Subido por Juan José Pérez

La magia de los Scouts-Redescubriendo el Escultismo

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La magia de los Scouts
REDESCUBRIENDO
EL ESCULTISMO
Juan José Pérez Martínez - | “Gato Legendario”
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Introducción
Un juego. Eso es básicamente el escultismo.
Pero los inevitables cambios culturales, socio-económicos,
administrativos, medioambientales, tecnológicos, y especialmente la
irrupción de nuevas corrientes psico-pedagógicas, han contribuido a
dibujar un juego un tanto distinto del que se vino aplicando durante
la mayor parte del siglo pasado.
La intención, por supuesto, siempre fue la de mejorar el método y
lograr que más muchachos pudiesen beneficiarse de sus efectos
positivos en la formación de los jóvenes.
Sin embargo, dicha intervención y un afán RENOVADOR han
conseguido desfigurar un tanto el “Gran Juego”. En lugar de optar
por una ACTUALIZACIÓN, o RESTAURACIÓN, mejorando y
adaptando sobre todo aspectos referentes a la seguridad o al
cuidado del medio ambiente, se apostó por dejar de lado, o un tanto
obscurecidos, muchos elementos que (al parecer de los altos
dirigentes) pudiesen tener alguna reminiscencia con un supuesto
pasado negativo, anticuado o “militarista”.
Y lo cierto es que NUNCA FUE ASÍ.
A pesar de imágenes y relatos que parecen desmentir esta
afirmación, lo cierto es que se trata de una impresión equivocada
fruto de la aplicación del método de manera incorrecta en muchos
lugares y por muchas personas por razones sencillas:
 El puro desconocimiento, debido sobre todo a la falta de
literatura adecuada fuera del mundo anglosajón (que fue
donde se originó todo este invento) y que dejó a los
responsables con una grave carencia de fuentes y recursos.
 Las mismas características de las personas que implicaron
en la labor, principalmente militares en la reserva, clérigos o
profesores. Cada uno de ellos con tendencias a „arrimar el
ascua a su sardina‟ y emplear las herramientas a las que
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
estaban acostumbrados y con las que se sentían más
cómodos.
En esta obra me propongo mostraros cómo muchos elementos
clásicos del escultismo pueden seguir aplicándose con éxito en la
actualidad y cómo además contribuyen a dar al juego un ambiente
„mágico‟ y a crear un espíritu de grupo sin parangón.
Se dirige especialmente a todos aquellos que no tuvisteis la
experiencia de una vida scout o habéis llegado al movimiento ya en
adulta. Estoy convencido de que os ayudará a comprender mucho
mejor el método y sus bases.
Comprobaréis como un joven scout norteamericano tuvo la intuición
y el valor de retomar las sencillas recetas del juego original para
obtener éxito en su propia Tropa.
Si estáis dispuestos a mejorar vuestros programas os invito a leerlo
con detalle. Quizá redescubráis un inmenso campo de trabajo en
dichos elementos, y sobre todo os garantizo que contribuirá sin
duda a incrementar vuestro conocimiento del MÉTODO SCOUT.
Juan José Pérez- “Gato Legendario”
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo I
“Si Baden-Powell levantara la cabeza…”
¿Volver atrás?
¿Volver atrás?
“Ya está… con ese título ya
tenemos aquí a otro iluminado, otra
supuesta reencarnación de BP que
se atribuye el poder de saber lo que
pensaría o dejaría de pensar el
fundador en la actualidad.”
“¡Otro que quiere volver al
escultismo de 1908! ¡O de 1980! Un
desfasado. Un retrógrado”
Todos estos calificativos los han de soportar muchas personas que
con buena voluntad “se atreven” a decir que en muchos grupos (sí,
sí, grupos, porque esto no depende de Asociaciones sino de las
personas que están al frente de cada uno de esos grupos a lo largo
de todo el globo) no se trabaja adecuadamente el método.
“¿Qué no se trabaja bien? ¡Si la Ley y la Promesa son nuestra guía
permanente!!”
Cuando dicen (digo) que no se trabaja
adecuadamente…no quieren decir que no se
haga un buen trabajo en muchos aspectos.
Quieren decir que se infrautilizan las
posibilidades, que SE PUEDE HACER
MEJOR, despertando una verdadera pasión
en los chavales.
“¿Y quién eres tú para atribuirte la autoridad
de juzgar eso?”
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Simplemente uno de aquellos que, con buena voluntad, y después
de vivir y leer mucho, observar y comparar, se detiene un momento
para sacar conclusiones lógicas. Conclusiones que como veremos
en los próximos artículos… no son sólo cosas de unos pocos ni de
nostálgicos.
Quisiera antes que nada aclarar que NO, que lo antiguo no quiere
decir “bien” y lo moderno “mal”, ni mucho menos.
Antes también se jugaba de manera incorrecta, no os quepa duda, y
siempre hubo personas que se tomaron la molestia de tratar de
reconducir las cosas en aquellos aspectos en los que se desviaban
y se corría el riesgo de desvirtuar el juego.
“No sé dónde quieres ir a parar pero los tiempos han cambiado y el
escultismo ha evolucionado necesariamente con él”
Por supuesto que han cambiado. Eso nadie lo niega. Del mismo
modo que lo hace a lo largo de la historia ¿O es que creéis que el
mundo de 1907 tenía algo que ver con el de 1917? ¿O con el de
1927, ó 1937?
Si tomamos intervalos de 10 años y
analizamos los cambios sociales,
económicos, medioambientales,
políticos, legales o tecnológicos… nos
daremos cuenta de que efectivamente hay
bastantes diferencias.
Sin embargo el método siguió siendo
efectivo y válido en todo tiempo porque está
tan bien estructurado que es ATEMPORAL,
se puede aplicar (con pequeñas
adaptaciones) a todo tiempo y lugar…mientras la esencia del ser
humano no varíe.
“Efectivamente, el mismo fundador se dio cuenta de ello y aceptaba
los cambios con naturalidad, tal y como se puede ver en sus frases”
Sí, el viejo Jefe era un hombre de mente abierta y gran sentido
común.
Entonces… ¿Qué hubiera pensado él? ¿Podemos saberlo?
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues SÍ. Y no hace falta coger frases para sacarlas de contexto.
Aquí os traigo su pensamiento sobre este asunto. Lo expuso
durante el discurso de clausura de la Conferencia Scout
Internacional de Agosto de 1937 (30 años después de Brownsea,
imaginad si el mundo había variado):
“Con el paso del tiempo y debido al creciente número de expertos
entre nosotros, existe siempre la tendencia a añadir nuevas ideas o
a mejorar las viejas, así como a añadir todo tipo de regulaciones
pensadas para el bien de la organización. Pero la base y la
definición original sobre las que hemos estado trabajando pueden
de esta manera quedar obscurecidas, y en algunos casos incluso
ser desechadas, enredándonos con definiciones hasta que
corramos el riesgo de llegar a estar sobre-organizados.
Este es un peligro muy real hoy en día, y estoy muy contento de
que se os haya recomendado estudiar el informe de Tage
Carstensen de nuevo, porque trata estos puntos del mismo modo
en que yo lo veo. Nuestra solución es volver y estudiar la base
simple y original de nuestro Movimiento. Esto puede parecer un
paso retrógrado pero como dirían en Francia: „volver atrás es saltar
adelante‟.
Queremos volver a los principios sencillos de la
formación a través del juego de aventura.
Como dijo ayer el Dr. West, no es el sistema lo que
falla sino la forma de aplicarlo que es lo que
debemos vigilar, pues nuestro principal objetivo es
educar hombres capaces para nuestros respectivos
países, fuertes en cuerpo, mente y espíritu. Hombres
en los que se pueda confiar, que sea capaces de
afrontar el trabajo duro y los momentos difíciles, que sepan dirigir
sus propias mentes y no dejarse arrastrar por las sugerencias de
las masas, que sepan sacrificar mucho de su propio interés
personal en nombre del bien mayor de su nación. (“The Scout
Movement”, E.E. Reynolds)
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Creo que con esto queda todo más que claro.
Sé que algunos esgrimen otras “supuestas” frases del inventor de
todo este esquema para apoyar otras tesis, como por ejemplo:
“Ser totalmente fieles a este pensamiento, al espíritu más que a la
letra, nos parece la única manera de inventar sin cesar un
escultismo joven, vivo, adaptado a cada generación de jóvenes…”
Y digo supuestas porque esa frase NO ES DE
BP (a pesar de verla repetida en mucha literatura
reciente), sino de E. Visseaux en su prólogo a la
edición francesa del libro “Baden Powell Hoy”.
Así como tampoco es suya la archiconocida:
“El Escultismo es un Movimiento porque
siempre evoluciona. Tan pronto como deje de
hacerlo se transformará en una Organización y
nunca más será escultismo. Por tanto ¿No debemos movernos con
los tiempos?”
que jamás he podido encontrar en lugar alguno (ni libro, ni biografía,
ni artículo, incluyendo las obras de Mario Sica quien es uno de los
mayores expertos en este aspecto), ni tampoco he encontrado
quien me demostrara que BP dijo eso (desde aquí animo a quien
lo desee a que me informe en qué libro, artículo o conferencia
lo dijo), aunque es una de las citas más corrientes, hasta el punto
de figurar en las páginas web de muchas Asociaciones Nacionales,
incluida ¡la británica!
No me malinterpretéis. El sentido común nos dice que las cosas
evolucionan y que por supuesto debemos adaptarnos para poder
seguir el camino adecuadamente, eso no lo niega nadie. Es de
cajón que debemos abordar nuevos problemas, que las
legislaciones han cambiado, la intervención de las Administraciones
en aspectos como educación o sanidad han dado un salto
espectacular desde aquellos primeros días. Los chicos se enfrentan
a un mundo hiperconectado, donde la presión de los medios y las
modas es enorme, se independizan muy tarde, disponen de mayor
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
bienestar y poder económico, el placer inmediato impera por
doquier… y los héroes de hoy tampoco pueden ser los del ayer.
Es bueno, imprescindible más bien, que el
escultismo de hoy tenga en cuenta todos
esos condicionantes. Sin embargo debemos
estar atentos para no desvirtuar las cosas, y
esto es lo que reclamo desde este espacio:
EQUILIBRIO.
¿Entendemos qué es dar un paso atrás o
pensamos que sólo es algo retrógrado?
¿Dar un paso atrás dónde?
A la esencia misma del Gran Juego. Está claro que lo que se
pretende con dicho paso es que todos y cada uno de los
responsables tenga claro cuál es el objetivo del juego y cómo se
juega. Simplemente para aprender qué cosas han funcionado bien a
lo largo de la historia con el fin de utilizarlas lo mejor posible.
Por ello en los próximos capítulos iremos revisando algunos
planteamientos y conceptos en lo que podríamos titular con cierta
osadía…“Redescubriendo el escultismo”.
Pero creo que por ahora ya os he mareado bastante. Os invito a
avanzar al próximo capítulo y a seguir reflexionando sobre todo ello.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo II
Aprendiendo del pasado
Os contaba anteriormente que en
ocasiones es necesario dar un paso atrás
para recuperar la esencia original de las
cosas, pues con tanta innovación puede
llegar a perderse, oculta entre mil y un
protocolos, ideas peregrinas o
tradiciones sin origen claro.
Un paso atrás para coger impulso.
No. No se trata de reproducir lo que se hacía en los 70, 80 o 90. Ni
mucho menos lo que hacía mi padre en los 50 o los 60. Se trata de
echar la vista atrás y analizar con detalle qué cosas son las que han
tenido éxito y por qué, sin dejar por ello de utilizar todas aquellas
cosas actuales que nos ayuden a aplicar el método mejor y con
más seguridad.
Esa necesidad la vio el mismo fundador, tal como os mostré, pero
desde luego no era el único. Recordaréis que el viejo Jefe hacía
referencia a un tal Tage Carstensen y su informe, así que antes de
avanzar a “redescubrir el escultismo” creo que sería interesante
echar un vistazo por encima a lo que dijo este buen señor (que era
el Delegado de Dinamarca durante la Conferencia Internacional que
se celebró en Holanda en 1937), y que
empieza con una frase rotunda:
“Niego categóricamente que el escultismo
esté pasado de moda”
Tage Carstensen
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Niego categóricamente que el escultismo esté pasado de moda.
Muchos han intentado, y aún lo siguen haciendo, añadirle nuevas
ideas. Esto se ha hecho con frecuencia especialmente por aquellos
que quieren utilizar a los scouts para propagar alguna idea
particular o una moda pasajera. La mayoría de nuestros problemas
actuales, cambios y demás son problemas de los adultos y no
deberíamos involucrar a los chicos en ellos.
También se escucha por todas partes
el argumento de la era mecánica,
pero no creo que todos los chicos se
interesen en la mecánica. Todos
nosotros hemos jugado con juguetes
mecánicos en nuestro momento,
incluso los hemos construido, sin
embargo no deberíamos dejarlos que interfieran en cómo
desarrollamos nuestro escultismo, no debemos buscar el cambio de
la naturaleza por la tecnología.
Se han hecho muchos intentos de este tipo por modernizar el
escultismo y todos los que he visto u oído han fracasado.
Dinamarca pasó por esa misma fase hasta que decidieron volver a
usar los viejos métodos, las formas básicas del escultismo. La
respuesta en cifras y en la práctica de esta decisión ha sido de lo
más alentadora.
El modo de tener éxito en una Tropa
es a través de la Promesa y Ley
scouts, el conocimiento de los
bosques, campismo primitivo y
actividades al aire libre, y no a
través del lujo o la excesiva
organización.
Los cuatro medios básicos para aplicar el escultismo en la Tropa
son:
1. La atención a los individuos, de modo que se estudien las
ideas de los chavales y se les anime a que se eduquen ellos
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
mismos. Es necesario sugerirles ideas y darles la oportunidad
de que las propuestas nazcan de su propia cosecha. Las
insignias son de gran valor tanto como sugerencia como para
estimular la consecución de metas.
2. El trabajo en la Patrulla, evitando el peligro de usar el aspecto
competitivo en exceso. Su valor subyace en el propio manejo
del equipo, compartiendo experiencias y realizando
actividades de modo que los más nuevos adquieran de modo
inconsciente el conocimiento y sientan que progresan.
3. Los Juegos, aunque existe la tendencia a sobre-utilizarlos
hasta el punto de que tantos árboles no dejan ver el bosque.
Algunos scouters parecen creer que siempre que se reúne la
tropa es necesaria una batería de juegos para educar. Este es
un modo equivocado de verlo. Los juegos son útiles para
ilustrar o practicar actividades scouts concretas, o para
estimular el desarrollo mental o físico, pero la mayor parte
del programa scout debe ser tan divertido como un juego.
4. Las historias, que pueden usarse para añadir el ambiente
adecuado de magia y misterio, para despertar la imaginación
en cualquier tarea concreta. La misma historia del escultismo
nos habla del poder de esa imaginación y de la atmósfera
adecuada.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Existen dos peligros principales: utilizar uno de los métodos de
modo predominante frente al resto con el resultado inevitable
del hartazgo y aburrimiento de los chicos. Para retener el interés
debemos permanecer atentos, cambiar con frecuencia las
actividades y permanecer receptivos a las propuestas.
El otro peligro es la tendencia a hacer del escultismo un asunto
demasiado serio…si el escultismo no es diversión no tendrá vida.
(“More Gilcraft Gleanings “, 1938)
Como os contaba, a lo largo de los años han
sido muchas las voces que han
advertido de la necesidad de tener claros
los conceptos del juego. En esa misma
recopilación de artículos publicados por
Gilcraft podemos leer la opinión de otros
scouters de la época (1938) y que me resulta
igualmente ilustrativa:
“Creo que los próximos 10 años van a ser los
más difíciles para el Escultismo en todos los
países donde éste existe (y tanto, difícilmente
imaginarían que estaban al borde de la 2ª Guerra Mundial).
Nos encontramos en un momento de crisis dentro de la historia del
mundo y también en la del escultismo. Una nueva generación se va
a hacer cargo de la dirección de nuestro movimiento. Esta nueva
generación no sólo se va a ver puesta a prueba como tal sino que
tendrá también que lidiar con nuevas dificultades no existentes en
los primeros tiempos.
Dificultades debidas en parte al éxito del mismo escultismo,
con el resultado de que muchos de sus métodos y actividades
han sido adoptados y adaptados por otras organizaciones, así
como por el conjunto del sistema educativo. Debemos afrontar
dos importantes cuestiones:
¿Es preciso cambiar el escultismo, sus actividades y métodos, con
el fin de ponerlo en concordancia con las nuevas líneas de
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
pensamiento y desarrollo?
O por el contrario ¿es mejor ceñirse a la concepción original y a sus
objetivos, métodos y propósitos fundamentales?
Personalmente creo que la mayor
contribución que el escultismo puede
hacer al mundo de hoy es mantenerse
firme en sus ideas y convicciones y de
ese modo asegurar el desarrollo
continuo de los jóvenes mediante la
ejercitación de sus propias capacidades
y de su propio liderazgo (tal y como
viene siendo desarrollado por el Sistema
de Patrullas), y permitirles de este modo conseguir que adquieran el
valor y la felicidad de la participación el Gran Juego al Aire Libre.”
Resulta muy curioso contemplar cómo aquellos scouters de hace
casi 80 años se enfrentaban a las mismas cuestiones que hoy día.
El hecho de que se publicaran en la colección Gilcraft nos
demuestra que no era algo sin importancia, sino que preocupaba a
los grandes ideólogos del movimiento, incluyendo a Baden-Powell.
Pero no creáis que esas impresiones se limitan a personajes
antiquísimos. En el próximo capítulo os mostraré el ejemplo de un
Eagle Scout norteamericano de veintipocos años que creó un blog
que aborda precisamente estos mismos problemas. Él y su blog son
la prueba de que es necesaria esa vista atrás parar recuperar ideas
que muchos han creído superadas y nos pueden llevar a tener un
escultismo más completo.
Si os apetece le echaremos un vistazo y os cuento más detalles…
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo III
“El Escultismo redescubierto”
¡Uff! ¡Vaya título!
No. No es que me haya vuelto
loco, o me crea a estas alturas la
reencarnación del fundador, ni
que tengamos que revivir el
escultismo de otro tiempo. Se
trata simplemente de seguir
recordando aquellos aspectos
del método que fueron la clave
de su éxito y que en ocasiones pasamos de largo.
Hasta ahora os he ido contado que esa impresión ya la tuvieron el
fundador y muchos otros máximos responsables del escultismo 30
años después de su comienzo. Y a pesar de la distancia temporal
que nos separa me resulta inevitable pensar que muchos de los
errores que se cometieron en el pasado… se siguen haciendo hoy
en día.
También os anticipé que ese pensamiento no es solo mío, ni
siquiera de los de mi generación de “antiguos”. De hecho
muchas personas jóvenes que se molestan en indagar y poner
en práctica el método genuino y sencillo quedan sorprendidas
por el resultado.
“¿Qué nos estás contando?”
Pues que esto lo podemos comprobar
fácilmente en el blog de un scout
norteamericano, Enoch Heise. En él nos cuenta
con detalle su propia experiencia referente al
eterno dilema: ¿Son válidos argumentos
clásicos en una sociedad como la actual?
¿Y quién es este Enoch?
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues Enoch es un Eagle Scout (se trata del grado máximo de
progresión en los BSA) que llegó a ser Guía de patrulla a los 15
años (recordemos también que allí siguen un esquema en el que
permanecen en tropa hasta los 17), y que en su afán de ser mejor
líder y potenciar al máximo las virtudes de su patrulla, comenzó a
leer todo lo que caía en sus manos.
Fue entonces cuando se encontró con un montón de principios e
ideas establecidas prácticamente desde la fundación del
escultismo…pero que parecían no tenerse en cuenta en la
actualidad. Cuanto más aprendía más quería conocer, y pronto
comenzó a aplicar muchas de aquellas técnicas y principios en su
propio grupo.
¿Y sabéis qué? …¡¡¡funcionaban!!!
Se dio cuenta que ni en su propio grupo, ni
en los de su entorno, se estaban aplicando
muchas de aquellas ideas tan valiosas. Se
percató de que el escultismo surgió para
ayudar a los chavales a superar los retos a
los que se enfrentaron en otros tiempos y
que muchos de los problemas venían a
ser los mismos de la actualidad.
Aquellas ideas sobre formación del carácter,
sobre educación y liderazgo, eran tan válidas
entonces como en el presente. Sin embargo
se habían olvidado o se las había dejado de tener en cuenta.
Mientras se centraban esfuerzos en aspectos de progresión,
captación de miembros, capacitación de chicos, actividades de
servicio, programaciones…quedaban desatendidos esos otros
aspectos que le daban un mayor sentido, un nuevo interés y
motivación al Gran Juego.
Por esa razón se decidió a volver a descubrirlas a sus hermanos y
creó su página: “El escultismo redescubierto” (Scouting
Rediscovered)
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
En ella Enoch comparte con nosotros todo lo que fue aprendiendo
en aquellas lecturas, teniendo clara la idea de que el marco del
escultismo es aplicable en muy diversas situaciones.
Pero… ¿cómo es posible que se hayan dejado de usar si son
tan importantes?
Simplemente porque con el tiempo multitud de personas, de dentro
y fuera del escultismo, han intentado aportar nuevas herramientas
en su afán por mejorar el esquema y de hacerlo llegar a más
gente. Pero con tanto aporte muchas de aquellas ideas sencillas y
fundamentales han acabado ocultas, “enterradas”, hasta el punto de
que ya no se utilizan.
A veces incluso se le hacía difícil encontrar
en su entorno a un grupo en el que se
aplicasen de manera óptima. Se percató de
que en muchos hacen cosas por tradición,
por diversión, por protocolo…sin tener en
cuenta el objetivo final ni los métodos para
llegar a él.
Y es que, tal y como nos narra:
“el escultismo no es sólo una organización,
ni una asociación recreativa, ni una escuela
de liderazgo, ni mucho menos un uniforme. No se trata simplemente
de salir de acampada, hacer labores sociales o ser ases de la
supervivencia. El método funciona cuando se lo aplica en
conjunto“.
Enoch se ha propuesto desempolvar las ideas y métodos
imperecederos del escultismo para volver a poner el foco sobre
ellas. Recuperar los principios, valores y aventuras que se
encuentran en él, para que todos aquellos que lo deseen puedan
comprobar la validez de los mismos.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Lo que me resulta más curioso es que dicha idea, que se inició en
2012, provenga de un scout que en la actualidad tiene veintitantos
años. Y sobre todo que se produzca en el seno del escultismo
norteamericano, al cual solemos imaginar muy “tradicionalista”
cuando en realidad se ven afectados en la misma medida que el
resto por el hecho de que muchas personas se han ido acercando
al método y entre todos han acabado desvirtuándolo en muchas
ocasiones.
Así que ahora nos detendremos a analizar cómo hemos
“complicado lo simple”.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo IV
Complicando lo simple
Vimos en el anterior capítulo que
Enoch Heise, un joven scout,
había creado un blog en el que
relata cómo re-descubrió las
herramientas básicas del juego
del escultismo y las aplicó a su
propia patrulla con mucho éxito.
Y también que a su juicio muchas
de esas ideas habían dejado de
usarse porque habían quedado
escondidas entre muchas otras ideas modernas más
complejas, tradiciones, costumbres o comodidades.
Y es que debemos pararnos a pensar un poco y entender que el
escultismo es ESENCIALMENTE UN JUEGO.
SÍ, un juego. Aunque históricamente a muchos les haya encantado
darle vueltas y más vueltas, buscando mil y un aspectos en los que
desmenuzarlo con la sana intención de que así se fuese a jugar
mejor.
Me gusta poner un símil que creo bastante acertado. Cuando
hablamos todos construimos las frases de modo innato, sin
pararnos a analizar palabra por palabra o si estamos utilizando una
“oración subordinada” o un “complemento indirecto”, o si esto es
una conjunción o una preposición. Simplemente nos expresamos
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
utilizando nuestro sentido común. Es más que suficiente. Si
hubiésemos de ser todos lingüistas…íbamos apañados.
¿Y qué tiene esto que ver con los scouts?
Pues que veo que mucha de la literatura actual dirigida a la
formación de los responsables se detiene en análisis
pormenorizados de la psicología y pedagogía infantiles, se
desmenuza todo en multitud de etapas, con multitud de objetivos a
cubrir en cada una de dichas etapas, detallando objetivos y microplanificaciones que debe conllevar cada juego o actividad,
estableciendo protocolos para tal o cual cosa…al más puro estilo
académico/empresarial.
Todo debe ser cuantificado, evaluado una y mil veces en busca de
la eficiencia. Es como si así fuésemos a jugar mejor (como Benítez
y el Real Madrid, je, je).
Todo ello responde a una buena intención: tratar de aprovechar al
máximo las posibilidades educativas del escultismo.
Por supuesto se aplican las corrientes pedagógicas
predominantes en el momento y a veces se acaba desvirtuando
el juego, especialmente cuando se pretende renovarlo en lugar de
actualizarlo. Si queréis profundizar en esta última afirmación os
aconsejo leer algunos de los artículos de nuestro hermano Búho
Terco en „Apuntad Alto‟, como el titulado “100% de bueno“.
Pero con dichos planteamientos consiguen tres cosas conmigo:

Hacer que me aburra muuuucho,
cuando debería ser muy diferente:
“Lo divertido de las nuevas actividades scouts
es que son justamente como el nuevo juguete
que papá lleva a casa para los chicos: papá es
el primero en ponerse a jugar con el juguete.
Bueno, eso es precisamente lo que debiera
suceder en el escultismo. (BP -“Gaceta de la
dirección”, 1922).
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO

Hacer que piense que esto es demasiado complicado y
requiere demasiado esfuerzo.
No me malinterpretéis. Eso NO quiere decir que no esté convencido
de la necesidad de que los Scouters den lo mejor de sí y traten de
formarse y conocer bien los aspectos básicos del método, adquirir
conocimientos básicos de la legislación actual, o las etapas a
grandes rasgos del desarrollo de la mente y el cuerpo de los
chavales.
Simplemente quiero decir que tenemos que entender que hablamos
de una actividad VOLUNTARIA. La mayoría de responsables NO
son profesores ni pedagogos por lo que planteamientos
excesivamente académicos acaban enfriando a más de un
entusiasta inicial.

