Caso Krautreporter

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1965
29/05/2014
Y en Alemania, periodismo a la carta
Yetlaneci Alcaraz
Factores como el yugo que impone a los medios periodísticos digitales la necesidad
de ganar primicias y clics, sumados a la gran dificultad que entraña financiar proyectos de
calidad que establezcan su propia agenda informativa, ha dado lugar a un proyecto sui
generis en Alemania. Denominado Krautreporter, promete ser el primer medio de
comunicación digital en ese país que no dependa de la publicidad tradicional. La novedad
en su fórmula de financiamiento estriba en que serán sus futuros lectores los que, de manera
anticipada y previa convocatoria, harán aportaciones económicas para tener acceso al tipo
de investigaciones periodísticas que desean.
BERLÍN.- En Alemania se gesta un nuevo modelo de periodismo en internet en el que ni la
nota sensacionalista ni la fugaz exclusividad de un titular publicado antes que algún otro
portal son su razón de ser. Por el contrario, pretende dejar atrás el yugo del clic; ese en el
que entre más clics recibe un portal de noticias, más dinero de los anunciantes ingresa a sus
arcas.
Krautreporter será el primer medio de comunicación alemán digital sin publicidad y
financiado en su totalidad por sus lectores. Su objetivo: brindar un periodismo online
independiente y de calidad que, lejos de informar sobre la coyuntura diaria, explique
mediante la investigación y el análisis los fenómenos noticiosos que por su complejidad o
poca "rentabilidad" son hechos a un lado en la red.
El proyecto se inspira en la revista digital holandesa De Correspondent, cuyo
financiamiento, al igual que la iniciativa alemana, es cubierto por anticipado por el público
lector a través del denominado crowdfunding: un sistema extendido en internet en el que
usuarios respaldan financieramente un proyecto específico.
El pasado 13 de mayo un grupo de 25 periodistas alemanes lanzó la plataforma de
Krautreporter y convocó a los usuarios a darle viabilidad a esta revista digital. Se pusieron
como plazo un mes para juntar a cuando menos 15 mil usuarios que estuvieran interesados
en el proyecto y dispuestos a desembolsar por anticipado 60 euros cada uno
(aproximadamente mil 50 pesos) para costear los gastos y salarios del nuevo medio durante
su primer año.
De no juntar tal número de lectores, el equipo tenía claro que el novedoso plan no sería
viable. El día en que el plazo se vencía, por la noche, el grupo alcanzó los 15 mil lectores
dispuestos a pagar la anualidad, que dividida entre 12 meses es de 5 euros mensuales, algo
así como 90 pesos. Hasta la última semana de junio, los suscriptores rebasaban ya las 16
mil personas.
Calidad en internet
El equipo de Krautreporter está formado por 25 profesionales de la comunicación que, en la
mayoría de los casos, trabajan como periodistas independientes para los medios impresos
más importantes de Alemania.
Pese a trabajar para compañías importantes, el grupo -cuyas edades fluctúan entre 27 y 61
años- está convencido de que el periodismo online es el futuro y demanda opciones con
calidad.
En la citada plataforma digital Sebastian Esser, director del proyecto, explica así a los
cibernautas el porqué y para qué del mismo: "Sin periodismo simplemente habría historias
que nunca se descubrirían", como casos de corrupción o tragedias humanas.
"Además -señala- hay mucha gente que no se siente contenta con el periodismo online que
existe hoy en día. No lo encuentran serio y tampoco se sienten bien informados. En internet
abunda información como nunca y sin embargo sabemos menos del mundo que antes. Y
eso es sólo porque hay menos periodismo."
Prosigue: "Mucha gente se pregunta por qué se requiere tanto dinero para hacerlo. Si
piensan en un periódico lo entienden porque se tiene que imprimir, pero ¿online? La
realidad es que el buen periodismo cuesta: uno tiene que viajar, investigar, invertir mucho
tiempo en corroborar los hechos. Y el problema con internet es que no existe algún tipo de
financiamiento. El gran periodismo que hacen los medios tradicionales impresos como
Spiegel, Die Zeit, Stern o el SZ no existe en la red. Pero no es porque la gente no quiera
pagar, sino porque nadie antes se lo ha pedido. Y eso es lo que ahora nosotros hacemos:
pedimos dinero para poder hacer nuestro trabajo. A cambio ofrecemos temas importantes,
cuidadosamente investigados", explica el reportero alemán.
