f7_Articulo definitivo

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PROMOCIÓN DE LA SALUD MENTAL POSITIVA EN LA
INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA
LA EPIDEMIA SILENCIOSA
La epidemia silenciosa, título con el que iniciamos este artículo,
tiene un doble significado: por un lado hace alusión al
incremento de patología mental infanto juvenil que se viene
produciendo y que se prevé seguirá en aumento en los
próximos años y por otro, el énfasis en la necesidad de
detectar a ese gran colectivo de menores que presentan
patologías en salud mental y principalmente las de
tipo internalizantes (los niños silenciosos y que en muchas
ocasiones pasan desapercibidos), más aún si enfocamos nuestra atención a
poblaciones de niños que provienen de ambientes de maltrato, en cualquiera de sus
formas de presentación.
En la Academia SOS España se ha realizado recientemente un encuentro formativo
con el título “Intervención educativa con niños y jóvenes con problemas de
salud mental en población proveniente del maltrato”, dirigido a educadores,
técnicos de equipos educativos y profesionales de ámbitos de actuación muy
diversos (psiquiatras infantiles, psicólogos comunitarios, clínicos, pediatras,
profesores universitarios, etc…) y hemos llegado a algunas conclusiones que deben
dirigir nuestro esfuerzo en la protección a la infancia y adolescencia en esta materia,
a saber:
A lo largo de este encuentro profesional se ha asumido que cuando hablamos de
salud -siguiendo criterios y recomendaciones de la Organización Mundial de la
Salud-, ésta es algo más que la ausencia de síntomas clínicos y/o enfermedad,
conceptualizándola como “un estado de completo bienestar físico, mental y social”
(2009).
En materia de salud mental, la OMS, la define como “un estado de bienestar en el
cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar
tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y es capaz de
hacer una contribución a su comunidad” (2009).
El modelo de promoción de salud mental infantil positiva, el cual hemos asumido en
este curso, es un modelo de promoción de bienestar personal, que partiendo de un
enfoque proactivo (poner, dar, enseñar) se aleja de simples enfoques reduccionistas
(quitar, reducir, eliminar sintomatología). Propone acciones a desarrollar desde la
primera infancia y que han de educarse desde la familia, la escuela y la comunidad
para favorecer el bienestar infantil; nos aproxima a estrategias de intervención
basadas en el aprendizaje de habilidades y competencias, que cualquiera puede
aprender si damos las oportunidades para ello. Es un aprendizaje recíproco, tanto de
los padres y los educadores para dirigir su tarea educativa y de promoción de la
salud, como de los menores, enseñándoles modos para afrontar con éxito los
estresores vitales con los que tienen que convivir y donde sean capaces de
promover un estilo de vida saludable.
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El enfoque positivo de salud mental se centra más en los factores de protección y
menos en los de riesgo, considerando que el fin de la educación de niños y
jóvenes sea conseguir que estos adquieran:
 Autoconfianza.
 Autonomía
 Percepción correcta de la realidad
 La disposición a probar cosas nuevas
 Persistencia ante las tareas difíciles
 Capacidad de desarrollar y mantener las relaciones con sus compañeros y
adultos.
 Capacidad de cooperar y participar en grupo
 Capacidad de controlar y de comunicar las emociones
 Elaborar estrategias adecuadas de afrontamiento del estrés
En el mundo de la psicopatología, se han dedicado muchos más recursos, apoyos e
investigaciones en el tema de psicopatología de los adultos en detrimento de la
psicopatología infantil/juvenil. Esta situación va cambiando actualmente y se está
dedicando una mayor atención a la promoción de la salud mental de los más
pequeños, máxime cuando acumulamos cada día más evidencias que indican que
una parte importante de la psicopatología de los adultos tiene sus raíces en
problemas aparecidos en la infancia y adolescencia.
Acudimos a una etapa de crisis económica que está favoreciendo la presencia de un
mayor número de niños y jóvenes en situación de riesgo y donde existen cada vez
más dificultades para que puedan ser atendidos con todas las garantías con los
recursos de la comunidad.
Las poblaciones de niños y jóvenes provenientes de situaciones de maltrato en
cualquiera de sus modalidades (activo/pasivo) arrojan unos indicadores de
problemas de salud mental que están muy por encima en cuanto a la incidencia y
prevalencia de patologías mentales en comparación con niños de su misma edad y
que provienen de familias más normalizadas. Esperar a que los problemas de salud
mental en la infancia y adolescencia se resuelvan de manera espontánea, con el
paso del tiempo, es un planteamiento equívoco y donde le restamos posibilidades
al niño/joven para su bienestar presente y futuro. Es fundamental la detección
temprana de los problemas de salud mental de los menores así como su tratamiento
sin demora, y para ello han de coordinarse los esfuerzos desde la familia, escuela,
centros de salud mental infantil y pediatría.
Existen patologías externalizantes que son de más fácil detección por parte de la
familia y la escuela aunque los recursos para su afrontamiento y solución tardan
mucho en llegar y los problemas se cronifican y escalan en su gravedad e incluso
cambian en su forma de presentación, debido a las características que improntan en
el niño los estadios evolutivos, lo cual le confiere un peor pronóstico de
recuperación.
Cuando nos dirigimos al otro extremo continuo de la patología infantil y juvenil, es
decir, los problemas internalizantes, nos encontramos con múltiples dificultades que
van desde la dificultad para su detección temprana en el contexto de la familia,
colegios e incluso los servicios de salud, hasta la ausencia de tratamientos que el
niño necesita y que han de apoyarse en intervenciones familiares y profesionales.
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Existe una necesidad de llevar a cabo programas de tratamiento sobre temas de
salud mental infanto juvenil que tengan garantías de éxito y que estén
suficientemente validados dentro de la comunidad científica, de aquí la importancia
de implantar programas de intervención -que tengan evidencia empírica demostradapara una población tan sensible, y donde el apoyo es crucial para evitar la escalada
de la patología. Las guías clínicas de salud del Ministerio de Sanidad, Servicios
Sociales e Igualdad son un buen ejemplo de este proceder.
Desde la Academia SOS España vamos a dedicar una atención especial a la
promoción de la salud mental positiva en niños y jóvenes provenientes de
situaciones de maltrato, para ello, organizaremos un seminario de expertos -que
pretendemos tenga un carácter continuo- en el último trimestre de 2012 y donde se
analizarán aquellos aspectos que favorezcan las buenas prácticas educativas en
materia de salud mental que desde la familia, el colegio y la comunidad se pueden
promover.
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