PROPUESTAS PROYECTO “ISLAM Y DEMOCRACIA”

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PROYECTO “ISLAM Y DEMOCRACIA”
PROPUESTAS
Diciembre 2015
Con el apoyo de
Veinte años después de la firma de la Declaración de Barcelona que marcó un
momento álgido y clave en las relaciones entre la Unión Europea y los países de la
región mediterránea los profundos procesos políticos de transformación han tenido en
los últimos meses un desarrollo diferente, permitiendo en Túnez una consolidación del
funcionamiento democrático, pero por el contrario, la situación se ha deteriorado en
países como Egipto, Libia o Siria. La irrupción de Daesh (Estado Islámico) ha supuesto
una radicalización del islamismo que ha impactado en nuestra sociedad y que ha
provocado en algunos países de la unión cierta islamofobia, pero también una
radicalización de jóvenes musulmanes que acuden a la llamada de Daesh.
El proyecto “Islam y democracia” se planteó como un conjunto de actividades que
permitirán analizar la situación y proponer medidas para poder actuaciones que
ayuden en la democratización de los países del Mediterráneo que son objeto de
estudio.
Este informe recoge una síntesis de las propuestas debatidas durante las tres jornadas
de trabajo y el seminario realizado durante la implementación del proyecto.
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1. Hace falta una dimensión ética a las relaciones internacionales y asumir el valor
para aplicarla.
2. Occidente tiene un problema y no hay consenso sobre cómo encararlo. Es
indispensable hacer una diagnosis correcta de la amenaza para poder establecer
una estrategia más eficaz. No se trata de una guerra contra el islam, es una guerra
contra el totalitarismo. No es un problema religioso o del islam. En todas las
revoluciones del mundo árabe hay ateos o salafistas en los dos bandos en disputa.
El debate de fondo es por lo tanto qué forma tiene que tener la democracia en el
mundo árabe.
3. En el contexto de penurias, conflictos y pobreza en que se mueven gran parte de
las sociedades musulmanas es muy fácil la propagación del pensamiento nihilista,
vinculado con el pesimismo. Daesh surgió en este contexto. Uno de los grandes
problemas es que las generaciones de jóvenes están frustrados y no ven alternativa
de futuro.
4. Luchar contra la islamofobia en nuestra sociedad. El objetivo primordial para
conseguir una convivencia intercultural es superar la actual coexistencia, evitar y/o
minimizar los conflictos y fijar la meta de vivir en plena convivencia democrática.
Entendiendo
por
convivencia
una
relación
armoniosa
y
democrática
entre
ciudadanos basada en el respeto mutuo, la tolerancia y la resolución democrática
de los conflictos. Conseguir una interculturalidad democrática, una unidad en la
diversidad.
5. No rechazar a los refugiados. Los refugiados tienen una causa política y para
abordar este problema hacen falta medidas políticas, económicas y sobre todo,
acabar con la tensión que provoca la violencia. No podemos obviar que el proceso
de desestabilización política de
Oriente Medio tiene efectos directos como por
ejemplo los refugiados de Iraq, Siria, Somalia o Eritrea. Aplicar una ética en las
relaciones internacionales y trabajar activamente para poder solucionar estos
conflictos evitaría la necesidad que sienten muchas personas de tener que huir de
la guerra.
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6. No caer en la trampa del debate entre seguridad y libertad. El objetivo de Daesh
es limitar nuestra democracia provocando el debate entre libertad y seguridad.
Menos democracia es una democracia débil. Sólo podemos ganar este debate con
más democracia. Daesh es una amenaza europea que pretende convertir las
democracias occidentales en estados policiales provocando represalias contra los
musulmanes y acciones militares desmesuradas.
