PROTOCOLO EN AUSTRIA El país del silencio y la tranquilidad, el reino del silencio. Son muy educados y corteses. De grandes tradiciones y costumbres, y amantes de la buena música clásica, un patrimonio nacional. Un país cuya mayoría de la población es católica (alrededor de un 76%), lo que influye en gran medida en sus costumbres (una de ellas es hacer sonar las campanas de todas las iglesias los Viernes a las 3 de la tarde). De la intelectualidad de su capital, Viena (capital cultural de Europa a principios de siglo), quedan grandes nombres de la literatura, la música, la medicina ... Aunque el "besamanos", ya no se lleva, aún se hace el gesto a la hora de saludar a una señora. Antes era acompañado de la expresión: "Küss die Hand" (beso su mano), pero en la actualidad esta expresión es muy poco utilizada. El saludo más habitual, y que es utilizado en la mayor parte de los casos, es el conocido "Gutten Tag". Otra de sus costumbres, es vestir el tradicional traje de tirolés, en fiestas y otros eventos. Aún se pueden ver los sombreros tiroleses con relativa frecuencia, así como los conocidos abrigos loden. Tampoco se extrañe si ve a una dama de la alta sociedad con el Dirndl (el traje nacional alpino). Otra de sus tradiciones es la gran calidad de su repostería, como los pasteles de Viena y el pan de Viena. Si es invitado a una casa particular, será muy agradecido un gesto por su parte si lleva algún tipo de estos dulces, como regalo, ya que para ellos son muy apreciados. Al ciudadano austríaco le desagrada profundamente que le llamen Alemán, o que lo confundan con un ciudadano alemán. El Austríaco aprecia las buenas maneras siempre que haya espontaneidad y sinceridad, pero le desagradan las grandezas y exageraciones (geschwollen). Son tolerantes y conciliadores. Y son amantes de la caballerosidad y la cortesía; decirle a una mujer "fesch", es algo más que llamarla guapa, es decir que es encantadora, interesante e inteligente. En definitiva, los Austríacos aún conservan buena parte de la cultura y tradiciones de la Viena Imperial, tamizadas por el paso del tiempo y su adaptación a los tiempos modernos. Los saludos se hacen de la misma manera tanto para los hombres, como para las mujeres o los jóvenes de ambos sexos. El simple gesto de dar la mano es un saludo suficiente para darse por saludado. Del mismo modo que el saludo, a la hora de partir, las despedidas se hacen de la misma forma, dando la mano. Al igual que en otros países del mundo occidental, en el caso de presentaciones en las que participan mujeres, se suele dejar que sean ellas primero las que tiendan la mano a los hombres. Dejar que comiencen ellas el saludo, es una muestra de cortesía por parte de los hombres. Al igual que ocurre en España, puede que todavía los hombres mayores utilicen el ademán de besar la mano cuando le presentan a una mujer. Aunque no se lleva el besamanos, si que aún quedan personas, de cierta edad, que pueden utilizarlo. Si es usted una mujer, no debe ofenderse por esta forma de saludo. Hay que situarla en el contexto y momento que ocurre, no siendo, para nada, una actitud machista o discriminatoria. Por el contrario, una persona extranjera no debe besar la mano de una mujer austríaca, pues ellas no esperan que los visitantes conserven aún estas costumbres. No obstante, si ocurre, y viene de una persona mayor, comprenden las costumbres que aún quedan también fuera de su país. Pero no es admitido para los hombres en general este tipo de saludo. En cuanto a las presentaciones, éstas se hacen utilizando el apellido de los presentados precedido del título de cortesía correspondiente. Siendo mucho más utilizado en el ámbito social que en el ámbito de los negocios. Uno de los saludos más utilizados por ellos es el conocido 'Guten Tag' ('Buenos días') o bien 'Grüß Gott' (como estás, típica expresión austríaca para saludar). En un principio, como ocurre en muchos otros países, se utiliza el primer apellido para las presentaciones formales, pasando con posterioridad, y siempre que nuestros interlocutores nos lo indiquen, a utilizar el nombre de pila, o nombre propio para dirigirse a la otra persona, generalmente precedido del título profesional. El título de cortesía utilizado para las presentaciones es "Herr" (para los hombres) y "Frau" (para las mujeres), más el título profesional, más el apellido correspondiente de la persona. Herr Professor Konst sería una forma correcta para dirigirse a una persona que no conoce y que le acaban de presentar. Si