Curvaturas fisiologicas de la columna vertebral Cifosis y Lordosis

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Curvaturas fisiologicas de la columna vertebral
En la columna vertebral, vista de perfil, existen dos tipos de curvaturas:
Cifosis y Lordosis
La cifosis es una incurvación de la columna hacia
adelante, con una concavidad anterior. Existe una
cifosis en la columna dorsal. Se consideran
patológicas aquellas que superan los 40º en la región
dorsal y todas aquellas que aparezcan en la región
cervical o lumbar, donde normalmente debe existir
una lordosis fisiológica.
La lordosis es una incurvación de la columna hacia
atrás, de concavidad posterior. De modo fisiológico
(en condiciones normales) existe una lordosis en la
columna cervical y lumbar. Si se exagera esta
postura normal, en estas dos regiones anatómicas, se
origina una hiperlordosis que producirá dolor y
contracturas musculares.
La Escoliosis
La escoliosis es la curvatura anormal y progresiva de la columna vertebral, tanto de la porción torácica
(central) como la lumbar (inferior).
La escoliosis puede ocurrir a cualquier edad, empieza generalmente durante la adolescencia, en la mayoría de
los casos puede ser genética. Pero tambien se puede contraer debido a una mala postura o por tener una pierna
más larga que otra.
Osteologia de las vertebras lumbares
Las vértebras lumbares son cuadriláteras y gruesas, son las más grandes de la columna vertebral. Cargan una
gran parte del peso del cuerpo y equilibran el torso en el sacro. La curvatura lumbar es el resultado de caminar
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y de estar de pie en posición erecta. Este grupo de vértebras es bastante móvil; cuando se flexiona al
incorporarse desde el suelo, se ejerce gran presión en sus discos
Cada una de ellas está formada por tres elementos:
a) el cuerpo
b) el arco posterior
c) el agujero vertebral
El cuerpo vertebral tiene la forma de un segmento de cilindro aplanado de adelante atrás, convexo por delante
y cóncavo por detrás.
En sus caras superior e inferior se insertan los discos intervertebrales. Su cara posterior forma la pared anterior
del agujero vertebral.
El arco posterior está formado por dos mitades simétricas o semiarcos. Cada semiarco presenta los siguientes
elementos, que contando desde adelante son : los pedículos, que se insertan en la parte superior de la cara
posterior del cuerpo. Sus bordes superior e inferior son escotados de modo que al articularse las vértebras
delimitan agujeros por donde pasan los nervios raquídeos, los agujeros de conjunción o intervertebrales.
Por detrás de los pedículos salen hacia los lados las apófisis transversas, en la confluencia de estos dos
elementos están macizos de aspecto cilindroide, en posición vertical, que son la apófisis articulares superior e
inferior, derechas e izquierdas. La apófisis superior está excavada por dentro en una carilla articular cóncava
que se articula con otra carilla pero de dirección convexa en la cara externa de la apófisis de la vértebra
subyacente. Partiendo detrás de las apófisis articulares emergen las láminas vertebrales izquierda y derecha,
más anchas que altas, cerrando el agujero vertebral por atrás.
Sus caras anterointernas dan inserción a los ligamentos amarillos adyacentes y los bordes superiores a los
suprayacentes. El único elemento impar y medio es la apófisis espinosa, aguzada de adelante atrás y de
dirección anteroposterio, en posición horizontal.
El agujero raquídeo tiene la forma de un prisma triangular con un lado anterior y dos laterales. Su pared
anterior está formada por la cara posterior del cuerpo vertebral y las dos laterales por las láminas.
Medios de union de las vertebras lumbares:
Las vértebras lumbares se vinculan por dos medios: las articulaciones anteriores (de los cuerpos vertebrales) y
las articulaciones posteriores (de los arcos posteriores).
Las articulaciones anteriores comprenden los discos intervertebrales y los ligamentos longitudinales. Cada
disco une la cara inferior de la vértebra suprayacente con la superior de la subyacente.
