La corrupción es estructural (La Opinión. 9-10-2010) Corrupción ha habido siempre y con seguridad la seguirá habiendo, pero el volumen y el alcance de la generada en los años del boom inmobiliario no tiene parangón en todo el periodo democrático. Guste o no a Valcárcel, el presidente con el mayor y más prolongado respaldo electoral es también el presidente del periodo más corrupto de la historia de Murcia como Comunidad Autónoma. La corrupción política en la región es estructural, sistémica —es una regla casi general de funcionamiento— y organizada, entendiendo por tal que no la realizan individuos aislados sino que requiere una mínima organización para su ejecución (funcionarios de distinto nivel, intermediarios, empresarios, políticos, etc.) y una complicidad por inacción y tolerancia de otros tantos. La evolución de esta corrupción ha sido muy rápida y se ha visto favorecida por la falta de mecanismos de control, tanto institucionales como sociales; largos períodos de mayorías absolutas y oposición poco exigente; mucho dinero en circulación alrededor de un hipertrofiado y especulativo sector inmobiliario; generalización de figuras legales como el convenio urbanístico, absolutamente sujetas a discrecionalidad y opacidad en las negociaciones y contrarias a la cultura del planeamiento; y una importante tolerancia social frente a la corrupción (en el último Barómetro del CIS sobre la región sólo está citada entre los tres principales problemas por el 2,6% de los encuestados). Podríamos añadir aquí lo que el economista Jose Manuel Naredo ha llamado «la refundación oligárquica del poder y la emergencia de un neocaciquismo democrático», ocurrido en nuestro país desde la transición democrática y la adhesión a la UE, que supone que bajo la nueva cobertura democrática «las elites del poder siguen tomando las grandes decisiones y favoreciendo los grandes negocios de espaldas a la mayoría», lo que explica la estrecha ósmosis entre políticos y empresarios vinculados al negocio inmobiliario, que ejemplifica en el hecho de que el jefe de gabinete económico del presidente Zapatero pasara directamente a presidir la patronal de las grandes constructoras. Sin duda, Murcia, territorio donde históricamente el caciquismo estuvo muy arraigado, es un ejemplo de libro de la tesis de Naredo. Lo que podemos llamar el ´exceso de proximidad´ e íntima cooperación entre los poderes públicos regionales y los grandes promotores ha alcanzado aquí niveles de obscenidad. En contra del discurso oficial y la retórica farisea sobre un futuro de la región asociado a la diversificación económica, al desarrollo de la sociedad del conocimiento, al I+D, a la gestión equilibrada del territorio y los recursos, etc., los Gobiernos conservadores (y algunos municipios socialistas) han estimulado y favorecido durante años y por todos los medios la locura inmobiliaria y el monocultivo del ladrillo, encarnado simbólicamente en el modelo resort y en la empresa Polaris World, pero también en el desarrollo de un gran proyecto residencial y comercial como Nueva Condomina. 1/2 La corrupción es estructural (La Opinión. 9-10-2010) La profunda crisis de este modelo especulativo y cortoplacista —que llegó a ser orgullosamente reivindicado en su fase ascendente como ´modelo Valcárcel´— y que había sido anticipada por las demonizadas casandras ´ecologistas e izquierdistas´, la sufrimos hoy en forma de paro masivo, extensión de la pobreza, pérdida de recursos naturales irreemplazables, elevado endeudamiento público y privado, altas tasas de abandono escolar, falta de viviendas asequibles, etc. Pero parece que nada hemos aprendido ni realizado autocrítica alguna sobre los excesos y los abusos perpetrados, y que sólo se espera la mínima oportunidad para reincidir en el modelo. Sólo así se entiende que se hayan puesto todas las expectativas en un proyecto como el del parque de la Paramount, que representa justamente uno de esos megaproyectos característicos del ciclo especulativo de los últimos años y de un modelo turístico en quiebra. Quizás sea a estas horas un proyecto pinchado, pues no en vano su principal promotor privado ha caído bajo la sombra (Umbra) de la omnipresente corrupción. Porque todo el mundo sabe a estas alturas que los principales parques temáticos españoles están en crisis y su rentabilidad es más que dudosa, provocando que al final las administraciones hayan acabado no sólo recalificando masivamente terrenos para la obtención de plusvalías (el verdadero negocio estaba en las construcciones, instalaciones y servicios asociados al entorno de los parques), sino pagando las infraestructuras y poniendo directamente dinero público para enjugar deudas. Patricio Hernández Pérez es presidente del Foro Ciudadano de la Región de Murcia. http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2010/10/09/corrupcion-estructural/275478.html 2/2