Empleo en el sector cultural: lo que se sabe y lo que resta por saber

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Empleo en el sector cultural: lo que se sabe y lo que
resta por saber
JUEVES 26 DE MARZO DE 2009
Javier Andrés Machicado*
El interés por conocer el nivel de empleo generado por el sector cultural surge en el momento en que se
empieza a mirar al conjunto de creadores, productores y distribuidores de bienes y servicios protegidos
por el derecho de autor como un sector económico. Cuando se percibió que los contenidos creados por
los autores no solo jugaban un papel importante en la determinación de las identidades e imaginarios de
los individuos de una sociedad sino que a la vez generaban transacciones económicas de magnitud
considerable surgió la pregunta sobre el empleo de mano de obra que se hacía necesario para hacer
posibles estos intercambios. El empleo cultural como asunto en la agenda política se crea cuando se mira
el derecho de autor como un generador de producto e ingresos.
Desde entonces en varios países iberoamericanos se han realizado estudios destinados a medir el
impacto económico y el empleo de las actividades económicas protegidas por el derecho de autor en las
economías nacionales. Algunos de estos países son: Argentina (1997 y 2004), Brasil (1994 y 1998),
Colombia (2002 y 2006), Chile (1998), España (1997), Paraguay (1992), Uruguay (1997) y Venezuela
(2000).
¿Para qué medir el empleo cultural?
El objetivo de estos estudios ha sido explicado desde varios puntos de vista. Se ha querido generar
conceptos económicos comunes con otros sectores productivos con el fin de elaborar análisis e
interpretaciones comparativas. Para ello se ha medido el impacto económico de la cultura a través de
variables como incidencia en el PIB, pago de derechos de autor, producción, ventas, exportaciones,
importaciones y, por supuesto, el empleo. Se trata así de demostrar que en muchos casos la cultura no es
una actividad insolvente sino que, por el contrario, puede representar un proyecto económico.
De esta manera los estudios se convierten en argumentos técnicos para justificar una intervención pública
más decidida en el sector de la cultura. Se trata de generar argumentos de negociación para obtener
partidas presupuestales que se equiparen al aporte económico que hace el sector cultural.
Pero quizá cuando más sugerentes son estos estudios es cuando se ocupan de identificar la estructura de
los diferentes mercados culturales, aunque pocos de ellos lo hagan. Específicamente, se apunta a la
identificación de oferentes y demandantes y al entendimiento de la estructura de la cadena que va desde
los unos hasta los otros (materias primas, distribución, concentración de la propiedad sobre los factores
de producción y flujos de los capitales, en particular). En el caso específico del empleo cultural se ha
pretendido conocer las particularidades que lo definen y lo diferencian frente al de las otras industrias.
Por ejemplo, se realizan comparaciones de los salarios de las actividades culturales frente a los de otros
sectores; se clasifica a los trabajadores culturales dependiendo de si trabajan a jornada completa o si
deben financiar su actividad trabajando a jornada parcial en un sector alternativo; se los divide entre los
que son empleados por el sector privado y el sector público; se mide cuál es el nivel de retribución por
años de preparación; o se mide si existe una verdadera atracción por el riesgo por parte de un trabajador
que decide ejercer una actividad cultural, en la medida en que sus ingresos son más irregulares que los
del resto de trabajadores.
