El necesario reencuentro con la agricultura familiar

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Foto Ricardo Marapi
En Perú, la agricultura familiar agrupa alrededor del 90%
de todas las unidades agropecuarias y da empleo a cerca
del 80% de los trabajadores agrarios.
El necesario reencuentro con la
agricultura familiar
Fernando Eguren1
L
a agricultura familiar —hasta hace
poco, «invisible» para la población urbana y los políticos— está cobrando cada
vez mayor importancia en la agenda internacional y en las agendas nacionales
de un número creciente de países.
¿Qué es la agricultura familiar?
Existen múltiples definiciones de agricultura familiar, pero todas ellas subrayan dos características comunes: la familia conduce el predio, y sus miembros
conforman la mayor parte de la mano de
obra. Ocasionalmente pueden contratar
mano de obra asalariada, en ciertos periodos, por lo general en la siembra y la
cosecha, pero es raro que tengan contratados permanentes.
Un reciente estudio de Lowder et al.,
publicado por la FAO2, al que haremos frecuente referencia, resalta la diversidad de
definiciones. En Brasil, así como en otros
países, se agrega, a los dos rasgos mencionados, la fijación de un límite superior
JUNIO de 2014
para el tamaño del predio (variable según
la región y el tipo de tierras) y el que la
mayor parte de los ingresos familiares provengan de la finca. De acuerdo con esos
criterios, en Brasil, el 84% de las fincas son
familiares, poseen el 24% de las tierras agropecuarias y participan con cerca del 38%
del total de la producción agrícola.
En EE.UU., la agricultura familiar se define como aquellos emprendimientos agrícolas en donde el operador y sus familiares son propietarios de la mayoría de la
empresa. Con este criterio, el 97.7% de las
fincas son familiares. Pero hay un importante segundo criterio: el nivel de los ingresos anuales. Así, las fincas familiares
pequeñas son aquellas que tienen ingresos anuales menores de US$.350 mil
(S/.980 mil a la tasa de cambio de S/.2.80
por dólar); las fincas familiares medianas,
entre ese monto y US$.1 millón; las fincas
familiares grandes, más de US$.1 millón.
Poca duda cabe de que en el Perú una empresa agraria con esos niveles de ventas
—aun la de los pequeños— difícilmente
sería considerada agricultura familiar.
En efecto, muchas definiciones de
agricultura familiar agregan, además de
las mencionadas, otras características:
escasez de activos a los que tiene acceso —insuficiente tierra en cantidad o calidad—, escaso acceso a servicios financieros y no financieros, y altos costos
de transacción. Las diferentes definiciones no solo tienen un interés académico; por el contrario, dan lugar a diferentes políticas y estrategias de desarrollo
agrario y rural.
Importancia de la agricultura
familiar en el mundo
A propósito de la declaración, por
Naciones Unidas, de 2014 como Año Internacional de la Agricultura Familiar, la
FAO3, en el estudio citado, ha congregado información de la mayor parte de países para mostrarnos cuál es el peso global de la agricultura familiar.
3
En el Perú, ¿cómo estamos?
En diferentes números, LRA ha dedicado varios artículos a la agricultura fa-
Cuadro 1. Tierras trabajadas por la
agricultura familiar (%)
América del Norte y Central
83%
América del Sur
18%
Europa
68%
África
62%
Asia
85%
Brasil
25%
Estados Unidos
78%
Fuente: Elaboración propia, con información de
<http://bit.ly/1ovta4D>.
4
Foto terraeprosa.wordpress
Se estima que existen alrededor de 570
millones de fincas o unidades agropecuarias en el mundo, de las cuales más
de 500 millones están consideradas
como agricultura familiar. Son mayoría
en todos los continentes, así como en
todos los países, sean ricos o sean pobres. Según la información recogida, las
fincas de extensión menor de 10 hectáreas son el 76% del total de fincas de
los 34 países de más altos ingresos del
planeta4.
Los agricultores familiares trabajan un
apreciable porcentaje de las tierras agrícolas del mundo, como puede apreciarse
en el cuadro 1.
Aunque las dimensiones de los predios familiares pueden variar mucho en
cada país —según la dotación de recursos, la presión demográfica, la estructura de propiedad de la tierra, etc.—, en
todos ellos ocupan los rangos de tamaño más pequeños. Ahora bien, como toda
estructura social y económica, la estructura de las fincas por tamaño es cambiante. ¿Cuál es la tendencia general? ¿Aumenta el tamaño promedio de las fincas
o se reduce? Lowder encuentra que las
tendencias varían según los países: en
los de altos ingresos, el promedio del tamaño de las fincas tiende a aumentar. Lo
contrario ocurre en los países y regiones
de ingresos medios y bajos, donde el
promedio de tamaños se va reduciendo:
en la región de América Latina y el Caribe, esto ocurre en 18 de 25 países; tan
solo en 7 aumentan.