Es grueso (1 a 1, 5 cm d espesor).
Consta de 2 porciones: una periférica, el anillo fibroso constituido por fibras gruesas y resistente dispuestas en
lámina concéntricas, que se insertan en las respectivas caras de los cuerpos vertebrales. El otro componente
del disco es el núcleo pulposo, el cual es de consistencia elástica, gelatinosa, compresible y deformable
además de desplazable.
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Los ligamentos longitudinales son largas láminas que se extienden por toda la columna vertebral desde la 1º
cervical hasta la primer pieza sacra. Son 2, el anterior y el posterior según se ubiquen sobre la cara anterior de
los cuerpos o la posterior. El ligamento anterior se inserta, además de la cara anterior el cuerpo, en el borde
anterior del anillo fibroso. El ligamento posterior se extiende en el conducto raquídeo y reviste una forma
dentada con partes estrechas sobre los cuerpos de los cuales está separado por un espacio lleno de tejido laxo
con plexos venosos y una parte dentada o ancha que se inserta en el anillo fibroso.
Estas articulaciones anteriores tienen movimientos de deslizamiento de un cuerpo sobre el otro en sentido
anteroposterior (flexión y extensión) y en sentido lateral (flexión o inclinación lateral), además de giro
(rotación).
Los arcos posteriores se articulan por medio de las articulaciones interapofisiarias y ligamentos. Las
articulaciones interapofisiarias son dos: una derecha y una izquierda vinculando la apófisis superior de la
vértebra suyacente con la inferior de la suprayacente. Son de tipo trocoide (superficies cilíndricas huecas con
macizas salientes), membrana sinovial y cápsula articular. Sus movimientos son de giro.
Los ligamentos son los interlaminares o amarillos que ese extienden entre las láminas, cada uno de ellos
oblicuo atrás y adentro. Los ligamentos interespinosos, de dirección anteroposterior a lo largo de dichas
apófisis, los supraespinosos, de la punta de una espinosa a la otra. Los ligamentos intertransversarios, de
dirección horizontal hacia afuera entre una apófisis transversa a las vecinas de arriba y abajo.
Articulación de los cuerpos vertebrales
Las piezas óseas integrantes de la columna vertebral tienden a articular y unir entre sí a sus distintos
elementos constitutivos para formar un todo único que haga compatible la rigidez con la movilidad.
Articulaciones de los elementos vertebrales:
Las articulaciones de los cuerpos vertebrales pertenecen al grupo de las articulaciones cartilaginosas,
subgrupo de las sínfisis (anfiartrosis) intervertebral.
Destacan las superficies articulares, formadas por las caras superior e inferior de los cuerpos vertebrales. La
depresión cóncava que se observa en el hueso aislado se encuentra atenuada por una lámina de cartílago que
tapiza la parte central. También tienen importancia los medios de unión, representados por los discos
intervertebrales y por un estuche fibroso reforzado delante y atrás por los ligamentos vertebrales comunes
anterior y posterior.
· Discos intervertebrales.
Es el elemento más característico de unión
entre las vértebras.
Al unirse un cuerpo vertebral con otro se sitúa
en el centro el disco que, desde el punto de
vista hidromecánico
, permite con pequeñas concesiones de
movimiento un resultado final importante: el
movimiento en conjunto de la columna.
Los discos se hallan formados por dos porciones: una periférica fibrosa, y otra central blanda y gelatinosa.
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La porción periférica es dura y elástica y forma una especie de anillo adaptado a las superficies. Los haces
fibrosos que la forman se agrupan en laminillas cuya dirección está determinada por las tracciones a las que
están sometidas. Las fibras que forman una laminilla tienen todas la misma dirección: verticales, para la
flexión y la extensión, transversales para el movimiento de rotación, y oblicuas para los complejos
movimientos de la columna vertebral.
La porción central está formada por un centro blando, gelatinoso: el núcleo pulposo, que se halla algo más
cerca de la circunferencia posterior. Es transparente, opalino y depresible en el sujeto joven, mientras que se
torna amarillento, seco y duro con la edad disminuyendo la flexibilidad de la columna (alto contenido en
agua). Esta involución se ve favorecida por la escasa vascularización del núcleo del disco.