Algunos resultados por países
Esta serie de estudios, si bien está lejos de abarcar la totalidad de los países iberoamericanos, sí entrega
tendencias generales sobre la capacidad del sector cultural para generar crecimiento económico y
empleo. Realizar un cuadro comparativo de los resultados de los estudios consultados es una tarea
arriesgada. Existen tres razones principales para ello. Primero porque las metodologías adoptadas en
cada estudio no siempre coinciden. Existe más de una metodología para evaluar el aporte de un sector
económico al crecimiento del producto interno bruto y al empleo nacional. En segundo lugar, los sectores
culturales incluidos en los cálculos suelen variar de un país a otro, en función de lo que cada estudio cree
pertinente incluir como industria cultural o, lo que también es determinante, en función de lo que interesa
a nivel político. Además, los subsectores productivos en los cuales se desagregan las estadísticas de la
contabilidad nacional cambian de un país al otro, lo que hace que la información para algunos sectores
sea a veces inconsistente o incompleta. Por último, cada estudio arroja resultados para un año o un
periodo específico, el cual rara vez coincide con el periodo trabajado por los otros estudios. Por lo tanto, el
cuadro que a continuación se presenta debe ser entendido más a título de resumen que como un marco
comparativo.
País
Argentina
1
Argentina
2
Aporte del empleo cultural al
Año de la
empleo global
muestra
3,5% aprox.
1994
Actividades incluidas en el estudio
Ver nota al final **
Edición e impresión de libros; publicidad;
3,5%
2007
cine, radio y tv; bibliotecas y museos,
espectáculos artísticos y entretenimiento.
Brasil 1
5%
1998
Idem. Argentina 1
Brasil 2
0,8%
1994
Ver nota al final ***
Colombia
1
Colombia
2
27.724 empleos en tres
Datos varios
sectores (editorial, fonográfico y
entre 1999 y
cine)
2002
5,8%
2006
2,7%
1990 hasta
Ver nota al final ****
Ver nota al final *****
Promedio
Chile
Idem. Argentina 1
1998
España
7,34%
1997
Actividades culturales y de ocio (ND)
Paraguay
3,3%
1992
Idem. Argentina 1
Uruguay
4,9%
1997
Idem. Argentina 1
35.329 en cuatro sectores
Datos varios
Venezuela (artes gráficas, radio, publicidad
y cinematografía)
entre 1997 y
2000
Artes gráficas, radio, publicidad y
cinematografía
Fuentes:

Diagnóstico dos investimentos em cultura no Brasil. Belo Horizonte: Minstério da Cultura,
Fundaçao Joao Pinheiro, 1998.

Estudio sobre la importancia económica de las industrias protegidas por el derecho de autor y los
derechos conexos en los países de MERCOSUR y Chile / Universidade Estadual de Campinas,
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), 2001.

Guzmán Cárdenas, Carlos E., Diagnóstico de las industrias culturales y comunicacionales en
Venezuela. Innovatec-Innovarum Inteligencia del Entorno, 2000(?)

Impacto de la cultura en la economía chilena: participación de algunas actividades culturales en
el PIB y evaluación de las Fuentes estadísticas disponibles / Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
de Chile, Universidad ARCIS. Bogotá: Convenio Andrés Bello, 2003.

Impacto económico de las industrias culturales en Colombia / Ministerio de Cultura de Colombia,
Equipo Central de Economía y Cultura del Convenio Andrés Bello. Bogotá: Convenio Andrés Bello, 2003.

La contribución económica de las industrias del derecho de autor y los derechos conexos en
Colombia. Bogotá: Dirección Nacional de Derecho de Autor, Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual (OMPI), 2008.
Los resultados de algunos de estos estudios sugieren análisis más allá del sólo cálculo. Aunque escasos,
los resultados cualitativos de los estudios son muy representativos a la hora de describir las
particularidades del empleo cultural. Algunas de las conclusiones son las siguientes.
En primer término se puede decir que existe una fuerte correspondencia ente el aporte al PIB del sector
cultural y el aporte al empleo nacional. En los países del MERCOSUR y Chile la tendencia general es que
el empleo del grupo de actividades de distribución cultural es un poco mayor a los empleos generados por
el grupo de actividades directamente relacionadas con la producción cultural. Entre los dos grupos de
actividades, además, completan prácticamente el total de empleos del sector cultural.
