteo es inexacto. Este nivel de endeudamiento de las clínicas y de cada
uno de los actores no es equiparable al nivel de endeudamiento que pudo haber tenido alguna otra área de la
actividad productiva argentina porque, quizá, acá apareció primero el Estado como deudor y eso generó el
incumplimiento. Los dueños de las clínicas no usaron la plata porque no la tenían; justamente, en muchos casos no
la tenía porque era el Estado a través del PAMI el que le debía.
Entonces, ese concepto casi filosófico de que “te cobro interés porque vos usaste mi plata” en este caso no
es válido. Es ahí donde nosotros tendríamos que buscar la vuelta a las cosas.
A simple vista, el hecho de que me den un plazo de quince años de pago y en pesos al 6 por ciento parece
algo bastante atractivo. Pero partir de una deuda con intereses resarcitorios cuando ha sido el "Príncipe" el que dejó
de pagar no está bien. Me parece que nosotros, como Estado, debemos asumir esa responsabilidad. Yo creo que
desde el Senado, con la ayuda de todos —incluso incorporando al PAMI— deberíamos buscar la manera de que se
haga un acuerdo para que esta gente pueda pagar. Es cierto que probablemente se haya cortado la cadena de pago de
todo el país, pero en este caso puntual, particularmente donde estuvo el PAMI en el medio, esta gente no pagó y
devino en deudor porque nosotros, el Estado, no le pagamos a ellos.
Sr. Presidente. — Tiene la palabra el senador Jenefes. Luego, el senador Sanz.
Sr. Jenefes. — De hecho comparto absolutamente este proyecto de ley. Sé que muchas veces lo ideal no es posible
o se aleja de lo posible. Sé que el Estado nacional, con este proyecto, está realizando un gran esfuerzo, y también sé
que está dando una solución parcial, pero solución al fin.
Dicho esto, y con la esperanza de que en el debate del proyecto de ley podamos efectuar algunas
modificaciones que mejoren el sistema de financiación que se le va a dar a los prestadores médicos, quiero plantear
una duda. Acá se dice que se va a refinanciar la deuda a 15 años, con una tasa de interés del 6 por ciento nominal.
Quisiera saber si esa tasa de interés de la deuda consolidada va a ser también al 6 por ciento anual o será a la tasa
que estaba vigente en cada uno de los plazos. O sea, si fuera al 6 por ciento anual, podríamos encontrar también ahí
una pequeña ventaja que podrían obtener los prestadores, sobre todo teniendo conocimiento de las altas tasas que se
cobraron en las distintas épocas.
Es decir, mi pregunta es si la deuda consolidada se va a consolidar con la tasa vieja o al 6 por ciento anual.
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Sr. Sanz. — Lo nuestro es para fijar específicamente la inquietud vinculada a las obras sociales sindicales. Como no
tengo muy en claro por qué razón están compartiendo este rango con los prestadores —sí tengo en claro de dónde
proviene el desfasaje económico de los prestadores, pero no así respecto de las obras sociales que no son prestadores
directamente— me gustaría conocer —si no es por intermedio de la AFIP, a través de la Superintendencia—, cuál es
el monto que están debiendo las obras sociales y a qué obedece; o sea, si obedece a cuestiones impositivas o
previsionales.
Sr. Donato. — Quisiera hacer una aclaración retomando lo que habíamos señalado al principio. El 80 por ciento de
la deuda que tienen los futuros o eventuales beneficiarios de este proyecto de ley está vinculado con la seguridad
social, y eso corresponde a aportes y contribuciones de los trabajadores. Es decir que el sistema de seguridad social
ha sufrido durante todo este período un desfinanciamiento por el no ingreso oportuno de las acreencias que tiene el
sistema hacia los empleadores. Esa es una aclaración que quería hacer. Lo impositivo se reduce a un 20 por ciento
—es una expresión mucho menor—, pero el desfinanciamiento mayor lo ha tenido el sistema de seguridad social de
cada uno de los trabajadores que prestan servicio en el sector y a quienes no se les han integrado sus aportes y
contribuciones.
