Subido por Daniel García

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Cannabis: La Hierba Prohibida
Historia del Cannabis y su estado legal
Hay muchas probabilidades de que pienses que el CBD es un fenómeno moderno. Por eso también
hay muchas probabilidades de que no estés en lo correcto, ya que existen pruebas en récords
históricos de que los seres humanos hemos venido usando este remedio no solo por siglos, sino
por milenios:
En 2900 a.C., El emperador chino Fu Hsi (Los Chinos le dan crédito a él por empezar su era
civilizada.) escribió un libro de medicina en el que observaba que la popular sustancia ma (La
palabra China para Cannabis.) contiene una mezcla de las propiedades del ying y del yang. Unos
250 años después, el emperador Chino Shen Nung empezó a explicar e investigar las propiedades
curativas de esta hierba, incluyendo sus efectos analgésicos, antiinflamatorios y ansiolíticos.
El CBD es lo que se entiende como un cannabinoide, el nombre por el que se conoce a las
sustancias terapéuticas que se encuentran en la planta de Cannabis. Gracias a recientes
investigaciones ahora sabemos que no solo hay cientos, sino miles de tipos de cannabinoides.
Algunos de ellos, incluyendo el CBD, se encuentran en la planta de cáñamo, un tipo de planta de
cannabis que ha sido usada durante miles de años para producir productos como; papel, ropa,
cuerda, tela y materiales de construcción. Por ejemplo, es un hecho poco conocido que la biblia de
Gutenberg, el primer libro impreso a gran escala mediante el sistema de impresión de tipos
móviles, en 1454, fue impreso en papel hecho de cáñamo.
Referencias al uso medicinal de la planta de Cannabis han aparecido alrededor del mundo y al
pasar de las eras, desde su uso en la medicina Ayurveda en la India hasta récords provenientes de
Grecia que datan de hace mas de dos mil años. Otros investigadores afirman que la marihuana
fumada era conocida por los aborígenes americanos antes de la llegada de Colón. Se afirma que la
mota era conocida por sacerdotes toltecas, mayas, aztecas e incas. La utilizaban como incienso en
partos y los bebes tomaban papillas de semillas de cáñamo como suplemento alimenticio. Es más,
durante muchos años el Cannabis fue una medicina comúnmente usada en Estados Unidos. Tanto
así, que, en la década de 1800, los médicos lo consideraron tan seguro que se comercializó entre
las nuevas mamás para aliviar el dolor de la dentición de los bebés.
Luego, en las décadas de 1930 y 1940, el gobierno de los Estados Unidos comenzó a avivar los
temores sobre los peligros del cannabis, motivados entre otras cosas por temas raciales e intereses
de las tabacaleras y la naciente industria farmacéutica (no voy a ahondar más en esto porque
claramente eso es letanía para otro convento.), entonces los Estados Unidos y otros países
prohibieron la sustancia. En 1970, el gobierno de los Estados Unidos endureció aún más las
restricciones al Cannabis al aprobar la Ley de Sustancias Controladas (“Controlled Substances
Act”). La cual clasificó la planta de Cannabis, junto con todos los cannabinoides que contiene,
incluido el CBD, como una sustancia perteneciente a la Lista 1. Una categoría que incluye
sustancias de alto riesgo, como la heroína y la metanfetamina.
La Ley de Sustancias Controladas también especificó que las drogas en esta categoría no tienen
usos médicos conocidos. Eso es como decir que el ejercicio no tiene valor médico. Y es
especialmente irónico, porque solo cinco años después, un estudio en el Diario del Instituto
Nacional del Cáncer (que en ese momento fue publicado por el Instituto Nacional del Cáncer del
gobierno estadounidense), encontró que el uso de cannabinoides para tratar animales de laboratorio
con cáncer de pulmón inhibía el crecimiento de tumores. (A. E. Munson, L. S. Harris, M. A.
Friedman, et al., “Antineoplastic Activity of Cannabinoids,” Journal of the National Cancer
Institute 55 (September 1975): 597–602.)
Afortunadamente y después de mucha disputa y trabajo, el estado legal del Cannabis está pasando
por una transformación. En teoría a día de hoy, por ley, todo cáñamo producido en Ecuador y que
sea apto para el consumo humano debe tener un contenido de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC
– el cannabinoide que te hace sentir “vuelo”) inferior a 1% en peso seco, además de esto está
prohibida la utilización de pesticidas y fertilizantes químicos que afecten la integridad natural de
la planta.
De darse el manejo apropiado por parte de las autoridades, esto debería garantizar que los
productos finales derivados de CBD en el Ecuador sean hechos principalmente de las hojas y de
las flores de la planta de cáñamo.
Es importante recordar que la regulación para productos elaborados a base de CBD que emite el
ARCSA (Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria) es basada casi que a
rajatabla en la regulación emitida por la FDA (Food and Drug Administration – agencia encargada
de la regulación de estos productos para el consumo humano en los Estados Unidos), es decir
entender la ley de los Estados Unidos con respecto al Cannabis nos ayuda a entender la regulación
en el Ecuador.
Al momento de escribir este texto, treinta y siete estados (Estados Unidos tiene 50 estados.) y el
distrito de Columbia han legalizado el Cannabis medicinal (tanto marihuana como cáñamo).