Las actividades más importantes en la distribución son el comercio y ventas (Argentina) y también los
empleos generados por las telecomunicaciones (Brasil). Por otra parte, en el grupo de actividades
directas, las mismas actividades que generan un producto económico importante, son las que generan un
alto nivel de empleo (comunicaciones y publicidad). Cabe además destacar el papel de la industria
editorial como empleadora dentro de las actividades principales.
Al cruzar estos resultados con los del aporte al PIB se tiene que aunque las actividades directamente
relacionadas con el derecho de autor explican buena parte del PIB cultural en MERCOSUR y Chile,
representan una menor proporción del empleo. En la distribución, por el contrario, el empleo generado es
mayor a la aportación al PIB que estas actividades hacen. Este resultado es previsible pues las
actividades directas emplean mano de obra más calificada y, por lo tanto, más productiva (a una misma
cantidad de trabajadores, más producto), en cambio las actividades de distribución emplean mano de
obra menos calificada pero menos productiva, pesando más a nivel de empleo que de aporte al PIB.
El estudio realizado por el Ministerio de Cultura del Brasil, hace una profunda descripción del empleo
cultural en ese país. Al estudiar el empleo desde una perspectiva regional, se encuentra que el empleo
cultural es un fenómeno urbano, ubicado principalmente en las ciudades del sudeste del país. Otro
resultado importante es que la medición de la productividad media del trabajador cultural es mayor a la del
resto de trabajadores de la economía. Mientras la masa de trabajadores de la cultura, según este estudio,
representa el 0,8% del empleo nacional, los salarios culturales sobre los salarios de toda la economía
pesan 1,7%. Es decir que el salario de las actividades culturales directas está muy por encima del salario
de la economía. Esto demuestra que en promedio el trabajo cultural es altamente productivo;
probablemente por la importancia relativa de la cantidad de mano de obra calificada que incorpora. No
hay que olvidar que este estudio se basa únicamente en actividades directas, las cuales son intensivas en
mano de obra calificada, corroborando lo establecido por el estudio del MERCOSUR y Chile.
En el estudio de Colombia podemos encontrar lo siguiente. El sector editorial es altamente intensivo en
trabajadores dedicados a las ventas (52%), le siguen los empleos técnicos (28%) y después los
administrativos (17%). La proporción de los trabajadores autónomos es del orden de 32%,
mayoritariamente dedicados a las ventas. En cuanto a la industria fonográfica, sin sorpresa, encontramos
que las actividades de producción, próximas a actividades directas protegidas por el derecho de autor,
son intensivas en mano de obra calificada. La distribución es a su vez intensiva en mano de obra no
calificada. En el sector fonográfico se reconoce una gran cantidad de trabajadores temporales no
computada. En el sector cinematográfico, finalmente, encontramos que es intensivo en mano de obra
temporal (el trabajador de este sector en Colombia trabaja en promedio 3,5 meses al año en esa
actividad). En cuanto a la exhibición, se encontró que cada pantalla de cine genera alrededor de 6
puestos de trabajo directos y 2 indirectos.
¿Qué hay y qué falta?
Del empleo del sector cultural podemos decir que es análogo a su peso en el PIB. Además, este empleo,
debido a la diversidad de ocupaciones y subsectores de la industria cultural, es muy diversificado e
incluye tanto mano de obra calificada como no calificada. Adicionalmente, la mano de obra cultural tiende
a ser más productiva en los eslabones de creación y producción que en los de distribución de bienes y
servicios protegidos por el derecho de autor. Por último, se encuentra que el empleo que genera la cultura
no es constante y tiende a significar una actividad e ingreso temporales para quienes allí trabajan.
Es clara la utilidad de cuantificar periódicamente los niveles de empleo cultural con estudios como los
referidos atrás. Pero es poco probable que la intención de quienes diseñan la política sea únicamente
disputar partidas presupuestales a partir de los datos de peso porcentual del empleo cultural sobre el
empleo total los estudios (esporádicos, erráticos desde el punto de vista metodológico) a los que aquí se
ha hecho referencia. Los desafíos de los trabajadores del sector cultural suelen ser más complejos: falta
de programas de formación especializados en un contexto de rápido cambio tecnológico, la inestabilidad e
informalidad laboral, o los niveles insuficientes de asociatividad entre trabajadores.