Con respecto a lo que preguntaba el senador, se van a aplicar los intereses correspondientes a cada uno de
los períodos en que la deuda se haya ido devengando. Esos van a ser los intereses resarcitorios aplicables.
Sr. Capaccioli. — Con respecto a las obras sociales sindicales, que era un tema al que hacía referencia el senador
Sanz, nos comprometemos a hacerle llegar el listado de las obras sociales que están en esta situación. Pero,
lamentablemente, muchas obras sociales sindicales, como usted sabe, también tienen consultorios propios y una
dotación de personal importante y por la falta de aportes de esos trabajadores han contraído la deuda.
No obstante, el porcentaje global de las obras sociales sindicales que estaría alcanzado por el proyecto de
ley en tratamiento no superaría el 10 ó 15 por ciento del monto total de la deuda. Si la pregunta era cuál es la
relación del sector prestacional con las obras sociales, el sector prestacional recibirá los beneficios de esta ley en un
80 u 85 por ciento. No obstante, son datos aproximados que nos comprometemos, junto con la AFIP, obviamente
bajo la órbita del Ministerio de Salud, a hacerlos llegar a esta comisión.
Sr. Presidente. — Yo quiero hacer una observación que puede llegar a resultar una solución práctica.
Como este mecanismo tiene capital de origen más intereses resarcitorios, consolida la deuda y, luego, se
aplica una tasa original del 6 por ciento, la tasa de intereses resarcitorios es la que regía para la AFIP desde el año
2002 hasta la consolidación de la deuda, que es en el 2007. Como esa tasa la fija la AFIP, ¿por qué no se plantea una
regulación de los intereses resarcitorios, a efectos de ponderar adecuadamente el tema?
Sr. Jaque. — Ese es el planteo que estamos haciendo.
Sr. Presidente. — Eso implica una relación razonable. O sea, no implica una pérdida de compensación por parte de
la recepción de los recursos ante la AFIP y, a su vez, establece un mecanismo de regulación con el objeto de dar
certidumbre a la capacidad de cumplimiento.
Sr. Jaque. — Claro, porque no estamos hablando de que desaparezcan. Pero estamos hablando de una emergencia
declarada por nosotros mismos, y con una cuestión mayor: si nosotros sacamos esto con un gran esfuerzo y nos
equivocamos en estas pequeñas cosas ; es cierto que esto es el esfuerzo de los trabajadores, pero si el sistema cae en
crisis y desaparece el sistema, tampoco van a cobrar nada. Por eso digo que tenemos que tratar de ver cómo hacemos
y entendiendo que, si bien es cierto que eso lo establece la ley, no menos cierto es que esta es una ley y la podemos
modificar. De hecho, estamos hablando de un período de emergencia.
La otra cuestión a la que yo hacía referencia es que esto tiene que ir de la mano de cómo encontramos un
mecanismo de actualización de las cuotas que las obras sociales deben pagar al sistema. Porque, si no, este desfasaje
de ingresos y egresos va a seguir, va a permanecer. Entonces, vamos a hacer un gran esfuerzo y después nuevamente
vamos a declarar la emergencia sanitaria porque no van a poder cumplir. Entonces, como más o menos tenemos
noción de la realidad en la que nos toca vivir, preveamos esto ahora y analicemos la posibilidad de hacer ese
esfuerzo, entendiendo que estamos hablando de una excepción.
Comparto el hecho de encontrar una situación de razonabilidad que lo haga cumplible; aquí no se trata de
hacerlo desaparecer. De lo contrario, el sistema se va a caer.
Les doy un solo ejemplo: en Mendoza, que es la provincia que represento, hay una institución antigua, el
Hospital Español, que en plena crisis nunca dejó de pagar absolutamente nada, porque funcionaba muy bien. Pero
hoy esa institución está teniendo problemas. Entonces, si no tuvo problemas en plena crisis y hoy los está teniendo,
es porque hay algo que vamos a tener que tomar en cuenta para que el sistema funcione y para que este esfuerzo que
está haciendo el Estado pueda llegar a un feliz término.
