Subido por Claudia Ceballos

Ardea-Liliana Cabrera

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La escritura como posibilidad creativa de transitar el encierro
Liliana Cabrera es escritora, editora independiente, activista transfeminista,
educadora e integrante del Colectivo YoNoFui. Comenzó su oficio de escritura
mientras atravesaba la privación de su libertad en la Unidad 31 de Ezeiza,
Buenos Aires. Fue convocada por el proyecto de extensión “Trascender el
encierro: narrativas artísticas en época de pandemia” de la Universidad Nacional
de Villa María con el objetivo de acercar a la comunidad su experiencia subjetiva
de escritura que trascendió las fronteras de la cárcel, alcanzando un
reconocimiento público.
Desde este proyecto extensionista identificamos la necesidad de visibilizar la
importancia de habilitar y sostener espacios de escritura y reflexión en contextos
de encierro, y difundir las producciones gráficas y literarias realizadas allí. Por lo
cual organizamos un conversatorio virtual con Liliana Cabrera que contó con la
participación de docentes, estudiantes y personas interesadas en la temática de
Villa María y de otros puntos del país. Algunos fragmentos de ese diálogo, que
tuve la oportunidad de moderar, se recuperan en estas páginas.
Primeros pasos, primeras palabras
“A partir de haber participado del Taller de Poesía de YoNoFui de la Unidad 31
de Ezeiza me encontré con la escritura desde otro lugar. Desde un lugar de poder
reflexionar sobre todas las situaciones que venía viviendo, fue un espacio de
disfrute que me acompañó durante los siete años y dos meses que estuve
detenida. Hoy sigue siendo un espacio de disfrute que va asumiendo nuevas
experiencias. La escritura ha sido una gran compañía y la oportunidad también
de poder pararme en otro lugar con respecto al contexto de encierro. Creo que
une empieza a escribir a partir de las situaciones que le van pasando y de la
reflexión colectiva, siento que mi escritura también se alimenta de las
experiencias de compañeres”.
Liliana Cabrera publicó tres libros de poemas: “Obligado Tic-Tac”, “Báncame y
punto” y “Tu nombre escrito en Tinta China”. Sobre sus primeros escritos
expresó: “Al principio empecé a escribir a partir de los disparadores que tiraban
las talleristas, nos traían disparadores que tenían que ver con las vivencias del
adentro y también con lo sensorial y eso siento que despertó mis ganas de
escribir de otras cosas, cosas que ni yo tenía planteado escribir. La poesía me
ayudó a tramitar esa sensación de ser abducida porque es eso lo que una siente
cuando llega a la cárcel, ser abducida de la realidad y empezar a transitar una
realidad paralela donde los tiempos pasan de manera diferente. Esos primeros
textos fueron muy sencillos, mi primer poema fue acerca del espacio del
pabellón”.
Con relación a los sentidos que surgieron de esta experiencia manifestó: “La
escritura me permitió poder afianzarme en lo que pasaba, revalorizar mi
trayectoria vital, todo lo que había vivido que es parte de lo que soy hoy, las del
encierro, las del delito, todas hacen de mi la persona que soy hoy. La escritura
me permitió tramitar esas vivencias desde un lugar artístico por lo que pude vivir
ese presente de otra manera. Empecé a escribir sobre lo que me pasaba con la
cárcel, sobre lo que me pasaba con la lejanía de la ciudad. Comencé a poder ver
mi experiencia desde una perspectiva política, darme cuenta que yo esté en la
cárcel no solamente tenía que ver con lo que me pudo haber pasado con el delito
sino también con las distintas vulneraciones de derechos del afuera. Tiene que
ver con una reflexión colectiva, de poder conversar en los talleres. La escritura y
el espacio de taller me permitió valorar todo lo que había vivido desde un lugar
en el que el mismo sistema en el que estaba intentaba todo el tiempo quitarme
esa perspectiva. La escritura me acompaño a poder resistir”.
