Estudiantes: Yessenia Chinchilla Quirós Melissa Madriz Vega

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Estudiantes: Yessenia Chinchilla Quirós
Melissa Madriz Vega
Mónica Ortiz López
LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD COMO ETAPAS DEL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.
DISTINTAS CONCEPCIONES EN TORNO A LA DEETERMINACIÓN DE SUS LÍMITES Y
REGULARIDADES
Tradicionalmente, la adolescencia (popularmente llamada periodo de la pubertad) y la juventud
han sido definidas como edades de tránsito entre la niñez y la adultez. Mientras transcurren estos
periodos la persona se prepara para cumplir roles sociales específicos y propios de la vida adulta,
no sólo en la esfera profesional sino también en el ámbito de las relaciones sociales con familia,
pareja y amigos.
Hay multiples diferencias en los límites que se establecen en el periodo que abarca la
adolescencia, por su parte, H.L. Bee y S. K. Mitchell la establecen entre los 12 y los 18 años y por
otro lado, la juventud de los 18 a los 22 años; todo esto en función de logro de la independencia y
la culminación de los estudios.
Ahora bien, es importante destacar que tanto la adolescencia como la juventud constituyen
“edades psicológicas”, tal como en algún momento lo planteó L.S Vigotsky; ya que el desarrollo se
da como un proceso que tiene una determinación histórica social y no como algo que ocurre de
forma automática o determinado fatalmente por la maduración del organismo. En la Psicología
del Desarrollo existen distintos enfoques, y la caracterización de estas etapas se vincula a
cuestiones como lo son el problema en la definición de los factores considerados como
determinantes del desarrollo psíquico y la periodización que se deriva de la concepción asumida
ante este problema.
Como se mencionó anteriormente, existen variadas concepciones sobre la adolescencia y la
juventud; unas enfatizan el papel de los factores biológicos y otras apuestan por los
condicionantes sociales como aquellos que resultan decisivos al actuar de forma lineal sobre el
proceso de desarrollo. Otros por su parte, destacan el rol de lo psicológico como principal
determinante.
Por su parte, I.S. Kon señala la existencia de tres posibles enfoques en los que quedan contenidas
las tendencias en la caracterización de estas etapas del desarrollo, estos enfoques son:
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Mónica Ortiz López
1. El biogenético: aúna aquellas teorías que consideran la maduración de los procesos
biológicos como base del análisis de los restantes procesos del desarrollo. Para los
psicoanalistas en la adolescencia la causa primordial es el conflicto sexual. Derivando
características como los sentimientos de aislamiento, ansiedad y confusión, unidas a una
intensa exploración personal, que conduce paulatinamente a la definición del sí mismo.
2. El sociogenético: se caracterizan estas etapas en función de las regularidades que adopta
el proceso de socialización del inidivuo, vinculado significativamente a las tareas que la
sociedad le plantea en cada momento del desarrollo humano. Además, la adolescencia
está determinada por el carácter marginal o posición intermedia que ocupa el sujeto en
relación con quienes le rodean; no pertenece al mundo infantil pero tampoco ha
alcanzado el status de adulto. Ahora bien, antes de mencionar el otro enfoque, es
importante valores que tanto el enfoque biogenético como el sociogenético les es común
el concebir que las fuentes y las fuerzas motrices del desarrollo tienen un carácter
extrapsíquico, uno haciendo énfasis en lo biológico y otro en lo social tal como el nombre
de cada uno lo indica.
3. El psicogenético: sitúa el centro de atención en las funciones y procesos psíquicos que
caracterizan una etapa determinada, destacándose para algunos el desarrollo afectivo (en
el caso de las teorías psicodinámicas), el desarrollo cognitivo o bien, el desarrollo de la
personalidad como proceso de autorrealización (teorías personológicas).
Enfatizando un poco en las teorías psicodinámicas, un importante representante es Erik Erikson
quien propuso un sistema de periodización del desarrollo conformado por 8 estadios, de los cuales
el quinto y el sexto corresponden a las etapas de la adolescencia y la juventud. En cada uno de los
estadios o etapas por los que transcurre el desarrollo de la personalidad del “yo” resolviendo
tareas especificas con repercusiones psicológicas universales. En el caso de Erikson, el término de
crisis es entendido como una regularidad que favorece el desarrollo personal y no como conflicto
desorganizador. En la adolescencia lo característico es la polaridad “identidad vs confusión del yo”
y en la juventud “intimidad vs aislamiento”.
La solución favorable de la polaridad en la
adolescencia conduce al surgimiento de la identidad personal a través de un proceso donde el
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sujeto asume distintos roles. De no lograrse una solución efectiva de la polaridad, se produce una
“confusión del yo”.
Por otro lado, la juventud se caracteriza por la posibilidad de establecer intimidad psicológica y
sexual con los otros. Si no se logra este resultado, se da como resultado el sentimiento de
aislamiento y soledad.
Otro de los autores destacados en este ámbito es Jean Piaget, quien estableció tres etapas del
desarrollo intelectual. El nivel superior de este desarrollo surge en la adolescencia y se consolida
en la juventud. A partir de los 11 ó 12 años comienzan a producirse importantes transformaciones
en los procesos intelectuales y aparece el pensamiento operatorio formal.
Por su parte, L. Kohlberg distinguió tres etapas del desarrollo moral desde una perspectiva
intelectualista. Según Kohlberg gracias a la aparición de la inteligencia operatorio concreta
(característico de la adolescencia), surge el nivel de la “moral convencional”, donde el juicio moral
se vincula con la búsqueda de la aprobación o evitación de la desaprobación o castigo.
En la
juventud aparece el nivel superior o de los principios autoaceptados, donde gracias a la
consolidación del pensamiento operatorio formal se logra la autodeterminación moral.
En relación a las teorías personológicas, el centro de esta concepción es la identificación de
aquellos contenidos de la personalidad, propios de cada etapa del desarrollo.
Acá puede
mencionarse a E. Spranger y C. Bulher, quienes describieron fenómenos típicos de la adolescencia
y la juventud tales como:

El descubrimiento de la identidad personal.

El sentimietno de aislamiento.

La tendencia a la reflexión.

La elaboración del sentido de la vida.
Podemos decir entonces que la adolescencia se caracteriza por:

Significativos cambios biológicos.

Posición social intermedia entre el niño y el adulto en cuanto a status social.

Establecimiento de nuevos formas de relación con adultos así como con los iguales.

Aparición del pensamiento conceptual teórico y de un nuevo nivel de autoconciencia.
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
Intensa formación de la identidad personal.

Surgimiento de una autovaloración más estructurada.

Presencia de juicios y normas morales no sistematizadas.

Ideales abstractos e intereses profesionales.
Por su parte, la juventud se caracteriza por:

Etapa de afianzamiento de las principales adquisiciones logradas en periodos anteriores.

Autodeterminación en las diferentes esferas de su vida, sistemas de actividad y
comunicación.

Consolidación del pensamiento conceptual teórico.

Se torna más difícil el establecimiento de regularidades y tendencias generales del
desarrollo psicológico.
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