tiene que dirigirse a una mujer, siga el mismo orden dado para los hombres: Frau más el título profesional más el apellido. Una vez que las conversaciones han progresado se suele acortar la fórmula de cortesía completa, por la del título más el apellido, solamente. En el ejemplo anterior, utilizaría solamente "Herr Professor". Tanto en el ámbito laboral como en el social la puntualidad es muy valorada. No crea que existe ningún glamour en llegar tarde a una fiesta o cena, como a veces narran las leyendas urbanas. La impuntualidad es una falta de educación y una falta de respeto hacia los anfitriones. Aunque el idioma es parecido, los alemanes y los austríacos no comparten idioma ni costumbres, y es por ello, que no lesgusta que les digan que son iguales, o que usted trate de hablarles en alemán. Aunque lo entiendan no les gusta este comportamiento por parte de los extranjeros. Los austríacos son muy educados y debe comportarse de manera cívica si quiere ser bien visto. Nada de cruzar con semáforos en rojo, por lugares donde no hay pasos de peatones, tirar papeles, colillas, etc. al suelo; en los establecimientos debe saludar tanto al entrar como al despedirse. En las presentaciones debe dejar que sea una persona común la que le presente o haga de intermediario. Si se da el caso, y no hay una persona conocida común de ambas, puede optar por la autopresentación. En las conversaciones, debe dejar que cada cual opine y termine su intervención sin interrumpirle. Procure no tener los brazos cruzados, ni las manos en los bolsillos. Mantenga la mirada con la persona que habla, y procure no desviar la mirada del centro de reunión, mirando de forma despistada a todos los lados. Cuidado con hacer demasiados elogios a sus interlocutores, les puede poner en un aprieto, e incluso les puede hacer sentirse incómodos. Alabanzas, las justas. Cuando es invitado a una comida (almuerzo o cena) es muy común desear a sus compañeros de mesa buen apetito. Las expresiones más utilizadas son 'Mahlzeit', o bien, 'Guten Appetit'. Los cubiertos se utilizan de la forma tradicional a como se hace en la mayor parte de los países occidentales. Las manos siempre sobre la mesa, y nunca en el regazo o debajo de la mesa. Si usted es quien invita, y lo hace en un establecimiento público, recuerde que la propina no está incluída en la cuenta, y existe la costumbre de depositar, aproximadamente, un 10% del importe de la factura. Cuente con ello a la hora de hacer sus cálculos. Recuerde, lo dicho anteriormente, paga quien invita. La total igualdad de las mujeres y los hombres en Austria es patente, en la gran cantidad de ejecutivas, directoras, etc. que pueden encontrarse en el ámbito laboral. En el mundo de los negocios, la mujer tiene la misma consideración profesional que el hombre. No obstante la cortesía, hace que el trato pueda ser un poco más condescendiente con las mujeres. A la hora de saludar, hay que esperar a que sean ellas quienes tiendan la mano. Al pasar por una puerta, es un detalle de cortesía, cederle el paso. Cuando entra una mujer en el despacho o sala de reuniones, es correcto ponerse en pie para saludarla. Si sale a comer por cuestiones de negocios, no tenga incoveniente alguno en que pague la cuenta. Como hemos indicado anteriormente, no hay diferencias en los negocios, entre mujeres y hombres. Si invita su empresa, ella es quien paga. Los austríacos tienen la costumbre de pasar primero al restaurante, antes que las mujeres. Si no conoce las especialidades culinarias del país puede pedir una opinión a sus anfitriones o bien dejarse aconsejar por los profesionales que les atienden. Las sobremesas, sobre todo de los almuerzos, deben ser cortas, continue o no la reunión con posterioridad. Todos tendrán cosas que hacer. En las cenas, el margen es mayor, pudiendo dilatar más la velada, con un poco más de conversación y de sobremesa. La seriedad que supuestamente manifiestan en su vida social, es totalmente cierta en el ámbito empresarial. La puntualidad es un elemento fundamental a tener en cuenta en sus citas y reuniones de negocios. Es una falta de cortesía, así como de profesionalidad, llegar tarde a una cita o reunión. Y será valorado muy negativamente por sus anfitriones. Cualquier retraso fuera de lo común debe ser comunicado y posteriormente disculpado, al llegar al lugar de la cita o reunión. Salvo por circunstancias muy graves, no debe anular una cita o reunión de negocios unas horas antes de la celebración de la misma. Si lo