Enmarañarlo todo hasta que uno acaba por olvidar los
aspectos básicos del método, que en realidad es bastante
simple, y que pierda la frescura que nos debería caracterizar.
Podemos acabar centrando nuestra atención en tanta teoría
que dejemos desatendidos esos otros aspectos que le dan
un mayor sentido, interés y motivación al Gran Juego.
Es lo que el viejo Jefe denominó como “escultismo sintético”:
“Por „escultismo sintético‟ me refiero a un escultismo obscurecido,
que disfraza su forma natural y espontánea con reglas y literatura
instructiva excesivas, tendiendo a hacer de él una ciencia para el
Scouter y un plan académico para los muchachos, alejándolo de lo
que originalmente era y DEBE SEGUIR SIENDO”. (“The
Scouter”, 1936)
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Como me considero una persona de
una inteligencia y preparación
medias, imagino que esto mismo le
ocurre a muchos como yo. Por eso
me gustaría reivindicar por un
momento la sencillez del método.
Y para ello sólo os pido que leáis este pequeño extracto sacado del
Prefacio que escribió BP en algunas ediciones de “Escultismo para
Muchachos”:
“Más de un entusiasta ha descrito al Escultismo como una
revolución del sistema educativo.
Bien, PUES NO LO ES.
Se trata simplemente de una sugerencia acerca de una
agradable actividad recreativa al aire libre, y que ha
demostrado ser también una ayuda práctica en la educación.
Puede tomarse como una activad complementaria a la escolar,
capaz de abordar ciertos aspectos que el currículum escolar
ordinario pasa por alto. En pocas palabras, se trata de una escuela
de ciudadanía a través del conocimiento de la naturaleza.
Los aspectos que se trabajan para completar los déficits
mencionados son: el carácter, la salud, las habilidades manuales y
la ciudadanía mediante el servicio a los demás.”
Creo que es un comentario sencillo y sublime.
Porque a muchos les gusta jugar a ser GRANDES EDUCADORES
y grandes pedagogos al servicio de la juventud. Pretenden
abordar, con la mejor de las intenciones, mil y un aspectos
educativos en todas las áreas posibles.
De verdad que me parecen interesantes muchas de sus
sugerencias, pero me gusta poner las cosas en su sitio. Y para eso
a veces hemos de bajar al lugar donde todo empezó, de modo que
entendamos de qué va todo esto.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Porque el escultismo es un juego. Un juego que nació porque era
(y es) evidente que LA EDUCACIÓN ACADÉMICA FORMAL NO LO
ES TODO.
El fundador se dio cuenta, como nos la damos nosotros también, de
que existen muchas personas que triunfan en la vida teniendo
menor formación que sus compañeros. De hecho las personas
más inteligentes rara vez son las que cambian el mundo, sino que
acaban en algún rincón de alguna gran empresa trabajando para
alguien que no lo es tanto, pero con otras capacidades en las que
los superan con creces.
La capacidad de liderazgo, de dirigir a un equipo, el carácter, la
confianza infinita en sus posibilidades, de ganarse la confianza de
los demás por sus acciones y sus valores, su autoestima, su
capacidad de comunicar ideas a los demás y de trabajar en
21
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
conjunto, de esforzarse al máximo cuando las circunstancias lo
requieren, de ganarse la confianza del resto, de ser capaz de
inventar salidas cuando las cosas se ponen difíciles, la
creatividad….TODO ESTO NO SE APRENDE EN LA ESCUELA NI
LA UNIVERSIDAD, sino más bien en los juegos y relaciones que
mantenemos con los demás, en la vida misma.
Fue en ese aspecto en el que BP pensó que valía la pena incidir. En
el CARÁCTER de los chicos. Ese carácter que le da a uno
autoconfianza, capacidad de lucha para afrontar la adversidad sin
descanso y que lleva a las personas a ser lo que ellas quieran ser
en gran medida, a remar su propia canoa, a ser las dueñas de su
vida y su destino.
BP cogió un esquema de trabajo muy motivador que había aplicado
con sus hombres en el ejército con muy buen resultado. Y con él
ideó un sistema que resultara igualmente atractivo a los chicos en
la edad en que más lo necesitan (por eso no estoy seguro de que
sea buena idea tratar de abarcar a chicos más pequeños, porque
me parece que debemos dirigir los recursos, que son LIMITADOS,
donde más se precisa).
Por supuesto usó aquello que subyace en el interior
de cada chaval: el deseo de aventura, la vida
emocionante de los grandes exploradores del siglo,
de los pioneros del nuevo mundo, individuos
capaces de valerse por sí mismos y que descubrían
territorios desconocidos. Y lo hizo a modo de juego,
porque es la forma más natural de
aprendizaje (todos los cachorros de todas las
especies lo hacen así).
Propuso un juego emocionante, enfrentándolos a los pequeños
retos que supone la convivencia en la naturaleza, lejos de la
seguridad del hogar y los padres.
Jugar a este juego del escultismo debía ser divertido, pero NO
SOLO ESO. Debe encender el ESPÍRITU CORRECTO en los
muchachos y para eso es fundamental revestirlo del aura mágica
del MARCO SIMBÓLICO. De esa manera se crean los hábitos que
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
luego pasarán a formar parte de cada persona, modulados por la
razón. Y dentro de esos hábitos el más importante: el servicio a los
demás como fuente de felicidad personal.
Con ejemplos de los héroes de la época (por supuesto que ahora
debemos ser capaces de encontrar los modelos modernos
adecuados) y de la historia encendió su imaginación y les
proporcionó una serie de valores positivos:

El honor (suena desfasado pero todos buscamos alguien en
que confiar y ESO ES EL HONOR, SER FIABLE).

La lealtad (saber que podemos contar con alguien en la
adversidad), la caballerosidad y el servicio a los demás (hacer
la vida agradable a los demás)

La amistad y el compañerismo, el trabajo en equipo

Anteponer el bien del grupo al de uno mismo (la
autodisciplina).