Mientras tanto, el CBD derivado del cáñamo, pero no otras formas de cannabis, ahora es legal a
nivel federal.
Aun así, las investigaciones sobre los usos médicos del CBD y otros cannabinoides se han visto
gravemente obstaculizadas por las regulaciones sobre la marihuana del gobierno federal,
impulsadas mayormente por intereses de lobistas que representan mayormente a compañías
farmacéuticas. Es una pena, porque la mayoría de los estudios que se han realizado muestran que
el CBD y otros cannabinoides pueden ser beneficiosos si se usan en la proporción y dosis correctas
para reemplazar los medicamentos sintéticos, y es probable que solo hayamos arañado la
superficie de su potencial.
La investigación preliminar ha reforzado la idea esperanzadora de que el CBD y otros
cannabinoides pueden reducir los tumores cancerosos, por ejemplo;
Otros estudios (Pawel Sledzinski, Joanna Zeyland, Ryszard Slomski, and Agnieszka Nowak, “The Current
State and Future Perspectives of Cannabinoids in Cancer Biology,” Cancer Medicine 7 (March 2018):
765–75.) muestran que pueden detener la formación de placas de Alzheimer (Antonio Currais,
Oswald Quehenberger, Aaron M. Armondo, et al., “Amyloid Proteotoxicity Initiates an Inflammatory
Response Blocked by Cannabinoids,” Aging and Mechanisms of Disease 2 (June 2016)) y retrasar el
progreso de la enfermedad cerebral relacionada con la conmoción cerebral. (Ethan B. Russo,
“Cannabis Therapeutics and the Future of Neurology,” Frontiers in Integrative Neuroscience 18 (October
2018).)
Varios estudios han demostrado que El CBD puede reducir la ansiedad, mejorar la digestión, frenar
las náuseas, ayudar a dormir, mejorar la salud del cerebro, aliviar el dolor crónico y la inflamación.
En 2018, una vez aprobada la patente propuesta por una poderosa farmacéutica que prefiero no
nombrar, la FDA aprobó el primer fármaco derivado del CBD, Epidiolex, diseñado para tratar a
niños con trastornos convulsivos intratables.
La mayoría de los profesionales de la salud en Estados Unidos apoyan la legalización del cannabis
medicinal, (Marcia Frellick, “Medical, Recreational Marijuana Should Be Legal, Most Clinicians Say,”
Medscape, January 8, 2020. https://www.medscape.com/viewarticle/901761), incluidos los Knox Docs
(Rachel, Jessica, Janice y David Knox), una familia de cuatro médicos pioneros en el campo de la
cannabinología, están ayudándonos y a los pacientes a comprender cómo usarlo de manera segura
y efectiva.
Dos médicos de alto perfil, el corresponsal médico en jefe de CNN, el Dr. Sanjay Gupta y el Dr.
Mehmet Oz, se han convertido en defensores vocales del cannabis medicinal, en parte debido a
evidencia convincente que muestra que los estados donde el cannabis medicinal es legal
experimentaron una disminución del 20 por ciento en el uso de opioides y en muertes relacionadas
a sobredosis entre 1999 y 2010. (Sanjay Gupta, “Dr. Sanjay Gupta to Jeff Sessions: Medical Marijuana
Could
Save
Many
Addicted
to
Opioids,”
CNN.com,
April
24,
2018.
https://www.cnn.com/2018/04/24/health/medical-marijuana-opioid-epidemic-sanjay-gupta/index.html)
(En 1996, California fue el primer estado en legalizar el cannabis medicinal, y la tendencia se
extendió rápidamente).
Además, los pacientes dicen que los cannabinoides funcionan. En una encuesta publicada en Drug
and Alcohol Review, el 92 por ciento de los pacientes tratados con cannabis medicinal dijeron que
la sustancia alivió sus síntomas, incluidos el dolor crónico, la artritis, las migrañas y el cáncer.
(Suzanne Ryan-Ibarra, Marta Induni, and Danielle Ewing, “Prevalence of Medical Marijuana Use in
California, 2012,” Drug and Alcohol Review 34 (October 2014): 141–46.)
Irónico, ¿verdad? Una sustancia que muchos gobiernos todavía satanizan como peligrosa está, en
este mismo momento, brindando un alivio extraordinario a millones de personas.
Dicho esto, quiero ser claro; este texto no está concebido con el afán de ser un apoyo al uso de
marihuana recreativa, ni siquiera el uso a largo plazo de marihuana medicinal que contenga THC,
el componente intoxicante de la planta que al momento de escribir no es legal en Ecuador. Este
texto existe para perfilar e informar sobre el CBD y otros cannabinoides, como el cannabigerol
(CBG) y el cannabinol (CBN), estos compuestos tienen un enorme potencial para mejorar tu salud,
y son un componente integral de lo que nosotros llamamos “programa de remedios”.
Por estas razones es muy importante para mí que comprendas qué son los cannabinoides y por qué
funcionan. Con eso en mente, las siguientes secciones explican el sistema biológico que salva vidas
y que nos permite asimilar el cannabis, así como los productos químicos más prometedores de la
planta y la investigación que respalda sus extensos y notables beneficios.