El núcleo pulposo tiene una función importante en los movimientos de la columna: se alarga o se concentra
sobre sí mismo. Puede desplazarse hacia adelante o hacia atrás en la medida en que lo permite la elasticidad
de la parte fibrosa del disco.
El contenido acuoso del disco se ve saneado durante el descanso gracias a pequeños acúmulos del líquido, ya
que el peso corporal hace que el líquido se difunda entre las fibras del anillo provocando su pérdida.
Con el tiempo ese líquido y esa fluidez de cambio del núcleo a la periferia van dando paso a la pérdida de
humedad del disco. Cuando se resiente la elasticidad de la parte fibrosa, por traumatismo o
microtraumatismos repetidos, puede observarse un desplazamiento anormal, en general hacia atrás, del núcleo
pulposo: hernia discal, que puede sobresalir en el canal medular o en el agujero de conjunción y comprimir las
raíces espinales. Este accidente genera neuralgias y se produce especialmente en las regiones móviles del
raquis (columna cervical: neuralgias cervicobraquiales; columna lumbar: neuralgias lumbociáticas).
El tamaño de un disco será mayor cuanto más móvil sea la región.
Para afianzar su unión se recurre a un fuerte ligamento por la cara anterior de los cuerpos: el ligamento
vertebral común anterior que se extiende desde la parte basilar del occipital hasta el sacro.
En la zona posterior se origina una banda recia: el ligamento vertebral común posterior que presenta
discontinuidades en las zonas correspondientes a la entrada y salida de los vasos sanguíneos. Por ello, se
expande en los discos y se estrecha en los cuerpos (toma la forma de una doble sierra).
Las articulaciones de las apófisis articulares son artrodias en las regiones cervical y torácica, y trocoides en la
región lumbar.
En las apófisis transversas la unión la realizan los ligamentos intertransversos. A nivel cervical, están
sustituidos por los músculos intertransversos lo que denota una adaptación de estas formaciones a la
movilidad de la columna cervical. A nivel lumbar, se insertan en los tubérculos de las apófisis transversas
vecinas.
La unión de las láminas se establece por medio de los ligamentos amarillos derechos e izquierdos para cada
espacio interlamelar. De forma cuadrangular, poseen un borde superior (inserto en la cara anterior de la
lámina suprayacente), un borde inferior (inserto en el borde superior de la lámina subyacente), un borde lateral
(que recubre la parte medial de la cápsula articular de las apófisis articulares, a la que se adhiere) y un borde
medial donde sus fibras se reúnen con el ligamento amarillo opuesto. Estos ligamentos son muy resistentes y
muy elásticos.
Los ligamentos interespinosos ocupan el espacio entre dos apófisis espinosas y se insertan en los bordes
superiores e inferiores de las apófisis infrayacentes y suprayacentes. Alcanzan a los ligamentos amarillos por
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delante y se extienden hacia atrás hasta la extremidad posterior de la apófisis.
Para sellar todas estas articulaciones aparece el ligamento impar y medio que se extiende a lo largo de la
columna uniendo las apófisis espinosas: el ligamento supraespinoso.
Los músculos superficiales de la espalda ( músculos anchos)
Son cinco musculos: M. Trapecio, m. dorsal ancho, m. romboides mayor, m. romboides menor y m. angular o
elevador de la escapula.
· Músculo trapecio−. Es el músculo más superficial de los anteriores. Tiene un doble origen cérvico−cefálico
que denuncia su doble inervación realizada a expensas del espinal ayudado por unas fibras que le
proporcionan la tercera y la cuarta raíces cervicales (plexo cervical).
