LA HUELLA JUDÍA 4

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LA HUELLA JUDÍA IV:
LOS JUDÍOS EN EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
Mª Auxiliadora Pacheco Morente
Está comprobado que los judíos tuvieron una participación fundamental en el
descubrimiento de América. Pero tradicionalmente apenas se hablaba de ello, y
solamente en los últimos años es cuando empieza a salir a la luz esa realidad. De lo
mucho que se puede decir sobre ese tema, me limitaré a dar unas pinceladas.
Las primeras pinceladas son sobre Cristóbal Colón. Hasta el día de hoy, son varios
los lugares que afirman ser la cuna del Almirante. Colón siempre echó un velo sobre su
origen y cambió varias veces de apellido desde que llegó a Portugal hasta que salió del
puerto de Palos. ¿Por qué tanta ocultación? La hipótesis más aceptada es que encubría
su origen judío.
El primer dato que apunta en esa dirección es que se decía que era “ginovés”,
motivo por el que los italianos afirman que era de Génova o Savona. Pero olvidan que
en el siglo XV “ginovés” o “genovés” no era el oriundo de Génova, sino una forma
peyorativa de designar a los judíos conversos. Hay muchos hechos que aportan peso a
esta interpretación de “ginovés”.
El matemático, astrónomo e historiador judeo – español Abraham Zacuto le entregó
a Colón libros y mapas que encaminaron su ruta de navegación. También utilizó
cartografías e instrumentos navales de origen judío, aunque en Portugal recibió un mapa
atlántico donde se marcaba la ruta hacia occidente.
En el tiempo en que el Almirante buscaba ayuda para su primera expedición, estaba
subiendo el ambiente antisemita y los judíos, conversos y judaizantes ocultos estaban
desesperados ante la inminente persecución. Incluso aquellos que en siglos pasados se
habían hecho fieles cristianos estaban presos de la angustia. Vieron en Colón a un
salvador que les procuraría un destino donde huir.
Tradicionalmente se ha afirmado que la reina Isabel empeñó sus joyas para financiar
el viaje. Pero estudios históricos han demostrado que es solamente una leyenda. Casi
todo el dinero fue aportado por conversos acomodados, y la familia Pinzón completó lo
que faltaba.
Un elemento que apoya el origen judío de Colón son las cartas que enviaba a su
hijo. En aquel tiempo era costumbre encabezar las cartas con una cruz. Pero de trece
cartas solamente lleva la cruz la que iba a ser mostrada al rey. Las restantes llevan en
cambio lo que parece un garabato sin sentido, que los analistas han interpretado como
las letras bet y hei del alfabeto hebreo. Estas letras son la abreviatura de “be ezrat
haShem”, que significa “con la ayuda de Dios”.
Otro hecho significativo es la fecha de partida. Colón hizo embarcar a toda la
tripulación el 2 de agosto de 1492, pero no zarparon hasta el 3 de agosto. El 2 de agosto
coincidía ese año con el 9 de Av en el calendario hebreo, triste día de ayuno y
abstinencia para el pueblo judío. Según los rabinos, quienes trabajan ese día no
obtendrán bendición alguna.
Colón llegó al puerto de Palos después de conseguir la autorización real y solucionar
la financiación. Allí se reencontró con el científico Garci Fernández y fray Juan Pérez
de Marchina, ambos de origen judío converso, a los que conoció en La Rábida. Ellos lo
recomendaron a la familia Pinzón, que tuvo un papel fundamental en el éxito de la
empresa.
En el caso de los Pinzón sucede algo parecido que con el Almirante. Hay datos
indirectos que apuntan a su ascendencia judía conversa.
De los Pinzón se dice que eran “ginoveses”, como Colón. Pero es sabido que los
Pinzón eran de origen aragonés, y que llegaron a Palos procedentes de Asturias. Su
apellido original no era Pinzón, sino que lo adoptaron al establecerse en Palos. No está
claro cuál era su apellido original, uno de los que se proponen es Martín, que es de
origen judío. Quienes afirman que era Martín, recuerdan que Martín está en el nombre
de dos de los hermanos Pinzón, Martín Alonso y Francisco Martín.
Los Pinzón, como he comentado, aportaron el dinero que faltaba. También buscaron
barcos adecuados para el viaje, y animaron a enrolarse a muchos familiares y amigos.
Los puestos de responsabilidad estaban todos ocupados por judíos conversos. Del resto
del pasaje, al menos dos tercios eran igualmente judíos conversos. Es muy probable que
fueran los familiares y amigos de los Pinzón.
Creo que estas pocas pinceladas son suficientes para ver que el descubrimiento de
América fue una empresa judía.
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