Encarar las dificultades con ánimo y sin temor…
…todos conllevan algo positivo para el individuo y para el bien
común que es lo que en última instancia se pretende con la
educación.
El Gran Juego está tan bien
estructurado que no sólo es divertido
para los chicos sino también para los
responsables, quienes deben sentirse
como los hermanos mayores que
participan en el juego.
Es conveniente tener esto en cuenta
para entender por qué jugamos y cómo
vamos a hacerlo. En los próximos
capítulos hablaremos un poco de los elementos básicos esenciales
que no debemos dejar de lado si queremos sacar el máximo partido
al método.
23
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Como he dicho, la base del juego no se debe sustentar en
complejidades teóricas…PERO TAMPOCO en la repetición de
esquemas y actividades, de tradiciones y costumbres. Hacer las
cosas “porque siempre se han hecho así”, sin entenderlas, es
otro absurdo (en el capítulo XIX os referiré un ejemplo claro de
cómo detrás de actividades aparentemente inútiles se puede
encontrar una razón más que válida).
En el escultismo todo tiene un propósito, sin él todo lo demás es
parafernalia vacía. Y la clave está en entender cuál es ese propósito
sencillo que subyace en cada uno de los juegos y actividades,
teniendo cuidado de no ahogarlo en un exceso de protocolos y
cuantificaciones. El sentido común nos indica que necesitamos
EQUILIBRIO, un balance entre organización y espontaneidad. Y
capacidad de adaptación a las características singulares de cada
sitio y cada grupo.
Sí, muchos responsables a lo largo de los años vieron las mismas
cosas a potenciar. Y también personas jóvenes como Enoch Heise
se han dado cuenta de que usar los recursos atemporales del
método nos ayudará a darle un sentido mágico a todo el juego.
No perdamos la perspectiva. No despreciemos lo que ha
demostrado funcionar sólo porque sea “antiguo”. Porque:
“el escultismo es una cuestión sencilla, pero lo hemos hecho un
asunto complicado en muchas cuestiones. Es posible la
simplificación, incluso en estos modernos y complicados días, y la
principal contribución que puede hacer el escultismo hoy es
demostrar el valor de las cosas simples. (More Gilcraft Gleanings,
1938).
Pero tratar de trabajar sobre ideas antiguas no es sencillo. Y en el
próximo capítulo os hablaré precisamente de esto, de “la maldición
de lo antiguo”.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo V
La maldición de lo antiguo
¡Antiguo, que eres un antiguo!
Os he venido contando hasta ahora
que existen responsables de todas las
edades que han visto la posibilidad de dar
más sentido, interés y motivación al
juego del escultismo, mediante la
utilización de recursos originales que han
ido quedando relegados a un segundo
plano ante la llegada de novedades de
todo tipo.
Eso puede parecer retrógrado a algunos así que, antes de seguir
avanzando en mi exposición acerca de la utilización de estos
recursos y argumentos clásicos, creo que es necesario romper una
lanza por muchos dirigentes cuya opinión se ningunea por el simple
hecho de haber nacido hace cierto tiempo.
Y es que cuando desde algún foro alguien solicita “una mirada a los
orígenes” del escultismo siempre aparecen aquellos que lo
consideran como una gran amenaza a su labor. Me pregunto por
qué. Especialmente cuando la solicitud de echar la vista atrás viene
bien argumentada y no pretende otra cosa que la de aprovechar
una amplia experiencia para beneficio de las nuevas
generaciones.
Sin embargo me parece apreciar un cierto desdén o desprecio a
“tan peregrina idea”, cuando no se tacha al osado de “iluminado“,
“arcaico“, “antiguo“, “reencarnación de BP“, “vieja gloria” y muchos
otros calificativos con una clara connotación despectiva.
A vece incluso se escuchan acusaciones más graves, del estilo:
“Estás intentando tomar una posición en el escultismo porque habrá
algo en tu vida personal que no te llena”.
25
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Lo cual, sinceramente, me parece rastrero. No digo que no haya
casos (en todos los ámbitos, grupos y asociaciones) en los que
existan personas que traten de tomar del escultismo en lugar de
ofrecer, pero me niego a creer que sea la norma.
Proponer hacer algo de una manera que ha
demostrado eficacia no es excusa para
tachar a alguien de retrógrado ni de
aprovechado.
Además, TODOS OBTENEMOS ALGO A
CAMBIO. Por muy altruista que pretenda
ser nuestra actividad siempre obtenemos
reconocimiento, autoestima, sentimiento de
trabajo bien hecho, de haber ayudado a los
demás, cariño de chicos y padres…es otro
de los beneficios que también ofrece el
escultismo, en este caso a los adultos responsables.
Lo malo de esta tendencia a descalificar es que si tratas de
rebatirles…es poco menos que una afrenta a la inteligencia y al
avance de los tiempos.
Así que a riesgo de que me obsequien con toda esa retahíla de
adjetivos voy a exponer mi punto de vista.
Siempre me he considerado una persona de mente abierta y que
utiliza el sentido común, por lo que me agradan las ideas nuevas
tanto como cualquier sugerencia que me demuestre que mejora un
sistema. Creo en la libertad, en la capacidad de mejora, y en la
adaptación a las peculiaridades y singularidades de cada grupo,
pero lo que nunca he aguantado es tener que hacer las cosas de
forma distinta sin la demostración palpable de su bonanza y sin
ofrecer la posibilidad de probar nuevos argumentos de manera
paulatina y libre, como si sólo existiese una manera sacrosanta de
hacer las cosas. A estas alturas de mi vida estoy para pocos actos
de fe.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Me desagrada que el personal tenga
el atrevimiento de desautorizar a
otros argumentando “¡su excesiva
experiencia!”
¿Estamos locos o qué? ¿Qué pasó
con aquello de “del viejo el consejo“,
o “más sabe el diablo por viejo que
por diablo“? ¿Cómo se
puede despreciar la mayor
formación que existe y que no es
otra que “la escuela de la vida”, la experiencia real? ¿Acaso el
ideólogo de este maravilloso juego no fue un señor de 50 años?
No me entendáis mal, NO se trata de dar la razón a todo el que
luzca unas canas en su cabello. Evidentemente habrá que
contrastar sus ideas para ver la solidez de su base… pero de ahí a
catalogarlas de “antiguas” sin más, media un abismo. Y desde luego
creo que se merecen que se les trate como a hermanos mayores,
con un respeto que casi con seguridad se han ganado. Las
posiciones soberbias con ellos ME SOBRAN.
Cuando muchas de estas personas abogan por ese “mirar a los
orígenes” es porque aprecian algún tipo de carencia en el desarrollo
actual, y además lo hacen con un punto de vista QUE SÓLO
ELLOS PUEDEN TENER, PORQUE LOS JÓVENES NO LO HAN
VIVIDO. Ellos pueden COMPARAR, y por tanto tienen un plus de
conocimiento.
Esto no es nuevo, ha ocurrido permanentemente a lo largo de toda
la historia. Siempre se han dado bandazos a uno y otro lado
tratando de buscar un equilibrio y eso mismo es lo que debemos
vigilar siempre.
Es cierto que el ímpetu y las ideas y gustos de las nuevas
generaciones son fundamentales para el avance del movimiento,
eso no lo niega nadie, pero siempre debería existir un EQUILIBRIO.
Especialmente cuando muchos de los que llegan no tienen
experiencia alguna en el escultismo y precisan de ese apoyo que
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
les ayude a guiar el barco por la senda que ya ha demostrado (a lo
largo de muuuuchos años de historia) con creces su validez.
Algunos se apoyan en que los chicos de hoy viven en un mundo
diferente, con un gran desarrollo tecnológico, para dejar a un lado la
opinión de los mayores. Como si estos últimos no formaran parte
del presente y hubiesen caído en él directamente desde un
tiempo remoto, como en una película de ciencia ficción.
Pues sí, ellos también viven en este mundo hiperconectado, y
manejan tabletas, smartphones u ordenadores. Y además no
proceden del medievo. Por ejemplo, en mi juventud también existían
la televisión, los grupos musicales, los
conciertos, la MTV, los vídeos, los
ordenadores (aunque fuesen más
rudimentarios), las consolas, los juegos,
las máquinas recreativas o las
legislaciones medioambientales. Y
teníamos nuestros héroes, nuestros ases
del deporte y nuestros actores y cantantes
favoritos a los que admirar. También
hemos vivido periodos de grandes
cambios, tenemos esa experiencia que
otros no.
Lo que pretendo contaros en estos capítulos es que, aunque en
general jugamos bien el juego y seguimos teniendo nuestra Ley y
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
nuestra Promesa como guías fundamentales del mismo, aprecio (en
algunas partes) un cierto alejamiento de la idea de conjunto, de la
optimización de todas las posibilidades que ofrece nuestro marco.
Porque en lugar de utilizar lo que funciona, adaptándolo en TODO
LO QUE SEA NECESARIO y añadiendo recursos nuevos para
hacerlo más atractivo…algunos se enfrascan en discusiones
estériles que poco aportan al juego.
Se nos llena la boca con el “trabajo fenomenalmente con la Ley y la
Promesa” y sin embargo prestamos poca atención a revestir dicho
trabajo de forma interesante. Trabajarlas a secas, con mucho
escultismo urbano y labores sociales, es (por experiencia) un
tostón para muchos chicos. Se precisa de una motivación y un reto
que lo disfrace (la píldora edulcorada que decía el viejo). Por eso
es tan importante el trabajo del marco simbólico y crear un
ESPÍRITU DE CUERPO. Ese espíritu que les hace sentir especiales
e identificados con su grupo. Por eso es tan importante que vivan la
aventura y crear los hábitos poco a poco.
Me da pena que no se preste más atención
a ambientar el juego, que se obvie la
utilización una herramienta tan poderosa
para estimular la imaginación de los
chavales. Porque los saludos secretos, los
silbidos que sólo conocen los que
pertenecen a mi grupo, los mensajes
cifrados, mi uniforme especial, mi
tótem…todo eso son aspectos que bien
contados llaman muchiiiísimo la atención.
Eso sí, si no conozco los detalles y no
me los creo yo, como scouter…difícilmente los voy a poder
utilizar de modo convincente.
Tengo la impresión de que no acabamos de sacar todo el partido
que podemos a nuestros recursos únicos, porque hemos ido
dejando de lado muchos de ellos. Y lo hemos hecho porque
nosotros, los adultos, hemos sido incapaces de recordar cuando
éramos chicos y meter de lleno a los chavales de hoy en el juego,
29
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
amparándonos en supuestos cambios generacionales y mejoras
pedagógicas.
Una vez más lo repito: NO se trata de obviar lo nuevo, sino de saber
aprovechar también lo antiguo y tener claros los conceptos que
hicieron del Gran Juego un enorme movimiento juvenil de gran
éxito.
En el próximo capítulo veremos si “los chicos han cambiado” tanto
como se dice…
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo VI
¿Son tan diferentes los chicos de hoy?
Os contaba en el capítulo anterior que cuando a alguien se le ocurre
proponer hacer algo “a la vieja
usanza” en el mundo del escultismo,
salen a menudo voces discordantes
y acusadoras como si se tratase del
peor de los crímenes.
Los argumentos repetidos hasta la
extenuación son casi siempre los
mismos:
“Pretendéis que los chicos jueguen a
los mismos juegos que vosotros y
eso es un absurdo”
O la muy socorrida…”los chicos de ahora no son como los de antes.
Los tiempos han cambiado y debemos dejarles hacer las cosas a su
manera, no a la tuya.”
Pero… ¿qué hay de verdad en esas afirmaciones?
Es evidente que las cosas cambian con el paso del tiempo y ello
influirá en los jóvenes de cada generación. Ahora bien, vayamos por
partes.
“Pretendes que los chicos se diviertan con los mismo juegos que tú”
¿Y qué? ¿Qué hay de malo en ello? Un juego es
un juego, no tiene edad. Podremos usarlo
siempre y cuando se utilice el sentido común, el
juego sea seguro y divertido y sirva para un
propósito adecuado. Ocurre todos los días sin
problemas.
¿O acaso los chicos no juegan al fútbol ahora
igual que lo hacían en 1920? Se modernizan
materiales o estilos, pero los fundamentos son
básicamente iguales. Simplemente por un
hecho: para nosotros no es nuevo, pero para ellos sí. Y si les
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
propone algo interesante, motivador, que cumpla sus
expectativas…será tan válido como cualquier juego moderno
con los mismos requisitos.
“Los chicos deben jugar a su manera, no a la tuya”
Naturalmente, nuestra labor no debe ser otra que enseñarles la
reglas esenciales…porque son las que son y si se cambian se
desvirtúa el juego. Por supuesto que los chicos son los principales
artífices del juego y los que marcan el ritmo…pero no las reglas.
“Las cosas cambian. No podemos repetir las
mismas actividades de antaño porque no
habría novedad”.
Vamos a ver…repito: será novedad para los
que las han vivido…pero para el resto, los
chicos de cada generación, ¡SON
ABSOLUTAMENTE NUEVAS! ¿O no?
Si no fuese así ¿cómo explicar que los chavales hayan vuelto a
jugar a la clásica peonza? Pues eso, y por la misma razón reaparecen una y otra vez patines, patinetes, hula-hoops, yo-yos,
diábolos, colecciones de cromos… en los parques y jardines,
generación tras generación.
Lo que evidentemente NO podemos hacer
es repetir actividades año tras año sin
innovar o sin utilizar la imaginación
constantemente en busca de historias y
elementos motivadores, pero en cada
“promoción” podemos perfectamente usar
aventuras y juegos similares para que ellos también los disfruten. Y
desde luego debemos utilizar argumentos e ideas modernas,
con héroes y temas de hoy, para lograr esa actualización.
“Las tradiciones aportan poco y por tanto no tienen sentido. Los
muchachos de hoy irán construyendo… ¡¡¡las suyas propias y
nuevas!!!”
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
¿Cómo va a ser tradición si es nuevo? Si
cada uno se dedica a hacer de nuevo su
casa…no existe tradición alguna, ni vínculo
alguno que conduzca a crear ese espíritu
de grupo ni su gran capacidad de
motivación. Lo cual no quiere decir
que dejemos a un lado rituales
estúpidos (que es en lo único que parecen pensar muchos cuando
se hablan de esto) al más puro estilo de las novatadas y que
siempre, ahora y antes, fueron inaceptables, ni tampoco que se
vayan incorporando elementos nuevos que en un futuro puedan
constituir una tradición.
“Los intereses de los chicos de hoy son muy diferentes de los de
nuestros días”
Bien, pues os sorprenderíais de ver como los intereses sociológicos
y el componente psicológico de un chico de ahora y el de uno de
hace 100 años son prácticamente iguales. Lo podemos
comprobar en los análisis de sociólogos como Comte o Buckley, o
los de pedagogos como Giroux o Freire, que coinciden en la
esencia a pesar de corresponder a épocas distintas.
Y es que los jóvenes de todo tiempo siempre han compartido el
deseo de encajar en su grupo o la necesidad de desarrollarse como
individuos.
En realidad los chavales de hoy se enfrentan a los mismos
problemas y tienen los mismos anhelos. Desean formar parte de
un grupo y sentir su reconocimiento. Necesitan satisfacer su
necesidad de comprensión, de afecto, de progreso. Necesitan
sentirse útiles, confiados en sus fuerzas y sus capacidades. Y les
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
sobra la influencia de un entorno que tiende al egoísmo, al
consumismo vacío, a la apariencia y la moda fácil.
Sí, en realidad esta influencia es quizá mucho más perniciosa… y el
escultismo más necesario que nunca.
Es evidente que los jóvenes de ahora cuentan con más
comodidades que en ningún otro periodo de la historia. Y también la
posibilidad de llenar su necesidad de comunicación con su grupo es
máxima. Las redes sociales han conseguido acercarlos de un modo
antes insospechado. Pero también ha traído un déficit en cuanto a
las relaciones reales, cara a cara. Déficit que también nuestro
movimiento puede contribuir a corregir.
“Los personajes a los que admiran son completamente diferentes”
¿Y qué? ¿En qué afecta eso al Gran
Juego?
Por ejemplo, los chicos de hoy admiran
la fuerza y el valor como lo hacían los de
antaño. Evidentemente en los primeros
tiempos contaban con los diarios y
revistas en los que se narraban las
hazañas de los exploradores del Polo
Sur o de la sabana Africana, y en la
actualidad su lugar lo ocupan los héroes del cine, el deporte y la
televisión. Ahora se entusiasman con la nueva versión de los 300
espartanos, los juegos del hambre, o las aventuras del “último
superviviente” en la pequeña pantalla. Eso si comparamos épocas
muy alejadas en el tiempo, pero si lo hacemos con los de hace 30
años todavía existe menos diferencia.
¿Creéis que todo esto que se dice de los chavales de hoy es
nuevo?
Pues nada más lejos de la verdad. Lleva repitiéndose generación
tras generación dentro del escultismo sin que a veces nos demos
cuenta de que el Gran Juego es atemporal porque apela a lo que
hay en lo más profundo de los jóvenes.
Los chicos de hoy día SON IGUALES EN ESENCIA a los de hace
50 o los de hace 100 años. Les atraen las mismas cosas y la misma
34
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
aventura.
¿No me creéis? Comparad por un momento las portadas de los
video-juegos de éxito y las de las revistas y novelas de las primeras
épocas. ¿Qué veis? Personajes intrépidos que se enfrentan a retos
en los que deben dar lo mejor de sí. Emoción, aventura, riesgo (por
cierto, la seguridad absoluta “mata” la emoción, además de ser
inalcanzable), misterio, sorpresas, valor, triquiñuelas, habilidades
únicas… si nos fijamos bien nos damos cuenta de esa realidad.
En el escultismo nuestra labor no es otra que satisfacer esos
anhelos, y a la misma vez servir de ayuda en su desarrollo. Por
eso lo hacemos mediante UN JUEGO.
“Los mismos jóvenes son en esencia seres sencillos, orgullosos de
mostrar a los demás los logros de sus propias acciones, orgullosos
de poner a prueba sus crecientes capacidades, dispuestos a seguir
allá donde se les guíe, ansiosos por agradar y deseosos de ayudar.
Aquellos de nosotros que hemos elegido la gran tarea de ser sus
líderes debemos ser conscientes de las responsabilidades que
hemos asumido y no perder la confianza en el escultismo. Hemos
elegido desarrollar nuestra capacidad de formar y guiar mediante el
método scout y siguiendo los principios scouts, y estos deben ser la
guía de nuestra tarea, no ninguna otra extraña invención nuestra,
por maravillosa que parezca.” (More Gilcraft Gleanings 1938)
35
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
¿Y el juego del escultismo en sí? ¿Sigue siendo atractivo para los
chicos?
¿Por qué muchos parecen buscar otras cosas? ¿Son aburridas las
actividades clásicas para los jóvenes de hoy?
Bien, si echamos un vistazo a los
orígenes quizá podamos intuir la
respuesta a esa falta de interés.
Cuando el Viejo Jefe elaboró su
esquema, éste no se quedaba en
vagas promesas de aventura,
porque sabía que los chicos querían
vivir la aventura de verdad. Por
tanto ESO es lo que debía proporcionar el escultismo, y por lo que
BP luchó.
BP les propuso un juego, el juego de los exploradores.
Exploradores como los del ejército, o los de los grandes
descubridores. Un juego que inunda la imaginación de los
chicos con cosas que están en lo más profundo de su ser, en su
ADN: la exploración, el descubrimiento de misterios, la pertenencia
a un grupo humano extraordinario, los juegos de acecho y rastreo,
los mensajes secretos, la interpretación de señales, el conocimiento
de la naturaleza, la superación de los retos que ésta nos presenta…
Y sí, el esquema lo desarrolló con sus hombres en el ejército, pero
la motivación sería aplicable a los chavales sin duda, solo que en
lugar de entrenarlos en la beligerancia…los formó para ser scouts
de paz. En lugar de luchar contra los enemigos externos, lo harían
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
contra sus propios enemigos internos, unos enemigos siniestros
que actúan bajo el nombre de la cobardía, la apatía, la
agresividad, el egoísmo, etc.
Les dio un código de honor por el que regirse y potenciar su
identidad, y sus chicos deberían además desarrollar la capacidad
de observación para anticiparse a cualquier evento, para prever
accidentes y ser los primeros en afrontarlos del modo adecuado si
ocurrían: “Estad Preparados”
Y… ¿Qué imagen tenían los chicos en
mente cuando se les hablaba del
escultismo? ¿Podéis intuirlo? ¿Y cuál es
la que tienen ahora?
Quizá ahí estribe el problema, en que el
escultismo moderno no proporciona esa
idea clara de aventura. Hemos de tener
claro que el “Servicio Social” no puede
ser el alma mater, porque eso resulta aburrido.
“Pero cuando BP vio a un chico realizando una buena acción dijo
que era un scout en su interior, la Promesa y la Ley son lo
importante…”
Efectivamente, ese es el objetivo, pero para llegar a él hemos de
revestirlo de otra manera, hay que edulcorar la píldora. Por
supuesto tenemos que ser conscientes de que no sólo estamos
ofreciendo diversión y entretenimiento, estamos desarrollando
valores y carácter en los jóvenes. Eso es lo que nos diferencia de
los juegos de consola.
Los juegos digitales ofrecen diversión fácil y sin esfuerzo. Y sin
embargo nosotros tenemos una gran ventaja frente a ellos:
proporcionamos una gratificación real y duradera, porque llenamos
esos otros aspectos que dan sentido a nuestra vida. Pero debemos
hacerlo de modo solapado. Para ello debemos ser capaces de
recapturar esa visión original de lo que significa ser un scout.
Como dice Enoch Heise en su blog:
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Debemos salir y hacer cosas atractivas. Somos los caballeros de la
formación, los soldados de campo de la civilización. BP lo sabía y
por eso describió a sus scouts entre aventuras, valor, afrontando
peligros, adversidades…en una gran misión de paz”.
Debemos evitar que el escultismo sea algo monótono o
aburrido…pero de eso os hablaré próximamente.
38
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo VII
¿Es aburrido el escultismo?
La importancia del marco simbólico y las
tradiciones
Ya os he hablado de la
importancia de revestir
nuestro juego de modo que
resulte atractivo.
Os he contado que los chicos
en realidad no han cambiado
tanto en su esencia y que
plantear un juego
emocionante, desarrollar la
idea de aventura, es la clave para poder trabajar después todos
los valores sin que resulte aburrido.
En los próximos capítulos voy a tratar de recordaros algunos de
esos aspectos que le dan un mayor sentido, interés y motivación al
Gran Juego. Aspectos que han ido quedando relegados a un
segundo plano y que sin embargo son claves a la hora de dotar al
Gran Juego de ese toque especial.
Las palabras son AMBIENTACIÓN y MOTIVACIÓN.
Me referiré siempre a la etapa de Tropa Scout, el “alma mater” y la
que dio inicio a todo este movimiento, pero se pueden intuir su
utilidad para el resto de ramas.
Nada de lo que os vaya a contar es nuevo, tenedlo claro. Todo está
más que desarrollado a lo largo del tiempo con mayor o menor
acierto en multitud de grupos y en condiciones de lo más diverso.
Tampoco esperéis encontrar una respuesta a todas las preguntas ni
una panacea universal. Cada grupo humano es diferente y
precisa su propio enfoque. Se trata simplemente de ideas muy
básicas pero que deberíamos tener muy claras para construir desde
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
ellas un escultismo atractivo, que marque diferencias y nos ayude a
crecer y ser mejores.
Al aplicarlas encontraremos dificultades y problemas, pero con
sentido común, buen hacer y un poquito de tiempo, los resultados
pueden ser sorprendentes, tal y como le ocurrió a nuestro hermano
Enoch Heise y que le llevó a compartir su experiencia en su blog.
Lo primera pregunta que deberíamos hacernos todos es “¿qué es lo
que de verdad trae a un chico a los scouts?” (que no es lo mismo
que por qué se queda con nosotros…)
Evidentemente no existe una única respuesta. Algunos vienen por
su grupo de amigos o sus hermanos, otros porque sus padres les
han inducido a ello, otros porque les gusta la naturaleza y tienen la
idea de que nosotros vamos a enseñarles cosas sobre ella, otros
porque les seduce salir de acampada, otros porque les inspira
aventura…
Pero tened algo claro: NINGUNO
viene a los scouts para que les
enseñemos valores (quizá los
padres los traigan con esa idea
pero desde luego no es lo que un
chaval tiene en la mente).
Por tanto, a riesgo de parecer
pesado volveré a incidir en una idea
que muchos no parecen percibir: la Ley y la Promesa son lo
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
importante…pero no son atractivas para los chicos. Lo serán
después, cuando el espíritu del juego haya prendido en ellos.
En el esquema básico del escultismo TODO (en conjunto) está
pensado para crear un ambiente único, y el marco simbólico es
nuestra principal herramienta para ello. Es ese marco el que da
sentido a nuestro mismo nombre: Scouts, exploradores. Tal y como
explicaba el fundador:
“Con el término „Escultismo” quiero referirme a
la tarea y los atributos de los montañeros,
exploradores, cazadores, marinos, aviadores,
pioneros y colonizadores”.
Sin embargo percibo en algunos cierta
tendencia a dejar esto en un segundo plano, y
eso nos resta fuerza. No es que no se pueda
jugar de otra forma sino que simplemente hay herramientas que
nos ayudan a hacerlo mejor, y ¿no es eso lo que queremos
todos?
Para lograr esa ambientación tenemos un montón de elementos,
incluyendo al uniforme. Sobre éste último se han vertido ríos de
tinta. Yo mismo escribí un monográfico sobre este asunto en el que
desglosaba en detalle su origen y sus posibilidades, así que no me
extenderé demasiado en ello.
Creo que la pregunta del millón al respecto debería ser:
“¿Puede contribuir una buena
uniformidad a que el juego sea más
atractivo hoy día?”
Y la respuesta es SÍ.
Porque es un elemento motivador
muy interesante si se orienta bien,
teniendo en cuenta que no llevamos
uniforme para fardar, ni por vanidad.
Se trata simplemente de aprovechar
que los chicos buscan algún tipo de
identificación de grupo de manera natural. Por eso visten similar los
41
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
skaters, los mods, los grunch, los hip-hop, los punk, los rockers, los
retro, los vamp, los góticos, raperos, emos…en todos los grupos
aparece esa necesidad.
Si nosotros la aprovechamos para crear un ambiente mágico y
un espíritu adecuado…POTENCIAMOS el sentimiento y podremos
hacer mejor nuestra labor.
Un ejemplo sencillo lo tenemos en el fútbol. Cualquier chiquillo
juega en cualquier parte…pero a todos LES ENCANTA ponerse
unos pantalones cortos, unas medias y salir con la equipación de su
equipo a jugar AL MISMO JUEGO, y sin embargo ese pequeño
detalle AMPLIFICA las sensaciones. Y si juegan en un campo,
con porterías, y con redes (es increíble, parece una tontería…pero
os reto a que preguntéis a cualquier futbolero si mola o no mola
chutar a puerta con red)… ni te cuento. Los pequeños detalles
pueden marcar mucho la diferencia.
Que sí, que lo importante es otra cosa, pero como dijo el inventor de
todo esto: a los chicos hay que darles la píldora edulcorada.
“Si hubiésemos llamado al movimiento „Sociedad para la
propagación de atributos morales‟ jamás hubiese atraído la atención
de los jóvenes”.
No, el uniforme no es lo importante, pero contribuye al
conjunto. Y, como os decía, son esos pequeños detalles los que
nos dan “un sabor especial”.
Por supuesto que si lo que buscamos es potenciar el marco de los
exploradores NO NOS VALE CUALQUIER UNIFORME. Para jugar
al fútbol no me puedo vestir de buceador, ni nos colocamos una
42
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
camiseta de tirantes como en el basket. Es necesario utilizar
uno que ayude a meterse en el juego, que no desentone, que
despierte la imaginación de los chicos y que deje intuir al menos
un vínculo con los que nos precedieron.
Y NO, desde luego que no se trata de vestir igual que lo hacían los
chavales de hace 100 años. Se deben actualizar elementos, pero
manteniendo “el sabor”. Nadie dice que se tenga que mantener el
casquete de lobato…pero se puede sustituir por una gorra de corte
moderno que conserve los rasgos y colores clásicos. Eso contribuye
a mantener la conexión con nuestro pasado y el espíritu de grupo.
Igual que hacen los clubes de fútbol con los suyos.
Ese espíritu de grupo, “de cuerpo”
que decía el viejo Jefe, es una de las
claves del éxito de nuestro programa.
Para conseguirlo necesitamos
reforzar el programa prestando
especial atención a lo que
denominamos “cultura scout” en
nuestra tropa. Cultura que se
compone de muchos pequeños detalles:
Pequeñas tradiciones de la tropa y las patrullas, las actividades
típicas de cada una, la manera de acoger a los nuevos
miembros, nuestras canciones, nuestros libros de patrulla, el
modo en el que cada patrulla muestra su orgullo (trofeos, tablones
de exposición, bordones, rincón de patrulla…), la uniformidad,
los saludos, el silbido scout, las totemizaciones, las charlas
motivadoras del Scouter, incluyendo referencias históricas que nos
43
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
conectan con los que nos precedieron…
…todo eso cuenta a la hora de dotar a las actividades scout de
un aura mágica, un espíritu de cuerpo y un espíritu scout que
marcará la diferencia con las demás y calará en el alma de los
chavales.
Desde luego todo esto no es algo que se
consiga de la noche al día. Exige trabajarlo,
empezando por el núcleo natural del juego:
las patrullas.
Y por supuesto que todo ello debe ir
acompañado de una atención a las
ACTIVIDADES PROPIAS DEL MARCO
(rastreo, acecho, pistas, levantamiento de
croquis, pionerismo, orientación,
acampadas, etc.). Porque todos esos
detalles no tendrían sentido si no vamos a jugar al juego que
simbolizan.
Algunos parecen pensar que esas actividades no gustan a los
chicos de hoy o que no aportan nada. Sin embargo ¿Imagináis que
les sugiere algo tan sencillo como las señales? Pues simplemente
el seguimiento ancestral de las pistas, los rastros, las cazas del
tesoro, códigos y señales secretos… AVENTURA en definitiva!!
Las tradiciones son un elemento muy interesante. No son algo
estático, pues se van añadiendo poco a poco elementos
nuevos. Algunos desaparecen pronto y otros, los que gustan más y
ayudan a crear un mejor vínculo con
nuestro pasado y a conferirnos esa
identidad especial, son los que se
mantendrán a lo largo de los años. Las
novatadas y demás elementos que no
aportan una motivación clara o suponen
un claro atentado contra el espíritu de
nuestra promesa y nuestra Ley…ESTÁN
DE SOBRA.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Tampoco debemos olvidar que para crear ese espíritu hace falta
tiempo, y sobre todo chicos mayores que ayuden a transmitir esos
valores y esas tradiciones a los más nuevos. Sin esos chicos la
tropa no puede tener la madurez suficiente para generar un influjo a
los recién llegados. Es el problema de las tropas que pierden
constantemente a los más grandes…que deben empezar
prácticamente de cero en cada ocasión, sin nada a lo que
aferrarse.
Por tanto en los Guías y en los más antiguos recaerá gran parte de
la labor de transmisión a sus scouts, pero evidentemente el primer
paso, y el ejemplo, ha de ser nuestro.
Porque existe un elemento fundamental a la hora de trabajar el
marco simbólico: el conocimiento claro de cada uno de los
elementos por parte del Scouter. Para que todo funcione bien
debe tener una visión de conjunto de todos los elementos
esenciales del escultismo. Es el conjunto de todos ellos el que hará
al juego interesante, efectivo y único.
Su capacidad de contar la historia de manera interesante, sin
charlas largas y aburridas. Simplemente ejemplos sencillos y
entretenidos que consigan transmitir esa
motivación. Y tened en cuenta que sólo se puede
transmitir entusiasmo y emoción SI SE VIVE DE
VERDAD, es imprescindible que el scouter se
crea lo que está haciendo.
Como bien decía John Thurman, nuestros
esfuerzos deben orientarse en parte a lograr:
“Esa personalidad propia de cada grupo que se va modelando con
el tiempo y al que cada grupo de
jóvenes va añadiendo su sello, mejorando y sumando en el global
para conseguir unas características únicas de cada patrulla y de
cada tropa. Potenciar esa visión es algo verdaderamente motivador
y que todos los grandes Scouters que nos han precedido a lo largo
del tiempo han enfatizado”.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
En resumen, para que no resulte aburrido el escultismo necesita
acompañarse de emoción, aventura y magia: marco tradicional.
Pero no es el único elemento.
En el próximo capítulo os hablaré precisamente de cómo lograron
esa motivación los Scouters que nos precedieron y otro de esos
elementos esenciales.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo VIII
¿Es aburrido el escultismo?
El papel del Scouter para evitarlo
Os contaba anteriormente lo interesante
que resulta trabajar nuestro marco
simbólico genuino, aplicado de modo
sensato, sin tradiciones absurdas, que
de sentido a todo el juego y contribuya a
crear un espíritu de grupo.
También hablamos de que las
actividades deben revestirse de ese aire
mágico todo lo posible, y que la
utilización de un buen uniforme puede
claramente contribuir a meterse en el
juego y a crear dicho espíritu.
Se trata por tanto de “ambientar” el Juego para trabajar desde ahí
Ley y Promesa (y no al revés, como vemos muchas veces). Esa
era una de las claves elegidas para evitar que el Gran Juego
pudiese resultar aburrido o académico a los chavales, es uno de los
elementos esenciales del escultismo.
Comentamos así mismo que el principal responsable de este
aspecto es, como casi siempre, el Scouter. Efectivamente su papel
y su relación con los chicos constituyen otro de esos elementos
esenciales de los que os vengo hablando.
“¿A qué te refieres?”
Pues a que, en primer lugar, resulta fundamental que conozca en
profundidad los detalles del método para poder crear ese ambiente.
Debe ser el primer entusiasta y vivir todo aquello que pretende
transmitir.
¿Os habéis fijado alguna vez en un vendedor de éxito?
Él es el primero en creer las bondades del producto que ofrece. Si
no las cree sus compradores lo notan y sus logros disminuyen. Con
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
el Gran Juego ocurre igual, el scouter debe estar plenamente
convencido de lo que hace y hacer vivir a los chavales esa misma
sensación, esa magia. Si duda de lo oportuno de un uniforme, si
cree que las tradiciones son un vestigio inútil del pasado, si
sólo cuenta con la creencia pedagógica de un repertorio de
juegos orientados a cada una del montón de etapas del
desarrollo e integración de los chicos… nunca podrá hacerlo,
ni fingiendo.
“Eso está muy bien, pero ¿cómo lo haces?”
Pues con la misma sencillez del método. Con
las mismas herramientas que usaron miles de
responsables en épocas y con chicos muy
diferentes, y casi siempre con éxito. Lo que
podríamos llamar “el método de BP”, basado
en el puro sentido común y la experiencia.
El ambiente de nuestro marco nos va ayudar,
pero no sirve de mucho si no desarrollamos
el programa en pleno, como un todo.
Nuestra misión es cumplir las expectativas de los chicos, y
debemos empezar por cómo planteamos cualquier actividad.
Porque no podemos usar el método clásico de soltar una perorata
con más o menos imágenes o ejemplos en una sala, con los chicos
sentados enfrente y mirando como cualquier día de escuela. Eso
es el método académico, la antítesis del escultismo. Nosotros
NO debemos trabajar así. Sí, sé que muuuuuchos responsables se
sienten cómodos con ese sistema. Es a lo que nos acostumbran
desde pequeños, pero si queréis tener éxito con los chicos
necesitaremos algo diferente.
Así lo describe Enoch Heise en su fantástico blog:
Baden Powell fue un profesor magistral. No sé cuánto del éxito del
escultismo se debió a su carisma o su instinto para formar e inspirar
a otros, su capacidad de expresar en palabras sencillas sus ideas y
transmitir su visión y su entusiasmo con acierto, pero sin duda todo
ello jugo un papel muy importante. Llegaría a ser el scouter más
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
famoso durante aquel primer campamento de prueba desarrollado
en la isla de Brownsea en Agosto de 1907.
Sus años de entrenamiento y trabajo con
jóvenes soldados habían pulido su talento
natural para la enseñanza. Pero a pesar de
ello aprendía constantemente. Incluso
durante aquel campamento experimentó con
distintas maneras de abordar y desarrollar sus
ideas en los muchachos.
Más tarde compartiría con los demás su
sencillo sistema de tres pasos, el cual encontró
particularmente efectivo:
“Por ejemplo, si se quiere trabajar la capacidad de observación
mediante el rastreo: 1. Durante el fuego de campamento de la
noche anterior se cuenta a los chicos algunas historias interesantes
a modo de ejemplo sobre el valor de rastrear. 2. A la mañana
siguiente se les enseñaría a leer las huellas en distintos terrenos y a
deducir significados. 3. Por la tarde se les propone un juego, como
el del acecho del ciervo.”
¡Esto es genial! Entendiendo la base de cómo funciona el método
podemos utilizarla para nuestras propias ideas y actividades.
1. El primer paso para enseñar algo es despertar el interés de los
scouts sobre un tema concreto y ayudarles a ver la utilidad de ello.
Cuando escuchas una historia, tu impulso innato es empatizar con
el protagonista, y ponerte en su pellejo. Cuanto mejor se cuente la
historia…más te meterás en ella. Cuando BP les contaba a sus
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
scouts una narración en la que la habilidad que se mostraba era
extremadamente valiosa, los chicos se metían inmediatamente
en la historia y pronto entendían cómo podían sacarle partido.
Para ilustrar este hecho: estoy seguro de que todos habréis
intentado enseñar cómo hacer un nudo de tensor o un as de guía a
un scout que no tenía el menor interés. Si este scout no siente por
qué ese nudo es importante…aprenderlo será un tostón.
Por eso es por lo que el primer paso de BP era siempre transmitir el
entusiasmo por esa habilidad antes de intentar tan siquiera
enseñarla. Se trata de motivación. Si el scout puede imaginarse a
sí mismo utilizando dicha habilidad en una situación importante…
¡la diferencia será abismal!
2. Cuando quieras enseñar alguna destreza hazlo del modo más
real posible.
Como scout asistí a muchas clases para conseguir Insignias de
especialidad, en las que simplemente se esperaba que tomase
buenos apuntes mientras miraba cómo el instructor hablaba
sobre el tema en cuestión.
Sin embargo, cuando BP enseñaba, sabía que esa era la mejor
manera de perder la atención de los chavales. En su lugar
constató que lograba mucho más progreso cuando metía de lleno a
los scouts en la materia. No sólo hablaba sobre ello, sino que les
daba un ejemplo que podían ver con sus propios ojos y tocar con
sus propias manos. En lugar de pasar caminando sobre dicha
materia….los scouts se metían de lleno en ella.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Por ejemplo: una vez, cuando era guía de patrulla, necesitaba
enseñar a mis scouts cómo hacer los amarres cuadrado y diagonal.
Sabía por mi experiencia pasada lo aburrido de enseñar a los
chicos mediante una cuerda y dos palitos. Así, que me llevé a la
reunión un montón de ramas largas, fuertes y rectas que había
cortado previamente para este propósito. Les hice una breve
demostración/explicación y les dije que entre todos iban a hacer un
caballete. Cada scout debía completar un amarre, y fui de uno a
otro ayudándoles en lo que necesitaran. No pasó mucho tiempo
hasta que lo portaron orgullosos por toda la reunión. Mi experimento
personal fue un éxito. El aprendizaje no fue aburrido y los scouts
recordaron después aquellos amarres con mucha más facilidad.
3. La mejor manera de que los scouts graben en su memoria las
destrezas es practicarlas mediante juegos y competiciones (el
“aprender haciendo”, del que hablaremos el próximo día).
Algunas de las cosas que aprendemos se
fijan inmediatamente en nuestras mentes y
parecen no olvidarse jamás. Sin embargo la
mayoría de las cosas necesitan practicarse
de modo regular para no perderse.
Muchas de las habilidades de los scouts se
utilizan regularmente durante las
acampadas y excursiones, e incluso en la
vida diaria, pero muchas otras necesitan ser
practicadas y perfeccionadas para poder
usarlas cuando se precisen.
BP se percató de que la única manera de lograr esto
satisfactoriamente con los jóvenes con los que trabajó fue
mediante juegos a modo de competición. Las destrezas que sus
scouts militares precisaron en el ejército no podían enseñarse del
modo ordinario, así que diseñó multitud de juegos y competiciones
para mantener la práctica bien fresca y darle a cada hombre el
incentivo para mejorar sus habilidades en cada materia.
Cuando BP se convirtió en Scouter, usó el mismo principio y se dio
cuenta de que funcionaba igual de bien con los chavales que
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
entrenaba para ser scouts de paz. A menudo animaba a que los
Scouters organizasen competiciones amistosas entre las patrullas y
siempre aplicar el proceso de desarrollar las habilidades mediante
juegos.
En mi experiencia personal encontré muy
desafiante llevar a cabo una buena competición o
un buen juego que me sirviese para trabajar bien
el desarrollo de cada destreza, pero cuando lo
conseguía era un éxito rotundo.
Todos estos principios son fáciles de decir pero a
menudo difíciles en la realidad. Es complicado
que los scouts se emocionen y cojan la visión de
algo que quizá incluso tú veas como un tanto
aburrido.
Lleva mucho trabajo y preparación conseguir enseñar las
cosas de modo realista y participativo. Puedes pensar durante
horas y no dar con ese juego o esa competición emocionantes y
divertidos que permitan aprender una habilidad determinada. Sí, los
principios no son sencillos pero si los practicáis vuestra tropa
crecerá con más fuerza.
Hacer las cosas de este modo tradicional es
duro pero merece la pena. Porque NO SE
TRATA DE MANTENER A LOS CHAVALES
ENTRETENIDOS DURANTE UN PAR DE
HORAS A LA SEMANA.
No es cuestión sólo de seguir un montón de
rutinas muy bien estructuradas y que
parecen muy bonitas sobre el papel. Sólo
puede hacerlo un scouter que se implique,
que sepa que lo que hace y dice cambia las
vidas de sus chavales. “
¿No os parece magistral?
Sencillo y efectivo.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Decía el viejo Jefe que para ser scouter no hacía falta ser un
“Admirable Crichton”, que lo supiese todo y lo ejecutase a la
perfección. Sólo sentido común, espíritu de servicio y claridad de
ideas con respecto al método.
El papel del scouter no debe ser planificar y desarrollar todas las
actividades él mismo, sino el del hermano mayor, que sugiere,
vigila, acompaña y participa en la alegría. Sabe que son los
propios chavales mediante sus representantes de cada patrulla en
la Corte de Honor (o Consejo de Guías, de la que os hablaré en un
próximo capítulo porque muuuuuchos tampoco tienen claro qué es
exactamente), quienes marcarán gran parte del programa, aunque
él siempre vigila y alienta para que no se aparten del buen camino.
Debe ser capaz de enseñar a sus Guías y luego
seguir sugiriéndoles de modo sutil un programa variado,
práctico, y que tenga en cuenta tanto al grupo como a las
necesidades propias de cada chico… pero de esto volveremos a
hablar en otro momento.
Sí, cada Scouter debe ser como un hermano mayor que participa
del juego con alegría, entusiasmo y compromiso. Que sabe meterse
en su piel y vivir la aventura para poder motivarlos del modo
adecuado.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Su autoridad se la gana con su buen hacer y su ejemplo. Ya se
sabe: “los chicos no hacen lo que
les dices sino lo que ven”.
El respeto no se gana levantando la
voz o usando repetidamente un
silbato. Eso, además de darle una
impresión muy negativa (los chavales
no son tontos), denota una
incapacidad a la hora de mantener la
disciplina.
Y ante todo debe ser consciente de que la aventura es lo que
despierta el interés inicial de los chavales, pero también que
nuestros scouts se quedarán porque encuentran algo más que
diversión.
Lo harán cuando prenda en ellos el espíritu, y siempre y cuando el
escultismo y sus responsables satisfagan sus necesidades.
Necesidades de progresión, de desarrollo, de responsabilidad y
auto-reconocimiento.
“Uff! ¡Cuánta cosa! ¿Y cómo hace todo eso?”
Pues, como ya he dicho, con un poco
de habilidad, sentido común y espíritu
de servicio para con tus chicos.
El Scouter necesita dar lo mejor de sí
para conectar con cada uno de sus
chicos.
No podemos contemplar a la Tropa
como un bloque, sino observar y
analizar a cada chaval. Los
escuchamos, animamos y motivamos. Nos preocupamos por sus
cosas, ofreciéndoles una palabra de apoyo cuando es
preciso…pero también los corregimos cuando consideramos que
necesitan un toque de atención y establecemos límites, los cuales
son necesarios en toda actividad humana.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Eso sí, siempre desde el cariño y la comprensión, y no desde el
escarmiento o el escarnio públicos. La máxima del ejemplo y del
“alaba en público, critica en privado” debería estar grabada a fuego
en la mente de los responsables.
En el momento que los muchachos sienten esa
preocupación… comienzan a confiar en ese hermano mayor y
todo resultará más sencillo.
Por supuesto que todo esto pasa por conocer suficientemente a
cada uno de ellos. Sus inquietudes, sus problemas escolares, sus
amigos…y su familia. Y no. Las reuniones de padres en grupo NO
son suficientes.
El primer paso, por tanto, será una conversación sincera con sus
padres o tutores. En esa charla se les puede hacer partícipes de los
objetivos, porque conviene que tengan claro qué puede hacer el
escultismo por los chicos, pero sobre todo se recibe información
de primera mano de las personas que más los quieren y mejor
los conocen.
Parecen muchas cosas a tener en cuenta, pero nadie os va a pedir
que lo hagáis todo perfecto desde el comienzo. Con tiempo, sentido
común y conocimiento del método (y para eso, por supuesto, es
necesario que nos aferremos a nuestra Promesa)…los resultados
llegarán, y los chavales irán progresando sin darse cuenta y de
forma amena.
El próximo capítulo seguiremos insistiendo en otro de los elementos
esenciales que contribuyen a que nuestro Gran Juego cree hábitos
correctos de modo entretenido y duradero: el aprendizaje mediante
la acción.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo IX
¿Es aburrido el escultismo?
Pasar a la acción, “aprender haciendo”
Veíamos anteriormente cuáles son los
fundamentos básicos del papel del
Scouter y la manera de plantear las
actividades de un modo sencillo y
atractivo. Vimos también que tras la
correspondiente charla, tras esa historia
motivadora, se procede a la exposición
en directo de la actividad.
Y para que los chicos capten la idea de
verdad, para que todo ello no quede en
el olvido, se impone el “aprender
haciendo”. Este es otro de los elementos esenciales que
caracterizan a nuestro Gran Juego.
Existe una frase muy reveladora en este sentido y que responde a
la realidad:
“Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.”
Cuando pasamos de la simple observación y nos ponemos “manos
a la obra”…la memoria funciona al máximo. El estímulo es lo
suficientemente fuerte como para grabar aquello en nuestro
cerebro.
Por eso, tal y como os explicaba la semana pasada, debemos
abandonar la idea de enseñar como en la escuela, con
exposiciones en un local y unos pocos ejemplos sin aparente
finalidad. No, esa es la antítesis del escultismo. Eso recuerda a los
chicos a su día a día, en lugar de romper la monotonía e incitar a la
curiosidad y a la aventura.
Por el contrario el esquema que ha funcionado a lo largo de
muuuuchas generaciones es la lógica misma: historias que ilustran
e introducen un tema, creando el interés. Demostración práctica y
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
breve de lo que se quiere enseñar. Juegos o actividades en las que
utilicemos dichas habilidades. Y esto vale tanto para el rastreo
como para recaudar fondos con fines solidarios o plantear un
debate sobre algún tema concreto.
Una vez que hemos aprendido las bases, y para que un juego sea
de verdad divertido, es necesario jugarlo. Hace falta pasar a la
acción. No basta sólo con una buena historia y una estupenda
ambientación, sino que después toca hacer algo para cumplir
con las expectativas generadas. Algo que se viva con emoción y
aventura.
La clave por tanto está en despertar la
curiosidad y luego enseñar mediante la
acción, dando un uso lógico y práctico a
todo lo que se realiza. Porque un montón de
nudos con palitos enseñados en un local es
un tostón insufrible para cualquier chaval.
Sin embargo planificar y construir un refugio
para dormir en él supone una poderosa
motivación.
Quisiera insistir en estas ideas, porque me
resultan muy importantes.
Cuando queremos trabajar ciertos aspectos (pongamos por ejemplo
la capacidad de planificar, espíritu de grupo, reparto de
responsabilidades, destreza manual, imaginación…) podríamos
sugerir para ello la realización de una construcción de pionerismo.
Ello conlleva multitud de pequeñas tareas que deberán abordarse a
la vez: planificación en grupo, bocetos, nudos, amarres, manejo del
cuchillo y la sierra, etc.
Si os fijáis todas estas tareas a modo de taller independiente son
muy poco interesantes en sí.
Normal. ¿A quién demonios le interesa aprender a hacer un amarre
japonés?
Pero… si las enmarcamos en una empresa mayor, más interesante,
y sobre todo ÚTIL, la cosa cambia.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Esa utilidad es fundamental, y será lo que nos hará agudizar
nuestra inventiva (y no sólo nuestra…también la de los Guías,
pues ellos tomarán también la tarea conforme vayan aprendiendo a
funcionar en el Sistema de Patrullas) a la hora de proponer, porque,
como os he dicho antes, construir
una cabaña para no usarla es un
rollo, y a los chavales les
parecerá lo mismo… ¡hay que
dormir en ella!
Cuando ponemos una finalidad
llamativa o los motivamos con
una competición entre patrullas
(manteniendo por supuesto dicha finalidad en el horizonte)…todo
cobra otro sentido.
Es precisamente así como conseguimos jugar el juego del modo
apropiado. Es así como hacemos que habilidades que por sí
mismas no dicen mucho se conviertan en algo deseado de
aprender.
Precisamente por desconocimiento del método muchos
argumentan que las actividades clásicas de nuestro marco no
atraen a los chicos de hoy y les aburren.
Bien, a los de hoy… y a los de hace 90 años. En realidad eso se
lleva diciendo desde 1920, y es radicalmente falso. Cualquier
actividad es aburrida si no se enfoca bien y si no se sabe cómo
revestirla de magia. No existen actividades aburridas, sino líderes
torpes.
Porque evidentemente si les propongo a
un grupo de chavales levantar un plano
de la zona sin más, les resultará
anodino… cuanto menos (por no decir
algo más fuerte). Pero si aprovecho una
excursión para buscar un sitio para una
futura acampada y de paso precisamos
un buen croquis para planificarlo todo
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
bien…suena útil y diferente.
Y lo mismo ocurre con la orientación, o el rastreo, que si se
combinan en una búsqueda de un tesoro, o de un muchacho
perdido (que habremos preparado con antelación en campo abierto)
suena diferente. Incluso la señalización, que podríamos considerar
algo absolutamente desfasado puede revestirse de interés si
buscamos dos colinas visibles entre ellas, y en un lugar con mala
cobertura de móvil, y planificamos una excursión en dos grupos
para después comunicarnos mediante morse o semáforo. Hay que
buscar una buena historia y desarrollarla del modo adecuado.
Igual ocurre con los primeros auxilios: hemos de plantearlo todo con
un fin real, con una competición, como un simulacro de escaramuza
enemiga o de accidente con mucho teatro y mucha sangre de
mentira (a los chavales les encanta todo esa parafernalia), o como
un juego de salvamento.
Todo aderezado dentro de nuestro marco y realizado en GRUPOS
PEQUEÑOS (las patrullas, pretender que un grupo grande
mantenga la atención es muuuuy complicado). Así es como se
planteó el juego en su origen y como se le saca el máximo
partido al mismo, en todo tiempo.
Pero no penséis que toda esa labor de enseñar nos toca a los
Scouters. No, en realidad la labor del responsable en este sentido
debería ser limitada.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
¿Por qué digo esto?
Pues porque se nos llena la boca de decir que “los chavales son los
dueños del movimiento” y luego limitamos completamente su
participación en la planificación.
Y es que el “aprender haciendo” incluye también aprender a
planificar y organizar sus propias actividades, y eso se hace en
las mismas patrullas.
Deberían ser los propios chicos los
que transmitieran la mayor parte del
conocimiento y organizasen sus
actividades y juegos.
Por esto es por lo que decimos que
los chicos son los que gobiernan el
movimiento (lo cual no quiere decir
que ellos rehagan las reglas, porque
esas son las que son y no pueden
cambiar sin desvirtuarlo).
Sí, esto también forma parte del método (aunque muuuuchos no lo
hayan puesto en práctica nunca), porque el trabajo correcto del
Sistema de Patrullas nos exige dar verdadera responsabilidad a los
Guías y también a cada uno de los muchachos. Pero para eso es
imprescindible que el adulto haya adiestrado previamente a los
Guías de Patrulla.
¿Cómo?
Pues tradicionalmente se ha hecho mediante el ejemplo del scouter
en el seno de lo que se llamaba “Patrulla Flecha”, o “Flecha
Dorada”, o “Alta Patrulla”. A algunos de vosotros estos nombres no
os resultarán extraños pero estoy seguro de que a muchos otros les
parecerá que estoy hablando chino.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Esas “patrullas flecha” se crearon para que el mismo Jefe de Tropa
pudiese enseñar los secretos del método scout a sus Guías y Subguías. En esta patrulla los chicos pasan a ser simples scouts
mientras que el Scouter realiza la labor del líder, y les plantea y
desarrolla las actividades del modo adecuado para que vayan
“cogiendo el tranquillo” al sistema (de hecho en el Parque Gilwell
ese era también el método genuino para enseñar a los propios
Scouters, quienes por unos días vivían como si de una verdadera
patrulla se tratase…y esa es la verdadera manera de que cojan la
idea, no bombardeándolos con normas y protocolos).
El scouter mostrará a sus chicos, mediante su propio ejemplo, cómo
se juega al juego del escultismo.
Les enseña algo importantísimo: a
planificar, a acostumbrarse a
que toda actividad scout tenga un
objetivo claro.
Porque nosotros no hacemos las
cosas por hacerlas. No andamos
por andar, ni hacemos nudos por
hacerlos.
En realidad es la manera en la que abordamos toooodos los
aspectos del día a día. Observamos los problemas, pensamos
sobre ellos, planificamos cómo resolverlos y finalmente nos
ponemos manos a la obra con buen ánimo para hacerlo. ¿No? Pues
en el escultismo trabajamos del mismo modo. Así creamos un
estupendo hábito para toda nuestra vida
Una vez que los chicos hayan aprendido y sean capaces de cumplir
con su papel, el Scouter podrá dejar parte de la labor en manos de
sus propios muchachos y podrá prestar más tiempo a supervisar y
observar las necesidades específicas de cada chico. Después de
hacerlo podrá sugerir con habilidad actividades capaces de
trabajar aquellos aspectos que hemos observado para
potenciar los déficits.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
¿Y cuándo y cómo hace esas sugerencias?
Pues siempre que surja la oportunidad, pero especialmente en los
tiempos en los que se dirige a la Tropa durante las reuniones, y
sobre todo durante los Consejos y la Corte de Honor o Consejo
de Guías, aunque de esto os hablaré en otra ocasión, cuando
examinemos el trabajo del Sistema de Patrullas.
Por tanto el papel de esos chicos
mayores a la hora de guiar a los
demás y desarrollar un verdadero
programa scout es vital. Si dejamos
que toda la responsabilidad
recaiga en los Scouters… no
estaremos hablando de escultismo,
tan tajante como eso, pues el papel
de los adultos en nuestro método
debe limitarse a una guía, en alentar
y otorgar la responsabilidad a los
chicos, a los scouts, para que de este modo desarrollen su
potencial.
A la misma vez que ellos aprenden a planificarse sus excursiones y
acampadas, a comprar y cocinar sus alimentos, a limpiar y ordenar
sus rincones, a construirse sus refugios, sus mesas y sus
bancos…fortalecen su cuerpo y su carácter.
Aprenden a afrontar la vida como es, a superar sus obstáculos y a
trabajar duro por lo que se quiere, a adquirir responsabilidades en
lugar de quejarse porque los demás, o la sociedad, no le han
facilitado todo aquello que quería.
Aprenden a ser activos y a organizarse para conseguir sus
objetivos, a tener carácter y valores, y eso les valdrá tanto para
su día a día como para cambiar las cosas en su comunidad. De ese
modo contribuirán de verdad a hacer el mundo algo mejor.
Porque para poder “cambiar el mundo” se necesitan personas con
ese carácter. Sin el mismo probablemente sólo tendríamos un
montón de chicos dándole a “me gusta” en las redes sociales pero
poco capaces de proponer algo o PASAR A LA ACCIÓN.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pero por ahora no os mareo más. El próximo capítulo seguiremos
comentando algo más acerca de la importancia de la planificación
de nuestras actividades como un camino para que todo tenga
sentido y borrar la palabra aburrimiento de nuestro programa.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo X
¿Es aburrido el escultismo?
Un buen plan
En este capítulo (para variar, je, je)
seguiremos repasando esos elementos
esenciales de nuestro Gran Juego.
Elementos que, como hemos visto, han ido
quedando un tanto ocultos entre nuevas
tendencias y protocolos educativos, y
que sin embargo todos deberíamos
conocer y aplicar en el día a día de
nuestros grupos.
Anteriormente os hablaba de “el aprender
haciendo”, y os explicaba que parte de esa
acción incluye el manejo, por parte de los chavales, de sus propias
patrullas y de gran parte del programa. Es fundamental que sean
ellos los que se acostumbren a manejar su propio grupo, y
aprendan a planificar.
¿Por qué?
Pues porque ese aprendizaje es esencial para desarrollar el
carácter, para educar hábitos que utilizarán toda su vida y de
paso dará sentido e interés a todas nuestras actividades.
Por tanto toda actividad en los scouts, además de una ambientación
apropiada (tal y como vimos en el primer capítulo de esta serie), ha
de tener un propósito. Otros factores pueden contribuir a hacerla
más agradable, pero no son básicos. Es importante que los chicos
capten que lo que cuenta no es sólo lo bonito o lo divertido de las
cosas, sino reflexionar sobre qué quieres hacer, por qué lo haces
y cómo lo haces.
“¿Y qué tiene que ver esto con el aburrimiento? “¿Por qué dices
que la planificación puede hacer interesante a la actividad?”
64
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues porque los preparativos en sí mismos son ilusionantes (de
hecho las expectativas de los chicos siempre son enormes…y
habitualmente superan la realidad, je, je). El momento de soñar, de
anticipar lo que se va a hacer es sin duda gratificante, pero además
nos da la estupenda posibilidad de trabajar la imaginación y
creatividad de la patrulla, el trabajo en equipo, el reparto de
tareas…y sobre todo de ayudar a crear ese espíritu de grupo del
que siempre os hablo.
Si no hacemos las cosas así corremos el riesgo de que cualquier
actividad acabe siendo un fracaso o algo intrascendente, y eso
resta mucha fuerza a lo que hacemos. Lo podemos comprobar
incluso en una de nuestras actividades estrella: las mismas
acampadas.
Acampar es una actividad muy interesante, atemporal, que se
adapta a todas las épocas y nunca pasa de moda. Sin embargo,
aunque a la mayoría de los chicos les atrae… la falta de
planificación y la falta de objetivos pueden hacer que la experiencia
sea decepcionante. La falta de comodidad, el mal tiempo, u otras
cosas que a veces no salen bien…pueden hacer que aparezca el
desánimo y el cansancio en el grupo y dar al traste con todas sus
ilusiones.
“¿Y qué podemos hacer para evitar esos problemas?”
65
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues, como os estoy contando, enseñarles a ser previsores, a
planificar bien, a preparar las cosas, haciendo honor a nuestro lema
“Siempre Listos”. Porque será esa preparación la que nos permite
minimizar los efectos adversos y superar los obstáculos en busca
del confort… y fortalecer la unión entre los chavales.
Las acampadas permiten trabajar un
montón de aspectos y utilizar todos
esos recursos que hemos aprendido
progresivamente durante otras salidas y
juegos. Necesitamos cumplir las
expectativas de los chavales y la clave
para eso es una buena planificación.
Lo que verdaderamente cuenta es LO QUE HACEMOS Y CÓMO
LO HACEMOS.
En el caso de los campamentos debemos hacerles ver que lo
importante no es que el lugar escogido sea muy bueno o muy bonito
(la misma experiencia será lo que les demuestre esto mismo).
A veces prestamos demasiada atención a buscar el sitio más lejano
y más espectacular, como si un lugar corriente implicase un
campamento aburrido, y olvidamos que acampar es todo un arte.
Un arte en el que tan importante es el conocimiento de las técnicas
como la necesidad de salir con un plan. Un plan establecido por el
Consejo de Patrulla y la Corte de Honor, y en el que escoger el
sitio no es más que una pequeña parte.
Así es como funcionamos los scouts y
como los chicos aprenden.
Es verdad que muchos de ellos no
sabrán en un principio, pero ahí es
donde entra en juego nuestro papel.
Enséñales a establecer un
propósito para el campamento.
Puede ser un servicio a la comunidad,
una ruta de orientación, la exploración
66
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
del terreno para localizar algo concreto, el alzamiento de planos
para un proyecto posterior, el perfeccionamiento de técnicas para
conseguir insignias de especialidades….
Enséñales a planear dónde se va, cómo lo hacemos y qué
necesitamos. A elegir el sitio de acampada, buscar transportes,
mapas, a localizar sitios agrestes con animales a los que observar,
a decidir sobre el material que habremos de llevar, calcular la
cantidad y el tipo de comida y la bebida en función de los días, del
tiempo que haga, de las actividades que vayamos a hacer…
Sí, todo eso nos ayudará a evitar imprevistos…pero
desgraciadamente, por muy bien que hagamos las cosas, es
imposible controlarlo todo. Hacer todo lo expuesto no nos va a librar
de que en ocasiones nos aborden los problemas, es cierto, pero
aquí es donde entra en juego el espíritu de equipo, el
verdadero espíritu scout.
Cuando sobrevienen los problemas
(lo cual es inevitable en cualquier
grupo humano) es cuando
verdaderamente se pone a prueba a
la patrulla.
Las circunstancias externas no
siempre nos favorecen y en
ocasiones será el frío o la lluvia, en
otras el hambre o la sed, y a veces
simplemente las fricciones que se producen entre los chicos.
Será en esos momentos cuando salga a relucir lo mejor de ellos.
Será ahí donde de verdad aprendan las lecciones más valiosas. Al
superar esas adversidades es como crecemos.
Ese espíritu de grupo les ayudará a afrontar y minimizar los
inconvenientes. Sí, lo que importa es el ESPÍRITU con el que se
acampa, a sabiendas de que sólo las emociones fuertes se graban
en nuestro cerebro y proporcionan esos recuerdos imborrables.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
¿O acaso no os ha ocurrido a vosotros que de los momentos que
más te acuerdas son aquellos malos o difíciles, pero vividos en
compañía?
Sí, esos obstáculos son los que nos marcan de verdad, y
curiosamente acaban fortaleciendo ese vínculo, ese espíritu de
grupo, aún más.
Ya os comenté, al hablaros de marco simbólico y las tradiciones, de
la importancia de trabajar para desarrollar ese espíritu.
Durante las actividades, además de la misma convivencia, resulta
muy interesante que los chavales lleven un registro de sus
aventuras de patrulla. Puede ser en formato virtual, pero lo mejor
es algo físico que perdure a los miembros de las patrullas y cree
ese vínculo con el pasado y la sensación de pertenecer a algo más
grande que uno mismo.
Cuando los chavales sienten que han hecho algo especial, que han
cumplido su objetivo dentro de un grupo en el que han desarrollado
un fuerte vínculo…todo lo verán de otra manera, todo cobrará un
nuevo sentido.
En nuestras acampadas debemos enseñarles a disfrutar de las
pequeñas cosas (algo que lamentablemente se trabaja muy poco,
pues nos dejamos llevar por la inercia de una sociedad
68
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
sensacionalista y consumista), aprovechando su inagotable
curiosidad por explorar y descubrir.
Debemos permitir tiempos libres para actividades
espontáneas, para que se investiguen los alrededores, para jugar,
pero deben estar bien planificados dentro del tiempo global.
En resumen, estableced un fin claro y entretenido para toda
actividad, incluyendo a las acampadas. Esforzaos en
buscar programas variados y creativos para no cansar, y tened
siempre en cuenta que esta manera de hacer las cosas es la que
nos diferencia de los demás. Todo esto es lo que podemos ofrecer
que no tiene ningún otro movimiento juvenil.
De este modo ayudamos a formar el carácter de los jóvenes. Así
aprenden a cuidar de sí mismos, a ser responsables, a cooperar
con los demás en situaciones reales, lejos del mundo virtual de las
computadoras, los chats o las compras compulsivas.
Desde luego que aunque suene sencillo… exige mucho trabajo y
dedicación. Los chicos tienden a aburrirse con facilidad si sienten
que se estancan o hacen siempre lo mismo. Se necesita mucha
imaginación y capacidad de innovar y variar con el fin evitar el
hastío y mantener a los chicos motivados, especialmente a los más
mayores.
El escultismo está siempre en proceso continuo de mejora y de
trabajo. Siempre habrá fallos pero esa es la manera de aprender lo
que funciona y lo que no. Lo que gusta y lo que engancha… y lo
que hay que dejar de lado.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
En el próximo capítulo echaremos un vistazo a la importancia de
otro de esos elementos esenciales a la hora de jugar bien el juego
del escultismo: el entorno natural.
70
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XI
Salir al campo
Tal y como os anticipé, vamos a seguir
“redescubriendo” otro de esos elementos
fundamentales del escultismo.
Vamos a insistir en algo sobre lo que ya
os he hablado en varias ocasiones: lo
importante que es desarrollar la mayor
parte de nuestro programa al aire
libre, en el medio natural.
Sí, es importante…y no es un capricho
mío sino que siempre ha sido definido como uno de los elementos
esenciales, que contribuye a darnos ese aire de exclusividad y
además nos permite trabajar de un modo divertido, diferente y muy
eficaz. Marca la diferencia y mantiene alejado el aburrimiento.
“Pero… ¿por qué dices que es el medio preferente?”
Bien, el escultismo centró su acción en el medio natural por dos
motivos:

El atractivo innato y la motivación que supone el peligro, la
aventura, lo desconocido.

El reto que supone a los chicos y la demanda que hace
que saquen lo mejor de sí. La naturaleza es una gran
escuela. Muchos quizá no se han parado a pensar sobre ello,
pero trabajar al aire libre ofrece un modo atractivo e inteligente
de sacar a relucir los recursos de los chavales y
desarrollarlos. Recursos y habilidades que nos servirán en
nuestra vida.
“¿Qué quieres decir con esto?”
Os pondré un ejemplo.
71
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
El rastreo puede parecer una actividad clásica al aire libre sin mayor
trascendencia, pero… con el rastreo educamos la capacidad de
observación, nos obligamos a usar la inteligencia y el sentido
común si queremos deducir el significado de los signos: el ritmo del
paso del animal rastreado, si estaba nervioso o asustado…
“¿Y qué…?”
Pues que sin darnos cuenta todo esto nos valdrá también para la
vida ordinaria, pues ésta se afronta de igual modo: observando los
hechos, sacando conclusiones y tomando decisiones. Lo mismo en
una investigación del “CSI” que a la hora de hacer un diagnóstico
médico.
Todas las actividades que realizan los scouts al aire libre valen
para desarrollar habilidades que nos servirán en el futuro, bien
sea a nivel iniciativa, cooperación, visión espacial, o la habilidad
manual, o el altruismo, control de los nervios, sentidos de las
prioridades y conocimientos útiles.
Todos ellos desarrollan la capacidad de tomar decisiones y la
inventiva o la imaginación. Además de tener alguna utilidad práctica
directa, como en el caso de los primeros auxilios.
Pero es que además, este juego ofrece algo que pocos pueden
ofrecer: la realidad.
72
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Se trabaja con acción real, simulando la misma mediante
juegos entretenidos y atractivos, a diferencia de lo que
encuentran en la videoconsolas.
No dejemos que las actividades al aire
libre dejen de ser nuestro emblema. La
naturaleza sigue ofreciéndonos las
mismas posibilidades, nos saca de la
zona de confort y nos obliga a
agudizar nuestros sentidos y sacar
nuestros verdaderos
recursos, disfrutando a la vez de ese
espíritu de descubrir y explorar.
La naturaleza es una escuela de carácter y además proporciona
una gran motivación, pues la sensación de descubrir y la autosuperación son armas poderosas.
¿Habéis pensado alguna vez qué es lo que nos hace aprender y
avanzar?
La respuesta son los retos. Al superar los continuos retos es
como aprendemos más de las cosas y de nosotros mismos.
Hacerlo nos proporciona confianza y autoestima en nuestras
capacidades y nos prepara para reaccionar a la realidad no a lo
virtual.
Saber que podemos apañarnos con nuestro propio saber y
capacidad proporciona una gran confianza en nosotros mismos (es
increíble, os animo a ver la cara de un chico que acaba de hacer un
fuego sin cerillas, por ejemplo).
73
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Las actividades de campo nos obligan a permanecer despiertos en
nuestro turno de vigilancia, a tener que comer una comida que no
nos salió buena, empaparnos bajo un aguacero o solucionar
disputas entre chicos. De todo esto SE APRENDE.
Nos obliga a tomar decisiones reales y afrontar las
consecuencias de las mismas. Además proporciona el entorno
ideal para desarrollar el Sistema de Patrullas, pues en el campo
su responsabilidad es nuevamente real, algo que no se puede
trabajar en un local sino en el campamento. Aquí dependen de ellos
mismos y de los miembros de su patrulla, del trabajo en equipo, con
lo cual se desarrollará ese espíritu de patrulla. Cuando luego
vuelvan a la ciudad todo les parecerá más sencillo.
Además no es sólo juego, sino que a la vez nos preparamos para
servir a los demás, y este propósito proporciona sentido a nuestra
vida. Soportar las adversidades y los malos momentos imprime
carácter en los chicos. Debemos saber infundir ese sentido de
“marcar la diferencia”, de hacer algo que nos dé sentido y que
es mucho más beneficioso en el desarrollo de la persona.
El espíritu del “arte de los bosques” es el espíritu del escultismo.
Por eso cambia vidas.
Esta es la razón por la que el escultismo ha de jugarse de modo
correcto. Por eso fue concebido como un juego en el medio
natural, porque de ese modo dejamos a un lado la comodidad de
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
nuestros hogares y nos situamos en un lugar donde no tenemos
coches, bancos, ordenadores o restaurantes, sino que dependemos
de nuestra propia habilidad, de nuestras propias manos y nuestra
inteligencia, no de caros artefactos o del dinero que tengamos.
No. El escultismo no adoptó las acampadas y las excursiones sólo
porque fuesen muy divertidas y emocionantes en los albores del
siglo XX.
Por supuesto que ese espíritu de aventura que evoca, y que se
haya en lo más profundo de nuestro ser, es una de las razones. Ese
espíritu es parte de nuestra naturaleza y por eso decimos que es
atemporal, que no cambiará con el tiempo y lo podremos
encontrar en los niños y jóvenes de toda época.
Es lo que podríamos llamar “la ley del entusiasmo juvenil por la
naturaleza”, por la aventura, el peligro, los descubrimientos, la
exploración, la independencia, la camaradería, los recursos
(hacerse sus propios rincones o utensilios)…
Sin embargo los chavales sí que se ven
influenciados por las modas y las
corrientes de la sociedad moderna.
Antes los libros o la imaginación eran el
refugio de los chicos. Hoy día, la era
digital les proporciona la posibilidad
de mucha diversión con muy poca
implicación personal, con muy poco
esfuerzo.
Sí, los chicos de ahora tienen mucho de
todo, están acostumbrados a salir de sus casas con sus escuelas,
centros deportivos o familias. Evidentemente el valor de las cosas
depende de su escasez por lo que es imposible que el hecho en sí
de salir o acampar hoy día sea demasiado llamativo para algunos
de ellos.
Y nos guste o no la “Ley del mínimo esfuerzo”, o de la vagancia, es
también parte de nuestra naturaleza. Si puedo divertirme y
emocionarme cómodamente desde el sillón de mi habitación, frente
75
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
a una estupenda videoconsola mientras juego en línea con mis
amigos… ¿por qué iba a molestarme en equiparme y salir en busca
de esa aventura?
Pues nosotros hemos de tener clara la respuesta: porque nuestra
aventura proporciona un PLUS, algo que va más allá, que hace que
el escultismo siga siendo una herramienta preciosa.
“¿Herramienta preciosa? Explícate…”
Simplemente que todos nosotros hemos de saber qué
ofrecemos. Hemos de tener claro que los ordenadores y
dispositivos electrónicos son muy interesantes pero…desde un
ordenador o una consola nunca nos ponemos en una situación real,
nunca afrontamos nada “de verdad”, y por tanto no existe beneficio
más allá de un simple entretenimiento o la habilidad manual con los
botones.
Sin embargo el escultismo, la aventura de verdad, conlleva ese
beneficio adicional que, aunque implica más esfuerzo, acaba
proporcionando un sentimiento de crecimiento, de satisfacción
plena y duradera que no es en absoluto equiparable. La
superación de los retos es siempre algo que llena.
El juego del escultismo se desarrolló para el medio natural porque
era el medio ideal para que los jóvenes aprendiesen todos esos
recursos, aprendiesen a procurarse comodidad de mil y una
maneras. Para alejarse de un mundo en el que se nos proporciona
todo para que estemos cómodos.
76
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Cuando el chico regresa de nuevo a la civilización es capaz de
valorar y disfrutar más todo lo que tiene y además también será
capaz de afrontar las cosas de modo diferente pues habrá adquirido
algo muy importante: AUTOCONFIANZA. Habrá aprendido a
conseguir las cosas por sus propios medios.
Habrán adquirido hábitos, como el de confiar en los demás para que
nos ayuden a llevar la carga, a no despilfarrar, a trabajar duro… lo
que le será de mucha ayuda en su vida y en su trabajo.
Y además existe un beneficio adicional y poco valorado: ese
contacto íntimo con la naturaleza, con la creación, cala en nuestras
almas y nos ayuda reflexionar con una mayor profundidad sobre el
sentido de las cosas. Nos acerca a nuestro lado más espiritual.
Algunos Scouters intentan mejorar la asistencia adoptando multitud
de elementos tecnológicos a sus programas, incluyendo las
acampadas.
Sin embargo esto es un error de
concepto. Porque cuando salimos
de acampada no podemos actuar
intentando llevar la civilización a la
naturaleza. Eso es hacer turismo.
Los scouts no lo hacemos así, sino
que llevamos el menor equipo
posible, el menor peso posible. Sólo
aquello imprescindible. Suplimos
77
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
con nuestra experiencia, con nuestra habilidad, con nuestros
recursos, a cualquier cara equipación.
Porque es ese desafío lo que nos atrae. Sólo así sacamos lo
mejor de nosotros. Sólo así adquirimos confianza en nuestros
recursos y posibilidades, sólo así aprendemos a trabajar
plenamente en equipo, apoyándonos los unos a los otros ante los
retos y aprendiendo a salir airosos y a procurarnos comodidad en el
medio natural.
Hemos de ser conscientes de que siempre existirá la tendencia a
buscar lo más sencillo, a realizar juegos más cómodos en lugar de
excursionar, de explorar y entrar en contacto con la naturaleza.
Muchos Scouters parecen haberlo olvidado, pero es esa sensación
de comunión con lo natural lo que marca la diferencia.
No se puede lograr el mismo resultado haciendo actividades en un
local o en el parque de al lado, es algo de cajón. Y no, las
actividades programadas y guiadas en complejos multiaventura son
divertidas pero no desarrollan los recursos.
Salgamos al campo, hagamos nuestras actividades al aire libre todo
lo que sea posible. La Naturaleza es una escuela incomparable, no
lo dudéis.
En cierta ocasión le preguntaron al viejo Jefe cuál era el secreto del
éxito del escultismo entre los chicos británicos (os recuerdo que en
sólo 2 años ya habían más de 100.000 participando en él).
Su respuesta fue muy reveladora: pensaba que el principal atractivo
no estaba en la superficie sino en el espíritu del movimiento, y
que la llave de dicho espíritu se encontraba en el misterio y la
aventura del “arte de vivir en los bosques” (woodcraft) y el
conocimiento de la naturaleza.
En el siguiente capítulo seguiré insistiendo con otro de los
elementos esenciales del escultismo: la progresión.
78
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XII
La importancia de la progresión en el
programa scout
Bueno, pues ahora toca echar un
vistazo a otro de esos elementos
característicos y esenciales del
escultismo.
Un elemento que contribuye a dar
equilibrio a todo el conjunto y que
tendemos a infravalorar: el sistema
de progresión.
Utilizarlo bien tiene un poderoso efecto
motivador en los chavales y contribuye a su desarrollo y a su
crecimiento.
En la obra “¿Por qué se van nuestros scouts?” ya hablé de esto y
de su importancia pero ahora vamos a repasar ideas e intentar dejar
claros los conceptos.
Primero vamos a aclarar algunas cosas, porque existen
responsables que creen a pies juntillas que el
sistema de progresión es algo relativamente
moderno, amparado en avances psicopedagógicos.
Piensan que al principio el escultismo no era más
que un “programa pseudo-militar fundado por un
General y con cierto componente de exaltación
patriótica, donde los chicos se limitaban a ir al
campo y realizar formaciones y competiciones
insanas”.
Pues bien, una lectura (¡cuánto nos cuesta leer!) de la literatura
clásica nos habla bien a las claras de que eso NO es así.
Es cierto que Baden-Powell no era un pedagogo pero era un
grandísimo observador y supo utilizar su sentido común, su
79
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
experiencia y el conocimiento de la esencia misma que subyace en
todos los hombres, para sacar conclusiones muy acertadas.
Comparó sus conclusiones con las de otros educadores de su
época (entre ellos Seton, Forbush o Dewey) y con toda esa
información elaboró un programa. Un programa cuya sencillez es
una de las claves de su éxito y que fue mejorando poquito a poquito
con la experiencia.
Se dio cuenta de que todo muchacho necesita dar salida a sus
instintos de curiosidad, de conocer el mundo que le rodea, de
relación con los demás… y también precisa de reconocimiento y de
crecimiento. Porque todos necesitamos sentir que avanzamos,
que crecemos. Si nos estancamos…simplemente nos cansamos,
nos aburrimos y abandonamos.
Os decía que el viejo Jefe sacó conclusiones de su vida en el
ejército. El sistema militar animaba a la promoción de los soldados y
eso se reveló como una buena idea a la hora de mantener
motivados a sus hombres. Allí experimentó con una Unidad de
Exploradores con un gran resultado (os hablaré con más detalle del
asunto cuando tratemos el Sistema de Patrullas).
Con este programa comprobó algo que sospechaba:
que el simple hecho de reconocer las habilidades
de los hombres para la exploración con una
pequeña insignia (precisamente fue la primera vez
que utilizó para ello la flor de lis) suponía una
motivación poderosa:
“el hombre es un ser vanidoso”…
…diría el fundador riéndose por bajo. Además, en el ejército incluso
existían otras posibilidades para animar a los hombres y hacerlos
encajar en facetas que les resultaran atractivas o se les dieran
mejor. Eran lo que podíamos denominar especialidades, que allí se
denominaban “Proficiency badges”, entre las que se podían
encontrar las de habilidad en el tiro, señalizador, corneta o
mensajero.
Pero … ¿cómo usar todo aquello para motivar a los chavales?
80
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Vamos por partes.
Por un lado el Gran Juego debía ser algo sencillo y atractivo.
Propondría a los chicos una aventura, una serie de actividades
genuinas, basadas en un marco simbólico atractivo (el mundo de
los exploradores), con el fin de ayudar a formar el carácter.
En ese esquema los muchachos irían progresando según su interés
y su propio ritmo (no, nada de ejercicios marciales ni disciplina
marcial, aunque muchos lo crean así, y si alguna vez se hizo…fue
contra todo lo que enseñaban el viejo Jefe y sus colaboradores).
Los cuatro pilares en los que aquellas actividades iban a ayudar a
completar la educación de los chicos resultaban muy evidentes:

El carácter (el elemento que marca la
diferencia a la hora de afrontar la vida y los
retos),

La habilidad manual (imprescindible para
ganar confianza y destreza) ,

La salud (sin ella no hay manera de hacer
nada),

Y el espíritu de servicio (como modo de desarrollar su
propia estima y encontrar la verdadera felicidad).
Trabajando en todos estos aspectos el escultismo pondría su
granito de arena para conseguir que esos muchachos fueran
mejores ciudadanos, con la iniciativa y recursos suficientes como
para cambiar las cosas y mejorar el mundo desde una
CIUDADANÍA ACTIVA.
Porque lo que BP buscaba era educarlos para que fuesen dueños
de su propio destino, que “remasen su propia canoa”, que no se
limitaran a lamentarse de su mala suerte o a echar las culpas a “la
sociedad” (uff, ¡qué poco hemos cambiado!), que se sobrepusiesen
a su condición de partida, a su clase o situación social.
81
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Que fueran capaces de ponerse manos a la obra sin vacilar
cuando viesen la posibilidad de ayudar y mejorar las sociedades en
las que vivían.
Porque BP era consciente de que para cambiar la sociedad se
precisaba educar el carácter de los chicos a la edad adecuada.
Sobre ellos recaería la tarea de crear un futuro mejor.
Desde el principio el sistema ideado por el viejo Jefe era muy
simple: se basa en observar a cada muchacho, ver sus cualidades y
desarrollar las más deficitarias todo lo posible (“en todo chico hay al
menos un 5% de bueno, busquémoslo y desarrollémoslo hasta el 80
o el 90%”, que diría él).
Y lo hace estimulando, sugiriendo actividades a su grupo (tropa y
patrullas) que el chico trabaja con verdadero interés propio.
Y por otra parte tenía otra idea muy clara: en ese esquema el
estímulo de la progresión personal era muy importante. Para
motivar a los chicos y ayudarles a crecer se necesitaría establecer
una serie de retos sencillos, que TODOS podrían superar con un
poco de interés, de esfuerzo, la ayuda de su Patrulla y el buen
hacer de su Guía y su Scouter.
Dentro de esa motivación se incluía reconocer a los que los
superaban dichos retos con las correspondientes insignias.
Creó en primer lugar un reconocimiento básico para todo aquel que
se comprometiese a formar parte de este juego. La insignia básica
de los exploradores, la Flor de Lis. Y a partir de ahí… otra serie de
82
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
retos a los que dio un nombre claro e ilustrativo: Segunda Clase y
Primera clase (todos sabemos que es la carnet de 1ª, o un
conductor de 1ª, o la 1ª división de fútbol… lógica pura, vamos).
Para conseguir aquella primera Flor de Lis se
establecieron lo que se denominó “las
pruebas del Pie-Tierno o del novato” (y dudo
mucho que ninguno de aquellos críos se
sintiera ofendido por tal denominación. La
perspectiva actual al respecto me resulta
irrisoria), pues aquellos novatos eran los
aspirantes a scout, y TODOS pasaban por
aquella situación. Nadie nace enseñado.
En realidad todas aquellas pruebas sencillas
no eran otra cosa que el escaparate del
escultismo para el chico que quería ingresar. Era un modo de
enseñar parte de lo que les esperaba después.
Porque lo inteligente no es enseñar toda la mercancía de entrada
sino tentarlo con la promesa de algo mejor en el interior (como en
el arte de la pesca, señuelos y cebo, poco a poco, el viejo Jefe era
un gran pescador).
Por ejemplo cuando se les enseñaban aquellas primeras señales se
les sugería la idea de las pistas ocultas, de los rastros, de las
“cazas del tesoro”, de códigos secretos….aventura en definitiva.
Aquella era la herramienta elegida para
propagar la idea y la ilusión, la vivencia
desde el primer momento, el “boca a boca”,
no el marketing de empresa. Porque lo
inteligente es crear una imagen atractiva…y
por supuesto cumplir las expectativas
después. De lo contrario no valdrá de nada.
Sea como fuere el caso es que esta
nomenclatura clásica ha pasado a mejor vida en muchos lugares,
principalmente por la falsa idea de que creaban “desigualdad y
competitividad insanas”, lo que me resulta totalmente artificial,
83
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
porque si hubo algo en lo que el fundador insistió fue en fomentar
el espíritu de colaboración y de juego limpio entre los
muchachos.
Se trata simplemente de aprovechar algo que es innato en
ellos (la competitividad es parte de su naturaleza y obviar eso me
parece un error mayúsculo) para que sirva de sano estímulo a su
progresión. Me resulta mucho más importante que los chicos
aprendan a ganar…y a perder. A encajar el fracaso, levantarse y
sacar conclusiones sobre el mismo para mejorar, tal y como ocurre
en la vida real y no en “los mundos de fantasía”.
“Ya está. Eres un inmovilista”
No, no se trata de inmovilismo. En
realidad no me parece mal el cambio de
nombre en sí… siempre y cuando se
cambie por algo que mejore a lo anterior
e inspire a los chicos.
Pero sinceramente, cuando optamos por
nombres como “senda del compromiso” o “senda de la
colaboración” me doy cuenta de que algunos no se han enterado de
nada.
Porque esto es un juego para chicos, y esa nomenclatura es
claramente dirigida a adultos. Es una nomenclatura que a los
pedagogos puede que les diga mucho… pero a los chavales
absolutamente cero.
Y es que a veces despreciamos el poder de los nombres. No nos
damos cuenta de que son la primera descripción, nos hacen
visualizar (o deberían hacerlo) de qué se trata y deben hacerlo con
claridad.
Por eso hay que elegirlos con inteligencia, teniendo en cuenta a
quien van dirigidos y qué despierta en ellos.
84
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Os pondré un ejemplo, a la hora del reparto de funciones en la tropa
(que también tiene como fin un reparto de responsabilidades que
contribuirá al progreso de cada chaval) algunos se limitan a utilizar
nombres sin más: tesorero, naturalista, secretario, etc. Sin embargo
algunas asociaciones proponen asignar cargos de un modo muy
llamativo: Guardián del tesoro, guardián de los secretos, de la
naturaleza, de la leyenda, de la aventura, de la Salud…
¿Veis la diferencia? Creo sinceramente que ESE es el camino.
Aunque la gran diferencia que se aprecia en algunos de los
sistemas de progresión que se proponen en la actualidad es más
bien de concepto.
¿Por qué digo esto?
Porque se proponen multitud de áreas a trabajar en todos los
muchachos, con multitud de objetivos a cumplir por cada uno de
ellos.
Como bien explica nuestro amigo “Buho Terco” en el artículo de su
blog („Apuntad Alto‟) titulado “Efectos de torsión en el escultismo”,
se trata de una estructura cognitivo-conductual de Educación
por protocolos, que desvirtúa el sistema original, amén de resultar
mucho más complejo para los Scouters que se pierden entre ese
85
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
montón de objetivos y olvidan los elementos más básicos e
interesantes del escultismo, aquellos que le dan su aire singular y
de los que os vengo hablando en esta serie de escritos semanales
(os invito a volver a leer el capítulo “Complicando lo simple”).
La tendencia teórica de ese tipo de programas es a la igualdad,
pero en realidad promueve la consecución de todos los objetivos
por todos los chavales, diluyendo la importancia del individuo y su
singularidad.
Eso por no hablar de la pérdida de
importancia relativa que se le
otorga a cada insignia en sí.
Si algo no requiere de un genuino
esfuerzo, si algo es sencillo de
conseguir, si todos lo
tienen…simplemente pierde su valor. Podemos darle todas las
vueltas que queráis. Eso es así: el valor que damos a las cosas
depende de su escasez.
Quizá deberíamos considerar qué debemos hacer para que el
escultismo sea valioso para los jóvenes, no para los adultos.
Para eso deberíamos tener cuidado de no depreciar el programa
estableciendo objetivos vagos o muy bajos. Deberíamos tener altas
expectativas, objetivos que supongan buenos retos, relativamente
complejos de conseguir, que exija lo mejor de los chavales y les
anime a esforzarse en su progresión o en las especialidades. De
ese modo todo el valor del programa aumenta.
Sí, sé que muchos argumentarán que el escultismo no debería ser
competitivo, que todos deben tener acceso a su progresión y que
ponerlo difícil puede hacer que los chicos se frustren…y no les falta
razón.
Bien, una vez más el objetivo es el EQUILIBRIO.
Evidentemente no pretendemos hacer un programa ultracompetitivo donde nuestro objetivo se reduzca a conseguir una
tropa muy cualificada técnicamente y dejando de lado lo demás.
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
NO. El objetivo es SACAR LO MEJOR DE CADA CHICO, pero para
ello debemos enseñarles a valorar el esfuerzo VERDADERO, no el
aparente o el superficial.
El valor de las cosas en esta vida es algo relativo. Aquello que
cuesta es lo que tiene valor. Es así, y así deberíamos educar a
nuestros jóvenes si es que esperamos prepararles para la vida.
Cuando nuestras expectativas son altas y el esfuerzo necesario
para conseguir los diversos grados de progresión es el justo, los
chicos los valorarán como tal. Si simplemente los otorgamos como
quien da un pedazo de pastel…tendrán el mismo valor que ese
pedazo, es decir, prácticamente ninguno.
Algunos tienden a pensar que facilitarlo todo hará más fácil la
progresión y que eso ayudará a retener a los muchachos con
muchas ocupaciones. Sin embargo lo cierto es que de ese modo la
motivación y la implicación del chico necesariamente disminuirán.
Es así en todos los aspectos de la vida, y en éste no iba a ser
diferente.
Otro problema que se plantea en muchos lugares es que el sistema
de progresión acaba siendo un tanto infravalorado. No se le presta
demasiada atención y eso, como nos contaba nuestro
hermano Liam Morland en su estudio sobre el abandono del
programa por parte de los chicos, nos resta mucha fuerza.
87
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pero también existe el caso contrario, aquellos para los que el
sistema de progresión ha venido a convertirse en una finalidad y no
un medio en el programa scout (ocurre a menudo en grupos de los
scouts norteamericanos), condicionando de este modo su
desarrollo. Incluso su límite, pues de esa manera al llegar al nivel
máximo de progresión todo habría acabado.
El prestar demasiada atención a la progresión
también es un error. Puede hacer que los
chicos crean que su único objetivo es pasar
pruebas para conseguir insignias. La
motivación de la insignia debe ser algo
complementario, algo que suma, pero será el
crecimiento, la sensación de hacer algo que
marca la diferencia, el espíritu scout, lo que
debe hacernos competir.
Y para terminar comentaros que dentro del esquema de progresión
se incluye el estímulo de las especialidades. Me gustaría traeros la
idea fundamental tal y como la explicaba el mismo B-P y que ilustra
que sus ideas educativas eran sorprendentes, no como algunos
creen:
“Nosotros deseamos encarrilar a TODOS nuestros muchachos,
dándoles impulso progresivo en el curso de su desarrollo
espontáneo y no mediante una instrucción objetiva obligatoria.
Pero el fin del sistema de Especialidades en el Escultismo es
también darle al Jefe de Tropa un instrumento con que
pueda estimular e inducir a los scouts a
dedicarse a las aficiones que puedan
ayudarlos en la formación de su carácter y
en el desarrollo de su destreza.
Es un instrumento que, utilizado
inteligentemente, puede inspirar ambición y
esperanzas aún a los más torpes y a los más
apocados, quienes de otra forma quedarían
rezagados muy pronto, y tal vez
88
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
desesperanzados e inútiles en las luchas de la vida.
Por esta razón, no se definen las normas de habilidad. Nuestro
método de conferir insignias no se basa en el ascenso a cierto nivel
de habilidad, sino en el ESFUERZO QUE HACE CADA
MUCHACHO CON EL FIN DE ADQUIRIR CONOCIMIENTOS O
DESTREZA. Esto pone a los más torpes o desesperados y a los
más inteligentes o aventajados en el mismo nivel de posibilidades y
oportunidad.
En esa forma, un Jefe de Tropa comprensivo y concienzudo, que ha
hecho un estudio psicológico de sus muchachos, puede poner ante
algunos ciertas dificultades estimulantes, de manera que los torpes
disfruten de un comienzo equitativo al lado de los más inteligentes.
Y al muchacho apocado y tímido, cuya obsesión de inferioridad se
debe a los fracasos numerosos que ha sufrido, pueden facilitarse
los primeros triunfos con el fin de inducirlo a intensificar sus
esfuerzos.”
Creo que no hacen falta más comentarios.
A continuación nos meteremos de lleno en el que quizá es nuestro
elemento esencial más significativo: el Sistema de Patrullas.
89
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XIII
¿De verdad utilizamos el Sistema de
Patrullas? 1. La idea
Hemos hablado estos últimos
capítulos de varios de los
elementos esenciales del
escultismo, cómo fueron
concebidos desde los
comienzos y cómo se pueden
trabajar para sacar el mayor
partido de nuestro método.
Ahora nos detendremos un
poco para comprender mejor la que muchos consideran “pieza
clave” en el Gran Juego: El Sistema de Patrullas. Éste es el único
elemento esencial en el que nuestra formación difiere de la de
cualquier otra organización, y allí donde se ha aplicado
apropiadamente ha tenido éxito.
Y aunque el Sistema de Patrullas es un pilar tan importante y el
principal factor diferenciador del escultismo, aún existen muchos
responsables que no saben aplicarlo adecuadamente.
“¿Por qué dices eso? Si todos nosotros separamos a los chicos por
equipos o patrullas…”
Sí, todos sabemos que la Patrulla es la unidad básica de la Tropa
Scout, tanto para el trabajo como para el juego. Pero el Sistema de
Patrullas no consiste simplemente en dividir a los chavales de
forma más o menos lógica para que trabajen en grupos o
equipos.
No, se trata de algo más. Forma parte de un método que otorga
responsabilidad a los individuos y que de ese modo nos permite dar
un gran paso a la hora de formar de verdad su carácter y desarrollar
sus recursos de una forma natural y amena.
90
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Y es precisamente eso lo que hacemos
desde el mismo momento en que se
nombra a uno de los chicos como Guía
de Patrulla, como responsable al mando
de su patrulla.
Desde ese momento él se hará cargo de
gran parte del manejo del grupo y de que
cada chaval desarrolle sus cualidades y
de lo mejor de sí.
Todo esto parece una tarea muy grande para un chaval…pero en la
experiencia a lo largo de muuuchos años ha demostrado que
funciona.
A través de la imitación y la competición entre las patrullas se
desarrolla en cada chico un “espíritu de grupo”, de patrulla. Cada
chaval se da cuenta de que él mismo es una pieza fundamental,
que tiene su parte de responsabilidad en cada tarea, y que el éxito y
el buen nombre de su patrulla dependen en cierta medida de él
mismo.
Sí, muchas veces lo infravaloramos, pero ese “Espíritu de Patrulla”
es realmente una pieza clave a la hora de motivar todas las
actividades y dar sentido al Gran Juego.
Pero ¿cómo surge la idea de las patrullas y del sistema de
patrullas?
Veamos como lo cuenta el gran conocedor
del método scout E.E.Reynolds en su libro
“Working the Patrol System”):
“El Sistema de Patrullas es el signo
diferenciador del sistema de formación del
escultismo. No es algo que se haya añadido
confines decorativos, como los adornos de un
pastel de bodas, ni algo para usarse en caso
de emergencia, como la brigada de
bomberos.
91
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Es la manera scout de hacer las cosas. Si una Tropa no trabaja
el Sistema de Patrullas no es una tropa scout.
Puede ser excelente en muchos aspectos, tener un montón de
scouts que hayan conseguido su Primera Clase, y ser un modelo en
camping o pionerismo. Aun así, sin el Sistema de Patrullas como
fuerza motriz, NO ES UNA TROPA SCOUT.
Esto puede parecer una afirmación sorprendente, pero la
experiencia nos muestra que ningún otro aspecto del escultismo es
tan difícil de entender o aplicar en la práctica. Esto quizá pueda
explicarse por el hecho de que no es la forma convencional de
hacer las cosas. Cuando pensamos en formar a un grupo de
chicos asumimos con naturalidad que los métodos tradicionales,
como la educación mediante una larga exposición, prácticas en
grupo, etc…son la mejor manera de hacerlo.
Incluso tras más de una generación de escultismo, este método
convencional tiene tal implantación que estamos dispuestos a
utilizarlo sin darnos cuenta de que dejamos de lado al genuino
medio de desarrollo del carácter que proporciona el
escultismo.
Antes que nada el Escultismo es un método de formación del
carácter. ¿Pero qué tipo de carácter? ¿Qué cualidades pretende
desarrollar? ¿Cómo lo hace?
La concepción del carácter de BP se
basaba en su profunda creencia en
la importancia del individuo como
personalidad única. Por lo tanto puso
la auto-confianza y a la autodisciplina al frente de esas cualidades
deseables.
Esta independencia la combinó con los
ideales de honor
personal y desinterés o falta de
egoísmo. Todas estas virtudes las consideró esenciales para la
buena ciudadanía.
92
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
En el lado negativo el fundador se oponía a los métodos de
instrucción de masas, ya que pensaba que éstas paralizaban la
iniciativa y el desarrollo de la capacidad individual.
BP se enfrentó a este asunto de la formación individual en los
primeros años de su carrera militar, cuando tomó el escultismo
como su ámbito especial del mismo modo que un pato se enfrenta
al agua. Al entrenar a los jóvenes soldados (que en aquel periodo
eran en su mayoría analfabetos y sin formación) tuvo que
desarrollar nuevos métodos. El típico escuadrón de instrucción de la
época despreciaba la individualidad y se pensaba más en escupir y
sacar brillo (a las piezas metálicas del uniforme), o en la precisión a
la hora de los movimientos de masas, que en desarrollar las
cualidades del carácter.
Mediante un proceso de ensayo y error, BP se dio cuenta de que
podía conseguir lo que quería utilizando pequeñas unidades, cada
una de ellas compuesta por seis hombres, con un Sub-oficial al
mando con plena responsabilidad en el entrenamiento de su
patrulla. La eficiencia y el interés se incrementaron mediante la
competición de una patrulla con otra.
Cuando BP tomó el mando del 5º de la Guardia de Dragones en la
India, en 1897, tuvo la oportunidad de ensayar ese método de
patrullas a mayor escala. Formó un cuerpo de Exploradores de
Regimiento, una innovación en sí misma, y además desarrolló su
método con la introducción de un esquema de insignias para
estimular a los individuos a hacerse eficientes por sí mismos.
Uno de los resultados de esta experiencia
fue su libro “Ayudas para la Exploración”. En
él encontramos muchas de las ideas que
más tarde adoptó para la formación de los
muchachos, incluyendo juegos entre
patrullas como el de “la araña y la mosca”, o
“el robo de la bandera, o la linterna”.
Años después resumió sus experimentos en
el ejército con las siguientes palabras:
93
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
1. Dar responsabilidad a los Sub-Oficiales.
2. Hacer el entrenamiento divertido para los hombres.
3. Mantener a los hombres en unidades pequeñas y permanentes, y
a dichas unidades en competición entre ellas, bien sea en el campo
o en los barracones, incrementando su interés y elevando el nivel
de eficiencia en todos los aspectos”
Las palabras clave aquí son RESPONSABILIDAD, DISFRUTE, Y
PEQUEÑAS UNIDADES, y todas estas fueron las que más tarde
darían las ideas clave del método de formación de los scouts a
través de su Sistema de Patrullas.
Este breve apunte sobre el origen de este método nos muestra un
importante hecho: el Sistema de Patrullas se aplicó a la
formación de los muchachos porque ya había demostrado su
valor en la experiencia práctica.
No era una teoría nacida del cerebro de un profesor mientras
estaba sentado en su estudio pensando acerca de los problemas de
formar a hombres o a muchachos desde una distancia segura. Era
un sistema desarrollado en el campo por un hombre muy práctico y
sobre el sujeto más duro posible: el joven soldado del último cuarto
del siglo diecinueve.
Cuando BP pasó a extender sus ideas a la formación de los chicos
no se imaginó la dificultad que tendrían los Scouters a la hora de
percibir las posibilidades del Sistema de Patrullas. Para él
resultaba algo natural después de haberlo usado durante tantos
años.
En “Escultismo para muchachos” el sistema se describe con las
siguientes palabras:
“Cada Tropa se divide en Patrullas de entre seis y ocho muchachos,
y la finalidad principal del Sistema de Patrullas es el de proporcionar
una responsabilidad real a tantos chicos como sea posible, en
vistas a desarrollar su carácter.
Si el Scouter da a su Guía de Patrulla un poder real, espera mucho
de él y le da libertad para llevar a cabo su tarea, habrá hecho más
94
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
para el crecimiento del carácter de dicho muchacho que la que
pueda hacer cualquier cantidad de formación académica ordinaria.”
Pero a pesar de posteriores sugerencias e indicaciones, pocos se
dieron cuenta de que ahí yacía la clave del éxito. Por supuesto que
se agrupaba a los chicos en patrullas, pero muchos Scouters se
contentaban con quedarse ahí. Por ello, en mayo de 1914, BP
escribía en “The Scouter”:
“Muchos Scouters y también muchos otros, no reconocieron al
principio el extraordinario beneficio que podía obtenerse del
Sistema de Patrullas si quisieran utilizarlo, pero creo que la mayoría
de ellos se están dando cuenta de ello cada vez más.
Al fin y al cabo el Sistema de Patrullas consiste simplemente en
ubicar a los muchachos en pandillas permanentes bajo el liderazgo
de uno de ellos mismos, lo cual es la manera normal de
organizarse, bien sea para hacer travesuras o para divertirse. Pero
para conseguir resultados de primera con este sistema, debéis dar
al Guía una responsabilidad y libertad de maniobra real. Si sólo le
dais una responsabilidad parcial los resultados sólo serán parciales.
El principal objetivo no es tanto ahorrarle trabajo al Scouter como
dar responsabilidad al chico, ya que éste es el mejor medio para
desarrollar su carácter. Generalmente el chico con más carácter es
el que llega a ser el líder de la pandilla de traviesos. Si aplicas este
esquema natural a tus propias necesidades conseguirás los
mejores resultados.
La misión del Scouter será proporcionar los objetivos, y las distintas
Patrullas de la Tropa compiten para conseguirlo, y de ese modo se
aumenta el nivel de interés y del trabajo en todos los aspectos.”
95
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Incluso hoy día los Scouters a
veces fallan a la hora de hacer
un uso completo del Sistema de
patrullas. Pueden sugerirse
varias razones para ello:
Algunas personas no
gustan de compartir la autoridad
y quieren ser la única cabeza

saliente

Otros dudan si sus chicos serán realmente capaces de utilizar
la responsabilidad.

Algunos no han pensado en las implicaciones de la idea

Otros pueden haber efectuado experimentos a medias para
después recular tímidamente.

