Aplicaciones de la métrica a la rítmica contrastiva

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Llengua alemanya performativa 2005/2006
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Aplicaciones de la métrica a la rítmica contrastiva.
Dr. Javier Orduña
1) Habitualmente el hablante de una lengua neolatina tropieza con dificultades ante los hábitos
segmentales y suprasegmentales de una lengua germánica; i.e., en la articulación fonética y el ritmo. Determinados
aspectos fonéticos ni siquiera se distinguen.
1.1.) En el plano segmental descuella la cantidad vocálica. La contraposición "larga" vs. "breve"
constituye una generalización. Desde las lenguas románicas suele suponer "tensa" vs. "abierta"
1.2.) El ritmo germánico presenta rasgos propios. Se basa en la alternancia entre sílaba marcada y no
marcada; esto es, en la diferencia de intensidad que el acento oracional imprime a las sílabas. ‘Ich kaufe dir das
Buch’, p. ej., puede enunciarse con cinco acentos oracionales diferentes. El acento alemán oscila dentro de franjas
de intensidad. No responde a la estabilidad del acento silábico, también llamado “libre”, de gran relevancia
gramatical (cf. ‘árbitro’/’arbitro’/ ’arbitró’)
1.3.) En el habla común el acento dinámico del alemán interactúa con factores pragmáticos, aún no
descritos de manera exhaustiva. No se puede, pues, predecir con facilidad la alternancia entre sílaba marcada y no
marcada. Mientras se adquiren otros hábitos más predecibles (morfología, léxico…), esa dificultad relega la
entonación a un segundo plano. La métrica permite practicar una alternancia predecible entre sílaba marcada
(‘Hebung’, ictus, tesis) y sílaba no marcada (‘Senkung’, arsis).
Cuando se adquiere el alemán desde una una lengua tónicamente homogénea y sintética desde el punto de vista
morfosintáctico, supone un reto reducir las sílabas por razones rítmicas. Pero hay que generar pronto ese hábito:
para eliminar información innecesaria, para potenciar el acento oracional y para percibir mejor la relevancia que
tienen los rasgos segmentales.
2.) Ritmo y prosodia. Perspectiva ortofónica vs. perspectiva sistemática de la entonación..
2.1.) La diferencia entre el ritmo germánico y el de las restantes familias lingüísticas indoeuropeas se
consolida en el segundo milenio a.C. Proviene de la fijación del acento en una sílaba, generalmente la primera, y la
explotación exhaustiva de la apofonía (“Ablaut”), presente asimismo en otras lenguas indoeuropeas (cf. lat. ‘facio,
feci’). El refuerzo de la sílaba nuclear y el abandono del llamado “acento libre” contribuyeron a debilitar el resto
de sílabas.
2.2.) En alemán, esa fijación halló un uso intensivo gracias al “Umlaut”, una metafonía provocada por la
palatalización de las sílabas principales. Inicialmente se trató de una transformación circunstancial de la sílaba
principal. Cuando le seguía una sílaba palatal, la principal ascendía de tono (‘gast’ / ‘gesti’ > ‘Gast’ / ‘Gäste’). No
obstante, la eficacia comunicativa de esa alternancia motivó que la metafonía se extendiese hasta convertirse, en el
popular “Umlaut”, un recurso gramatical consagrado prescindiendo del origen posicional. El resultado ha sido una
auténtica reacción en cadena:
a) El “Umlaut” comportó un desarrollo singular del sistema fonológico alemán, que consta de 18 vocales,
frente a las 12 del inglés y las 5 del castellano.
b) Permitió fijar una morfología propia (‘Indikativ’/’Konjuntiv’; plural/singular; grado positivo/ grado
comprativo, etc.).
c) Reforzó el acento dinámico propio de las lenguas germánicas.
d) Consolidó la estructura de pinza característica de la sintaxis alemana, tanto la verbal como la nominal.
3.) La estilística explota los recursos particulares de cada lengua para articular un lenguaje persusasivo,
mediante tres procedimientos básicos: repetición, variación y omisión. Con la métrica, la estilística los aplica a las
particularidades supresegmentales, distintas entre las familias lingüísticas.
3.1.) La métrica de las lenguas románicas se basa en la reiteración de un número de sílabas y, en gran
medida, en la rima. La alemana, en el número de ictus (“Hebungen”) así como en el final del verso, pero no como
en la románica. En alemán importa menos la rima que la denominada “Kadenz”. Según la terminología adoptada
en su momento, se distingue entre “Kadenz” femenina y “Kadenz” masculina.