¿Por qué los cannabinoides tienen una multitud de beneficios para la salud?
En tu cuerpo hay un antiguo sistema de neurotransmisores y receptores conocido como el
sistema endocannabinoide. Este sistema produce sus propias sustancias químicas similares al
cannabis, conocidas como endocannabinoides, tu cuerpo produce estas sustancias según sea
necesario para mantenerte saludable. Estos receptores endocannabinoides naturales se encuentran
en todo el cuerpo: en el cerebro, la piel, los huesos, los órganos, las células inmunitarias, las
glándulas, el corazón, los vasos sanguíneos, el tracto gastrointestinal y los músculos.
Como resultado, el sistema endocannabinoide está integrado en casi todos los sistemas de órganos
de tu cuerpo y trabaja de la mano con tu sistema nervioso y tu sistema endocrino.
Por consecuencia no debería ser sorprendente que el sistema endocannabinoide participe en la
regulación de una amplia gama de funciones vitales, incluido el estado de ánimo, la memoria, la
salud intestinal, el equilibrio hormonal, el apetito, el dolor, la inflamación y la inmunidad. Pero su
función principal es mantener la homeostasis o el estado estable de tu cuerpo, de modo que tu
entorno interno se mantenga estable y funcione sin problemas, independientemente de los desafíos
externos a los que se enfrente.
Piensa en ello como una placa madre de todo el cuerpo, como la ‘mainboard’ de tu computadora
personal. El sistema endocannabinoide monitorea continuamente tu cuerpo y mente, liberando
sustancias químicas según sea necesario para mantener la armonía biológica en tu organismo.
Tu cuerpo tiene dos tipos principales de receptores endocannabinoides: los receptores CB1 están
ubicados en altas concentraciones en tu cerebro y médula espinal, así controlan tu sistema
nervioso central afectando cosas como el sueño, el estado de ánimo, el estrés y la memoria.
Los receptores CB2 están ubicados en una variedad de lugares, pero hay altas concentraciones en
tus células inmunitarias, que regulan la inflamación. Controlar la inflamación es una de las
cosas más importantes que puedes hacer por tu salud, ya que desempeña un papel protagónico
en casi todas las enfermedades modernas, desde enfermedades cardíacas hasta el Alzheimer.
Y por si todo lo que te he dicho no te parece suficiente, esto es lo realmente sorprendente: como
una llave en una cerradura, varias moléculas de Cannabis (conocidas técnicamente como
fitocannabinoides, porque provienen de las plantas) se conectan a estos receptores, donde en su
defecto desbloquean los efectos curativos de los endocannabinoides naturales de tu cuerpo.
Introducción al cáñamo
La planta de cáñamo contiene cientos de compuestos individuales, incluidos cannabinoides y
terpenos.
Aunque escuchamos mucho sobre el CBD, la verdad es que todos los cannabinoides funcionan
mejor cuando se usan combinados entre sí y con terpenos, al igual que los alimentos integrales son
más saludables que los suplementos individuales.
Este fenómeno se conoce como efecto séquito. Por ejemplo, los terpenos y los flavonoides
(sustancias químicas saludables que dan color a las plantas) pueden mejorar los efectos
terapéuticos del CBD.
Una revisión de los estudios publicados en el British Journal of Pharmacology encontró que el
uso conjunto de terpenos y cannabinoides de plantas puede ayudar con una variedad de
problemas, incluidos el cáncer, la ansiedad, el dolor, la inflamación y la epilepsia. (Ethan B. Russo,
“Taming THC: Potential Cannabis Synergy and Phytocannabinoid-Terpenoid Entourage Effects,” British
Journal of Pharmacology 163 (August 2011): 1344–64.)
A continuación, encontrarás una ‘polla’ rápida para comprender estas sustancias y cómo usarlas:
CANNABIDIOL (CBD). En la medicina tradicional China, este cannabinoide es un tónico yin
humectante que apoya el movimiento del qi o energía, calma la mente y reduce la inflamación.
Esta sustancia, que se encuentra en altas concentraciones en el cáñamo y en las cepas médicas
de cannabis que han sido criadas para obtener altos niveles de CBD, puede ser útil para tratar:
•
•
•
•
Ansiedad (Esther M. Blessing, Maria M. Steenkamp, Jorge Manzanares, and Charles R. Marmar,
“Cannabidiol as a Potential Treatment for Anxiety Disorders,” Neurotherapeutics 12 (September
2015): 825–36.)
Nauseas (Linda A. Parker, Erin M. Rock, and Cheryl L. Limebeer, “Regulation of Nausea and
Vomiting by Cannabinoids,” British Journal of Pharmacology 163 (August 2011): 1411–22.)
Trastornos convulsivos (Emilio Perucca, “Cannabinoids in the Treatment of Epilepsy: Hard
Evidence at Last?” Journal of Epilepsy Research 7 (December 2017): 61–76.)