hace puede que no vuelvan a recibirle. Las anulaciones deben hacerse, solamente cuando sea totalmente necesario, con al menos diez o quince días de antelación, para que todo el mundo pueda recomponer su agenda de trabajo. Los austríacos no son tan directos como los países anglosajones en el tema de los negocios, por lo que es habitual iniciar una charla sobre temas triviales y poco profundos antes de comenzar a hablar de negocios. Evite cualquier tipo de tema polémico que pueda suscitar discusiones, como puede ser el tema de la política y la opinión sobre sus políticos. Los austríacos valoran mucho los títulos, los cargos y los rangos, por lo que pueden dejar bien claro su cargo en la tarjeta de visita. A los austríacos les gusta tratar con personas con capacidad de decisión en la empresa, y con altos cargos de la empresa. En cuanto a las negociaciones no suelen ser demasiado rápidas, ya que suelen fijarse en todos los detalles de la negociación y toman en consideración todos los posibles elementos de cierta importancia que pueden afectar a las decisiones a tomar. Son detallistas y por eso las negociaciones no suelen ser excesivamente ágiles. Tómese todo el tiempo que sea necesario para hacer una buena presentación y ofrecer una buena documentación a los asistentes. Será muy bien valorado este esfuerzo por ofrecerles un mayor conocimiento del producto o servicio. Si no conoce el idioma local, lo mejor es que la documentación esté, al menos, traducida al inglés. Tanto al entrar como al salir de la reunión debe saludar y despedirse, respectivamente, de todos los presentes. Los austríacos gozan de un alto nivel de vida, y se sienten una población con relativa importancia en el mundo. Aunque de costumbres, podemos decir que clásicas, ellos se consideran un pueblo moderno, culto y liberal, muy comprensibles hacia los demás y sus ideas. Esta manera de pensar tan liberal se refleja en su cultura, de hacer y dejar hacer, siempre respetando las libertades individuales de cada persona. De costumbres tradicionales, sus modales y comportamiento son un ejemplo a seguir en el mundo. Dadas las grandes extensiones de montaña y verdes campos con las que cuentan en su geografía, los austríacos son amantes de las actividades al aire libre, el montañismo y pasear por espacios naturales. De religión eminentemente católica, un 90% de la población, aproximadamente, cultivan valores tradicionales, no siendo por ello un país conservador. La modernidad de los austríacos se demuestra estadísticamente; es uno de los países desarrollados donde tienen una de las tasas más altas de mujeres trabajadoras del mundo. Este respeto por la mujer no solo se demuestra en el ámbito laboral sino también en el social y familiar. Al igual que un país de una gran cultura, son un país con alto grado de civismo. Si usted tira un papel al suelo o cruza un semáforo en rojo, será, sino recriminado, si al menos mirado como una persona incívica y maleducada. Este gran sentido y educación cívica hacen que los austríacos, y más concretamente, los hombres de negocios estén muy interesados por la política y están muy al tanto de todo este tipo de información. Cualquiera que haya paseado por alguna ciudad o pueblo de Austria habrá visto alguna persona que luce un traje o complemento tradicional del país, en general, los austríacos visten como cualquier persona occidental. No obstante, son grandes amantes de sus costumbres y tradiciones. En la forma de vestir, en general, suelen ser bastante clásicos. Incluso, cuando visten de sport no suelen descuidar su vestuario, por eso no suele ser bien aceptado el look "turista"de pantalones cortos o piratas, y chanclas, por ejemplo. Es mejor optar por un vestuario más clásico, al menos cuando tenga un encuentro con alguna persona del país. Tanto para los hombres como para las mujeres, lo más recomendable es irse a prendas y combinaciones de corte clásico, lo que no quiere decir que se pueda ir con ropa actual de calidad y bien combinada. Para las citas formales, para los caballeros, tanto particulares como de negocios, el traje de corte clásico, preferiblemente oscuro y zapatos de cordones o hebilla, también de corte clásico. La corbata sigue siendo muy utilizada para este tipo de vestuario. Para las señoras, los conjuntos de blusafalda, o pantalón-blusa, trajes sastre y combinaciones similares, tendiendo siempre a modelos clásicos y sobrios. Si es invitado a una fiesta, recepción en una embajada o cualquier otro tipo de acto o evento, el