Urge aun generar análisis de tipo cualitativo sobre el empleo cultural. Hay grandes carencias de
información para diagnosticar las fortalezas y carencias de la oferta de la mano de obra cultural. Pocos
estudios revelan aspectos como los niveles de ingreso de los trabajadores del sector y su relación con la
oferta de programas de creación, producción y técnica en un país determinado. No se ha estimado de
manera satisfactoria el impacto sobre la mano de obra cultural de los cambios y desafíos generados por la
introducción de tecnologías digitales en los procesos de producción, distribución y consumo. Poco se
conoce sobre las formas de reconocimiento pecuniario de los derechos de los autores. Existen pocos
argumentos para sustentar una política que ayude a resolver problemas de inestabilidad e informalidad
del empleo en el sector cultural. Los vacíos de información especializada sobre el empleo cultural son
todavía grandes
** Para los países del Mercosur y Chile, se hizo un estudio (Campinas, OMPI, 2001) con una perspectiva
conjunta, aunque con leves diferencias en la metodología y sectores computados. Para el cálculo del
peso del sector cultural en el PIB y el empleo, se elaboraron cuatro grupos distintos de actividades
económicas culturales definidos así. Un primer grupo de las actividades principales incluye las actividades
que crean productos o trabajos primariamente protegidos por el derecho de autor. Este grupo incluye:
Actividades de bancos de datos; Actividades de radio y televisión; Actividades fotográficas; Producción,
exhibición y distribución de filmes y videos; Agencias de noticias; Bibliotecas, museos; Consultoría en
sistemas de informática; Desarrollo de programas de informática; Edición e impresión de diarios y
revistas; Edición e impresión de libros y otros productos gráficos; Edición y reproducción de discos,
videos, filmes, programas; Funcionamiento de salas de baile, discotecas, otros similares; Otras
actividades de edición; Otras actividades de espectáculos; Procesamiento de datos; Publicidad; Teatro,
música y otras actividades artísticas. Un segundo grupo es el de las industrias parcialmente cubiertas por
el derecho de autor. Incluye una gama variada de actividades como fabricación, formas de negociación,
arquitectura y diseño, entre otras. Un tercer grupo de actividades se relaciona con la distribución, y abarca
el transporte de mercaderías, librerías, disquerías, telecomunicaciones y otras formas de distribución
minorista y comercio mayorista de productos protegidos por el derecho de autor. El cuarto y último grupo
se denomina como industrias relacionadas al derecho de autor. Comprende la producción y asistencia
técnica de equipamientos usados exclusivamente con material protegido por el derecho de autor. Esta
categoría incluye por ejemplo, computadores, aparatos de radio y televisión, y otros aparatos de audición
y grabación. Los resultados que se citan en la tabla reflejan la sumatoria de los grupos, con el objetivo de
dar una visión global del aporte al crecimiento de las industrias culturales del Mercosur y Chile.
*** Un estudio alternativo para el Brasil (Ministério da Cultura, Fundaçao Joao Pinheiro, 1998) que mira a
fondo las cualidades del empleo cultural en ese país, tomó una definición algo más restrictiva del sector
cultural, comparado con lo hecho en el estudio del Mercosur. Este estudio dividió las actividades
culturales en industriales, servicios y comerciales. Los resultados presentados representan la agregación
de las tres categorías. Actividades industriales: edición de diarios, otros periódicos, libros y manuales;
Impresión de diarios, otros periódicos, libros y manuales; ejecución de otros servicios gráficos no
especificados; edición de discos, cintas y otros materiales grabados; fabricación de aparatos,
instrumentos y materiales ópticos y fotográficos; fabricación de tapas, filmes, papeles y otros materiales;
fabricación de instrumentos musicales; reproducción de discos y cintas. Actividades de servicios:
actividades fotográficas; proyección de filmes y videos; gestión de salas de espectáculos. Actividades
comerciales: comercio de libros, diarios, revistas y papelerías.