Y puede que unos pocos, por su propia personalidad, no sean
apropiados para establecer este tipo de formación y debieran
estar más felices realizando tareas que no impliquen utilizar el
Sistema de Patrullas.
Pero debemos enfatizar de nuevo que EL ESCULTISMO NO ES
ESCULTISMO SIN EL SISTEMA DE PATRULLAS.
No es aplicable en manada pues, citando el Manual del Lobato, “un
seisenero no es un Guía pequeño y no debería vérsele como capaz
de hacerse cargo o de formar a su seisena”.
Ni tampoco es un método vital para el desarrollo de un Clan Rover,
donde la unidad natural es “Un equipo para un trabajo específico”.
(E.E.Reynolds)
¿Qué os ha parecido?
Creo que nos ayuda a tener los conceptos claros y a saber cómo
jugar mejor el juego del escultismo. En todo caso en el próximo
capítulo seguiremos analizando un poco este elemento esencial del
método scout que, como habéis visto, no ha sido siempre bien
comprendido.
96
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Y es que como afirmaba el viejo Jefe en “Escultismo para
Muchachos”, el Sistema de Patrullas es clave para el desarrollo de
los chavales:
“Esperad mucho de vuestros guías y nueve de cada diez veces
cumplirán vuestras expectativas con creces. Pero si estáis siempre
pendientes de ellos y no confiáis en que hagan las cosas bien, no
conseguiréis nunca que hagan nada por iniciativa propia.”
E insiste en el tema:
“Asignándole responsabilidades es como se promueve el respeto a
sí mismo, y ello engendra respeto por los demás”. (Guía para el
Jefe de Tropa).
“La mitad del valor de nuestra formación se obtiene asignando
responsabilidades sobre los jóvenes” („The Scouter, 1910)
97
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XIV
¿De verdad utilizamos el Sistema de
Patrullas?
2. Los Primeros pasos
Os contaba en el capítulo pasado que el
Sistema de Patrullas es uno de los elementos
esenciales que definen el escultismo, tan
importante que sin él no existen scouts.
Y que sin embargo sigue siendo una de las
piedras en las que muchos responsables
tropiezan al aplicar el método.
Porque el Sistema de Patrullas (o “de
equipos” como lo llaman muchos sin darse
cuenta de que la nomenclatura está puesta a conciencia por el
fundador para diferenciarla de lo habitual, y de ese modo
despertar la imaginación a la hora de jugar al juego en un marco
simbólico concreto, el de los exploradores) no consiste
simplemente en reunir a los chavales en grupos para poder trabajar
con ellos mejor y más cómodamente. Aunque eso es exactamente
lo que vemos en muuuuchas Tropas.
Por eso hoy repasaremos los fundamentos para tratar de
“recapturar” la visión de las patrullas. Sé que muchos los tendréis
claros pero creo que merecerá la pena recordarlos.
¿Habéis pensado alguna vez por qué BP utilizó las patrullas ya en
Brownsea?
Un militar como él, con una
personalidad arrolladora y su
fama de héroe…nos invita a
pensar que el desarrollo de
aquel primer campamento
hubiese sido de otra forma, tal
98
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
vez mucho más personalista.
Lo normal quizá es que hubiese actuado como el clásico jefe y
hubiese conducido él mismo las actividades. Y sin embargo no fue
así.
El viejo Jefe tenía claro lo que pretendía con el experimento: hacer
a los chicos responsables, desarrollar su carácter y su capacidad de
liderazgo. El sistema experimentado era sencillo: los chicos jugarían
el juego del mismo modo que lo hacen en sus pandillas. Debían
dar su palabra de que apoyarían a su Guía y trabajarían por el bien
de su patrulla.
Y todo salio “a pedir de boca”. La responsabilidad,
la disciplina (que en nuestro método es una “auto-disciplina”) y una
sana rivalidad mediante competiciones fueron la base del éxito de
aquel primer campamento.
Claro que entonces el escultismo tenía una ventaja: no existían
malos hábitos, ni rutinas aburridas, ni ideas descafeinadas sobre lo
que era el Sistema de Patrullas. Sin embargo hoy tenemos que
lidiar con eso, y tratar de evitarlo si queremos descubrir de verdad
cómo funciona el escultismo básico.
Y debemos hacerlo empezando por nosotros mismos. Si queremos
dar a nuestros chicos la oportunidad de vivir esa experiencia
única…debemos esforzarnos en lugar de dejarnos llevar por la
corriente de la costumbre. Es necesario descubrir el entusiasmo
de los fundadores de este invento y mantenerlo. ¿Os animáis?
99
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues vamos a ello.
¿Cuál es la base del sistema? ¿Qué es lo que lo hace tan efectivo?
En el capítulo pasado ya os lo esbozaba:

Por un lado respeta el modo de funcionamiento de los
mismos chicos. Las pandillas. Ellos se relacionan, juegan y
se divierten en grupos naturales. Nosotros lo aprovechamos.

Por otro lado es la manera perfecta de permitirles vivir la
aventura con independencia. Los chicos anhelan la libertad,
huyen del control de los adultos y el sistema les proporciona
un marco controlado en el que desarrollar su autonomía.
Lo que debemos entender ante todo es que esto NO ES UN
“EXTRA” OPCIONAL.
Es esencial para el método, especialmente el apartado de
la independencia y la responsabilidad. El Sistema de Patrullas
está pensado de modo que se otorgue a los mismos chavales la
oportunidad de dirigir en gran medida el funcionamiento de su Tropa
y de su patrulla. Veremos más adelante cómo la “Corte de Honor”, o
Consejo de Guías, es la principal herramienta para lograrlo.
Porque si son los adultos quienes deciden que los scouts vayan a
tal o cual evento, si organizan sus pernoctas, su comida, el
transporte, el equipo a llevar… ¿qué demonios hacen ellos?
Y lo que es peor ¿qué van a aprender de todo eso?
Es necesario por tanto que los chavales
tengan una buena parte de
responsabilidad en el manejo del grupo.
Si ellos participan en la toma de decisiones,
en la organización, en todas las tareas
necesarias para que las cosas
funcionen…el aprendizaje no tendrá
comparación.
“Pero los chicos no saben, no tienen
experiencia, puede ser una pérdida de
100
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
tiempo, e incluso un peligro”.
Sé que esa delegación NO ES SENCILLA PARA MUCHOS
ADULTOS. Muchos de ellos argumentan que los resultados de las
actividades no son tan buenos…pero es porque no comprenden
que lo que importa no es la actividad en sí, sino TODO LO QUE SE
APRENDE EN EL CAMINO mientras tratamos de llegar a la meta.
Por supuesto que se precisa un EQUILIBRIO. Por un lado hemos
de dar esa responsabilidad… y por otro cumplir con nuestro deber
de cuidado, seguridad y atención para con nuestros chavales.
Ese equilibrio adecuado es lo que caracteriza al buen scouter.
“¿Y por dónde empezamos?”
Pues por lo más básico. Estableciendo la composición de cada
grupo, de cada patrulla, y por la elección del Guía y Sub-guía
adecuado. A este respecto debemos tener claro que NO existen
reglas fijas, pero sí debemos tener presentes algunos conceptos:

Las prisas son malas consejeras. Es
mejor crecer poco a poco, pero de
modo firme y seguro, teniendo claro
que los resultados serán muy
buenos…pero que va a llevar tiempo.

No existe una única forma de aplicarlo
y las circunstancias de cada grupo
condicionan la manera de hacerlo.
Lo que con unos chicos funciona genial…puede que con otros
no lo haga. La única solución es estar siempre atentos para
adaptarnos y lograr mejorar.
La composición de las patrullas es algo importante y que requiere
reflexión.
“Entonces… ¿Cómo ubicamos a los chicos?”
La lógica nos dice que lo ideal sería buscar al grupo natural,
tratando de formar pandillas lo más similares a la realidad…pero
eso implica chicos de edades muy cercanas porque en general los
101
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
chavales de distintas edades rara vez se mezclan. Y es que un
chico que acaba de pasar de manada (por ejemplo) y uno con 14
años tienen bastante pocas cosas en común en el mundo real.
Difícilmente acabarían formando parte de un mismo grupo.
Si mezclamos chicos de edades diferentes, con intereses y
circunstancias distintas es mucho más difícil conseguir que florezca
un verdadero espíritu de grupo entre ellos.
Por el contrario si aplicamos el Sistema a una pandilla ya existente
o con cierta cohesión…tendremos gran parte del camino recorrido a
la hora de potenciar ese espíritu. Pero claro, si no mezclamos
edades… la patrulla completa evoluciona hasta un final abrupto y
nos veremos abocados a volver a empezar de cero con un grupo de
chicos nuevos en algún momento.
Como veis las cosas no son sencillas, todo tiene ventajas y
desventajas que debemos valorar con detenimiento.
El sentido común nos ayudará a colocarlos, pero siempre
debemos estar atentos a mejorar en función de los nuevos
intereses que surgen, porque los propios chicos cambian con
frecuencia de grupos de modo espontáneo. Tened en cuenta que
están en continua evolución y quien hoy es su amigo del
alma…mañana puede no serlo.
“¿Y qué pasa con el chico recién llegado?”
102
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Todos tenemos la tendencia natural a
colocarlo en aquella patrulla con menos
chavales con el fin de equilibrarla con el
resto, pero por supuesto ese es un factor
de muuuuy poco peso.
Los factores que realmente deberíamos
valorar son: si el chico encaja en ella, si
tiene amigos en alguna otra patrulla,
por mediación de quien llegó al grupo….
Lo ideal será tener en cuenta todo eso
pero conviene dejarles un cierto
periodo de prueba en varias patrullas,
hasta que encuentre su verdadero encaje, aquellos con los que
tiene un espíritu común, aquellos con los que trabaja bien de
manera conjunta.
Por otra parte podemos anticiparnos al ingreso de los chicos más
mayores que nos llegarán de Manada. Para eso lo ideal es que de
cuando en cuando se les invite a algunas actividades
conjuntas para que se vayan adaptando y vayan conociendo a sus
futuras patrullas.
“¿Y luego?”
Pues una vez ubicados debemos mantener las patrullas lo más
estables posible. Porque si andamos cambiando constantemente
jamás conseguiremos ese “espíritu de cuerpo”, nunca lograremos
que el chico se implique y se identifique con su patrulla y con
ello su motivación en interés siempre estarán muy por debajo de
lo posible.
Eso sí, cualquier solicitud de cambio de patrulla debe considerarse
de modo serio y tratarse en la correspondiente “Corte de Honor”
para tomar la decisión.
“¿Y qué pasa con los Guías, Sub-guías y demás cargos de la
patrulla? ¿Quién los elige?”
103
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues deberían ser los propios chicos
los que elijan al que habrá de ser su
Guía. Los chicos suelen elegir bien, a
aquellos que se han ganado su respeto o
admiración, si bien es cierto que la
mayoría admira a los más mayores o los
más fuertes.
A la hora de determinar la composición
de cada patrulla debemos darles la
posibilidad de realizar algunas
actividades juntos.
Necesitamos llevarlos a algún lugar interesante y sugerente para
invitarles a realizar alguna actividad conjunta: por ejemplo…
esbozar una cabaña o encender una pequeña hoguera.
Ahí es donde debemos poner en marcha nuestra capacidad de
observación y de sacar conclusiones. Observando su jerarquía
natural se aprende mucho, y ellos mismos encuentran su lugar
dentro del grupo. Todo eso ayudará a que se tome la decisión
apropiada.
En cuanto al Sub-guía…la elección del mismo debe corresponder
enteramente al Guía, pues debe ser alguien de su entera afinidad y
confianza.
Los Guías deben aprender a delegar su responsabilidad y autoridad
en sus chicos, y para ello les asignará una serie de cargos
específicos: secretario, tesorero, intendente,
sanitario, cocinero… teniendo en cuenta que
es bueno rotar los papeles para que todos
aprendan más.
“¿Y la edad del Guía? ¿Es importante?”
Evidentemente un chico joven difícilmente
(aunque no imposible) será considerado como
un líder por los más mayores, entre otras
cosas porque conforme crecen comienzan a
104
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
desarrollarse sus consideraciones sociales, crece en ellos un
sentido de responsabilidad hacia los demás. Hemos de ser
conscientes de eso, pero lo mejor es dejar decidir a los mismos
chavales.
Luego tenemos el problema de si rotamos el cargo de Guía o
mantenemos el esquema de pandilla y dejamos al mismo mientras
funcione.
Las dos cosas son factibles pero una rotación anual da la
posibilidad a más chavales a ejercer de líderes y tener más
responsabilidad, y eso es algo muy positivo porque la labor de Guía
es la más difícil pero la que más contribuye al desarrollo del
carácter de cada chaval.
El problema de esto es que si existe un líder natural, y ha ejercido
como tal… es muy fácil que acabe ejerciendo de líder en la
sombra, sin serlo formalmente, por la misma inercia (para
solucionarlo algunas Tropas optan por cambiar a los Guías cada
año, y pasan a los antiguos Guías a una patrulla especial).
Por otra parte todos tenemos tendencia a no tocar lo que funciona,
de modo que si un Guía lo hace bien nos resultará complicado
apartarlo.
Eso sí, debemos ser conscientes que eso supone un cierto
estancamiento de los otros miembros de la patrulla (que son
CHAVALES y están creciendo y cambiando constantemente, lo que
hace que también varíen su opinión sobre sus propios compañeros.
Aquel al que seguían ciegamente a los 12 años…puede que no les
seduzca tanto a los 13).
Y además si mantenemos al Guía demasiado tiempo también
supondrá un cambio muy brusco el día que tenga que marcharse a
una nueva unidad.
Debemos valorar todas las opciones y recordad que no existen
recetas mágicas ni una manera única de hacer las cosas.
105
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“¿Qué tamaño deben tener las Patrullas? ¿Y la Tropa?”
Pues NO existe un número ideal. BP sugirió que la tropa no debía
pasar de 32 chicos porque decía que él sólo se veía capaz de
gestionar a 16, pero que admitía que hubiese personas que
pudiesen hacerlo con el doble…y de ahí esa cifra.
Pero hemos ser conscientes de que los grupos grandes parecen
tener un plus en cuanto a la sensación de pertenencia de los chicos
y el orgullo que les produce, y además favorecen la posibilidad de
hacer actividades y salen más económicos al repartir más los
gastos fijos.
En cuanto a las patrullas, la experiencia ha demostrado que la
mayoría funcionan mejor cuando tienen entre 6 y 8 miembros. Es
obvio que muchas veces no asistirán todos por lo que de hecho es
relativamente frecuente ver patrullas de 4 ó 5.
“¿Y cuántas patrullas es lo idóneo?”
Pues todos los grupos comienzan con poquito y van creciendo
desde ahí. Eso no supone ningún problema. Eso sí, la experiencia
ha demostrado que lo ideal es que haya 3 ó 4 patrullas al menos.
Lo que hemos de tener claro es que el Sistema de Patrullas debe
estar presente en todas las actividades scouts, potenciando su
autonomía y su sensación de suficiencia. Cuando van de acampada
los propios chicos elaboran su menú, recaudan el dinero suficiente,
106
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
compran sus alimentos, llevan el material necesario entre todos,
montan su propia zona de campamento, cocinan sus comidas,
llevan a cabo las actividades, los juegos, las competiciones, se
encargan de su limpieza, de la recogida, etc. Incluso son los propios
chicos son los que deben enseñar a sus compañeros dentro del
marco de las patrullas.
Habrá muchos fallos pero es cuestión de paciencia. Dejadlos
cometer sus errores y sed conscientes de que así ES COMO
MÁS SE APRENDE. Si lo hacemos todo nosotros las cosas
probablemente funcionarán con más orden y claridad…PERO NO
SERÁ ESCULTISMO.
Tan tajante como eso, y es importante que tengamos los
conceptos claros y que estemos convencidos para poder
explicárselo a los padres que deben estar muy al tanto de la
gran oportunidad que presenta este esquema.
Y desde luego seamos conscientes de que cada Tropa es un
mundo, y cada una trata de desarrollar el sistema dentro de sus
capacidades o conocimientos.
Por tanto NO es cierto cuando afirmamos que una tropa no usa el
Sistema de Patrullas.
En realidad podríamos verlo como un sistema lineal, en el que en
un extremo tendríamos a patrullas que funcionan como equipos
diseñados por conveniencia administrativa, en la que los adultos
107
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
dirigen todos los aspectos…y en el otro lado patrullas
completamente independientes y que lo hacen todo ellos mismos.
Ninguno de los dos extremos es real. Todas las patrullas se
encontrarán en algún punto entre los dos anteriores. Incluso la
misma patrulla variará a lo largo de esa línea imaginaria en función
del tiempo y las circunstancias.
Evidentemente si queremos educar a nuestros scouts para ser
buenos ciudadanos, activos, capaces de liderar cualquier empresa
en sus vidas, independientes y con carácter… será conveniente
tratar de llevar el sistema lo más hacia la derecha posible. En
palabras del viejo Jefe:
“Para obtener resultados de primera con el sistema de patrullas
debes depositar verdadera y completa responsabilidad en los guías.
Si sólo les otorgas una responsabilidad parcial, los resultados serán
también parciales” (La Gaceta de la Dirección, 1914).
Para terminar quiero incidir en lo importante que es crear un espíritu
de grupo para que el sistema funcione correctamente. Las
competiciones ayudarán a crear ese espíritu de patrulla y a
agudizar los recursos de todos (sobre todo de los guías) y
además son divertidas, por ello deben formar parte del
programa.
Pero será a continuación cuando os hable de cómo fomentar ese
espíritu de patrulla.
108
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XV
¿De verdad utilizamos el Sistema de
Patrullas?
3. La importancia del espíritu de patrulla y
las competiciones
En el último capítulo repasábamos los
primeros pasos para trabajar con el
Sistema de patrulla.
Os comenté además que uno de los
pilares para que la Patrulla funcione
correctamente es el “espíritu de grupo”,
una sensación de sano orgullo y
satisfacción por pertenecer a ella.
Ahora bien, lógicamente NO se puede
desarrollar ese espíritu de equipo de la
noche a la mañana. Requiere tiempo y
algunos ingredientes que nos ayuden.
Y es que lo primero que necesitamos desarrollar es un sentimiento
de pertenencia. Cuando los scouts hacen actividades deben sentir
que las hacen como Patrulla, no como Tropa. Cuando cocinan, lo
hacen “en patrulla”, cuando se reúnen…es una reunión “con su
patrulla”. Montan la tienda y duermen “con su patrulla”.
Sí, es importante que cada chaval sienta en su interior su
pertenencia a la Patrulla, en lugar de a la Tropa. Porque en realidad
sólo se relaciona con ésta última formando parte de su equipo. Por
tanto es su identidad dentro de la Patrulla la que más importa.
“Bien, estupendo, pero ¿qué cosas podemos hacer para desarrollar
ese espíritu del que tanto hablas?”
109
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues simplemente prestar más atención a algunos elementos que
siempre formaron parte del juego y que, como ya os he contado
más veces, dejamos de usar o hemos acabado olvidando.
Por ejemplo:
¿Cómo podemos hacer
que los chavales de una
patrulla se sientan como
una unidad independiente
si, en la mayoría de
ocasiones, sólo se ven
durante las reuniones de
tropa?
Evidentemente así es muy
difícil sentir ese vínculo
especial. Por eso es muy
interesante la potenciación
de algo que casi se ha olvidado: un espacio de encuentro propio,
las REUNIONES DE PATRULLA.
Sí, sé que eso supone un esfuerzo extra para los Guías (y para el
Scouter que debe enseñarles con el ejemplo, a través de la “Patrulla
flecha o de Guías”, cómo se trabaja), que deben buscar un lugar de
reunión, el momento para hacerla, preparar algunas actividades,
juegos, etc.
Pero cualquiera que haya trabajado este esquema os puede
confirmar que el efecto de esto es in-cre-í-ble.
Y hay una razón psicológica en eso. El sentimiento de estar con tu
propio grupo es muy satisfactorio para los chavales porque es
su modo natural de relación. De esa manera se respira una
sensación de libertad, sin las distracciones del resto de patrullas.
Y además tiene otra virtud: desarrolla extraordinariamente las
capacidades de todos los miembros, pues cada uno se ve
inducido a cumplir con su papel, en especial el Guía.
110
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Pero ¿cómo sabemos que estamos logrando ese „espíritu de
patrulla‟? ¿En qué consiste?”
Pues lo sabemos cuando los chicos dejan a un lado su
individualidad y empiezan a pensar el grupo. Los éxitos se
convierten en “nosotros” en lugar de en “yo”, y cada uno de los
chicos empieza a centrarse en el bien de la patrulla.
En ese momento surge el orgullo de pertenecer a ese grupo, y
también de realizar el trabajo dando lo mejor de sí.
“¿Y por qué surge ese orgullo?”
Pues porque cada chico, cada miembro de la patrulla, empieza a
sentir que todos tienen un propósito común como scouts. Ese
es el nexo de unión y está basado en la Ley y la Promesa.
El espíritu de grupo se irá desarrollando:

con la convivencia intensa con los compañeros,

con las actividades,

los retos propios y su superación,

con las acampadas,

la mutua dependencia…
111
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Sí, toda esa “micro-cultura” que se desarrolla en la patrulla se
traducirá en ese espíritu de patrulla. Eso es lo que obrará el milagro,
y a ello contribuyen todos los elementos del marco simbólico
que ya conocemos: sus banderines, llamadas especiales, firmas,
libros, rincón de patrulla, etc.
Y existe además otro elemento que nos será de gran ayuda: las
competiciones.
Sí, sé que algunos las ven con algo de recelo, pero tened en
cuenta algo muy básico: cuanto más joven eres más difícil es ver
las consecuencias de las cosas a largo plazo. Los
jóvenes necesitan más inmediatez y las competiciones consiguen
poner esas consecuencias en un lugar central y claro.
Los guías deben ser conscientes de ello y por eso promueven la
sana competencia con los demás, en una clara forma de reto
positivo (además de suponer una diversión y motivación evidentes).
El espíritu competitivo es algo que subyace en todos los
muchachos y tratar de obviarlo, a mi juicio, es un error. Resulta
más lógico aprovecharlo en beneficio de la causa. La competitividad
puede ser muy negativa en el entorno equivocado, pero bien
pautada es una herramienta poderosa.
112
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Las competiciones pueden hacerse entre
los scouts de la misma patrulla… y
también entre las distintas patrullas. A
través de ellas se desarrolla el espíritu
individual y el de grupo.
Si además los animamos a que ellos
mismos diseñen sus juegos estaremos
trabajando estupendamente la creatividad
en los chavales.
Es cierto que a veces el resultado será
aburrido, otras imposible…pero de todo
se aprende y de entre todos los diseños
algunos resultarán ser un éxito que los propios muchachos querrán
jugar una y otra vez.
No lo dudéis, las competiciones y juegos entre las diferentes
patrullas proporcionan un impulso al desarrollo de ese espíritu,
porque es algo que yace en la naturaleza humana. Ignorarlo es
negar la realidad. No usarlo es perder posibilidades. Es una de las
mejores herramientas del escultismo.
Eso sí, manteniendo el espíritu de camaradería, de juego limpio
y sana competencia.
Nos podemos ayudar también de insignias, pequeños privilegios o
reconocimientos (trofeos) ya que todo eso contribuye a que los
chicos se esfuercen en sacar lo mejor de sí. Un simple acto de
aprecio o el reconocimiento por parte de alguien a quien los chicos
respeten supone un gran paso. Si se acompaña de una
recompensa palpable adecuada a la edad de los muchachos…
marcará la diferencia a la hora de que los programas tengan éxito.
Históricamente han surgido una y otra vez corrientes dentro del
escultismo que alertaban sobre el peligro del exceso de
competitividad en el desarrollo del programa.
A mi modo de ver, y creo que es la misma perspectiva que tenían
los formadores de Gilwell y el mismo BP, nos equivocaremos si
intentamos anular los instintos naturales de cualquier chico y de
113
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
cualquier ser humano. Porque la competitividad es algo propio de la
naturaleza. Nos puede agradar más o menos pero es así. De hecho
es lo que ha permitido la evolución de la vida.
Nuestros chicos poseen ese mismo instinto, sólo es cuestión de
observarlo. Ahora bien, podemos hacer dos cosas:
1. Establecer unas reglas en las que anulemos dicho instinto y
“obliguen” a los chavales a actuar de un modo concreto.
2. O bien aprovechar ese espíritu competitivo para
darle motivación al grupo y estimular el progreso y el
crecimiento.
En el primer caso estamos actuando en contra de nuestro método,
es decir, imponemos un estilo artificioso desde el exterior (no por
convencimiento interno), y además poco atractivo para los chicos.
Sin esa motivación será más probable que impere el aburrimiento y
el abandono. Porque los chicos no vienen a los scouts a ser
“hermanitas de la caridad”, ni mucho menos.
El segundo método ofrece unas posibilidades enormes,
porque desde la motivación y con la educación en valores
adecuados QUE VAMOS INFUNDIENDO POCO A POCO, será
como crezca en ellos el verdadero espíritu scout del servicio.
Pero NO PODEMOS CONSTRUIR LA CASA AL REVÉS, DESDE
EL TEJADO, porque corremos el riesgo de espantarlos.
114
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Históricamente los scouts aceptaron este hecho… pero teniendo
siempre muy presente que ese espíritu competitivo DEBE SER
MODERADO ADECUADAMENTE. La palabra, como casi siempre,
es EQUILIBRIO.
En la literatura de los scouts británicos (el propio BP, Stanley White,
o John Thurman, por ejemplo) se afirma que cuando los scouts
han adquirido el espíritu scout adecuado van necesitando cada
vez menos competitividad, aunque a la vez eran muy conscientes
de que no existen ni patrullas ni scouts perfectos.
El mismo BP proponía las competiciones a la inversa, es decir,
haciendo que los ganadores quedaran al margen y sólo los que
perdían seguían hasta dilucidar el menos hábil. Lo hacía porque de
ese modo aumentaba la práctica de los menos diestros y sin darse
cuentan estaban mejorando mientras competían.
Lo que debe tener claro todo Scouter es que en realidad quien
gana el juego o la competición en sí no importa un
pimiento (aunque a ellos sí, claro).
Lo que importa es todo lo que aprenden los chicos mientras se
esfuerzan en equipo e individualmente. En ese sentido da igual si
ganan o pierden. Todos aprenden. Porque las actividades no están
diseñadas para que se hagan perfectas, ni para ganar los juegos y
competiciones…sino para desarrollar el espíritu adecuado y el
carácter de los chicos mientras desarrollan las tareas.
115
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Me gustaría también mencionar que existe
algo en los chavales de hoy que me resulta
muy peligroso: su gran intolerancia a la
frustración.
No soportan que se les contradiga, o perder,
o que no se les de lo que creen merecer
(que es todo), y cuando ocurre se vienen
abajo.
Para mí esa es la gran pregunta: ¿por qué unos chicos encajan la
derrota sin problema y otros se desmoronan o se deprimen?
Creo que en este sentido es muy importante que les enseñemos a
ganar y a perder, siempre y cuando se le dé la justa importancia a
las cosas y se anime a los perdedores a la mejora, sin hipocresías
ni lamentos.
Creo que se debe aceptar el sano deseo de ganar, sin complejos. Y
sobre todo educar a los chavales a aceptar que siempre puede
haber alguien mejor, pero que si nos esforzamos y aprendemos de
nuestros errores con seguridad podemos subir nuestro nivel. Eso
forma parte también de la educación en carácter de los
jóvenes.
Este tema de la frustración y la competitividad mal entendida creo
que fue uno de los motivos que llevaron a los cambios en los
sistemas de progresión (de lo que ya os hablé hablé).
Cambios que en algunos casos han convertido la progresión en
algo sin mérito y poco valorado por los mismos chicos (que no son
tontos y valoran lo difícil, como todo el mundo).
Y por ahora vamos a dejarlo. En el próximo capítulo os hablaré de
un elemento del Sistema de Patrullas que quedó en el olvido porque
muchos Scouters desconocían su verdadera función…la denostada
“Corte de Honor”.
116
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XVI
¿De verdad usamos el Sistema de
Patrullas?
4. La arcaica “Corte de Honor”
Pues ya me tenéis aquí oooooootra
vez... Y como os anticipé ahora toca
hablar de la denostada “Corte de
Honor”.
“¿Por qué dices eso?”
Pues porque debido al
desconocimiento de su verdadera
función y a la imaginación de otros muchos… ha acabado casi por
desaparecer (o cambiando de función en el mejor de los casos).
Pero vamos por partes.
Os he venido contando que para ayudar a desarrollar el carácter y
los recursos de los chavales es imprescindible darles
responsabilidades y autonomía. La autonomía es un valor
motivador y educativo de primer orden, así que en el desarrollo de
nuestro Gran Juego debemos proporcionarla lo más posible.
El escultismo cuenta para ello con el Sistema de Patrullas y dentro
de éste con un elemento básico: La Corte de Honor (o Consejo de
Guías, o Consejo de Tropa en según qué sitios).
“Pero tiene un nombre muy feo, suena a algo desfasado…o incluso
militar…”
Vamos a ver… ¿Qué creéis que es una Corte?
Pues una Corte es simplemente un conjunto de personas con
una función representativa o que se reúnen en torno a alguien
importante (por eso hablamos de las Cortes en política, y también
de la Corte del Rey o la Corte de un Tribunal), y que en este caso
se encarga de velar por el buen funcionamiento y el honor de la
Tropa.
117
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Pero la palabra “honor” suena arcaica…”
No veo dónde está el problema de llamarla así. Tal y como explica
el viejo Jefe al hablar del 1ºartículo de la Ley Scout, el honor sólo
implica ser fiable, ser digno de confianza.
¿Es eso tan malo?
Si todos otorgásemos
al honor la importancia
que se merece no se
verían las tropelías
que se ven a diario.
A mí me parece uno
de los valores más
interesantes y una de
las mejores cosas que
se pueden decir de una persona: que es honorable, que sabes que
no te va a fallar.
Esa persona sabe que esa reputación es su carta de
presentación y se enorgullece y preocupa de que los demás
conozcan que se puede confiar plenamente en él.
¿De verdad no pensáis que poder confiar en una persona así es
estupendo?
El problema es que quizá algunos han visto demasiadas películas
de duelos y lo asocian a un comportamiento estúpido o de un
orgullo arcaico y desaforado. Y otros tantos lo identifican con
tribunales de castigos y sanciones. Pero ahora veremos de qué se
trata en realidad.
En todo caso el nombre NO es lo importante (así que no hay
problema en llamarla “Consejo de Guías”, por ejemplo), sino su
función. Y ésta sí que debemos conocerla a fondo.
“Bueno, pero ¿a quién se le ocurrió este invento?”
118
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
La Corte de Honor no surge con “El
sistema de patrullas” de Roland Phillips,
sino que es una idea del mismo BP (ya
aparece en los fascículos de
“Escultismo para muchachos“), muy
posiblemente a imagen y semejanza de
la idea de los Consejos que realizaban
los Woodcraft Indians de Ernest Seton,
y su finalidad es simplemente la
de fomentar la RESPONSABILIDAD de los muchachos,
haciéndoles participar en decisiones importantes.
De hecho la Corte de Honor es EL ALMA DE LA TROPA, pues es
en esa reunión donde los Guías de cada patrulla plantean sus
opiniones y propuestas para la Tropa. Es la herramienta
DEMOCRÁTICA por excelencia.
Los Guías representan a sus chavales, quienes previamente han
planteado en su Consejo de Patrulla muchas de las cosas que
luego trasladará su representante a la Corte.
“Pero se ha usado para imponer castigos o expulsiones…”
La cuestión de las penalizaciones es sólo una pequeña parte del
método, y es algo completamente anecdótico, pues la Corte se
encarga también de resolver todo tipo de problemas, incluidos los
comportamientos inadecuados. En todo caso me parece muy
interesante que los líderes de los muchachos sean capaces de
participar también en ese aspecto.
Tenedlo claro: la finalidad real de la Corte de Honor no tiene NADA
QUE VER CON LO MILITAR NI CON LAS SANCIONES.
Me gustaría incidir en el hecho de que la Corte
fundamentalmente propone actividades. Es allí donde los
chicos gobiernan su Tropa. El Jefe de Tropa sólo sugiere y
encamina a los chavales por la buena senda pero son ellos los que
deciden. Por tanto, su finalidad es simplemente la de fomentar la
RESPONSABILIDAD de los muchachos, haciéndoles participar en
decisiones.
119
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Pues eso no es lo que yo he vivido en mi grupo…”
Pues si no ha sido así… es porque sus
responsables forman parte de los
desconocedores del método. Simplemente.
La Corte de Honor está muy bien explicada en la
literatura antigua. Y sí, es cierto que en los
primerísimos días tenía una connotación tanto de
premios y castigos, como de resolución de
asuntos importantes de la tropa, tal y como nos
cuenta el mismo Roland Philipps en “El Sistema
de Patrullas”.
Pero teniendo en cuenta que dicha obra se publicó en 1914
(anteayer mismo, vamos, je, je) y que la creación de la 1ª Sede
Central de los Scouts británicos se remonta a 1909…vemos que en
tan sólo 5 años ya se había perfeccionado el método y estaba
completamente establecido en qué consiste esta magnífica
herramienta.
Como os decía, la Corte de Honor NO tiene NADA QUE VER con
ningún tribunal militar o similar. Eso es un malentendido de
muuuuchos scouters de todas las épocas y de todos los lugares
(leer siempre ha sido una asignatura pendiente) y que los dirigentes
británicos trataron de aclarar por activa y por pasiva en multitud de
libros y revistas de cada época.
Y como prueba de esto podéis ojear la
traducción al castellano de “Working the Patrol
System”, 1946) de EE Reynolds, del que os
traje un extracto en la primera entrega de este
repaso al Sistema de Patrullas.
En él se vuelve a aclarar todo esto que os
cuento. Pero es que lo mismo ocurre con “La
Corte de Honor” de John Thurman en los 50,
“Running a Troop” de Stanley White en 1940…y muchíiisimos más.
La Corte de Honor es la clave del Sistema, pues hace recaer en
los Guías la responsabilidad de dar forma a la visión general de la
120
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Tropa. Esa es su verdadera función, no tiene nada que ver con un
tribunal.
“¿Y cuándo se hacen? ¿Con qué frecuencia?”
Pues lo habitual es que esas reuniones se realicen una vez cada
quince días, aunque otros recomiendan hacerlas cada mes, y otros
las realizan semanalmente. Pueden hacerse también durante los
campamentos o incluso tras las reuniones de la tropa. La
frecuencia la marca la necesidad.
La presidencia la ostentará preferentemente uno de los Guías
mayores, y el Jefe de Tropa asiste pero su papel no es otro
que sugerir, dar ideas, informar de aspectos no adecuados y
mantener el sentido de la reunión.
El adulto sólo guiará a los chicos, no hace el programa ni decide lo
que se hace o no. Se mantiene en segundo plano, aunque por su
responsabilidad ante los muchachos, sus padres y el movimiento
tiene lo que se denomina “derecho de veto” si considera que alguna
actividad no es adecuada. En todo caso en la práctica no es
necesario usarlo nunca si los chicos tienen las ideas claras y se les
informa correcta y abiertamente sobre los asuntos.
La Corte de Honor es el pilar en el que los chicos aprenden a utilizar
una de las herramientas principales de la vida: la planificación, que
es la clave del éxito.
¿Por qué digo esto?
Pues porque la mayoría de nosotros nos dejamos llevar en nuestro
121
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
día a día. En general reaccionamos ante las cosas y las afrontamos
según nos van llegando, casi improvisando.
Sin embargo lo que nosotros enseñamos mediante el escultismo es
diferente. Les enseñamos a ser activos, a marcarse un
objetivo, trazar un plan para conseguirlo…y llevarlo a cabo. Y
precisamente este esquema tan sencillo es el que utilizan los chicos
a través de la Corte de Honor para desarrollar su propio programa.
Por eso es tan importante.
La Corte planifica las actividades, incluyendo las acampadas. Las
ideas provienen de todas las patrullas (que se han reunido en sus
Consejos de patrulla) por mediación de sus Guías. Lo mismo ocurre
con los proyectos de servicio y demás salidas. Las decisiones se
toman democráticamente, en un ejercicio de aprendizaje estupendo.
Y no sólo planifica sino que también plantea los problemas con
que se van encontrando cada patrulla y en general: falta de
espíritu, falta de uniformidad, problemas de convivencia, etc.
Analizarán el problema, tratarán de averiguar sus causas, la manera
de corregirlas y la manera de evitar que vuelvan a aparecer en un
futuro.
Por último cada Guía representa a cada uno de sus scouts, y por
lo tanto puede plantear allí los problemas que estos tengan: quejas,
preocupaciones, sugerencias…y también su progresión (promesa,
insignias…).
122
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Existen dos cuestiones muy importantes:
La primera es la privacidad de todo lo que se hace en ella, salvo
aquello que deba darse a conocer.
“Ummm….eso suena a elitismo, a reunión de los iniciados, de los
selectos de las patrullas…”
Pues estáis equivocados. El que sólo asistan los representantes de
cada patrulla no tiene nada que ver con “iniciados” sino con
representación, con democracia.
Esa confidencialidad es fundamental y contribuye a que todos los
chavales le den a la Corte de Honor un grado de importancia, a
que piensen que es algo importante y especial.
Y segunda, que ya os comenté antes, el jefe de tropa no vota
aunque sí tiene derecho de veto, pues al fin y al cabo el
responsable último es él mismo y no puede rehusar dicha
responsabilidad. El sentido común dicta el fino equilibrio entre esa
supervisión y la necesaria libertad a los scouts.
En resumen, hemos de tener claro que, al utilizar el Sistema de
Patrullas, la mayor parte de la planificación y ejecución del
programa deben llevarla a cabo los chicos, dejando a los adultos
sólo ciertos detalles (comprobar que se hace en los límites de la
seguridad y la corrección), y eso se hace en gran parte a través de
la Corte de Honor.
123
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Debemos lograr que nuestros Guías sientan la responsabilidad que
conlleva. Que sientan que su labor es importante y que en sus
manos está realmente el funcionamiento principal de la Tropa.
Es SU TROPA, no la nuestra.
Deben sentir su responsabilidad, el sentido de lealtad a los que
formaron parte de la Tropa antes que ellos, el orgullo de formar
parte de ella, y la confianza de depositan sus compañeros en sus
hombros. De lo contrario, y como decía quien fuese durante muchos
años el Jefe de Campo de Gilwell Park, John Thurman:
“La Corte de Honor no será lo que pretendió el fundador, sino una
simple reunión de comité.
Los comités, por supuesto, tienen su lugar en el escultismo, como
en todas las instituciones democráticas, pero la Corte de Honor está
en un plano muy superior, pues se ocupa de algo difícil de plasmar
con palabras aunque muy real: emociones, sentimientos y
sensibilidades de las personas.
El espíritu de la tropa mana y florece en la Corte de Honor”
Porque, como ya os conté en los capítulos anteriores, las Patrullas
no pueden serlo sólo “de nombre”, aunque al principio es difícil
conseguir ese espíritu. Y lograrlo es un proceso continuo de
crecimiento y aprendizaje por parte de todos.
Tener una visión clara de lo que se pretende nos facilitará la labor y
logrará sacar lo mejor del sistema. Sistema que sólo tiene un claro
objetivo: hacer progresar y mejorar la vida de cada uno de los
scouts de cada patrulla.
Por supuesto que todo esto rara vez se hace bien desde el
principio. Habrá muchas dudas, muchos errores…pero conforme
los vamos superando aprendemos TODOS.
124
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Al principio, en las Cortes, los chavales no saben exactamente lo
que se espera de ellos y será necesario guiarlos y animarlos.
Muchos se mantendrán callados y pensarán que tienen poco que
decir, pero eso no implica que nosotros nos dediquemos a soltarles
grandes charles y darles el trabajo hecho. Con el tiempo y el buen
hacer nuestro papel acabará quedando en un segundo plano.
Y esto es en realidad la “maligna” Corte de Honor. Los que no
trabajan así el método….simplemente no están utilizando el
Sistema de Patrullas, porque todo esto forma parte de él. Lo que
ocurre es que, como os contaba, SIEMPRE ha habido grupos en los
que no se ha sabido utilizar.
Y no os mareo más por ahora. A continuación repasaremos los
aspectos básicos de la labor de los Guías en nuestro método.
125
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XVII
¿Saben funcionar tus Guías de Patrulla?
Bien, pues ahora vamos a terminar
con el pequeño repaso que estamos
haciendo al Sistema de Patrullas (…
me parece estar oyendo de fondo
gritos de júbilo, je, je).
Ya hemos visto que el principal
responsable del funcionamiento de
cada patrulla es el Guía,
quien además de compartir alegrías
y dificultades con sus compañeros
aprende a velar por el bienestar de cada uno de los miembros
de su patrulla y a planificar las actividades de la Tropa.
Vimos también que la Tropa debe ser guiada esencialmente por los
propios chicos.
“Bien, pero… ¿cómo los implicamos en esta empresa?”
Desde luego os garantizo que NO lo conseguiréis con una perorata,
que quizá es a lo que estamos acostumbrados. A nosotros los
scouts es la práctica lo que nos caracteriza, y en este aspecto no
iba a ser distinto. El “aprender haciendo” en el mundo real, en un
ambiente predominantemente natural, es lo que debemos buscar, a
sabiendas de que la experiencia será siempre el mejor
profesor, guiada por la mano y el consejo habilidoso y oportuno
de un adulto responsable: el Scouter.
Pero para que los chicos sepan cómo actuar se impone que les
enseñemos a hacerlo mediante el ejemplo, mediante la formación
adecuada de los Guías de patrulla. Pero de todo eso ya os he
venido hablando en anteriores capítulos (en especial al repasar la
función de la “Patrulla Flecha Dorada”).
126
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Así que finalizaremos el repaso al Sistema de Patrullas viendo
algunos aspectos básicos que pueden ayudar a los Guías a
desarrollar su labor.
Y para esto me limito hoy a traeros la traducción de un artículo
publicado en la página de nuestro hermano scout Enoch Heise “El
escultismo redescubierto y que dice así:
“Existen seis principios básicos de esta formación. Teniendo en
cuenta ante todo que el Guía debe poner siempre el interés del
grupo por encima del suyo. Todo lo demás vendrá por añadidura.
Si trata de hacer todo lo que está en su mano para ayudar a su
equipo, para ser mejores, incluso a pesar de que le suponga mucho
esfuerzo…esa persona es un verdadero líder.
1. Pedir es siempre mejor que ordenar.
El respeto es la base del liderazgo y la autoridad, así como de un
buen espíritu de patrulla. El guía siempre pone el interés de la
patrulla por delante y los chicos cooperan con el guía. Una de las
maneras más sencillas de mostrar este respeto es hacer
peticiones para que los scouts le sigan, en lugar de dar
órdenes. Al hacerlo está mostrándoles su respeto, y esta actitud a
su vez induce a los scouts a seguirlo.
La mayoría de las veces será suficiente si los scouts respetan a su
guía y entienden los motivos y objetivos de la patrulla. Esto se
127
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
puede visualizar mediante representaciones de una patrulla
siguiendo las órdenes de un guía mandón y otro respetuoso a la
hora de levantar el campamento, por ejemplo, y resulta muy
divertido si se plantea como una competición para ver quien
representa mejor su papel.
2. Obedecer las órdenes.
Sin embargo hay ocasiones en las que los scouts no quieren hacer
algo que les pide el Guía o simplemente no están de acuerdo con
su opinión. Es este caso el Guía puede tener que dar una orden
clara para que se realice determinada tarea. Si queremos que se
mantenga su autoridad las órdenes deben ser obedecidas sin
quejas ni murmuraciones.
Es preciso ser firme en este aspecto. Es parte del cumplimiento
de la Ley Scout. De lo contrario no existiría un verdadero sentido
en el liderazgo del Guía.
Es importante establecer algo
con claridad: aquellos que no
puedan manejar esa autoridad
responsablemente no deberían
ser Guías.
Todas las órdenes deberían
ser sólo por el bien de la
patrulla, de lo contrario el Guía queda discapacitado.
128
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Eso sí, no son los scouts de la patrulla quienes deciden esto
arbitrariamente. Deben seguir la cadena de autoridad establecida.
La única excepción a la obediencia la establece la petición de
hacer algo que vaya contra la Promesa, o la Ley, o algo
claramente peligroso. En dicho caso se debe informar al scouter lo
antes posible.
3. No ignoréis la desobediencia
Sed estrictos en lo que respecta a ella, pero no demasiado.
Obviamente existe un equilibrio en cuanto a la disciplina se refiere.
Es algo que toda la Tropa practica constantemente, realizando
actividades, aprendiendo y mejorando.
Sin embargo en ocasiones se sacrifica este aspecto del liderazgo
por temor a ser demasiado duro.
Encontrar el equilibrio adecuado es
una tarea complicada y requiere de
sabiduría. Pero hay algo claro en el
escultismo, la cuestión de la obediencia a
los responsables es algo que debe
tomarse en serio.
Existen un par de razones por las que
esto es especialmente importante:
Primero, si la importancia de la
obediencia se minimiza se está
minimizando la importancia de la
misma Ley Scout, la base en la que se apoya todo el
escultismo.


Segundo, el escultismo es una formación en el mundo
real, con consecuencias igualmente reales. Del mismo
modo que la diversión en parte fundamental del escultismo,
también lo es la seriedad de la Promesa scout y sus
principios. Su importancia es real y es precisamente eso lo
que el escultismo es tan gratificante.
129
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Esto significa que si una orden clara es desobedecida, el Guía debe
llevar la cuestión al Jefe de Tropa directamente (o a la Corte de
Honor si se ha establecido para estos casos). Estos deben
respaldar al Guía, salvo que esté claramente equivocado
y proponer una solución para resolver el asunto.
4. Guía las tareas en lugar de simplemente ordenarlas.
Siempre que sea posible el Guía
debería ser el primero en comenzar
cualquier tarea o trabajo que deba
hacerse. Es literalmente el principio
de “guiar con el ejemplo”.
En el escultismo hay poco lugar
para los mandones. Sin embargo
son necesarios verdaderos líderes,
que se ganen el corazón y las
mentes de sus scouts y no sólo sus
manos.
Sin embargo también es cierto que
no deben tratar de hacer todas las
labores ellos mismos. La manera más adecuada es comenzar la
tarea y pedir a otros scouts que le ayuden, para luego dejarlos
a ellos enteramente al cargo de la misma mientras él se ocupa de
otra cosa que necesite hacerse.
De este modo GUÍA CON EL EJEMPLO pero no lo hace todo. (Las
palabras mágicas son “ayúdame a…”, en lugar de “haz”).
5. Nunca pidas a un scout algo que no harías tú mismo, o no
estarías dispuesto a hacer tú.
Los scouts necesitan saber que su Guía NO les deja el trabajo que
él no querría hacer. Eso destruiría completamente la moral de la
Patrulla.
130
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
La patrulla debe saber que él siempre piensa primero en el
grupo, que sacrificaría sus deseos y comodidades por sus
compañeros. Sólo estando seguros de esto los chicos tendrán
un verdadero respeto por su líder.
Es fácil perderse en descripciones idealistas del liderazgo, pero que
conducen a poco en la práctica. Las dos simples preguntas que un
guía debe tener en cuenta son:

“¿Es algo realmente necesario y beneficioso para mi
patrulla?” y

“¿Es una tarea adecuada para el scout o scouts a los que se
la pido?”.
Gran parte del secreto está en saber distribuir bien las tareas.
Algunas pueden ser absolutamente necesarias (como limpiar las
letrinas), pedirle a solo scout que lo haga sin ayuda no sería justo.
Como tampoco lo sería pedir a dos scouts nuevos que hagan algo
más apropiado para dos veteranos o viceversa.
6. El Guía de patrulla siempre debe ponerse el
listón alto.
Ya hemos hablado de cómo el guía puede dar
ejemplo siendo el primero en comenzar las tareas.
Sin embargo otro modo de hacerlo es
131
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
simplemente mediante su demostración de carácter. Cada vez que
un Guía espera un nivel de comportamiento por parte de sus
scouts, debería detenerse y examinar su propio nivel.
Debería siempre exigirse a sí mismo el doble de lo que esperaría
de sus scouts. Esto es una mera consecuencia de los últimos dos
puntos.
Es interesante contemplar el liderazgo desde dos perspectivas
diferentes:
- El liderazgo formal, el que emana del título de Guía y la
autoridad que viene con el mismo.
- El liderazgo de carácter o informal, que es por lo que
deberían esforzarse todos los scouts, en especial los
Guías. Es el liderazgo del ejemplo, de guiar realmente a
los demás. Este liderazgo de servicio es el que
realmente importa.”
¿Qué os ha parecido?
Creo que es un repaso magistral de cómo
deben funcionar los Guías… e incluso los
Scouters.
Tu labor como Scouter implicará ayudar
especialmente a los Guías, para que ellos
mismos sean capaces de conducir a sus
patrullas de manera adecuada. Por eso
la relación con ellos es siempre un tanto
especial.
A veces contarán con pequeños privilegios
muy estudiados. ¿Por qué? Porque
precisamente eso ayuda a reforzar su
posición ante los chicos, les confiere AUTORIDAD, y les hará su
labor más fácil.
Y no olvidéis nunca tampoco que el hecho de consultar sus
puntos de vista, de mantenerlos siempre bien informados sobre
los acontecimientos futuros (eventos, posibles campamentos,
132
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
celebración de reuniones, etc.), de dar las instrucciones a los
chavales por medio de ellos, de derivar la consulta de un chico
al Guía de su Patrulla (“¿qué es lo que piensa tu Guía?”) para que
se discuta en la Corte de Honor, la exclusividad de esa propia
Corte…TODO ESO CONTRIBUYE A SU PRESTIGIO, A SU
IMPORTANCIA.
No os canso más. Espero que todos estos consejos referentes al
funcionamiento básico de las patrullas os puedan ser de utilidad.
A continuación hablaremos del último de los elementos esenciales
del escultismo: La Ley y la Promesa. Nada más ni nada menos.
133
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XVIII
¿De verdad podemos cambiar el mundo?
La Ley y la Promesa
“La Ley y la Promesa son lo que nos
definen como scouts”, “son los valores
lo que importa”…
…estas son frases que se oyen con
frecuencia en los círculos scouts y con
las que por supuesto todos estamos de
acuerdo. O quizá no tanto.
A ver si me explico. No digo que no
sean fundamentales, sino que en el
Gran Juego del escultismo van de la
mano con el resto de elementos
esenciales de los que os he venido hablando estas semanas.
Es el CONJUNTO DE DICHOS ELEMENTOS lo que define al
Movimiento. NO podemos prescindir de ninguno de ellos sin
alterar la esencia del mismo.
Esto es así porque es evidente que la única manera de educar a los
chicos es desde su interior, desde su convencimiento, y el viejo Jefe
se dio cuenta que para conseguir eso debía plantear la educación
como un juego atractivo. Un juego en el que los chavales
participasen con verdadero interés, con el deseo de vivir emociones
y aventuras.
La opción de plantear algo aséptico estaba condenado al fracaso:
“no podemos llamarlo „Sociedad para el desarrollo de los atributos
morales‟ ” que diría el fundador, consciente de que para motivar a
los muchachos era imprescindible pensar como ellos.
134
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Por tanto para desarrollar
adecuadamente el método debemos
prestar atención A TODOS LOS
ELEMENTOS.
Esto no lo digo yo por decir, tal y como
podéis comprobar en las propias
palabras del fundador:
“la aplicación inteligente del
conocimiento del bosque y de la naturaleza proporcionan la
motivación y la herramienta, mientras que la Promesa y la Ley son
la fuerza que guía”.
Sí, la Ley establece una guía de comportamientos positivos, de
valores, que definen a los scouts. Y mediante la Promesa cada uno
decide voluntariamente hacer todo lo posible para cumplir con esa
guía.
Pero al final… ¿qué es lo que se pretende con ello?
Algo bien sencillo: LA FELICIDAD.
“¿Cómo que la felicidad? ¿No era hacer buenos ciudadanos y dejar
el mundo algo mejor?”
Efectivamente. Pero es que para el viejo Jefe todo estaba muuuuy
relacionado.
El fundador tenía bien claro por su experiencia de vida que sólo
existía una felicidad auténtica, y era la que se lograba mediante el
amor y el servicio a los demás.
135
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“¿Ahora te pones filosófico?”
Lo podéis llamar como queráis pero… ¿nunca habéis
experimentado en el pecho una sensación de satisfacción cuando
habéis ayudado a alguien que lo necesitaba? ¿O cuando veis la
cara de alegría de vuestros seres más queridos al procurarles
alguna satisfacción? ¿O habéis salvado la vida de algún animalito (y
no digamos de alguien) en apuros?
¿Qué creéis que significa esa sensación?
Es difícil de definir pero „ESO‟ es algo que llevamos en nuestro ser
y cuando lo cultivamos logramos un grado de felicidad muy superior
al que se logra con la satisfacción momentánea, con el placer
efímero, con la más pura expresión del egoísmo.
El viejo Jefe decía ser el hombre más feliz
del mundo porque había aprendido a
apreciar la belleza y la maravilla en
todas las pequeñas cosas de la vida.
Su capacidad de observación, esa que
tanto insistió en enseñar a sus
muchachos, le ayudó en ello.
Se dio cuenta de que la felicidad NO es
una meta a conseguir sino que se
encuentra EN EL CAMINO, en todos
esos pequeños momentos, y que el mayor grado de la misma se
conseguía ayudando a hacer felices a los demás.
Para él la buena ciudadanía consistía simplemente en hacer que
todos los que te rodean disfruten de una vida más feliz y mejor.
Y NO. No hacen falta grandes obras para hacer el mundo mejor.
Basta simplemente con que cada uno de los jóvenes de las nuevas
generaciones tenga esos valores y ese espíritu activo. Lo demás
viene solo.
Sé que la primera imagen que nos viene a la mente cuando
hablamos de “cambiar el mundo” es la de grandes actos, campañas
de salvar a las ballenas, o el Ártico, o de recogida de alimentos, de
136
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
fondos para tal o cual causa…y todo eso está muy bien, pero el
verdadero objetivo es la educación de los jóvenes. Como dice la
canción “Man in the Mirror”…si quieres hacer del mundo un sitio
mejor empieza por ti mismo (“el hombre que refleja el espejo”, je,
je), cambia tu manera de pensar y luego actúa.
El mismo BP en sus primeros años pensaba que para hacer el bien
debía uno irse de misionero. Lo cuenta así:
“Porque cada individuo joven, cuando está creciendo, tiene grandes
ideas en la cabeza, hasta que su sombrero se vuelve demasiado
pequeño para ella.
En esa etapa de la vida casi todo el mundo piensa que va a
convertir al mundo entero a su religión, o que va a traer libertad
a todos a través de su política o su revolución.
Cuando uno se recupera de esa fase, generalmente quiere matar a
alguien, o a sí mismo. Más tarde soporta su propio peso y sólo
piensa en lo tonto que fue.
137
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Por mi parte estaba especialmente predispuesto a convertirme en
misionero y a ser martirizado por el calor bajo las palmeras. Pero mi
ambición romántica fue cortada por mi práctica madre que me dijo
que no fuera un tonto, sino que entrara en el Ejército e hiciera algo
por mi país, y viera algo de mundo para empezar. Si entonces
quisiera seguir siendo misionero habría mucho trabajo real de ese
tipo esperando en casa, en las grandes ciudades de Inglaterra, sin
necesidad de ir a buscar
palmeras.
Pero cuando un hombre joven
recibe estos golpes de brillantez,
piensa que está en lo correcto, y
que cualquier otro, aun su
madre, debe estar equivocada;
así que nunca escuchará el otro
punto de vista de la cuestión.
Bueno, eso es por lo que fallan
muchos sujetos; he ahí por lo que hay muchas huelgas; muy a
menudo los patrones no pueden ver el punto de vista de los
obreros. He ahí porqué mucha gente es infeliz en su vida, sólo
pueden ver lo que les gusta a ellos, y no pueden ver el punto
de vista de otros sujetos.
Esas personas que siempre están alborotando por sus derechos
son bastante infelices todo el tiempo, porque no pueden ver que los
otros tienen derechos también, y así se construyen un perfecto
infierno para ellos mismos. Llorar por la luna es algo absurdo según
los adultos, pero es justo lo que miles de hombres están haciendo.
No necesitas esperar al próximo mundo para darte el cielo o el
infierno, puedes obtener ambos en este si tan solo entiendes el
camino correcto de hacerlo.
Así que aquí está mi consejo para ti si quieres hacer del mundo un
lugar feliz para ti mismo así como para otros: observa siempre
alrededor y ve el punto de vista del otro y encontrarás que
siempre hay algo que decir de su lado, así como del tuyo.
(Baden-Powell, “Lo que pueden hacer los scouts”, 1921).
138
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Pues ya veis. Ese era el camino que
veía el fundador para construir un
mundo mejor para todos, un mundo
en el que imperase la felicidad y la
concordia.
Mediante el escultismo los
chicos adquirirían valores,
aprendían a ver el punto de vista
de los demás, a tener un espíritu
crítico y no dejarse llevar por la
masa…pero eso no basta para
cambiar las cosas.
El viejo sabía que hacía falta algo más: EL CARÁCTER.
Esa era la clave. La disposición de los chicos para afrontar las
cosas, para subirse las mangas y pasar a la acción. El mundo
necesita ciudadanos ACTIVOS, no simplemente hombres buenos, y
por eso todo el método scout está basado en DESARROLLAR EL
CARÁCTER DE LOS MUCHACHOS.
Por eso el Gran Juego pone mucho énfasis en otorgar
responsabilidad a los chicos, a ponerlos en un medio incómodo
para que exploten sus recursos, por eso huye de los artilugios
modernos y busca el contacto con la naturaleza. Por eso les pone
retos, estimula y motiva sus relaciones, sus sentidos y su
espíritu. Los que entienden esto… saben jugar bien el juego.
Y para desarrollar la ciudadanía, para que los chicos sean capaces
de ponerse manos a la obra, debemos crear los hábitos
adecuados. ESA ES LA RAZÓN POR LA QUE NACIÓ “la buena
acción”.
Sí, la famosa buena acción forma parte del plan del fundador. BP la
ubicó en el 3º artículo de la Ley Scout:
“3.- El Scout es útil y ayuda a los demás sin pensar en
recompensa.
Deberá cumplir con su deber, sobre todo, aunque tenga que
sacrificar su placer, su comodidad o su seguridad. Cuando
139
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
encuentra difícil saber cuál de dos cosas debe hacer, se preguntará
a sí mismo: ¿Cuál es mi deber?, es decir, ¿Qué es lo mejor para los
demás? Y ejecutar esa.
Deberá estar siempre listo para salvar una vida o para ayudar a un
herido y deberá hacer cuanto pueda para ejecutar una buena
acción diaria en favor de alguna persona.”
La intención era clara: CREAR HÁBITOS, acostumbrar a los
muchachos a ser activos, a no contentarse con ser buenos.
“Obras son amores y no buenas razones” que reza el dicho
español.
El Jefe insistía constantemente en que los chavales no olvidasen
hacer aquella buena obra cada día, y por eso les enseño a hacerse
un pequeño nudo en la punta de sus pañoletas como recordatorio.
Una vez cumplida la misión podían deshacerlo, aunque un
verdadero scout siempre estaba atento y nunca se conformaba con
una sola.
Sí, BP pensaba que cuando todos esos muchachos
adquiriesen aquellos valores y aquellos hábitos…el cambio
estaría garantizado. Aquellos muchachos iban a ser los hombres
del mañana y en su día a día demostrarían el valor del método.
Serían ciudadanos con carácter, hombres que no se conformarían
con su destino sino que lucharían por mejorar y dar lo mejor de
sí para sus familias y para sus comunidades.
140
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Los que llegaran a los más altos
estamentos se comportarían de forma
justa, anteponiendo el bien común al
egoísmo.
Gobernarían y harían las Leyes de
acuerdo con sus valores.
Dirigirían sus empresas teniendo en cuenta las necesidades de sus
empleados y siendo conscientes de que cuando uno es justo en las
retribuciones los trabajadores se esfuerzan más. Y además si
disponen de más ingresos serán capaces de adquirir más bienes de
su empresa…y de las empresas de los demás, poniendo en marcha
una noria de distribución y generación de riqueza.
Y los empleados se esforzarían en hacer su trabajo lo mejor posible
por el bien de todos.
Aquel simple juego podrían ayudar a generar el cambio necesario
en las mentes de los hombres del mañana, apartando la lacra del
egoísmo e infundiendo el espíritu de
la cooperación, el entendimiento de
los demás y del trabajo bien hecho.
ASÍ es como el escultismo
pretende “dejar el mundo algo
mejor”.
Y es que a arreglar el mundo se
empieza por casa. Y se empieza,
como dijo Kennedy en su famoso
discurso, “por dejar de pensar lo que
tu país puede hacer por tí y comenzar a hacerlo sobre lo que
puedes hacer tú por él”.
Comenzando por dejar de esperar que el “papá Estado”
solucione tus problemas y poniéndose manos a la obra para
tratar de ayudar en todo lo que esté en la mano de uno. Aunque
sean pequeñas cosas.
141
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
“Cuando los chicos aprenden a dejar de lado el egoísmo, a dejar de
pensar sólo en su interés y su beneficio, cuando se cultiva en ellos
el desarrollo de la comprensión y el espíritu de servicio hacia los
demás, lo que significa que Dios está dentro de uno, sobreviene un
cambio total en el corazón del individuo y con él, el resplandor del
verdadero Cielo. Hace de él un ser diferente.
La pregunta que se hará entonces el muchacho no será „¿qué
puedo obtener?‟ Sino „¿qué puedo dar en la vida?‟” (Baden-Powell,
“Guía para el Jefe de Tropa”).
En definitiva, que el scout se distingue por
su espíritu activo. Piensa en hacer cosas
y las realiza. No se limita sólo a “ser
bueno”.
En las manos de los responsables, y de
los Guías está el desarrollar una actitud
inspiradora para sus chicos. Deben
trabajar con ellos la idea de que tienen entre manos “una misión”,
en cada tarea.
Como nuestro hermano Enoch Heise expresó muy acertadamente
en su blog:
“Debemos salir y hacer cosas atractivas. Somos los caballeros de la
formación, los soldados de campo de la civilización. BP lo sabía y
por eso describió a sus scouts entre aventuras, valor, afrontando
peligros, adversidades…en una gran misión de paz”.
142
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XIX
Reflexiones adicionales
1. La píldora edulcorada
Muchas veces me encuentro con
Scouters que me argumentan que
determinadas técnicas clásicas ya no
resultan de ninguna utilidad y por tanto
no las utilizan.
Por eso en este capítulo, como ya os
anticipé en el capítulo IV, me gustaría
mostraros que las cosas no siempre
son lo que parecen.
Y como ejemplo os invito a que os
tomaseis la molestia de leer esto con
atención, porque es ilustrativo:
“La insistencia del Jefe en la enseñanza de señalización, bien fuese
por semáforo o por código morse, en los programas scout y guía, no
ha sido siempre bien comprendida. Especialmente las guías han
sugerido su omisión, con el argumento de que no tiene ninguna
utilidad en la vida real.
Nunca fue la intención que la tuviese. La señalización era parte
de las tareas de las guías mucho antes de que hubiese ninguna
idea de servicio naval para las mujeres (que es donde se utilizaba
realmente).
Como muchas otras cosas en la formación, la señalización es una
píldora edulcorada. A la misma vez que se les enseña un lenguaje
codificado en el que enviar mensajes secretos, por el día o por la
noche al aire libre, o al hablar o escribir a sus amigos, el fundador
estaba proporcionando a los muchachos y muchachas algo mucho
más vital: la capacidad de concentración.
143
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Una vez que has aprendido a concentrarte en una tarea te has dado
a ti mismo la capacidad de aprender cualquier cosa, bien sea griego
o la habilidad de la oratoria. La concentración era un primer paso.
Cuando en la escuela se les
acostumbra a que se les facilite tanta
información mascada, los alumnos
pueden apañárselas si tan siquiera
aprender a concentrarse en algo. Sin
embargo ningún scouter o jefe de
guías puede hacer eso con el alfabeto
morse o el semáforo.
Debe aprenderse y practicarse con el
consecuente esfuerzo consciente por
parte de los chicos o chicas. No puede
aprenderse con un ojo puesto en el
profesor mientras tenemos el otro en
lo que pasa tras la ventana. Y una vez aprendido se ha dado un
importante paso en la capacidad de aprender por sí mismo.
La señalización también enseña rapidez de manos y de
visión (vamos, coordinación), así como la importancia de la
precisión.
Fue la magia del escultismo lo que atrajo a los primeros seguidores,
es lo que seguirá trayendo a los muchachos y muchachas al
movimiento mientras éste permanezca fiel al esquema del fundador,
ya que, aunque los tiempos y las condiciones cambian, los jóvenes
permanecen casi iguales en esencia a cuando el jefe escribió
esto hace más de 30 años (este libro se publicó en 1957 por lo que
hablamos de fechas anteriores al 27):
“¿Dónde hay un muchacho, incluso en estos tiempos tan
materialistas, a quien la llamada de lo salvaje y la senda de libertad
no le seduzcan?
Puede ser que sea el “instinto primitivo”, pero está ahí. Y con esta
llave podemos abrir una gran puerta, aunque sólo sea para llevar
sol y aire fresco a unas vidas que de otro modo serían plomizas.”
144
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Este extracto pertenece al libro “27 años con BP”, escrito por la que
fuese su secretaria personal, Eileen K.Wade
Quise reflejarlo aquí para recordaros que en ocasiones hay que
estar atento para percibir la finalidad de algo. Algo que en
apariencia puede parecer que tiene poco
sentido.
Recuerdo que en mis años de estudiantes era
una de mis quejas habituales:
“¿Esto para qué me va a servir? Si es una
bobada”
Con el paso del tiempo me percaté de que
aquellos ejercicios de matemáticas tan sólo estaban ayudándome a
formar mi capacidad de resolver otras
cuestiones en un futuro, o que aquellas
lecciones que debía aprender de
memoria…me estaban ayudando a
desarrollarla, cosa que indudablemente me
fue de gran utilidad.
No juzguemos las cosas a la ligera
pensando que los que nos precedieron las
hacían por quién sabe qué razón.
Tratemos con respeto el pensamiento de los
demás y procuremos investigar los motivos
que les llevaron a esa actividad o a aquella
prueba. Bajémonos de nuestro supuesto
145
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
pedestal porque una mayor tecnología no nos hace superiores en
capacidad de raciocinio. Probablemente descubriremos que era una
forma de desarrollar alguna faceta del programa en aquella época.
Eso NO quiere decir que nosotros debamos repetirlo sin
un verdadero análisis sino que quizá encontremos cosas de valor
o ideas para revestir actividades de magia y misterio que son los
verdaderos elementos fundamentales para que los muchachos
quieran jugar el juego y aprendan.
En nuestra formación nos enseñan a analizar las actividades con
criterios educativos en busca de nuestros objetivos. Estemos
atentos y no dejemos que una impresión superficial nos impida usar
armas interesantes.
Juguemos bien el juego.
146
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XX
Reflexiones adicionales
2. La Espiritualidad
Quisiera abordar ahora uno de los elementos que más
discrepancias genera: el referido a la espiritualidad.
El viejo Jefe era un hombre creyente. Su educación (su padre era
reverendo) y sus vivencias durante las campañas militares le
hicieron ser una persona firmemente convencida de la existencia de
una parte trascendente del hombre.
Por su experiencia aquello proporcionaba al hombre un consuelo y
una fuerza adicionales en los momentos más difíciles. Además
proponía al ser humano algo superior a lo que aspirar, mucho mejor
que lo que podía ofrecer el mismo hombre.
Por todas esas razones quiso introducir este sentimiento de
trascendencia en su propuesta de escultismo, hasta el punto de
formar parte de la misma promesa scout, y por eso quiero
reflejároslo en esta obra porque considero que es algo sobre lo que
todos debemos reflexionar.
En el presente capítulo me limitaré a exponeros un artículo tomado
de una columna que el fundador tenía en la revista “El Scouter”,
147
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
titulada “La Perspectiva de BP” y en el que se resume a la
perfección el pensamiento del viejo Jefe referente a las
posibilidades del Escultismo a la hora de educar a los chavales en
el plano espiritual y religioso.
Estoy seguro que vosotros lo tenéis claro pero aun así os
recomiendo echarle un vistazo, porque en él se plasma con claridad
su idea...que quizá sorprenda a más de uno por su amplitud de
miras.
Se titula:
La religión de los bosques
“El hombre que ha deambulado por el mundo, el hombre que ha
saboreado el peligro y se ha enfrentado a la muerte, de hecho, el
que ha vivido la vida en el mejor sentido de la frase, en general es
profundamente religioso. Pero su religión no es reconocida por
muchos. No es ortodoxa. No ha sido formulada por el hombre, sino
que es el resultado natural de su constante comunicación con
la Naturaleza.
Probablemente él no podría definirla, porque no tiene doctrina ni
rituales.
Ha llegado a apreciar la inmensidad de la Naturaleza próxima a lo
infinito y sin embargo bajo unas leyes constantes en toda ella, y se
ha dado cuenta que incluso las cosas pequeñas, hasta los
gérmenes microscópicos, tienen su función y responsabilidad en el
funcionamiento del conjunto.
148
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
De este modo se ha percatado de su propia insignificancia
comparativa, y al mismo tiempo su propio deber en la vida. Es
consciente de las progresivas etapas hacia cosas más elevadas,
hacia una felicidad más plena, desde la semilla a la flor, desde la
flor al fruto, y de que en el hombre estas etapas son asistidas
mediante su esfuerzo activo hacia el progreso así como por la
aceptación pasiva de lo inevitable.
Se da cuenta de que la felicidad se obtiene superando las
dificultades, pero que la vida supone una carga y no es
satisfactoria allí donde el esfuerzo es sólo para uno mismo. Que el
servicio a los demás proporciona la mayor recompensa.
Cuando San Jorge venció al dragón no fue meramente por el triunfo
de derrotar a la bestia por lo que luchó, sino por la satisfacción
mayor de ayudar a la dama en apuros.
Algunos podrán objetar que la religión de los bosques es también
una religión del pasado, y hasta cierto punto es así. Es la vuelta a lo
primitivo, a lo elemental, pero al mismo tiempo lo es hacia el terreno
común en el que se basan la mayoría de las religiones, es decir, el
agradecimiento a Dios y el servicio a
nuestro vecino.
Pero en muchos casos las formas han
revestido tanto la simple y original fe
de la Naturaleza que cuesta
reconocerla.
Hemos llegado a juzgar a una religión
como lo hacemos con una persona, si
somos unos esnobs, por sus ropajes.
Cualquiera que no lleve la ropa
ortodoxa, y que vuelve a lo natural,
tiende a ser juzgado como indecente, o
al menos como un excéntrico, aunque después de todo,
simplemente esté adoptando la forma en la que todos somos
modelados por la Naturaleza, por Dios.
149
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Aun así la forma natural de una religión es
tan sencilla que un niño puede entenderla.
Un muchacho puede entenderla, un boy scout
puede entenderla. Procede del interior, de la
conciencia, de la observación, del amor, por
un propósito en todo lo que hace.
No es un revestimiento formal o dogmático dado desde el exterior,
que se lleve en el traje de los Domingos. Es, por lo tanto, una parte
real de su carácter, un desarrollo del alma, y no una capa que
pueda quitarse.
Una vez está allí el verdadero cuerpo, puede revestirse con los
vestidos más apropiados para él, pero revestirlo sin que haya
cuerpo es como un simple espantapájaros: camuflaje.
Con esto no quiero decir que debamos
separar al muchacho de la fe de sus
padres, alejándolo.
El objetivo es proporcionarle la mejor de
las bases para la fe mediante el estímulo
de las percepciones que son
comprensibles por él.
Muy a menudo olvidamos, al presentar la religión al muchacho,
que él lo ve todo desde un punto de vista muy diferente del
adulto. Y que la verdadera religión no puede tampoco enseñarse
como una lección de clase en la escuela.
Es terrible pensar la gran proporción de nuestros muchachos que se
han vuelto mojigatos o descreídos por una concepción errónea de
estos puntos por parte de sus profesores.”
Abril, 1918
Pienso que no se puede explicar con más claridad, ¿no creéis?
150
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Capítulo XXI
La sencillez del método.
Repaso de los principios básicos.
Bueno, pues ya hemos llegado al final
de esta serie de capítulos en los que
os invitaba a “redescubrir el
escultismo”, a repasar todos sus
elementos esenciales.
Todo esto que os he contado no me lo
he sacado de la manga, ni es la
opinión de alguien concreto. Ha sido
la base del método desde
prácticamente los principios, y ha
sido utilizado y comprobado por montones de hermanos
scouts a lo largo de los años.
Sin embargo una gran cantidad de responsables jamás los
pusieron en práctica o lo hicieron de modo muy parcial. La
literatura original, en inglés, era entonces difícil de conseguir y por
ello trabajaban con refritos, intuiciones e ideas que pensaban eran
las originales sin serlo.
Eso ha ocurrido en todo tiempo y lugar, incluso en la misma Gran
Bretaña, y desde luego también en nuestro pasado reciente.
Cuando intercambias información con antiguos Scouters de los
años 70 u 80 te das cuenta de esa misma realidad.
Como os he contado, el método scout NO es un entramado de
normas, protocolos y complejas teorías psico-pedagógicas, sino un
JUEGO, un Gran Juego con unas grandes posibilidades a la hora
de ayudar en la educación de los jóvenes.
151
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Sí, el escultismo es más un arte que una ciencia. No nos
perdamos con protocolos y objetivos múltiples. Centrémonos
en su sencillez:
1) La Ley y la Promesa como eje vertebrador, como la guía de
todo el método.
El conjunto de valores en los que
deseamos educar a los jóvenes de las
nuevas generaciones en busca de un
mundo mejor.
Pero teniendo en cuenta que esto
NUNCA va a ser lo que traiga a los
chicos a nuestro movimiento ni lo que
los motiva de inicio.
Para eso debemos utilizar el resto de
elementos, sabiendo también que no
basta con los valores, sino que es
necesario formar EL CARÁCTER de
los chicos para que sean personas con criterio, con confianza,
personalidad, emprendedoras, dispuestas a ACTUAR para lograr lo
que desean, en lugar de esperar a que todo se lo den hecho o
conformarse con “ser buenos”.
Hay que utilizar el Gran Juego para crear esos hábitos de
observación, planificación y ACCIÓN que serán los que nos
152
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
permitan “cambiar el mundo”.
2) Un marco simbólico genuino.
El de los exploradores. Aplicado de modo sensato, sin tradiciones
absurdas, que da sentido a todo el juego y contribuye a crear un
espíritu de grupo. Y desde luego con unas actividades que deben
revestirse de ese aire mágico y genuino todo lo que se pueda.
Y sí, el uniforme forma parte de este esquema y nos ayuda a que se
metan en el juego y a crear ese espíritu cuerpo. Está más que
contrastado. Si a otros les funciona ¿por qué a vosotros no?
Usemos una vez más el EQUILIBRIO Y EL SENTIDO
COMÚN. Usad nomenclatura que recuerde a nuestro marco, que se
complemente y ambiente en él, no que suene a rollo pedagógico.
Suena mucho mejor un “Guardián del Tesoro” que un simple
“tesorero” ¿O no?
3) Nada de peroratas en el local, ni actividades aisladas sin
finalidad. Es imprescindible que se “aprenda haciendo”, y
dando un uso lógico a aquello que se realiza.
Un montón de nudos con palitos en un
local es un tostón insufrible para
cualquier chico.
Sin embargo un refugio PARA
DORMIR EN ÉL es una motivación
poderosa.
Poneos en su piel, recordad vuestros
años de juventud y todo será más fácil.
El marco nos proporciona multitud de
actividades interesantes, no las
obviemos. El esquema que ha funcionado a lo largo de muchas
generaciones es la lógica misma:

Historias que ilustran e introducen un tema, creando el
interés.

Demostración práctica y breve de lo que se quiere enseñar.
153
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO

Juegos o actividades en las que utilicemos dichas
habilidades.
Y esto vale tanto para el rastreo como para recaudar fondos con
fines solidarios.
4) Usemos bien el Sistema de Patrullas.
No hagamos de él una simple distribución de los chicos en equipos.
Eso supone dar responsabilidad a los Guías, que deben ser los
líderes naturales de cada grupo (la clave está en descubrirlos
planteando las actividades adecuadas para ello), y sobre todo al
uso de los Consejos de Patrulla y sobre todo de la Corte de Honor,
como herramienta para que sean los propios chavales los que
dirijan la nave. Utilicemos a los Guías para jugar bien el juego, que
ellos sean los que organicen y formen a los chicos en su patrulla.
Dediquémosles el tiempo necesario para ello, incluyendo reuniones
y acampadas de una Patrulla de Guías, en la que aprenderán
realmente a dirigir las suyas. Se cometerán errores constantemente,
pero esa es la manera de aprender. Recordad:
“El sistema de patrullas es un sistema compuesto de muchos
pequeños detalles. Es por eso que surgen dificultades al
desarrollarlo y por lo que no es tan sencillo de entender”. (John
Thurman).
154
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
5) El Scouter debe disfrutar del juego como un hermano mayor,
guiando y sugiriendo.
Su ejemplo es su mejor arma. La capacidad
de escucharlos, de conectar con ellos, de
preocuparse por sus cosas, de animarlos…
nos hará ganarnos su afecto y confianza.
Con observación, sentido común a la hora
de controlar las actividades y conocimiento
del método el éxito llegará.
Por supuesto es fundamental la existencia
de una relación fluida y de confianza con los padres. Las reuniones
individualizadas con ellos nos proporcionan mucha información y
contribuye a crear esa confianza.
6) Trabajemos esencialmente en el campo.
Lejos de la seguridad y confort que proporcionan la ciudad y los
padres, pues es la manera de sacar lo mejor de ellos e imprimir
confianza y autoestima. No se puede lograr el mismo resultado
haciendo actividades en un parque, es algo de cajón.
Y no, las actividades hiper-guiadas en complejos multi-aventura son
divertidas pero NO desarrollan los recursos. La Naturaleza es una
escuela incomparable, no lo dudéis.
155
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
7) La progresión y las especialidades son fundamentales para
motivar a los chavales y deben adaptarse a sus capacidades y
a su ritmo, pues pretendemos sacar lo mejor de cada uno.
La clave está en tratar de potenciar las
virtudes que cada uno posee, para que
ganen confianza y auto-estima y
crezcan desde ahí. Pero no es
inteligente usar sistemas en los que
prácticamente se regalen.
Sin esfuerzo, sin dificultad…las
insignias pierden su valor y por
tanto su capacidad de motivación.
Los chicos no son tontos y no concederán importancia alguna a
aquello que cualquiera puede conseguir. Es así.
Todas estas son cosas básicas que todos decimos
conocer…pero que no acabamos de utilizar en su totalidad por
multitud de excusas. El método es sencillo pero llevarlo a cabo
supone un desafío y un esfuerzo continuos. La recompensa bien
valdrá la pena.
Precisamente eso fue lo que le ocurrió a Enoch Heise (el scout
norteamericano que sirvió de inspiración a esta serie), quien
entendió a sus 15 años (en los BSA permanecen en Tropa hasta los
17) la importancia de la actividad en el medio natural, el liderazgo y
la formación del carácter, leyendo la obra de BP, de Bill Hillcourt o
el propio John Thurman.
156
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Fascinado por lo que leía, trató enseguida de incorporar aquellas
ideas a su propia patrulla, pero al principio no fue fácil. Él esperaba
un éxito inmediato a sus esfuerzos, y algunas cosas
verdaderamente funcionaron muy bien… pero otras no fueron como
esperaba por alguna u otra razón.
Aquello lo desanimó, pero hizo lo que se supone que hacen los
scouts: no rendirse, perseverar, utilizar el sentido común y
aprender de los errores.
Muchos responsables hubiesen abandonado u optado por
soluciones más actuales, aunque no mejores. Pero él estaba
convencido de lo que había aprendido e insistió.
¿Sabéis por qué?
Pues porque en aquello viejos libros se
explicaba que eso mismo que estaba
viviendo, también con aquellos problemas y
sinsabores, ya había sido observado y
explicado mil veces en el siglo pasado.
Porque en ellos se contaba que una buena
Tropa se consigue con tiempo, crece como
un árbol, de manera lenta pero fuerte,
siempre y cuando reciba los cuidados y
atención adecuados.
Sí, una buena Tropa es una micro-cultura, compuesta por un
puñado de chicos con ESPÍRITU SCOUT. Cada uno anima a los
demás a progresar y con el tiempo pasan este espíritu a los nuevos
chicos que se acercan.
Pero este espíritu debe ser cuidado y compartido con los scouts de
modo constante, a través del ejemplo, de la motivación, de la
enseñanza, del entusiasmo.
Una Tropa que trabaja de esta manera marca realmente a los
chicos que forman parte de ella.
157
REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
Una Tropa puede ser popular, tener éxito, tener muchos chicos en
el último grado de progresión, realizar muchas actividades y
dominar muchas técnicas, pero si no posee el verdadero espíritu
scout… NO PODRÁ SACAR TODO EL POTENCIAL DEL
ESCULTISMO.
Así que no os desaniméis. No dejéis de aplicar los principios
genuinos del escultismo ni vayáis a lo sencillo. Pensad a largo
plazo, porque todo ese esfuerzo, frustraciones y paciencia
merecerán la pena.
Muchos responsables se calientan la cabeza pensando sobre lo que
nos deparará el futuro: cómo cambiará, cuál será su significado
para los jóvenes y hombres del mañana, etc. Sin embargo el
verdadero futuro del escultismo NO lo va a decidir la cultura, ni las
distintas asociaciones, ni los políticos. Lo vais a decidir vosotros:
los scouts y los Scouters.
Porque… ¿Os habéis parado a pensar
por qué somos scouts hoy?
¿Por qué podemos mirar atrás y ver
nuestra inmensa herencia?
La respuesta es clara: porque a lo largo
de esa historia ha existido un montón de
hombres y mujeres que dieron lo mejor
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REDESCUBRIENDO EL ESCULTISMO
de sí para hacer grande al escultismo, para dotar a sus Tropas del
auténtico espíritu scout.
Sí, esos scouts, esos Scouters, lo implantaron, lo regaron y
cuidaron de él. No se limitaron a sentarse o a mostrar sus buenos
resultados en números. Se concentraron en desarrollar e
implementar un programa fantástico y atemporal.
Os repito: ¡No os desaniméis! No abandonéis esta manera de
desarrollar el escultismo sólo porque sea difícil o lenta. De ello
depende el futuro de muchos jóvenes y el del movimiento.
Termino por fin con una frase del fundador que creo que viene al
pelo:
“El Escultismo es una medicina compuesta de varios
ingredientes y, a menos que ellos sean mezclados en sus
proporciones apropiadas según la receta, los usuarios no
deben culpar al doctor si los efectos en el paciente son poco
satisfactorios.“ (Baden-Powell, Jamboree, 1922).
Y ahora solo nos resta... ¡jugar bien el juego!
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