Artritis (Arthritis Foundation, “Arthritis Foundation CBD Guidance for Adults with Arthritis,”
2019.
https://www.arthritis.org/living-with-arthritis/pain-management/chronic-pain/arthritisfoundation-cbd-guidance-for-adults.php)
En mi práctica y experiencia personal también lo he visto funcionar de manera efectiva para
mejorar el sueño, ayudar a la digestión y equilibrar las hormonas.
La razón por la que el CBD es uno de los compuestos medicinales más poderosos del planeta es
porque pone tu cuerpo en un estado de relajación. Activa la rama relajante de tu sistema nervioso,
conocida como sistema parasimpático, mientras disminuye la actividad de la rama simpática, por
lo que reduce el cortisol y es excelente para combatir el estrés.
Además, el CBD es un antioxidante neuro-protector que es más potente que la vitamina C, por
lo que protege la salud de tu cerebro.
El CBD no encaja en los receptores endocannabinoides CB1 o CB2, pero cambia la forma en que
los receptores responden al THC y otros cannabinoides, lo que hace que sus efectos sean más
favorables.
También se une a los receptores TRPV1 (Benjamin J. Whalley, Royston A. Gray, Colin G. Scott, and
Nicholas A. Jones, “Antiseizure Properties of Cannabidiol (CBD) Are Attenuated in the Absence of
Receptor Potential Vanilloid 1 (TRPV1) Receptors,” Neurology 90 (April 2018).) que están implicados
en la transmisión y modulación del dolor, así como en el control de la inflamación.
El CBD también parece disminuir la velocidad a la que se descomponen los endocannabinoides
naturales, lo que les permite permanecer en tu sistema y, como resultado, tener un mayor efecto
en tu cuerpo. Esta característica del CBD puede ser increíblemente útil para aquellos que tienen
una "deficiencia de endocannabinoides", una posible causa subyacente del síndrome del
intestino irritable, fibromialgia, migrañas y otras afecciones difíciles de tratar.
Varios estudios demuestran que las personas que padecen de las enfermedades mencionadas
anteriormente tienen niveles de endocannabinoides subóptimos (Ethan B. Russo, “Clinical
Endocannabinoid Deficiency Reconsidered: Current Research Supports the Theory in Migraine,
Fibromyalgia, Irritable Bowel, and Other Treatment-Resistant Syndromes,” Cannabis and Cannabinoid
Research 1 (July 2016): 154–65.) y el cannabis alivia esos síntomas.
Un estudio publicado en Pharmacotherapy encontró que el uso diario de cannabis medicinal
redujo el dolor y redujo la frecuencia de los ataques de migraña a más de la mitad. (Danielle N.
Rhyne, Sarah L. Anderson, Margaret Gedde, and Laura M. Borgelt, “Effects of Medical Marijuana on
Migraine Headache Frequency in an Adult Population,” Pharmacotherapy 36 (May 2016): 505–10.)
Aunque se necesita más investigación, es posible que, al desacelerar el metabolismo de los
endocannabinoides, el cannabis rico en CBD restablezca los niveles saludables de cannabinoides
en personas con estas misteriosas condiciones resistentes al tratamiento.
CANNABIGEROL (CBG). Un cannabinoide menos conocido que está empezando a ganar
popularidad, el CBG está disponible solo en pequeñas cantidades en la mayoría de las cepas de
cáñamo, pero tiene un gran potencial curativo. Conocido como la madre de todos los
cannabinoides, es el primer cannabinoide que produce la planta y el precursor a partir del cual se
sintetizan todos los demás cannabinoides. Al igual que el CBD, no es intoxicante. Puede unirse
a los receptores CB1 y CB2, así como al receptor alfa-2 en el tronco encefálico y los nervios
periféricos (M. G. Gascio, L. A. Guason, L. A. Stevenson, and R. A. Ross, “Evidence That the Plant
Cannabinoid Cannabigerol Is a Highly Potent a2-adrenoceptor Agonist and Moderately Potent 5HT1A
Receptor Antagonist,” British Journal of Pharmacology 158 (December 2009): 129–41.), donde imita el
sistema nervioso parasimpático al producir un efecto calmante. También bloquea la absorción
completa de anandamida, conocida como la "molécula de la felicidad" porque refuerza la
sensación de placer, la andandamida es uno de los endocannabinoides naturales que produce tu
cuerpo. Al permitir que la anandamida permanezca en el sistema, el CBG tiene la capacidad de
mejorar el estado de ánimo. También parece ser un antiinflamatorio y antibacteriano eficaz (e
incluso puede funcionar contra cepas de estafilococos resistentes a antibióticos). (Giovanni
Appendino, Simon Gibbons, Anna Giana, et al., “Antibacterial Cannabinoids from Cannabis sativa: A
Structure-Activity Study,” Journal of Natural Products 71 (August 2008): 1427–30.)
CANNABINOL (CBN). Otro cannabinoide menos conocido, el CBN proviene de la
descomposición de las moléculas de THC envejecidas, por lo que no se encuentra en plantas
vivas en crecimiento. Los estudios muestran que puede proporcionar alivio para los trastornos de
dolor muscular crónico, incluido el dolor temporomandibular (mandíbula) y la fibromialgia. (Hayes
Wong and Brian E. Cairns, “Cannabidiol, Cannabinol and Their Combinations Act as Peripheral
Analgesics in a Rat Model of Myofascial Pain,” Archives of Oral Biology, 104 (August 2019): 33–39.)