3.2.) Las dos tradiciones métricas del alemán, la antiquizante y la romanizante, se basan en esa
reiteración, aunque organicenn las secuencias de compases siguiendo patrones diferentes. Esos compases,
denominados metonímicamente “Hebungen”, recuerdan a los pies de la métrica clásica. Pero constituyen una
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unidad equidistante de la métrica antigua (basada en pies y diferencias de cantidad) y la románica, basada en el
número de sílabas. Los compases constan de una “Hebung” (‘H’, en nuestra convención) y una, dos o ninguna
“Senkung”(‘s’, idem). Adicionalmente, la métrica romanizante alemana dispone de la anacrusa (“Auftakt”: ‘A’, en
la convención que adoptamos de Fourquet).
3.3.) El compás es una unidad relativa, no absoluta. Constituye un trasunto de la diferencia entre ‘tónica’
y ’àtona’ que se da en el lenguaje común. En él rige una regla fundamental (Fourquet): el arsis (‘s’) no debe tener
que ser pronunciada con mayor intensidad que el ictus (‘H’).
Dentro de ese esquema puede, pues, realizarse la secuencia habitual ‘tonica’-‘átona’, pero también la de ‘átonaátona o bien la de ‘tónica’-‘tónica’:
Die Liebe aufgegangen.
A |H s|H s|H s |
En cualquier caso, la “Hebung” siempre deberá pronunciarse siquiera con la misma intensidad que la “Senkung”,
remedando la tensión habitual del ritmo germánico, más dinámico y menos homogéneo que el románico.
3.4.) Dos combinaciones de “Hebung” y “Senkung” recuerdan a pies métricos de la Antigüedad clásica,
el troqueo (‘H s’) y el dáctilo (‘H s s’). No obstante, hay diferencias obvias:
a) en la lengua germánica cuenta la diferencia de intensidad entre las sílabas y en las clásicas, la
diferencia de cantidad entre sílabas de intensidad homogénea;
b) no suponen alternativas contrapuestas, pues la combinación de tres sílabas es una variante de la de dos;
c) tampoco se integran en un esquema de alternancias comparable al clásico, que poseía otros pies
(pírrico, anapesto, yambo, etc.).
La variante de tres sílabas es sólo una alternativa impar –no isosilábica– a la común isosilábica. Eichendorff o
Heine, p.ej., la emplean con frecuencia, explotando su de sugerencia elegíaca. Pero ni siquiera en ellos adquiere
una regularidad significativa respecto a las dos sílabas. La lengua hablada registra hasta cuatro “Sekungen” entre
dos ictus (Pheby). El anisosilabismo se consignará con ‘n’ en la descripción del esquema métrico.
3.5.) La tercera modalidad de compás (‘H’) es asimismo una variante posicional, pero de uso sistemático.
Se presenta en posición final de verso posibilitando la alternancia dos tipos final:
a) de “Kadenz” femenina, formada por compás entero –‘H s’–:el verso acaba en “palabra llana”;
b) de “Kadenz”masculina o compás incompleto –‘H Λ’–; la lambda indica posición vacía.
3.6.) Indicando si la composición registra, de manera generalizada, anacrusa (‘A’; “Auftakt”) se completa
la consignación del esquema métrico. La anacrusa (“Auftakt”) es una sílaba de ataque cuya intensidad resulta
indiferente en la secuencia de compases. Puede ser fuerte o débil.
A menudo se ha confundido con la sílaba débil de un posible yambo, dando origen a una terminología
inapropiada: el “pentámetro yámbico” (“jambischer Fünfheber”) no es una secuencia de yambos.
El uso de la anacrusa es frecuente en la lírica alemana. Cuando no se emplea, todos los versos deben empezar por
ictus o “Hebung”. En el esquema se consignará con el signo “A”.
3.7.) Para escandir el verso alemán se empezará por la evidencia menos incontestable, la “Kadenz”. Un
vez descrito el esquema podemos confiar que se realiza.
4.) La métrica comporta una pauta de entonación que recrea de manera tan artificiosa como auténtica la
tensión habitual y básica del alemán. Con todas las garantías de hallarnos ante lenguaje real, si bien quizá no
cotidiano, la métrica nos brinda una pauta de ejercicio para una tipología diferente de entonación.
FOURQUET, Jean. 1989. Principes de métrique allemande, Paris: Hachette.
PHEBY, John. 1981. “Phonologie”, in: Grundzüge einer deutschen Grammatik; von einem Autorenkolleltiv unter
der Leitung von K.E. Heidolph, W. Flämig u. W. Motsch, Berlin: Akademie. Págs. 839-898.
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