24 08 2013 aguer

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24 – AGOSTO - 2013
REFLEXIÓN DE MONS. HECTOR AGUER
“LA IMPORTANCIA
DE LA TAREA DEL CATEQUISTA”
“Quiero enviar un saludo muy afectuoso y agradecido a todos los catequistas y eso es
porque, como ellos lo saben muy bien, esta semana, el 21 de agosto, se ha celebrado el Día del
Catequista. En muchos lugares hubo y hay celebraciones externas hoy o mañana, pero yo quisiera
referirme ahora, a la función, al papel, a la misión del catequista en la Iglesia”.
“Desde la antigüedad cristiana el servicio de la Palabra de Dios se ha configurado en torno a
tres tareas: la primera es el anuncio inicial, anuncio del kerigma o mensaje, la primera presentación
del Evangelio; luego la educación en la fe de los que han creído, de los que han aceptado ese
mensaje, la cual se realiza a través de la catequesis; y, finalmente, la instrucción permanente del
Pueblo de Dios por ejemplo en la homilía litúrgica dominical y mediante otras iniciativas de formación
cristiana”.
“Ahora bien, la función catequística tiene un papel especialísimo en este servicio de la
Palabra, porque en realidad puede durar toda la vida. Nosotros estamos acostumbrados a que la
catequesis sea la preparación para recibir los sacramentos y entonces parece algo destinado a los
niños, pero no es así. Hoy día sabemos muy bien que existe una catequesis permanente del Pueblo
de Dios; una catequesis que se desarrolla en dimensiones diversas: el pensamiento de la fe, la
orientación de la vida, la preparación al compromiso en variados campos de acción”.
“El “Catecismo de la Iglesia Católica”, como ustedes saben, consta de cuatro partes que,
además del contenido que ellas desarrollan, están expresando otras tantas dimensiones de la
catequesis”.
“En primer lugar, la primera dimensión, es la trasmisión de la Verdad, el conocimiento de la
fe; es la comunicación, como se viene haciendo a lo largo de la tradición eclesial, de la doctrina de la
Iglesia. Este es un aspecto fundamental porque configura la adhesión y comprensión del mensaje
cristiano; la fe es una decisión libre, por la cual nosotros aceptamos la Palabra de Dios, el mensaje
de Cristo, y lo hacemos nuestro. Esa aceptación requiere a implica una profundización, un desarrollo
que nos ocupa, si queremos, toda la vida”.
“La segunda dimensión es la litúrgica. Es decir hay una catequesis sacramental, que implica
una formación para participar con un fruto de las celebraciones litúrgicas y de la recepción de los
sacramentos. La preparación hace falta no sólo para la Primera Comunión, también para la
Confirmación y para la recepción de los demás sacramentos. En cada caso se extiende, con sentido
misional a las familias de aquellos que van a recibir los sacramentos”.
“La tercera parte del “Catecismo de la Iglesia Católica” es la exposición de la vida cristiana,
de la moral cristiana mediante la explicación de los Mandamientos de la Ley de Dios, pero va
precedida de una introducción que perfila la personalidad del cristiano, y una imagen del hombre, del
hombre creado por Dios y que está destinado a la vida eterna, a gozar eternamente de Dios. Los
Mandamientos son como los “mojones” que nos señalan el camino, que nos marcan la ruta. En toda
catequesis se debe transmitir la dimensión moral de la existencia cristiana, aplicando la concepción
cristiana de la vida a cuestiones actualísimas, porque todos los días enfrentamos problemas
diferentes que tenemos que resolver a la Luz del Evangelio, del mandato de Cristo”.
“Y todavía hay una cuarta dimensión catequística que es la oración. La catequesis también
tiene que enseñarnos a orar, a tratar familiarmente con Dios nuestro Padre. Por eso en el
“Catecismo” la doctrina acerca de la oración se trasmite especialmente explicando el Padrenuestro
que es la oración por excelencia de los hijos de Dios”.
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“Resumiendo: son dimensiones de la catequesis, que los catequistas conocen muy bien, y
que hay que ir desarrollando para que se advierta que la catequesis consiste en una verdadera
educación en la fe del Pueblo de Dios.
“Hoy yo quiero agradecer a los catequistas esa tarea que hacen en las parroquias y capillas,
aún en los lugares más apartados, en la escuelas y en tantos otros ambientes donde a través de esta
dimensión de la educación en la fe hacen presente a la Iglesia y contribuyen a su continua
edificación”.
“¡Así que augurios para todos los catequistas! ¿Por qué es el Día del Catequista el 21 de
Agosto? Porque ese día se celebra la memoria litúrgica de San Pío X que fue un gran catequista toda
la vida, desde que era simple párroco hasta que fue Sumo Pontífice. Él, como Papa, alentó
especialmente la catequesis en la Iglesia y la renovó con sus orientaciones: publicó una encíclica,
precisamente para mostrar la importancia de la catequesis en ese mundo del siglo XX que recién se
abría”.
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