**** El estudio colombiano (Ministerio de Cultura de Colombia, Convenio Andrés Bello, 2003) realiza el
cálculo del aporte del sector cultural al PIB a partir de tres grupos de actividades. Un primer grupo de
actividades directas, ligadas a la producción cultural; un segundo grupo de actividades llamado Conexas I,
relacionadas con el uso y la difusión de creaciones culturales; y un tercer y último grupo llamado Conexas
II, ligado a los insumos requeridos por el sector cultural. El resultado del PIB cultural mostrado en el
cuadro expresa la sumatoria de los tres grupos. Estas son las actividades incluidas en cada uno de ellos.
Actividades directas: Edición de libros, folletos, partituras y otras publicaciones; Edición de periódicos,
revistas y publicaciones periódicas; Edición de materiales grabados; Investigación y desarrollo
experimental en el campo de las ciencias sociales y las humanidades; Publicidad; Actividades de
fotografía; Producción y distribución de películas y videocintas; Actividades de radio y televisión;
Actividades de grabación y producción de discos; Actividades teatrales y musicales y otras actividades
artísticas; Actividades de bibliotecas y archivos; Actividades de museos y preservación de lugares y
edificios históricos. Actividades conexas I: Actividades de impresión; Actividades de servicios relacionadas
con la impresión; Otros trabajos de edición; Fabricación de productos de cerámica no refractaria, para uso
no estructural; Fabricación de joyas y de artículos conexos; Venta al por mayor y exportación de libros y
revistas; Venta al por menor de discos, casetes, discos compactos, videos, instrumentos musicales y
productos conexos; Comercio al por menor de libros y periódicos; Comercio al por menor de equipo
fotográfico en establecimientos especializados; Servicios de transmisión de programas de radio y
televisión; Servicios de transmisión por cable; Otros servicios de telecomunicaciones; Empresarios y
representantes de artistas nacionales y extranjeros; Otras actividades de entretenimiento no clasificadas
previamente (NCP); Actividades de agencias de noticias. Actividades conexas II: Fabricación de pastas
celulósicas: papel y cartón; Fabricación de transmisores de radio y televisión y de aparatos para telefonía
y telegrafía; Fabricación de receptores de radio y televisión, de aparatos de grabación y de reproducción
del sonido o de la imagen, y de productos conexos; Fabricación de instrumentos ópticos y de equipo
fotográfico; Fabricación de instrumentos musicales. Por otra parte, la cifra del empleo sólo incluye tres
sectores en donde la información fue disponible (editorial, fonográfico y cinematográfico) para anos
diferentes (entre 1999 y 2002) así que esta cifra tiene solamente carácter indicativo y no se quiso hacer
un porcentaje sobre el total de empleos de la economía nacional.