vestuario será el que requiera la propia invitación. En la mayor parte de este tipo de invitaciones formales se requiere una determinada etiqueta; esto evita las pequeñas complicaciones que puede suponer tener que elegir el vestuario a llevar entre muchas opciones posibles. En el mundo de los negocios, no es habitual hacer regalos, al menos en las primeras tomas de contacto. Después, y con cierta prudencia, usted puede averiguar que tipo de costumbres tienen en la empresa o institución con la que tiene contactos. Un regalo es para agradar y agradecer, pero dado de forma incorrecta puede producir un efecto totalmente contrario al deseado. Si comprueba que son aceptados, debe decantarse por regalos útiles y nada personales, material de escritorio (una pluma estilográfica, un buen bolígrafo, un abrecartas, etc.), algún libro de arte o historia, e incluso, algún tipo de bebida. El regalo debe ser prudente, nada caro ni ostentoso que pueda incomodar a quien lo recibe. Salvo que sea un detalle de poco valor para dar a muchos o todos los empleados con los que trata, nada de regalos impresos con publicidad o el logotipo de la empresa. En el plano social, lo regalos son admitidos del mismo modo a como se hacen en otros muchos países del mundo occidental. Y la costumbre de abrirlos delante de quien lo ha regalado es también bastante habitual. Cuando le han hecho una invitación a un domicilio particular, es costumbre llevar un obsequio para los anfitriones: vino o licor, unos dulces, bombones o chocolate o bien algún objeto o alimento típico del país del que procede su invitado. Nada de regalos personales (ropa, perfumes, joyas, etc.) ni ostentosos. Al día siguiente, puede enviar unas flores (siempre en número impar) con una nota de agradecimiento por las atenciones recibidas. Hay que evitar las rosas rojas, que suelen utilizarse en las relaciones amorosas, y los claveles rojos que son el símbolo del Partido Democrático Social de Austria. Una buena opción para acertar, es consultar en la floristería sobre los gustos y costumbres locales en cuanto al tema de los ramos de flores. Si le invitan a una casa, llegue puntual y no haga esperar a sus anfitriones. Calcule bien el tiempo necesario para llegar hasta su destino sin ningún tipo de retraso. Si le hacen una fiesta en su honor, los anfitriones le ofrecerán durante el desarrollo de la misma, un brindis. Usted deberá corresponder a sus anfitriones devolviéndoles el brindis. No se olvide no perder el contacto visual con sus anfitriones cuando le hacen el brindis, y cuando usted lo devuelve. Dirija una mirada general a todos los presentes. La forma de utilizar los cubiertos es igual que en cualquier otro país occidental. Cuchara y cuchillo con la mano derecha, y el tenedor con la mano izquierda. Las pausas deben hacerse dejando los cubiertos, uno y otro a cada lado del plato (dentro del plato, no apoyados en la mesa). El modo de indicar que ha terminado de comer es dejando los cubiertos en paralelo dentro del plato en la posición de las cinco y veinte que marcarían las agujas de un reloj. El filo del cuchillo hacia adentro, las púas del tenedor hacia arriba y la concavidad de la cuchara hacia arriba. En cuanto a los alimentos, no deben dejarse en el plato en gran cantidad. Tampoco es cuestión de "rebañar" el plato y sacarle brillo, pero si es conveniente terminar todo lo que le sirven. En el caso de que la cocina haya corrido a cargo de los anfitriones, les puede halagar y felicitar por ello. Si entre los platos a servir le ponen algo típico, como por ejemplo, el "dumpling", no debe cortarlo con el cuchillo sino trocearlo con el tenedor, ya que es una especie de gran albóndiga de carne. Si le ponen algún plato en el que duda que cubiertos utilizar, puede esperar a que empiecen otros comensales, o bien preguntar sin tener porque apurarse por ello. Si la invitación es en un establecimiento público, recuerde que paga el que invita. La forma de corresponder a esta invitación es realizar otra similar, antes de que usted deje el país para regresar al suyo. Las comidas, bien sea un almuerzo o una cena, son para disfrutar y no se suele hablar de negocios o temas profesionales. No obstante, si sus anfitriones sacan el tema, por cualquier motivo, entonces se puede tratar este tipo de asuntos, pero una de forma muy somera, en la mayor parte de los casos. Como en muchos otros países, las comidas suelen ser más dadas a hablar de negocios que las cenas, consideradas mucho más sociales y de ocio.