Sr. Closs. — Incluso, para que el esfuerzo del Estado fuera menor eso podría no aplicarse a las obras sociales. Las
obras sociales no son acreedoras. Quizá, se podría fijar un sistema: el 12 por ciento anual o el 50 por ciento
resarcitorio, pero actualicemos y consolidemos la deuda con un interés que sea razonable para los que en algún
momento fueron acreedores del Estado.
Sra. Gallego.— Las obras sindicales también dieron prestaciones al PAMI.
Sr. Presidente. — Me parece importante remarcar lo siguiente: no todos los deudores impositivos y previsionales
son acreedores del Estado. Este es un tema que también tenemos que analizar. Pero me parece —vuelvo a insistir
con el tema — que si uno plantea una evolución razonable desde el punto de vista de la regulación de la tasa de
interés resarcitorio, se podría no dejar de percibir la compensación correspondiente y se haría viable el sistema.
— Varios participantes hablan a la vez.
Sr. Donato. — La cuestión es que los intereses resarcitorios ya han sido establecidos para cada uno de los períodos
y ya han sido devengados; la Administración Federal no los puede modificar.
— Varios participantes hablan a la vez.
Sr. González García. — Les agradezco la atención prestada.
Como representantes de las provincias, hay una cuestión que tiene que ver con una lógica: más allá de todas
las cosas, todos vemos que esta situación se da en cada uno de los lugares donde nosotros vivimos, con gente que
conocemos y con situaciones que también conocemos. O sea, hay un problema estructural del sector, serio, que
tiene, por un lado, el pasado y, por el otro, el futuro, como bien se planteó acá.
Obviamente, nosotros queremos y estamos trabajando mucho para mejorar ese futuro; pero la verdad es que
esta es una mochila que si no nos la sacamos nos quita viabilidad. Yo llevo varios años tratando de hacerlo. Celebro
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que ustedes hayan dicho “nosotros podemos darle la justicia en la que creemos a la ley”. Esto ya ha generado una
situación importante. Habíamos perdido alrededor del 20 por ciento de las camas privadas de la Argentina; o sea, no
estamos en condiciones de seguir perdiendo. Porque, además, si perdemos, la cuenta va a ser mucho peor.
Con respecto al monto del que estamos hablando, yo no soy un técnico, pero lo que he escuchado siempre
es que estamos hablando de alrededor de 1.500 ó 1.600 millones de pesos.
Lo que también puedo decir es que vamos a hacer el esfuerzo en el sistema en el que nosotros tenemos más
capacidad de acción. En el sistema de obras sociales nosotros hemos trabajado mucho para que las obras sociales
paguen las deudas. Más aún, con los prestadores prácticamente no tienen deudas. Uno puede discutir —como usted
dice— el precio, pero no la deuda. Eso quiero dejarlo en claro.
El segundo punto, aprovechando esta conversación con los legisladores, es que, quizá por tener un
pensamiento obviamente más vinculado a la salud, yo siempre noto —algo que decía recién el señor Larroca— que
el pensamiento que hay con respecto al sistema de seguridad social de salud no es igual al del sistema de seguridad
social previsional. En este último caso el Estado acude mucho, financia mucho y libera mucho. El único actor que
tiene el impuesto al cheque es el sistema de seguridad social de salud. No lo tiene las AFJP, no lo tienen las ART; se
lo sacaron a todos menos al sistema salud.
Con esto trato de marcarles una serie de cosas donde la actitud tributaria del Estado es distinta con respecto
a otros sectores que tienen interés y que hay que atender. Probablemente, esto obedezca a un defecto mío, que no
habré sabido expresarme o hacer ver el valor que debe tener. Lo digo así, con autocrítica.
Todos sabemos lo que cuesta cobrar los impuestos; todos sabemos lo difícil que es llegar a los equilibrios
fiscales que tenemos; todos sabemos cuánto significa eso para poder cumplir con las funciones del Estado. Pero en
este caso yo quiero decirles a ustedes que realmente para nosotros este es un sector clave. No hay futuro de
funcionamiento si no resolvemos este tema.