También parece estimular el apetito, lo que puede ser útil para las personas con cáncer y SIDA y
otras enfermedades crónicas. (Jonathon A. Farrimond, Benjamin J. Whalley, and Claire M. Williams,
“Cannabinol and Cannabidiol Exert Opposing Effects on Rat Feeding Patterns,” Psychopharmacology
223 (April 2012): 117–29.)
La investigación preliminar lo demuestra. puede mejorar el sueño (Noriyuki Usami, Takeshi Okuda,
Histoshi Yoshida, et al., “Synthesis and Pharmacological Evaluation in Mice of Halogenated Cannabidiol
Derivatives,” Chemical and Pharmaceutical Bulletin 47 (November 1999): 1641–45.) y tratar
enfermedades inflamatorias, como trastornos autoinmunes y síndromes de intestino irritable. (Radu
Tanasescu and Cris S. Constantinescu, “Cannabinoids and the Immune System: An
Overview,” Immunobiology 215 (August 2010): 588–97.)
TETRAHIDROCANNABINOL (THC). Las moléculas de este químico intoxicante son
extremadamente similares a las de la “molécula de la felicidad”, la anandamida. Y al igual que la
anandamida, el THC puede conectarse a los receptores CB1 y CB2. Como resultado, tiene
efectos de gran alcance. Investigaciones recientes muestran que el THC puede ayudar a las
personas que padecen de trastorno de estrés post traumático (Cristina A. J. Stern, Lucas Gazarini,
Ana C. Vanvossen, et al., “Tetrahydrocannabinol Alone and Combined with Cannabidiol Mitigate Fear
Memory through Reconsolidation Disruption,” European Neuropsychopharmacology 25 (February 2015):
958–65.) y dolor crónico. (William Notcutt, Mario Price, Roy Miller, et al., “Initial Experiences with
Medicine Extracts of Cannabis for Chronic Pain: Results from 34 ‘N of 1’ Studies,” Anaesthesia 59 (2004):
440–52.)
Una revisión publicada en el British Journal of Clinical Pharmacology analizó los resultados de
dieciocho ensayos de alta calidad que utilizaron THC solo o en combinación con otros
cannabinoides en personas con dolor crónico ( incluido el dolor relacionado con los nervios y la
artritis reumatoide) y descubrió que todos menos tres mostraron que la sustancia tiene efectos
significativos para aliviar el dolor. (Mary E. Lynch and Fiona Campbell, “Cannabinoids for Treatment
of Chronic Non-Cancer Pain; A Systematic Review of Randomized Trials,” British Journal of Clinical
Pharmacology 72 (November 2011): 735–44.)
Dicho esto, desde la perspectiva de la medicina tradicional China, el uso intensivo o regular de
THC agota el qi o energía: en tu hígado, y mata tu libido.
Investigaciones muestran que el uso frecuente de THC puede aumentar el riesgo de psicosis, (Siri
Helle, Petter Andreas Ringen, Ingrid Melle, et al., “Cannabis Use Is Associated with 3 Years Earlier Onset
of Schizophrenia Spectrum Disorder in a Naturalistic, Multi-Site Sample (N=1,119),” Schizophrenia
Research 170 (January 2016): 217–21.) afectar la memoria (Reto Auer, Eric Vittinghoff, Kristine Yaffe,
et al., “Association between Lifetime Marijuana Use and Cognitive Function in Middle Age: The Coronary
Artery Risk Development in Young Adults (CARDIA) Study,” JAMA Internal Medicine 176 (March 2016):
352–61.) y causar cambios anatómicos en el cerebro. (Silvia Rigucci, Tiago Reis Marques, M. Di Forti,
et al., “Effect of High-Potency Cannabis on Corpus Callosum Microstructure,” Psychological Medicine 46
(March 2016): 841–54.)
Por lo tanto, tiene sentido usarlo solo cuando realmente se lo necesita: para el dolor después de
una cirugía o para combatir las náuseas durante la quimioterapia, por ejemplo; en la mayoría
de los casos, es mejor quedarse con variedades de cannabis que tengan una proporción de al
menos 10:1 de CBD a THC para minimizar los efectos secundarios del THC.
Terpenos e Isoprenoides. Puede haber más de 120 de estos químicos en el cáñamo, que le dan a
la planta su olor distintivo. Los terpenos también se encuentran en grandes cantidades en los aceites
esenciales; de hecho, son responsables de dar a los aceites esenciales sus cualidades medicinales.
Aunque la investigación está en sus inicios, varios terpenos que se encuentran en el cannabis
parecen tener efectos protectores para la salud.
El limoneno, por ejemplo, puede mejorar el estado de ánimo y destruir las células de cáncer de
mama. (Ethan B. Russo, “Taming THC: Potential Cannabis Synergy and Phytocannabinoid-Terpenoid
Entourage Effects,” British Journal of Pharmacology 163 (August 2011): 1344–64.)