Finca familiar en Brasil, país en el que el 84% de los predios son familiares. Las fincas poseen el 24%
miliar, incluyendo la edición de mayo
pasado5. El Perú es uno de los países de
la región, en donde la agricultura familiar
tiene mayor peso: agrupa alrededor del
90% de todas las unidades agropecuarias, aun cuando también es ampliamente mayoritaria en Argentina (75%), Brasil
(84%), Chile (95%), Colombia (87%) y
Ecuador (88%)6.
La importancia de la agricultura familiar se debe no solo al hecho conocido de que provee la mayor parte de
alimentos que el país consume (según
el Censo Agropecuario, el 75% de las
tierras cultivadas con alimentos están
en fincas menores de 10 hectáreas),
sino a su capacidad de generar empleo. Esto ocurre tanto en el Perú como
en otros países de la región. Aquí,
considerando la información de la Enaho 2012, la agricultura familiar da empleo a cerca del 80% de los trabajadores agrarios, mientras que las empresas formales que envían obligadamente información al Ministerio de Trabajo sobre los contratos de trabajo, solamente emplean al 4% (alrededor de
160 mil) del total.
Activos y territorios
¿Cuáles son las potencialidades de
esta agricultura familiar? Hay amplias
evidencias en diferentes partes del
mundo y en el Perú, de que, dadas ciertas condiciones favorables, la agricultura familiar tiene un importante margen para mejorar su desempeño económico. Pero ello depende de varios
factores, entre los cuales están la dotación de activos —sobre todo, tierra,
capital y trabajo— y el contexto territorial (institucionalidad, infraestructura, recursos naturales, presencia del
Estado, etc.), el cual puede ser un factor favorable o desfavorable para la
puesta en valor de los activos.
Es muy diferente la situación de un
agricultor que vive y trabaja en un conLA REVISTA AGRARIA / 163
de las tierras agropecuarias y participan con cerca del 38% del total de la producción agrícola.
texto territorial con instituciones consolidadas, buena infraestructura vial,
energía eléctrica, economía diversificada, con acceso a información, a servicios financieros y no financieros, que
otro que, aun contando con la misma
dotación de recursos, carece de las condiciones mencionadas. Berdegué y
Fuentealba7 expresan en el gráfico 1
(pensado para América Latina, pero que
se aplica bien al caso peruano) esta interacción entre activos y contextos territoriales.
Los agricultores en el cuadrante superior izquierdo del gráfico, con más
activos (grupo A), se ubican en contextos territoriales favorables, donde la
productividad de sus activos es mayor
Gráfico 1. Tipos de agricultura familiar según dotación de activos y contacto
Activos
suficientes
y se encuentran plenamente integrados
al mercado. El grupo B tiene algunos
activos, pero no los suficientes o no
están en un contexto en el que puedan
ser puestos totalmente en valor. Según
Berdegué y Fuentealba, este grupo, que
suele ser importante en número, es
poco visible y es marginado por las
políticas públicas, pues no es lo suficientemente pobre (por lo que está excluido de las políticas sociales) ni lo
suficientemente «empresarial» para
merecer la atención promotora del Estado. Sin embargo, «representan la
mejor oportunidad [...] para las políticas y estrategias públicas orientadas a
revitalizar las sociedades rurales y para
promover un crecimiento económica y
socialmente inclusivo» (p. 10). El grupo C está conformado por agricultores
con escasos activos y con territorios
poco dinámicos o con una actividad
económica adversa, lo que les obliga a
recurrir a otras fuentes de ingresos.
No es usual en la literatura sobre
agricultura familiar combinar estos
dos factores —dotación de activos y
contextos territoriales—, pero es, sin
duda, de gran importancia para sustentar políticas adecuadas para su
desarrollo: estas deben orientarse no
solo a proveer o mejorar los activos,
sino también a desarrollar los territorios. El desarrollo de la agricultura familiar se puede dar siempre y cuando
se encuadre en políticas de desarrollo
territorial.
Notas
1
2
A
Contexto
desfavorable
Contexto
favorable
B
3
4
5
C
6
Activos
insuficientes
Fuente: Julio A. Berdegué y Ricardo Fuentealba, Latin America: The State of Smallholders in Agriculture. IFAD 2011.
JUNIO de 2014
7
Sociólogo. Presidente del Cepes.
Lowder, S. K.; Skoet, J. y S. Singh. 2014. What
do we really know about the number and distribution of farms and family farms worldwide?
Background paper for The state of food and
agriculture 2014. ESA Working Paper N.o 1402. Roma, FAO. <http://bit.ly/1leWTAb>.
Organización de las Naciones Unidas para
la Alimentación y la Agricultura, conocida
como FAO por sus siglas en inglés.
Lowder et al., op. cit, anexo 6.
F. Eguren. «Las políticas para fortalecer la
agricultura familiar». <http://bit.ly/
1rjKw6s>.
FAO. Perspectivas de la agricultura y del
desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe. 2014,
p. 176. <http://bit.ly/1svnf5R>.
En Julio A. Berdegué y Ricardo Fuentealba. Latin America: The state of smallholders in agriculture. IFAD. 2011, p. 9.
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