Creo que ustedes están muy al tanto de cuál es la situación y la gravedad del sector, de manera tal que me
voy muy satisfecho. Creo que hemos hecho un esfuerzo que seguramente ustedes mejorarán y, por supuesto, como
siempre, queda a su disposición todo el equipo para responder cualquier consulta que nos quieran hacer.
Sr. Presidente. — Nosotros estamos muy agradecidos.
Respecto de este proyecto, esto es lo que tenemos. Hay que plantear la posibilidad de mejorarlo, lo que se
va a hacer en consulta con el Poder Ejecutivo y con los distintos organismos para ver si efectivamente se puede
buscar una solución.
Sr. Larroca. — Simplemente, agradezco todo lo que están haciendo, pero no se olviden de la consulta al sector
prestador, que es realmente el que está viviendo el problema. La injerencia de la Jefatura de Gabinete fue primordial
para que esto avance, al igual que lo que está haciendo la Superintendencia de Servicio de Salud en defensa del
sector prestador. Y lo está defendiendo porque el sector está en absoluta crisis.
Creo que es importante tener en claro lo que dijo el señor ministro de Salud: nosotros tenemos una salud
privilegiada en la Argentina y no la podemos desaprovechar. Para eso hay que mirar los problemas "macro". O sea,
la salud no puede seguir siendo un impuesto al trabajo. Hay muchas cosas que tenemos que ver y resolver. Este es el
momento: si no lo hacemos ahora, perdimos el tren.
Sr. Presidente. — Dejo en claro simplemente que hay que hacer una modificación técnica al artículo 9 , porque hay
que incluir las leyes 17250 y la 22161, conjuntamente con la 24769, que se habían omitido en el texto original. Esas
son enmiendas de carácter sustantivo —desde el punto de vista de la técnica legislativa— que hay que incorporar al
artículo 9 y obviamente vamos a ampliar la consulta respecto a la regulación de los intereses resarcitorios.
Sr. Morales. — Aprovechando el marco de de esta reunión de la Comisión de Presupuesto, con el senador Sanz
hemos preparado un breve pliego de preguntas. Nosotros queremos que sean citados el director del INDEC y la
directora del Índice de Precios al Consumidor.
Sr. Presidente. — En primer lugar, despedimos al ministro y a todos los invitados, a quienes agradecemos, y luego
continuamos con la reunión los miembros de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
— Se retiran los invitados.
Sr. Morales. — Nosotros queremos hacer una convocatoria después de todo lo que pasó con el INDEC. Nos parece
que el ámbito debería ser en verdad las comisiones de Presupuesto y de Trabajo y Previsión Social. No produje la
convocatoria en la Comisión de Trabajo porque me parece que es un tema que primero tiene que tener el consenso
de todos los legisladores. Lo queremos plantear en este marco, en la Comisión de Presupuesto, pero la verdad es que
es al Congreso donde tienen que venir tanto el doctor Lelio Mármora como la licenciada Beatriz Paglieri. Nosotros
tenemos un pequeño pliego de consultas porque a partir de todo lo que se dice en los medios sería bueno que
tengamos la presencia de ellos para ver si es que no hay modificaciones en la construcción de los indicadores que se
han anunciado ayer.
Particularmente, a nosotros nos preocupa el tema del turismo y de la salud; precisamente, el tema de las
prepagas y cómo han sido consideradas en la construcción de ese índice.
Así que lo planteamos en la comisión y le pedimos a usted, señor presidente, que cite a esos funcionarios
para que nos den un informe, si es que hay consenso. Si no, lo discutiremos en el bloque y veremos de qué manera
podemos contar con la presencia de esos funcionarios públicos.
Sr. Presidente.— Nosotros necesitamos que nos hagan llegar el pedido formal de parte de ustedes y haremos las
consultas correspondientes desde el punto de vista de la disponibilidad de fecha y horario.
Queda levantada la reunión.
— Es la hora 19 y 16.
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