El mirceno combate la inflamación y es un sedante y relajante muscular. (Ibid)
El pineno tiene propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, y refuerza la memoria. (Ibid)
El linalool puede reducir la ansiedad y puede ayudar a prevenir las convulsiones. (Ibid)
Para la mayoría de los problemas de salud, la dosis efectiva de CBD está en el rango de 10 a 40
miligramos diarios. Pero para ciertas dolencias que se tratan mejor combinando CBD con dosis
bajas de THC, esta dosis diaria de CBD va a variar un poco.
Estas son las dosis orales recomendadas de aceite de CBD:
CONDICIÓN
BIENESTAR GENERAL
DOLOR CRÓNICO
EPILEPSIA
TRASTORNOS DE SUEÑO
ESQUIZOFRENIA
GLAUCOMA
CONDICIÓN
PERDIDA DE
APETITO EN
PACIENTES CON
CANCER
DÓSIS DIARIA
10 a 50 mg
10 a 100 mg
50 a 300 mg
40 a 160 mg
40 a 1000 mg
20 a 40 mg
DÓSIS
2,5 mg de THC vía
oral, más 1 mg de
aceite de CBD durante
6 semanas.
Hierbas, alimentos y aceites esenciales que imitan y respaldan los
cannabinoides
Los siguientes alimentos comunes influyen en tu sistema endocannabinoide y pueden trabajar
sinérgicamente con los cannabinoides para mejorar tu salud:
Aceites esenciales. Los aceites de romero, pimienta negra, lavanda, canela, clavo y copaiba
pueden imitar algunos de los beneficios relacionados con el sistema inmunológico de los
cannabinoides. La razón: contienen beta-cariofileno, un terpeno que interactúa con los receptores
de endocannabinoides tipo CB2, que se encuentran principalmente en el sistema inmunológico.
Albahaca sagrada. Esta hierba, también conocida como tulsi, contiene beta-cariofileno y otros
terpenos que reducen el cortisol y el estrés.
Equinácea. La equinácea, un conocido combatiente del resfriado, contiene N-aciletanolaminas,
que se unen a los receptores de endocannabinoides y los activan.
Trufas negras. Este manjar contiene anandamida, la "molécula de la felicidad" y uno de los
endocannabinoides naturales de tu cuerpo.
Cacao. Otro alimento sagrado y delicioso que contiene anandamida, el cacao también desactiva
un tipo de ácido graso que descompone la anandamida.
Helicriso. Normalmente utilizado como aceite esencial, esta planta con flores produce compuestos
que imitan el CBG y el ácido cannabigerólico (CBGa).
Grasas Omega-3. Estas grasas saludables participan en la síntesis de nuevos endocannabinoides
en el cuerpo y reaccionan con los endocannabinoides existentes para crear un tipo de
endocannabinoide que se une a los receptores de tu sistema inmunológico.
Maca. La maca se conoce desde hace mucho tiempo como un adaptógeno, una sustancia que
ayuda al cuerpo a responder al estrés. Estudios sugieren que los compuestos de la maca conocidos
como N-alquilamidas logran imitar la acción biológica de los cannabinoides.
Seis enfermedades que pueden ser tratadas de manera especialmente eficaz por
cannabinoides
Si bien su gama completa de beneficios aún no se ha logrado explotar a su máxima expresión, los
cannabinoides parecen ser una promesa real para algunas condiciones en particular. Mencioné
algunas de las investigaciones anteriores, pero los siguientes seis problemas de salud son tan
comunes y pueden tener efectos tan devastadores para la salud que vale la pena explorarlos con
más detalle:
Estrés y ansiedad. El estrés contribuye a prácticamente todas las enfermedades conocidas
por los humanos, pero el sistema endocannabinoide está presente en los circuitos neuronales que
responden al estrés, lo que sugiere que juega un papel fundamental en la regulación de nuestra
respuesta al estrés. De hecho, los estudios muestran que el cannabis puede ayudar a combatir este
flagelo moderno. Un estudio en el British Journal of Psychiatry encontró que una dosis de 300
miligramos de CBD fue suficiente para frenar la ansiedad en un ensayo de hablar en público
(pero las dosis más bajas y más altas no fueron tan efectivas). (Antonio W. Zuardi, Luis C. Pereira,
Regina H. Queiroz, et al., “Cannabidiol Presents and Inverted U-Shaped Dose Response Curve in a
Simulated Public Speaking Test,” Brazilian Journal of Psychiatry 41 (January–February 2019): 9–14.)
Un estudio del uso de CBD para los trastornos de ansiedad, incluida la ansiedad generalizada, el
trastorno de pánico y la ansiedad social, concluyó que la evidencia lo "respalda firmemente"
como tratamiento. (Esther M. Blessing, Maria M. Steenkamp, Jorge Manzanares, and Charles R.
Marmar, “Cannabidiol as a Potential Treatment for Anxiety Disorders,” Neurotherapeutics 12 (September
2015): 825–36.)
Y un estudio único en su tipo publicado en 2018 en el Journal of Affective Disorders examinó
y concluyó que en nueve mil sesiones de personas usando cannabis medicinal (una combinación
de CBD y THC); se redujo en los sujetos el estrés y la ansiedad en un promedio del 58 por ciento.