Poesía que interpela
La escritora creó la editorial cartonera “Báncame y punto”, la primera en existir
en una cárcel de mujeres. Este proyecto continúa afuera en diversos formatos
que incluyen la realización audiovisual. Sobre esta iniciativa recordó “Venía
escribiendo de forma habitual, compartiendo lo que me pasaba en el taller, desde
YoNoFui vino la propuesta para publicar con una editorial del sur del país e
hicimos una primera edición de “Obligado Tic-Tac” mi primer libro. No fue fácil
poder hacer esto cuando una está privada de la libertad porque tienen que salir
los textos, las compañeras traían las tapas de cartón y ahí armábamos los libros
y de repente pensé: esto lo puedo hacer yo, si pueden ingresar los materiales lo
puedo hacer yo. Y ahí se inició una red junto a YoNoFui para que pudiera entrar
una computadora y una impresora al penal, no fue algo fácil de explicar al
Servicio Penitenciario. En ese momento había alcanzado el artículo 105 de la
Ley 24.660 que te habilita a pedir una recompensa por una situación de buena
conducta, ese es algunos de los oasis que tiene la ley que te permite proyectar
algo distinto adentro de un penal. Así empecé a tipear mis textos y hacer las
tapas de cartón junto a las compañeras y fue todo un aprendizaje. Ese libro tiene
los primeros poemas, los primeros que me animaba a escribir sobre las cosas
que me pasaban, sentía que tenia un largo trecho y ese trecho se fue
completando con los otros dos libros: “Bancame y Punto” y “Tu nombre escrito
en tinta china”. Son muy diferentes, en el primero me fui animando a hablar de
otros temas y en el segundo entré a hablar de todo, de cosas incómodas, de todo
lo que había atravesado. Mi poesía puede resultar incómoda y para mí es un
valor, si mi poesía es incómoda yo también lo soy y a veces es agradable porque
significa que una está interpelando con algo. Y en el tercer libro hay poemas que
tienen que ver un poco más con la libertad porque ya había empezado con las
salidas transitorias. Este fue el camino que hice dentro del penal que sigue afuera
porque aprendí a ir asimilando todos los conocimientos, en el afuera fui sumando
el lenguaje audiovisual, aprendí a editar vídeos y unas de las primeras cosas que
hice fue algunos video poemas. La editorial también es eso, ir llevando el
lenguaje poético a distintas disciplinas y hacer un mix con otros lenguajes”.
Los libros de Liliana Cabrera pueden solicitarse a través de sus redes sociales
personales y en las de YoNoFui. Asimismo, en el canal de Youtube “Báncame y
Punto” se pueden visionar autorretratos en formato audiovisual que realiza la
propia escritora.
Expresiones colectivas
Liliana Cabrera regresó a la cárcel, pero esta vez como tallerista. “Sólo había
pasado un mes de haber salido, fue una experiencia super interesante para mí,
las compañeras que estaban participando del Taller gran parte habían convivido
conmigo en el pabellón. Me sentí muy acompañada por el equipo docente. Algo
que siempre me gustó en los talleres de YoNoFui, que lo pongo en práctica
adentro y afuera de la cárcel, es usar estímulos visuales, auditivos, sonoros, está
bueno para explorar todo lo que puede salir ahí porque a veces una no se
imagina todo lo que puede salir en un texto, cosas que no tramitó oralmente, que
ni siquiera se verbalizan se ven en un texto. En la experiencia de volver me sentí
muy acompañada, pude ver cierta incomodidad de parte del personal
penitenciario y otres no, me saludaban con cara contenta”.
El colectivo YoNoFui trabaja en proyectos artísticos y productivos en cárceles de
mujeres y extiende sus actividades cuando estas recuperan su libertad. Cuenta
con la editorial Tinta Revuelta, con la cual durante el comienzo de la pandemia
por Covid-19 realizaron un registro de relatos orales de mujeres y disidencias a
través del contacto telefónico, quienes desde el encierro punitivo expresaron sus
vivencias. De esta experiencia surgió la publicación “Hacer vivir, hacer morir.
Pliegues de un encierro que se extiende”. Junto al Centro de Estudios Legales y
Sociales (CELS) editaron “Castigo a domicilio. La vida de las mujeres presas en
sus casas” un libro que recupera las experiencias de quienes cumplen arresto
domiciliario. Además, publicaron el libro “Tierra para vivir. Feminismos para
habitar” en colaboración con el Proyecto Reunión, en sus páginas recuperan la
oralidad de quienes participaron de la toma de tierras en la localidad de Guernica,
provincia de Buenos Aires y las problemáticas en torno al hábitat y el acceso a
viviendas. “Para nosotres es muy importante poder interactuar con otros
colectivos y personas para ir viendo las distintas perspectivas y compartiendo las
experiencias. No solamente nos interpelan los temas que tienen que ver con
contextos de encierro, entendemos que hay muchas problemáticas que nos
atraviesan y en necesario que las opiniones de todes estén en todos estos
temas”, manifestó. Es posible acceder a las publicaciones mencionadas en la
página web: tintarevuelta.yonofui.org.ar
Palabras públicas
El conversatorio sobre el que se basa este texto se realizó el 9 de noviembre de
2021, y se encuentra disponible en el canal de Youtube “Trascender el encierro”
https://youtu.be/n6cGB2xwmeM. En el encuentro virtual también se presentaron
intervenciones artísticas basadas en los textos publicados en la revista
Rompiendo Fronteras editada por el Proyecto “Comunicación para la Inclusión”
de la UNVM, estos fueron resignificados en nuevas creaciones con la
participación de músicas integrantes del proyecto, y de la Unión de Músicos
Villamarienses (UNIMUV), y del Elenco Oficial Danzamble de la UNVM.
El proyecto “Trascender el encierro: narrativas artísticas en época de pandemia”
formó parte de la convocatoria 2021 de proyectos del Instituto de Extensión de
la UNVM y está integrado por docentes, estudiantes y graduadas de las carreras
Licenciatura en Comunicación Social, Licenciatura en Ciencias de la Educación,
Licenciatura en Terapia Ocupacional, Licenciatura en Diseño y Producción
Audiovisual y del Profesorado y de la Licenciatura en Lengua y Literatura.
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