Dicho músculo viene a implantarse aponeuróticamente en la parte más interna de la línea curva occipital
superior, en toda la línea de apófisis espinosas desde la protuberancia occipital externa −inio− hasta las seis
últimas vértebras dorsales; desde toda esta amplia inserción las fibras confluyen hacia la cintura escapular: las
superiores oblicuas hacia abajo y afuera; las medias transversalmente y las inferiores oblicuas hacia arriba y
hacia afuera, para terminar todas ellas aponeuróticamente en el borde superior de la espina de la escápula, e
incluso en los dos tercios más externos de la clavícula.
También está inervado por el nervio espinal (pares craneales).
Este músculo moviliza el hombro hacia arriba (fibras superiores), abajo (inferiores) o atrás (medias) según las
fibras actuantes. Además, puede ayudar a la inclinación lateral de la cabeza (acción unilateral de un músculo
trapecio) o a la extensión del tronco y de la cabeza (acción conjunta y simultánea de ambos trapecios).
Finalmente, la arteria del trapecio o cervical transversa superficial, que procede de la subclavia, vasculariza a
este músculo.
· Músculo dorsal ancho −.Toma sus inserciones braquiales a nivel del insterticio de la corredera bicipital del
húmero, entre el pectoral mayor que le cubre por delante y el redondo mayor que queda por detrás. Después
de contornear el borde inferior del citado músculo redondo mayor, se dirige hacia atrás y toma ataduras
inconstantes en el vértice inferior de la escápula y recibe su vascularización braquial integrada por el nervio
del dorsal ancho (quinta raíz) y las arterias y venas correspondientes, ramas de la escapular inferior. Después
la masa muscular se abre en abanico y se extiende por la espalda convirtiéndose en una extensa lámina
aponeurótica que toma una amplia inserción en la línea de las apófisis espinosas desde la sexta dorsal hasta la
región sacra, así como también en la parte posterior del labio externo de la cresta iliaca.
Inervado por los nervios raquídeos C5, C6 y C7, se preocupa de la rotación interna y aproximación del brazo.
También juega un importante papel en el acto de trepar encargándose de elevar el tronco sobre el brazo
utilizado como punto de apoyo.
· Músculo romboides−. Se origina en toda la amplitud del borde espinal del omoplato y sus fibras musculares
se dirigen hacia atrás y hacia arriba en busca de las apófisis espinosas, donde se fijan por medio de una lámina
aponeurótica a nivel de la zona de transición cérvico−torácica (C7, D1, D2, D3, D4, D5).
Cubre al músculo serrato menor postero−inferior.
Va a aproximar el omoplato a la línea media.
La parte superior de este músculo recibe el nombre de romboides menor.
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· Músculo elevador de la escápula o músculo angular−. Nace del ángulo superior de la escápula, y desde este
origen sube y se abre en cinco digitaciones que van a tomar atadura por otros tantos tendones en las apófisis
transversas de las cinco primeras vértebras cervicales, en íntima relación con las inserciones del cérvicocostal
y del complejo menor.
Esta inervado por la quinta raíz (V nervio dorsal del plexo braquial).
Si se contrae lleva el hombro hacia arriba y hacia adentro, aunque también puede hacer el efecto contrario: fija
el hombro e inclina la espalda.
Músculos escalenos
Se encuentran situados entre los músculos profundos del cuello, encontramos tres:
· Escaleno anterior
· Escaleno medio
· Escaleno posterior
El músculo escaleno anterior se origina en los tubérculos anteriores de las apófisis transversas de las vértebras
C3 − C6, se inserta en tubérculo escaleno de la primera costilla y eleva la primera costilla, flexiona y dobla
lateralmente el cuello.
El músculo escaleno medio se origina en los tubérculos posteriores de las apófisis transversas de las vértebras
C2 − C7, se inserta en la superficie superior de la primera costilla detrás de la arteria subclavia y eleva la
primera costilla, flexiona y dobla lateralmente el cuello.
El músculo escaleno posterior se origina en los tubérculos posterior de las apófisis transversas de las vértebras
C5 − C7, se inserta en la superficie lateral de la segunda costilla y eleva la segunda costilla, flexiona y dobla
lateralmente el cuello.
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