(Carrie Cuttler, Alexander Spradlin, and Ryan J. McLaughlin, “A Naturalistic Examination of the
Perceived Effects of Cannabis on Negative Affect,” Journal of Affective Disorders 1 (August 2018): 198–
205.)
Trastornos del sueño. El insomnio crónico afecta del 10 al 15 por ciento de las personas en los
Estados Unidos, y otro 25 a 35 por ciento los estadounidenses tienen problemas ocasionales para
dormir, lo que puede afectar el estado de ánimo, disminuir la productividad y aumentar la
vulnerabilidad a accidentes y enfermedades. Pero muchos investigadores creen que el CBD y otros
cannabinoides pueden mejorar el sueño, y un fascinante estudio de 2020 en Digestive Disease and
Sciences descubrió que este es el caso. El estudio analizó a personas con hepatitis autoinmune,
una condición dolorosa que a menudo causa insomnio, que usaron CBD para aliviarse. El ochenta
y siete por ciento dijo que mejoró su sueño, y el 12 por ciento de ellos dijo que el CBD les
permitió dejar los medicamentos recetados para dormir. (Karan Mathur, Vahin Vuppalanchi,
Kayla Gelow, et al., “Cannabidiol (CBD) Consumption and Perceived Impact on Extrahepatic Symptoms
in Patients with Autoimmune Hepatitis,” Digestive Diseases and Sciences 65 (January 2020): 322–28.)
Dolor. El dolor crónico es un problema intratable en los Estados Unidos, que se complica por
el hecho de que los analgésicos recetados son peligrosamente adictivos. Lo bueno es que tanto
no hay que temer porque los cannabinoides ofrecen esperanza. Existe evidencia de que los
cannabinoides pueden reducir el uso de opioides (Hefei Wen and Jason M. Hockenberry, “Association
of Medical and Adult-Use Marijuana Laws with Opioid Prescribing for Medicaid Enrollees,” JAMA
Internal Medicine 178 (May 2018): 673–79.) y la mortalidad por sobredosis (Marcus A. Bachhuber,
Brendan Saloner, Chinzano O. Cunningham, et al., “Medical Cannabis Laws and Opioid Analgesic
Overdose Mortality in the United States, 1999–2010,” JAMA Internal Medicine 174 (October 2014):
1668–73.).
El estudio de pacientes con hepatitis autoinmune I mencionado anteriormente en la sección sobre
el sueño confirma que el 82 % de los participantes dijo que el CBD alivia significativamente el
dolor, y el 47 % de ellos pudo como resultado, dejar de tomar analgésicos recetados. (Ibid)
Inflamación. Los receptores de endocannabinoides se encuentran en las células inmunitarias, lo
que significa que los cannabinoides desempeñan un papel importante en el sistema inmune y en
una de las principales respuestas de dicho sistema: la inflamación. Ya mencioné que el CBD se
une a los receptores TRPV1, que median la inflamación y el dolor, y los insensibiliza.
Varios estudios muestran que los cannabinoides suprimen las respuestas inflamatorias al
regular la baja la producción de citocinas y quimiocinas (dos sustancias químicas
inflamatorias). (Prakash Nagarkatti, Rupal Pandey, Sadiye Amcaoglu Rieder, et al., “Cannabinoids as
Novel Anti-Inflammatory Drugs,” Future Medicinal Chemistry 1 (October 2009): 1333–49.)
Salud cerebral. Los receptores de endocannabinoides abundan en el cerebro, una de las razones
por las que el CBD y otros cannabinoides parecen ser tan beneficiosos para los trastornos del
estado de ánimo. Pero los cannabinoides también parecen ser saludables para el cerebro en
general. En un estudio, el CBD pudo prevenir el desarrollo de un déficit de reconocimiento social
en ratones con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana, lo que posiblemente ralentizó la
progresión de la enfermedad. (David Cheng, Adena S. Spiro, Andrew Jenner, and Brett Garner,
“Long-Term Cannabidiol Treatment Prevents the Development of Social Recognition Memory Deficits in
Alzheimer’s Disease Transgenic Mice,” Journal of Alzheimer’s Disease 42 (July 2014): 1383–96.)
Salud intestinal. Más de 1,5 millones de personas en los Estados Unidos tienen enfermedad
inflamatoria intestinal (como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa) y los medicamentos
disponibles no son muy efectivos. El cannabis se ha utilizado durante milenios para tratar la
inflamación intestinal, (Carina Hasenoehrl, Martin Storr, and Rudolf Schicho, “Cannabinoids for
Treating Inflammatory Bowel Disease: Where Are We and Where Do We Go?” Expert Review of
Gastroenterology and Hepatology 11 (April 2017): 329–37.), y la investigación contemporánea
también respalda su uso. Un pequeño estudio en Israel encontró que los pacientes con la
enfermedad de Crohn experimentaron un alivio significativo de los síntomas después de usar
aceite de cannabis (con CBD y THC). (Timna Naftali, Lihi Bar-Lev Schleider, Iris Dotan, et al.,
“Cannabis Induces a Clinical Response in Patients with Crohn’s Disease: A Prospective PlaceboControlled Trial,” Clinical Gastroenterology and Hepatology 11 (October 2013): 1276–80.) Y hay
evidencia de que el CBD también puede ser beneficioso para el intestino permeable (Daniel Couch,
Hollie Cook, Catherine Ortori, et al., “Palmitoylethanolamide and Cannabidiol Prevent Inflammation
Induced Hyperpermeability of the Human Gut In Vitro and In Vivo: A Randomized, Placebo-Controlled,
Double-Blind Controlled Trial,” Inflammatory Bowel Diseases 25 (May 2019): 1006–18.) y la colitis.