7. Evitar dar cobertura política a medidas de sectarismo comunitario que no
favorecen la convivencia. En Iraq, después de la salida de las tropas de los Estados
Unidos, el diciembre del 2011, el primer ministro, el chií Nuri al Maliki, expulsó del
gobierno a los ministros suníes, dejó de pagar a las tribus que lo habían ayudado a
derrotar Al Qaeda y excluyó a los suníes del ejército y de la policía. Al Qaeda, que
había sido derrotada y dispersada en la zona desértica del Oeste de Iraq, se
reconstituyó.
8. Las actuaciones internacionales incorrectas tienen consecuencias directas: El
surgimiento de Daesh ha sido posible por los errores de los Estados Unidos a la
invasión de la Iraq, mediante la operación denominada, irónicamente, 'Libertad
Duradera' el marzo del 2003. La resistencia contra los invasores militarizó la
sociedad y universalizó la violencia. Los bombardeos que los EE.UU. aplicaron el
verano del 2014 fueron contraproducentes y sólo favorecieron a Daesh.
9. No legitimar dictaduras que luchan contra la democracia. Dictadores y yihadistas
comparten la negación de la soberanía popular y tienen el objetivo de anular las
protestas
populares
democráticas.
Muchas
dictaduras
árabes
necesitan
del
yihadismo para poder vender su protección a occidente y usan las elecciones como
mecanismo de auto-legitimación haciendo una utilización interesada del pueblo. La
guerra global de Bush fue una ocasión perfecta para muchos regímenes para poder
eliminar a opositores democráticos con la excusa que se trataba de yihadistas. Las
ayudas, económicas o en armamento, dadas a muchos regímenes no sirvieron para
luchar contra el yihadismo, sí en cambio para armar los gobiernos en contra de las
oposiciones democráticas.
10. Tenemos que asumir que es un problema europeo. Las Estados Unidos ya no
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tienen en la zona los intereses del pasado y ya han variado sus prioridades hacia el
pacífico.
11. El apoyo a Túnez es clave y acabar con su aislamiento necesario y primordial.
Es la pesadilla que dictadores y yihadistas querrían eliminar porque es la
demostración real de que las sociedades pueden vivir en libertad y progreso.
12 La Unión Europea tiene que asumir sus responsabilidades y no crear
expectativas que no se cumplen y que dejan a los sectores democráticos
reformadores sin aliados y aislados.
13 La intervención militar directa no ayuda en nada: legitima el discurso de los
yihadistas y debilita a aquellos sectores que ven en las democracias occidentales un
modelo a seguir para democratizar sus países. Hace falta colaborar con las fuerzas
que quieren democratizar sus países. Y asumir que en estas fuerzas hay personas
que son islamistas, como hay personas que son ateas.
14. Las revueltas árabes son la única salida posible para estos países y tenemos
que apoyar a los movimientos democráticos.
15. Apoyo político, económico y militar a aquellos grupos que quieren democratizar
sus países con principios universales como por ejemplo: Separación iglesia-sido;
asumir los derechos humanos como fuente de la ley; igualdad de las mujeres;
reconocimiento de la libertad religiosa.
16. Aplicar en Israel el respecto de la ley internacional.
17. Luchar contra la amenaza terrorista en nuestras sociedades desde la
democracia.
-Prevenir: evitar que las persones se convierten en terroristas.
-Proteger: reducir la vulnerabilidad de ciudadanos e infraestructuras.
-Perseguir: perseguir e investigar a los terroristas.
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-Responder: gestionar y minimizar las consecuencias de actos terroristas.
18. Luchar contra la radicalización en nuestras sociedades desde la democracia.
Analizar los planes de contra radicalización ya implementados y exitosos en nuestro
entorno: 2003, Reino Unido. 2007, Holanda. 2009, Dinamarca y 2011, Noruega.
-Entender la radicalización como un proceso complejo y gradual.
- Potenciar el liderazgo de las administraciones locales.
- Actuaciones proactivas y no reactivas.
- Detección precoz.
- Elaboración de protocolos de actuación transversales individuales y colectivos.
- Formación a técnicos, actuación primordial a sectores sociales vulnerable.
- Espaldarazo de islamismo moderado y elaboración de contranarrativas.
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