***** El estudio de la OMPI para Colombia incluye las siguientes actividades que suman las industrias
culturales básicas; relacionadas; parcialmente cubiertas; e industrias de soporte: Edición e impresión de
libros y otros productos gráficos; Edición e impresión de diarios y revistas; Impresión y publicación de
música; Otras publicaciones (postales, mapas, directorios y otras publicaciones); Impresión; Arte, diseño y
composición; Fotomecánica y análogos; Encuadernación; Acabado o recubrimiento; Otros servicios
conexos ncp; Otras ventas al por menor en almacenes especializados; Consultoría en sistemas de
informática; Desarrollo de programas de informática (software); Procesamiento de datos; Publicidad;
Estudios y fotografía comercial (actividades fotográficas); Actividades de organizaciones recaudadoras;
Producción de filme cinematográficos y cintas de vídeo; Distribución y proyección de filme y de vídeos;
Actividades de radio y de televisión (cable y satélite) y Servicios relacionados; Compositores, escritores,
arreglistas y directores de teatro, música y otras actividades artísticas (incluye actores y directores de
cine, artistas plásticos, galerías de arte); Otras actividades de espectáculos ; Agencias de noticias;
Bibliotecas y actividades de archivos; Otras actividades del entretenimiento; Producción de pulpa, papel,
cartón; Producción de otros artículos de papel y cartón; Producción de otros productos químicos;
Fabricación de tubos y válvulas electrónicas y de otros componentes electrónicos; Fabricación de
transmisores de radio y televisión y de aparatos para telefonía y telegrafía; Fabricación de aparatos
receptores de radio, grabadoras, TV, etc.; Producción de instrumentos ópticos y equipo fotográfico;
Fabricación de instrumentos musicales; Minorista de discos, instrumentos musicales y otras máquinas y
aparatos de uso personal y doméstico; Minorista de material de comunicación, libros, diarios, revistas,
etc.; Alquiler de maquinaria y equipos de computación; Fabricación de productos textiles pintados;
Producción de tejidos y crocheted; Fabricación de ropa; Fabricación de calzado de cuero y piel; con
cualquier tipo de suela, excepto el calzado deportivo; Fabricación de calzado de materiales textiles; con
cualquier tipo de suela, excepto el calzado deportivo; Fabricación de calzado de caucho, excepto el
calzado deportivo; Fabricación de calzado de plástico, excepto el calzado deportivo; Fabricación de
calzado deportivo, incluso el moldeado; Fabricación de calzado ncp; Fabricación de hojas de madera para
enchapado; fabricación de tableros contrachapados; Fabricación de partes y piezas de carpintería para
edificios y construcciones; Fabricación de recipientes de madera; Fabricación de otros productos de
madera; fabricación de artículos de corcho, cestería y Producción de loza y productos de vidrio;
Producción de bienes fabricados en metal; Fabricación de muebles para el hogar; Fabricación de muebles
para la oficina; Fabricación de muebles para comercio y servicios; Fabricación de otros muebles ncp;
Fabricación de joyería y artículos relacionados; Producción de juegos y juguetes; Actividades de
arquitectura e ingeniería; Otras actividades de servicios a empresas (traducción, interpretación,
productores independientes de radio y TV ); Actividades de museos y preservación de sitios y edificios
históricos; Comercio al por mayor a cambio de una retribución o por contrata de productos ncp; Comercio
al por mayor de productos textiles y productos confeccionados para uso doméstico; Comercio al por
mayor de prendas de vestir, accesorios de prendas de vestir y artículos elaborados en piel; Comercio al
por mayor de calzado; Mayoristas de partes y equipo electrónico y de telecomunicaciones; Comercio al
por mayor de papel y cartón; productos de papel y cartón; Comercio al por mayor de otros productos de
consumo ncp; Comercio al por mayor de fibras textiles; Comercio al por mayor de otros productos
intermedios ncp; Comercio al por mayor de maquinaria para oficina, contabilidad e informática; Comercio
al por mayor de productos diversos ncp; Transporte municipal de carga, por carretera;
Transporte intermunicipal de carga, por carretera; Transporte internacional de carga, por carretera;
Transporte marítimo internacional; Transporte marítimo de cabotaje; Transporte fluvial; Transporte regular
nacional de carga, por vía aérea; Transporte regular internacional de carga, por vía aérea; Manejo de
carga; Almacenamiento y bodegaje; Actividades de otras agencias de transporte; Actividades nacionales
de correo; Actividades de mensajería; Servicios telefónicos; Servicios de transmisión de datos a través de
redes; Servicios de transmisión de programas de radio y televisión; Servicios de transmisión por cable;
Otros servicios de telecomunicaciones; Servicios relacionados con las telecomunicaciones; Actividades de
bancos de datos y distribución en línea de contenido electrónico.
* Asesor económico de ODAI
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