(Ester Pagano, Raffaele Capasso, Fabiana Piscitelli, et al. “An Orally Active Cannabis Extract with High
Content Cannabidiol Attenuates Chemically Induced Intestinal Inflammation and Hypermotility in the
Mouse,” Frontiers in Pharmacology 4 (October 2016).)
Si bien esas condiciones son las más investigadas, hay otras formas en las que los cannabinoides
pueden ser beneficiosos para la salud. A continuación, un vistazo de esta investigación
prometedora de la que es probable que aprendamos más en los próximos años:
Efectos antitumorales. En estudios con animales, el CBD y otros cannabinoides no eufóricos
han demostrado beneficios antitumorales y para combatir el cáncer, y pueden ser efectivos para
prevenir la propagación del cáncer de mama, próstata, cerebro, colon y pulmón. Los
cannabinoides parecen tener una variedad de efectos, desde inhibir la viabilidad de las células
tumorales hasta limitar la actividad de las células madre cancerosas, que son necesarias para la
propagación del cáncer. (Sean D. McAllister, Liliana Soroceanu, and Pierre-Yves Desprez, “The
Antitumor Activity of Plant-Derived
Pharmacology 10 (June 2015): 255–67.)
Non-Psychoactive
Cannabinoids,” Journal
of
Immune
Tratamiento contra el acné. El CBD se enfoca en las dos vías principales que causan las
espinillas: la inflamación y la producción de aceite, y otros cannabinoides pueden ofrecer
beneficios similares. (Attila Olah, Arnold Markovics, Judit Szabo-Papp, et al., “Differential Effectiveness
of Selected Non-Psychotropic Phytocannabinoids on Human Sebocyte Functions Implicates Their
Introduction in Dry/Seborrhoeic Skin and Acne Treatment,” Experimental Dermatology 25 (September
2016): 701–7.)
Tratamiento de la diabetes. La investigación en ratones descubrió que tratarlos con CBD podría
prevenir el desarrollo de diabetes. Mientras que el 86 % de los ratones no tratados desarrollaron
la enfermedad, solo el 30 % de los tratados con CBD la desarrollaron. (Michael Har-Noy, Raphael
Mechoulam, Shimon Slavin, and Ruth Gallily, “Cannabidiol Lowers Incidence of Diabetes in Non-Obese
Diabetic Mice,” Autoimmunity 39 (March 2006): 143–51.)
Salud cardiovascular. Investigaciones recientes han relacionado el CBD con una serie de
beneficios para el corazón y el sistema circulatorio, incluida la capacidad de reducir la presión
arterial, (Khalid A. Jadoon, Garry D. Tan, and Saoirse E. O’Sullivan, “A Single Dose of Cannabidiol
Reduces Blood Pressure in Healthy Volunteers in a Randomized Crossover Study,” JCI Insight 15 (June
2017).) tratar la diabetes (como se mencionó anteriormente) y reducir el estrés. De hecho, la
sustancia en realidad puede hacer que los vasos sanguíneos se relajen, lo que puede proteger
contra el daño vascular a aquellos que mantienen una dieta alta en glucosa. (Christopher P. Stanley,
William H. Hind, and Saoirse E. O’Sullivan, “Is the Cardiovascular System a Therapeutic Target for
Cannabidiol?” British Journal of Clinical Pharmacology 75 (February 2013): 313–22.)
Enfermedades autoinmunes. Múltiples estudios han demostrado que el CBD puede calmar un
sistema inmunológico hiperactivo y reducir la inflamación, las causas principales de las
enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, un estudio reciente publicado en Frontiers in
Immunology encontró que el CBD puede mejorar la encefalomielitis autoinmune (un modelo
de esclerosis múltiple en ratones) en ratones. (David M. Elliott, Narendra Singh, Mitzi Nagarkatti, and
Prakash S. Nagarkatti, “Cannabidiol Attenuates Experimental Autoimmune Encephalomyelitis Model of
Multiple Sclerosis Induction of Myeloid-Derived Suppressor Cells,” Frontiers in Immunology 9 (August
2018)).
Esa es por ahora la información relevante que puedo aportar con respecto a este tema, y como aún
hay tanto de que hablar, habrá futuras publicaciones sobre el CBD y otros cannabinoides.
Pero ahora que ya conoces y comprendes la investigación sobre estas sustancias antiguas, espero
que compartas mi entusiasmo por su capacidad para mejorar la salud y la curación en una variedad
de ámbitos, y que así encuentres formas seguras y efectivas de usarlas en tu propia vida.
Sólo me queda desear de todo corazón, que de alguna manera este texto te inspire a conocer la
plantita y a entenderla como alguna vez ella me inspiró a mí.
Daniel García Silva
Emede-8 Cia. Ltda.
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