Alemania es un país que se enorgullece de tener una de las poblaciones que más lee en el
mundo. Datos oficiales de la Unión Nacional de Editoras de Diarios de Alemania (BDZV,
por sus siglas en alemán) revelaron el verano pasado que los periódicos en esta nación
alcanzaron en 2013 el mayor número de lectores como nunca antes: el 80% de los
ciudadanos mayores de 14 años lee cada día algún tipo de rotativo.
Tal dato, sin embargo, también dejó al descubierto una tendencia que al parecer va al alza y
que confirma la tesis de Krautreporter: Si bien hay más lectores, los tirajes de los diarios
impresos se han reducido. La razón: los portales online de los periódicos se convirtieron en
la primera fuente informativa de los alemanes y con ello obtuvieron un récord de alcance
no visto antes.
Así, los 660 portales de los distintos periódicos teutones tienen una penetración en más de
40% de la población, que en números se traduce en 29 millones de cibernautas alemanes.
Agenda pública
"La gente está interesada en lo que sucede afuera y nuestro trabajo como periodistas es
darles el conocimiento sobre el entorno con profesionalismo e independencia, pero también
con cierta cercanía personal. Me parece que, de momento, los diarios impresos no
funcionan más así. En internet la única divisa son los clics que se dan a los anuncios y bajo
este modelo de negocio no es posible generar periodismo, porque además es muy poco
dinero", explica Philipp Schwörbel, gerente del proyecto en la plataforma digital.
Abunda: "Nosotros intentamos arrancar un negocio en el que los lectores sean los únicos
que financien la oferta y no ofrecemos a cambio ninguna noticia escandalosa sino lo que es
realmente relevante para los lectores. Con el apoyo económico de los usuarios nosotros
podemos concentrarnos en lo que requieren ellos, que es la posibilidad de tener una
perspectiva amplia del mundo y de lo que está sucediendo afuera y también discutirlo de
cerca con nosotros".
A diferencia de un medio tradicional, que impone una agenda informativa a sus lectores o
sigue más bien la impuesta por los actores políticos, Krautreporter pretende construir la
suya con la ayuda de sus propios suscriptores.
"Claro que nosotros tenemos una serie de temas que queremos trabajar, pero la idea es que
ellos también nos digan las historias que les gustaría conocer y que juntos armemos una
agenda común. La intención es que ellos también sean parte activa de esto", dice en
entrevista con Proceso Sebastian Esser.
De entrada, en la agenda inicial del proyecto ya se encuentran temas como la compleja y
difícil relación entre Israel y Palestina y el de los colonos judíos en los territorios ocupados;
la bomba de tiempo que es la aparente pacificación de los Balcanes, en especial el caso de
Bosnia; el análisis de Alemania oriental tras la caída del Muro de Berlín y en donde ha
germinado el movimiento neonazi; o historias más sencillas como la de la espía rusa
favorita de Vladimir Putin.
Convencidos de que la profundidad no siempre coincide con la inmediatez ni la actualidad,
Krautreporter apuesta por un paradigma distinto: la calidad y la profundidad.
"No es nuestra pretensión ser los más rápidos porque con ello, en la mayoría de los casos, la
calidad pierde y lo que nosotros queremos entregar es sustancia. Aceptamos que no
podremos informar sobre todo y sólo publicaremos cuatro artículos por día. La actualidad
es para nosotros un motivo pero no un factor determinante. Nuestros reportes no se
marchitarán en 24 horas."
-¿En su proyecto los periódicos y revistas impresas no serán competencia?- se le pregunta a
Esser.
-No. Nuestra intención no es competir con ellos ni con las agencias de noticias. No
queremos informar sobre las noticias más recientes ni dar las primicias. Nosotros
apostamos, de entrada, a ofrecer cada día sólo cuatro reportajes, pero bien elaborados, con
profundidad y contexto.
-¿Pero un periodismo sin actualidad ni inmediatez es posible?
-Sí. Creemos que sí y es lo que queremos demostrar.
-Ustedes son de la idea de que el periodismo en internet no tiene la calidad necesaria
porque depende de la publicidad. ¿Aplica esa misma premisa para los medios impresos?
-No en Alemania. Aquí tenemos buena calidad de periodismo, pero lo cierto es que la gente
cada vez está más cercana a internet como medio de información.
Será a partir de septiembre, o a más tardar octubre, cuando este primer experimento alemán
vea la luz. "Lo más importante es que la gente tenga la posibilidad de decidir leer un
periódico impreso o saber que en internet también puede encontrar un producto de calidad.
Porque, sin duda, el futuro del periodismo está ahí: la gente lleva su computadora a todas
partes y en cualquier momento puede acceder a la red. Además es lo más práctico y
rápido", dice Esser, su principal promotor.
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